Huyendo del fantasma de Josef Fritzl

Hace tiempo que el Duende se pregunta cómo  no viviendo precisamente los mejores años de su vida mira al futuro con aplomo, e incluso con una cierta dosis de optimismo. Podría ser ese kaleidoscopio feliz con el que Zapatero invita a ver su utopía, pero el voluntarismo seguramente no basta.   La razón es más bien una especie de esquizofrenia benigna que le permite ser y no ser él mismo, y adoptar sucesivamente personalidades múltiples, según convenga.

 Tanto le abruma ser él mismo que hasta hubo una época que decidió cambiar de nombre. Corrían los últimos años de la década de los cincuenta y, quizás porque el Athletic de Bilbao -entonces obligado a llamarse Atlético- vivía  su etapa  más gloriosa, lo vasco estaba de moda entre los chavales. El Duende se sabía de memoria la alineación más habitual del equipo del Bocho, y aún la puede recitar: Carmelo. Orúe, Garay, Canito. Mauri, Maguregui. Arteche, Uribe Arieta, Merodio (o Marcaida) y Gainza.  La delantera era la sucesora del quinteto más añorado por los buenos aficionados de San Mamés, que estaba compuesto por Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y  el mismo Gaínza. Pero, en su obsesión por la arqueología de lo inútil, el Duende se sabía hasta la línea de ataque del Athletic de antes de la guerra, que la integraban Lafuente, Iraragorri, Bata (o Unamuno), Chirri y Gorostiza. Héroes a rayas eran para él. Y eso que sólo les conocía de los cromos.

 El Duende decidió entonces que su apellido catalán debía  ser cambiado por uno vasco. Como los de los leones eran demasiado conocidos, se fijó en los de dos pelotaris del frontón Madrid que le hicieron gracia: Salsamendi y Echegoyen. Lo de Salsamendi le pareció más propio de un cocinero, y él aspiraba a ser gloria del deporte. Así que se quedó con Echegoyen, a lo que, en un exceso de autoestima impropio de él, añadió el sobrenombre de el magnífico. Con tal seudónimo firmaba sus escritos de entonces: crónicas de fútbol en el mural de la clase, algún articulillo en la revista del colegio y otro mural veraniego que mantenía con sus amigos de Arenas de San Pedro. Gran parte de estos no le consideran ahora nada magnífico, pero le siguen llamando Echegoyen cuando se lo encuentran.

 El habla es otro de los disfraces que ha usado el Duende para camuflarse. No domina ninguna lengua ni jerga, pero imita su pronunciación, su cadencia y su ritmo. Y tiene amigos con los que sólo habla catalán (medio inventado), andalú  de  señorito jerezano,  o alemán macarrónico. Con otro, Angel Gortázar,  mantenía conversaciones hablando  al revés - es decir, pronunciando las palabras como si se leyeran de derecha a izquierda. Y con su siempre fiel Félix Bragado, cascaban ambos la voz y se pasaban los veranos en Asturias conversando como dos viejos excombatienes tertulianos de la Gran Peña. Últimamente ya no lo hacen: se han dado cuenta de que los años pasan y, como recordaba Oscar  Wilde, la naturaleza acaba imitando a la ficción.

 Esto de llevar un tiovivo de personalidades en el cerebro desconcierta a muchos, y suele acabar mosqueando a la persona que comparte tu vida. Pero mientras que no asome por ahí alguien como el abominabe Josef Fritzl, se puede aguantar. Qué excremento humano.  Asusta pensar que todos somos de su misma especie. Y que el espíritu mutante del Duende, en lugar de un  Braulio o una doña María, pudiera alumbrar  un espanto como el llamado monstruo de Amstetten. Oración final:Virgencita,  Virgencita, que me quede  como estoy.

 

 

44 Respuestas a “Huyendo del fantasma de Josef Fritzl”


  1. 1 lola Mayo 1, 2008 a las 10:22 am

    A er zeñorito andalú tengo que decil.le que lo hase mu bien. No é una lengua fási de imitá, la de Antonio Gala, tié uno que habé estao mu metío dentro del ajo.

    El català de Eduard Punset també le sale admirablement bé oi? Es lo que tiene Spain, és molt diferent.

    Y ni que decir tiene que todos hemos aprendido euskera, y conocemos gracias al Sr. Ibarretxe el femenino y masculino de todas las palabras, es un gran logro, oiga, tiene mucho mérito.

    Claro, tantos personajes, pues digo yo que alguna ventaja debe tener. Se me ocurre por ejemplo que cuando va al cine el Duende, pues entran todos y sólo paga una entrada. No está nada mal. Y en el restaurante, donde come uno comen todos, ya les gustaría a muchas familias decir lo mismo.

