A veces el silencio dice más

 No sabe el Duende de cuándo ni dónde viene la tradición. Cree recordar que su origen es el mundo de los toros. Muere  un matador de toros corneado, y enseguida se le convierte en leyenda dándole la última vuelta al ruedo en el coso que le consagró. Y la afición se rompe las manos aplaudiendo. Pobre torero, ese es el único servicio que puede prestar ya a la sociedad. Y a todos nos viene bien una leyenda; nos hace pensar que somos más nobles, más  trascendentes, más sensibles a  los valores morales.

 A un destacado político inglés que conoce bien España y habla el castellano perfectamente,  le sorprendió  escuchar en la radio de un taxi que  José Cubero, el Yiyo, fino estilista madrileño, era paseado a hombros  por el ruedo de Las Ventas mientras la afición se rompía las manos aplaudiendo. Como era uno más de esos curiosos impertinentes británicos que presumen de hispanistas, dio la orden al taxista de que cambiara el rumbo de su carrera y le llevara a la plaza de toros. Hablando de costumbres pintorescas, a ver quién se va a perder eso para la foto esperpéntica de España que tanto gusta en el Reino Unido. Lo que le sorprendía al viajero, naturalmente, no era la vuelta al ruedo, natural en la vida de cualquier torero. Sino que fuera un féretro con el cadáver del Yiyo lo que excitaba a las multitudes, y un rito mortuorio lo que provocaba las  enfervorizadas salvas de aplausos.

Pudiera venir de ahí, no lo sabremos nunca, porque estas reacciones populares que implican adhesión callejera espontánea prenden fácilmente, y van empapando nuestras costumbres poco a poco, sin apenas darnos cuenta. A veces incluso comprometen, pues ya está tan extendido eso del tributo popular, que si no te sumas a él parece que eres un tipo sin entrañas. No le vamos a pedir lógica a la llamada fiesta nacional, que está llena de símbolos y detalles tan coloristas como anacrónicos. Pero lo malo es que desde que se ovacionan las vueltas al ruedo en olor (o loor, que ya no se cómo debe decirse) de mulitudes por los toreros muertos,  se aplaude casi todo. Uno ha visto ya a varios curas pedir aplausos para los novios que casaban. Se aplaude a las víctimas de un atentado cuando van hacia la tumba. Y se ha ovacionado a rabiar, cantándole además el tango Caminito, a alguien que en vida fue bastante refractario al halago fácil del pueblo, como el admirado Fernando Fernán Gómez.

 Debe de ser una terapia para la moral colectiva.  Alivia tanto la mala conciencia del pueblo como del poder que corre para otorgar las consabidas condecoraciones póstumas y montar un velorio de categoría. Pero no mejora la dignidad y la intensidad emocional del silencio que hasta hace bien poco era el ritual apropiado para los muertos. Al Duende -como a Fernando, como a cualquiera que ya no vive- le dará igual. Pero tiene bien claro lo que preferiría si asistiera a su propio entierro. El que quiera y sepa, que rece por lo bajini. Y  si  hay que romper el silencio para que los que despiden se tranquilicen, que suene el Réquiem de Mozart.

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22 Respuestas a “A veces el silencio dice más”


  1. 1 Gervasio noviembre 24, 2007 a las 2:54 pm

    No conozco mucho a John Mayor, pero si eligió Candeleda para veranear, seguro que es poseedor de emociones y sentimientos muy propios de esa zona. En el puente de todos los Santos visité la Sierra del Oro, perteneciente al municipio de Puerto Hurraco, una zona presiosa de la Serena. Desde arriba se divisa el cementerio y se me ocurrió visitarlo al bajar. Allí reposan los restos de las hermanas Cabanillas Rivera (dos adolescentes victimas de la matanza) en dos tumbas contiguas. Es sobrecogedor contemplar lo que la muerte es capaz de hacer con seres tan inocentes. Puerto Hurraco ya no se parece en nada a un pueblo perdido de la España negra en la Extremadura remota. Es un pueblo limpio, recien pintado, con parques, polideportivos y mucha vida. Gracias a todos los que lo hayan hecho posible.

