San Martín de Luiña, concejo de Cudillero, Principado de Asturias. En este bonita aldea hay una iglesia del siglo XVII con un original campanario que se divisa desde cualquier lugar del Valle de las Luiñas. Alberga un importante retablo barroco, del correspondiente maestro que ayer recordaba y hoy la mala memoria del Duende ignora. Da igual. Pese a las desamortizaciones, las guerras napoleónicas, los ladrones como Eric el Belga, la simonía tolerada, la picardía de algunos anticuarios y la incuria de miles de turistas y aldeanos, muchas iglesias en España aún acogen piezas de are religioso más que estimables. La de San Martín no destaca pues por eso. Sino porque en el suelo de piedra, a la altura de su crucero, una muy visible inscripción recuerda que NO PASARÁN DE AQUÍ LOS VAQUEIROS DE ALZADA. No todos somos, o éramos, iguales a los ojos de Dios.
Los vaqueiros, como se sabe, eran un pueblo de origen celta que habitaba las brañas de esta zona y se dedicaba a la ganadería. Pero siempre hubo pastores y señores, de manera que eran vistos como una segunda división del escalafón social. Ahora los buscarían a lazo para sentarles en las primeras filas de la iglesia de San Martín, porque este templo, como casi todos, sólo se llena a tope el día de la romería local. Las iglesias se quedan vacías. Como los prados.
Porque, salvando las distancias, ese es otro problema de esta zona. Siguen estando tan verdes como siempre, pero al mismo tiempo, cada día más abandonados. Ya no hay apenas vacas (dígase vaques), ni demasiado equino que alegre el paisaje. Los paisanos se ven negros para segar, y si se obligan a ello se encuentran con el problema de deshacerse de la hierba, pues nadie la quiere ya. Así las cosas, muchos dejan de trabajarse, y son invadidos por las zarzas y las ortigas. Lo que en otras zonas de España sería un lujo, aquí también empieza a ser un problema. Qué hacemos con la agricultura. A ver cuándo se arregla la reforma territorial, la financiación de las autonomías, y el diccionario igualitario -ya saben; miembros y miembras- y entramos en estos detalles.
Mientras nace el político con la imaginación suficiente para abordarlo, el Duende ha aprovechado sus vacaciones nómadas y ha vuelto a ver a sus amigos de la contornada. Pese a la agresión del desarrollo, desde lo alto del monte aún se ve una hermosa muestra de lo que podría denominarse el paisaje completito, que es el que pintaban nuestros libros escolares. O sea, la naturaleza en su esplendor sabia y prudentemente disfrutada por el hombre. Desde Argatón, por ejemplo uno ve los prados milagrosamente moteados por las vacas, ovejas o cel ganado superviviente que corretea feliz. Bosques, ríos, maizales. Al fondo del valle, en forma de V, el mar surcado por algún barquito. También el trenecito del FEVE y los coches que recorren la carretera Gijón-Ribadeo por unos de esos espectaculares viaductos que se estudiarán en la Escuela de Ingenieros de Caminos. A la postal tradicional asturiana se añada en este caso un toque paisajístico tipo Edward Hopper, y el contraste, cosa rara, tiene encanto.
Pero lo que más encanto tiene es que una de las laderas del monte, Félix, el amigo herido por esa cosa llamada cáncer, apacienta su quimioterapia cuidando el jardín de su casita con pomarada y hórreo. Parece el protagonista de una película francesa de ambiente campestre, obsesivo en el cariño a sus plantas. Hemos tenido unos días de sol, y sus macizos de flores lucían esplendorosas. Todo va bien. Félix, con Begoña a su lado, se olvida del mundo y parece sereno y feliz. Es la mejor noticia de este viaje al Valle de las Luiñas.




Nada como una buena naturaleza para una buena recuperación. Me alegra mucho la noticia de Félix.
Me quedo con dos frases de tu post de hoy, la última, y ésta: “la naturaleza en su esplendor sabia y prudentemente disfrutada por el hombre”, y quito una: “los coches que recorren la carretera Gijón-Ribadeo por unos de esos espectaculares viaductos”. Es la segunda vez que aparece esta dichosa autovía en tus descripciones asturianas, y ya sé que no es culpa tuya, y que está ahí, pero sobra. No la frase, sino la autovía.
Un saludo para Félix.
El lugar que describes me parece la mejor medicina para Félix y cualquier persona herida que necesita ser arropada con mucho amor, le envio ánimos y cariño tambien a Begoña para sobrellevar la recuperación y se lo envio tambien a Carmen y a su padre.