    Podríamos definir a Monsieur Lutin como un gazpacho, donde se mezcla lo dulce y lo salao con mucho arte.

  2. 2 maribel Mayo 1, 2008 a las 10:33 am

    HOLA DUENDE!!!! Realmente eres unico!!!!! me encanta leer todo lo que escribes…..tu cabecita no tiene precio!!!! Yo tambien m,e alegro que no tengas ningun JOSEF FRITZ!!!!! feliz dia!! besos

  3. 3 José Ramón Mayo 1, 2008 a las 11:02 am

    Como siempre, sabes tocar un tema terrible eludiéndolo, rodeándolo, dejándolo caer. Sabes ocultar, o disimular, el profundo dolor con un tono de humanidad y de humor. Y al final muestras el monstruo y siembras el desconcierto. Chapó.
    Yo siempre me quedo pasmado, como tú, de que esas bazofias sean de la misma especie que nosotros, que tengan casi idéntico diseño genético que quien pintó la Capilla Sixtina o quien compuso Take The A Train. Lo dije el otro día, con Jocelyn, y lo repito ahora.

  4. 4 Cap Llentrisca Mayo 1, 2008 a las 12:37 pm

    Coincido con José Ramón, Duende: maestría la suya para abordar un tema ineludible, con el humor y la humanidad que nos recocilia con la especie.

    En cuanto a su acento catalán, coincido con Lola en que da muy usted bien el pego, pero más que a Punset me recuerda a mí a un botiguer de aquellos de la Barceloneta, en contraste con mi acento que, ya lo sabe usted, es como de Bearn.

    Por cierto, si no la leyó, lea la deliciosa tercera de ABC (de dónde si no) publicada el día 26 pasado por JM Llop, sobre la delciosa novela del Lorenenç Villalonga:

    wwww.abc.es/20080426/opinion-la-tercera/maldicion-villalonguiana_200804260251.html - 38k -

  5. 5 wallace97 Mayo 1, 2008 a las 7:56 pm

    Siendo cierta la inofensividad individual de los Braulios y doñas Marías, es decir, de la inmensa mayoría de nosotros, no es menos cierto que en el entorno muy próximo de éstos se han producido y se producirán hechos abominables como éste o como otros que sin llegar a estos extremos, no por ello dejan de ser muy preocupantes.
    Tenemos un grave problema de miopía, que hace que nos llevemos las manos a la cabeza cuando salta un ser como Josef Fritzl a las pantallas, y entonces ya tenemos en quién proyectar las culpas de nuestros males, de descargar nuestra mala conciencia, si es que llegamos siquiera a tenerla de forma consciente o subconsciente, cosa que dudo cada vez más, o al menos intuyo que es algo en recesión.
    Seres como éste, desgraciadamente han existido, existen y existirán, y por mucho que se demuestre su capacidad mental, para mí es evidente que se trata de enfermos, de anormales, no podría comprender lo contrario. Y que surjan seres así de forma aislada, es inevitable. Pero lo realmente terrorífico es que hechos como éste se puedan producir sin que nos espante el auténtico problema, que es el grado de incomunicación alcanzado por esta maravillosa civilización del “progreso” y de los “derechos humanos”, y que no es más que el resultado del sumatorio de miles y miles de pequeñísimas culpabilidades que desembocan en el martirio sufrido por esas pobres víctimas sin que ni siquiera sospechemos lo más mínimo de nosotros mismos.
    ¿Cuándo nos despojaremos del impermeable que nos proporciona nuestro querido sistema para eludir mojarnos, pensando en que bastante tenemos con producir y poder cobrar la nómina a fin de mes?

  6. 6 Julio Mayo 1, 2008 a las 9:35 pm

    Señor Echegoyen, Duende, Braulio, Loyalrock, Bonete, doña María, Carrascal… o quien coño sea. Bendita esquizofrenia que permite repartirse entre tantos ‘otros’ hasta que sus allegados y usted mismo se pregunte quién es…Pues es todos ‘ésos’ y alguno más.

    De su entrada, me quedo sobre todo con su segundo y tercer párrafo - cuestión de edad - también participo del tercero. El último párrafo prefiero pensar que es un mal sueño.

    Del primero extraigo una provechosa lección que intento aprender, sin caleidoscopio a ser posible.

  7. 7 Julian29 Mayo 1, 2008 a las 9:57 pm

    Eludiendo pronunciarme con el asunto del monstruo de Amstetten, y estando muy de acuerdo con Wallace, me permito mencionar lo siguiente:

    ¿No creeis que no se le ha dado la suficiente importancia a el tema de los jugadores de futbol?

