Me asegura el Duende que en el mes de febrero soñó algo singular que, sin poder definirse como pesadilla, tenía algo de ello. Se veía en un paisaje bellísimo, con árboles frutales ofreciendo delicias a un grupo de rubias y estilizadas figuras mitológicas de vestidas sólo de etéreos cendales. Ahí estaban Paris con su manzana, y las tres gracias, y sobrevolando, Cupido. Era el famoso cuadro de La Primavera, de Sandro Boticcelli. Con una extraña peculiaridad. La figura central, aunque luciendo un palmito parecido al de la Venus original, era mucho menos esbelta y elegante. No era Venus, sino Isidoro Álvarez que, vestido a modo de seductora heralda del amor y el goce, desplegaba un gallardete en el que se leía: ¡Ya es primavera en el Corte Inglés!
Lo peor es que, con leves variantes, el sueño se repitió a mediados de octubre. En este caso era abducido hasta un pesebre de Murillo donde el Mesías, con esa sonrisita pánfila con que le representan los misterios tradicionales, era ya talludito y estaba llamativamente gordo. En realidad no era el niño Jesús, sino otra vez Isidoro Alvarez anunciando lo imaginable: ¡Ya es Navidad en el Corte Inglés!. En ambos casos el Duende se despertó sudando y sobresaltado, y durante algunos días tuvo que visitar el gabinete de su psiquiatra.
Qué sinvivir, la sociedad de consumo. No acabamos el arqueo de la ruina veraniega y la vuelta al cole y ya viene Halloween. Y aún no hemos destruido la siniestra calabaza colonizadora cuando se anuncia la conspiración en torno a la gran fiesta de la cristiandad. Todos se ponen de acuerdo en madrugarla: alcaldes que encienden las luces, anunciantes que desentierran villancicos, tiendas que se engalanan de Navidad por todos los santos, bazares chinos que se inundan de arbolitos luminiscentes cada vez más exóticos, proveedores de regalos que avanzan muestrarios, periódicos que regalan nacimientos por entregas, restaurantes que anticipan sus reservas para las cenas de empresas, comercios que apartan juguetes para los peques, revistas que dan en primicia lo que los famosos cenarán en Nochebuena. Jesús, cuánto empalago en tu nombre, y cada año antes. Que papá Dios nos coja confesados.
Dice doña María que acabaremos colgando del árbol de Navidad los bikinis, las chancletas de colores, los cubitos y las palas de los niños y esos moldes en forma de estrellita para flanes de arena que lucen mucho en el abeto. Sería una versión utilitarista del arte povera con fines suntuarios. Y una manera de optimizar esfuerzos y recursos. Al ciudadano le tienen -le tenemos-frito, con tanta necesidad de vender para animar la economía. Y así poder seguir comprando, para que otros puedan seguir forrándose, y nosotros sigamos siendo el burro que nunca atrapa la zanahoria, porque cuelga de un palo tramposo que nos pone la felicidad al alcance teórico de nuestro morro, y siempre viaja unos centímetros por delante de la dentellada. El hombre que no compra no sólo es un paria, sino que además es insolidario, tócate las narices. Lo último no es ya acumular todo lo posible en casa, sino sacar a Santa Claus a trepar por la fachada. Mejor desde el verano, para que llegue a la gran noche entrenado.
El Duende pondrá el nacimiento con su nieta, cantará villancicos con su coro y con la familia, y no le hará feos al turrón ni a los polvorones. A ser posible por Nochebuena, no antes. Y también escribirá a los Reyes Magos. No para pedirles que le traigan nada, sino para que se lleven algo de las muchas inutilidades con que le ha regalado la sociedad del despilfarro.
Pero no le hagan caso, está algo mayor y últimamente la demencia senil le provoca pesadillas antisistema.



Viva Doña María es la mejor.
Very original colgar bikinis, palas, etc. del árbol de Navidad. Habría que colgar además a todos aquéllos que te hacen la puñeta porque sí, daría un toque más humano en estas fechas.
Si esta querida sociedad es como es, nosotros somos los culpables. Contribuimos aunque nos quejemos con nuestro amigo el sistema y a la mayoría les gusta.
