Cantando a Brahms en el metro

Hace años la 2 de TVE emitió un apasionante documental sobre los grandes directores de orquesta del siglo XX. De todas las secuencias y entrevistas con nombres que ya suenan legendarios, como Arturo Toscanini, Stokowsky, Furtwangler o Karajan, había una imagen que al Duende se le quedó grabada de forma muy especial. Era la de Richard Strauss dirigiendo con particular cachaza una de sus composiciones. Tan  despreocupado parecía que, sin dejar de mover la batuta, se sacaba del bolsillo del chaleco el reloj y miraba la hora. Bendita seguridad.

 De ésta anécdota se acordaba el Duende este fin de semana en su doble cita con la música de Brahms, cuyo Requiem Aleman no es, desde luego, el chiki-chiki de ese nuevo genio que vamos a mandar a Eurovisión. Casi todos los múltiples empeños que uno va abordando a lo largo de su vida adolecen de falta rigor, como si la levedad de un duende fuera incompatible con tomarse nada demasiado en serio. ¿Cuántas veces no habrá escuchado  uno el aforismo si una cosa merece la pena hacerse, merece la pena hacerse bien? Esta bobada solemne es una de las premisas esenciales del profesional, un héroe social de nuestro tiempo cuya exigencia de perfección le deja al Duende, sin embargo, en un perpetuo estado de desasosiego existencial. Él nunca llega a hacer nada del todo bien: ni siquiera lo que es puro amateurismo.

 Verán. Resulta que el Duende debutaba en su nuevo coro, y debía observar los cuidados de la voz y las normas de etiqueta y protocolo propias de un concierto. Mas tan poseído estaba por aprenderse la partitura, que olvidó, por ejemplo, los gemelos  de su camisa blanca, por otra parte impecable. Y también, cosa ya más habitual, el teléfono móvil. Esto puede aparecer muy oportuno en un concierto, pues así no corres el riesgo de no apagarlo y de que una llamada inoportuna provoque un infarto al director. Pero ocurre que se había quedado a las cuatro -el concierto era a las siete- para calentar voces, hacer un ensayo completo y tener luego tres cuartos de hora de descanso, en el que el Duende debía llamar a unos amigos para decirles dónde les había dejado las entradas. El Duende lo meditó seriamente. Pensó si sería capaz de mostrar el temple de Ricardo Strauss y de debutar en su coro sabiendo que no llevaba gemelos en la camisa ni iba a cumplir con sus amigos. No confiaba en él. Así que se subió a la Vespa, cruzó medio Madrid, volvió a casa, recogió los olvidos y cumplió con las normas sociales. Cuando musitó su primera frase -un pianísimo que dice bienaventurados los que padecen-  la camisa con gemelos casi no le llegaba al cuerpo, pero, eso sí, estaba convencido de haber hecho las cosas bien. Tarde, pero bien.

 Lo de hoy fue otra cosa. El concierto era a las doce, y la concentración, a las once menos cuarto. Por la mañana es esencial calentar voces -había advertido severamente el director- gritar todo lo que podamos…. No podía sospechar el Duende que la Maratón de Madrid le iba a impedir llegar a tiempo al ensayo. Incluso en Vespa. Claro, que no hay mal que por bien no venga: los pasajeros del metro miraban muy sorprendidos a un señor con el pelo blanco  vestido  de oscuro, con corbata y gemelos, cantando una partitura donde ponía Eine Deutsches Réquiem. Había que calentar como fuera. Al personal quizás le hubiera gustado más un mariachi o uno de esos Bob Dylan suburbanos que hacen bolos por los vagones. Pero al menos el chifleta tuvo la delicadeza de no pasarles la gorra.

 

21 Respuestas a “Cantando a Brahms en el metro”


  1. 1 Marina Abril 27, 2008 a las 10:20 pm

    ¡Como te entiendo Duende! Yo adolezco, como tú, de pequeños errores llamados con la “graciosa”(porque el personal se ríe cuando se cuenta el hecho, pero ni gracia a quien lo padece) palabra..despistes.
    El último gordo que yo recuerdo, me pasó, gracias a Dios, hace ya años. Me fui a un pueblo vecino en mi coche, y regrese al mio en el autobús. Lo peor es que no me di cuenta hasta tres días después cuando volví y me lo vi allí, cerca de la parada del autobús.¡Y ya estaba sentada de nuevo en el bus para volver!. Solo pensar que llego a ir a mi garaje y no lo veo, me da un patatús, hubiese pensado que me lo habían robado. Ahora suelo encontrar cosas en el frigorífico que no deben estar allí: cuchillos, cremas, calcetines…..y ni te cuento sobre llaves, paraguas, chaquetas, olvidadas. ¿ Para qué seguir?
    Recuerdo que Capi contaba alguno de tus despistes en la radio, así que ya estarás, como yo, hecho a las “pequeñas imperfecciones” como las llamaban en una publicidad de la tele.
    No escucho música clásica, pero hubiese estado encantada de oír tu debut. Mi fuerte aplauso desde aquí.

