(Buscando la Felicidad, Foto de Davichi)
Aquella tarde radiaban desde el Congreso de los Diputados el asalto del teniente coronel Tejero. Entretanto, tirados en el suelo, dos hombretones extraían de una enorme caja de madera llena de virutas de madera pequeños objetos envueltos en papel. Los cogían con mucha delicadeza, les quitaban su envoltura, los admiraban, los ponían en el suelo y jugaban con ellos. Habían escuchado los tiros, el abajo todo el mundo, el se sienten, coño, y la advertencia del guardia civil con bigotes de que se esperaba a una autoridad, militar, por supuesto. En realidad se sobresaltaron. El corazón les dio un vuelco. Mala suerte que la intentona golpista hubiera coincidido con el día que tanto esperaban. Lo primero es siempre lo primero: el regreso de los espadones y el fantasma de la vuelta a la caverna no les iba a impedir disfrutar la gran ilusión. Los dos niños grandes eran el Duende y su amigo Lorenzo, y lo que contenía aquella caja era el lote de juguetes de hojalata antiguos que habían comprado a un coleccionista y que debían repartirse aquella fausta/nefasta tarde del 23 de febrero.
El Duende recordaba haber escuchado estupefacto de su madre que, en plena guerra, salían a la calle y hasta iban al cine. Los cines en Madrid fueron incautados, y programaban sólo películas de propaganda o El acorazado Potemkin. Pero iban al cine, y se supone que no para ser adoctrinados, sino porque les divertía. Muchos años después también escuchó a Chumy Chumez evocar su infancia en la guerra, donde disfrutaba paseando con sus amigos entre vehículos destrozados, ruinas y embudos provocados por las bombas. La última que se ha atrevido a aislar la felicidad interior del mundo que nos rodea es la editora Esther Tusquets, autora de un libro que lleva por título Habíamos ganado la guerra. Mujer de izquierdas, confiesa sin ningún pudor que, gracias a que su familia era de derechas y gozaba de una holgada posición económica, ella, como Chumy, también fue feliz en la guerra.
Son anécdotas quizás demasiado frívolas. Pero ahora que acaban de celebrarse las esperadas elecciones generales, cuando unos eufóricos cantan victoria mientras que los otros se rasgan las vestiduras por la derrota, el Duende hace balance en sus memoria personal y declara que es incapaz de saber si le fue mejor con UCD, con el PSOE de Felipe González, con el PP de Aznar o bajo la égida de Zapatero. En alguna fase pagaría más impuestos, en otra haría más colas en el ambulatorio, en otras se mosquearía por la subida de la gasolina, en otras le afligiría la salud… Pero cree que la auténtica felicidad, que es estar más o menos contento con uno mismo, no depende del resultado de las urnas.
La política resuelve muchos problemas, especialmente para los que menos tienen. Pero uno de los signos de madurez es convencerse de que no lo arregla todo. Dede luego, no lo más importante. Búsquense ilusiones que no dependan del BOE. Y si alguna vez recibe la noticia de que no han ganado los suyos con la misma naturalidad con la que se entera que al fin se desmorona el anticiclón de las Azores, es que se va acercando a esa quimera llamada felicidad.


Nosotros, y yo tenía 16 años, corrimos a esconder cosas y enseres de valor. Había oido tantas historias de la guerra, que estaba convencido de que volvía de nuevo. Fuimos incluso al super, a comprar provisiones, botes de garbanzos y todo eso…
Recuerdo que pasé la noche en la cocina escuchando el transistor.
Respecto a tus frases sobre la felicidad y la política, la victoria de los socialistas en el 82, creó una ilusión infinita, aunque con el tiempo, uno se da cuenta de que no importa tanto quien esté en la Moncloa.
Me voy a currar.
Un saludo.
Julián.
Mientras cada uno guarda con recelo su receta para ser feliz, os propongo una película. Sabores distintos, mismos ingredientes para conseguirla, el amor. Aquí tenéis un trailer para los que no la hayáis visto. “Les uns et les autres” de Claude Lelouch:
hola a todos!! yo ese dia con mis 16 añitos….estaba xahi conmi novio y no nos enteramos de nada hasta que regresamos a casa …que nos dieron:tremendo broncazo jajajaj pero que bien lo habiamos pasado jijiji….. feliz dia!!!! besos
Ese día a las seis de la tarde, me confirmaron que estaba embarazada, era mi primer hijo, un hijo buscado con premeditación y alevosía.
Fuí muy feliz ese día a pesar de todo, realmente valoré lo que había pasado unos días más tarde.
