El Umbral del Duende

Paco Umbral

Lo cual que va Franciso Umbral y se nos muere una noche de verano. Lo cual que el poder, como es habitual en este caso, le rinde tributo de admiración. Lo cual que la cultura, como es ritual, saca el incensario y le entroniza en el parnaso de glorias perdidas. Y lo cual que el Duende, que imitaba sus poco afortunadas pataletas públicas y hubiera querido imitar mejor su don de escritor, anota un nombre más en su nómina de caídos. Personalidades que caricaturicé y a las que ahora sólo puede evocar con afecto y devoción. Lo cual…Creo que no es ortodoxo empezar una oración así, algún crítico literario lo subrayó como una de las boutades del ácido escritor de la bufanda y el gato. Pero Umbral escribía tanto y tan bien que jugaba a su antojo con el lenguaje, y de vez en cuando inventaba su propia sintaxis. Uno leía cualquiera de sus libros y creía entrar en el tronco de una novela o de unas memorias, pero la novela ramificaba en pasajes memorísticos, y las memorias se convertían en un tratado de crítica literaria o de historia del arte. Los pedagogos hablan ahora de asignaturas transversales, materias que se van aprendiendo poco a poco repartidas en muchas disciplinas. Pues para mí que toda la obra de Umbral es literatura transversal: novela, ensayo, memoria, poesía. Casi toda, a mi juicio, diamante puro, quizás infravalorado por la abundancia de su producción. Acaso le faltaba el género dramático, pero es que Umbral el drama lo llevaba dentro, muy dentro, Mortal y rosa, muerto, pero muy vivo. Cuando supe que había perdido a su único hijo -alguien me dijo que conservaba  el termómetro con el mercurio anclado en la última temperatura del niño enfermo- comprendí que su arrogancia, su irascibilidad y su desprecio por lo políticamente correcto no eran impostura. ¿Quién puede sonreír al absurdo? Era yo un joven con inquietudes literarias, y me gustó tanto Las ninfas que me atreví a escribirle expresando mi admiración. Me respondió enviándome dedicado Lorca, poeta maldito, uno de sus primeros ensayos literarios. O sea (otro recurso muy suyo), tan correcto y amable como muchos otros escritores. En La verbena del 92, un programa de TELEMADRID que presentaba Ana García Obregón con Javier Capitán y con este menda de peones de brega, se le hizo una entrevista, y luego le parodié yo, sentado en su sillón de mimbre tipo Emmanuelle, con su gato de angora, cuello de cisne de seda blanca, bufanda del mismo color, guedejas ya casi canas y sus gafotas de culo de vaso. Puede que no le disgustara, que sonriera incluso, porque entonces aún no le había montado a Mercedes Milá el famoso numerito de su libro que tanta carnaza nos dio. Pero yo era un humorista, el espejo travieso que deformaba su imagen. Y no tuve el valor de decirle que aquel gamberro era el mismo que años atrás le había escrito como un simple lector fascinado por su talento literario. Lo cual, que me da pena de que se fuera de allí sin saberlo. Y que espero que desde el más allá sepa al menos que, por víboras y tocapelotas que seamos los imitadores, uno no sólo tiene su corazoncito. Sino también su pequeña biblioteca, donde Umbral, junto a Larra, Valle Inclán, Julio Camba y Ramón Gómez de la Serna entre otros, sigue alimentando la fantasía y la zumba del Duende.

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14 Respuestas a “El Umbral del Duende”


  1. 1 raquel Agosto 28, 2007 a las 9:05 pm

    Ya le han puesto, a Umbral, una calle y un colegio. Eso es rapidez.
    Y por otra parte, gracias a los imitadores, a veces, nos acercamos a los imitados. Y otras veces, como me pasó con don Mnuel Fraga Iribarne, llega a caerme tan bien la imitación que luego, cuando lo veía en la tele o lo oía en la radio me sonreía.

  2. 2 Juan Agosto 28, 2007 a las 10:14 pm

    Me ha gustado también la visión de Umbral de Arturo Pérez-Reverte

    http://heraldo.xlsemanal.com/web/firma.php?id_edicion=527&id_firma=1610

    “Él no escribía literatura, era literatura”

  3. 3 El Duende de la Radio Agosto 29, 2007 a las 6:21 am

    Es lo único positivo que dice Pérez Reverte de Umbral en este despiadado artículo que data de 2005. Es respuesta a un desprecio del escritor fallecido, hombre de filias y fobias manifiestas. Entre éstas, claro, eran muy conocidas los de los autores superventas, como Arturo y Antonio Gala, con el que mantenía una relación de ostentosa ignorancia. Me ha impresionado lo lejos que llega con su estilete Pérez Reverte. Coincido con él en muchas de sus apreciaciones, que con Umbral de cuerpo presente uno omite por pudor. Pero no conocía algunas de las tropelías que le atribuye, ciertamente incompatibles con lo que normalmente se entiende por una buena persona. Insisto en recordar la muerte del hijo a los seis años de edad. Eso puede ayudar a entender tanta amargura.

