Los que no iremos a la guerra

Soldado espanol

Hay una novela de Wenceslao Fernández Flórez que se titulaba Los que no fuimos a la guerra. Era la que entonces se llamó la Gran Guerra, que luego se quedaría chica. Y los españoles no fuimos a esa guerra. La novela está bañada en humor agridulce, como todas las de este autor que al Duende en particular le gustaba mucho. Se le etiquetó como costumbrista de derechas, qué le vamos a hacer. Hoy escribiría Los que no iremos a la guerra, porque la guerra en España es algo que sólo queda en la historia y en la agenda de algunos países desalmados que no se toman en serio eso de la Alianza de Civilizaciones. No es nuestro caso. La generación del Duende fue una degeneración. Nos educaron en la idea de que la guerra es una enfermedad social consustancial al hombre. Jugábamos a indios contra vaqueros y policías y ladrones, los Reyes Magos nos traían escopetas de pistones, arcos, flechas con ventosa y puñales de goma. Nadie nos miraba como monstruos en ciernes. Íbamos al cine y aplaudíamos a los americanos y a los aliados en Guadalcanal, Fuego en la nieve, Objetivo Birmania, Los diablos de las colinas de acero, El día más largo, Los cañones de Navarone, La gran evasiónNuestro tebeo favorito era Hazañas bélicas, con dibujos magistrales de un tal Boixcar que, eso sí, pintaba igual a todos los soldados, salvo a los japos. También seguíamos, vaya por Dios, a Roberto Alcázar y Pedrín, que según una leyenda urbana eran fascistas camuflados. Y nosotros, ingenuos, creyendo que eran buenas personas. Paradójicamente el cine que tan ávidamente devorábamos apenas manaba sangre. Veíamos caer a los vaqueros de sus monturas, pero nunca la secuencia del tiro penetrando en la piel y la sangre brotando de su herida. La primera película que ofreció tal novedad técnica fue en 1969 Grupo Salvaje, de Sam Peckimpah, y a partir de entonces cuanta más violencia, más explosiones, más salvajadas, más vísceras volando y más hemoglobina, más éxito en taquillas. En la calle se apalean las pandillas, los porteros de discotecas discriminan y canean al que no les gusta, la kale borroka sale a potear y aprovecha para quemar autobuses, y si por casualidad se te ocurre llamar la atención a un conductor que no se detuvo en un paso de cebra corres el peligro de que eche mano al gato mecánico y te aplique un correctivo, por provocador. A pesar de que son mayoría los educados con palabras miríficas y juguetes didácticos. Violencia hay, pero la guerra no cabe en el ideario de Alicio en el país de las maravillas. Al desdichado Santiago Matamoros lo retiraron de la Catedral de Santiago para no molestar al Islam, y nuestros soldados sólo van con armas a una misión de paz. Porque todo el mundo es bueno: no cabe ninguna visión perversa del hombre. El estado del bienestar y el idealismo extremo de nuestros gobernantes ha decidido que al pueblo ni asustarle recordando que hay malas personas. Nos han acostumbrado a tener la mula y los mil educados, o, como dice mi amigo Luis Blasco, el sueldo del general y la verga del teniente. Que ya no son guerreros, por cierto, sino humanistas vestidos de kaki. Uno recuerda una dramática canción que aún sonaba en su infancia: En el Barranco del Lobo/ hay una gente que mana/ sangre de los españoles! que murieron por la patria…Pobrecitas madres/ cuánto llorarán/ al ver que sus hijos/ en la guerra están…Por una parte se me saltaban las lágrimas imaginándolas, quizás sólo consoladas por saber que al menos serían madres de héroes. Por otra, agradecía que sus hijos soldados murieron por defender algo. Ahora ya no hay guerras, ni fuentes que manan sangre. Hoy lloran otras madres, pero como las de los moteros que se estrellan un fin de semana. Estos últimos quizás fueran de merienda, pero, al cabo, también eso debe de ser misión de paz.

