Los de la generación del Duende suponen que a través del cine veían el kaleidoscopio de la vida. Siempre expectantes, ilusionados y envueltos en el olor de ozonopino, se asomaban adonde nuestro yo y nuestra circunstancia nunca podían llegar. Se veía la vida soñada en la mayoría de las comedias amables que producían los grandes estudios. Y la vida tal cual era, en escenas como las que pintó con extraordinario vigor y amargo encanto el neorrealismo italiano. Ya no debe de ser así. El arte, en general, se ha hecho tan áspero como la propia sociedad de la que bebe. Y hasta en la meca del séptimo arte la Academia parecen olvidarse del cine como fábrica de sueños y apuesta por la cruda, crudísima visión de las miserias humanas. Qué Oscar tan duros de tragar los de este año.
Los cinéfilos consideraban antes a la Academia de Hollywood como un sanedrín burgués y consevador. Y un custodio escrupuloso de las virtudes esenciales del pueblo estadounidense. Si uno rastrea la lista de Oscar es raro no encontrar en cada año un espaldarazo artístico al espíritu de conquista, al afán de superación, a la solidaridad, a la libertad, al patriotismo e incluso a la valentía para clavar el estilete en los propios defectos. O sea, un premio a los valores nacionales que respiraban en el cine americano.
Sin embargo parece que han asumido que poco a poco también la creación cinematográfica debe ser un flagelo para las conciencias. Hace unos años, la Academia sorprendió premiando Broubake montains, supuestamente la primera película que presenta una historia de amor entre dos vaqueros. Al Duende no le escandalizó tanto esto como las escenas costumbristas de lo que llamaríamos la América profunda, cromos vivos de un pueblo que predica la felicidad en la más patética mediocridad. Se le quedó grabada especialmente la cena del Día de Acción de Gracias, acaso la fiesta más importante para los norteamericanos. En torno a un enorme pavo, padre e hijo se pelean porque aquél se empeña en mantener encendido el televisor mientras despachan en silencio la pechuga a palo seco. Ni siquiera un farci de frutos o un espeso salsorro que los alegre. Si es así el alma de ese pueblo, definitivamente, Estados Unidos no es país para duendes.
Tampoco lo es No es país para viejos, Oscar a la mejor película. Ni Pozos de ambición, la película por la que le han dado el Oscar al mejor actor al británico Daniel Day-Lewis. Ambas presentan, sobre horizontes parecidos a aquellos con los que John Ford hacía obras maestras, una visión estropajosa y despiadada del ser humano en general, y de América en particular. Javier Bardem cumple muy bien su cometido, pero era mucho más destacable su papel de Lunes al sol. El marketing del cine decidió que era su hora y se lo dieron ahora. Los papeles de demenciados entusiasman en Hollywood.
Quizás porque estos americanos también se están volviendo raritos. Tanto, que su vieja factoría de sueños se va convirtiendo en fábrica de pesadillas.


No veo cine, por varias razones que no vienen al caso, pero no es necesario verlo para saberlo. El cine ha sido engullido por la televisión. Tampoco veo televisión, y tampoco es necesaria verla para saberla. Y lo de los premios, bien cinematográficos, literarios o tipo que sea, incluídos los Nobel, se compran y se venden. Son una acción más de relaciones públicas, como lo son también hoy día los congresos las ferias y las convenciones, que al ser el mercado global, se han hecho también globales.
Nuestra generación tuvo una enorme suerte, cuando crecimos no había televisión, y cuando empezó a verse, y todavía éramos jóvenes, era otra cosa, y además con horarios muy limitados.
Duende, me encanta tu forma de escribir. Cercana, culta, entendible, armoniosa, bella, sagaz y de finísimo humor.
Un saludo.
Pues veremos si es país para alguno de los habitantes del blog, o no porque me voy a Nueva York el lunes. Claro que mis colegas de allá se han cansado de repetirme que aquello no es EEUU…
Pués la niña de Ca’s Barber está está loca por ir a Nueva York, ya sabe que hasta que no se lo page ella no irá, porque las ilusiones son asin, hay que trabajarlas! ya diras cosas Trini, pa ir dandole informasión de primera mano, será la mejor si te apetese! a mi tampoco me hase ganas ver esas penículas Duende, pa pasarlo mal, que quieres que te diga…si pudiese ver el trosito sólo de Bardem si que lo haría, este muxaxo es buena gente, lo que me hiso pensar de lo único que he visto de su premio es que dijo que, en ese concurso se sentia como una marioneta y que hasia falta meditasión y filosofia pa aguantarlo. Que contradicxión, no? pasar ese trago pa conseguir algo en lo que no crees?, no me lo creo :), en fin el ser humano somos contradictorios, pero yo no viviría allí tampoco
Es un fenómeno digno de estudio lo que nos sucede: Nos pasamos el día denostando (demonizando se dice ahora) el cine americano frente al nuestro, tan intimista y social, pero se nos hace la boca (por no decir otra parte del cuerpo) Pepsi-Cola cuando el asqueroso yanqui imperialista premia con una figurita del tío Oscar a un actor o productor español. Y es que no es lo mismo un esmoquin de Prada que una chupa usada adquirida en el Rastro.