  2. 2 José Ramón noviembre 24, 2007 a las 3:05 pm

    Me llama mucho la atención cuando la concurrencia rompe a aplaudir al féretro de un muerto en un atentado. Lo que habría que hacer es condenar al asesino, ¿pero por qué vitorear al muerto?

  3. 3 José Ramón noviembre 24, 2007 a las 3:08 pm

    He visto por la tele lo de las tertulias y los tangos ante el ataúd de FFG. Me ha parecido de muy mal gusto. Y también eso de “vanitas, vanitatis…” No; no me ha gustado. Lo siento.

  4. 4 DOLOROSA noviembre 24, 2007 a las 3:09 pm

    Tienes toda la razón, Duende. A mí siempre me ha horrorizado esos aplausos a los muertos ¿No será que para la gente es como un escape de su propia muerte? ¿Como si con ello alejaran de sí la suya propia? Es posible que lo crean un antídoto para auyentar la desgracia. En esta sociedad en la que vivimos, en la que los valores están muy por debajo de muchas otras cosas, donde impera la locura, el despilfarro, los gritos estentóreos, las palabras mal sonantes… quizás el silencio no tiene cabida. Hay que hablarlo todo, airearlo todo y gritarlo la más alto posible. Ya ves, cuando muchas veces el silencio dice mucho más que mil palabras. Y sí, como dices, si hay que romper ese silencio, es mejor hacerlo con el Réquiem de Mozart y los que quieran y crean, musitando una oración.

  5. 5 joselepapos noviembre 24, 2007 a las 3:19 pm

    Perfectamente de acuderdo con el duende, Gervasio, josé Ramón y DOLOROSA. También a mi me parece una aberración el aplauso a los muertos. Morirse no tiene ningún mérito (cualquiera puede hacerlo). Los aplausos, en vida. Para la muerte, el silencio respetuoso y reverente. O todo lo más, como muy bien apunta el duende, la música.

  6. 6 Trini noviembre 24, 2007 a las 4:29 pm

    “… que suene el Réquiem de Mozart” … en la versión de Karajan con José Van Dam, cuando San Pedro saque mi ficha del archivador, les tengo dicho en casa. Si Don Fernando era la voz de Dios, ese “Tuba Mirum” de Don José será tema obligatorio, seguro, para el cursillo-oposición de ángeles aspirantes a trompeta oficial del Juicio Final.

  7. 7 Julio noviembre 24, 2007 a las 8:05 pm

    Como sé que el Duende y los comentaristas de este blog son personas razonables y tolerantes con las opiniones diferentes, van a saber acoger ésta que difiere un tanto de las que aquí se han expuesto.

    No es que quiera imponer mi criterio, ni siquiera sé cómo me gustaría que me despidan los que asistan a mi marcha hacia no se sabe dónde, pero entiendo que esos aplausos con que ahora se acogen ciertos sepelios, responden a una emoción espontánea que quiere manifestar su adhesión con las víctimas. Si no estoy equivocado, no asisto a muchos funerales, ni veo demasiado la tele, estos homenajes espontáneos se dan particularmente en circunstancias muy especiales, normalmente cuando se trata de muertes causadas por un atentado o alguna otra circunstancia especialmente trágica.

    No he visto la despedida que se haya dado a Fernando Fernán Gómez, así que sólo opino por lo que leo, pero imagino que si se ha hecho de esa forma ha sido de acuerdo con su compañera e hijos y , quiero suponer, que con el del propio homenajeado. Al fin y al cabo, los cómicos también en esto quieren ser ‘distintos’.

    Lo importante es que los sentimientos sean sinceros.