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14 Respuestas a “Los que no iremos a la guerra”


  1. 1 DOLOROSA septiembre 25, 2007 a las 5:29 pm

    “No hay guerras, no”. Pero si hay barbarie, destrucción, lágrimas e indiferencia. Como “no hay guerras”, vemos y oímos las noticias como si estuviéramos cómodamente sentados en una butaca de cine viendo alguna de esas películas que has mencionado en las que no se veía la sangre ni las heridas. Pero en la película que nos ofrecen el telediario, los periódicos, sí vemos la sangre y las heridas y lo peor de todo es que nos quedamos impasibles, quizás, por la fuerza de la costumbre. “No hay guerras” pero el mundo se tambalea inmerso en su propia destrucción. “No hay guerras” pero mueren los soldados y los niños y los ancianos. Y seguimos “creyendo” que como “no hay guerras”, todo está bien, que son cosas que tienen que ocurrir y que nadie tiene culpa. “Noy guerras” pero los Talibanes siguen matando, los terroristas, amenazando y nosotros volvemos la cabeza, nos encogemos de hombros y seguimos viviendo tranquilos porque “no hay guerras”y todo está bien. Y yo me pregunto ¿hasta cúando? ¿Hasta cúando este horror?

  2. 2 Jorge septiembre 25, 2007 a las 7:08 pm

    Ahora esos tebeos y esas peliculas politicamente incorrectas se quedan en nada con los videojuegos preciosos que no tienen nada de violencia. Antes con un soldadito de plástico jugabas toda la tarde si llovía si no te ibas a jugar a cualquier cosa, ahora con un videojuego eres el rey del mundo , matas adiestro y siniestro e incluso mueres.De todos modos no le podemos pedir peras al olmo y los niños de mi época ahora son padres y la manera de educar tiene mucho que desear. Todo se tiene que hacer políticamente correcto, el niño siempre tiene razón.
    De todos modos antes teniamos el mejor ejercito del mundo, no habia guerras, solo la del Líbano y las de áfrica que no interesaban, y nuestros soldados morían en accidentes de tráfico haciendo la mili. Un saludo enorme.

  3. 3 Angelus Pompaelonensis septiembre 25, 2007 a las 11:06 pm

    Los títulos “Guadalcanal”, “Fuego en la nieve”, y “Los diablos de las colinas de acero” los desconocía, pero es curioso cómo los curas nos proyectaban en el 16 mm. todas aquellas cintas llenas de violencia objetiva mientras libros tan deliciosos e inocentes como “El bosque animado” de W. Fdez. Flórez presentaban ignominiosas tachaduras aquí y allá… Incluso las desternillantes historias de D. Camilo (el de Guareschi) presentaban reparos para el lector adolescente a ojos de los conspicuos censores…

    Duende, esa generación que compartimos siempre me ha parecido una especie de generación perdida, vivida en un país atado y bien atado, y cuando las huellas de las ligaduras empiezan a borrarse de nuestra piel uno se da cuenta de que los tiempos ya no son los propios. Aunque quizá el mayor problema resulte saber de quién son los tiempos….

    Carmen M. Gaite en “Nubosidad variable” (recomendadísima, imprescindible) viene a decir que no se debe enmendar el discurso escrito, si bien ella se refería al texto hológrafo. Es posible que mi párrafo anterior pueda rezumar cierto pesimismo, debido sin duda a los avatares personales en este ominoso 2007. Lina Morgan, entrevistada por Manuel Ventero en su estupendo “Siluetas”, se mostraba deseosa y dispuesta a reaparecer en las tablas, pero acto seguido contraponía cierto probable “bienintencionado” comentario del público sobre sus años y… creo que las nuevas generaciones tendrán que disfrutarla enlatada.

    Los comentarios de Lina, como los de mi colega María Galiana, que siempre me rescatan, ajustan bien a esta nuestra generación…

    ¿Por qué este hilo me está rozando alguna fibra que se queja del contacto?

  4. 4 El Duende de la Radio septiembre 26, 2007 a las 5:48 am

    Curioso, ANGELUS: yo también escuché parte de esa entrevista a Lina Morgan. SUpongo que su discreta amargura denuncia que de repente hemos encumbrado la juventud como valor supremo. Todo parece ser mejor si es una cara joven la que lo defiende. Desde una creación artística a un humilde puesto de trabajo de peón. La sociedad se quiere joven, y mejor si es guapa.

