(Foto de LuizNavarro)
Quisiera el Duende no admirar tanto la música de otro tiempo. Pero un día cayó fascinado por la hondura y la fragancia de la llamada clásica y apenas atendió a la que nacía y sonaba mientras él se destetaba y crecía. Algunos nombres, ciertos discos: los más tópicos y típicos. Más cantantes solitarios que bandas. Algunas canciones inolvidables sueltas. Momentos mágicos, unidos a una cara de chica guapa, a un deseo, un momento o un lugar. Eran pop o moderna cuando aprendió a silbarlos. El Duende es de los que silba en el cuarto de baño, bajando a escalera y aún esperando el autobús. Fueron en su día éxitos rompedores, eso que llaman hits. Y ahora ya, sin darse uno cuenta, son también piezas casi clásicas. No guarda entre sus tesoros mucho más de todo lo que empezó a sonar después de 1950. Uno, Duende, es así de antiguo. Qué se le va a hacer. Y aprecia la música pop. Lo justito.
Nada comparable a algunas piezas magistrales de música sinfónica que, sin ser las melodías más conocidas, ni estar entre los clásicos más populares de nuestro amigo Fernando Argenta son muestras ejemplares de esa misteriosa capacidad de atrapar, enredar y transportar al alma del que las escucha. Atmósferas sinuosas, ondas de sonido que surgen discretamente, fascinan, embriagan y de repente se apoderan del espíritu que a uno le quedaba dentro. Y hacen flipar.
Si de verdad aman la música clásica escuchen con atención, y a ser posible en la intimidad, estas `piezas. Por ejemplo, el Introito del Réquiem de Mozart. Les costará aprender el tema que va desarrollando la orquesta. Primero la cuerda, luego el viento. Poco a poco sube la tensión melódica, hasta que llega al climax e irrumpe el coro. No acaba de desentrañar uno qué magia desarrolló Amadeus para llegar hasta ahí, pero cuando estallan las voces humanas aquello suena como algo sobrecogedor, en el mejor sentido de la expresión.
Segundo ejemplo. Busquen en Tristán e Isolda el desarrollo orquestal que anuncia la muerte de Tristán. Los libretos de Wagner eran plomo fundido, pero el maestro escribió páginas instrumentales soberbias que siguen este mismo proceso: de menos a más, empiezan mordiendo en la vena más lírica en intimista de nuestra sensibilidad y conducen a una apoteosis orquestal gloriosa. De verdad, me toca ser Tristán y al escuchar aquéllo también me muero yo.
Tercer ejemplo. ¿Se acuerdan de aquél decadente profesor Von Aschembach que se iba a morir a Venecia? ¿No retuvieron en su memoria el adagio de esa Quinta Sinfonía de Mahler? Si pueden, hagan silencio a su alrededor escúchenlo con los ojos cerrados y caigan, pianísimo, en el hechizo de esas músicas raras y difíciles de tararear, que sin embargo acaban rindiéndole a uno.
Podría decir el Duende algo semejante del inenarrable tercer tiempo de la Novena Sinfonía de Beethoven. Dicen que en el Olimpo les dio tal subidón cuando lo escucharon por primera vez Zeus se suministró las cafinitrinas por docenas. Ahí, después de una larga introducción, incrustado como un diamante de mil kilates, aparece uno de los temas musicales más sencillos y al mismo tiempo más sublimes que se han escrito nunca. Si el Duende volviera declarar su amor a alguna mujer, le haría escuchar esos treinta segundos para que su tocayo hablase por él. Sobran las palabras.
El último ejemplo lo descubrió el Duende escondido en la banda musical de la película Deseo peligro de Ang Lee. Se trata de Nimrod, la novena de las Variaciones Enigma de Edward Elgar, a quien sólo solemos recordar por su marcha Pompa y Circunstancia. Muy recomendable para quien admire la sutileza, la elegancia y el efecto emocional de estas músicas cultas que le dejan a uno el espíritu como recién salido de la sauna. Búsquenla, escúchenla repetidas veces. Sólo dura cuatro minutos. Pero si se sienten levitar, no se repriman.