La semana pasada hice un regalo porque me apetecía hacerlo, sin fecha aparente que me obligara. Hace años que me niego a regalar cuando me lo dicen, a comprar si no tengo necesidad y a derrochar en nombre de no sé que santo.
Me da igual lo que piensen de mí y sé que a veces no es precisamente bueno…
Duende, don´t worry. Visitar al psiquiatra es una muestra de buena salud, a mí me acaba de recetar la Carcajoda (no sé si todo junto o separado: “carca, joda” o “Carcajoda”, ahora que lo pienso. La demencia senil no es más que otro invento de nuestro sistema sanitario para hacer consumir más medicamentos a las personas mayores.
Ahora que vivimos más tiempo, hay que encontrar como acabar con nosotros antes y aumentar los beneficios de los los laboratorios médicos. La llamada tercera y cuarta edad es un colectivo muy suculunto al que hay que explotar.
(Qué me perdonen las personas con familiares que padecen esta enfermedad, sé que es muy difícil, la he vivido de cerca).
Mi prima, como dice el otro, tiene un lema:
“La vida es asín”
P.D. I am so sorry Duende I think que me pasao de las raya, como siempre, esto sí que es un sinvivir. Cuando escribo las voy contando y pienso para que no me castigue el duende… ¿Será por eso que no responde a mí pregunta, bueno mejor dicho a mi súplica, de firmar de puño y letra el libro de Doña María con un “chiquetita” dedicatoria?
Me hizo sonreír lo de la “siniestra calabaza colonizadora”. Porque como los niños no saben nada de historia, la mía se lo ha pasado fenómeno mezclando castañas, boniatos y una estupenda calabaza sonriente (que también existen, sobre todo para los más pequeños, aunque sean menos habituales). A fin de cuentas, nuestra Navidad “tradicional” es todo un ejercicio de fusión, colocando lo cristiano encima de lo pagano, moviendo incluso la fecha de nacimiento de Jesús, según dicen… El contacto trae la mezcla y la mezcla se puede vivir con alegría, sin descartar lo propio porque sí ni limitarse a lo que antes era ajeno. Además, el mundo está cambiando deprisa, nos guste o no; quizá sea mejor vivirlo del mejor modo posible, sin vivir la vida de los otros, pero abriendo la puerta a sus maneras.
Pero en todo esto, probablemente nadie está libre de contradicciones. Yo mismo miro a “papá Noel” como una especie de invasor, mientras que a mi mujer le trajo los regalos toda la infancia, incluyendo mucha fiesta, disfraces, ocultarse tras las puertas… Sembrando ilusión, en suma. Y en ese momento, cuando eso le ocurre a alguien, incluso si ha pasado sin llamar, la tradición ha entrado para quedarse.
Querido Duende,lo esperaba,el fin de semana ya pensaba yo en este post, aunque…un poco más adelante,la verdad, te has anticipado tu tambien?…ejem!. Entonces allá voy, juzguen ustedes mismos:
Voy el sábado al horno de costumbre a comprar un pan,la vendedora mientras despachaba me iba contando…” ¡esque no puede ser, se pasan un montón en Son San Martín (cerca de casa)me piden 200€ por la cena de noche vieja y el cotillón, no se que se creen que somos millonarios, yo no lo puedo pagar!y mira, al final me voy a extremadura, ya lo he comprado, el viaje la cena y el alojamiento nos cuesta 300€, así que nos iremos el día antes y volveremos el día después. -:
PD: ¡tengo la sensación de este post va ha ser bombardeado!
a comentarios, quiero decir.
Duende, hay una solución intermedia. Que los Reyes nada más traigan bienes perecederos en forma de viandas y bebidas. Eso sí, que los traigan el seis de enero, y mientras dediquémonos a desconectar las luces de las calles que se hayan puesto antes de tiempo (¿alguien sabe en qué fechas se encendían antaño?) y a resistir la (a)tentación de visitar al tío Isidoro todo el año a ser posible.
Como bien dice Darabuc, nadie está libre de contradicciones, pero es bueno y fácil ponerse como objetivo personal en la vida tener hoy menos que ayer pero más que mañana. Y como objetivo social, diseñar otro sistema que se pusiera en marcha dentro de cincuenta años (por ejemplo), y que se basara en una sola regla: no depender del crecimiento.