    Me explico: Yo considero que un club como el Atletic, que hasta hace pocas fechas, solo se suplía con jugadores de la cantera, y que si ficha, lo hacía solo con jugadores de la región, tiene un mérito importante. Y nunca ha bajado a segunda división.

    Es relativamente facil hacer un equipo de “estrellas”, a golpe de talonario, y contratar mercenarios, que eso es lo que son, para que durante un par de meses, o años, jueguen con una camiseta, supuestamente sintiendo unos colores. Solo cuesta dinero. Pero construir un equipo, con gente que lo viva, lo luche, lo sienta y se enfrente a estos mercenarios, y les gane, tiene triple valor, y pienso que no está considerado como tal.

    Ojo, no discuto que los jugadores no puedan jugar donde quieran o puedan, y además, desde la ley Bosman, los comunitarios ya no ocupan plaza de extranjero. A veces cuesta encontrar a un jugador local, a alguien que oyó el himno del equipo en su casa, de pequeño, en una de esas alineaciones de la liga de las estrellas.

    Pero es que el futbol, ya es “solo” un negocio…

    Perdona Duende, me he ido del tema. Es una pena que el señor Josef Fritzl sea tan mayor. No tendrá tiempo de pudrirse tantos años en la carcel…

    Saludos.

    Julián.

  8. 8 Zoupon Mayo 2, 2008 a las 9:23 am

    Wallace, hoy discrepo contigo en dos consideraciones. La primera, que los males que ha causado este tipejo sean el sumatorio de miles de pequeñas culpas. Yo puedo admitir que si un chaval criado a golpes en un barrio marginal, de padre alcohólico y madre drogadicta, sale un delincuente, que es lo más probable, se pueda achacar gran parte de la culpa a un sistema que no lo ha defendido en su niñez y no le ha ofrecido ninguna puerta de salida. Pero no pienso que con los pecados del tal Josef deba cargar nadie más que él y aquellos que se demuestre que colaboraron con él.

    La segunda discrepancia es sobre la consideración de Josef como un enfermo o un anormal. Anormal sí, por cuanto se sale de la norma, pero enfermo (según dicen) no está. Los que no somos malos, diré mejor, no somos tan malos, tendemos a pensar que un ser humano capaz de tamañas atrocidades tiene que estar necesariamente loco. Pero es que olvidamos que el mal es una opción en muchos casos (en otros no), que puedes aceptar o rechazar libremente, libérrimamente. No hay determinismo, este tío es así porque es su voluntad ser así, pudiendo ser de otra manera. Todos los locos hacen locuras, pero no todos los que hacen locuras están locos.

  9. 9 José Ramón Mayo 2, 2008 a las 10:19 am

    Ayer vi la película “Los Falsificadores”. Podrido de mí y enfermo de mí, que salí pensando que era una película correcta, interesante, pero no demasiado original. Una película que se podría ver tranquilamente una tarde de sábado por la tele. Sin más.
    ¿Por qué pensé eso? Porque el tema de los campos de concentración nazis lo he visto en películas mil veces, y ya “no me impresionan”. Podrido de mí y enfermo de mí.
    Los alegres alemanes no sentían las columnas de humo de los crematorios, ni reparaban en los trenes de ganado (léase “perros judíos” ;) que entraban en los campos, ni se preguntaban nada sobre los guetos, ni las expropiaciones, ni las deportaciones, ni… “Son judíos” “Conmigo no va” “A mí qué me importa”. Y no pensemos que los alemanes eran especialmente insensibles. Pensemos que nosotros probablemente hubiéramos hecho lo mismo: No darnos cuenta; no querer darnos cuenta.
    Así que, aunque Zoupon esté en desacuerdo con Wallace, yo estoy de acuerdo con Zoupon y con Wallace. Por una parte todos somos muy hipócritas, y miramos para otro lado para no complicarnos la vida; y por otra, hay seres malos, hay monstruos, hay personas de una asquerosidad insoportable.

  10. 10 José Ramón Mayo 2, 2008 a las 10:21 am

    (La carita amarilla, que creo que se llama emoticón, ha sido involuntaria. Se conoce que si pones comillas y paréntesis te sale sola. Viva la informática, y los sistemas automáticos y autointeligentes que nos dejan a los tontos como si fuéramos tontos).

