San Cucufato, ¿donde está mi pendrive?

San Cucufato

Querido san Cucufato

Perdona que te invoque otra vez. Se que últimamente te estoy dando mucho la lata, pero mi devoción por ti no impide los desmanes de mi memoria. Hace dos semanas que desaparecieron mis gafas de sol, y no me he quejado. Según mi método de Hércules Poirot escrupuloso, consistente en revisar hora a hora la agenda de mis días -donde, por cierto, tampoco apunto nada- fueron abducidas por un ente maléfico, y aunque carecen de valor comercial no me han aparecido. No he llorado por ello, como te decía. Entre otras cosas porque eran muy oscuras, y me veía con ellas como un cruce entre un vástago de los Corleone y la Niña de la Puebla. Eso sí, cada vez que salgo a la calle en días luminosos como los de este otoño, voy con los ojos guiñaditos. Y ni siquiera lo había contado en este cuaderno de bitácora, para que veas.

Pero lo de hoy es más grave. Verás, me ha invitado un amigo a un retiro espiritual por tierras de Lugo, entre Monforte de Lemos y Sarria, al pie mismo del embalse de Belesar. Otoño en la Galicia profunda, ¿a que no está mal? Vamos a visitar el monasterio de Sobrado de los Monjes, donde él tiene un amigo monje. Allí se canta gregoriano, y yo pienso apuntarme, porque en mi coro también hacemos nuestros pinitos, y nos queda tan bien que cuando vuelvo a casa me miro al espejo y veo a un fraile de Zurbarán. Hasta ahí perfecto: me encanta viajar por pueblos y villorrios que quedan a trasmano, y a estos sitios sólo llegas si hay algo que se te ha perdido allí. Entretanto, surcas caminos y atraviesas aldeas por las que tal vez nunca volverás a pasar. Me apasiona: el viaje perfecto para el Duende sería dos años dedicado a conocer España por sus carreteras más pobres, esas que van de amarillito en el mapa del MOPU y te vuelven loco a curvas.

El problema, la poblemática que diría doña María, es que no creo que todas las maravillas del estado de bienestar hayan llegado a estas zonas rurales. Verás en la vieja casa de piedra rehabilitada donde nos alejamos no hay ADSL. Tendría que acercarme a Monforte o a Sarriá para subir a la red los posts pertinentes. Pero, ¡ay!, el Duende se ha dado cuenta ahora mismo de que, además de las gafas de sol, también ha perdido el dichoso pendrive. A ver cómo se las apaña para no faltar a la cita diaria con sus lectores, con lo bien que íbamos de visitas.

Así que ya sabes: cojo un pañuelo, envuelvo en él un par de huevos, los ato con sus cuatro picos a la pata de una mesa y recito la consabida jaculatoria. Bendito san Cucufato: si no me encuentras el pendrive, no te los desato.

Duende hasta el domingo por la noche. Aunque entonces, naturalmente, tendré mucho que contar, porque tres días de otoño en Galicia creo que dejan huella.

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26 Respuestas a “San Cucufato, ¿donde está mi pendrive?”


  1. 1 Macu octubre 11, 2007 a las 7:46 am

    San Cucufato, yo también te imploro. Que aparezca pronto el pendrive porque no sé que va a ser de nosotros si estamos tres días (¡tres largos días!)sin poder conversar con el Duende.
    ¡Ay quien pudiera ir todos los fines de semana conociendo esos rincones de España!

  2. 2 Macu octubre 11, 2007 a las 7:48 am

    San Cucufato, y que aparezcan también las gafas de sol, que no se quede el Duende con los ojos guiñados para siempre.

  3. 3 Julio octubre 11, 2007 a las 8:09 am

    Don Duende con gusto le regalaría uno de mis ‘pen’ (sin e) que también fueron perdidos en algún momento. No necesité recurrir a ese santo de tan onomatopéyico nombre, ellos solitos aparecieron, colgados de algún ordenador. Tampoco me puedo acercar hasta Samos para hacerle el obsequio, aunque me gustaría asistir a unas vísperas benedictinas. Sólo deseo que pase unos felices días como los que imagino va a pasar.

