Covarrubias, qué buen pretexto

Covarrubias

Enfilaba el sábado la carretera de Burgos y el Duende no aclaraba sus dudas. No sabía para qué podrían requerirle en el Pretexto Covarrubias, un encuentro cultural patrocinado por la Caja de Burgos que reunía en esta encantadora villa burgalesa a un panel de nombres como Mario Vargas Llosa, el profesor Blecua, Angela Vallvey, Oscar Esquivias, Enrique Iglesias, Humberto López Morales, Alberto Corazón, Antonio Giménez Rico, Miguel Angel Gozalo y a este este imprevisto invitado. Su papel no era más que una intervención en los postres de un almuerzo, pero después de haber escuchado a Vargas Llosa, tan claro en sus sólidas ideas y tan elegante en su oratoria, la verdad es que al Duende no le llegaba la camisa al cuerpo. Jesús, qué responsabilidad.

No es fácil quedar bien cuando uno viene precedido por figuras como el gran novelista peruano. El Duende gastó buena parte de su tiempo en explicar que no acababa de explicarse qué pintaba allí. De todos los oradores se podía decir qué eran exactamente. Unos escritores, otros académicos, otros cineastas, otros diseñadores, otros periodistas. ¿Se imaginan un programa que, detrás del nombre del conferenciante, ponga duende de la radio? No me atreví a decirlo, así que en el guión figuraba como escritor y periodista. Tuve que defenderlo; escribir ha escrito algo, publicar en los periódicos ha publicado -les dije. Pero no se engañen, nadie le conocerá por ello, porque, a base de haber encarnado tantas imposturas, ha acabado siendo hombre sin identidad. Así dicho no tiene ninguna gracia, pero lo cierto es que lo adornó con ejemplos de cómo se puede simular tantas personalidades sin personalidad propia, y tanto Mario como la mayoría de los asistentes lo pasaron bien. Al final de su intervención el Duende ya comprendía cuál era su rol en el Pretexto Covarrubias y en cualquier otro encuentro cultural al que sea invitado. Será como el sorbete que aligera el banquete parnasiano, o como el bombón que alegra el café final. Eso sí, mejor que no lo detallen en el programa.

Por lo demás, es un privilegio recorrer las tierras que riega el Arlanzón al despuntar el otoño. Me encanta Covarrubias, con su entrañable Colegiata y esas imponentes ruinas de San Pedro de Arlanza siete kilómetros río arriba. No hace falta desenredar esa maraña de reyes, nobles, obispos, fueros, cartas y fechas con que los guías le aturden a uno y que luego la memoria no sabe ordenar. Las piedras silenciosas, tan sugerentes aunque sólo sean ruinas, dicen mucho más con su silencio. Le llenan a uno los pulmones del alma.

El Pretexto fue pretexto, además, para visitar la Cartuja de Miraflores y la Exposición del Octavo Centenario del Cantar del Mío Cid en Burgos. La belleza del retablo de Siloé y el enterramiento de alabastro que uno vio en la Cartuja le dejaron literalmente pasmado, pero quizá no tanto como cuando, la noche anterior, en el Torreón de Fernán González se le presentó uno de los invitados al Pretexto y le dijo: mi nombre es Javier, y no sólo sigo Elduendedelaradio sino que dejo en él comentarios. Era difícil encontrarme uno cara cara, pero se dio el milagro. Y hoy firma un comentario como Pretexto Covarrubias. Que cunda el ejemplo. Comenten, por favor, comenten mucho y así hallaré otro pretexto. Esta vez, para hablar de lo buena gente que son mis lectores.


9 Respuestas a “Covarrubias, qué buen pretexto”


  1. 1 Óscar (Covarrubias) Octubre 8, 2007 en 7:58 am

    Desde mi modesta participación en la organización de “Pretexto Covarrubias”, albergaba una esperanza que la presencia del Duende vino a satisfacer de manera muy oportuna.

    Me explico:

    Covarrubias nos viene sirviendo de “pretexto” para avanzar posiciones en la defensa de un activo de enormes proporciones: el español. Siempre hemos querido que esa reflexión se realizara en un entrono amable, compaginando el trabajo con la gastronomía, la música, el arte y el encanto de una villa de caracter tan marcado como Covarrubias.

    Sin embargo, no siempre es fácil contener los ánimos y templar las opiniones encontradas. En ocasiones, el debate se salta los entornos amables, se olvida de todo deleite, se parapeta y se encona. Y es entonces cuando el Duende nos recuerda que las “personalidades” (valen aquí todas las acepciones) son siempre relativas. Y que conviene, en todo caso, salpimentarlas con el mejor de los humores.

    Y eso, don Luis, no es ser bombón, ni sorbete; es ser la valeriana del alma y de la razón. Una infusión sin la que la vida deriva hacia la histeria…

    Encantado de haber disfrutado de sucompañía.