Y es que nada hay en el mundo tan difícil como ser coherente. Pero no es cosa de buscar la paja en el ojo ajeno, teniendo como tengo una viga o dos en el mío.
Tampoco yo veo cine. Me echaron hace bastantes años. Y si en alguna contada ocasión he sucumbido ante la expectativa fundamentada en las críticas, la desilusión ha sido total.
Así que me dedico, qué pena, a revisar a los Visconti, Antonioni, Fellini, Bertolucci y otros más acabados en i.
Me está pasando igual, qué horror, con la lectura.
Soy muy aficionado al cine, pero hace mucho que no voy. Mi problema es más prosaico: Estoy muy incómodo en las salas. (Creo que es un problema de culo y riñones. Por otra parte, los maravillosos equipos sonoros hacen que las explosiones se vivan en el mismo centro del epigastrio, pero que las conversaciones no se entiendan).
No he visto ninguna de estas dos películas, pero he visto otras de los Coen y me paracen buenísimas, especialmente Fargo y Muerte entre las flores.
Me encantan las películas clásicas, que duraban 90 minutos, que tenían una imagen perfecta, una fotografía exacta y una dicción maravillosa (tanto de los actores originales como de los dobladores). El cine de ahora es más verité y más sucio, y muy largo. Antes en hora y media te remataban la historia y ahora en dos horas y media no son capaces. (Y mi culo y mis riñones se resienten).
¿Alguien me puede decir por qué en tanto canal de televisión vomitando heces veinticuatro horas diarias, y emitiendo y repitiendo hasta la saciedad películas malas, malísimas y peores, no emiten, ni por equivocación ninguna de Charles Chaplin ni de Buster Keaton, por ejemplo?
Es una curiosidad morbosa la que tengo.
¿Y por qué tampoco repiten las de los acabados en i que dice Salvador?
¿Quiénes son Buster Keaton y Charles Chaplin? ¿Quién es Harold Lloyd? ¿Y los Hermanos Marx? Olvidados. Preguntádselo a gente de menos de dieciocho años, a ver qué os contestan.
Me acuerdo de los gloriosos tiempos en que te ponían pequeñas píldoras de “cine cómico” en la tele, en huecos de programación.
Qué maravillas, qué gags tan precisos, tan perfectos. Qué felicidad me han dado, qué alegría de verlos y de volverlos a ver.
El cine Argentino, chileno, uruguayo produce formidables películas como “Bombón el perro”, “Machuca”, “whisky”. Son filmes de autor, de bajo presupuesto, donde predominan los diálogos; lentas, sin efectos especiales, llenas de sentimientos y emociones…
Una película europea que me encanta es “Rompiendo las olas” de Lars Von Trier. Gran director danés.
Creo que el cine norteamericano esta sobresaturado y tiene poco nuevo que aportar. Me parecen más interesantes, en general, las películas europeas y de otros paises de nueva incorporación.
Querido Duende si hablamos de industria pues hablamos de negocio y hay que llenar salas o lo que sea ( oye los mitines de políticos están llenos de gente, será que dan de comer gratis sino no lo entiendo) y ahora hay mucho zumbao suelto y eso vende, en la tele igual, todo es tragédia pura y dura. Las películas que decis vosotros, por aquí las veo en un cine pequeñito y alternativo, para mi fenomenal pero…venden poco.
Mirad esta crítica de “Rompiendo las olas”. El que no la haya visto, por favor que la vea:
http://www.filmaffinity.com/es/review/54722564.html
Queridos votantes aquí os envío los carteles publicitarios de la campaña electoral del PP/PSOE no dejeis de verlo, aclararán mucho vuestras ideas:
http://blogs.telecinco.es/abordaje/post/2008/02/28/peperos-escozios-vs-bono-jovi
Saludos:
VerFasio(n).
Estoy lanzao, es viernes por la noche, hablando del oscar a Bardem…
http://bp1.blogger.com/_XcbA9g0Ppvc/R8NR4k7amAI/AAAAAAAABfk/Ri8MK_6VFHM/s1600-h/oscar+bardem.jpg
Hola,ya veo que el cine no es para la mayoria de vosotros, ¿no os emociona?,no os entretiene?…o es que estamos cansados y mayores para salir de casa y queremos todo lo facil….
Respecto al oscar de Barden,Probablemente no sea el mejor papel que ha realizado en su vida— le habeis visto en Mar Adentro …es insuperable en el papel de Ramon el tetraplejico que se quito la vida ,pero , se merece este oscar a pesar de que a muchos les pese …..
Tenemos que ir al cine a emocionarnos con las historias que nos cuentan….
