Un encuentro en el Museo del Prado

No es el Duende un ciudadano eresionado, neologismo que quiere decir lesionado en su capacidad laboral por un ERE. En realidad ya no sabía si trabajaba o no, pues lo que consideraban como prestación laboral era lo único que en su vida logró sin esfuerzo alguno.  Además, tampoco era fijo en plantilla alguna, como no fuera en ese organigrama tan flexible que marca la ley de la oferta y la demanda. Sus jefes son ésta y el Dios dirá. No tiene queja de ellos.

Hasta cierto punto, se han portado muy generosamente con él. No tanto en la oferta de trabajo como ahora en la de tiempos libres. En la agenda de este día tenía sesión con Javier Capitán de nueve a diez menos cuarto. Como la próxima comparecencia obligada era a las doce y media, se permitió uno de esos pequeños lujos que siempre añoran los sobreocupados, y que sistemáticamente olvidan cuando les llega el asueto. Como si fuera un turista japonés después de ponerse feo en el buffet libre del hotel, se dirigió al Museo del Prado -sin botella de agua mineral en las manos-y adquirió un ticket para ver la exposición El retrato en el Renacimiento.

Carece este duende de adjetivos para añadir algo nuevo a lo mucho que enriquecen estas visitas casuales  a los templos del arte. Lo delicioso es caer por ahí y dejarse arrastrar sin prisas por el flujo de belleza, que unas veces se remansa en consideraciones sobre el buen gusto y otras en pensamientos que van más allá. Hoy le dio por agradecer a Rafael, a Tiziano, a Bronzino, a Ghirlandaio, a Durero, a Pantoja de la Cruz y a Sofonisba Anguissola  y a todos los representados en esta exposición lo muchísimo que trabajaron por legar al futuro esas joyas de las que hoy disfrutaba como simple observador. No siempre pica tan alto. A menudo, viajando por esas carreteras perdidas, uno ve un puente añejo o una simple pared de piedra maravillosamente construída  y también da las gracias a la mano anónima que allí trabajó. Bien mirado, hay estética en casi todo.

La segunda reflexión era más prosaica. Pensaba en lo poco que hubieran cundido esos ocho euros en el Corte Inglés, donde, por contra, sí hubiera encontrado a mucha más gente conocida con la que compartir impresiones. En museo sólo dio el Duende con Feli, una buena amiga de tiempo atrás, que, como  farmacéutica de formación, sabe de recetas para esquivar los navajazos del destino. Una de ellas es fugarse de vez en cuando al Prado y olvidarse de todo lo demás. Ella es también la que aseguró lo que mi doña María adoptó como dogma de fe, y es que la mujer que no ha hecho régimen en esta vida forzosamente irá al infierno. Tan alta filosofía en el templo donde habita la belleza. Para que luego digan que no aprovecha uno las mañanas…


12 Respuestas a “Un encuentro en el Museo del Prado”


  1. 1 Zoupon Septiembre 4, 2008 en 6:45 pm

    Seguramente carezco de la sensibilidad y la formación necesarias para apreciar la belleza de la pintura, del arte en general. Y me asustan los macromuseos como el Prado, que atesoran tantas joyas que hacen que otras obras seguramente notabilísimas pasen desapercibidas. Por no hablar del dislate cultural que a mi juicio supone tener almacenadas e invisibles para el común cientos de obras que serían el orgullo y por las que suspiraría cualquier museo de provincias. Pero me parece una estupenda manera de perder el tiempo con aprovechamiento.

    Si quieren ustedes perder tres excelsos minutos sin moverse de casa, no lo duden: vayan al youtube.com, escriban “women in art” y pinchen en la primera entrada. Imprescindibles los altavoces del PC conectados. Es que no tiene desperdicio.