Cuando te vas liberando de esas contradicciones, vas notando la libertad, que si bien no puedes alcanzar desde el punto de vista social, nadie te puede impedir hacerlo hacia el interior.
Para ello lo mejor es empezar por no consumir chorradas, de verdad que enseguida ves los resultados, es muy fácil percibir la sensación de superioridad que te da frente a todo un imperio de multinacionales con millones de especialistas en provocar el consumo, y que no pueden contigo, por mucho que le echen imaginación, soborno o chantaje.
Duende, si al paisaje del post anterior le pones la autovía enmarcando el mar, qué quieres que te diga, a mí ya no me encontraban allí ni con la imaginación. Hablamos de progreso porque percibimos al revés la realidad, como bien nos han acostumbrado todos esos que provocan el consumo, pero ¿es progreso configurar todo, pero absolutamente todo, alrededor del automóvil? ¿Por qué no alrededor de la bicicleta? Y si tardas diez veces más, mucho mejor. Me encantan las carreteras endemoniadas. Y si alguien me dice que eso lo digo porque no vivo allí, se lo cambio, pero ahora mismo. Y si alguien me dice que por qué no vivo allí, le diré que porque no me han dejado, pero nunca descartaré esa posibilidad.
Duende, me siento traicionado, no esperaba eso de tí, ahora no podré viajar con la imaginación tan bien como lo hacía hasta ahora con tus descripciones.
Bueno, en cuanto al consumismo, ya digo, es muy, pero que muy sencillo. Yo no piso El Corte Inglés para nada, y mucho menos en las navidades. Me río de las ofertas, descuentos y maravillas que me ofrecen por comprar cosas que no necesito.
Si hacéis lo mismo, comprobaréis los resultados, son magníficos.
Muy bien, Lola, yo hace años que no hago regalos en mi entorno. Nadie necesita nada que yo le pueda regalar, y para muestras de afecto prefiero otras.
Saludos.
¿Cuánto tardaremos en España en celebrar el famoso Día de Acción de Gracias, que tanto sale en las películas?.
¿Cuánto tardaremos los españoles en conmemorar el 14 de Julio?
¿Cuánto tardará Santa Claus (Santa para los amigos) en culminar su OPA hostil contra los Reyes Magos?
¿Cuánto tardaremos en sustituir el espumoso por la Pepsi? ¿Y en echarle al turrón manteca de cacahuete?
Si es que nos pasamos el día criticando al yanqui y luego le copiamos y le compramos todo lo que nos pone delante. Somos una colonia cultural del Imperio, y en la Navidad se produce el clímax de la ocupación. Pero como casi siempre la culpa es nuestra, por dejarnos.
Yo perdí toda esperanza el día que escuché llamar afroamericanos a los pobres negros subsaharianos que se juegan la vida en el cayuco.
Dos cosas. Primero: Yo he visto papanoeles escaladores como el de la foto hasta abril. Debe de dar mucho gusto ponerlos (no lo entiendo), pero mucha pereza quitarlos.
Segundo: No sé de qué os extrañáis todos. Somos cristianos, aunque sólo sea culturalmente, ¿no?, y celebramos la fiesta del cristianismo. Ya sabéis la doctrina cristiana, lo que Cristo predicó: Pasta, pasta, pasta. Es más difícil que un camello encuentre la aguja del pajar que que Los Reyes le traigan a un niño la Play 3, o algo así. No me acuerdo muy bien, pero vosotros sabéis lo que quiero decir.
Wallace 97 cuando nos hicieron se rompió el molde, tú para el modelo masculino y yo para las féminas.
“Semos los más mejores”.
Yo no regalo nada, pero nada de nada, ni siquiera cumpleaños, no me gusta que me recuerden cuántos años tengo.
Ni siquiera a mi marido, porque lo más importante está a su lado. Bueno él idem, cuando nos casamos ni siquiera teníamos anillo, What for…
Wallace 97, tienes razón en decir que consumimos demasiado y en chorradas, reconozco que caigo en la tentación, al ver algo bonito me seduce, aunque no me gusta nada esa sensación de acumular propiedades, mi opción en revender todo lo que no necesito o dárselo a alguien que le apetezca, me voy al rastrillo y con lo que saco lo reinvierto en un tiquet de barco y visito a mis amigos de Valencia.
