Mira que el Duende ha sido crítico con su antiguo oficio de la publicidad y con tanto farfollas que conoció en él. Mira que echa pestes cuando el Espetec Tarradellas o los pañales para incontinentes que anuncia su admirada Concha Velasco interrumpen la película que tal vez protagonizó ella misma. Mira que es consciente de haber colaborado en la historia universal de la infamia perpetrando el villancico de las muñecas de Famosa…Pero lo cortés no quita lo valiente. ¿De verdad es tan perversa la publicidad?
La publicidad ayuda a los empresarios y productores a vender sus productos. Es uno de los motores de la economía, madre de todas las felicidades posibles. Gracias a la financiación de la publicidad los medios de comunicación son presuntamente independientes. Merced a ella sabemos lo mucho que hacen el gobierno, las comunidades autónomas y los municipios. Y nosotros sin darnos cuenta. También tiene sus pegas, claro. Algunos bloques de spots en TV se alargan tanto que convierten Breve encuentro -una obra maestra de David Lean- en la historia interminable. Aunque en otros casos se agradezca el descanso publicitario. La vejiga es elástica, ma non tanto. ¿Quién no ha aprovechado los anuncios para ir al cuarto de baño, llamar a la suegra para preguntar por su jaqueca, recoger la mesa, poner el lavaplatos o incluso darle un empujoncito al blog de cada día?. Además, soportamos anuncios iguales entre sí que no sabemos lo que venden, pero gracias a eso vemos la tele gratis. ¿De verdad es tan abominable la publicidad?
Sin embargo, a la publicidad se le acusa muchas veces de humillar a la mujer, de manipular a los niños y, lo último, de crímenes contra la lengua de Cervantes. En la película Kika, Pedro Almodóvar se tomaba a coña una larga violación y la escena ni causó revuelo social ni movilizó al muy sensible Instituto de la Mujer. Poco después, una campaña de un dulce de membrillo que hacía una burda metáfora con los pechos de una modelo fue retirada tras una airada reacción de los guardianes de la ortodoxia. Lo último se vivó ayer, en la Academia de la Lengua donde se festejaba la entronización de la eñe de España en internet y el periodista y escritor Juan Luis Cebrián, consejero delegado del grupo PRISA, acabó acusando y dando una patada al presidente que tan bien le caía hace tres años. Pero lo hizo en el culo de su publicidad. No hace falta asesinar a la ortografía para ganar las elecciones, advirtió el infalible académico al presidente Zapatero. Lo decía por lo de Solidaridaz, con Z. Como si el habla del redicho presidente en un video publicitario fuera lo más importante que se le puede echar en cara. ¿De verdad ofende tanto al idioma que la publicidad tenga sentido del humor?
Este Duende no da crédito, y a veces piensa que hay tal confusión de valores que todos estamos locos. Entre acusador y acusado mediaban otros asuntos. Brujos misteriosos que ahora visitan la Moncloa. Licencias de televisión más o menos graciosamente concedidas. Editoriales que unas veces ensalzan y otras fulminan. Derechos televisivos sobre el fútbol, que es el opio del pueblo y el jamón de los magnates de la comunicación. Favores antaño, cuernos hogaño. Todo envuelto en el agravio a la lengua de una campaña de publicidaZ.
Ya veremos su funciona el truquito de la zeta. Lo preocupante es la ola de zandeces y zinismos que se ha levantado a cuenta de semejante chorrada.


En esta ocasión no estoy de acuerdo contigo, Duende. No creo que jugar con el idioma sea una chorrada, sobre todo en los tiempos que corren para el mismo.
Para mí, el hecho de que Juan Luis Cebrián seguramente no le hubiese dicho nada a Zapatero si no fuera por la guerra de los fútboles, no significa que el problema no existiese.
Y no sería problema si hubira una cultura ortográfica y lingüística como es debido, pero el grado de permisividad con el maltrato al castellano creo que está pasando de castaño a oscuro. Una lengua no se crea en diez años, y el castellano es un patrimonio de todos sus hablantes, heredado durante siglos, y el valor cultural y socioeconómico que tiene no podemos echarlo por la borda alegremente.
Lo malo es que hoy día, con la excusa del ahorro de espacio y tiempo en los medios digitales, se está cayendo en una permisividad que en el fondo encubre la falta de preparación con la que han llegado algunos enseñantes a los colegios, e incluso algunos periodistas a los medios de comunicación. No pasa un día en el que no leas u oigas en ellos cinco o seis patadas al diccionario o a la sintaxis.
No creo que sea cuestión de creatividad, más bien de falta de ella, tener que recurrir a lo que se recurre.