Dicho lo cual, el Duende se despide recordando que también le gustan Jacques Brell, Krahe, Aute, Los Luthier, Juanito Valderrama, y, cómo no, esa joya que es Paquito el chocolatero. Hay tanto de bueno en la música que a veces hasta nos hace olvidar que es producto del hombre, ¿no creen?



Desconozco tanto si la afición a la música me viene de El Duende, como si el amor por la música que El Duende detesta, son consecuencia de ser hijo de, valga la redundancia, El Duende.
Efectivamente, a menudo se pregunta uno si ésta puede ser producto del género humano.
Agradezco a El Duende la paciencia que tuvo con su hijo cuando éste exploraba los encantos de Camarón y el jazz más hard bop, y los trituraba en el casette del Lancia con el que nos movíamos entre Madrid y Candeleda. Ni que decir tiene, cuando me regaló los saxos soprano y tenor que hoy día me acompanian por los escenarios.
Si amáis la música, pasaos por http://www.nvivo.es, y colaborad, subid los conciertos que os interesen y, si conocéis a artistas, dad noticia de mi blog (pinchando en mi nombre accederéis a él).
Lo único malo de la música, es que es una droga, con todas sus consecuencias
He conocido la afición del duende y de su hijo por la música, GENIALES!!!, recuerdo que Juan de pequeño tartamudeaba, pero no cuando cantaba, que lo hacía francamente bien desde su niñez, pero el buen oído y el saber emocionarse hasta la lágrima con una sinfonía o una copla, es un gran regalo del cielo que no todo el mundo disfruta. ¡Qué gran suerte!! También hay que fomentarlo, yo tuve la gran suerte de vivir en Valencia mi niñez, tierra de música y también de tener padres muy aficionado que me adiestraron desde pequeña.
Me ha encantado tu repertorio, yo añadiría algo más, la Cantata 147 de Bach y el final de la Pasión según San Mateo también de Bach, he llegado al éxtasis. besos
Begoña: También la Pasión según San Mateo es para mí un hito.
Duende: Te agradezco la lista. Tengo aquí, a mano, el Réquiem de Mozart, en cuyo introito no me he fijado jamás (ahora mismo me lo pongo), y también las variaciones Enigma, muy olvidadas. Gracias por recordármelas.
Paquito el Chocolatero se me atraganta. Toco el saxo tenor en una banda, y estoy un pelín cansado de Frankie Chocolat-maker. Solemos tocarlo mal, de cualquier manera, para armar bulla. La verdad es que es muy bullanguero y a la gente le gusta mucho.
Y, ya que mencionas a Fernando Argenta, se ha ido por la puerta de atrás Araceli González Campa, la risa más sensual, más alegre, más musical de la radio española, con la de Beatriz Pecker, otra “caída en acto de servicio”. Las dos mejores risas de España. Un beso emocionado a ambas.
Un gran saludo a todos y muchisimas felicidades para el 2008 que acaba de empezar. Que razón tiene el Duende acerca de la música, qué sería de nosotros sin ella. Aquí en Francia usan una palabra muy bonita para definir al aficionado a algo: amateur, el que ama algo. Estudié música durante muchos años y nunca pasé de aficionado. Curiosamente ahora que por varias razones ya no toco desde hace tiempo creo que por fin me he convertido en amateur. Escucho mucha musica, clásica, jazz, flamenco. Ya no pienso en técnica o en la afinación… ahora sólo escucho, amo la música por ella misma y … sueño. Incluso cuando oigo una buena desafinada o una “cagadilla” pienso: qué gusto! este sí que es humano, no sé si alguien me entiende…
Muy buenas las recomendaciones del Duende, me permito añadir el famoso concierto para cello en mi menor de Elgar, las Gnossiennes y Gymnopedies de Satie y si os gusta Schubert como al Duende: Am Mer de “Schwanengessang”. Un gran saludo a todos.
Gracias, Duende, por ponernos la miel de la música en los labios. Quien comunica lo que siente, entra de alguna manera, inexplicable con palabras, a formar parte de otros.
Lamento que mi sensibilidad musical no llegue a tanto, pero comentarios como éste son una invitación más a adentrarse en ese mundo de magia y sentimiento.
