
(Foto de La Sombra del Viento)
España ya no es lo que era. Compra el Duende en un pequeño colmado barrial donde aún es posible llevarse el pan, un brick de leche, y un par de berenjenas sin tirar de chequera -no se sabe cuánto durará este chollo, al paso que vamos- y se encuentra a Daniel vestido de camisa blanca, chalequillo, parpusa y pañuelo al cuello. Daniel es el dueño de la tienda, y la parpusa es la gorra de los chulos madrileños. Se supone que en cualquier otra comunidad autónoma la incluirían entre los llamados hechos diferenciales, pero tampoco es tan diferente. Y además en Madrid lo diferencial es que estas cosas nos tienen sin cuidado: no se conoce a más de diez madrileños que sepan explicar por qué nuestra bandera es roja con estrellas blancas ni, mucho menos, cantar una sola palabra de nuestro himno. Y tan frescos.
Daniel está hoy contento, porque canta en una función benéfica y va a poder demostrar su arte. Es que en realidad yo soy barítono -puntualiza- Pero la vida no me ha dejado ser artista, ya ve usted…Y mientras le despacha al Duende, se estira con aquella famosa romanza del maestro Serrano:
Junto al Puente de la Peña,
la otra tarde la encontré…
Y su guante, chiquitito,
me cayó a los pies
En éstas entra en el colmado el señor Celedonio, que se jubiló de sargento de la Policía Municipal hace años. Celedonio es viudo y vive solo, pero tiene nietas a las que lleva a ver los desfiles de la escuadra de coraceros del cuerpo, tan vistosa, con los guardias a caballo luciendo sus cascos de plumero y sus lanzas. También pasea por la Casa de Campo y busca setas, cardillos y hasta espárragos silvestres. Celedonio es adusto en sus modales, y habla como si fuera un telegrama. Llega a la tienda con tres churros enhebrados en un junco, al estilo antiguo. Así aparece todos los días. Pero, hoy, sorprendentemente, en la mano lleva también un diminuto ramo de flores anudado por un lazo. Por un momento, el colmado respira la fragancia de las flores. Celedonio advierte en un pispás que Daniel viste de artista, y lo considera. Pero eso no altera su flema de policía jubileta, por lo que hace su pedido con su habitual laconismo castrense. Buenos días, Plácido Domingo. Tres pimientos, paquete arroz, pan y MARCA. ¿Se debe?… El tendero barítono le vacila con fina ironía. ¿Y las flores, también son de la Casa de Campo?…Celedonio baja los ojos y farfulla entre dientes. No. Son rosas de pitiminí, una joya de la botánica…
Celedonio se despide, se da la vuelta y se va. Daniel le mira, sonríe al Duende y, haciendo un gesto hacia el viejo policía, dice un vamos que vamos. Hasta que otra parroquiana apunta un nuevo dato. Son de la mercera, te lo digo yo…Se les ha visto paseando juntos, le lleva los churros todas las mañanas, y siempre ha presumido en el barrio de un rosal mu especial que crece en su patio.
España ya no es lo que era. Un comerciante de ultramarinos que canta romanzas y un viejo policía desarmado por un ramillete de rosas de pitiminí. Si don Pelayo levantara la cabeza…


Bonita estampa, Duende.
Me ha gustado mucho lo de: “Es que en realidad yo soy barítono. Pero la vida no me ha dejado ser artista”.
El barítono se aferra a su arte como el policía jubilado se aferra al amor. Como todos nos aferramos a la vida.
Muy bien, Duende.
“Por sí un reto me lanzaba
recogí su guante yo,
y en su mano bella puse
un beso de pasión…”
Pues no es el único que ha soñado con cantar romanzas zarzueleras. Mis favoritas son la de Juan en “Los Gavilanes”:
“¡Mi aldea!
¡Cuánto el alma se recrea al volverte a contemplar…!”
Y la de su oponente Gustavo:
“¡Flor roja,
como los labios de mi zagala!
¡Flor bella,
que yo he cortado para mi amada!
¡Un beso
pone mi boca con toda el alma!
¡De amores
esta flor sea la más preciada!”
