
Fue una anécdota, pero invitaba a la meditación. Comía un amigo de Juan en la casa del Duende y le sirvieron algo tan sencillo como unos espaguettis. Le acercaron el queso rallado y la salsa, los roció con ella abudantemente, los envolvió con ambos ingredientes y al poco se relamía con visible satisfacción. Exquisito -subrayó antes de preguntar- ¿De qué es esta salsa? Le sorprendió mucho saber que era tan sólo una vulgar salsa de tomate casera. Hecha, eso sí, con aceite de oliva y abundante cebolla para dulcificarla. Sorprendentemente, en esta sociedad del bienestar en la que casi todo el mundo tiene acceso a casi todo, el muchacho no conocía más salsas de tomate que las envasadas por las firmas comerciales.
Todos los seres humanos deberían tener derecho a tomar salsa de tomate de la buena..
Por otra parte, se entera hoy el Duende de que Cyrano de Bergerac, un escritor contemporáneo de Moliére más conocido por la vida que le dieron Edmond Rostand, José Ferrer y Gerard Depardieu que por sus obras, escribía cartas de amor por encargo. Hacía felices así a las enamoradas cuyos enamorados, aún manejando el florete, eran torpes con la pluma. Las cartas las acaba de traducir y publicar David Felipe Arranz, aventurando que, de haber vivido en nuestra época Cyrano, serían SMS de amor. Las grandes compañías telefónicas ganarían más, y a lo mejor incluso se crearían nuevos puestos de trabajo, que es algo muy importante en estos tiempos. Pero, con todos los respetos, no es lo mismo.
Todos los seres humanos deberían tener derecho a recibir cartas de amor. El Duende, por cierto, se emplearía de negro como Cyrano, porque las cartas de amor se le daban bastante bien.
Nunca sabe uno cómo se teje la urdimbre de la felicidad, ni si la sensibilidad humana se forja con pequeños detalles como éstos. Pero la verdad es que estas naderías colaboran lo suyo. Lo ha comprobado el Duende tras visitar a su amigo Félix, ya convaleciente en casa. A él no le han faltado jamás ni la salsa de tomate casera ni otras delicias de la buena cocina andaluza en la que se crió. Ahora además ha leído en este blog los muchos mensajes a él dirigidos, y éstos van obrando en su ánimo parecido efecto balsámico que el logrado por las cartas de Cyrano.
Todos los seres humanos deberían tener derecho a recibir cariño. En salsa, en prosa, en verso, con una palabra, un abrazo, una sonrisa o quizás tan sólo una mirada.

Creo que esas naderías, no es que colaboren lo suyo, es que son el cogollo, las hojas externas y el tallo de la vida, por lo que dejan de ser tales para ceder el concepto a esas cosas tan “importantes” como son la desestructuración de la tortilla de patata, la pasarela Cibeles o pasar de los cuartos de final.
Y como estoy convencido de que el noventa y muchísimos por ciento lo sentimos así, ¿por qué no empezar a demostrárselo a esos mínimos por ciento que nos han hecho entrar al trapo de la estupidez envuelta en sofisticación encarecida hasta el extremo?
Interesante reflexión. Las nuevas generaciones han acostumbrado su paladar a las “delicias” enlatadas, congeladas o precocinadas.
En casa habíamos tenido pollos, y a veces al guisarlo había gente a la que no le gustaba, decían que no era pollo.
La felicidad radica en pequeñas cosas, sin aparente importancia, pero vitales para sobrevivir el día a día.
Sobre Cyrano, poco que decir, mi incultura me delata, sólo sé que era un tío de narices nativo de un lugar donde se producen grandes vinos.
Si es que todo lo que viene del corazón sabe divino, exquisito manjar para dioses. La comida casera cuenta con un ingrediente fundamental, es el cariño y mimo con que se hace. Condimento difícil de encontrar a escala industrial, sin aditivos, sin colorantes, natural. Lo mismo sirve para aderezar la cocina como para envolver las palabras, y si éstas están rellenas de ternura y amor, se convierten en excelente aperitivo para dar paso al resto de platos repletos de felicidad.
El duendeamigo Félix se nota que debe apreciar la buena mesa, por eso ha degustado las palabras que hemos cocinado para él.
El poder de las palabras es maravilloso, sobre todo, si entre sus ingredientes se encuentran buenas intenciones. Escaso componente en nuestra sociedad, donde muchas veces éstas se convierten en un arma de doble filo. Por eso a veces, nos extrañamos al escucharlas y nos preguntamos su verdadero significado. Las palabras amables, existen, como la salsa de tomate casera. Lástima, que algunos prefieran la comida rápida y las palabras que no quieren decir nada.
No me imagino cartas de amor por SMS, prefiero la pluma y el papel.
34 años haciendo salsa de tomate casera porque la envasada me parece siempre malísmima, desde hace un año compro una salsa de tomate frito envasada que se llama Hida que es estupenda, añado una cucharadita de azúcar y absolutamente casera, eso sí no es barata pero compensa.
mi aportación a la pequeña cuota de felicidad de hoy: si valoráis el tiempo, la relación claidad precio del tomate Hida es espléndida
Al entrar cada mañana en el blog, leo el título del artículo del Duende y antes de entrar en él trato de adivinar de qué va a tratar. No acierto nunca, oiga.
El de hoy da para muchas reflexiones, pero lo que me sugiere con más fuerza es constatar cómo un medio aparentemente tan frío y distante como Internet puede resultar al final tan cálido, y cómo por su ministerio nos alegramos de que Félix esté ya en casa y sometido al tratamiento de la comida hecha con cariño, que es el mejor remedio que se conoce.
