Perplejo está hoy Homper por la falta de sensibilidad social. ¿Cómo es posible?-se pregunta- que no figure con letras de oro en el gran libro de la historia? ¿Cómo no se le ha levantado un monumento? ¿Cómo no se le estudia en las facultades de ciencias políticas? Y tira de ejemplos: Alfredo el Grande: rey de los anglosajones (849-901): Consiguió la unidad de Inglaterra. Federico el Grande (1712-1786): impulsó la prosperidad de Prusia tras la guerra de los Siete Años. Pedro el Grande (1672-1725), el gran reformador que modernizó Rusia y la abrió a Europa. Catalina la Grande (1684-1727), anexionó Crimea y gobernó difundiendo los principios de la Ilustración. En diversos y distantes puntos del globo terráqueo, todos los citados tienen un monumento que recuerda su aportación a la humanidad. Pero bien mirados -añade Homper- todos se quedan en nada cuando se les compara con Diego I el Grande.
Consulta el Duende la enciclopedia y no encuentra entrada alguna dedicada a este prócer. Lo que Homper, que se afana en hallar respuestas a todas sus perplejidades, está dispuesto a enmendar subiendo a la Wilkipedia una biografía que podría quedar más o menos así: Diego I, conocido como el Grande. Rey de la dinastía de los Desfachatoff especialmente relevante por su cinismo y caradura. Aportó a la historia de los gobernantes el dontancredismo, complementario de las virtudes de El príncipe de Nicolás de Maquiavelo, consistente en la facultad de mentir y desdecirse (dígase mejor “matizar lo dicho”) sin sentir el menor rasgo de vergüenza o remordimiento.
Aplicaciones recientes: Zapatero, Bermejo y Conde Pumpido ven con otra óptica a Arnaldo Otegui. Ya no es un hombre de paz, sino un terrorista. ANV deja de ser una organización política y pasa a ser un cubil de delincuentes. Gallardón olvida sus promesas faranoicas de convertir la orilla del Manzanares en los jardines de Babilonia y entierra el proyecto hasta que la crisis escampe. Y por último el ínclito, el prestigioso Pedro Solbes, el sabio de los sabios que, o no sabía nada de economía o lo que tenía no era un ojo caído, sino más bien los dos cerrados, dice que nunca negamos la crisis. Donde dije digo, digo Diego: Santa Coloma parió por un deo-remata Homper-y no me lo creo.
Lo dicho, tantos grandes con su estatua y con su hueco en la Enciclopedia y para este socorrido héroe civil ni una plaza, ni una calle, ni una mala estatuilla. ¿Para cuándo la reivindicación de Diego I el Grande?


Son tantos los Diego I el Grande, que me parece que no habría suficientes páginas en Wikipedia, ni en la Enciclopedia Británica.
¡Ah! también Tancredo I El Pusilánime, merecería millones de páginas. Estos dos grandes próceres se completan.
Cuando se ve a los políticos mentir descaradamente sin mover ni un músculo del rostro, la pregunta inevitable es: ¿Nos toman por tontos o es que en realidad lo somos? Yo creo que lo somos.
Y pasando del dije y digo al hice y hago, ayer vi en elpais.com algo que me dejó sumido como poco en la los mismos niveles de perplejidad que sufre Romper: Juan Luis Cebrián pide una reforma audiovisual “sin amiguismos”. Quiere “normas firmes y manos fuera de los poderes fácticos y políticos”.
Cuando pude reaccionar, después de tranquilizarme pensé que sólo caben dos alternativas:
1. Los límites de caradura que una persona puede llegar a desarrollar están muchísimo más lejos de lo que toda mi vida he podido imaginar.
2. Se ha trastornado.
Por el bien de mi salud mental me veo obligado a pensar en la segunda.
Zoupon, lo somos. Y si no lo somos, actuamos como si lo fuésemos, que es peor todavía que serlo.
Lo de Romper es que me lo ha corregido el Word sin mi permiso. Es Homper. Y “en la los mismos niveles” significa “en los mismos niveles”.
Idò como yo no soy tonto! estoy de acuerdo con el señor Bob Homper de haserle algo al señor Don Diego 1 el grande, estonses le voy a haser una talla de olivera, que os parese amigos? me faltará la plasa pa ponerla, si alguno tiene una…idò la puede ofreser. La questión no es la tonteria, a mi me parese… que nadie se los cree nunca , be! algunos si, el poblema es que todos los grandes estos siempre hasen lo mismo, como estudian en la misma univesidad, es normal y no hay otros diferentes, no hay variasión pa poder elegir y si piensas que la gente del bar de Ca’n Pereó cuando ven la tele con el cafetito tambien siempre disen lo mismo…”ba! siempre están igual y no hasen nada” y miran pa la tasa!, entonses se han montao una normalidad, au! que no pasa nunca nada!
bueno en realidad yo pienso como Julio hay tantos y de verdad….no porque a la historia o a loa politicos les interese pero….la vida es injusta besos —-lo de la talla me parece muy bien saludos
En la vida diaria entro en una dinámica en la que pensar cabe poco, donde pierdo la perspectiva de la realidad que yo considero buena y positiva, es como dejarte arrastrar, mi esfuerzo es estar consciente aunque no pueda hacer nada por cambiar nada. Ayer vi la película ” El niño con el pijama de rayas”, salí del cine con el pañuelo, claro! y los ojos más rojos que tomates pero me gustó mucho, como plantea esas perspectivas de la realidad, desde puntos de mira diferentes y como se pueden llegar a decir algunas cosas para conseguir otras intenciones. El tema es muy duro, pero es una história de hermandad preciosa
Me anoto tu blog, también he trabajado en radio y dicha experiencia es inolvidable. Sólo que me decanté por la toga.
Saludos