Teresita era una prima del Duende bastante más que adorable. En la pandilla había varios que habían llegado a esta misma conclusión. Su risa blanca y compacta como la del cuarzo, y el puntito de gracia en el habla que aún le quedaba de su Jerez natal alegraban lo mejor del verano. El resto lo ponían la fiebre de la primera juventud, el Dúo Dinámico, Adamo, Pat Boone y Ricky Nelson sonando en el pikú, algo de sangría, un cuerno de la luna arrastrando el telón de la noche y la emoción sin igual del estar de vacaciones y de que, agotados los vinilos, aún quedaba el canto de los grillos y de los alacranes cebolleros. Si Teresa rondaba cerca, no había mayor felicidad que tumbarse en el pasto seco -en los veraneos de la España interior de entonces apenas había césped- y esperar a las estrellas fugaces para desear aún más cercanía. Las debilidades humanas. Una pena que aquella criatura llena de encantos tuviera un defecto: estar enamorada de Charlton Heston.
Los años no fueron generosos con este galán desaparecido que arrasó en España. En la década de los sesenta. Charlton parecía hecho a placas, como el Guggenheim o como las esculturas de Amadeo Gabino, y fue magnífico mientras la edad respetó su cuerpo de atleta. En realidad no se sabía si era un hombre, el caballo de Troya en acero, o uno de esos monumentos al trabajo que entonces erigían los países del este. A las niñas les impresionaban sus ojos y su sonrisa limpísima, a los chicos nos acomplejaban sus pectorales, sus bíceps y su mandíbula, que en cualquier momento podría triturar incluso la Sierra de Guadarrama. Había otros galanes más elegantes, como Gary Cooper, Gregory Peck o incluso Paul Newman, que ya empezaba a provocar desmayos. Pero a diferencia de aquellos, que no rodaron en España, Charlton Heston había sido sorprendido paseando por los alrededores del Hotel Castellana Hilton de Madrid cuando vino hacer El Cid. O sea, que era carne mortal, lo cual excitaba más a las fans. Quizás por ello la prima Teresa lo proclamó patrimonio de la humanidad, aunque la humanidad fueran sólo las chiquillas que veraneaban en Arenas de san Pedro. Luego pasó lo que pasó: la misma noche que Charlton Heston acababa de morir, ardieron muchas hectáreas de pinar en la noble villa abulense. Una plaga tan bíblica como los grandes éxitos del ídolo definitivamente caído.
La última vez que lo vio el Duende en el cine fue en Bowling for Columbine, de Michael Moore, un muy premiado documental sobre la paranoia de las armas en Estados Unidos. Su secuencia más celebrada era una entrevista con el viejo héroe, convertido ahora en el estandarte de los que defienden el derecho a tener armas para la defensa personal. Al Duende la postura Heston le pareció tan disparatada como cruel el acoso de Michael Moore. El audaz director ya no se enfrentaba a un héroe enloquecido, sino a un anciano con claros síntomas de Alzheimer. Qué falta de respeto con Moisés, con Ben Hur, con el Cid y con la prima Teresa. El Duende le hubiera pedido disculpas.
Y, de paso, le hubiera preguntado si á él también se le rozaban los cuellos de las camisas con la misma facilidad que al menda. Que uno puede no ser ni la mitad de macho que lo era el difunto Charlton. Pero, aún sin ese cogote de coloso que envidiaba el pérfido Mesala en su cuadriga tuneada para derrotar a Ben Hur, de verdad que no es normal la cantidad de camisas que desecha por culpa de unos cuellos que se deshilachan a las primeras de cambio. Un engaño, otra cosa más de espaldas alpueblo. Como el delirio armamentista que, a la vejez viruelas, emborronó la gloria del héroe de la prima Teresa.



Yo también la última vez que ví a Charlton Heston fue en Bowling for Columbine. No estoy de acuerdo con las ideas de Heston con respecto a las armas de fuego pero creo que este actor legendario se había ganado un respeto durante su vida al que Michael Moore le faltó.
Pero en política Heston se caracterizó durante su vida por defender siempre sus ideas, sin importarle si eran políticamente correctas o no, como en el caso de la Asociación del rifle. En los años 60 se opuso a la caza de brujas de los comunistas y se manifestó a favor de los derechos civiles de los negros, además de dar soporte a JFK y Martin Luther King, entre otros políticos demócratas.
Descanse en paz una de las últimas leyendas del Hollywood clásico y que, por encima de consideraciones políticas, tan buenas tardes de cine nos ha hecho y nos hará pasar.
No me cae nada bien Michael Moore. Qué le vamos a hacer.
Estoy con el Dr. Fronkonstein: Nos olvidamos de las ideas más avanzadas de Charlton Heston para insistir sólo en lo del rifle.
También quiero recordar que en “El Planeta de los Simios”, un alegato a favor de la paz y una crítica al disparate armamentístico de los humanos, Heston tuvo que enfrentarse a los sectores más fachas y reaccionarios, y lo hizo con energía y determinación.
Y también recuerdo que en “Sed de Mal” la estrella indiscutible tenía que ser él (que además creo que participaba en la producción), y luchó para que contrataran a Orson Welles como director y actor, con lo que éste le iba a quitar protagonismo, pero la película iba a mejorar. Y, en efecto, se logró una obra maestra gracias a la apuesta de este hombre, que parece que ha quedado sólo como un bruto, y no.