Lo que hace que la vida merezca la pena son esas cosas. (Y las croquetas de escabeche de mi madre a la cabeza de todas ellas).
Respecto a lo que ha dicho el Duende de que las cartas de amor se le daban muy bien, y lo de emplearse como Cyrano, recuerdo que el “escritor de cartas” era una institución, sobre todo en la mili. Y debía de ser público y notorio para las novias, que me imagino que conocían a su novio perfectamente y no podían creerse que eso de: “No hay estrella que no me hable de ti, ni pájaro que no me traiga tu canto” se le ocurriera al mismo mozo que, cara a cara (hoy diríamos “de forma presencial”) le decía: “arremángate, moza”. Supongo que la novia ya sabía que las cartas no se las escribía él, pero le agradecía el esfuerzo de acudir al “escritor de cartas”.
Ánimo a Félix
El cariño debería estar fomentado por el Ministerio correspoondiente porque así la Seguridad Social se ahorraría un montón de cuartos. No se valora en lo que vale un abrazo, una caricia, una sonrisa. También le saldrían mejor las cuentas si se comiera mejor, más sanamente aunque eso tratan ahora de paliarlo con campañas de concienciación ciudadana… difícil veo la enmienda cuando han acostumbrado a las nuevas generaciones a la comida rápida, precocinada y falsa. El ritmo de la sociedad dijo adios a las meriendas de bocadillo, las sopitas, las croquetas caseras (José Ramón, a mi también me quedan geniales las croquetas, las de bonito las que más me gustan) y tantas otras cosas que arropaban el hecho de comer “casero”.
La tragedia de Cyrano fue enamorarse de la novia del que contrataba sus servicios para escribirle las cartas de amor porque no era capaz, por sus complejos, de dirigirse a una mujer directamente. Esto también tiene su miga.
Acabo, enviándole a Félix mis mejores deseos, ya en casa, es otra cosa.
Así que Cirano no fue solamente una ficción de Rostand, sino un escritor de carne y hueso ¡Vaya, vaya! Me viene a la memoria una versión en español que descansaba en uno de los anaqueles de la casa paterna, en excelentes ripios, que nuestra madre nos enseñó de niños y con los que nos deleitábamos recitándolos al tiempo que representábamos la acción declamada. Igualito que ahora.
Por mi total ignorancia culinaria paso del tema del día, la salsa de tomate. Pero no puedo pasar de la buena nueva de Félix ya en casa y para el que van mis mejores augurios.
Si es que una salsita de tomate hecha a fuego a lento le da categoría a cualquier plato.
Pásanos la receta de las croquetas Charivari, que sorprenda un día en casa, que yo solo las se hacer de restos de cocido.
Yo guardo las cartas que me escribía mi marido cuando éramos novios y hasta una postal que me hizo muy ñoña con corazones y todo. Que diferencia con los sms y los emilios escritos sin la mitad de las letras para ahorrar espacio.
Me alegro mucho de que Felix ya esté en casa rodeado de todos los suyos, aunque me consta que siempre lo ha estado.
Saludos a todos
Gracias por el consejo de la salsa, Camiseta que a mí cuanto más tiempo de cocina me ahorre…
Con salsa de tomate o sin ella, me alegro infinito de que Felix esté en casa ¡que se deje cuidar, y querer!
Es una de las salsas que dan calor de hogar como el olor de la ropa blanca recien planchada.UN BESO
La madona hase en verano berenjenas rellenas y a mi lo que me gusta más es la salsa de tomate porque le añade lo que le sobra del relleno y es fabulosa
, podría servir para enemorar a cualquiera, ara que las cartas de amor para haserlas has d’estar enamorao sinos son palagosas, porque cuando estás enemorado hases unas pardaladas… yo recuerdo regalé una ves un corasón tallado en una piedra de forrar paredes, también un paño de limpiar los cristales de las gafas envolviendo trositos de conchas del la mar, un mensaje ensima de un sobre de una carta del banco, un lengüetaso a la cara, un café con leche con servilletas de corasones rojos, tambien me dio mucho cariño un gato con tres patas, un flautista un dia triste de lluvia, un libro de orasiones, el abraso que nesesitaba…la questión es que no puedo estar en sitios sin cariño mucho tiempo porque me pongo enfermo.
Desde que mi madre me disfrazó de niña de Cyrano de Bergerac en un baile de disfraces escolar, tengo muy poca simpatía por el personaje, a pesar de la excelente representación de Depardieu. Eso no se le hace a una niña. Los disfraces de mi madre, eran siempre así, uno no sabía explicar a los demás niños de qué iba vestido. Lo que nos gustaba era ir de enfermera, de gitana, de princesa… no del secretarío de Felipe II. Yo no me he vuelto a disfrazar nunca más.
La otra lacra familiar, la de la salsa de tomate natural, también la hemos heredado en la tercera generación. Con lo cómodo que resultaría que nos encantase la que hace Solis.
Me alegro muchísimo de la mejoría de Félix que ya esté en casa es una excelente noticia.
Sigue lloviendo.
Macu, no sé, me parece un poco prosaico dar recetas en este foro… indagaré a ver quién eres y te daré la fórmula: sin grumos y cremosas. Estaría bien un blog dedicado a romper con la monotonía culinaria casera porque la mayoría de las veces con un pequeño toque cambia el mismo plato y no digamos lo que se puede hacer con lo que llamamos “sobras”, a mi es lo que más me gusta, eso sí es creativo.
Ángela, leía una vez un articulito sobre el fomentar la igualdad de sexos desde la niñez que cuestionaba si a los niños se les podría disfrazar, por ejemplo, de princesa sin que se traumatizaran más tarde; me lo has recordado. Una cosa es vestirse de indio y otra de registrador de la propiedad ¡qué cosas!