Cierto Duende, la felicidad no tiene nada que ver con la política.
Saludos
Una buena receta para que no te amargue la derrota de los tuyos es no tener los tuyos.
Duende, entonces, para la plena madurez sólo te falta no sufrir con el Atleti.
El día del intento de golpe estábamos mi mujer (entonces mi novia) y yo en casa de unos amigos, y al final decidimos salir a tomar un café irlandés aprovechando que el Coffee Inn no estaría abarrotado como siempre. Quizá éramos muy ilusos por ser jóvenes, pero sabíamos que aquello no podría tener éxito.
Ese día evacuaron el colegio y nos mandaron a casa, así que el Tejerazo me sirvió para librarme de las soporíferas clases de la tarde. Siendo niño, y no entendiendo nada, lo agradecí un montón, por mí podían ir guardias civiles con bigote a montarla al Congreso todos los días.
Al respecto del resultado del proceso electoral, es evidente que el Ungido no es del agrado de todos. A algunos el personaje les resulta insoportable, otros tantos aún creen que es un mal sueño del que van a despertar, muchos piensan que no tiene las suficientes preparación, virtudes y talentos como para desempeñar correcta y dignamente la tarea encomendada. Pero España ha hablado y los votos han dictado su sentencia inapelable. Así que sólo queda felicitar al ganador y desearle suerte: Felicidades, Chikilicuatre, y que los astros te sean propicios.
El día de marras había quedado con Juana para tomar un cubatita en “Encuentros”, a escasos metros de la carrera de San Gerónimo. Así que, de paso, me acerqué hasta casi las mismas puertas del Congreso para ver la movida.
Es cierto, se puede ser feliz independientemente de quien esté en la Moncloa. O infeliz.
Tiene razón Zoupon. Chikilicuatre no es del agrado de todos. Pero sí de la mayoría. ¡Qué se le va a hacérsele!
En todo caso: suerte de mi parte también. Ya sólo queda que reciba el apoyo de todos, aunque eso va a resultar muy difícil. Por no decir imposible.
Yo estaba en la Escuela, dibujando. La noticia vino como un rumor. El profesor la confirmó y nos fuimos a casa, pensando en la prórroga de la mili, que nos la iban a quitar al mismo tiempo que nos pondrían un cetme en las manos.
Desde el 12 vi María de Molina llena de coches y carros del ejército, parados, en el sentido de bajada, para desembocar en Castellana.
Llegué a casa y me colgué con mis padres a la tele y a la radio.
El mensaje del Rey nos tranquilizó y enorgulleció tanto como la actitud de Suárez y de Gutiérrez Mellado.
Por la noche pusieron una película de Bob Hope, que vio toda España, y que cortaban a cada rato para dar noticias (por eso la vio toda España).
La felicidad va por otra vía, sí señor.
Por partes:
1) Lola, te he hecho caso y he visto el trailer del film de Lelouch que recomiendas para salir del sopor postelectoral. Promete, y solo espero que sea algo menos empalagoso que “Un hombre y una mujer”, aunque a la vista de la oferta cinematográfica, aunque solo sea correcta ya es suficiente:
2) Seguí la fantochada del 23F con la lógica zozobra. Recuerdo como un mal presagio cuando oí por RNE música militar. Me hizo temer lo peor. Lo mejor vino después con la reacción del pueblo.
3) El pueblo ha hablado. Respetemos su voluntad, aunque nadie nos obliga a compartirla. Por tanto, ni Zapatero ni el tal Chikilicuatre tienen que condicionar en lo más mínimo nuestro devenir diario. Es cierto que para la mayoría de nuestras actividades es indiferentre quién esté en la Moncloa. Aunque no sea políticamente correcto proclamarlo, el pueblo no siempre acierta: que se lo digan a los alemanes en 1933, cuando Hitler tomó el poder como líder del partido más votado. Y que nadie me malinterprete: no comparo personalidades ni talantes ni las consecuencias de entonces con las que puedan sobrevenir a partir de ahora. Sólo decisiones del pueblo soberano.
4) Otro buen consejo para sobrellevar la nueva situación si ésta no es de tu agardo: desconecta, lee menos prensa o sáltate la política de ésta. Psaa de debartes televisados, tertulias, etc., y dedica más tiempo a tus aficciones. De nada.
Mr. Palinuro, no sé si estás bautizado porque hasta ahora te había cambiado el nombre. ¿No podías llamarte pericolospalotes? No, por nada, es más Mr.toutlemonde y más fácil de recordar. Te diré que “Les uns et les autres” sólo tiene en común con “Un homme et une femme” el director. No te contaré more, tendrás que verla.