Un saludo.
Yo no he conectado con Cebrián, la verdad (y tampoco lo habría puesto en la Academia, pero bueno, es que esa venerable institución de muchos hombres y casi ninguna mujer tiene una historia de incoherencia en los últimos años muy considerable). Cebrián me ha parecido redicho y fuera de lugar. Coincido con Wallace en el diagnóstico general, que además internet empeora en algunos casos, porque los periódicos digitales se revisan aún menos que las ediciones de papel. Pero que lo de la Z fuera una puñalada… no me ha convencido. Que se le critique por soso, por falta de imaginación, por hacer un espot con una sola broma, vale. Pero la gravedad del caso no la veo.
En cuanto a la publicidad en general, creo que se pasa de la raya más de una vez y, lo que es peor, a conciencia, para hacer ruido. Pero ni comulgo con el “todo vale” ni con el “nada vale” que lleva a la censura o al ridículo (como prohibir “Los tres cerditos” porque a una escuela iba un musulmán). Para mí, lo mejor de la publicidad es que es una de las artes modernas más creativas; lo peor, que vende cualquier cosa y muchas veces bordea la simple y pura mentira (basta ver los ingredientes de los “caldos caseros” y “recetas de la abuela”, porque lo que es mi abuela, juraría que no conocía el glutamato monosódico, alias E-621).
Estoy de acuerdo con Wallace97 en que hay que meterse con el anuncio de ZP pero tambien…!mira que ha tenido motivos para criticarlo! pero no interesaba… que cinismo..
Opinio lo mismo. Creo que un “estribillo publicitario” tiene licencia para reírse de la z, y además me parece muy inteligente jugar con la ZP que tantos éxitos les ha dado.
No creo que esto sea un problema ni cause confusión, porque todos sabemos que es broma, y la reconocemos. Hay cosas peores que nos tragamos día a día sin darnos cuenta, tanto en la lengua como en la política.
En la lengua, dos ejemplos que me vienen de golpe: “Ignorar” ya se usa casi exclusivamente como el verbo “to ignore” inglés, en el sentido de “no tener en cuenta”, “no hacer caso”, etc. En español ignorar es no saber, no no querer saber. Y así se nos cuelan muchos anglicismos y galicismos día a día (jugar un papel, etc.). Y otro, mucho peor porque se trata de una pieza fundamental de nuestra estructura: Ha muerto la palabra “cuyo”. (En un lugar de la Mancha, del nombre del cual no quiero acordarme…).
Después de que en hablando de la campaña del “Plátano, Balloo” defendía la licencia del platano sin esdrújula no podía criticar la chorradita de la Z. Y, desde luego, no comparo la transgresión al idioma que puede suponer una campaña depublicidad -que todo el mundo sabe que es un mensaje comercial pagado- con el que se hace desde una tribuna periodística, donde muchos de los firmantes son auténticos líderes de opinión con gran influencia social. El publicitario más conocido de España es Luis Bassat, y no pasó de candidato a la presidencia del Barça. Comparen su peso en la opinión pública con el de personajes como Cebrián, Pedro Jota Ramírez y Luis María Ansón.
Yo no le doy la más mínima importancia. Todos sabemos, menos los que no quieren saber, que se trata de una broma, tal como dice José Ramón.
Mucho mas grave me parece no obstante, cuando un jugador mete un gol con “pierna derecha” desde “campo contrario”.
Ahora la moda pasa por omitir los artículos. Me lo hizo notar Barja Mari, que vive en Rozas y va a esquiar a Pirineos, el muy payaso!!
Ah, si fueran sólo unos pocos… pero son legión la caterva de “periolistos” indocumentados que día tras día retuercen el idioma y violan sus reglas más elementales. Perlas como “evitar que el violador pueda volver a reincidir…”, desconocimiento de “mientras no…”, poniendo en su lugar “hasta que no…”, uso de “efectivos” como contable, “LE pidió a los asistentes…” con absoluto y descarado desprecio a la concordancia, “veremos a ver”, “reunificar” préstamos que nunca han estado unidos, todo en aras de lograr el fácil efectismo, cuando la pobreza de recursos lingüísticos del redactor le lleva a retorcer y machacar la lengua. Ya sólo les falta justificarlo invocando la libertad de expresión…
En la publicidad de la tele ha habido pequeñas joyas, como los antiguos anuncios de Nescafé (el de los cafés conocidos, el del crucigrama con genial juego de palabras), los de los bebés de Iberia o el “Vuelve a casa por Navidad”, o el tuyo Famoso, Duende. Pero no soporto los de las telefónicas que ofrecen precios bajos y luego son sólo por dos meses (incluso por uno solo) y en áreas restringidas. Y de los SMS manifiestamente engañosos por su redacción, mejor no hablar. El colmo es el abuso publicitario de la niñez, cuyas propuestas son tan sugerentes como una carrera “hasta el centro comercial” y con el machacón e insaciable “me lo pido” grabado por los penetrantes rayos catódicos (ay, qué antiguo soy, si ya los papás han corrido a por su flamante LCD extraplano o el superplasma requetepanorámico, je je).
