
Se lee a menudo en cualquier periódico como noticia curiosa: un candidato a guardia municipal de Socuéllamos, un suponer, debe saber la clasificación de los insectos, el lugar de nacimiento del Greco, qué es la Trilateral, y el nombre del último premio Nobel de literatura. No se sabe qué tiene que ver eso con sus aptitudes como agente, pero ese tipo de oposiciones se prodigan, quizás por el deseo de filtrar a lo bestia o por el de garantizar un cuerpo intelectualmente presentable. Por cierto, también es casi seguro que les pongan como tema las expresiones de cortesía habituales en inglés y francés. Sin embargo un partido político elige a su candidato para la presidencia de gobierno sin tener en cuenta para nada ni sus conocimientos de la Enciclopedia Alvarez ni sus idiomas, y resulta que España lanza a sus primeros ejecutivos a hacer política exterior sin que éstos sepan lo que cualquier viajero de metro maneja cuando se le acerca un guiri y le pregunta por la Cibeles, la Giralda o la fuente de Canaletas. ¿Supone eso que Zapatero, Aznar y Suárez, acaso los menos dotados de nuestros presidentes democráticos en materia de lenguas extranjeras, hayan resultado incapaces? Supone, más bien que se valora sobre todo el oportunismo de la candidatura para ganar a corto plazo el aplauso del tendido, imaginando quizás que ya tendrán tiempo cuando sean presidentes para superar su asignatura pendiente. Aunque luego, con el juguete del poder en las manos, se dediquen a otras cosas más divertidas y más rentables electoralmente. Poco antes de las últimas elecciones generales el Duende escuchó a un curtido político decir que la política exterior le importa un bledo al personal. Quien así se expresaba era Santiago Carrillo, tertuliano de la SER, mostrando el desencanto de que la creciente impopularidad de la guerra de Irak no se reflejara en una encuestas que, pese a todo, seguían dando ganador al PP. Más sabe el diablo por viejo que por diablo. La única proclama de política exterior que el pueblo entiende es el antiamericanismo, quizás porque los yankis enterrados en nuestro solar eran turistas, y no soldados como los que abarrotan los cementerios de Normandía. Fuera de eso, tanto le da que en Europa nos inclinemos por el eje Paris-Berlín o que en el conflicto del Sahara le hagamos gorgoritos al monarca alhauita y pedorretas a la república de Argelia. Mientras en casa funcione el panem et circenses, la espita presupuestaria y la mamandurria, estaremos encantados de quedarnos a las puertas del G 7. Nadie cree que un very well, Manuel de ZP en la Cumbre del Clima aumente el peso de España en el mundo. Simplemente es una cuestión de estética y de corrección política. Con tanta retórica vacua y pastelera como exhiben en sus discursos, no se entiende que luego nuestros presidentes aparezcan ante las cámaras de televisión de todo el mundo muditos en varios idiomas. Igual que paletos urbi et orbi. Menos paddle y baloncesto entre amiguetes y más idiomas. Que a un presidente de gobierno hay que exigirle al menos tanto como al guardia municipal de Socuéllamos.
Technorati Tags: ZP, Cumbre del Clima, Aznar, Adolfo Suárez

No hace mucho leí una opinión acerca de la importancia de los idiomas en política muy interesante, fue en El Pais. En ella, se hablaba del papel esencial que juega la oratoria para convencer, persuadir, o simplemente conseguir la atención de una audiencia. Concluía que nuestra política exterior estaba abocada al fracaso, por no tener responsables resueltos en tareas del idioma.
Voy camino de dominar un tercer idioma, el alemán, tras 6 años de residencia en el Reino Unido y cierto dominio del inglés. Sin embargo, mis posibilidades de encontrar trabajo en España son las mismas que el resto. Miento, los catalanes, además de optar a trabajos en el resto de España, pueden optar a puestos en Cataluña, y yo no. Ellos hablan catalán, y yo sólo inglés. Cachis.
Martin Varsavsky va más allá de la importancia de las consecuencias en la oratoria, y sugiere que, a menos idiomas, menos capacidad para informarse tiene uno. Sentido común, pues no puede beber de fuentes anglosajonas, y de todo el resto de países. Lo titulaba “Se puede ser realmente “culto” y no hablar inglés?
Despertó esta aforada discusión.
