
Aunque uno se haga añejo no acaba de romper amarras con esa patria que es la infancia. Las patrias tienen su bandera, y para el Duende ésta la encarnaban los juguetes de hojalata: tartanas, motoristas, autobuses, cochecitos, camiones y otras muchas piezas de marcas como PAYÁ, RICO, SAN JUAN, VERDÚ Y HERMANOS, JYESA…Trabajaba yo en mi primera agencia cuando un día descubrí en la mesa del gran diseñador Pepe Cruz Novillo el famoso autobús de dos pisos de RICO. Era rojigualda, como la bandera de España: “probablemente para ir iniciando a los niños de entonces en el amor a los símbolos del llamado imperio”. Aquel autobús fue el chispazo que me devolvió la imagen y el aroma de la patria perdida. Y me propuse recuperarla. Durante algún tiempo busqué juguetes de hojalata como los que había visto años atrás en los escaparates de jugueterías, de cacharrerías y hasta colgando de una cuerda en tenderetes de feria. Junté más de doscientos piezas ingenuas y coloristas, como pequeñas teselas que componían el mosaico de la niñez. Y pensé que sería bonito exhibir y compartir el tesoro recuperado en la tierra que me hizo feliz. Es decir, en Candeleda, donde un antepasado puso pie y me permitió aprender las cosas del campo. Sería bonito reunir los juguetes de mi infancia en el espacio donde más disfruté de ella: ¿por qué no cederlos para una especie de pequeño museo? Sería UNA INFANCIA DE HOJALATA. Sólo un candeledano, entre los muchos a los que conté la idea, la apoyó con entusiasmo. Es Paco Gil, profesor de matemáticas y fundador de un colegio en Madrid. Tal vez por tratar con niños y entenderlos ha sabido ver el punto pedagógico y tirón turístico que puede aportar al pueblo esta curiosa iniciativa. Paco es inquieto y creativo, y está obsesionado por ligar casticismo y tradición con la innovación y la modernidad. Por eso ha abierto su Casa de la Judería a los juguetes del Duende. También por eso alimenta varias páginas webs que tratan de promocionar Candeleda y su comarca, y además me ayuda todos los días a actualizar este blog. Paco, el hombre que creyó en los juguetes de hojalata, está demostrando ser un gran amigo, que es algo que no puede faltar en ninguna infancia, Aunque sea, como ésta, una infancia recuperada sentimentalmente. De acuerdo, amigo: que nadie nos quite al niño que aún llevamos dentro.
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Me gustaría saber dónde puedo llamar para visitar ese museo del juguete de hojalata. Escribo desde Ávila y soy periodista. La verdad es que sólo cuando me he puesto a investigar algo de la historia del juguete en la provincia han empezado a salir páginas que me hablaban de este museo en Candeleda. Lo dicho, muchas gracias.
El MUSEO (no se si resulta demasiado pretencioso tal nombre) está en construcción. Físicamente, no virtualmente. Constará de unA exposición de mis JUGUETES DE HOJALATA ANTIGUOS ilustrada con paneles explicativos que se titulará UNA INFANCIA DE HOJALATA. Junto a ésta habrá una pequeña muestra de juguetes de hojalata curiosos que aún se hacen por el mundo, básicamente en China. Todo ello se ubicará en una casa del barrio de la antigua judería de CANDELEDA, actualmente en restauracón. Confiamos en que pueda abrir sus puertas en la primavera de 2008.
Se puede recabar más información en la dirección de e-mail
lajuderia@valletietar.com
A mandar
Muchísimas gracias!!!