A menudo se le plantean a uno dudas metafísicas de difícil resolución. Suelen sobrevenirle en verano, cuando el ciudadano está de vacaciones y otorga más licencias al cuerpo. Se levanta con espíritu positivo, con deseos de no privarse de esos pequeños placeres de la vida y de olvidarse del reloj. Quizás con la compañía del periódico o en una buena conversación. Y casi siempre en torno a un humeante café con leche.
Entonces el ciudadano responsable y educado, tan compenetrado con los ideales de justicia, solidaridad, respeto a los valores humanos y amor al medio ambiente, puede darse una patente de hedonismo y elevar los ojos al cielo preguntando a los dioses: ¿cuál es el mejor acompañamiento para el café con leche? Qué difícil pronunciarse.
Cree el Duende que ya hace casi un año escribió un post por estas fechas dedicado a las tostadas. Pero cada cual habla de la feria como le va en ella. Cae uno en un pueblo con un obrador que hace delicias en el suizo o en el croissant y no puede resistirse a su encanto. En otro podrá ser el bizcocho. Más allá las perrunillas. O el pan de borona con mantequilla. O mantecadas. O, cómo no, los churros y porras.
La biografía de cada quisque se va alicatando con los años de recuerdos variados. Unos, los más decisivos, pertenecen al sentimiento. Pero hay muchos más de carácter anecdótico que vienen a redondear el encanto de la vida. Y entre ellos, claro, está el complemento del café con leche. Habrá mil teorías al respecto. El Duende citará algunos que le parecieron exquisitos y que llevan incorporados, además, el efecto imperdible. O sea, el recuerdo del momento, el lugar y la compañía, que a veces enriquece el sabor del desayuno. Pa amb tumaca en el Manso del Puig, ensaimada en Cala Ratjada, enfiladas -maravillosas- en Asturias, pan con manteca colorá en Tarifa, tostadas con aceite en Baeza (por cierto, Antonio Gala en su tronera de ayer denunciaba el mal trato urbanístico y medioambiental que, junto con Úbeda reciben estas dos ciudades, patrimonio de la UNESCO), aceitadas en Zamora, sobaos en Cantabria…Y churros, insuperables, en el Puerto de santa María.
Desayunos todos tan ricos. Y compartidos en grata compañía. ¿Y si resulta que, dentro de todo, y aún con el desasosiego de no saber cuál la mejor compañía para el café con leche, la vida no está tan mal?

parece que hoy me has leido el pensamiento porque me acabo de levantar y despues de dudar un rato ( no sabia que desayunar) me he decidido por unos cereales integrales con el cafe con leche!!!! feliz dia!!! besos
Dependiendo del sitio donde se esté, lo que caiga que esté rico… o galletas María de las buenas; y antes de las chifladuras de los del Ente, café con leche con radio.
Todo me vale como a Trini, pero puestos a caer en el pecado, la mantequilla con pan (no pan con mantequilla) ocupa el primer lugar, aunque esa licencia veraniega -por no llamarla kilos- cueste luego quitársela de encima… ahora mismo estoy en ello.
Mmmmm…y…pan con confitura de ciruelas enteras con un poquito de queso tierno y lo principal con tiempo para saborearlo. Lo que más me gusta del dia es el desayuno y lo más lujoso para mi es poder dedicarle tiempo, el resto del dia puede una adaptarse a todo!!
Idò a mi me parese fabuloso merendar por la mañana sentadito en una piedra en medio los naranjos con un troso de pan y una rajada de sobrasada, es igual si el pan es de ayer o antes de ayer, luego me tomo un melocotón del árbol o lo que me de la temporada y como siempre llevo el calito en el termo, idò…que más se puede pedir! a mi me parese que nada, la compañía siempre está cuando no el viento, es el sol, cuando no una rana un perro o un amigo
bueno a mi me gusta mucho desayunar de croissant con un zumo,
tampoco esta nada mal pan tostado con aceite,i como no xurros
con chocolate, pero para variar lo que yo siempre estaria comiendo
seria creeps con nocilla mmmm pero para mi todas la horas de comer son buenas mientras sea de lo que a mi me guste
Yo hablé un día de una churrería a la que, afortunadamente, sólo puedo ir los fines de semana (si fuera a diario tomaría un tono prosaico y me gustaría menos). Ahora que estoy de vacaciones voy todos los días con mi mujer.
Yo creo que lo bueno del desayuno de vacaciones o de fin de semana es el TIEMPO. Tener tiempo, desayunar lentamente, charlar…
José Ramón, si vuelves por estas notas otra vez ¿te importaría decir a qué churrería te refieres? Yo no estaba aún en este bosque el día que hablaste de ella y los churros también me pirran. Recuerdo unos en Úbeda, a las 8 de la mañana ¡divinos!
Mi desayuno diario, que se ha convertido en el preferido, es un pitufo de pan recién hecho con buen aceite de oliva, tomate rallado, pavo y queso emmental (ambos cortados muy finos). Y el café con leche, en vaso grande y muy frío.
Los churros, al menos para mi, bien calentitos y mojados en chocolate espeso.
Cualquiera de los desayunos descritos son apetecibles. Lo importante es dedicarle el tiempo adecuado. Soy contrario a la muy española costumbre de desayunar poco… o nada: yo, solo un café bebido, y, así hasta la comida. Coincido con Adela y con los que habéis apuntado que hay que rservar el tiempo para desayunar pausadamente. Me apunto al pan rústico, aunque sea de ayer, tostado con buen aceite de oliva y tomate, en verano, claro, el de invierno es insípido.
Os voy a dar una receta, aunque no sea de desayuno, es para vegetarianos o para los que acompañan las carnes o pescados de otra cosa, es original de Bob de Ca’s Barber, a mi no me gusta la cocina.
PASTEL DE VERDURAS DE LA TEMPORADA AL AROMA DEL ROMERO
Necesitamos: berenjenas, tomates grandes, pientos rojos, manzanas, orégano, romero, albahaca y sal (se pueden añadir otras verduras del tiempo que gusten, la cantidad según los comensales y el molde)
Ponemos las piezas de tomates, pimientos y manzanas a asar.
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Cortamos las berenjenas en láminas ni muy gruesas ni muy finas
las ponemos a freir en aceite de oliva y mientras se frien las condimentamos con un poco de sal, bastante romero, si en el aceite ponemos bastantes ajos, darán mejor sabor.
Mientras se van asando los tomates, etc los ponemos en otro recipiente para que enfrien y poder pelarlos.
La berenjena ya frita cubrirá la base y los lados del molde, y una vez pelados los pimientos los pondremos sobre la berenjena y los condimentaremos con la albahaca y un poco de sal, sobre ellos otra capa de berenjena frita y sobre ella la manzana asada pelada y laminada, sobre esta última capa otra de berenjena y sobre esta el tomate con todo su jugo y troceado condimentado con orégano y otro poquito de sal, así hasta llenar el molde.
Finalmente hay que batir unos huevos echarlos en el molde y moviendolo un poco para que impregne las capas y al horno.
Cuando ha enfriado se puede desmoldar.