La nueva milésima de segundo

Prohibido claxon

Nunca entendió el Duende aquella definición del metro como la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre. En primer lugar le costaba creer que alguien se hubiera recorrido el lado del cuadrante del meridiano, con lo fatigosa que debía de ser la excursión. Tampoco entendía cómo se podía hacer la medición si aún estaba por definir la unidad de medida, que era el metro. ¿Cómo se sabría entonces lo que medía el cuadrante para dividirlo después por diez millones? Imaginaba pues que en realidad el metro era un perfecto círculo vicioso propio de los arcanos de la ciencia, que unas veces es infusa, otras difusa y muchas más simplemente confusa. Personalmente, tenía mucho más claro que el metro era esa barra cuadrada de madera, dividida en cien rayitas, que Ramón el de la pañería utilizaba para despachar a mi madre la pana para nuestros pantalones. Desde entonces, casi todas las unidades de medida son para el Duende o nebulosas o agujeros negros. Ayer hablaba de un byte, pero si le pusieran al lado del byte una cavea, un megahercio, un celemín, un galón, un amperio y un camaleón, sólo distinguiría al reptil. Y eso si no se colorea de amperio. De todas formas la relatividad de Einstein sirve para casi todo, y disculpa a esta civilización tan histéricamente exacta de algunos errores capitales. Muchos años después de escuchar la primera definición del metro leí un libro titulado La medida de todas cosas que cuenta la aventura imposible de dos científicos franceses, Delambre y Mechain, empeñados en medir el tramo del meridiano de Greenwich que va desde Dunkerke a Barcelona. Uno iba tomando sus medidas del sur al norte, y el otro en dirección opuesta. Pero uno de los dos se equivocó, y aunque el otro lo descubrió a tiempo no venteó el patinazo por no estropear lo que se consideraba un hito de la ciencia moderna. O sea, que lo de que Pau Gassol es más alto que el Duende sólo es relativamente cierto, porque nadie sabe exactamente lo que medimos. Y las apariencias engañan a menudo. Con la misma ligereza con que se consensuó el sistema métrico decimal, voy a proponer hoy una nueva definición de milésima de segundo, que es el tiempo que transcurre entre el momento en que el disco se pone verde y el hortera del coche de atrás nos suelta el primer bocinazo. La edad me está haciendo cada día menos indulgente con estos mal educados. Creo que diez bocinazos a destiempo deben de penalizarse con un par de puntos en el carnet de conducir. Y espero y deseo que la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía acabe con estos sátrapas del volante que no pueden perdonar ni un error, ni un despiste ni un leve retraso del automovilista que tienen delante y en cambio dan la tabarra con el claxon. Majaderos prepotentes. El relativismo del metro tenía algo de romántico, porque la ciencia nacida de la Revolución Francesa ni disponía del rayo laser ni de los satélites. Pero el absolutismo de los que han definido la milésima de segundo a bocinazos es simplemente eso: absolutismo producto de una pésima educación viaria. Señora ministra Mercedes Cabrera, inclúyalo en el programa de la asignatura, por favor. Y que los que apuntan a milésimos repitan curso.

Technorati icon Technorati Tags: ,

Advertisement

14 Respuestas a “La nueva milésima de segundo”


  1. 1 Adela septiembre 21, 2007 a las 6:52 am

    Bon dia¡¡
    Para mi el metro era una cinta de plástico (soy de la generación de “cuentame”),con las mismas rallitas que el tuyo pero que entretenia mucho al enrollarlo y desenrollarlo en el costurero de mi madre. Estoy muy contenta tambien de que por fin esa asignatura (que está en todos los debates que dan dolor de cabeza) lo va asolucionar todo, el tráfico, el hablar todos inglés, la religión, y el absentismo y…POBRES ALUMNOS.
    ¡Chicos estudiad, que cuanto antes lo saqueis antes os vais de ahí y los perdeis de vista¡¡¡

  2. 2 Adela septiembre 21, 2007 a las 6:58 am

    Pd: como puedo corregir las faltas de ortografía en el bloc?
    no me sale el corrector ese.
    Lo siento¡como presté poca atención a las normas de pequeña,luego pasa eso¡sólo recuerdo que antes de p y b,m pondré sino burro seré,eso lo hago siempre.
    Un saludo¡¡

  3. 3 el candil de la sierra septiembre 21, 2007 a las 7:36 am

    ZP,SE DESPACHA A GUSTO EN RNE,lo estoy escuchando solo por si decia algo de RNE,efectivamente lo han repetido,estan orgullosos de la limpieza efectuada lo demas,bla,bla,bla,bla.

  4. 4 NaNDo septiembre 21, 2007 a las 9:21 am

    Yo he conocido el metro en plan, madera con rallitas, cinta de costurero (por una cara centímetros y por la otra pulgadas) y la cinta métrica de la caj ade herramientas, que si te descuidas te cercena el dedo.