Mi madre estuvo en Asturias no hace mucho, vino algo apenada precisamente por la situación del campo, me contó ya nadie siembra ni hace nada, que hasta el vecino tiene las gallinas enjauladas que casi no se podían mover, para ella es impensable tratar a los animales así, en su casa cuando era niña primero se les daba de comer a los animales y luego las personas puesto que eran su medio de vida y había que cuidarlos, cuando llovia las vacas se entraban en “la corte” y me dijo que otro vecino las tenía en el “prao” a la lluvia dias y dias, tambien me dijo que no cogen las castañas… le pregunté, ¿y que hacen entonces?, me dijo : - nada, los viejos se han jubilado y los jóvenes trabajan en otras cosas, el campo es muy esclavo y no da dinero.
Duende hoy tu post me parece mas positivo,siempre fantastico naturalmente,algo que necesitamos tus duende amigos.Nunca has contado tu paseo por la senda Naviega y como saltaste el rio Barayo.
Wallace 97 esa autovia Gijon Ribadeo nos hacia mucha falta, y aunque al Duende no le guste no ha deteriorado tanto el paisaje.
Felix Begoña solo estamos a unos 30 km si quereis algo mio a vuestra disposicion, me alegro que las cosas vayan mejor.Animo Felix estas en buena tierra.
Adela gracias. Y es verdad que las gallinas estan guardadas en lo que antes eran las cuadras de las vacas o en sitios mas pequeños pero dicen por lo menos aqui al lado que se las comen las “raposas” que por cierto esta mañana habia una delante de mi ventana .¿Quien lo viera en Madrid eh?
ME ESTAIS DANDO UNA ENVIDIA…… Yo tengo co asignatura pendiente un viaje a esas tierras verdes y maravillos siempre humedas de Asturias. Pues mi señor padre que ya hace algunos años que murio siempre me prometio llevar a ver las tierres donde paso sus 40 meses de mili y jamas lo cumplio…… feliz dia y besos
Confío extraordinariamente en la naturaleza ya que ésta me merece el máximo respeto y en ella creo, incluso con el hombre dentro. Lo malo es cuando ese equilibrio hombre-tierra se desestabiliza más de la cuenta y la cadena empieza a romperse. No es sólo un problema de belleza estética, es la propia vida lo que nos va en ello. El remedio… lo veo peliagudo.
Hace muchos años ya, conocí ese maravilloso Valle de las Luiñas de la mano de dos duendes de este bosque, muchos recuerdos bonitos pero nunca olvidaré dos cosas: un sendero cuajado de luciérnagas y el sabor de un tazón de natas recientes.
El mundo está bien bien alborotao
porias tener dias de larga soledad
y es difísil de saber sierto quien está a tu lado, no pienses que no!
a mi me pasa la mayoría de las veses
y me digo a mi mismo y ara…de quien me fio de verdad?
ara no se…a quien conosco bien, bien de veras y si los conosco porque me hasen sentir solo?
entonses, desido acompañarme a mi solito y encuentro la naturalesa siempre a mi lado y soy como una hoja que el viento llevará donde quiera soplar o descansar
Me alegro mucho de la recuperación de Félix. Está claro que al tratamiento médico hay que sumarle ese maravilloso entorno que describís, los cuidados de Begoña y la visita del Duende.
La degradación del paisaje y el retroceso y desaparición de la naturaleza pura y dura parece ser algo inevitable, por desgracia. En el pueblo de mi familia canaria hay “todavía” un mar de plataneras que se confunde con el mar cuando verdea. A mis sobrinos adolescentes les digo siempre que puedo que se empapen del paisaje y que no se lo dejen quitar. Tengo la sensación, sin embargo,de predicar en el desierto.
Invaden los prados las zarzas, las ortigas y los feos eucaliptos, que esos no necesitan cuidados ni mantenimiento. Pero creo que volverá el día en que el ganado regresará al prado, el maíz a la panera, la guadaña a la hierba, los erizos de las castañas al secadero, y de nuevo el oso goloso rodeará impotente el cortín reconstruido. Y espero, deseo, y hasta creo firmemente que estaremos todos para verlo, Félix incluido. Que todo vaya muy bien.
Zoupon, leí anoche tu comentario antes de acostarme, y estuve dándole vueltas hasta que me dormí, y he amanecido dándole las mismas vueltas. Antes de leer el final, estaba convencido de que irías a decir que volvería el ganado, la hierba, los erizos y el oso cuando la especie humana hubiera desaparecido. Para uno que se debate en la duda de si habremos pasado o no el punto de no retorno, esa conclusión no hubiera sido muy alentadora, así que me alegra infinito la que tú expones, y más aún la celeridad de los plazos. Por un lado, yo no soy tan optimista, pero por otro, pienso que cuanto más rápido se extienda el caos, mayor será la posibilidad de que las generaciones jóvenes vean el contraste y reaccionen ante tanta desventaja. No sé es si llegaremos a tiempo. Quiero esperar que sí, pero si además lo vemos, ya sería la leche.
