Nadie sabe por qué una película que pasó por las pantallas sin demasiada gloria se asoma tímidamente al televisor un sábado por la noche y le impresiona a uno más que esos Oscar tan jaleados por los medios. Sobre todo si se titula Lugares comunes, y ese uno es tan huidizo de los gustos de la masa como se predica el Duende. Nadie lo sabe, o quizás si. Sobre todo si está en la edad de los protagonistas, comparte sus inquietudes, es del mismo sexo que el profesor de literatura prejubilado y se deja seducir por el encanto de la mujer madura que encarna Mercedes Sampietro. Qué personalidad, menuda actriz. Si fuera americana, dejaría atrás a Susan Sarandon, si francesa, se codearía con Isabelle Huppert y Stephane Audran, si británica estaría entre Emma Thompson y Cristine Scott-Thomas. Pero es española, y ni siquiera ese fabricante de mitos que es Almodóvar ha sabido sacar de ella lo que da de sí una actriz de su talla. Creo que no he visto un papel de mujer madura enamorada tan bien escrito y tan inmejorablemente interpretado como el suyo en esta película de Adolfo Aristarain. Federico Lupi, su partenaire, es un excelente actor, y en la película lo demuestra, pero creo que su físico imponente de hombre duro no es el más adecuado para una composición entreverada de matices. Mercedes en cambio es todo sutiles matices. Sin una sola escena sobreactuada, sin un beso más tórrido que el de una película del Hollywood del código Hays, y ni un diálogo perfumado de pachulí romanticón, Mercedes Sampietro convence, conmueve y enamora. En los años cincuenta, el Duende salió del cine tan tocado por la deliciosa Audrey Hepburn de Vacaciones en Roma que le escribió una carta de amor. El problema vino luego: ¿qué señas le ponía? Corría la leyenda de que una vez el cartero llevó a Chaplin una carta en cuyo sobre sólo habían pintado un bigotón bajo un bombín y a su lado un paraguas. El Duende dibujó en su sobre un chico y una chica montados en Vespa y añadió sólo: Audrey Hepburn, HOLLYWOOD. Me temo que no llegó a su destino, porque no recibió nunca respuesta. Por eso ha de confiar ahora en la magia de internet y en su efecto multiplicador. Por favor, comenten este post, y pasen la bola. Que corra de boca en boca hasta que ella se entere de que se merece todos los Oscar, los César y los Goyas. Necesito que sepa que, aunque su película se titulaba Lugares comunes, ella ocupa un lugar tan poco común como el corazón de un duende.
Una actriz descomunal en un lugar poco común
Publicado octubre 2, 2007 Cine , Memorias personales 8 ComentariosEtiquetas: Almodovar, Cine, Federico Luppi, Lugares comunes, Mercedes Sampietro


DUENDE,toma nota.
Audrey Hepburn.
Childhens Fund.
710 Wishire Blud.Suite 600.
Sta Monica,CA 90401.
Querido Duende,gracias por la recomendación de la película, la buscaré para verla. Que pena que actrices así no hagan más trabajos,yo recuerdo a gente que veía bastante de pequeña en la tele y ahora sólo los encuentro en obras de teatro (fenomenal,por otra parte)y en las islas es aún más difícil se contratan menos por el traslado y las buenas son pocas. Lo de la carta es genial,si te sirve de consuelo, yo le mandé una a Michael Jackson,¡madre mia! se la llené de corazones.Gracias a Dios se me ha pasado la enfermedad, pero veo que lo tuyo con Audrey Hepburn continua… tu verás¡ .
PD. Recomiendo con permiso, la película “Los niños del coro”, la dieron en la primera el sábado por la tarde,la música es preciosa y una historía emotiva y sensible.
¡Chicos sois unos nostálgicos¡
¡no había leido tu comentario Candil!, pero si ahora teneis a…Penelope Cruz,que dicen es la sucesora de Audrey, con su estilo chanel, solidaria, budista…o…no…
Con todos los respetos, creo que Audrey Hepburn añadía al atractivo de Pe un aire angelical del que aquélla carece. Yo creo que ese era su auténtico encanto. Lástima que sus señas (las de Audrey, que tan gentilmente me manda EL CANDIL, me lleguen algo tarde.
Yo me enamoré de Gregory Peck en Vacaciones en Roma. Desbancó a Cary Grant del primer puesto de la lista. Coincido con el Duende y pienso que a Penélope Cruz le falta ese “algo” que si tenía Audrey Hepburn. Aunque no solo a Penélope Cruz. En España no se ve ese glamour que si ves en otros países. Aquí parece que no está bien visto que los actores se pongan traje en un estreno, algunos van que dan ganas de darles un bocadillo, como el director Fernando León en el estreno de una película suya (no recuerdo de cual)que iba un poco espesito, como que le faltaba una ducha, vamos.
Menos mal que actrices como Mercedes Sampietro o Marisa Paredes siempre van hechas un pincel.
Parece tener el Duende una gran admiración por la “pétillante” Audrey Hepburn. Recientemente he visto un reportaje sobre la maravillosa e inolvidable María Callas que también era gran admiradora suya, hasta tal punto que colgó un cuadro con su retrato en la pared y le sirvió de modelo para perder peso. ¿No le pasará algo parecido al Duende? ( me refiero al retrato, claro, no a la pérdida de peso). No había visto muchas películas suyas y este verano pude disfrutar de algunas, en un homenaje que le hicieron en televisión. A mí también me habría gustado parecerme a cualquiera de las dos, “fuera aparte” del color de los ojos, poco tenemos en común.
Vacaciones en Roma ¡qué delicia! Durante mi adolescencia soñé con un Gregory Peck que me llevase por Roma en Vespa, aunque yo quedara bastante alejada de Audrey Hepburn. Y a la vejez, viruelas. He probado la delicia de ir en moto hace muy poco tiempo, con un Peck menos Peck, y me parece fastuoso.
Todos queremos a Almodóvar en España. Él dice que es maricón, no gay.
http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/03/12/de-maricones-y-de-gays/