¿Cuántos españoles privilegiados españoles pueden asistir a una representación de ópera en directo? Puede que unos dos mil. Se supone que estarán entre ellos los que aplauden los provocadores experimentos de los nuevos directores de escena. El resto, disfrutaría encantado de un Don Giovanni tradicional. Y en directo, no en grabación o por Radio Clásica, que es como normalmente se forjan tantos aficionados que ni rozan el chollo de un abono. Que luego el Bieito de turno vista a los personajes de lagarterana, y los plante en su siglo o en el horror del tercer Reich, les cae por fuera: es una polémica entre privilegiados tradicionales o privilegiados hastiados del rapé y de las pelucas empolvadas. Si los fanáticos de la libertad de expresión y de la innovación a toda costa fueran un poco más humildes, entenderían que el contribuyente que se acerca por primera vez a la ópera esté encantado de descubrirla como a la Dama de Elche y a Las Meninas. Aquella llevaba el peinado original, y las criaturas de Velázquez no vestían trajes de Ágata Ruiz de la Prada precisamente. Se puede innovar siempre, pero tampoco es pecado ofrecer un arte de otro tiempo, como al cabo es la ópera, en su envoltura original. Pasarán siglos antes de que un director de escena mejore lo que Mozart, Verdi o Mussorgsky aún tienen que contar a los que nunca han podido asistir a una de sus óperas en vivo. Los demás es épater le bourgeois, y desplazar el protagonismo hacia unos divos que no cantan, no bailan y, a menudo, tampoco se distinguen por su exquisito buen gusto.
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Luis,
estuve viendo Boris Godunov en el Mariinski en San Petesburgo. Me emociona que despúes de tanto vapuleo se disfrute del libretto y la música original de esta apoteósica obra de Mussorgsky. Sin embargo, también disfruto mucho con un frankenstein operático que he podido ver esta última semana en París, (nunca había escuchado al público silbar a todo trapo el la ópera).
Monkey: Journey to the West, es una ópera-circo del siglo XXI que hace recurso a la animación, la acrobacia y una mise en scene absolutamente fabulosa (en el sentido estricto de la palabra) para hilar este clásico de la literatura china. Algo comenté en mi humildísimo (por no decir vergonzante) blog. Si algún día lo visitas, será un honor para mi.
Te felicito una y mil veces por haberte lanzado a la blogosfera de la mano de Juan. Así los expatriados podemos seguir disfrutándote y aprendiendo
Clara