No es tanto el cine como ese cine lo que empieza a hastiarme. Violencia y situaciones que animan bien poco. Y en ese cine, el reflejo de un país que a veces
parece tan pobre que sólo tiene dinero.
El problema es que el cine ha dado paso a ese cine. Que en el mejor de los casos, cuando no es violencia gratuíta o morbo barato, se reduce bien a unos efectos especiales, bien a un novelón insufrible. Y son productos precalculados, se sabe de antemano la taquilla que van a hacer, y que va en función de los medios de comunicación de que disponga el grupo de empresas de producción y distribución que están detrás. Pero transmisión y comunicación de ideas y propuestas para la reflexión, nada de nada aparte de los típicos tópicos.
Ya sabemos que el cine existe, pero no está en los circuitos comerciales, y mis preguntas son ¿dónde está?, ¿cómo lo detectas? ¿de quién te fías, de una crítica que pertenece a unos medios que tienen intereses directos? Reconozco que soy difícil, pero el sector no lo pone fácil.
Quiero añadir que quienes hicieron “Breve Encuentro”, por ejemplo, no eran unas almas caritativas y filantrópicas. Eran unos negociantes que hacían mucho dinero.
En eso no han cambiado. El cine siempre ha sido “pasta”, desde John Ford hasta Berlanga.
¿Qué ha cambiado entonces? La sociedad, nosotros. Todo. No sé. Estoy muy despistado.
He disfrutado mucho con algunas películas de Javier Bardem (Los Lunes al Sol, Mar adentro…
y me parece un gran actor.
Creo que es notable su capacidad de adaptarse a diversos papeles. Me parece que se llama ductilidad o algo así a esa virtud.
Es decir, no le sucede como a la mayoría de famosos actores (Jack Nicholson, Meryl Streep, Humphrey Bogart…
que casi siempre se interpretan a ellos mismos.
Pero lo cierto es que me sucede como al Duende. Que no estoy dispuesto a colaborar con la promoción de la violencia y de los psicópatas de ficción.
Que ya tenemos bastante con los de verdad. Con esos que andan sueltos en medio de la confiada gente.
Aprovechando el comentario de Gervasio respecto al cine suramericano, me atrevo a recomendar una película: “Un lugar en el mundo”. A mí me gustó.
Juno. Lo último que fui a ver fue Juno y pese a ser una de las oscarizadas (mejor guión original)es realmente deliciosa (estoy de acuerdo en que es rarísimo que coincidan ambas circunstancias) Además la visión tuvo sorpresa ya que coincidimos en el cine justo en la misma fila y separados solo por el pasillo… con sus altezas reales Leticia y Felipe, con sus palomitas y su cocacola, sin parafernalia aparente (no detectamos escoltas, aunque imagino que haber habría)así compartiendo los mismos asientos, sin cojines ni nada, oye, completamente a ras del pueblo. Imaginé cómo le habría gustado a Doña María!
Tomaré en consideración la recomendación de JUNO, cuyo tema en principio no es de los que más me seducen.
Lo de los príncipes en el cine repite la historia que ya conté en el post dedicado a GARRICK. Y puede que ayude al ínclito Peñafiel (James Loyalrock for us)a ser un poco menos crítico con la princesa plebeya, que quizás acabe hilvanando la corona al pueblo mejor que lo haría la archiduquesa de Pomerania o la emperatriz de Kamelemburgo.
También a mí me repele el cine en su versión actual. HASTA TAL PUNTO QUE REHUSO VER LA MAYOR PARTE DE LOS ÉXITOS ACTUALES AL USO. Y ni la excelencia de las dotes interpretativas de los Javier Bardem de moda me animan a las salas de proyección. Me refugio en algunas películas - pocas - que pasan por la tele de corte clásico y alguna excepción, generalmente de origen europeo de las salas comerciales.
De vuelta de Nueva York, esta corresponsal del Bosque del Duende, en reportaje especial para la niña de Bob, ha de decir que solo le ha visto dos cosas malas a esa ciudad: una, que cuando llueve, LLUEVE, y lo hace además con un viento huracanado que mandó dos paraguas, dos, a la papelera; y dos, lo lejos que está, madre mía, que los viajecitos en avión y la diferencia horaria dejan, a según qué edades, hecha una zapatilla vieja. Por lo demás… a mí me pareció una ciudad muy bella y muy viva, y como no voy a abusar del espacio del ´blog´, que ya está en otros menesteres, sólo voy a destacar dos cosas, de lo mucho, muchísimo que me interesó: simplemente ver, observar y escuchar a la gente por la calle, y la vista de la ciudad al oscurecer desde el Empire State, que me dejó sin aliento, metafórico y literal, porque el frío del marzo neoyorquino, a la altura del piso 86, pasa bastante de lo polar. Si además eres cinéfilo perdido, sección clásicos y/o Woody Allen, ya no te cuento.