  2. 2 José Ramón Abril 27, 2008 a las 11:02 pm

    Enhorabuena, Duende, por tu debut. Me habría gustado, aún más que verte y escucharte en el concierto, verte y escucharte en el metro. Seguro que ha sido todo un espectáculo.

    Permíteme una corrección, que sé que admitirás deportiva y pacientemente: Cuando escribes “Casi todos los múltiples empeños que uno va abordando a lo largo de su vida adolecen de rigor” cometes un error. No adolecen de rigor, sino de falta de rigor. Ten en cuenta que “adolecer” es “dolerse”, y de lo que se duelen tus empeños no es de rigor, sino de su falta.
    Marina, la comentarista que me precede, lo dice bien: “Yo adolezco, como tú, de pequeños errores”. (O sea, “me duelo” de pequeños errores). Uno siempre debe adolecer de cosas malas, no buenas.

    Dejémoslo en el inventario de tus entrañables despistes.

  3. 3 El Duende de la Radio Abril 27, 2008 a las 11:50 pm

    Anotado y corregido, José Ramón. Tenías toda la razón. El caso es que hace tiempo lo usaba bien, y no se equivocado por quién incurrí en el mismo vicio del que el propio diccionario advierte: no debe de emplearse con el significado de carecer.

    Ya lo ves: adolecía de falta de rigor, pero como ahora no falta el falta, tengo rigor.

    Gracias y un saludo

  4. 4 Angelus P. Abril 28, 2008 a las 12:10 am

    Hace unos días tocaron el tema en la sección que la FUNDEU tiene en “No es un día cualquiera”. Muy recomendable.

    Ah, Duende: “no debe (de) emplearse con el significado de carecer”. Para expresar la obligación, no debe (de) colocarse la preposición DE.

    Ay, el rigor…

  5. 5 El Duende de la Radio Abril 28, 2008 a las 6:48 am

    Vaya, ANGELUS, visto un santo y descoso otro. Ese sí que se me ha pasado de forma excepcional, pues acostumbro a tenerlo en cuenta. Y todo por no citarlo al pie de la letra.

    Eso sí, cuando lleve tres años de blog seguro que he aprendido a escribir. Entretanto, me consuelo pensando que los guardianes del idioma estáis al loro.

    Por cierto, no se si es lugar para mencionarlo. Pero la ofrenda de chistorras, exquisita. Estoy ensayando unas variantes gastronómicas con ellas que me llenan de satisfacciones.

    Un saludo afectuoso

  6. 6 Julian29 Abril 28, 2008 a las 8:18 am

    Doy que de que las txistorras del amigo Angelus eran de primera, por la parte que me toca. Lo mismo que los mantecados, que son culpables de casi un kilo de mi sobrepeso…

    Un abrazo, paisano.

    Julián.

  7. 7 wallace97 Abril 28, 2008 a las 8:57 am

    Hablando de músicas, quería primero unirme a las enhorabuenas al Duende, pues tuve el enorme placer de ser testigo de la actuación del coro Vía Magna, y después, y anticipándome a la envidia que intentará darnos Gervasio con su ascensión a los 1.800 metros, darle envidia yo a él diciéndole que se perdió un magnífico concierto del ciclo dedicado a Sarasate en la Fundación Juan March, que él mismo me recomendó. Estuvo genial, con interpretaciones de obras del propio Sarasate seguidas de composiciones actuales que giraban entorno a cada una de ellas, y con la presencia allí de los autores. Amigo, no se puede tener todo. Yo tuve que decidir entre montaña, bicicleta y violín, y al final opté por las músicas, pensando en que viene un larguísimo fin de semana en el que espero poder hacer de todo.
    Begoña, Camiseta, Palinurova y Palinuro, imagino que habréis ido el sábado a escuchar al Duende, ya me contaréis.
    Saludos.

  8. 8 camiseta Abril 28, 2008 a las 9:26 am

    Wallace, no estuve… era tentador lo sé pero también Extremadura y opté por esto último… por cierto Gervasio dejé mis recuerdos para ti en Chenty. El campo está, como para comprarlo, que dice un amigo….reventón de tanta primavera y la mar de jugosos porque por allí ha llovido.

    Espero encontrate en la próxima convocatoria del Duende Cantor de Viena

  9. 9 Zoupon Abril 28, 2008 a las 9:59 am

    Pues si yo fuera el Duende, aprovecharía para intentar sacarme unas pelillas, aunque tal como están las cosas para el arte musical…

    Hace unos meses, en el metro de Washington se puso a tocar Joshua Bell, un extraordinario violinista norteamericano, que son su Stradivarius en ristre consiguió 32,17 dólares en tres cuartos de hora de actuación: 1.097 personas pasaron ante él, de las cuales le dieron dinero 27, 7 se pararon a escucharlo un rato y sólo una reconoció al virtuoso.

    Acaban de repetir el experimento en el metro de Madrid con el libanés Ara Malikian, y el resultado económico ha sido aún peor: 5,35 euros en 35 minutos. Si ya eran rácanos los “guaxintonienses”, ni te cuento los de aquí.