Al margen del tema, Duende, me ha encantado reencontrar a nuestro venerando pater Bonete en la Carcajoda, tan jocundo y onomástico como siempre. A ver si le tientas de vez en cuando con cierto assortiment de frutos de sartén para que se prodigue un poco más.
No existe un medio de comunicación que no tenga un aliado político, y no estoy de acuerdo con tu afirmación de que, gracias a la publicidad, gozamos de unos medios de comunicación presuntamente independientes. Claro que intuyo que tu “presuntamente” quería estar escrito en mayúsculas.
La publicidad también la gestionan las empresas, y las grandes, también obedecen órdenes de sus brazos políticos.
A veces me pregunto qué nació primero, la política, o los medios de comunicación, la gallina, o el huevo, y si podrían vivir el uno sin el otro.
No sé si proceden este tipo de campañas, y si de verdaZ asesinan la ortografía, pero son la mar de efectivas en internet. Creo que no hay blog en la blogoesfera que haya dejado escapar este tema, y pocos que no hayan reproducido el vídeo. Si no me creéis, echad un vistazo a los resultados de búsqueda por el famoso vídeo en Youtube. Más de 100,000 reproducciones.
pues yo creo que desde los que sirven de modelo para una mayoría no se debe permitir un mal uso del lenguaje porque aunque dentro de esa mayoría muchos sepan que es una broma, los medios llegan a lugares en los que no todo el mundo está advertido de estas licencias… dicho esto, creo q
Continúo porque debí dar a la tecla “esc”
creo que Juan Luis Cebrián lo critica por lo que lo critica y que ya podría haberse manifestado en su contra en otras muchas manifestaciones del susodicho…Así que le doy la razón a el Duende
Al margen de la tontería de atentar contra el lenguaje, estoy con el Duende pero también con Cebrián, a mi lo de la Z lo que me de verdad me produce es somnolencia, pienso en el vuelo de un molesto moscardón veraniego a la hora de la siesta, ZZZZZZZZZZZ.
Como campaña publicitaria me parece insustancial, inadecuada e infantil, en la misma línea que la ridicula ZP, que me recordaba a los personajes del maestro Escobar, Zipi y Zape, que me divertían mucho de niño pero que no me los imaginaba al frente del gobierno de un país.
No se Vds, pero cuando yo voy a votar trato de pensar en que voy a elegir a un grupo de gente profesional, técnicamente preparada y por encima de todo honrada. Van a manejar cosas muy delicadas que van a determinar mi bienestar, mi tranquilidad, mi futuro y el de los mios y además van a administrar mi dinero. Y no me gusta que esos señores parezcan tios grotescos que nos venden un producto ligero e insustancial que vamos a comprar por impulso, como el que echa en el carro del super cualquier chorrada que ha visto por la tele y que parece cachonda.
Seamos serios. Que copien a ese señor del teletienda que vende fregonas estupendas, barredoras eléctricas y cortadoras de verduras. Ese si que es un profesional de lo suyo.
El artículo de hoy da para mucho:
Me incomoda la publicidad engañosa. Por ejemplo, cuando te dicen que puedes conducir cierta prestigiosa berlina alemana por 300 euros al mes, y no te dicen (o te informan sólo en una letra minúscula) ni cuántos meses ni que la cuota inicial es, pongo por caso, de 8.000 euros y la cuota final de 16.000. Tú te haces la ilusión, vas al concesionario y sales de allí con el mismo Seat Panda con el que entraste (coche formidable, por cierto).
Me incomoda también que a los publicistas se les obligue a cogérsela con papel de fumar, no sea que se moleste el gremio de capadores de Peleas de Arriba o cualquier otro colectivo.
Pero me incomoda mucho más vivir en un país donde las campañas para convencernos de que votemos a uno o a otro son de este jaez. Es justo lo que dice xpress: insustancial, inadecuada e infantil.
Y entre las expresiones que más me molestan, destaca la de que algo “puede gustar o no puede gustar”, cuando correctamente es “puede gustar o puede no gustar”. Hace años que no la oigo bien dicha.