En la roqueta, ya están todos disiendo “buenas fiestas” o “felisidades” y hoy ya me lo han dicho tres personas y ya estoy cansao, de pensar que he de contestar hasta Enero, no sé, porque no responder parese de mala educasión,pero esque yo no selebro nada aún y me siento más falso que el duende que tiene mi vesino en la entrada de su casa y otro en el jardín y otro ensima de una columna.
No va mal encaminada Doña María. Me pilló la Navidad un año en Argentina, en pleno verano allí, el escenario de las grandes superficies no tiene desperdicio, entre los bikinis y toallas de playa los papa Noeles, eso si con su nieve artificial y su traje de zona polar.
Si todos hiciéramos de verdad lo que decimos que hacemos, alguna grieta se abriría en esta estúpida sociedad consumista, y yo la veo cada día más fuerte. ¿No será que vamos de boquilla y babeamos ante la “zanahoria” como cualquiera?
es que yo creo que casi todo en su origen no está mal. Desde el punto de vista Cristiano, celebrar la Navidad, el nacimiento de Cristo, con alegria y de un modo especial, no me parece mal. Incluso hacer algún regalo para conmemorarlo. Los que han llevado el asunto a un consumismo desmedido somos nosotros, de la misma manera que para celebrar la unión de dos personas parece que se ha establecido una carrera para ver quién es el más original y el que gasta más. Yo lo siento y no es para diferenciarme del resto, pero a mí la Navidad me gusta. También hacer regalos y aunque supongo que la sociedad de consumo me atrapa en algún punto, os aseguro que en mi prima más el espíritu de la conmemoración que otra cosa
A mi también me gusta la Navidad prudendemente, quiero decir que en algunos símbolos religiosos y paganos “comerciales” porque no, veo un espíritu de bondad y las personas lo asimilamos y nos lo transmitimos,una especie de buen sentimiento flotando en el aire, la pena es que lo hagamos de manera inconsciente como por inercia sólo durante esos dias, huyo de la compra compulsiva de regalos y pienso que es un suscedaneo de la felicidad que dura el tiempo de adquirir lo que se consume y nada más. Somos muchos Duende los que dudamos del sistema y no soñamos, pero estamos insertos en el, no es posible negarlo sino aceptarlo y mantener cierta distancia prudencial como tu muy bien haces.
Yo a todo esto de la Navidad, me pregunto, ¿quién se gasta el tanto por ciento mio en regalos, comida, bebida, fiestas y demás cosas, que yo no me gasto? pues siempre sacan a relucir, en esta época, que los españoles nos gastamos tantos y tantos €, pues lo mio se lo gastara otro. Saludos.
Joselepapos, lógicamente la relación no seguidores / seguidores de la zanahoria es mayor en este foro que en el conjunto de la sociedad. Y es verdad que esta sociedad consumista parece cada vez más fuerte, pero no es así. Las grietas están ahí. Maquilladas, pero están. El crecimiento continuo es insostenible, y está llegando a su fin. Para alargarlo, ya se encargan los beneficiarios del sistema de potenciar la valoración y hasta la adoración de la imagen, de las apariencias. Glamour, tendencia, encanto, estilo, exclusividad, sofisticación, moda… ¿Para cuántos? ¿Hasta cuándo?
¡Pamplinas! Observemos la naturaleza y disfrutaremos del auténtico encanto. Y gratis.
Wallace97, me reconforta tu respuesta. Sólo pretendía incordiar un poco. De sobra sé de la calidad de todos los duendeadictos. Ojalá podamos seguir observando la naturaleza… Gratis.
¡Viva la demencia senil del Duende y esa vena antisistema!
¿O quizás es aplicar la razón para analizar la realidad?
Sea lo que sea, ¡Viva!.