Gracias, de nuevo
Nada hay con un poder evocador tan grande como la música…te puede hacer volver a momentos de tu existencia en los que fuiste feliz, o triste, o te enamoraste…A medida que va aumentando la cifra de mis años noto que cada vez me gusta un mayor tipo de músicas: de joven me hice fanático de Beatles (lo sigo siendo, y también de Les Luthiers), comencé a salir con la que ha sido mi esposa, y al estudiar ella musicología, me fue modelando hacia un tipo de música que es riquísima en cuanto a variedad: en una ocasión, y viendo que el final de la obra de Lluis Llanch “Campanades a morts” me hacía levitar, me puso el Requiem de Mozart…seguí levitando.
Yo pondría también “Nessum dorma” dentro del repertorio que has puesto. Cuando estoy en momentos bajos y cunde el desánimo, me administro una dosis y..¡caramba…resucito!. Es una droga, pero ¡bendita droga!
Centrandome en musica antigua recomiendo que escucheis cualquiera de los discos grabados por Jordi Savall, magnífico violagambista y recuperador de musica antigua. Sus discos son verdaderas obras de arte. El año pasado presencié un concierto suyo en la iglesia de los Jerónimos (Si. Es donde canta al duende) que fué extraordinario.
Siguiendo con musicos españoles y ahora con el Jazz escuchad por favor a LLibert Fortuny, un grandisimo e innovador saxofonista barcelonés.
He de decir también que el rock y el pop español se encuentran en un callejón sin salida sin ninguna originalidad y sin perspectivas de mejora. Se hecha de menos aquella estraordinaria época del rock andaluz con, efectivamente, camarón, triana, veneno, pata negra, medina, etc, etc.
Si os gustan los guitarristas locos, escuchad por favor, a Steve Vai un galáctico, originalisimo y creativo guitarrista americano.
Gervasio fué guitarra solista del famoso grupo “Vernardo y Envergadura”.
Ahora que ha terminado la Navidad, recuerdo una canción tradicional inglesa que interpreta Loreena McKennitt (en “To drive the cold winter away”
y que suelo escuchar repetida una y otra vez: “The King” (Old Christmas is past…). La letra no vale un penique, pero la melodía a dúo es maravillosa. Memorable su versión de “Greensleeves”.
Y, ya que hablamos de Araceli, ésta despidió su correo del oyente dedicándonos otra joya: el tema de amor de Rachel en “Blade Runner”. Y, a propósito de Vangelis, me encanta su “Italian Song” con la voz de Jon Anderson. Y me sale, inevitablemente, otra cereza: “Music” de John Miles, orquestada por Andrew Powell… Y otro Andrew, Lloyd Weber. De él, la fantasmal “Music of the Night”, letra y música soberbias:
“Let the dream begin, let your darker side give in
To the power of the music that I write
The power of the music of the night…”
Y como, efectivamente, es de noche y nos une la radio, sale la guinda:
“Quiero que no desesperes la belleza de la noche
Y estos tus amigos de la radio,
Con canciones te dirán, que ya pronto volverá,
Es tu buena compañera, LA RADIO…
Don Duende, ha mencionado usted el pasaje favorito de la pieza favorita de servidora, hasta extremos que… bueno para qué voy a decir yo nada si ya lo escribió otro tocayo suyo, también favorito entre favoritos:
“Si de manos de Dios informe salió el mundo,
Trastornado su orden, su injusticia terrible;
Si la vida es abyecta y ruin el hombre,
Da esta música al mundo forma, orden, justicia,
Nobleza y hermosura. Su salvador entonces
¿Quién es? Su redentor ¿quién es entonces?
(Luis Cernuda, “Mozart”
Y como la gente no seríamos gente sin mezclar unas cosas con otras, un par de apuntes sobre música ligera y diferencias generacionales:
1) Me costaría mucho escoger entre diez o doce cosas geniales de los geniales Luthiers: quizá, el “Teorema de Thales” con el que tomo el pelo a mis gentes de ciencias, o “La bella y graciosa moza…” y para mezcla soberbia su “Concierto grosso a la rustica”, preferiblemente en video, sólo por ver a Rabinovich.