¡Qué suerte tienes Duende, consejo p’aquí, consejo p’allá! Ya lo ves, sólo tienes que pedir y aquí nos tienes, a tus pies. Mira la que has liao con la caminata. La próxima propuesta piénsatelo dos veces, porque si propones una excursión de un día acabaremos haciendo una grande randonnée de una semana.
Duende, please, no more política durante unos días. Merci.
No se si me va a ser posible lo que dices.Viví el 23 F en
dentro del Congreso y no tengo tan mal recuerdo,fué como
una aventura…..
Pero solo pensar que tengo que seguir soportando a Pepiño
Blanco y a Zapatero es algo que supera mis fuerzas.
No soy socialista como puede verse,pero Felipe y Guerra me
parecian bien y no tuve el rechazo que siento ahora,seran
los años……..¡
Pues mire usted, don Braulio; perdón, don Duende. Ya veo que los ‘duendecillos’, recuerdan perfectamente lo ocurrido y lo sentido el 23F. Servidor, debía de ser tan ‘pequeñito’ que ni se acuerda, o no quiere acordarse.
Y yendo a lo que íbamos, a pasear en ese ‘bote rumbo la felicidad’ cotidiana que preside esta entrada. Uno, que peina alguna cana y echa menos de las que deseara al aire, ha encontrado una solución estupenda para dar la espalda a los que nos ‘quieren gobernar’, sin que interfieran demasiado en lo verdaderamente importante: VIVIR.
Y desde aquí, le voy a dar las gracias. No escucho la radio, no veo la tele, compro algún periódico y me salto todas las páginas que hablan del asunto político… ¿Sabe el único ‘No ticiario’ por el que me entero de lo que pasa?. Pues uno donde sale una chica muy simpática, un señor medio calva con gafas y unos correponsales y entrevistados que todas las tardes saben arrancarme más de una sonrisa… ¡¡Y eso gustaaaa!!
Gracias, Braulio, Carrascal, Di Stefano, Padre Bonate… o quienquiera que sea.Me parece la información más ‘informativa’
Batuadena de políticos! yo nunca lo había pensado eso, de si soy o no soy felis por los políticos! como los miro siempre con la seja alsada, idò no siento mucho la sangre! a mi me da la felisidad mis amigos, la gente que quiero, el solesito, las nubes, las olas y ver un árbol creser que me dio mi amigo Ramón en una latita de conservas
Muy bueno, Duende. A mí sólo se me ocurre que los niños serían más o menos felices jugando entre las ruinas independientemente de su extracción social. Me viene a la mente una imagen de “Las bicicletas son para el verano”…
Julián, Lola, pero a esas horas ¿ya están puestas las autopistas de la información?
Angelus es que así evitamos los atascos
Aquel 23F me cogió en una reunión del Club de Montaña. Hubo revuelo, se suspendió la reunión y se produjo la desbandada. Acompañé a una amiga a su casa y, aunque al día siguiente era día de escuela, estuve toda la noche dándole vueltas al dial de la radio. En la escuela, tuve que alterar totalmente el contenido de mis clases. Aquella chavalería (sólo chicos) de 14 años de un barrio obrero de la capital me asedió a preguntas. El resto se desdibuja en mi memoria…
Que casualidad que hoy me contaban esta anecdota:
El padre de Tejero vivía en un pueblo de Málaga o Almería no recuerdo. Estaba jugando la partida de dominó en el bar cuando daban la noticia por la tele. Parece ser que mientras machacaba con el seis doble comentó: Mira mi Antoñito, otra vez la está liando…
Lola estas en todo.
Mex tasio.
Angelus, aqui los currantes que mantenemos el paiiiissss…
Te mando luego un mail.
SL2 Julián.
hay muchos ejemplos para entender que las mayorías no siempre aciertan, es verdad pero lo que si está claro es que en España una mayoría ha revalidado a Rodríguez Zapatero, pera hacer la política que ha hecho. Sólo queda felicitar a los ganadores y esperar que, como ha dicho, haya aprendido de sus errores para el bien de todos. Obviamente no es su modelo el que me gusta pero si gobierna con sentido común estoy dispuesta a reconocerlo.
En cuanto al 23 F, siempre pense que no triunfaría, no lo viví con mucha inquietud supongo que porque era bastante joven.
Confirmo la receta de Palinuro y estoy asombrada conmigo misma al pasar (no del todo) bastante de la informaticón política.