Wallace, volverán todas esas cosas porque es mucho más gratificante pasar la tarde escardando en la huerta que lavando un enorme todoterreno. Y además es bastante fácil darse cuenta de cosas como ésta. Sólo hay que desprenderse ligeramente de ciertos prejuicios muy convencionales y estar dispuesto a nadar en trayectoria ligeramente oblicua a la corriente.
Pero volverán sobre todo porque no hay otra salida, si es que, como tu dices, todavía la hay. Últimamente me da por pensar que llegaremos a tiempo, porque aunque el movimiento hacia una vida más sencilla es incipiente, sin embargo es muy potente y se está extendiendo de manera exponencial. Soy optimista porque ese movimiento lo intuyo, lo olfateo a mi alrededor, y esta situación económica de crisis es ideal para darse cuenta de la cantidad de cosas (materiales) a las que no podremos acceder, y para darse cuenta al mismo tiempo de que maldita la falta que nos hacen.
Perdona por haber tardado tanto en contestar, es que estuve unos días de vacaciones.
El Duende se ha portado excelente con Félix. Yo he sido testigo de ello estos días en Las Luiñas y quiero decirle al Duende que le agradezco todo y que le prometo que la próxima vez que coincidamos por allí, volveré a cocinar bonito encebollado, pero esta vez en cantiddes ingentes…
Zoupon, tu razonamiento es exactamente igual que el mío, pero me asaltan algunas dudas. Tengo claro que en la línea que vamos, sólo se puede llegar al colapso total. También tengo claro que un golpe de timón lo tenemos que dar desde el ámbito de los dirigidos, pues los que dirigen no van a cambiar un ápice su postura, salvo para anestesiar más todavía, cuando vean que el consumidor se empiece a acongojar. Es obvio que ante la progresión geométrica que nos lleva al abismo sólo cabe una progresión geométrica de sentido contrario que nos aleje de él. Pero desmontar lo que hay es poco menos que imposible a corto plazo, pues las herramientas necesarias las tendrían aquellos a los que no les interesa desmontar el quiosco. Sólo se me ocurre que la siguiente generación sea capaz de plantearse a medio plazo, con un período de carencia, una reducción drástica del consumo, y la adquisición de una conciencia no manipulable. Y la pregunta es: ¿llegarán a tiempo? Por reducción al absurdo y por la fe en el instinto de supervivencia, pienso que sí, pero creo que mi generación no lo verá.
Zoupon: Ahí arriba has escrito: “Volverán todas esas cosas porque es mucho más gratificante pasar la tarde escardando en la huerta que lavando un enorme todoterreno”.
Perdona que te contradiga, pero yo disfruto mucho más limpiando el todoterreno, ese todoterreno con tracción a las cuatro ruedas, imprescindible para ir al híper. Me encanta conducir a dos metros de altura, quemando doce litros a los cien, para llegar al híper de mi vida y pasarme en él los sábados, vestido de chándal. Merendar unas hamburguesas y luego ver allí mismo una película, una cualquiera de las ocho que ponen en las ocho salas. Y todas buenas, nada de rollos de esos de amargados.
No sigo. No me entenderías. Tú no puedes ni imaginarte el placer que sentimos los privilegiados, lo bien que vivimos. Anda, anda, mira que escardar el huerto… No me jeringues.
(PD1.- Hoy os veo aceptablemente optimistas a Wallace y a ti. Las vacaciones os sientan bien y os relajan).
(PD2.- El Pocero tiene un inmenso yate que atraca en Mallorca. Se pasa todo el verano allí, y casi todos los fines de semana del año. No le cuesta ningún trabajo plantarse allí en un rato, en su jet. Se le está complicando más de lo que esperaba la construcción del nuevo navío, del megamegayateyate yatedigo, pero todo llegará. Quiere ser el amo de Mallorca, cosa que se le ha torcido un poco por lo de la burbuja, pero eso también llegará. Y ahora viene la pregunta: Hablando de Mallorca, ¿quién es más listo, quién disfruta más, quién vive mejor, el Pocero o Bob?
José Ramón, la duda ofende.