2) Si quieren provocarles un sofoco importante a un grupo de adolescentes de hoy en día, pinchen “La chica de ayer” en cualquier acontecimiento familiar que remate en bailongo: ver a sus ochenteros padres ocupar la pista suele bastar.
Yo escucho música muy variada, desde clásica hasta heavy, cada momento tiene su música. Se sale al campo de fútbol más animado si en el vestuario suena AC/DC que si se escucha a Boccherini.
Pero creo que la mejor música, la más trascendente, la más emocionante, la más rica, la más compleja, la más matizada, aquella en la que se aprecian genios cuasidivinos, es sin duda la que llamamos música clásica, desde Monteverdi hasta los románticos, porque todo empezó a torcerse un poco con Mahler y se escogorció del todo con Schömberg y su suspensión tonal y dodecafonismo. Yo es que con eso no puedo.
Vuelvo a lo del principio, cada momento tiene su sintonía. Y mire usté qué frase me se acaba de escurrir: “La vida es la única película que constantemente cambia su banda sonora”.
Angelus, yo realmente crei que lo de Aracelli era una inocentada. Era el día 28 de diciembre, y aunque al despedirse, se emocionó un poco, yo crei que era parte de la puesta en escena.
Lo encontré demasiado sencillo, para que fuera una despedida de verdad.
En fín, entono el mea culpa por haber pecado de inocente…
Y hablando de música, yo o soy muy creyente, pero escuchar el Mesias de Händel, a buen volumen en estos pasados días navideños me hace dudar.
Saludos.
Julián.
Absolutamente de acuerdo con el Duende. Siempre que oigo esas obras maestras o admiro una pintura más o menos clásica o contemplo el David o la Victoria o etc…. creo que es imposible que el ser humano haya sido capaz de hacerlo teniendo en cuenta que otros de su misma pasta son capaces de las mayores atrocidades contra la sensibilidad.
Añado a la lista con, las referencias que soy capaz una sinfonía de Dvorak, creo q la 7 ó 9, lo que si sé es que es un Vals precioso y no sé que sinfonía de Beethoven que pusieron letra los del grupo Mocedades
Me fui de vacaciones con el post sobre la guinda y al volver me encuentro con uno sobre la música, para mí la guinda de la vida. Mi oído me impide distinguir un violín de un chelo, mi cultura musical es mínima, pero cuando voy a un concierto y el concertino da la nota, el sonido desacompasado de los instrumentos ya me pone en trance. Mi último descubrimiento, Sabine Meyer y su clarinete. Los conciertos de Weber y Mozart interpretados por ella son sin duda música celestial. Escucharla en directo resulta uno de los mayores placeres.
@camiseta: es la 4 sinfonía de beethoven, segundo movimiento Adagio.
Mocedades la tituló “cuando tú nazcas”.
Habéis descrito tan bien las sensaciones que las he vivido sin escuchar la música. Si volviese a nacer, no me cabe duda, la mitad de mi tiempo lo repartiría entre escalada, buceo, parapente, rafting… y la otra mitad enterita para la música. Al fin y al cabo, la vida es más o menos larga en función de las sensaciones por minuto que percibes, no de los años que vives. Y si no percibes sensaciones, búscalas, o estarás muerto en vida.
Y la música es con diferencia la mejor y más asequible fuente de sensaciones que existe.
Para mí las bellas artes se dividen en dos: la música y el resto. Creo que la primera es la única para la que existe una verdadera demanda por parte del común de los mortales. La necesitamos tanto como el respirar, y la inmensa mayoría estamos absolutamente incapacitados para crearla. Puedes pasar bastante tiempo sin ver cuadros o esculturas, pero cuando llevas el mismo tiempo sin escuchar música, la necesitas en vena.
Cualquier obra de arte se crea para ser expuesta, para comunicar algo a los demás, pero pienso que la obra musical en mayor grado que el resto. Y además hoy día goza de dos grandísimas ventajas: la facilidad técnica para su difusión y lo reducido del espacio para el almacenaje.
Es cierto que existe una música para cada momento, pero también es cierto, y esto es lo grande, que se puede crear un momento para cada música.
¡Inconcebible un mundo sin este lenguaje universal! Y si es en directo, el paraíso.