Es que, en realidad, uno también es artista, al que ya no responden las cuerdas vocales por azares de la vida…
buenos dias!!!! como yo no se de romanzas ni quise ser baritona;” pues me hibiera conformado conque mi marido hubiese recordado nuestro 22aniversario que fue el pasado 14- y como mucho 2 rositas….pero eso es mucho pedir me parece….gracias al duende me hago la ilusion de que esas rosas de la foto eran las que olvido mi despistado marido……….besos
Reminiscencias de un mundo en el que se convivía, con sus pros y sus contras. Ahora se sobrevive, con los pros en retirada y los contras invadiendo. Añoramos cada vez más aquellos pros, y acabaremos añorando también aquellos contras, pues los de hoy los están haciendo buenos.
Por su propia naturaleza el hombre tiene más facilidad para recordar lo bueno que lo malo, supongo que como mecanismo involuntario de defensa. Y cuando hablo con los viejos, los tiempos pasados siempre parecen idílicos. Pero cuando les hago preguntas concretas sobre el hambre y los sabañones, sobre los bofetones paternos y las penurias de las madres solteras, sobre la polio y el tifus, Wallace….
Zoupon, me refería a los pros y los contras de la convivencia, solamente. Es verdad que lo expresé mal, debería haber dicho: ahora se sobrevive, con los pros de la convivencia en retirada y los contras de la incomunicación invadiendo.
Vamos, que no entiendo por qué al conseguir desterrar lo malo hemos arrasado también lo bueno. Mejor dicho, sí lo entiendo, y eso es lo que me cabrea. Está todo relacionado con la forma absurda de vida a la que nos hemos dejado llevar por la maldita especulación continua y creciente.
Ni pros ni contras, necesidades diversas en personas diversas en vidas diversas en épocas diversas de sitiuaciones diversas. Aurora adora la ópera y… de vez en cuando su vecina Luisa que es la arpista de la ópera de Valencia, le regala con mucho placer alguna entrada, suelen ser dos, una para ella y otra para Juanito, Juanito se cansa tanto rato sentado y los trajines de ir y venir le desbaratan su rutina de horario, ella no iria sóla aunque apunto de cumplir los ochenta, le parece que ya ha dejado de hacer demasiadas cosas y es hora de hacer su vida, así que si debe ir sola irá por primera vez, no será lo mismo de todos modos
, a él le parecerá que llega demasiado tarde, inquieto y cansado de dar vueltas por la casa la espera ansioso con la mesa puesta y la cena preparada aunque él haya cenado ya
Hoy, precisamente, me topé en la calle Alonso Cano con un fulano que al tiempo que ofrecia -medio clandestinamente- su mercancia de fruta camuflada en una furgoneta inundaba el ambiente con ua voz prodigiosa: La dona e movile, Furtiva lacrima… Entre el remolino de señoras alguna le dijo que le había visto en algún concurso de la tele. ¡Cuántos habrá que la vida no les ha dado su oportunidad!
Si Don Pelayo levantara la cabeza estaría encantado de comprobar que, por encima de la desacelaración económica, la subida de precios, el ministerio de igualdad, la guerra de Irak, el hambre en el mundo, el hedonismo, la superficialidad, la competitividad, la persecución de la belleza a ultranza, la lucha contra el envejecimiento, el poder del dinero, la falta de ética…, unas rosas de pitimini pueden obrar el milagro de la felicidad, aunque ésta sólo sea momentanea.
Menos poesia y mas realidad, estamos en una democracia dictadora, no se puede hacer huelga para que la soidad sepa la verdad y ustedes dicen lo que les ineresa para que esa sociedad criminalice a los huelguistas, siento vergüenza de los medios de comunicacion por su mala informacion y por ser ellos mismos los dictadores que deciden lo que se puede decir. Es pero que sus conciencias liberales les dejen ser libres, ya que a los transportistas los han crimilizado (pensando en sus familiares y amigos) ojala ustedes fueran tan honrados como ellos.
Naif dice: Te has equivocado de sitio. Te has perdido y has entrado aquí sin saber dónde entrabas. Permíteme que te acompañe a la salida.
Grasias! a la poesía! tantas y tantas grasias y gracias! y a los poetas que son los que disen la verdad, libres,porque ninguno come de ella, lo sabïa señor?,
Hay dos capullos en El Mundo que no dejan de florecer:
http://www.elmundo.es/eurocopa/2008/luisaragones/
Muchas gracias por compartir con nosotros vuestro sentido del humor y robarnos a diario una sonrisa. Felicidades.