  8. 8 Angelus Pompaelonensis noviembre 24, 2007 a las 11:15 pm

    No deja de sorprenderme tanta casi unanimidad. Yo siempre me he preguntado por el sentido de las condecoraciones a los muertos en actos terroristas, puesto que el mérito de morirse bien a pesar suyo no me parece demasiado acreedor a galardones. Pienso que la justificación estaría más en un intento de gratificar a los vivos, a la familia en primer lugar y, por extensión, a los colectivos a los cuales pertenecería el finado y al cuerpo social en suma.

    Duende, ese último párrafo me parece esclarecedor. La medalla, el aplauso, los gritos plañideros, la música, las flores, los abrazos, las oraciones y las lágrimas son manifestaciones, ante todo, de la identificación de los vivos unos con otros. Y he de reconocer que agradecí muchísimo la simple presencia de tanta gente, incluso desconocida, cuando otro Fernando, mi padre, falleció hace un par de meses.

    Y sí, estoy con Julio en que lo importante es que los sentimientos sean sinceros.

  9. 9 DOLOROSA noviembre 25, 2007 a las 10:21 am

    Totalmente de acuerdo en que los sentimientos sean sinceros, Julio. Pero ¿tú crees que esa manifestación de aplausos es realmente sincera?
    ¿No será que simplemente está de moda? ¿Todo esa gente que aplaude y que va a estos sepelios lo hacen por cariño y respeto o sencillamente para asistir a un espectáculo y ver a las celebridades de turno? Me gustaría creer que van por admiración y afecto. Si es así, respeto los aplausos. Pero,lo siento, dudo de que todo sea sincero y espontáneo. Sigo creyendo que se puede expresar mucho más en el silenio en momentos como estos. A mí particularmente, me ha llegado mucho más un estrecho abrazo sin palabras que una frase hecha, cuando he vivido ese momento.

  10. 10 lola noviembre 25, 2007 a las 12:06 pm

    Estoy contigo DOLOROSA, basta un simple, sincero y caluroso abrazo, sobran las palabras, como mucho la música.

    “No suelen ser nuestras ideas las que nos hacen optimistas o pesimistas sino que es nuestro talante optimista o pesimista el que hace nuestras ideas” MIGUEL DE UNAMUNO, Del sentimiento trágico de la vida, 1913.

  11. 11 Bob de Ca's Barber noviembre 25, 2007 a las 1:54 pm

    :_

  12. 12 Bob de Ca's Barber noviembre 25, 2007 a las 1:55 pm

    quiere disir silensio,suuuuuu

  13. 13 lola noviembre 25, 2007 a las 3:31 pm

    Bob de Ca’s Barber, ta enfadaíto conmigo. No me dise ná bonito, ni feo tampoco. Toy mu tristre, ya no quire sabé na de mí, ¿por qué? Con lo musho que yo t’apresio…

  14. 14 Salvador noviembre 25, 2007 a las 4:54 pm

    A mí creo que me echaron de las iglesias las guitarras, las bandurrias y los aplausos. Sobre todo los aplausos.
    Vivo en un lugar, sirva de anécdota, en donde cuando sale en procesión la Virgen, se le grita: Guapa! guapa! guapa!, bonita! bonita! bonita! y después llegan los aplausos… En fin, dan ganas de echar a correr…
    Pero si hay aplausos que me matan, esos son los provocados artificialmente cuando algún tertuliano tanto político o del hígado dice cualquier chorrada, que, como son tantas, pues nada…, plas, plas, plas, plas, plassssssssss…
    Hay quien sabe lo que hay que hacer para adquirir la nacionalidad de Sierra Leona?

  15. 15 El Duende de la Radio noviembre 25, 2007 a las 11:36 pm

    Bien repartidos, bien equilibrados los comentarios. Y comprensibles casi todos.

    Por no parecer tan negativo como en el post, entiendo que los aplausos son sobre todo para consuelo de los supervivientes. Pero en elgun caso provocan estupor, cuando no una cierta vergüenza ajena. Me refiero, por ejemplo, al reciente caso del fallecimiento del futbolista Antonio Puerta, suceso en el que el presidente del Nido se consagró con algunas frases sencillamente antológicas.