Fred, mi mayor agradecimiento va siempre para los amateurs de las artes, la salud y la educación. Eso sí que es generosidad, y lo demás es cuento.
muchas gracias Juan… a ver si me puedes encontrar la otra que describo que llevo toda la mañana en you tube buscando sin éxito…lo único que sé es el autor y que es un vals
Mmmmm! Querido Duende gracias otra vez! ya he tomado varias notas!que bién. Precisamente ayer mi amigo Thomas me hizo un regalo que valoro mucho, me invitó a un concierto en el Auditorio de Palma, gracias a el descubrí el concierto para piano núm.1,de Rachmaninov el pianista era Ramón Coll, este señor con toda la sencillez del mundo se sentó, echó hacia atrás la cola de su chaqueta, colocó su manos y…¡ala! Vivace-Moderato-Vivace acompañado de la Orquesta Símfonica de baleares, a los que no les resto mérito. Casi nos da un infarto a los dos, teniamos el corazón parado y la boca abierta. fué Sublime.
que maravilloso vivir para disfrutarlo!
Es realmente obra del hombre? el dominio de esas manos frente a una de las partituras más complejas creadas para piano? para mi son génios y nuevamente milagros de la naturaleza.
Hombre…Duende! tu sabes bién vivir! y yo encuentro que en la lista ha de estar el amigo Tomeu Penya que es un clásico en sa roqueta, es el cauntri mallorquín, mi favorita es “Illes dins un riu” que es su versión copiada de los Billis, es fabulosa. Es un músico muy caxondo los primeros discos, ha evolusionando, por eso es bueno claro, ahora me contó mi amiga Fransisca que limpia en los jusgados y que lleva su foto en el monedero, que como Tomeu ha estao pachucho en el hospital, idò se ha vuelto espiritual y también como se ha hecho amigo de Paco de Lusía, que son palabras mayores, idò claro es normal te vuelves más introdusido y interior, la cosa es que tiene un disco nuevo y el mérito que tiene este hombres es ¡haser discos en una isla! eso si que es Divino. Grasias amigo!
@camiseta:
prueba estos buscadores especiales para música:
http://www.songza.com
http://www.skreemr.com
ellos se encargan de buscar en youtube x ti, además de en otros múltiples otros sitios de internet
Duende gracias hombre por las recomendaciones musicales y al duende del Duende por los buscadores para música. Y a todos vosotros por ampliar esta particular colección.
Me uno a la sugerencia de Bob de Ca’s Poeta, lo Tomeu Penya és un gran cantant. Tiene una canción, antigua, pero preciosa dedicada a “María”.
Error, el anterior comentario de Fred, es mío de lola. ¡Ay, se quedó grabado su correo! Menos mal que hablamos de música y coincidimos en la gustos…
Gracias duende, por las sugerencias que siempre son bienvenidas. Y estoy absolutamente de acuerdo con Camiseta. Parece inverosimil que el género humano pueda producir tales genialidades y también monstruos como p.ej. los nazis. Se sabe que unos cuantos se emocionaban hasta las lagrimas con Bach o Wagner y luego se dedicaban a extinguir millones de sus congéneres.
De verdad que hay piezas que hacen levitar. Para mi, alguna de ellas son el Agnus Dei de la Misa de Coronación de Mozart, o el Oratorio de Navidad de Saint-Saëns, o el “Abendsegen” de la ópera “Hänsel y Gretel” de Engelbert Humperdinck, o cualquier ópera de Mozart que me dan la misma marcha que AC/DC al Zoupon. No tengo experiencia con otras drogas pero me imagino que el efecto debe ser similar (salvo que esta no mata).
Como desde pequeñita estuve rodeada de gente cantante cualquier música coral me hace sentirme en casa, esté donde esté.