  2. 2 Bachí Septiembre 4, 2008 en 8:15 pm

    Me alegro que el Duende haya visitado la exposición. No creo que todo el mundo tenga la misma sensibilidad para el arte. Lo puede tener para otras cosas,no digo que no.Pero merece la pena husmear,los sfumatos,veladuras,luces etc… que nos presenta este Renacimiento cargado de intimidad. Los flamencos un poco más austeros.

  3. 3 adela Septiembre 4, 2008 en 9:22 pm

    Esa es la suerte que teneis los de Madrid! ya me gustaría!, me encanta visitar el Prado aunque dosificado, mi mente tiene un límite bastante pequeñito y lo que sobra pues para otro viaje!, recuerdo la primera vez que visité Madrid alguien, me metió en una mañana en el Prado, Reina Sofia y Tissen, me sentía como una centrifugadora, nunca más! :)

  4. 4 Bob de Ca's Barber Septiembre 4, 2008 en 9:49 pm

    Eres Fenomenal, Batuadena! que quieres que te diga! sólo te falta ser mallorquí!, au, no tengo nada más que desir.

    Ah! atura es carroooo! ara se me olvidaba! y claro que tengo que desir que yo tambien he ido a visitar una cosa que parese un museo pero no lo acaba de ser, no lo tengo muy claro a esto, bien, la cosa está llena de peses y tiburones! yo no les tengo mucho miedo a los tiburones, la verdad es que si no los molestas por las profundidades, idó! no los encuentras! y ya está, no hasen nada. Parese ser… que el Herr Roth, es Pip (estos no pagan)de esa pisxina donde colecxionan todos esos pesesitos de colores y me lo quería enseñar, yo veia… que los estranjeros y los forasters pagan 20€ para entrar, es un buen regalo! me parese a mi!, si piensas que puedes meter la mano en las pisxinas y tocar los peses manta, son como naves del espasio y cuando ven unos deditos sumergiendose hasen un giro de 50º ó 130º o 15º be! ara no lo se! para esquivar, fabuloso!, las estrellitas de mar me parese que estaban un poco aburridas de las manos y estaban bien lejos pegadas a la pared de enfrente, seguro que alguno no se las ha lavado y ha comido hamburguesa con sebolla! para tocarlas digo,no lo encuentro raro! y los lenguados se enterraban en la arena, debian desirse asín no nos verán y se marcharán, no lo se, parese ser que habían varios mundos, yo no lo sabia esto que en las profundidades del oseano hay varios mundos!, pero…Deumevet del Cel! un señor na más nos desía , les quedan tres mundos, ara les quedan dos mundos y la Jungla,enga ara están el jardín y el primer mudo… yo sólo seguia la raya y como es muy oscuro todo, no lo se si me gustaría vivir en el oseano, trabajar seguro que no!, mis favoritos fueron el Pes León, uno amarillo que siempre rie y uno que el señor Duende dise que se parese a alguien, que es naranja con rallitas blancas y negras, estos son muy felises solo bailan y cantan, ara otro dia iré pa sentarme un buen rato enfrente la pesera más grande y disfrutar de ese baile de colores y silensio de burbujas :) :)

  5. 5 dora Septiembre 4, 2008 en 10:47 pm

    Mi sueño, la jubilación; mi esperanza, tener tiempo libre; mi deseo, saber aprovecharlo. Dichoso tu Duende que reúnes todos mis anhelos

  6. 6 maribel Septiembre 5, 2008 en 7:50 am

    el prado es mi cuenta pendiente…y la proxima vez que vaya a Madrid prometo ir a ver el museo del prado!!! feliz dia besos