  11. 11 lola Mayo 2, 2008 a las 11:17 am

    ¿De qué depende nuestra capacidad de asombro ante las atrocidades que el ser humano es capaz de cometer?.
    La violencia de estar por casa, denominada de género ya forma parte de las malas noticias que a diario nos invaden, sin embargo no prestamos tanta atención. ¿Acaso todas las víctimas muertas en manos de su pareja no nos produce el mismo horror? Hogar, dulce hogar.
    Necesitamos creer que los autores de esos horribles hechos son enfermos mentales, porque de ese modo pensamos que son casos aislados y de un determinado tipo de personas que necesita tratamiento médico.
    La realidad es que ni todas las personas diagnosticadas con una enfermedad mental son violentas, ni las personas violentas capaces de hacer daño son enfermos mentales.
    Todos estamos condicionados por nuestro entorno, pero la decisión de ser buena o mala persona la elige uno mismo.

  12. 12 wallace97 Mayo 2, 2008 a las 4:59 pm

    Pues por más vueltas semánticas que le quiera dar, para mí, en el cerebro de alguien capaz de hacer lo que este hombre ha hecho, además de que pueda existir una estructura neuronal normal capaz de pensar y razonar como otro cualquiera, es evidente que también existe un cruce de cables que le hace capaz de hacer cosas que ningún otro ser normal haría, por mucho que la psiquiatría sea incapaz de detectarlo.
    Y estoy de acuerdo, Zoupon, en que no se puede culpar a nadie individualmente de lo que otro decida hacer en un momento dado si no ha intervenido en el acto. De hecho mi primera frase hablaba de la inofensividad individual de los Braulios y doñas Marías. Pero también hablaba de otros hechos, quizá no tan graves (sobre todo porque estamos más acostumbrados a ellos), que se producen con excesiva frecuencia en nuestro entorno, un entorno creado y mantenido por nosotros, por todos, y que es caldo de cultivo de infinidad de atrocidades diarias. Ese entorno es el que no concede la máxima prioridad a la educación, pues es más importante invertir en infraestructuras, el que es permisivo con la normas de tráfico, pues es más importante mantener la industria automovilística y de los carburantes, el que hace la vista gorda en la seguridad en el trabajo, pues es más importante abaratar los costes de la construcción, y así podría seguir enumerando hasta aburrir. Y mi pregunta es hasta cuándo vamos a consentir horrores similares y diarios, como la violencia de género, las muertes en el asfalto y en el andamio, por poner tres ejemplos.
    De todo esto, si la culpa no es de todos, ¿de quién es? Yo podría decir que no especulo ni intervengo en los beneficios de las empresas que fabrican coches, autopistas o casas, pero creo que sería simplista y que trataría de engañarme a mí mismo. Me considero tan culpable como el que más, aunque sólo sea por no tener el valor de plantarme, se planten o no los demás. Siempre he dicho que cuatro mil muertes anuales en la carretera son motivo más que sobrado como para de momento detener el tráfico, y después ya se verá. Y lo mismo con los otros ejemplos. Menos manifas pancarteras de diseño en los despachos de los trileros, y más rediseñar un sistema alternativo a la podredumbre maloliente que hemos consentido, y que se nos viene encima como una gigantesca avalancha de escoria y heces, mientras nos comen el coco con que si es lo mismo o no una décima más o menos en la previsión de crecimiento, que si la desaceleración es menor o no que la media de la Unión Europea, o que si la confianza de los mercados, y bla bla bla. ¡Venga, hombre, venga! ¡Ya nos vale!

  13. 13 Angelus P. Mayo 2, 2008 a las 10:21 pm

    Me dice nuestra Reina que no paso por el Bosque. Salvo raras excepciones, lo hago todos los días, lo que pasa es que no se me ve. Así como hay temas que me resultan estimulantes, otros me bloquean, como el caso Fritzl. No me cabe en la cabeza que alguien en su sano juicio pueda hacer semejante monstruosidad. Tiene que haber, como dice Wallace, alguna conexión suelta o cruzada en la trama neuronal del tal Fritzl.

    En cuanto al galopante individualismo de nuestro sistema, no considero que sea la causa del fenómeno, pero sí la de su tardía detección. ¿En otro tipo de sociedad, al estilo del “vecindario vigilante” que conocí en el sur de Inglaterra, no se producirían hechos similares? Tengo la sensación de que la “vigilancia” se dirige siempre hacia las conductas de elementos extraños al grupo, salvo en el caso de las sectas. Y la educación, a quien siempre se acaba invocando, me parece que no resuelve cortocircuitos mentales.

  14. 14 Angelus P. Mayo 2, 2008 a las 10:48 pm

    Pues sí, Julián, supongo que el descerebrado de turno pone un par de tacos en el buscatrón y… Corramos un estúpido velo.