    No estoy tan de acuerdo con lo de GENERACIÓN PERDIDA. O no con lo de ser la única, pues esa etiqueta se prodiga tanto que no debe corresponder sino a la sensación de haber tenido que luchar contra algo, lo cual ocurre entre los inquietos emergentes de cualquier generación.

    Tomo nota de tu recomendación literaria. Veo por tus citas de Guareschi y de “El bosque animado -por cierto, deliciosa su última versión cinematográfica- que compartimos afiniades electivas. Qué compromiso, estar a la altura de tus comentarios.

  5. 5 camiseta septiembre 26, 2007 a las 8:11 am

    De generación perdida nada!. Puede que si yo hubiera querido ser una arrivista, la educación que me dieron no me hubiera valido para nada, pero no es el caso. Gracias a ésta, no sólo he podido estar a las duras y a las maduras sino que me modelaron el gusto y supe apreciar y mucho las lecturas de Guareschi y Fernández Flores: Por cierto a mi en el colegio también me los sugirieron. Tengo que añadir que evidentemente el ambiente que se respiraba en mi casa me ayudó mucho a tener sensibilidad hacia determinadas cosas; por ejemplo con diez años cantaba inocentemente en mi colegio de monjas francesas las canciones de Brassans con gran sorpresa de la profesora de francés, o los poemas de García Lorca musicados en un disco editado en Buenos Aires que no sé cómo consiguió mi Padre. Además me alegro un montón de saber cómo es la vida de verdad; lo que es bueno y lo que es malo. Cómo conviven las dos cosas y los riesgos que asumes cuando tomas una opción y ,que a veces, las cosas pueden ser grises pero hay otras que has jugado muchas papeletas para que sean negras o blancas

  6. 6 camiseta septiembre 26, 2007 a las 10:57 am

    Me corrige, bien corregido el Duende, la v de mi arribista. Quiero pensar que ha sido porque están juntas en el teclado. En cualquier caso. Gracias

  7. 7 Luz septiembre 26, 2007 a las 8:31 pm

    Hablas francés, camiseta? A lo mejor es por eso que se te escapó la v en “arrivista”…. no se puede ser políglota. También al duende se le escapó algo: “afiniades”, y a Jorge “adiestro”, que si no ando errada sin hache se escribiría “a diestro”. Pero estáis mejorando…y eso es lo importante. MEJORAR

    Pero vayamos al contenido. Menuda pandilla de carrozas somos todos, verdad? yo no tengo nostalgia y comparto con camiseta y el duende lo de no ser GENERACIÓN PERDIDA. Somos una generación más en este relevo generacional permanente y hemos sido testigos de tantos procesos de cambio, caída de muros e ideologías sin llegar a caer del todo, tabúes (se escribe así en plural? no se..) sustituidos por otros tabúes (porque tabús no me suena nada bien…) y dioses por otros dioses.

    No sé. La realidad nos supera, no tenemos la capacidad necesaria ni le dedicamos el tiempo Y ESFUERZO que quizá, QUE SEGURO requiere. Ojalá fuera capaz de PARAR, de DESCONECTARME del gran megáfono intoxicador.

    Bueno, chicos (en genérico), entre que escribo al día siguiente y que me enrollo, me vais a mandar a tomar vientos… y con razón. Me voy a mañana. Ciao

  8. 8 Zoupon septiembre 27, 2007 a las 9:06 am

    A algún bobo se le ocurrió que por jugar a indios y vaqueros o a policías y ladrones con pistolas de mentira, los niños salen criminales en serie. Al menos en mis tiempos, no tan lejanos, los niños distinguíamos perfectamente la realidad de la ficción de nuestros juegos. Y había buenos y malos, y los buenos eran buenos y ganaban siempre porque defendían una causa justa.
    Pero hay que sacrifricalo todo en el altar de la corrección política.

  9. 9 camiseta septiembre 27, 2007 a las 5:14 pm

    que ilusión me hace leer todos los días vuestros comentarios!. En ocasiones aprendo y en otras comparto opinión. Tengo que decir que difiero en pocas ocasiones; debes de tener razón Luz, somos un poco carrozas o de la quinta. Por ciero no me atreveria a decir q hablo francés bien, suelo decir de estudié francés o sé el justo como para defenderme si voy de compras en Francia. Estoy de acuerdo lo importante es aprender.
    Zoupon: No puedo estar más de acuerdo contigo en lo del Bobo. Alfonso Rojo, el que fue corresponsal de no sé cuál periódico suele decir que en este país no cabe un tonto más. No siempre comparto sus opiniones pero para esta ocasión está bien traido ¿no?