Ay Juan, ya me daba yo con un canto en los dientes no con que el personal medianamente culto hablara lenguas, sino con que fuera capaz de comprender razonablemente bien los textos escritos en dos o tres de ellas, entre ellas, la suya materna. Y en cuanto al catalán, un mínimo interés, y hace falta ser muy, pero que muy zote para no irse manejando: eso sí, el latín y francés aumentan exponencialmente las posibilidades de aprenderlo bien y a un buen ritmo y aprobar los exámenes de los certificados a los que las administraciones diversas son tan aficionadas.
Por cierto, la parodia en audio la ha colgado Javier Capitán en su blog:
Pinchad aquí
Yo suelo decir, con el mèdico a palos de Molière y en plan de chufla, que quien no sabe latín está dispensado de tener sentido común. Pero ¡ay!, que a veces es de un aplicable… Circula por los diales un anuncio (creo que de cierto medicamento portentoso) en el que la chica estudiante no para de repetir algo así como “atrofia, distrofia, hipertrofia…, aplasia, displasia, hiperplasia…” Me asusta pensar que alguien que estudie así pueda llegar a tener en sus manos vidas humanas. Si la nena tuviera un mínimo conocimiento de lenguas clásicas no necesitaría repetir mecánicamente los grados de funcionalidad de un órgano o de crecimiento de un tejido. Le bastaría aplicar la lógica. Menos mal que se trata de un recurso publicitario, nada que ver con la realidad…
Uno presume de entender la lengua castellana (definida por su origen, como debe ser), domina el francés (o lo dominaba hace unos años), se defiende en inglés como para dar sus clases en este idioma y tiene nociones elementales de euskera, pero no concibe cualquier adquisición de conocimientos sin la luminosa referencia al background latino en primer término y al griego más al fondo.
Conclusión: a los políticos debería exigirseles al menos un postgrado en lenguas clásicas.
¿Y qué me decís de la manía por el deporte? Lo ha señalado el duende y yo quiero insistir en eso.
¿Os dais cuenta de que desde hace unos años es obligatorio que nuestro presidente de gobierno juegue al tenis o al paddle y corra como un desesperado?
Yo no quiero que mi presidente sea un cachas ni un corredor. Yo me conformaría con que tuviera sentido común, sensatez y responsabilidad, y con que estuviera lo mejor formado posible, pero no en músculos, sino en cerebro.
Somos más antiamericanos que nadie, pero no hacemos más que copiarles las tonterías, y sólo las tonterías. Eso de correr viene de allí, y siempre me pareció una tontería.
Después de todo lo dicho me queda algo muy claro, no me presentaré a presidente de ningún gobierno. De idiomas 0 patatero. Aunque de deportes le doy a cualquiera, je,je.
Buen teme y buenos comentarios lástima que el mio sea malo. Saludos.
¡Ay,don Duende, qué tecla ha tocado usted! Ya no se trata solamente de la importancia de la cuestión idiomática, que lo es, conozco también ‘analfabetos’ en varios idiomas. Se trata fundamentalmente del bagaje cultural y humano, amén de otros saberes, que se exigen a cualquier persona que aspire a un puesto de trabajo, dirección de empresas, o simple jefe de negociado. Sólo en política, cualquier mindundi puede optar a los primeros puestos, con tal de que sea un poco ambicioso, trepa, habilidoso para ganarle unos votos a la facción contraria. Si haber pasado por ninguna responsabilidad de ejercicio del poder, sin haber dado un solo palo al agua.
Baste recordar que el señor ZP, infelizmente ‘reinante’,fue elegido Secretario General por sacar 9 votos más que el señor Bono, sin que se le conociera funciones de dirección alguna, ni ejercido puestos de responsabilidad.Luego, trágicos y oportunos sucesos, hicieron lo que hicieron, pasó lo que pasó, y ahora llevamos, mal que bien, lo que llevamos.
Si nuestros políticos tuvieran que pasar un simple examen de “Selictividad política’ o el más insignificante de los tests de cultura general, el Parlamento se quedaría en cuadro.
Usted que conoce el mundo de los medios de comunicación,¿cree que es normal que personajes que no cito, cuando no leen el discurso que les tienen preparado y tienen que improvisar una respuesta, además de andarse por las ramas, ‘coitointerruptan’ su discurso cada dos o tres palabras?