  4. 4 camiseta Agosto 29, 2007 a las 7:56 am

    Magnífica apreciación, Duende. Para mi Umbral era uno de los mejores y me hacía gracia su actitud indisciplinada y provocadora. Además le encontraba guapo. Siento que no le hubieran hecho Académico y que su afán por tener “en vida” una calle en Majadahonda, donde ha vivido los últimos treinta años, no haya llegado a tiempo. Según me cuenta mi cuñada Concejala en ese ayuntamiento, se la concedían en Septiembre

  5. 5 Begoña Agosto 29, 2007 a las 8:12 am

    Pérez Reverte, compañero de facultad, era ya un fatuo en aquella época. Ahora ya está desbordado. ¡Lo que hace la fama! aun cuando, como en este caso, sea mal ganada. No he podido terminar ni uno de sus libros. De Umbral lo has dicho todo, Duende. Y como bien subrayas, tener un hijo en “la nómina de los caídos” es el peor de los lastres.

  6. 6 Macu Agosto 29, 2007 a las 9:59 am

    Yo solo leí de Umbral sus columnas en El Mundo y no siempre me gustaban, prefiero al tío Manolo.
    Como persona no me caía bien, lo veía un poco creído. Siento mucho que hubiera perdido un hijo, soy madre y no quiero pensar que le suceda algo a mi hijo, pero eso no le daba derecho a tratar mal a nadie.
    Respecto a Reverte yo si que soy lectora suya, que va sobrado algunas veces no lo niego pero igual que el carácter de Umbral no debe calificar la calidad de su obras, con otros autores debe pasar igual.

  7. 7 Elena Agosto 29, 2007 a las 12:08 pm

    He perdido el primer placer de cada mañana: leer la columna de Umbral. Antípatico o simpático, enriquecía mi lenguaje y me daba una lección de buena escritura.

  8. 8 Salvador Agosto 29, 2007 a las 2:43 pm

    Este señor, Pérez Reverte, es así, va de enfant terrible. Qué le vamos a hacer…
    Intenté en su día leer un libro suyo: misión imposible.
    En cambio, a Umbral, aún estando en las ántipodas en cuanto a ideología política, me gustaba leerlo.

  9. 9 camiseta Agosto 31, 2007 a las 9:09 am

    son más que los que no han podido acabar un libro de Pérez… Me alegro Begoña

  10. 10 Macu Agosto 31, 2007 a las 10:13 am

    La otra tarde oí de cir a Mª Dolores Pradera que es una pena que se juzgue a Fernando Fernán Gómez solo por la famosa frase de “A la mierda” y se le tache de maleducado y mal genio. ¿Sabeis que? pues que tengo que darle la razón y por tanto decir que me equivoqué juzgando a Umbral solo por su apariencia y no por su obra.
    Aprovecho para pedir el nobel a Delibes y para que comenteis vuestros autores favoritos y nos recomendemos libros.

  11. 11 joselepapos Agosto 31, 2007 a las 11:55 am

    Me gustaba el Umbral de las columnas del periódico. Admiraba su escritura agil, picante y siempre con un poco de mala leche. Sin embargo con su libro “Mortal y rosa” no pude. No entro en sus “filias y fobias”. ¿Alguien puede decir que le cae bien todo el mundo?

  12. 12 raquel Agosto 31, 2007 a las 8:20 pm

    Para Macu: siempre, siempre Cortázar. Y me quedé muy enganchada con La Música del Azar (de Paul Auster), sobre todo ese. Mmmm, no sé qué opinaraá el duende de esta licencia de recomendarnos libros en los comentarios. En fin.

  13. 13 Ángela Marzo 12, 2008 a las 10:26 pm

    Yo también me he quedado un poco huérfana este verano con la muerte de Umbral. Hacía poco tiempo que lo había descubierto como novelista, aunque sus columnas siempre me han encantado. Me pasa mucho con los columnistas que admiro, me “da mucho miedo” adentrarme en su novelas. En realidad pienso que la columna es el género perfecto. Tengo la suerte de que todavía me queden muchas obras de Umbral pendientes. Magnífico.

  1. 1 meneame.net Trackbacks en Agosto 28, 2007 a las 7:37 pm

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