
(Foto de Xosé Castro)
Confiesa a menudo el Duende que pasó de la infancia al otoño de la vida y se le olvidó ser joven . Y si me apuran, hasta le dio una larga cambiada a la madurez, o sea, que tampoco ésta hizo mella en su personalidad. Menudo problema: el espíritu de Peter Pan se prolongó en él más de lo aconsejable en estos tiempos. Y además la timidez y el miedo a la transgresión le hicieron apocado y alicorto. Poca materia que contar al padre Bonete de turno, o al padre Cayo -este sí que era de verdad-, recientemente mencionado. Por no hacer, ni novillos en el colegio. Qué desperdicio.
Así que, a la vejez viruelas, ayer por la mañana, mientras muchos de los amigos de este blog se aplicaban a su curro, se tomó una de esas libertades que debió haberse tomado mucho antes. Hasta los pedagogos estarán de acuerdo en que es muy sano transgredir de vez en cuando. Aunque ahora la transgresión en forma de novillos, pella, pira o como quiera que se quiera decir, fueran bien inocentes. El caso es que se subió al coche con su hermano Pablo -éste sí, jubilado del todo- y en la soleada y fría mañana de este tramo postrero del otoño se largó a conocer un rincón de la provincia de Madrid que es una joya de la naturaleza. Algunos aquí le dirían que se callase, que no lo revele, que se entera más gente, y que los privilegios hay que guardarlos para los amigos muy amigos. Es una bobada, y un egoísmo absurdo, y además tampoco es noticia, pues a lo largo del año el Hayedo de Montejo aparece constantemente en la tele, en la prensa y en las recomendaciones turísticas.
Se trata de un pequeño espacio muy bien protegido. Un valle umbrío que sólo es visitable en compañía de un guía. Nuestra guía era una mujer, una ingeniera de montes amabilísima con la que aprendimos cosas muy interesantes. Una, que el hayedo tiene tres mil años, y sería una pena que no siguiera cumpliendo. Dos, que el cambroño, cambrón o cambrión es el mismo arbusto solanáceo sarmentoso de ramas muy espinosas, hojas lanceoladas y fruto en baya que en otras zonas llaman piorno. Tres, que los zorros también se alimentan de escaramujos, como denotaban las semillas que observamos en unas heces zorrunas que amojonaban la senda. Y eso aún siendo un fruto astringente. Cuatro, que, a pesar de que el hayedo es lo que, a tenor de las ilustraciones tradicionales, podemos considerar como el bosque típico de los cuentos, no vimos ni al lobo de Caperucita, ni a Tambor, ni a Flor ni tampoco a ningún gnomo. Dicen que hay bastante corzo, jabalí, zorro, tejón, garduña, águilas ratoneras, lechuzas, algún buitre leonado y pájaros pequeños como carboneros, herrerillos y pinzones. Al Duende le sorprendió ver a un joven Jarama que marca una de las lindes del hayedo. Corre tan limpio y transparente que se puede beber de él. En esas aguas crían las truchas, y el último año dicen que ha sido vista alguna nutria. Salvo el verde los acebos, que no caducan, y el de las hojas de yedra que se han ido apoderando de algunas hayas y robles, todo era desnudez y hojas muertas. La ascética belleza del bosque invernal.
Y no se pìerdan el camino. Deja el viajero la A-1 en Buitrago y se adentra en un paisaje tan bucólico y silencioso que parece traído de otro tiempo. Pueblos mínimos, serranos y adustos, casas de piedra, como las paredes que separan las fincas -alguna vez habrá que declarar a estas paredes monumento histórico-artístico- alguna manada de vacas atravesando despreocupadamente la carretera. No estaban siendo unos novillos como para materia de confesión, pero esa isla de quietud que vivimos, esa sensación de que ahí no pasa nada, quizás sólo el tiempo, no se paga con todo el oro del mundo.
Lo que se paga, claro, es hacer novillos. De vuelta, y tras repasar el blog, el Duende comprende que no se puede escaquear uno así como así. Luego vienen Lola, y Zoupon, y Julián, y Bob, y el Candil y demás compañeros y se lo echan en cara. Qué remordimientos. Olvídate de hayedos, Duende: tu bosque está en otra parte.


Nada de eso Duende.
Hacer novillos, como tu los haces, nos servirá de inspiración para futuros artículos, y te enriquecerá a ti como escritor y a nosotros como lectores.