Conocida la noticia de la muerte de Heston, llamé a una de mis mejores amigas para darle el pésame. Como tu prima Teresita, ella siempre estuvo enamorada del histórico actor sobre todo en su caracterización de Ben Hur, llamándole con toda familiaridad “mi Judá”.
Tampoco cuento con una información profunda de su trayectoria vital pero me parece que fué un hombre coherente con sus ideas y que defendió lo que creía correcto ¿Que en los últimos tiempos fue el tema de las armas? muy mal, pero eso no es suficiente para que se olviden otras campañas que apoyó y pase a la historia casi como un matón.
De acuerdo totalmente con el Doctor Fronkonstein.
Los medios acostumbran a fabricar clichés, sin importar el ajuste o desajuste con la realidad. En el caso de Heston, y obviando la imagen inevitable de Ben-Hur, me quedo con un fotograma, el del viajero temporal al fondo, en la arena, y en primer plano, a la izquierda, las puntas prohibidísimas, ignominiosas, de la diadema, de la dama de la isleta del Hudson. Con todo su significado.
Yo siento mucho no ser la prima teresa y no tener todos sus atractivos, pero tambien estaba enamorada de charlton, y no estoy de acuerdo que perdiera su atractivo con los años. me han gustao hasta sus arrugas.
Pués yo no me discutiría con Teresita, le dejaría a Charlton Heston para ella y me quedaría con Paul Newman , así uno para cada una como buenas amigas.
Esa xica si que sabía, la prima Teresita digo! que te parese? no tenia mal gusto, no, la puñetera! era un pedaso de romano gladiador ese hombre, sabes que cuerpaso y que tipaso! a mi tambien me gustaba mucho el de Kirk Duglas que hasia de trapesista, el hijo ya no es lo mismo parese un poco fofo, aunque es buén actor y su mujer muy guapa, una morenasa!, lo que pasa es que estos luego se quieren meter en política y es un lio, como ara robocop que lo ves hablando en las elecsiones y no te lo acabas de creer, pero bueno la cosa es que sean felises, idò que descanse enpas y Teresita que lo tenga en el recuerdo.
Las que os enamorais de los ídolos de la pantalla y los que los admiramos, lo hacemos de un tipo de hombre/mujer cuyo perfil han ido elaborando ellos(as) a lo largo de su carrera cinematográfica, no del actor/actriz en sí. Así Gary Cooper sería el arquetipo de héroe apuesto íntegro, noble e incorruptible. Marilyn Monroe, el de mujer ingenua con alto voltaje sensual. James Stewart y Gregory Peck el de héroes enfrentados a oscuras amenazas que resuelven felizmente a pesar de su menor fortaleza física no exenta de atractivo. Cary Grant es el arquetipo de galán seductor pero dotado de gran vis cómica. Y nuestro Charlton Heston era el héroe apuesto duro, el azote de sus perversos oponentes, mucho más que el integrista líder de la Asociación del Rifle de la última etapa de su vida. Guardemos de él su faceta de bueno del celuloide, la de sus personajes (exceptuado la de “Sed de mal”
y rindamos tributo a uno de los últimas estrellas de la época dorada de Hollywood, desgraciadamente fenecida.
Jamás olvidare la pechá (”jartá”para quien no me entienda)de llorar que me di,cuando fui a ver Ben Hur.Tenia diez u once añitos,creo.Sobre todo cuando Charlton Heston da a Jesús agua ,recordando que una vez él tenia sed y Jesús se la dio.Bueno…..tuve que ponerme un pañuelo en la boca para amortiguar(¡que vergüenza!)los pequeños berridos que me salían.¡que sensibilidad!
Como comprendereis,nunca he podido ver a Charlton Heston como un galán.
Yo estoy más con Adela,Me quedo con Paul Newman o Redfor,incluso Gari Grant;aunque de quien/es estaba enamorada era de Paul McCarney,luego de John Lennon y Mas tarde de George Harrison .Ringo me hacia mucha gracia….para que decir lo que no es.
Bob de Ca’s Baber:¿el trapecista no era Burt Lancaster?,creo recordar verlo agarrado a su trapecio con esa ancha sonrisa y exibiendo su musculatura.
A mi me gustaba Gregory Peck, incluso en Gringo Viejo, que envidia Jane Fonda, oye quien lo pillara. Y Cary Grant con ese punto canalla con sonrisa que te desarma. Ya no hay chicos tan guapos en el cine, excepto George Clonney.
Yo también recuerdo a Burt Lancaster como trapecista.
Sí, sí,sí,sí niñas!!!! ese, ese Burt Lancáster!! Deumevet, mira que lo queria desir, y venga a pensar y no me enrecordaba y desidí darle el papel a Kirk que tambien lo podía haser!! es fatástica esa penícula del Sirco, los trapesistas han de estar muy preparados ya les podrian enseñar a los de Operasión triunfo, no se que edisión. Grasias guapas!!!
Ay, ay Chalton… un dia me dijo la amiga Casandra:
Bob you gotta move!! y mira lo que dise aun:
You may be rich
you may be poor
you may be young
you may be old
but when de Lord get’s ready you gotta move
you may be high
you may be low
you may be done no place to go
but when de Lord get’s ready you gotta move
you gotta move, you gotta move child, you gotta move, but when de Lord get’s ready you gotta move
you may be black
you may be white
you may be wrong
you may be right
but when de Lord get’s ready you gotta move
and when the Lord get’s ready you gotta move
Ah, ah lo disen los del Misissippi, que entienden mucho…