  15. 15 Angelus P. Mayo 2, 2008 a las 10:54 pm

    Duende del Duende, saca la escoba (o la escobilla) y actúa, hala…

  16. 16 CESAR AUGUSTO ORTIZ ANDERSON Mayo 3, 2008 a las 12:18 am

    Lo ocurrido en Austria con Josef Fritzl,muestra a lo que puede llegar un ser humano en cuanto a crueldad,este jubilado de 73 años,que tuvo encerrada a su hija durante 24 años en el sotano de su vivienda,creando para ello un complicado sistema de seguridad,violo a su hija embarazandola 7 veces,y habiendo incinerado a uno de sus propios hijos-nietos,este hombre de perfil siniestro,hizo vivir una fabula de terror y horror a su propia familia la de arriba y la de abajo,llevaba una doble vida,revelandonos como un ser humano puede vivir con un rostro aceptable ante la comunidad en la superficie y una crueldad feroz en los sotanos de su domicilio,sin duda estamos ante un caso psiquiatrico,me pregunto cuantos Fritzl en potencia habran en el mundo

  17. 17 Ali Mayo 3, 2008 a las 12:18 pm

    Cuesta trabajo creer que alguien pueda llevar esa doble vida durante 24 años sin que nadie se de cuenta de nada.De todo este horror eso es lo que más me ha impactado, ¿cómo es posible que algo así pueda ocurrir sin que, vecinos, familiares, amigos, fontaneros, albañiles… absolutamente nadie, haya sospechado nada? ¿éste es el mundo civilizado?.
    En cuanto al tal Fritzl, no puedo llamarle señor, ese tipo es intrínsecamente malo. A los que hacen salvajadas semejantes se les califica de enfermos mentales, curiosamente su enfermedad siempre tiene consecuencias terribles , a ninguno le da por salir a la calle repartiendo billetes, o algo semejante.
    ¡Ojala viva muchos años para pasarlos en la carcel! por muy dura que sea su condena, no pagará nunca lo que ha hecho a sus hijos.

  18. 18 el candil de la sierra Mayo 3, 2008 a las 3:04 pm

    No se que decir ,ni que pensar,de momento le depositaria su comida por una trampilla,y mucho animo para el resto pues tienen por delante cantidad de montañas por escalar,no demos ideas pero igual le dan una paga por LOCO,estas cosas de la cabeza a veces no se sabe.

  19. 19 Marina Mayo 3, 2008 a las 4:40 pm

    Las personas enfermas psíquicas que hacen este tipo de delitos, no reconocen la maldad del hecho. Este Fritzl, confiesa y admite.
    Es difícil pensar que un ser humano pueda actuar de este modo. Pero lo hace. Forma parte, también, del “como somos”: Doctor Jekyll y Mr Hide.Solo tienen que unirse una serie de circunstancias:En este menda: la anormalidad en su vida sexual, la crueldad, la impunidad… Pudo hacerlo, y lo hizo.
    También en la guerra-situación extraordinariamente violenta- nos podríamos comportar como jamás subiésemos pensado.
    No quiero decir con esto, que todos nos comportaremos de igual modo bajo las mismas circunstancias; pero que el lado oscuro, sin duda, lo tenemos todos.

  20. 20 Marina Mayo 4, 2008 a las 12:43 am

    Lo siento: me he comido una s.

  21. 21 lola Mayo 4, 2008 a las 8:13 am

    La violencia ha formado parte de mi educación, así como la falta de cariño. La tolerancia por parte del resto de la familia, la sumisión, el silencio ante determinados hechos y la injusticia a la que he tenido que someterme han propiciado una situación, que fácilmente podría haber repetido.

    Sin embargo no ha sido así, porque me parecía que otro mundo era posible, que tenía derechos que debían ser respetados y para eso tenía que luchar en lugar de callar.

    En una ocasión, mi padre agredió físicamente a mi hermana, siendo adolescente. Para realizar semejante acto, además de utilizar su valentía como jefe de familia se procuró un cinturón que usó a modo de látigo con el que golpeó la espalda de mi hermana provocándole hematomas que tardaron en curar varios días según el parte médico. Los detalles no los voy a contar, eran ridículos, en ningún caso justificaban semejante violencia. Mi madre no estaba en casa, tampoco hubiera cambiado mucho la situación, todo lo contrario. De haberme callado, me habría convertido en cómplice.

    Denuncié a mi padre, el mismo que me daba cobijo en su casa. No fue nada fácil, conté con la ayuda del juez, una gran persona. El problema no se resolvió, mi padre nunca ha sido un buen padre, pero gracias a la justicia conseguí tal vez, en un futuro, haber evitado algo peor.

    A pesar de la gravedad de los hechos, he sido yo sin embargo, la que ante el resto de la familia ha sido acusada de rebelde y la que ha tenido un comportamiento fuera de lo “normal” por haber “faltado el respeto” a su padre, que no estaba loco, sólo, no es una buena persona.