Si Pablo está jubilado, traetelo por este blog, para que lo saludemos.
Saludos, y bienvenido a clase…
Julián
Novillos, sólo los hice una vez en mi vida y me pillaron haciendo cola en el cine Salamanca, hoy C&A. La bronca fue morrocotuda. Hoy me encantaría hacerlos, pero el grillete de la nómina me impide ausentarme de mi puesto de trabajo. Tú que puedes Duende, apúntate a ellos siempre que se pongan a tiro y recupera así tu tiempo perdido. ¡Qué buena expectativa si fuera cierta!
Duende, creo que nos vamos a tutear, tu cumpleaños está cerca, el mío también y la media de los años da más o menos lo mismo año arriba o abajo. Así que me tomo esta libertad, duendeamigo. Curioso, yo tampoco tuve infancia, por eso tal vez se ha alargado demasiado en el tiempo, pero no me importa. La timidez ha estado a punto de matarme muchas veces, más de las que me hubiese gustado y me ha jugado muy malas pasadas. Con carita de pocos amigos, la madurez se instaló muy temprano en mi vida. Me parece que eso de hacer novillos tiene que ser muy bueno, no sé lo que es eso, pero suena bien. Lo que si me queda claro es que hay que vivir, hoy, más que mañana. El futuro queda demasiado lejos y puede que cuente con nosotros o tal vez no. Listen to me Duende, no te echo nada en cara. Bueno, tal vez que no acabes de una vez por todas esa novela para que podamos comprarla pronto en las librerías. Si abandonas el post nuestro de cada día par vivir tu vida, haces muy bien. Nosotros no te podemos ofrecer nada de todo eso.
Por cierto, Duende, mañana vendrá por el Rastrillo Solidario, el ex-jugador de Baloncesto del Barça, “Dueñas” eso creo, a ver a los niños.
Ese señor jubilado, Pablo, nos vendría muy bien por aquí. Parece que somos demasidas chicas. Qué se anime y se dé un paseíto por esta terraza, hay una vista espléndida.
Claro que sí, Duende, es muy positivo que conozcas y hables sobre el hayedo, seguro que eso ayudará a muchas otras personas a conocer, cuidar y respetar éste y otros sitios similares. Yo no lo consideraría “un día de novillos”, al contrario, seguro que ha sido una jornada bonita, provechosa y que no debe generar remordimientos de conciencia.
Os animo también, a conocer y recorrer “La Pedriza del Manzanares” un sitio protegido, donde sin necesidad de guías podemos contemplar unos roquedos graníticos únicos en Europa, observar a un joven también, rio Manzanares, innumerables arroyos, caminos, senderos y destrepes que hará las delicias de vuestros sentidos.
Oye, y si no queda mas remedio, te llevas el portatil y escribes tu podcast én el campo.
Joé Duende, otra vez que me das envidia puñetera, pero benigna. Cada vez disfruto más viendo a los demás disfrutar de lo que a mí me gusta. Fui un par de veces por los años setenta, cuando no había que pedir número como en la carnicería. Desde entonces me he propuesto montones de otoños volver, y por circunstancias varias, que se han ido sucediendo cual carrera de relevos, no lo he hecho.
Tengo pendiente también el hayedo de Tejera Negra, muy cerca, y una subidita al monte Ocejón desde Valverde de los Arroyos (todo esto ya en Guadalajara). Pero claro, el hecho de tener que ir un sábado junto con otros tropecientos mil excursionistas, es un hándicap importante. En fin, todo se andará, ya lo haré cuando sea mayor, y si no puedo, ajo y agua, qué le vamos a hacer, a vivir del recuerdo, mientras Alzheimer lo permita.
Parece mentira que el silencio y la oscuridad se hayan convertido en lujos inalcanzables para los jodíos urbanitas.
Gervasio, suscribo lo de la Pedriza, con esos colores verde y oro, sobre todo al caer la tarde.
Duende, haz pellas más veces y nos cuentas.
Pues vaya con tus novillos!!!, leyendo tu paseo por el hayedo no sabes la envidia que has despertado en mí!!!, qué suerte!!, esta época del año es la que más me gusta, tanto en el campo como en la ciudad como dentro de mí, qué bien lo has descrito! supongo que no habrás tenido ningún remordimiento a pesar de los asiduos al blog, esas cosas son una pasada, vuelve uno con otro espíritu, lo malo es (y vuelvo a mi obsesión), ver a la vuelta esos horribles y espantosos rascacielos después de haberte llenado los ojos, la nariz, la vista y los oídos del Hayedo de Montojo.