  10. 10 Charivari Abril 28, 2008 a las 10:13 am

    Sin embargo, hoy me he dado cuenta que yo expresaba mal momentos de miedo o embarazosos pues mi camisa no “me llegaba al cuello”, y es, evidentemente, al cuerpo. Gracias.
    Camiseta, estuve en la zona de Cáceres la semana pasada y fué un verdadero regalo para los sentidos ¡qué naturaleza!

  11. 11 camiseta Abril 28, 2008 a las 12:44 pm

    Charivari: Que bien expresado! es que entiendo que se avinagre el caracter en la ciudad, y mira que a mi me gusta, pero la dulzura del campo este fin de semana me hacía pensar que, indudablemente, los problemas y las personas son de otro modo o se ven de manera distinta allí

  12. 12 Gervasio Abril 28, 2008 a las 3:07 pm

    Wallace, mecachis, no puedo estar en todo, pero como no soy envidioso y se que mejor que tú y tu foca nadie lo va a disfrutar, te anuncio que hay un ciclo de conciertos de cámara (gratis también) del 19 al 22 de mayo en la Fundación Ramón Areces. Te dan dos invitaciones por persona, solo tienes que pasar por Vitruvio, nº 5 de 16 a 19 horas en dias laborables. Yo voy esta tarde a por las mias. Me gustaría mucho coincidir con vosotros…

    http://www.fundacionareces.es/fundacionareces/cargarAplicacionAgendaEventos.do?idTipoEvento=1&texto=&idSubtipoEvento=0&fechaInicio=&identificador=906&fechaFinalizacion=&nivelAgenda=2

    Ni que decir tiene que cualquier madrileño que lo desee puede recoger también sus invitaciones.

    Camiseta iré para allá este puente, con las últimas lluvias la primavera viene preciosa, me alegra que disfrutes de “nuestra” tierra.

    La trepada del sábado estuvo muy bién, un poquito dura, algunos lo hacian por primera vez, pero les encantó. Después nos tomamos unas cervecitas en el chiringuito de Canto Cochino, lo pasamos muy bien. Conocí a un chaval de 70 y tantos que no veas como subía, creo que su hijo era miembro del grupo de “al filo de lo imposible”. Un tio tremendo. Si de mayor no puedo ser como Bob, quiero ser como este hombre.

  13. 13 Julian29 Abril 28, 2008 a las 4:53 pm

    Me faltó la fe…

    Enorabuena Gerva. Tu si que aprovechas el tiempo libre…

    Saludos.

    Julián.

  14. 14 Trini Abril 28, 2008 a las 4:57 pm

    Me gusta mucho el Réquiem Alemán, aunque a ratos me mete un miedo espantoso, cosa que no me pasa con el de Mozart. Y yo estaría de acuerdo con el aforismo “Si una cosa merece la pena hacerse…” si acabara “…merece la pena hacerse lo mejor que se sepa/pueda”.

  15. 15 wallace97 Abril 28, 2008 a las 5:40 pm

    ¡Gracias Gervasio! Así da gusto, con gente como tú no hace falta el google. Espero poder asistir, allí nos veremos.
    Un saludo.

  16. 16 Ángela Abril 28, 2008 a las 6:39 pm

    Con gemelos o sin ellos, enhorabuena Duende por el nuevo coro. Te das cuenta?, tanta falta de rigor no será, si el día entero te damos la enhorabuena por los nuevos proyectos. Un beso.

  17. 17 CARMEN Abril 28, 2008 a las 6:47 pm

    Gervasio ya te conocido en las fotos que me trajo Julian ,seguro seguro que de mayor seras como Bob.
    El viernes conoci a la dulce Adela al encantaor Julian,me enseñaron las fotos y me trajeron la camiseta,gracias Duende fue todo un detalle.
    Sois todos casi como esperaba guapisimos.
    Candil tu si que me has sorprendido gratamente tu voz no corresponde a tu tipo ,mas delgado y mas guapo.
    Me contaron que apesar de la lluvia lo pasasteis en grande .
    Espero que se repita pronto. Creeo que como ha dicho alguno somos todos “buena gente”

  18. 18 CARMEN Abril 28, 2008 a las 6:52 pm

    Me lo temia esto no va aqui , es para el post de EL Duende y Superman.
    Felicidades Duende por tu nuevo coro y habria que verte hecho un pincel cantando en el metro, me he reido mucho.

  19. 19 begoña Abril 28, 2008 a las 10:33 pm

    Wallace no estuve en ninguno de los conciertos porque el remate de una mudanza se cruzó en mi camino.Tengo que confesar:FUI INMENSAMENTE FELIZ. ¡Cómo me gustaría poder vivir en el campo! pero desgraciadamente otra vez aparece el término “nómina”.

  20. 20 Ali Abril 29, 2008 a las 9:00 am

    Pues yo hubiera pagado por ver al Duende calentando la voz en el metro. No se si los pasajeros que te escucharon fueron conscientes de que estaban asistiendo a un extraordinario evento.

  21. 21 lola Abril 29, 2008 a las 10:04 am

    Ali, una servidora no sólo hubiera pagado por contemplar al Duende, antes, durante y después del concierto, sino también pegado si hubiera sido menester, carteles, pegatinas, cualquier cosa.

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