    Por sí le sirve , le adjunto otra serie de jaculatorias , escritas por Javier Krahe, cuando perdió ciertas cosas:pudor, amor, humor. A lo mejor las invocaciones ‘krahianas’ hacen más efecto en el Santo Encontrador:

    -San Cucufato, te enciendo esta vela.
    Devuélveme el pudor, hace un frío que pela.
    San Cucufato, los cojones te ato:
    si no me lo devuelves no te los desato.

    -San Cucufato, te enciendo este cirio.
    Devuélveme el amor, aquel viejo delirio.
    San Cucufato, los cojones te ato:
    si no me lo devuelves no te los desato.

    -San Cucufato, te enciendo esta bujía.
    Devuélveme el humor, permite que me ría.
    San Cucufato, los cojones te ato:
    si no me lo devuelves no te los desato.

  4. 4 lola octubre 11, 2007 a las 8:15 am

    Bendito Sant Cucufato ahora si que voy a ir al médico, que me recete algo. ¡Ay señor tres días¡
    ¡Julio cómo me he reído!

  5. 5 Zoupon octubre 11, 2007 a las 9:21 am

    Para los que no lo conozcan, Samos es un monasterio impresionante. Lo es en cuanto tal y lo es por el lugar en que se encuentra, en un valle cuajadito de castaños y al pie del río Oribio, también llamado río Sarria, truchero, dulce y cristalino, todo ello en pleno Camino Francés de Santiago.
    Duende, si me permites alguna sugerencia, no dejes de ir al cercano pueblo de O Cebreiro, a 1.300 metros de altitud, aldea donde se conservan las antiguas pallozas (casas de origen prerromano con techo de paja de centeno), donde está la hermosa posada de San Giraldo de Aurillac, y donde se conserva el Santo Grial (el bueno, el auténtico, el de verdad, el contrastado, the one and only, en una palabra, el fetén)
    A tí que te gusta la naturaleza, puedes ir a visitar un lugar mágico, algo más lejos, el precioso bosque de A Rogueira, donde se condensa una variedad vegetal (tejos, hayas, robles, abedules, arces, serbales, castaños, avellanos, nogales…) y animal única en Galicia. Puedes entrar por Moreda (al lado de Seoane de Caurel, ruta más dura y más hermosa, tó p’a riba), o por la carretera de Seoane a Visuña, desde el collado. Si te infomas bien, pues las señales no están en buen estado, llegarás por cualquiera de ellos a las Fontes do Cervo, o Fuentes del Ciervo, dos fuentes muy curiosas situadas una al lado de la otra, una de las cuales mana agua calcárea, y tiñe de blanco la roca, y otra mana agua ferruginosa, y tiñe la roca de rojo (más bien ocre). Ergo, las fuentes rojiblancas, Duende. Hay que beber de ambas, si es que no están secas en este tiempo.
    Y, muy importante, ahora voy a gritar con el permiso de ustedes NO DEJES DE PREGUNTAR POR EL “QUÉ MIRAS, BOBO” EN LA ABADÍA, y luego nos lo cuentas.
    Y si te queda tiempo, echa una tarde en Lugo, visita sus murallas y su centro histórico, y en su catedral a la guapísima Vírgen de los Ojos Grandes.
    Para conectarse a Internet Sarria te queda mucho más a mano.
    Perdón por extenderme tanto y buen viaje, que por el sitio al que vas lo ha de ser forzosamente.

  6. 6 wallace97 octubre 11, 2007 a las 9:26 am

    Duende, te puedo garantizar que jamás he sentido tanta envidia como en este momento, leyendo tu comentario. Esa es la forma de viajar que siempre he soñado, que siempre he pensado que algún día haría, y que nunca he podido, por H o por B.
    Pero tan enorme como esa envidia es la satisfacción de ver que otros capaces de valorarla disfruten hasta la saciedad de lo que yo hasta ahora no he podido, y si entre esos otros estás tú, mejor que mejor, porque me quedo con la certeza de que nadie mejor para transmitirnos a la vuelta todas esas maravillosas sensaciones de las que va a disfrutar.
    Y aquí estaré la semana que viene para capturarlas del blog.

  7. 7 Elena octubre 11, 2007 a las 12:34 pm

    … Envidia!!!! Ver un hayedo en otoño es una borrachera de melancolía; recluirse en una abadía, el mejor bálsamo para el espíritu; viajar sin prisa, el premio siempre soñado. ¡Disfruta!