Lo tuyo no son novillos Duende, son viajes de estudios, viajas, te emborrachas de paisaje y a la vuelta nos lo cuentas. Solo falta que nos mandes un comentario de texto como en el cole.
Espero que sigas visitando esos rincones y estar aqui para “oírtelos”
Pues yo tampoco hice novillos ni en el cole, ni en el instituto, y no sería por falta de ganas en algunas asignaturas: en la facultad, con un profesor en concreto, y cómo sería el buen hombre, que consiguió que nos piráramos las clases hasta las empollonas irredentas, y se encontró más de una vez el aula desierta (y menuda factura que nos pasó). De hayedos: procuraremos visitar todos los que nos cuentan los “co-bloggeros” (toma barbarismo): ustedes no se pierdan si pueden, el Faedo de Ciñera de Gordón (León). Está amenazado, por cierto, por la posible instalación de una línea de alta tensión, la de Sama-Velilla y puede que se lo carguen en breve.
Duende, reconoce que este bosque encantado es particular. Siempre te apetece pasear y disfrutas cada vez más. Es imprescindible visitarlo cada día, siempre hay alguna sorpresa y en general, todas buenas. El recorrido es el mismo, pero diferente a la vez.
¿En qué lugar del mundo ubicaríamos este bosque encantador?
Caray Duende,mira que eres afortunado y me alegro si es por eso, vete, vete sin dudar, estoy tomando un montón de notas gracias a vosotros,¡madre mia! si tengo que ver y leer todo, necesito otra vida, espero no se me queden sobre la mesa como tantas. Me has recordado los márgenes de “pared seca de mallorca”, así se llaman, son de piedra y hechas artesanalmente forman parte del paisaje como tu bién dices, en la isla se creó una escuela exclusivamente para enseñar el oficio, duro trabajo aunque bién pagado. Por cierto Gervasio, mi amiga Cati estuvo bañándose en el nacimiento del Manzanares y me describió lo mismo que tu, un lugar precioso de aguas heladas.
¡Novillos! hice a montones, sobretodo en las clases de latín, ahora me arrepiento claro y lo peor de todo lo confieso, es que animé a mi amiga María siempre a faltar con migo, nos íbamos a robar (como era una gran superficie, no tengo cargo de conciencia) chocolate, ¡encima! y nos lo comíamos en los pasillos mientras los demás se cultivaban. Estoy pagando mis pecados, pero cuando lo recuerdo aún con María nos sonrojamos y decimos “pero que bueno estaba”.
Pués…Lola, yo lo ubicaría en Ca’s Barber por ejemplo, o…en el Candil de la Sierra, o en los Pirineos…vaya donde se respira aire sano
Yo…me llamo Samba y…novillos hice un día o…alguno más, en el trabajo, la pura verdad es que me amargaba la vida, más aburrida… que una tortuga en un jardín de cesped, así que dije que tenía que ir al ginecólogo (que nunca voy)y…oyes, me fuí con Feli al bar, viendo los que veraneaban en la terraza, con un capuchino, ¡de lujo! pa dos dias que tenemos…confieso que no me arrepiento
Donde hice cantidad de novillos,fue en mi despacho,faltaba dos o tres dias por semana,mas los fines de semana,pero al final de mes,los resultados estaban ahi,osea que me pase doce años de mi vida,ganando siempre para vivir bien,libre,respetado,hasta que un dia pedi la cuenta sin retroceso,queria empezar otra vida por mi cuenta,DUENDE a las ocho de la mañana no hay un duro por la calle,solo se puede levantar uno para caminar y apreciar lo que la naturaleza nos ofrece cada dia,viaja todo lo que puedas,si te apetece,llora de pena y de risa da vueltas por las calles,y no solo observes,ponte en marcha piensa que una parte de este mundo te pertenece,tu puedes y sobre todo se feliz,me gustaria con mis cosas hacerte reir,como tu haces con nosotros.ADELA,no lo dudes este bosque esta donde estamos todos nosotros,con su luz el DUENDE hace que cantemos cual pajarillos Jilgueros voloteando alrededor de cada uno su vida,en este blog.OS QUIERO.