    Las paredes de una casa pueden esconder verdaderos horrores, la intimidad del hogar es infranqueable si nadie cuenta lo que ocurre. No sólo es imperdonable la conducta del agresor, los miembros de la familia que callan, también son cómplices.

    Hu dudado en relatar aquí estos hechos, pero quería probar con mi testimonio que el monstruo de Amstetten no es un caso tan aislado, podemos encontrarnos con él a la vuelta de la esquina.

  22. 22 wallace97 Mayo 4, 2008 a las 12:22 pm

    Lola, a este tipo de situaciones -entre otras- me refería, que se dan en nuestro entorno, y que parece que esta sociedad, que tiene tanta prisa para desarrollar gilipolleces, no tenga intención de frenar en seco, cuando a estas alturas, no ha percibido la importancia vital de la educación. Porque estas cosas deberían estar ya erradicadas si de verdad nos hubiéramos ocupado en tener un buen sistema educativo, y no parece que éste mejore, sino todo lo contrario. Está clarísimo que una sociedad educada no interesa a unos cuantos. Casualmente a los dueños de las cajas registradoras.
    De acuerdo con Angelus P. en que la educación no puede prever ni solucionar los casos extremos como el de Josef Fritzl, pero tampoco los terremotos se evitan con sistemas de seguridad, y no por ello se deja de invertir en su detección y en paliar sus efectos.
    Es posible que casos como el sufrido en tu entorno hayan disminuido durante los últimos años, pues eran producto de una tradición machista ancestral y de una falta extrema de educación de una época, pero están surgiendo nuevos efectos de la ausencia de transmisión a las nuevas generaciones de ese sentido imprescindible de considerarse una célula más de un tejido que junto con otros forman un cuerpo.
    Y el sistema judicial jamás podrá corregir este defecto. Se necesitaría un vigilante para cada persona, y ¿quién vigilaría al vigilante?
    Es necesario reaccionar, y mientras tanto, paliar urgentemente los efectos. Pongo un ejemplo: si la inmensa mayoría de las muertes en carretera se produce entre jóvenes de dieciocho a veinticinco años, ¿no sería imprescindible mientras se les convence a través de la educación poner el límite mínimo para conducir en los veinticinco años? Además, por supuesto, de quitarnos la careta y dejar de promocionar los grandes negocios del ocio a base de anestesiar el cerebro a nuestros jóvenes.
    El hecho de que hayas contado tu caso, me parece de vital importancia, pues comunica directamente y demuestra que hay personas valientes capaces de enfrentarse a las injusticias, y el ejemplo tiene que cundir, por la cuenta que nos trae, y está claro que no podemos esperar que nos venga de las instituciones.

  23. 23 Marina Mayo 4, 2008 a las 2:11 pm

    Lola, ¡eres una tía muy valiente!.Esa denuncia, en una mujer, a un miembro de su familia, que significa ¡no al miedo! con todas sus consecuencias-que son muchas porque tocan el alma-es de ser valiente y comprometida. te admiro por ello. Sin sensiblerias.

  24. 24 el candil de la sierra Mayo 4, 2008 a las 8:31 pm

    LOLA LOLITA LOLA,animo .

  25. 25 Gervasio Mayo 4, 2008 a las 9:19 pm

    Lola, sabemos por experiencia propia, que este tipo de cosas te dejan marcad@ de por vida, no le des excesiva importancia, en casi todas las biografías humanas existen, desgraciadamente, acontecimientos similares al tuyo. La vida está compuesta de algunas vivencias felices y de momentos terribles, Al fín y al cabo es una comedia dramática sin final feliz…

  26. 26 Julian29 Mayo 4, 2008 a las 9:34 pm

    Lola lo importante es poder decir que has roto la cadena. Malo es que eso ocurra, pero peor es permitir que siga ocurriendo generación tras generación. Tu fuiste valiente y te enfrentaste a él. Los (mimimamente inteligentes) que entonces te criticaron, se habrán dado cuenta con el paso de los años que tu actuaste bien, y los que no lo han hecho, no merecen la pena…
    Adelante REINE y PRESIDENTA, tienes mucho que decir.

    Un abrazo,(casto, que no se nos pique Fred)

    Julián

  27. 27 lola Mayo 4, 2008 a las 9:35 pm

    Si me hubiera callado, no habría podido mirar a los ojos a mi hermana como si no hubiera pasado nada.
    Candil muchas gracias, la historia sucidió hace ya muchos años, está enterrada aunque no olvidada.
    Marina, Wallace, de valiente nada, que para echar una araña de mi casa tengo que llamar a los bomberos.