Y gracias, Juan, por tu homenaje musical a Carlos el verano pasado. Nos llegó al alma.
besos y buen año a todos
hola a todos. la música me ha tentado y no he querido negarme a dejar mis minúsculas aquí. soy también víctima de ella, que no erudita en ella. me transporta, me hace llorar y me hace sobrevellar la fealdad de muchas realidades en muchos momentos. soy sensible a muchos tipos de música, desde folklore y copla hasta lírica y clásica excepto jazz… aquí sé que choco con muchos de vosotros, pero así es.
algo más: cuando joven pensaba que la belleza de determinadas obras del hombre era incompatible con la maldad, que la educación en el buen gusto sería una fórmula para erradicarlo de nuestra aldea… y fui a ver la peli “la naranja mecánica” y salí tronchada: creo que era la 9ª de beethoven la que inspiraba a alex a ejecutar sus acciones, de una crueldad extrema. en fin, era una película pero me rompió un constructo básico, un principio en el que creía: imposibilidad de coexistencia del bien y del mal, considerando el bien, belleza y el mal, fealdad or some thing like that..
buenos chicos, hasta aquí llego no sin antes desearos paz, alegría, humor y lo que cada cual necesiteis más. os seguiré leyendo. hasta pronto
Hoy reanuda su carrera musical otra Luz, Luz Casal, en Elda, ya está el aforo lleno, aunque habrá muchos más conciertos, sus nuevas canciones parecen preciosas. Le deseo lo mejor y que podamos disfrutar de ella los demás en otra ocasión.
Mirad esta versión espectacular del barras y estrellas por Joe Satriani. Esto si es un himno.
http://www.youtube.com/watch?v=i1NY1sKcMHY
O la de Hendrix.
http://www.youtube.com/watch?v=A4AU7oK-xMQ&feature=related
Yo acostumbraba decir a mis alumnos (para que me entendieran) que quien tiene una formación musical es “más persona”. Claro que, viendo “La lista de Schindler” se rompen los esquemas. En todo caso, me uno a John Miles para decir que
“Music was my first love
and it will be my last.
Music of the future
and music of the past”
Que conste que el año pasado me empeñé en aprender a tocar la guitarra, pero una tendinitis en la mano izquierda me hizo desistir…
Me resulta más fácil, como a Zoupon, decir que no soporto esos dodecafonismos que me suenan a rebuznos o gemidos de ballenas. Que el jazz original nunca me ha gustado, ni el flamenco, y sin embargo he gozado con programas de Cifu “porque sí”, y con ciertas veladas flamencas de Radio 2. Tampoco me van el rock duro, el heavy, ni el hip-hop ni esos inventos DJ’istas… Me encanta el rock sinfónico, desde YES y Rick Wakeman a Pink Floyd. Y Mike Oldfield, Vangelis, Alan Parsons, J.M. Jarre… Y la new age, Enya, Loreena McKennitt. Y Cesaria Evora.
Camiseta, la 4ª Sinfonía versión Mocedades imagino que será un arreglo de J.C. Calderón, que también la incluyó bajo el título “I love Beethoven” en aquel disco que sacó con “sonido Filadelfia” titulado “J.C. Calderón y su taller de música”. ¡Huy, lo que ha llovido..!
Ayer Fernando en CP entrevistó a Jaume Aragall, quien demostró la gran humanidad que esconde un divo. Y aludió a Esteban Sánchez, para decir que no hizo una gran carrera pianística por algo así como el miedo escénico.
Qué nivel, Maribel. Tantas acotaciones interesantes que no puedo subrayar alguna sin quedar mal con otros comentaristas. Por resumir, coincido con todos los que piensen que la música es la más perfecta de las formas de expresión. Precisamente por su universalidad. Aún me queda por asimilar el dodecafonismo, como a Angelus. Pero será cuestión de tiempo: ¿qué pensarían los entusiastas de Schumann y Chopin del piano Erik Satie? Y sin mbargo, sus famosas GYMNOPEDIES -que aparecen constantementeen en las bandas de sonidos de películas y spots- son hoy música tan clásica como la de aquellos genios románticos.
Confirmo a LUZ que la música de LA NARANJA MECÁNICA es la Novena de Beethoven. Y rectifico a Juan sobre el tema CUANDO TÚ NAZCAS de MOCEDADES, que no es el segundo movimiento de la Cuarta, sino de la Séptima. Un enigmático “alegretto” que para unos es una marcha fúnebre, y según otros está inspirado en una danza popular. En todo caso, también uno de mis temas favoritos.