    En cuanto a los prepotentes que “te tocan el pito” (por no decir otra cosa) en los semáforos, parece ser que llegar una milésima de segundo antes a casa les hará vivir cinco años más. Igual es porque se les quema el cocido… ya sabes, necesitan el tiempo preciso.

  5. 5 camiseta septiembre 21, 2007 a las 11:38 am

    ES QUE NO PUEDO ESTAR MÁS DE ACUERDO CON EL COMENTARIO! CÓMO ES POSIBLE QUE HAYA TANTO MAJADERO QUE NECESITE MANIFESTARSE A TRAVÉS DE LA BOCINA? !HAY Q EMPEZAR A DECIRLES Q DEJEN DE PERTURBARNOS, Q NOS MOLESTAN!… TANTA CONDESCENDENCIA, HOMBRE YA

  6. 6 Ricardito "el del catastro" septiembre 21, 2007 a las 11:59 am

    Admiro la inteligencia del Duende para llegar a denunciar el uso de la bocina pasando antes por el meridano de Greenwich.
    Me viene a la memoria la sensación que dá pasar en la autopista que une Zaragoza con Barcelona por un puente que representa ese meridiano. Es como si entrases en aquel atlas donde antes se aprendía donde estaban los países. Como ahora casi todos han cambiado de nombre o son nuevos, tendremos que volverlos a aprender con nuestros hijos.
    Respecto al inapropiado uso del claxon se engloba dentro del mismo contexto de la vulgaridad en el lenguaje o la mala educación generalizada. Tener educación es algo que se ha mamado y se aplica a todos los ámbitos de la vida, incluida la conducción.

  7. 7 darabuc septiembre 21, 2007 a las 2:43 pm

    Una alegría recuperarlo, después de haberlo perdido en la radio. (Coincide que justo encontré también el blog de Capitán.) No pierdan el humor, aunque les hayan venido por detrás haciendo largas y los hayan sacado de la radiocarretera por lo que solo puede ser un tiempo.

  8. 8 José Ramón septiembre 21, 2007 a las 3:16 pm

    A mí una vez se me cruzó el cable. Cuando me pitó el de atrás a la milésima de segundo de ponerse el disco verde, me bajé del coche y me fui hacia él con los brazos abiertos para abrazarlo, diciendo: “¡Luis Fernando! ¡Luis Fernando!”
    Se llevó un pequeño susto. Me explicó que no era Luis Fernando. Le pedí perdón, diciendo que su pitazo me había parecido saludo y le había confundido con un amigo del alma, a quien hacía años que no veía. No sé si pasaron dos o tres turnos de semágforo en todo el asunto.

  9. 9 NaNDo septiembre 21, 2007 a las 4:55 pm

    ¡Ole tus h…! José Ramón, la verdad es que hiciste muy bien. Si el energúmeno de atrás “tenía prisa” pues mira, aun provocó haber tardado más, luego hasta igual se arrepentiría de haber hecho sonar el claxon. Lo pero de todo es que estos energúmenos son los que luego aparcan en doble fila o en vados y te hacen perder verdaderamente el tiempo.

  10. 10 Zoupon septiembre 21, 2007 a las 5:41 pm

    Respecto de las medidas, se dan casos curiosos. Si pides un kilo de azúcar, sabes que te van a dar exactamente eso, mil gramos de azúcar. Pero si pides una caña en un bar, nunca sabes qué cantidad te van a poner (a no ser que seas parroquiano del local). Hay jarritas, vasos altos, vasos chatos, copas más o menos estilizadas, y el vaso de caña de toda la vida, cada uno con una capacidad diferente. Y todos son una y la misma cosa: una caña. Amén de que, según el camarero que te toque, el espesor de la espuma será variable.
    Y a mí me gusta que sea así. Si la caña fuese un estándar, perdería parte de su gracia.

  11. 11 Esther septiembre 22, 2007 a las 10:36 am

    ¡Qué grande José Ramón! Hace años una amiga mía, de esas que aun con veintimuchos seguía pareciendo escasos dieciséis, adoptaba una técnica parecida: bajaba del coche con una dulce e inocente cara de terror y miraba hacia las ruedas y hacia los intermitentes preguntando que qué llevaba roto, que el coche se lo había dejado su padre y que debía cuidarlo…Nadie podía con sus ojitos a lo gato con botas de Shreck.

  12. 12 jhon octubre 28, 2008 a las 4:30 am

    mierdassssssss
    care cuolo no sirve pa nada+

  13. 13 xiomara abril 3, 2009 a las 8:57 pm

    fue super

  14. 14 kandi abril 3, 2009 a las 8:58 pm

    son super
    debereaqs:) jajajajjajaaj:)


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s




Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Mis servicios:

El mejor regalo a un ser querido

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 798,703 hits

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.