  7. 7 José Ramón Septiembre 5, 2008 en 10:29 am

    Yo tampoco soy personal laboral, ni estoy contratado por nadie ni tengo jefe, y mi guía también es el “Dios dirá”. En estos tiempos de crisis creo que tengo trabajo encargado hasta Navidad, lo que tranquiliza mucho y da mucha confianza.
    Normalmente estoy muy agobiado de tiempo y de trabajo, pero a veces también encuentro un hueco para escaparme. Y es la única forma de ver un museo: un jueves (por ejemplo) a las diez de la mañana (por ejemplo). Los fines de semana hay demasiada gente, y no saca uno ningún placer, sino mal humor.
    (Hace unas semanas estuve en Alzuza, Navarra, al ladito de Pamplona, visitando la Casa Museo de Jorge Oteiza. Se lo recomiendo a todo el mundo. Qué maravilla de escultor y qué maravilla de entorno, de edificio, de gente, de todo. Esto es vida).
    Suscribo lo que dice el Duende. En el camino que te lleva a un museo a ver obras sublimes das con una tapia, o con un pilón, o con un balcón, y te quedas flipao, y te dan ganas de decir ¡Batuadena! (je, je, hola, Bob).

  8. 8 Charivari Septiembre 5, 2008 en 1:06 pm

    ¿Quién dice que hay que ser erudito, sabio, leido y no sé cuantas cosas más para disfrutar con el arte, la música, la lectura…?
    Como dice la canción: “Déjate llevar, por las sensaciones…” a cada uno le atrapará su aquel, no hay que hacer más.

  9. 9 J.Subiro Septiembre 5, 2008 en 3:34 pm

    Estimado Luis:

    Le falta actualizar sus publicaciones en MARCA. Gran publicación la de ayer hablando del “modelo Casquero”. Tanto me gustó que la he puesto en mi blogg http://hoyvade.blogspot.com/ .
    Enhorabuena por su blogg.
    Un saludo

  10. 10 Trini Septiembre 5, 2008 en 9:52 pm

    “forzosamente irá al infierno”… donde, espero, olerá como la mejor de las tahonas, a pan recién hecho, a magdalenas, a tortas de aceite, a croissants artesanos… mientras les ponen delante plato tras plato de lechuga aliñada con una cucharada de limón y sin sal.

    No me dará tiempo a ver la exposición de retratos del Prado: me consuelo pensando en que en ratos muertos del trabajo que me llevó a Munich, me pude escapar a la pinacoteca, donde me encontré con los “Niños comiendo fruta”, “El prestamista y su mujer” y otro impresionante autoretrato de Durero, entre otros cuadros, tan viejos conocidos de los libros, que me parecía estar de visita en casa de unos primos.

  11. 11 adela Septiembre 6, 2008 en 10:37 am

    Mientras en Francia se levanta la catedral de Amiens, en Itália Giotto está decorando la basílica de Asis y cuando en España aun reina el Gótico Isabelino, en Roma Miguel Angel está pintando el techo de la capilla Sixtina. Me gusta el lenguaje del Renacimiento por un humanismo racional, dicen que en las universidades leen los clásicos en sus lenguas originales, discuten de teología i dudan de los dogmas de fe, ah! la brújula! amplia los horizontes. Lo que no me gusta es que al parecer el hombre se siente centro del universo y no parte de él, la modernidad económica y las relaciones mercantiles de la banca cada vez más estructuradas permiten ese pensamiento crítico, ¿a su servicio?, siempre la ambivalencia de las situaciones.
    Por otra parte Italia, cuna del Renacimiento, no ofrece una alternativa al agotado vocabulario de formas Europeo desde el olvido del gótico sino que es la base de su gestación, (ya podrían tambien repasar los apuntes de historia del arte los nuevos direcctivos de ERE) por eso fue un perído de esplendor :)

  12. 12 Palinuro Septiembre 8, 2008 en 6:11 pm

    Espléndida la exposición de los retratos en el Renacimiento. Yo la he visitado dos veces, una de ellas con expertas, y he disfrutado de lo lindo con sus explicaciones. ¡Ah y, además, gratis total! Privilegio de la tercera edad. Por cierto, en eso aventajamos a nuestros vecinos de la Unión Europea que, con toda seguridad, reciben mejores prestaciones sociales. Pero sus museos son más caros (equivalentes al Prado, unos 20 €) y sin pases gratuitos para los pensionistas. En algo positivo estamos en cabeza.


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