En otro orden de cosas… “Siempre nos quedará la caminata de después de Semana Santa”
Camiseta, más joven era yo y me inquietó muchísimo. La verdad, todo hay que decirlo, aquella intentona golpista me “pilló” en Valladolid. Al día siguiente tenía un examen de matemáticas que por supuesto no estudié. También yo me pasé la tarde-noche frente al televisor. Sin embargo, no podemos evitar pertenecer a la generación X, a esa que, como Julio, le importa muy poco lo que esté ocurriendo allí fuera. Pienso, como Bob, que la felicidad está más bien en la maceta de un bote de conservas y en otras cosas más sencillas. Tenemos poco claro lo que queremos, pero sabemos muy bien lo que no queremos.
Wallance, Coffe in abarrotado; ¿Vecinos del Barrio?
Un abrazo
Ángela
Me ha hecho gracia eso de la generación X, debes añadirle una L.
Generación XL, se ajusta más a la realidad. Lo que sí es una parte de verdad, que a estas alturas ,ya me importe menos “lo que ocurre ahí afuera”. Y sí, muchísimo más, lo que pase aquí dentro.
Quizá leyendo el segundo párrafo, puedas saber por qué. Tú preparabas un examen de matemáticas, yo estaba ‘ fabricando’ uno de francés. Al día siguiente tenía que dar clase.
Ángela, depende de a qué Coffee Inn te refieras. Había dos, uno en General Pardiñas (hoy día es La Daniela), y otro en General Yagüe.
Yo me refiero al primero. Hubo una época en la que terminábamos allí con demasiada frecuencia, casi a diario. Tenía mucho ambiente, y bueno, y el café irlandés, insuperable. Yo vivía en Doctor Esquerdo, y me movía con mi pandilla por Doctor Castelo, Lope de Rueda, O’Donnell.
Anda, Ángela, no seas así, respóndeme a la pregunta que te hice dos veces sobre Autocontrol, en el post del 3 de marzo, el de la Radio la Colifata.
Amigos yo estaba en LAS RAMBLAS,con unas chicas de pasion breve,era un sitio bastante controlado en aquellos tiempos habia portero,nos avisaron que cerraban el local,mis dos amiguetes y yo salimos a la calle,por la parte central de LAS RAMBLAS,pasaron unos furgones de los grises,vi que las chicas estaban asustadas y eso facilito que siguiesemos juntos cojimos 2 taxis y a la parte alta a cenar,todo un espectaculo como Dios mesa para seis,y prontito acasa yo no se exactamente que paso pero dentro de mi inconsciencia algo me decia que aqui no pasa nada,las demas cosas….podian esperar,era una tactica,pero es que la ciudad era casi nuestra entonces y de MIGUELITO DE UTRERA,alias BAMBINO,al dia siguiente solo hizo un pase en LAS VEGAS a las 12 de la noche todo siguio absolutamente igual para mi,nunca he tenido problemas,pero reconozco que se recupero la esencia de la libertad,por lo menos eso dicen,pero los unicos que me prohiben casi todo son los actuales,y a mi edad pues empiezo a no entender la letra.UN BESO PARA TODOS.
La pregunta del autocontrol, Wallance,es la de siempre; ¿Quién controla el autocontrol?. Nada nuevo, efectimente, ahora que funciona, muchas veces no se nota su actuación. Pero creo que no es el caso de la Campaña de Radio Colifata. Creo que es una campaña fresca, divertida, optimista,arriesgada y lo que es más importante: esperanzadora… Me parece que transmite un espíritu de superación poco frecuente en estos tiempos que corren.
Lo que te decía Wallance, vecinos de barrio. Mis padres viven al lado del Coffe in que frecuentabas.
Julio generación XXL. Esa es ya la generación.
Un abrazo a todos. Aunque no sea diario, me gusta mucho este ciberpaseo. Cómo lo vais a pasar en la caminata. Qué envidia!!!
ANGELA,buenos dias estas muy lejos del sitio propuesto,no puedes acudir aunque sea un ratito,chiquitito, pequeñito.
Candil, me gustaría mucho conoceros a todos. Al Duende ya lo conozco, pero siempre es un placer volver a verlo. Creo conocer a alguno de los blogers del duendedelaradio, pero a muchos de los que participáis a diario, me encantaría saludaros en un paseo por la Pedriza. Desde Oviedo, se me complica un poco la cosa. El 16 y 17 tendré que estar en Madrid en una reunión, pero el 18, tengo de nuevo en Asturias un día gordo. El sábado 19 tendré que estar en León. Dificilillo. Pero bueno, luego ya nos contaréis y seguro que habrá más. Lo del Cabrales lo dejamos para otra.
Un abrazo y pasadlo muy muy bien.