    Esos, que se apuntan a un bombardeo con tal de poner un altavoz a sus virtudes cristianas y cívicas…

  16. 16 el candil de la sierra noviembre 26, 2007 a las 10:00 am

    qUE

  17. 17 el candil de la sierra noviembre 26, 2007 a las 10:14 am

    Que diferencia hay entre estas muestras de DUELO JUBILO,que cada vez mas en nuestro pais y las de BEIRUT,RAMALA,BAGDAD,etc,etc,si le quitamos volumen al aparatito,no hay muchas unas nos parecen algo raro,en cambio las que nosotros mismos provocamos estas son no censurables,no se,todo esta en tu interior,lo que te pida el cuerpo en ese instante,lo peor es el tumulto,los empujones,y sobre todo,el poco respeto que existe en los cementerios,todo el mundo habla,que triste.OS QUIERO.

  18. 18 Adela noviembre 26, 2007 a las 12:56 pm

    En muchas de nuestras manifestaciones emocionales dedicadas a otras personas, el objeto principal somos nosotros mismos y nuestra propia emoción, nos cuesta mucho pensar en el deseo del otro y lo excluimos sin pensar. Es como los regalos que hago pensando en lo que a mi me gustaría, y luego si el que lo recibe no se emociona hace que me sienta decepcionada. El caso de los muertos, es que no pueden quejarse, yo entiendo como una falta de respeto absoluta la gente que va al funeral a cumplir y hablar del partido de futbol o incluso los familiares que no respetan la voluntad del muerto, se supone que le conocian bien y en algún momento se manifestó respecto a su muerte y entierro, por ejemplo en el caso de Rocio Jurado creo que si ella levantara la cabeza y viese su funeral se sentiría fenomenal.

  19. 19 camiseta noviembre 26, 2007 a las 6:30 pm

    Me gusta y me alegra el comentario de Gervasio que ultimamente es tan poco frecuente en el blog como el mío. Tengo que reconocer que me ha sorprendido gratamente y me ha hecho volver a manifestarme con mi primer seudónimo. En algún momento pensé que “Gervasio” era una argucia del Duende para conseguir más audiencia. Lo deseché enseguida. Sólo basta con ver como aumentan las visitas.

  20. 20 lola noviembre 26, 2007 a las 6:35 pm

    Welcome camiseta, me alegra que hayas roto tu silencio.

  21. 21 Julián noviembre 26, 2007 a las 8:37 pm

    A raíz de los comentarios de Gervasio, y dándole de nuevo la bienvenida al bosque del Duende, sirva Puerto Urraco como un ejemplo mas del cambio radical que ha sufrido España en estos últimos veinte años. Hasta el pueblo mas pequeño y perdido, en la provincia mas alejada que uno pueda visitar, ha mejorado sus infraestructuras, sus servicios, sus fachadas y sus iglesias.

    Basta recordar los sucesos de Puerto Urraco, y la imagen de aquella España negra, subdesarrollada, casi medieval, en algunos aspectos.

    Queda mucho por hacer, pero es de justicia reconocer que, aun habiendo un buen puñado de casos de corrupción, se han invertido bien los fondos recibidos de Europa. Tiene esto por supuesto una contrapartida, que es la parte del superdesarrollismo, y el abuso del entorno natural, pero sigue siendo positivo, a mi modo de ver.

  22. 22 Gervasio noviembre 26, 2007 a las 9:06 pm

    No, Camisetilla. No. Gervasio no es el duende disfrazado. ¡Ojala!. Pero si en algún momento, con sus “argucias”, ha conseguido mas audiencia para este rincón, bienvenidas sean.

    Creo que está bien mantener un cierto misterio sobre la identidad de los participantes. Al fín y al cabo también puede ser un bonito juego intentar desvelar la personalidad y gustos de los mismos.

    Pido perdón a todos y en especial también a Julián porque creo que Puerto Hurraco es: efectivamente con “H”.


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