“Podría…/ citar…/ ahora mismo/ los discursos/ que conocidos líderes / sueltan… / mientras / agitan las manos/ y mueven / la cabeza… / para uno y otro lado/
Y no lo digo por decir…/ sino /… por que lo tengo que oír/… cada vez que enciendo la tele… o escucho / la radio.”
Pero ¡coño!,¿es que no saben soltar un párrafo seguido sin necesidad de poner los acentos dónde no deben?
Me quede sorprendido,cuando ZP se dio una pequeña media vuelta mirando con el rabillo,que pensaba…que le iba a tocar por la espalda,o que habia perdido una oportunidad unica,por no tener ni idea,ni tan siquiera reflejos,se quedo como el que esta esperando el metro,nefasto,PRESIDENTE.
Hola.
Hoy conecto con la humildad enternecedora de Jorge: Se le perdena, perdón, perdona el “teme” por “tema”. Y con el parrafazo de Julio, cuya “selictividad” es casi la única errata: meritorio en verdad. Y suscribo todo su contenido.
Me impresiona-asusta un poco Angelus. Pelín pedante? perdón. Conste que por mi boca, por mis dedos rezuma la envidia, porque yo no domino el latín ni aunque sea bajito…. chiste malo. ¡Sigue Angelus! no me hagas caso, OK?
En otro orden: a través de un “link” de Juan he pasado al “blog” de Capitán y hete aquí que para volver aquí he tenido que volver a entrar desde mi marcador, porque desde capitán no he hallado el “link”. Ergo, no hay reciprocidad o soy torpe. Si fuera lo primero, remédiese. Si lo segundo, lo intentaré también.
PD. Un anacronismo: hoy tampoco he pitado a los que no arrancaban cuando el semáforo se ponía en verde para los conductores, aunque mentalmente sí. Otro día hablamos de ésto, vale? En Alemania e Italia arrancan YA, cuando verde, y frenan YA cuando ámbar que no rojo. Yo también os quiero
Gracias Luz. Y perdón por mi ‘seliiiicción’.
¡Ay, señor! Las prisas, y no releer lo que se escribe.
No me gusta el sesgo que empieza a tomar este tema, pues me parece que no tiene sentido convertirlo en una serie de dimes y diretes entre los visitantes. Para eso están los millones de foros. Más bien deberíamos ceñirnos a nuestros apuntes a los comentarios del Duende. O no, no lo sé muy bien.
Luz, no te preocupes por mi ego. La comunicación humana tiene sus límites y asumo mi parte alícuota de responsabilidad. Pero créeme, el pedante nunca lo es a sabiendas. Probablemente la “pedantía” procede del engreimiento, y es un fenómeno imposible, como la comunicación, sin la participación del que escucha o lee.
Os dejo, que empieza “La noche menos pensada” y está Bergia haciendo de las suyas…
Estoy de acuerdo con todos vosotros en la necesidad de saber idiomas, en política es una obligación sobretodo para el presidente de un país. Me resulta difícil imaginar que en una empresa un alto ejecutivo no sepa idiomas, sencillamente no ocuparía ese cargo.
Pero quisiera responder a Juan Figuerola-Ferretti porque su apreciación sobre la discriminación que tiene un español que desconoce el catalán, a la hora de buscar trabajo en Cataluña frente a un catalán, existe. Y en algunos casos va más allá y se remonta a sus apellidos, es decir, mejor que tus padres y abuelos sean catalanes porque tendrás más oportunidades.
Saber latín y griego tal vez te ayuden a entender la lengua, pero para trabajar no es suficiente, hay que estudiarlo, hablar y escribir perfectamente y como no, tener un buen acento. Es como en Francia, no es lo mismo el francés que se habla en el “Midi” que el de París.
Catalana de nacimiento de orígen andaluz conozco muy bien esa realidad. Ahora vivo en Francia y mi obligación es saber francés. Pero en España todavía que yo sepa y según la constitución, el castellano es la lengua oficial del estado, junto a las lenguas autonómicas en determinadas comunidades. Y dice algo así como que todos somos iguales ante la ley. ¡Que me lo expliquen¡
Juan, si quieres un pequeño consejo si algun día quieres trabajar en Cataluña, además de aprender el catalán si puedes “catalanizas tu nombre”, mira que fácil: “Joan” sólo tienes que cambiar una letra. A mi nombre Dolores, en catalán “Dolors”, sólo hay que quitar una letra. Como por arte de magia un día descubrí que era una persona más respetada. Sigo sin entender por qué, cuando se trata de la misma persona.