Candil, que misterioso me resultas. ¿Eras acaso un ministro? porque tal y como lo describes, suena a algo así. Candil, ¿cómo podemos hacer reír al Duende? tú lo sabes amigo, anda cuéntanos. Siéntate bajo un árbol, mira al cielo y explica a los pajarillos todas esas cosas que sabes.
Oteiza decía: “Para el artista siempre es domingo”.
Así que para ti, ¿por qué no va a ser domingo cada vez que quieras?
¡Peaso artihta!
BUENOS DIAS,amigos oigo en la radio,que siete bajo cero,pacto con mi compañera y me quedo en la cama,me esperan dos horas impagables,con los comentarios de CARLITOS SANTOS,me voy desperezando,como el mensaje es politico,ya lo se el agua de MURCIA,esta claro que la necesitan ,lo entiendo,pero los rios,de ARAGON no bajan muy caudalosos que digamos,y en esta Sierra,el VERO,y el ALCANADRE,en algunos tramos el verdin se apodera de las piedras,esperemos que llueva,pongo un poco de tele,el unico el sarcastico MIGUEL ANGEL AGUILAR,la apago,miserias por todos los lados sobre todo como siempre politicas,menos mal que tengo este blog,CARLOS GARRIDO me amenaza como mi padre con el cinturon,no para darme, sino para quitarme las ganas de gastar pues las anuncian las navidades de FOUR CREDIT,pour casi tout le monde,de momento me quedo en la cama,para no gastar,UN ABRAZO.
DUENDE ,esta mañana por una de esas historias de la radio,JUAN RAMON LUCAS,Y CARLOS SANTOS te han enviado un GRANDE,saludo desde su programa.Ayer vi en el blog del CAPI,los resultados del GSM,que triste,salvo un poco las mañanas,esuna pena todos los oyentes,en peregrinacion permanente,radio MARCA a subido en el tramo de JULIO CESAR,en cincuenta por ciento,de todas formas a mi lo que me gusta es que todos esten contentos.UN ABRAZO
Que conste que yo escribí, y creo (¡ay!) que pulsé el botoncillo de “Enviar”… Pero lo escrito por lo visto fue como aquel programa de Tina, escrito en el aire…
Decía que yo no hice jamás “eso” ni en la escuela ni en el instituto, ni recuerdo a ningún colega que lo hiciera. Y, como primero de cuatro hermanos, también me tocó crecer rápidamente… Muchos caprichos de la edad infantil fueron postergados hasta cuando ya no tenían sentido.
Como ha dicho Trini, en la Universidad también me tocó saltarme las clases de alguna asignatura que resultaba insufrible por incompetencia profesoral. Y pensar que se suponía que se nos estaba formando para realizar la misma función… Lamentable.
Los críos de hoy no suelen hacer novillos. Ni saben lo que es eso. Si es que los mimamos…
Hacer novillos para irse a fumar un pitillo a la vera del río es un placer que todo quinceañero debería probar, eso sí, muy esporádicamente y con mucha prudencia y moderación.
Candil de la Sierra, me alegro MUCHISIMO POR JULIO CESAR IGLESIAS, si le ves, dale un GRAN ABRAZO de mi parte y felicítale las navidades de parte de una oyente sin nombre que nunca le olvida. Si RNE quiere recuperar su audiencia ya sabe lo que tiene que hacer, es evidente.
Oye, interesante tu agenda para Navidad, no te preocupes, ya ves, aquí quién más quién menos tiene un programa particular, eso no es lo importante. Lo que cuenta es ser HAPPY como sea, da igual con quién estés. Un beso Duendeamigo.
LUZ vuelve a este blog, vuelve, por Navidad.
Te seguimos esperando pero tú no vienes,
nuestras palabras ya no las quieres
el silencio se las ha llevado,
por qué le has dejado.
Sólo podemos enviarte palabras
con cariño, pero palabras.
Si tú no puedes unirte a nosotros
iré a buscarte en silencio,
me quedaré contigo, a tu lado.
No camines sola porque no lo estás,
pero si esa es tu voluntad
la respetaré, pero en silencio,
me quedaré contigo, a tu lado.
YA ESTA BIEN DE HACER NOVILLOS. ¿Pero qué os habéis creido?
Entre capón y turrón escaparos un momentico aunque sólo sea para cantar un villancico.