  8. 8 Angelus Pompaelonensis octubre 11, 2007 a las 11:38 pm

    ¡Qué suerte, Duende! La única vez que he estado en Samos, como etapa del Camino, un virus veraniego de esos me obligó a saltar en taxi el recorrido correspondiente. Fue pocos días antes del incendio de la abadía. Pero el entorno es precioso. Hacer el Camino desde Saint Jean Pied de Port en un mes es toda una peregrinación, pero uno acaba con la insatisfacción de tanto que ver y no visto, que visitar y disfrutar y no visitado… Quién sabe, quizá el año que viene haga de nuevo el Camino pero sin prisa, y con tiempo para la visita a Samos.

    Duende, en los albergues del Camino por esa zona hay conexión a la Red vía satélite. Seguro que te prestan el PC un rato para poner tus letras en el cuaderno cibernético. Eso de “blog” no me gusta nada, pero cuaderno de bitácora tampoco me convence. No sé, recordando la “libreta colorá” de Carlos Santos podría ser un “cuaderno del Duende” o algo por el estilo.

    Ya nos contarás.

  9. 9 Esther octubre 12, 2007 a las 8:20 am

    ¡Me da mucha envidia!, y gracias a Zoupon que nos ha acercado a la zona, un poquito más(preciosa descripción). Disfruta de tu fin de semana y cuéntanos qué es eso del “qué miras bobo”

  10. 10 Rafa octubre 12, 2007 a las 10:25 am

    Duende, que disfrutes del encanto gallego. La globalización no llegó a esos lares todavía. Eso hace que la zona esté muy envejecida y sin renovación poblacional.
    No sé, algún día nos lo aclarará el siempre añorado padre Bonete si son el mismo San Cucufato y San Cucao.
    Feliz Hispanidad.

  11. 11 José Ramón octubre 12, 2007 a las 1:20 pm

    Pues yo me las prometía muy felices leyendo en casa toda la tarde, pero no encuentro el libro. Y estar, estar, tiene que estar. Vamos, que está aquí, seguro. Pero no lo encuentro.

  12. 12 Juan Figuerola-Ferretti octubre 12, 2007 a las 2:14 pm

    Duende, te atreverás con un móvil tipo BlackBerry para poder leer tu blog desde sitios remotos, e incluso publicar? Yo te sigo a veces desde una Palm que odio, pero que al menos me proporciona la tranquilidad de poderte seguir desde cualquier rincón insospechado.

  13. 13 Jorge octubre 12, 2007 a las 6:29 pm

    Ya tengo plan para el fin de semana ir a Samos que no conozco y buscar el pen drive que me duelen un rato.

    fdo. san cucufato . jajaaja

    feliz fin de semana a pasarlo bien.

  14. 14 Mar octubre 13, 2007 a las 10:09 am

    Llegue hasta aqui por el nombre de tu blog, en mi epoca de locutora tenia un espacio que se llamaba asi…
    Me trajiste muy buenos recuerdos..
    Veo que no soy la unica debota de Cucufato, al pobre le tengo axfisiadito por mi mala cabeza…espero que tengas suerte con tus gafas..
    Un besito.Mar

  15. 15 Javier Capitán octubre 13, 2007 a las 12:13 pm

    Los que hemos trabajado de San Cucufato para Luis, es decir, los compañeros de la radio, le hemos encontrado cosas a Luis díá sí y día tambié. Echale la culpa a los que nos echaron de RNE. Es una forma de verlo.

  16. 16 carmen octubre 13, 2007 a las 7:57 pm

    !!Ay, que delicia las carreteritas amarillas del mapa del MOPU.!!Yo las he disfrutado este verano en Cantabria. Un lujo.

  17. 17 Bob de Ca's Barber octubre 13, 2007 a las 8:27 pm

    Querido Duende, si esto es guerra que no venga la paz¡¡ por cierto…
    como se hace uno Duende? cuesta mucho el cursillo? creo que lo voy a mirar oye¡¡

    olvida el pendrive ese,ya se encarga san cucufato¡¡ viva el tiempo libre

  18. 18 lalala octubre 13, 2007 a las 10:34 pm

    las muñecas de famosa se dirigen al portal para hacer llegar al niño su calor i su amistad y jesus en el pesebre se rie porque esta alegre nochebuena de amor, Navidad jubilosa: es el mensaje feliz de las muñecas Famosa.