Doña María tiene razón: “las cosa se hajen de espardas al pueblo”.
Estamos todos de acuerdo en que hablar idiomas foráneos debería ser imprescindible para los políticos que nos representan por el mundo. Pero es difícil pedir que hable correcto inglés a quien no se expresa bien ni en su propia lengua. Y conste que lo digo “desde El Talante”, que, como todo el mundo sabe, es un pueblo situado entre Rodrigatos de la Obispalía y Manganeses de la Lampreana.
Cuando decidi madarme a esta Sierra ,con mi familia incluido hijo desde mi tierra Cataluña,tenia una asignatura,que se llamaba castellano un dia o dos una hora.Por mi anterior profesion tuve contactos,con la administracion catalana,y realmente era dificil,por lo cerrado que era todo el entorno.Por eso por la indisioncracia de la region no entiendo lo del Sr.MONTILLA,soy un Español orgulloso,de haber nacido en Barcelona,pero eran otros tiempos,habia otra solidaridad,hoy regalamos la ropa casi nueva,pero pocas personas son capaces,de sentarse un pobre en su mesa.UN BESO PARA TODOS.
Sí señor… más idiomas aunque sea el revenido FOLLOW ME… con Mathews… Francis Mathews.
Un saludo.
Esta es una de las cosas que olvidan los antimonárquicos: si quitamos la corona, la única autoridad suprema del Estado son los presidentes. Y suerte, suerte con ellos, no sé si podemos decir que hayamos tenido. A uno se le disolvió el partido en los pies; al otro lo derrotó la corrupción y las estrategias ilegales contra el terrorismo; otro quiso ir de hermano del policía universal y se juntó con uno de los peores presidentes de la historia estadounidense; y el actual pacta de un modo que personalmente me resulta incomprensible con gente que no comparte para nada los objetivos últimos sino que, en realidad, querría dividir el Estado en varios Estados independientes entre sí. Yo pienso que nuestra corona, con todos sus defectos, da más estabilidad a este panorama tan triste. Y lo dejo: me gusta poco hablar de la política española. En realidad, me deprime…
Vaya…¡Con lo que le cuesta decidirse a la gente! Me impresiona que mis cuatro pensamientos susciten tanto debate. Y que los asuntos se enreden, y que se tiren de ellos y salgan otros, como ocurre cuando sacas las cerezas del frutero. Ánimo, ánimo. Y gracias.
Soy nueva en todos los foros y en mi ignorancia al respecto pensaba que había un margen de espontaneidad dentro de la buena educación y con mucho sentido del humor, así como que no es incompatible comentar lo suscitado por el duende, suscribirlo, rebatirlo, derivarlo, comentarnos unos a otros e, incluso, hacer alguna acotación de orden gramatical u ortográfica…. Y todo sin acritud, por supuesto. Pero lamento haberme equivocado, querido angelus. Y una penúltima matización: la pedantería lo es en el que actúa pedantemente. (la pedantía, no sé).
Dicho lo anterior, sólo me queda añadir que lamento haberme equivocado y que intentaré corregirme. Eso, sí, os perderéis cierta “frescura” en mis comentarios… Pero me divierte el reto de intentar escribir y comentar en otra ortodoxia, y que mis cerezas encajen en el frutero….
Buen día a todos
¡Mira que resulta complicado comunicarse y lograr que el interlocutor capte EXACTAMENTE lo que uno quiere decir! Y eso a pesar de utilizar la misma lengua. Si para colmo añadimos todos los retorcimientos formales y semánticos que circulan últimamente por los medios, no es de extrañar que haya agrias controversias entre lo que alguien dijo y lo que el “periolisto” de turno interpretó o quiso interpretar…
Si digo que no me gusta el sesgo (desvío, oblicuidad, torcimiento) que empieza a tomar este tema, y lo aclaro diciendo que me parece que no tiene sentido convertirlo en una serie de dimes y diretes entre los visitantes, no hay por qué buscarle tres pies. Si no nos autolimitamos en este aspecto, cada tema puede convertirse en un río interminable de comentarios, réplicas y contrarréplicas entre los invitados. He visto foros clausurados por este fenómeno. Pero es sólo una opinión, la mía nada más. Ni más válida ni menos que las de los demás. Y, por supuesto, sin acritud ni ánimo de censura alguna. No faltaba más…
Insisto: Luz, no te preocupes por mi ego. Mira, en este espacio que nos btinda amablemente el Duende he aprendido la ortografía de dos palabras que yo hubiera escrito, sin dudarlo, incorrectamente: arribista (la consideraba de origen galo) y no recuerdo cuál era la otra (limitaciones de uno…). Decía que la comunicación humana tiene sus límites y asumo mi parte alícuota de responsabilidad si no consigo explicarme de modo que todo el mundo me entienda. Y a propósito de la pedantería, recuerdo una anécdota sin desperdicio (toma nota, Duende). En cierto instituto de Enseñanza Media de mi ciudad natal, allá por los años 60, se hallaba dando clase de Literatura cierto conocido catedrático. Era tarde oscura de noviembre. En plena clase, el edificio sufre un apagón. El cátedro hace venir al bedel de turno y se produce este diálogo:
– Señor X, ¿sabe Usted cuál ha sido la causa o razón por la que se ha interrumpido el suministro de fluido eléctrico?