¡Viva!,¡Viva!. En mi pueblo a los papas Noel los montan en vespas, y los ponen saliendo de la chimenea del tejado, tambien he visto la parejita para que no esté sólo, son ideas…
QUE ES LA NAVIDAD,es para los pequeños la ilusion,como otras cosas hasta que te das cuenta de la gran mentira que supone endiñarsela a los pequeñines,casi con embudo ellos no pueden asimilar de golpe todo el derroche de luces,de mentiras,que desfachatez la nuestra lo mas parecido a la navidad fue para mi la pelicula LA GRAN FAMILIA,habia un poquito de todo,y sobretodo cosas que a lo mejor no comias durante el año,hoy te queda algo por probar? y despues LA PRIMAVERA YA ESTA HASTA LAS PELOTAS DEL CORTE INGLES.
Alguien conoce un sitio donde no se celebre la Navidad?, por favor!
Adela, en mi casa.
C’est pas posible. Mira por donde, Lola, yo te imaginaba pasándole las bolas y las guirnaldas al rey de Francia, para decorar l’arbre de noël…
Ahí me has dejado K.O.
Querido Julián,
debemos escuchar a todos los comentarias, y joselepapos ha dicho finamente que dejemos de vacilar con tanta lengua y nos expresemos de manera que todo el mundo nos pueda entender. Así que hagámosle caso, no cuesta nada.
No me gusta la Navidad, me parece todo una absoluta mentira con el único “ojeto” de derrochar, sin más. Lo único que tiene realmente importante es la reunión familiar, pero eso puede y debe producirse en cualquier momento del año, sin una excusa que te obligue a hacerlo.
Respeto la tradición para los que son creyentes, pero si no lo soy no me parece apropiado celebrarla. Aunque entiendo que de ilusión también se vive.
Lola a lo que más le temo yo es justo a la celebración familiar, pero bueno a mi madre le parece obligatorio y yo por ella me pongo el árbol decorado en la cabeza si hace falta. La cosa es que…cuando sales de tu casa te topas con todo el tinglado verda? yo quisiera un sitio donde no sea tradición ni exista, talvez en alguna reserva de la amazonia…quizas
¡Adela, vente pa mi caza con tu enzaimá!.
Te entiendo perfectamente, eso de la família tié tela… Lo que paza es que los trapos sucios hay que ir sacándolos al sol durante todo el año, y no dejarlo para el día de Navidad. ¡Ay, que no aprenderemos nunca!
Yo le he tenido tirria a la Navidad desde que recuerdo, más allá de la infancia y la ilusión puras; y sin embargo, cada día prescindo más de lo que no me gusta (la comercialidad y el tinte familiar falso) y me quedo con lo que sí me gusta (la oportunidad de poner el cariño encima de la mesa, la reunión con los que viven muy lejos, la fiesta de los niños con las cosas más tontas, como un “caga tió” de chuches). Además, nosotros nos seguimos reuniendo en la casa de mi abuela, pese a que ya no está, o quizá, para reflejar mejor el sentimiento de esos días, pese a que normalmente no la vemos ni la sentimos. Esos días la sentimos todos y este año es especialmente alegre: iremos y vendrán de toda España, desde el sur al norte, y no solo, sino también la rama japonesa de la familia: mi hermano, su mujer japonesa, su niña alimonada pero de enormes ojos marrones y hasta la suegra tanqueta, que no habla una palabra ni de español ni de inglés. Normalmente logramos aparcar las peleas, aunque no las lágrimas. Resulta excesivo, emotivo, cansado, revitalizador. Quizá tenemos suerte, no lo sé.
Ay, chicos! me dais ánimo, no me siento tan perro verde. Lo ves Duende? tambien eres terapeútico. Bueno, intentaré vivir todo lo me haga bien, y si veo que no iré a fregar los platos. Un beso Lola, te agradezco la invitación en el alma, pero mami…no hay más que una, y la mia se lo merece todo.¡Ah! a la posada la Lola hasta primavera nada, lo tiene todo a tope, el dueño es majíiisimo y mira por donde viene al médico a Mallorca,y no es el único que no entiende de ordenadores dice que justo ahora ha aprendido a mandar un mail,¡es de los nuestros!. Así que…tenemos tiempo de ir ahorrando. Un abrazo a todos.
Atención!, lo último, lo último ya no es un papa Noel solito subiendo por el balcón, lo he visto, ahora es una ristra de papas Noeles y en varias esquinas del balcón, como una invasión, y este año la novedad son los tres Reyes Magos trepando también por el balcón, para los adictos, se pueden combinar…