Por cierto, Duende, la burda metáfora de los pechos de la modelo que, como se dice ahora, encendió todas las alarmas (todas toditas) no se hacía con un dulce de membrillo, sinó con un queso de tetilla, que es más lógico.
Hoy día no busco la inocencia desdeluego ni en la publicidad ni mucho menos en la política. Libres, tampoco lo son ninguna de las dos, poca libertad existe donde mandan intereses en votos o en dinero. Tampoco espero que me eduquen o formen en valores (estaría perdida),algunos buenos profesores que tuve insistían en enseñar un pensamiento crítico respecto a la história planteada en los libros,la filosofía…hoy en día lo valoro mucho, y noto la ausencia en los adolescentes que suben, tienen más valores solidarios pero… tragan sin masticar.
La publicidad me parece genial por sus juegos con las palabras,los mensajes,las imágenes,los sonidos y las emociones y…si no me gusta o me molesta la quito de mi vista.Esa es la libertad, yo decido mi opinión y yo descifro el mensaje, no el presidente del Pais,el jefe de una empresa, o Juan Luis Cebrian.
* La publicidad, a mi muy modesto y privado entender, puede que, quizá, influya en usos y costumbres: a mí me parece que, sobre todo, es el reflejo de una sociedad, para bien y para mal. Y sí, a mí también me fastidia la engañosa y la que manipula a los niños; los demás anuncios, pues… con disfrutar de los que me gustan, les haga o no caso, con desconfiar por principio de todos, y con dejar clarito que no me pondré una sola colonia que haga el palurdo de anunciarse en “extranjero” (mayormente por si se despistan en casa por cumpleaños y demás festividades) vale.
* La lengua española, a mi también modesto, pero esta vez profesional (y por ende, pelín más cualificado) entender, tiene problemas, pero ni son tantos, ni la causa está en el malhadado uso que de ella se hace en tantos foros públicos, por influyentes que sean. Lo verdaderamente grave está pasando donde siempre: en las escuelas y los institutos, y no por culpa de los profesores, ojo (y yo no lo soy). Si se aprende la lengua materna (y de propina dos o tres más, vivas y muertas) en condiciones (y eso incluye no sólo el qué, sino también el cómo y el por qué), no hay modas que, por frecuente uso que hagamos de ellas, destierren esa riqueza. Lo malo es eso: los profesores son un cuerpo heroico donde los haya, pero los milagros no eran parte del temario de las oposiciones… aunque, también es verdad, alguno logren.
Ah¡¡ Los anuncios de algunos coches no me digais que no son creativos¡¡ y…el galletas Maria Fontaneda que hacen ahora merece un premio por lo sencillo y cálido que es; unas manos dibujando sobre migajas de galletas al ritmo de una música de guitarra y la voz que habla es reconfortante como un susurro por la mañana.
Pues yo pensaba que en el anuncio de fontaneda se utilizaban granos de trigo. A mi también me gusta ese anuncio.
Por lo del anuncio del PSOE comento lo mismo que en el blog del Capi. La campaña del PSOE en Murcia es “Murzia con Z de Zapatero” y por ahí no paso. Que tenga Cebrián intereses ocultos a la hora de criticar la campaña política del PSOE, pues no lo niego, pero también creo que tenemos un idioma muy rico y la campaña publicitaria de un partido político debe estar a su altura.
Debe de ser trigo entonces Macu! me quedé en el recuerdo con las galletas.
Te doy toda la razón con que ellos solitos se ponen a su propia altura, la campaña tiene efecto en que se hable de ella pero no precisamente por lo buena que es. El video de la juventudes socialistas me da mucha pena, como lo de la Z, con lo que ganan ya podrían estrujarse un poquito más las neuronas y lo triste es que los otros tampoco salen de ese nivel.¡y…luego dicen que la gente no vota!
Cuando me canso de aguantar digo ¡au no me emprenyes! hasta en la “ñ” lo hasemos los isleños diferente …tambien se reconoce esta? Aquí también se abarullan con el abecedario los gobernantes.
Yo no sabía que mi perro puede ir a comprar el pan y haser la colada o ponerme las sapatillas,lo vi en un anunsio, así que le voy a enseñar a haser la comida y que no se la coma,ayer me hiso unas habas a la catalana y el barrudo me esperaba sentao en el sofá viendo la tele.
Aprovecho para denunciar que la última publicidad de la ONCE me parece absolutamente engañosa e inmoral. “Deme un piso, pero que acabe en cuatro”. ¡Por favor! Hay gente que se lo cree y todos los días tiene un motivo más de frustración. ¡No compren más mentiras!