hola a todos! ya de regreso confirmo que Félix está estupendo, que el verano ha sido de los buenos en las Luiñas y que a pesar de las bañeras del post de hoy, los valles están tan bonitos y dulces como siempre y que quisiera seguir teniendo el privilegio de poder visitar todos los veranos esa fantástica tierra. Y muchas cosas más que no sé contaros
José Ramón, ahora sí que te entiendo, porque ayer mismo tuve una experiencia que ha cambiado mi vida. Resulta que me gusta salir a correr de vez en cuando y normalmente lo hago por un parque cercano a mi domicilio, al cual me desplazo corriendo y del cual vuelvo andando. Ayer mi vecino Nacho estaba sacando su coche (un 4×4 precioso, más largo que un día sin pan, que ruge como una fiera, será parecido al tuyo) y me dijo que se iba a correr al gimnasio. Sorprendido de que yo fuera al parque, me invitó a acompañarlo para probar. No me costaría nada, porque su “personal trainer” hace la vista gorda. Tras recorrer 500 metros desde casa hasta el gimnasio (y cuatro semáforos en rojo) y comentar la suerte que habíamos tenido por encontrar aparcamiento a sólo 600 metros de la palestra (como lo llama él, en italiano), entramos en una sala grande, sin ventanas y muy iluminada, llena hasta los topes de unas curiosas estructuras compuestas por unas anchas cintas que se mueven por efecto de un motor eléctrico, y a las cuales se adosa una barra al objeto de agarrarse en caso necesario. Pues va el tío ni corto ni perezoso y se monta en una de las poquísimas cintas que había libres, y se pone a correr en el sentido contrario al desplazamiento de la cinta. Entre jadeo y jadeo me comentó que se podía ir a distintas velocidades, simular cuestas y hasta ver cosas en una pequeña tele. Así que me subí en otra cinta y probé. Puse la cinta despacio y la fuí acelerando, y luego frenando, y luego la incliné un poco para hacer cuesta y conecté la tele, donde se proyectaban relajantes imágenes de árboles y pájaros. Me pareció espectacular, y no pude evitar pensar en qué hacía yo hasta entonces corriendo solo por el parque, con el aire fresco dándome en el rostro y viendo en directo árboles y pájaros y ancianos y niños, pudiendo ir en coche a correr a una sala cerrada, llena de sudorosos y sudorosas, con el aire húmedo y cargado de olor a chotuno, y gastar mis energías sin moverme del sitio en una máquina que a su vez gasta energía. Y además pudiendo ver árboles y pájaros en una tele que realza los colores, y con un “personal trainer” a mi lado, que según pude colegir es un señor cachas que te manda a grito pelado correr más rápido y que te llama mierdas cuando no lo consigues. ¡Y todo por menos de 140 euros al mes!.
Tras el viaje de vuelta con Nacho en su poderosa macchina fuoristrada (otra vez el italiano), se lo conté todo a mi mujer tal cual lo acabo de relatar, y todo lo que se le ocurrió fue decirme que era un gilipollas. Pero como mi mujer es una resentida desfasada y yo soy inasequible al desaliento, hoy mismo abandono la huerta y me empeño hasta las cejas para comprarme un 4×4 más grande que el de mi vecino (y que el tuyo, chincha rabiña) para ir como él a la palestra, y como él ser mu modelno y mu guays.
Si quieres quedamos el sábado y los lavamos juntos, que me he comprado un compresor con tanta fuerza que el chorro casi abolla la carrocería. Y de paso te enseño a pronunciar correctamente “macchina fuoristrada” y otras cosas que dice Nacho, como “occhiali da sole”.
Esato, Zoupon. Bienvenido a la vida. Esto es vida.
Lo primero genial por Felix, una imagen vale más que mil palabras!.
Pues yo que suelo escarbar un poco en la huerta, nunca lavo mi furgo (que no es un 4×4 pero lo podría ser solo hay que imaginárselo, hay dias que parece un deportivo otros un descapotable, otros una carabana…)para eso aprovecho el agua de lluvia y como el otro dia los cristales tenian las condiciones idoneas para escribir en ellos AMOR. Me sentia fenomenal, en serio, hasta que al volver a meterme en ella alguien había escrito MAS LAVARLO Y MENOS AMOR. No se si responde tus dudas querido Wallace 97, es Pocero no creo que fuera, semejante personaje está en Mallorca como podría estar en Marbella o en Maracaibo les da igual, tienen pasta y restaurantes caros y cosas de lujo las encuentras en todos lados como los souvenires solo necesitas una visa oro, lo inalcalzable para muchos es el espíritu de los lugares y las personas y en eso no tengo duda de que Bob es más feliz, al menos es lo que el me dice siempre.
Ese tio, el Pocero dijo una vez que echaba de menos el régimen anterior, ya sabes, no quiero mencionarlo, sólo con eso me bastó para apagar la radio y fin de la entrevista, adios señor! hasta nunca!.
PD: hoy escribe Matias Valles una columna genial en el diario de Mallorca, es muy ocurrente.
El gran Félix, mi padrino, sin duda de lo mejor del Valle de las Luiñas. Siempre que he ido a verle este verano a su casa, ahí estaba cuidando de las plantas con una sonrisa de oreja a oreja.
Un abrazo
Lamento no haberme conectado a tiempo.
Félix lo afrontó sin inmutarse,taurinamente, su afición más sentida, como esos buenos matadores, que tan bien conoce, que se enfrentan a un morlaco peligroso y le cortan 2 orejas, es una lidia dura pero ya queda poco y el triunfo está servido.! Va por tí Begoña!