  28. 28 Ali Mayo 5, 2008 a las 8:25 am

    Lola, valiente sí, aunque tengan que ir los bomberos para echar a la araña. Valiente y ejemplar, No podemos callar, No tenemos ningún derecho a callar, cuando el horror pasa por nuestro lado.
    Lola, un abrazo y mi admiración.

  29. 29 CARMEN Mayo 5, 2008 a las 10:18 am

    Lola ,valiente si,por defender a tu hermana con la denuncia y por contarlo aqui.Normalmente estas y otras cosas se suelen callar y forman parte de los secretos mejor guardados con uno mismo,que suelen hacer mucho daño.
    Un abrazo.

  30. 30 Fred Mayo 5, 2008 a las 5:54 pm

    Aquí el campo no hay arañas: son monstruos enormes, negros y peludos… la última que ví tenía unas patas de unos 5 centímetros, o sea total 8 0 10 de diámetro. Cuando Lola ve una se pone a chillar y me llama a mi… y me provocan un absoluto pánico aterrador… y encima no la tengo que matar, lo que me parece bien. Pero claro la araña en cuanto me vé con la escoba se esconde en cualquier sitio… y aparece en el momento más inesperado… y volvemos a empezar…

  31. 31 Charivari Mayo 5, 2008 a las 7:24 pm

    Aunque tarde por haber estado de viaje, no quiero dejar de enviar un abrazo muy, muy fuerte a Lola. ¡Qué poco respeto se tiene a los niños!

  32. 32 Julian29 Mayo 5, 2008 a las 8:13 pm

    Fred, son eso arañas o pulpos. A mi no me cuadra…

  33. 33 lola Mayo 5, 2008 a las 8:49 pm

    Lola la valiente menos cuando se enfrenta a las arañas-pulpo os agradece vuestro apoyo. Si alguna vez y ojalá que no, conocéis a alguien que pasa por una situación parecida a la mía, podéis contarle como vencer al malo de la película.
    Un beso a todos.

  34. 34 Palinuro Mayo 5, 2008 a las 10:17 pm

    Lola, antes te rendía la pleitesía que corresponde a tu rango dse reina/presidenta… Ahora, además, me descubro ante tu valor de sacar a la luz algo que muy pocos osarían revelar. Mi admiración y simpatía por tu franqueza.

  35. 35 Palinurova Mayo 6, 2008 a las 12:52 am

    Qué poco respeto se tiene no solo a los niños, Charivari, sino también a muchas mujeres de todas las nacionalidades, clases, edades,y condición. Pero mientras no se eduquen los/las niños/as para que aprendan lo que es el respeto hacia el/la prójimo/a o precisamente se rompa la cadena, como tan valientemente hiciste, Lola, seguiremos viendo o sufriendo casos de violencia física o psíquica. Y mientras los demás entendemos el “no meternos en vida ajena” como una muestra de respeto y no de pasotismo, tendrán su oportunidad de actuar impunemente los Fritzl, los Himmler, los Obiang, los Putin y un largo etc. Y mientras hagamos negocios con dictadores, señores de la guerra, traficantes de guante blanco y defensores del burka, de la ablación y de castigos medievales, todos somos culpables. Y no digamos, en la edad de la comunicación, que no lo sabíamos, como los alemanes en tiempos de los nazis. Allí unos cuantos sabían, otros no querían saber y otros, efectivamente, no tenían idea de lo que pasaba. Y yo ahora estoy sin saber si los amigos de mis abuelos sabían, participaban o cerraban los ojos. Y mi padre carne de cañon, con los valores distorsionados, costándole un trabajo terrible poner las cosas en su justo sitio y no seguir los patrones aprendidos en su juventud.
    Enfin…, perdonad que me despache así pero me sube la bilis, la rebeldía y toda mi carga histórica, siendo alemana. Así que: a seguir el ejemplo de Lola. Al violento no le pasemos ni una. A por ellos con la ley y el raciocinio en la mano y en el corazón.
    Un beso a todos.