    Óscar.-

  2. 2 wallace97 Octubre 8, 2007 en 7:59 am

    Hola Duende. Puede ser que eso te ocurra debido al exceso de humildad, prudencia y timidez que te ha caracterizado siempre, pero creo que esto es una habilidad más de las tuyas, y para mí la más valiosa, pues es la más difícil, y de la que han adolecido tantos y tantos que hay ido por ahí vendiendo motos, de las que al final se acaba viendo que tienen un bonito carenado, pero al mirar el motor te das cuenta que no es más que un par de pedales.
    El tiempo es el cobrador a domicilio de las facturas de la vida. Sigue practicando estas habilidades. Algunos te lo agradeceremos.

  3. 3 lola Octubre 8, 2007 en 9:18 am

    Si el Duende considera que el postre tiene menos importancia que el resto del banquete, no me parece acertado. ¿Que sería de una buena mesa sin postre? o ¿de un buen café sin el exquisito chocolate? Porque si la comida te ha gustado, seguro que el postre también. O si por el contrario, te ha dejado un mal sabor, el postre siempre te alegra y el café te reconforta. El Duende debería alegrarse de poder interpretar tan bien a sus múltiples personajes y estar orgulloso de hacer reir a tanta gente. Yo le estoy eternamente agradecida porque en lo que a mí respecta me ha robado muchísimas carcajadas y aunque me faltan las voces de todos ellos, muchas veces consigue hacerme reir cuando le hago una visita. En cualquier caso siempre es un placer leer sus comentarios. Que el Duende no encuentre nunca ningún pretexto para dejarnos huérfanos de sus palabras.

  4. 4 Zoupon Octubre 8, 2007 en 3:37 pm

    Pequeña corrección para Óscar de Covarrubias: Las personalidades no son siempre relativas, son siempre correlativas, al menos en este blog.

  5. 5 Javier P. Covarrubias Octubre 8, 2007 en 8:43 pm

    Hola D. Luis:

    El postre es la última sorpresa que se espera tras un almuerzo y puede ser “el no va más” o “el qué lástima, con lo bien que iban las cosas …”. Estoy seguro que para todos los participantes en el Pretexto Covarrubias, el Duendedelaradio ha sido el postre ideal, ¡vamos! “el no vas más”: variado, ameno, ingenioso y con múltiples sabores y matices…

    Y para los que hemos asistido a alguno de los actos programados, ha sido, –de acuerdo con la definición que de la palabra pretexto da el diccionario de la RAE: “Motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o para excusarse de no haberlo ejecutado”– motivo para saludar personalmente al Duende y animarle a seguir manteniendo el contacto con sus veteranos escuchantes reconvertidos ahora en lectores de su blog.

    P.D. El otro duende ha aparecido: el Arlanza es el río que baña Covarrubias y el monasterio de San Pedro de Arlanza.

    Javier

  6. 6 Palofi Octubre 8, 2007 en 10:28 pm

    Me hubiera gustado estar en covarrubias,todo lo que contais me parece de lo más interesante.Estoy de acuerdo con todos los comentarios y creo que en estos momentos yo por lo menos de las cosas que más valoro es poder pasar un buen rato y reirme…….Es necesario y sanisimo.Muchas veces digo que es por lo único que pagaria dinero.
    Sigue así que lo necesitamos.

  7. 7 El Duende de la Radio Octubre 8, 2007 en 10:42 pm

    Cuánto texto, y bueno, a cuenta del Pretexto. Muchas gracias por los comentarios. Y mea culpa por el despiste hidrológico. La cosa es que además estuve corriendo el domingo por la orilla del Arlanza. Pero aunque ya no deben quedar duendes de la imprenta, los hay del teclado, que cambian un Arlanza por por un Alarzón.

  8. 8 Peterlu Nieto Noviembre 17, 2009 en 1:58 am

    Google me trae a este blog cuando intento indagar acerca de la historia del pueblo de mi adorada madre, y curiosamente me encuentro con el gran Figuerola-Ferretti! ¡Cuantas mañana habré pasado en mi infancia escuchándole por la radio mientras acompañaba a mi madre (la de Covarrubias) en la cocina!

    A pesar de vivir a cientos de kilómetros de este bello pueblo, una de las escasas visitas que le hago al año coincidió con este evento llamado “Pretexto Covarrubias”, aunque tristemente no pude escuchar ninguna ponencia, si que resultaba curioso encontrarte a Vargas Llosa paseando por tu pueblo.

    Una vez leída esta entrada, no puedo evitar sentirme orgulloso de ese 50% de rachel que tengo dentro.

    PD: Solo una pequeña corrección geográfica, la villa de Covarrubias es bañada por las aguas del río Arlanza, y no Arlanzón que es el que pasa por la ciudad de Burgos.


  1. 1 Los eruditos “a la googleta” « El Duende de la Radio Trackback en Marzo 25, 2008 en 1:12 am

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