  10. 10 Elena septiembre 27, 2007 a las 8:47 pm

    Luz ¡qué pena que te hayas ido! Me interesa tu discurso. Eres de las que dices sin decir y eso me gusta. ¿Generación perdida? NI HABLAR. Estamos aquí, hemos superado traumas, hemos aguantado lo malo y lo bueno, nos hemos puesto los guantes de goma cuando nos educaron para ser “señoritas”, trabajamos dentro y fuera de casa, pensamos en cinco cosas a la vez y no perdemos la sonrisa. Nuestro único pecado: creer que los hijos son más blandos cuando en realidad nos dan sopas con onda (HORROR, no sé si esta onda se escribe con h. ¿Me puede alguien aclarar la duda?). Me gusta esta frase que a mis hijos, estoy segura, que ya les sonará a chino.

  11. 11 Angelus Pompaelonensis septiembre 27, 2007 a las 9:32 pm

    Honda: instrumento para arrojar piedras consistente en una tira de cuero o cuerda que se hace girar, impulsando la piedra al soltar uno de los extremos de la tira, gracias a la fuerza centrífuga. Es conocido el episodio bíblico en que David vence a Goliath usando una honda de pastor.

  12. 12 camiseta septiembre 28, 2007 a las 10:43 am

    PERO NO PUEDE VENIR DE LAS ONDAS QUE SE PRODUCEN EN EL MAR, ESTANQUE, LAGO ETC.??? IGUAL ES UNA BARBARIDAD…LO DIGO POR LO DE LA SOPA, QUE SI ESTÁ MOVIDITA, SE TOMA PEOR

  13. 13 Macu septiembre 28, 2007 a las 2:50 pm

    Veo algun pesimista por aqui con eso de la generación perdida. Yo creo que sois de una generación a la que hay que admirar: habeis vivido el mayor cambio que se ha producido en España en primera persona. Me refiero a la Transición. Yo tenía 11 meses cuando murió Franco por lo que yo solo “pasaba por ahí” durante esa época, pero me fascina oir a mis padres como la vivieron (por desgracia ahora solo a mi madre).
    Creo que es una pena, como dice el duende, que solo se encumbre a la juventud porque estamos construyendo una sociedad que no tiene pasado (excepto el que quieren algunos, pero ese no es el tema)y así nos va en algunos casos que ese ven ultimamente.

  14. 14 Luz septiembre 29, 2007 a las 10:25 am

    Qué es eso de que los tiempos ya no son los propios? No vivamos en la melancolía.. Los jóvenes, por primados que estén ahora frente a lo privados que estuvimos nuestra generación si queremos (y podemos desde luego) verlo así, no están más seguros, no disfrutan más y no están mejor pertrechados que los jóvenes que les precedieron, que les precedimos, o está aún por demostrar y las señales no son del todo alentadoras. Es mi percepción, al menos, visto a través de mis hijos y su entorno y todo lo demás que se muestra en nuestros entornos.
    Estos son mis tiempos como los de ellos, y todos estamos un poco desubicados, porque la vida es como el agua que se escapa de entre los dedos, y comparto con el duende lo de los momentos, estos momentos en los que cada uno de nosotros, con mayor o menor consciencia, experimentamos plenitud…

    Y gracias, Elena. No sé por qué me caes bien… o sí lo sé. Aunque respecto a los jóvenes se da una paradoja: siendo verdad que nos dan sopas con honda (lo he mirado, pues dudé: es con hache), pues siendo verdad, también son más blandos. Ojalá me equivoque, porque tendrán que dar la medida “a no mucho tardar”. Veo complicado el camino que tienen por delante, y han crecido teniéndolo todo sin habérselo tenido que ganar. En fin, es una simplificación, pero algo de ésto me temo.

    A Camiseta la afrancesada inconsciente (inconsciente el afrancesamiento, no Camiseta, por supuesto): Me ha gustado lo de la onda de la sopa, que dificulta su ingesta. Superlógico.


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