  19. 19 clarification octubre 14, 2007 a las 11:58 am

    Juan, a ver si te compras una TREO que Alex Beam en su columna del Boston Globe comenta lo anticuadillo que está: por aquello de usar una vetusta PALM en vez de TREO o Blackberry Pearl ;}
    Y ya puestos, el NewsReader (en prototipo) es un proyecto de portabilidad para leer las noticias entre Miscrosoft y el New York Times. Un gadget, cuando menos, curioso…

  20. 20 Trini octubre 14, 2007 a las 5:34 pm

    El genial Luis Piedrahita tiene un monólogo respecto a niños buscando cosas que no encuentran hasta que la madre dice “¿es que tengo que ir yo?, y entonces “la pelota se acojona y aparece”. Todas nos hemos sentido esa madre con fecuencia: yo, hace nada y menos, cuando a las llaves de mi hija (ojo al llavero: un alce de peluche, con cuernos y bufanda larga de rayas, no de tamaño natural, pero casi) les entró el chucho, tras rebelársele a su legítima dueña, y, asustadas, decidieron aparecer ENCIMA DE LA MESA del cuarto donde su quinceañera propietaria juraba haber escudriñado hasta el último rincón. (San Antonio, por cierto, es también muy eficaz: pero hay que pagarle).

  21. 21 El Duende de la Radio octubre 15, 2007 a las 12:07 am

    Debo volver, por Julio y por Zoupon, que me ha descrito otro viaje tentador. Me equivoqué de abadía: no era Samos, sino Sobrado de los Monjes. Con lo que no puedo hablar del QUÉ MIRAS, BOBO.
    Contaré más cosas mañana. Hoy, estoy agotado (ver la hora de este coemntario). Todo fue maravilloso, excepto un regreso en caravana con retenciones desde Benavente a San Rafael. Total, dos horas y media más de viaje.

    Y eso que los Duendes saben colarse en los atascos.

  22. 22 camiseta octubre 15, 2007 a las 8:13 am

    da igual la confusión. Me ha dado mucha envidia el viaje y mucha satsifacción el relato. Sólo espero que San Cucufato tenga gusto y no te devuelva las gafas de sol de la Paquera de Jerez

  23. 23 Zoupon octubre 17, 2007 a las 12:11 pm

    Ya que al final el Duende no estuvo en Samos, contaré yo lo del “qué miras bobo”. Si uno se da un paseo deambulando por el Claustro de las Neréidas del cenobio de Samos, es muy probable que su vista acabe dando en una de las claves donde se cruzan los arcos que sostienen cada sección de bóveda, en la cual está grabada la inscripción “QVE MIRAS BOBO”. Curiosa y simpática manera de llamar la atención al monje que se distrae de sus lecturas y oraciones mirando al techo, y es que el humor no está reñido con lo cluniacense.

    Ya puestos, la historia del Santo Grial de O Cebreiro: Cuentan que allá por el siglo XII ó XIV, en un día de dura ventisca, un vecino muy piadoso del pueblo de Barxamaior desafió el temporal y subió hasta O Cebreiro a oír misa. Avisó al sacerdote, que ya de por si era algo descreído y al cual fastidió mucho que lo sacaran de su dulce y caliente holgar con el escaso motivo de una misa. Tan poca fe y ánimos tenía el cura, que su Creador quiso darle una lección, y al momento de la consagración la Hostia se convirtió en carne tangible, y el vino del cáliz en verdadera sangre. Desde entonces en la pequeña y sencilla iglesia de O Cebreiro se conservan el cáliz y la patena, entre otras cosas porque cuando los Reyes Católicos quisieron llevarse esas reliquias, los caballos se negaron absolutamente a tirar del carro y no hubo manera de hacerlos mover.
    Dicen que es ese cáliz el que figura hoy en día en el escudo de Galicia.

  24. 24 noe enero 31, 2009 a las 1:19 pm

    dio yo tmbn e perdido el pendrive y creo ke no durare una semana si el:(

  25. 25 virginia julio 5, 2009 a las 10:12 am

    no lo puedo creer, pero ya tenia 2 dias buscando mis lentes, porque sin ellos no veo nada, y le pedi a san cucufato, y en 1 hora los encontre, gracias san cucufato

  26. 26 lastdeo octubre 9, 2010 a las 1:05 pm

    Yo tambien he perdido mi pendrive, ayuuuudame a encontrarlo!!


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