– Pues que s’han jodío los plomos.
Al viejo profesor se le podría calificar de pedante, pero desde su punto de vista estaba utilizando un lenguaje formal en un entorno formal a más no poder, como es el de un aula de Bachillerato. Y parece indudable que el uso de la lengua que hace el bedel está, a todas luces, fuera de lugar.Y ¿quién percibe como fuera de contexto una intervención o la otra? Naturalmente, el que escucha. Ninguno de los dos desentona a sabiendas. ¿Calificaríamos de pedantes a los participantes en un congreso médico, por ejemplo, simplemente porque utilizan un lenguaje formal y especializado? La pedantería es, ante todo, una percepción del que escucha o lee.
Luz, no me malinterpretes, por favor. No sé de dónde sacas esa idea de que te has equivocado. Creo que aquí nadie ha menospreciado tu espontaneidad, buena educación y sentido del humor, y estoy contigo en que no es incompatible comentar lo suscitado por el Duende, suscribirlo, rebatirlo, derivarlo, comentarnos unos a otros e, incluso, hacer alguna acotación de orden gramatical u ortográfico. Y todo sin acritud, siempre sin ella, querida Luz.
Eres un petulante insoportable, querido angelus, dicho con todo cariño por esta “bedela” de turno al condescendiente profesor. Háztelo mirar. (Es una opinión, una humilde opinión, la mía nada más y nada menos..)
Y me voy a tomar un pinchito de pan de multicereales con queso “caprice des dieux” y un toque de mermelada de naranja amarga porque ésto no da más de sí de momento.
Ha sido un placer. Volveré? El futuro es curvo, así que nunca se sabe. Hasta pronto.
BUENOS DIAS,os recuerdo a todos que estamos aqui,para tener contacto,ya entiendo que estamos un poco perdidos en las ondas,y la intencion personal de este CANDIL,es simplemente,disfrutar de los comentarios,eramos seguidores todos,de una forma de hacer radio,ANGELUS,LUZ,este blog es un motivo para aprender de los demas,y dar soporte al DUENDE,Y pensad que es posible que tengamos alguna sorpresa,de momento JAVIER CAPITAN,al grupo Mundo,con JULIO,hoy la contraportada de MARCA,toda para el.A las dieciseis treinta en RADIO MARCA,JULIO CESAR..en fin,veo algo de LUZZZZ.
ANGELUS, si es posible todos los días a las 12 de la mañana. Como Dios manda.
LUZ, CANDIL…Seguid iluminando este blog.
¿Os acordáis de LA SOLEDAD DEL PORTERO (Gonzalo Suárez) o de LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO (Alain Sillitoe)? Bueno, pues eso es nada al lado de la soledad del blogger. Dadme el consuelo de saber que uno no siembra en el desierto.
Gracias
Ya soc aquí..
Gracias chicos. Si no pensaba irme ni mucho menos y menos aún si hay que dar soporte al pobre duende; pero tampoco por mi misma, ya que me hacéis sonreír y compañía, y charlo con vosotros, un habla subvocal que no vuelco en mi comentario de momento pero que ya aprenderé a volcar en pequeñas diócesis.
Seguiremos en contacto.
Gracias
LUZ ¿por qué te has ido si no pensabas irte?
¿Ya no te hacemos sonreír?
¿No quieres charlar de nuevo con nosotros?
Te echamos de menos.
VUELVE con tu luz a esta parte.