¿Han visto cómo un toro le dejó la cara y lo que te dije a Luis Franciso Esplá? ¿Han contemplado las pasiones y casi muertes que padeció José Tomás en sus dos últimas corridas? ¿Cómo diablos han salido vivos? ¿De qué pasta están hechos estos tíos para poder volver a torear después de las formidables palizas que les propinan los toros? ¿Cómo es posible que un picotazo de una avispa te consiga una baja laboral y por esas cornadas de trayectoria ascendente que interesa a la femoral y que desgarra ni te cuento pierdas una corrida en Palencia y dos días después torees en Córdoba tan pichi? ¿Por qué Etoo se lesiona para dos meses jugando al fútbol sin ningún morlaco de por medio? ¿Cómo se explica que Pepe, el defensa de los treinta millones de euros, tenga una rotura fibrilar por un entrenamiento y que Tomás fuera capaz de rematar la faena del toro que quiso ser Islero con un torniquete improvisado por su peón de confianza? ¿Se pueden extender los prodigios de la medicina taurina al resto de los traumatismos que nos causa, por ejemplo, el cuchillo jamonero? No soy un gran aficionado a la llamada fiesta nacional. Me divertía lo tangente, aquello que Díaz Cañabate llamó el planeta taurino: sus tipos, sus costumbres y, sobre todo, su lenguaje, tan exuberante y afiligranado como el traje de luces. Había en la radio un crítico con el pomposo nombre de Rafael Campos de España que engarzaba las metáforas como churros en el junco aquel que despachaban las antiguas churreras. A una inglesita que estudiara español le pondría yo como prueba suprema de sus conocimientos cualquiera de sus críticas. Anda, Nancy, guapa, tradúceme al inglés y después de que el rehiletero plantara dos pares de banderillas asomándose al balcón, el diestro tomó la franela y destapó el tarro de las esencias abriendo el compás en tos tandas de naturales rematados por el de pecho que provocaron el delirio del tendido. Aquí te quiero ver, estudiante español. Pero me estoy desviando demasiado. No propongo estudiar el español de los toros, sino el milagro de la medicina taurina para extrapolar después sus éxitos. El día que consigamos curar una simple sinusitis en el mismo tiempo que han tardado Esplá y Tomás en volver a nacer, el superavit de la sanidad pública va dejar en nada las siempre optimistas cifras de Zapatero. Y enhorabuena a los maestros. La Parca se ha quedado tan acomplejada por su resistencia, que a lo mejor jubila la guadaña y los declara inmortales de necesidad.
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Hola Duende
Una vez trabajé con un Sr que decía que un padrastro bien administrado te daba para una semanita de baja. ¡Pues anda que le queda a Etoo por aprender!.
Los toreros cobran por corrida de toros, no tienen un sueldo munchimillonario por temporada como los futbolistas. Si los futbolistas cobraran igual (por partido jugado)se lesionarían menos y se curarían antes.
El tema de las bajas laborales da para un post muuuuuuuuuuuy largo.
esa es la cuestión… ¡ojo Duende con dar argumentos que pueden ser considerados poco “sociales” por los comités de mepresa pero algo habría que hacer
Y es que donde se ponga la ferocidad y la gravedad de la cogida de un buen cuchillo jamonero, que se quiten la de cualquier morlaco, ni los mihuras ni los los vitorinos. Y lo peor del Jamonero es que el respetable encima te bronquea y siempre sale el aficionado “enterado” que suele ser pariente de tu mujer que se pone a darte lecciones mientras tu tratas de hacerte el torniquete tu mismo.
Menudos revolcones me ha pegado a mi el bicho.
Hace dos dias me he cortado mientras pelaba unas patatas, me he declarado de baja temporal, yo no tengo sangre torera y duele un montón, osea en mi casa cenaran de bocadillo durante unos dias, al menos hasta que decida como algunas estrellas del balón, que, puedo empezar los
entrenamientos.Besos para José Tomás yo le diria, que no sea tan valiente.