  36. 36 lola Mayo 6, 2008 a las 6:44 am

    Palinurova, muchas gracias por tus palabras, estás más que perdonada, tu despacha que aquí podemos, gracias a la sensibilidad de este Duende.
    Estoy absolutamente de acuerdo contigo, no podemos pretender cambiar el mundo si no lo hacemos primero nosotros mismos. Excepto en la radio, por cierto, una de las veces hablé con Capi, nunca antes lo había contado. No estoy orgullosa de los hechos, pero ya que han ocurrido mejor sacarle partido e intentar ayudar con mi experiencia a otras personas. Precisamente porque conozco la dificultad que representa vivir una situación familiar parecida, he considerado oportuno darla a conocer para demostrar que hay otra salida, pero es imprescindible actuar cuanto antes. Aquí sobre todo, quería resaltar que hechos tan horribles suceden todos los días y cerca de nosotros. Lo que ocurre es que sólo salen a la luz cuando ya es tarde. No creo particularmente en la justicia, sí en las personas que deciden aplicar la ley y no han dejado por el camino de ser humanas, como lo demostró el juez que me ofreció su apoyo no sólo con la ley en la mano, sino también con su corazón.
    Palinuro, muchas gracias a ti también, eres muy amable. Un pasado un tanto turbio para una reina ¿no crees?
    La vida no es siempre de color de rosa, pero cuando lo es, es maravillosa.
    Besos.

  37. 37 wallace97 Mayo 6, 2008 a las 8:31 am

    Reina, el pasado turbio no es precisamente el tuyo.
    Palinurova, absolutamente de acuerdo.

  38. 38 Ángela Mayo 6, 2008 a las 5:39 pm

    Con algún día de retraso, me sumo al comentario generalizado Lola. Por lo de antes, y por reiterar la denuncia aquí, en el blog de tus amigos. Desgraciadamente, pocas cosas se pueden hacer al respecto, pero una de ellas, quizá la más importante, es la denuncia. Un abrazo muy cariñoso te mando desde Oviedo Lola.

  39. 39 lola Mayo 6, 2008 a las 6:45 pm

    Muchas gracias, Ángela, eres muy amable. Un beso desde la France, de los franceses.
    Por cierto, me acabo de acordar ¿contactaste con Radio Nikosia?

  40. 40 Angelus P. Mayo 6, 2008 a las 10:12 pm

    Lola, una Reina que no necesita paladín. Te admiro y envidio esos arrestos tuyos.

    Palinurova, tu valiente comentario, y en especial la alusión a tu padre, me traen a la memoria un apunte que mandé a “No es un día cualquiera” cuando saltó la controversia en los medios sobre las revelaciones de Günter Grass acerca de su pasado juvenil. Lo pego a continuación:

    ———————————————————————
    Alguien dijo: “Quien esté libre de pecado, tire la primera piedra” ¿Vamos a negarle a D. Günter el arrepentimiento? ¿Cuántos en este país van de demócratas de toda la vida y no hay más que rascar un poco… y nunca han hecho confesión pública de sus pecados de juventud?

    Ego absolvo te, Grass.
    ———————————————————————

  41. 41 Charivari Mayo 8, 2008 a las 12:30 pm

    Palinurova, eres otra “gladiadora del pasado” pero culpas, hay que echarse las mínimas porque el ser humano es un caleidoscopio de sentimientos y sensaciones que ni uno mismo sabe el límite. Ante situaciones de miedo o desconocimiento, está visto que se actúa de forma diferente, lo mismo que si eres niño, joven o adulto.
    Muchas veces me pregunto si ese querer ser “buenos por decreto” va contra las leyes de la naturaleza.
    En cualquier caso, la vida, es lo que tenemos y si no se le pide mucho (mejor, nada y así lo que te da te parece genial) es estupenda, claro que también cuenta haber caido en este hemisferio, con este color, y en este barrio…

  42. 42 Palinuro Mayo 8, 2008 a las 12:44 pm

    Por una vez y, sin que sirva de precedente, suscribo el comentario de Palinurova. Vale.

  43. 43 wallace97 Mayo 8, 2008 a las 12:47 pm

    Charivari, coincido contigo. Creo que el ser humano es su pura circunstancia, se moldea por el entorno, y por mucho que afecte la genética (que por otra parte, es también circunstancia pura y dura), lo que va configurando a la persona es lo que le rodea en cada instante de su vida.
    Eso es lo que me hace tender a disculpar cualquier acción humana individual que no sea fruto de una especulación premeditada y calculada a costa de alguien o de algo que afecte a ese alguien negativamente. Pienso que cualquier persona puesta en la circunstancia de otra, actuaría exactamente igual que ella.
    No ocurre igual con los grupos, ahí sí que tiendo a ser crítico, porque hay mucha permisividad con la manipulación a la que son continuamente sometidos, siempre a favor de especuladores.
    Y qué razón tienes con lo de no pedir nada a la vida. Creo que a la inmensa mayoría nos lo ha dado todo, lo que pasa es que no siempre abrimos bien los ojos de la objetividad.

  44. 44 Angelus P. Mayo 8, 2008 a las 10:10 pm

    ¡Pero qué bien expresado, Wallace! Elocuencia pura. Suscribo de pa a pa tu comentario.

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