Cómo arreglar el mundo en tres horas

Aquella mañana Homper, después de haber dormido profundamente, despertó feliz. Nunca había sabido de sus poderes taumatúrgicos, pero resulta el sueño que acababa de tener demostraba justo lo contrario.

En la primera parte de la noche soñó que había curado la depresión que afligía al mundo. Los ratios económicos cambiaron de cara. España crecía al infinito por ciento. El PIB estaba por las nubes, la inflación y el déficit exterior prácticamente a cero, los precios de la vivienda y de la cesta de la compra se habían moderado y puesto al alcance de las familias modestas. El petróleo había bajado tanto que los coches -ahora equipados con un motor que en lugar de CO2 emitía un combinado de oxígeno del Mont Blanc con perfume de rosas- volvían a circular. Definitivamente, la industria del motor había recuperado el pulso.

Y no sólo eso. Esa parte del sueño arreglaba también la crisis del ladrillo y, por ende, la de la vivienda. Al llamado Pocero Bueno, que va por ahí prometiendo construir pisos y venderlos con un margen de beneficio de sólo un tres por ciento, le habían salido competidores. El Pocero Buenísimo rebajaría el margen de los suyos al dos, el Pocero Solidario se conformaría con el uno, el Pocero Ejemplar los ofrecía al precio de coste. Y el Pocero Santo mejoraba la oferta del anterior amueblando la casa gratis, y regalando una semana de vacaciones en Marina d´Or junto con una caja de yemas de Santa Teresa y un par de botellas de Quina Santa Catalina, para que no hubiera dudas de su santidad.

En el segundo tramo del sueño desaparecía las colas del INEM. Todo el mundo trabajaba en lo que le gustaba, y además sin tener que pedir aumento de sueldo, porque los empresarios, antes negreros y sacamantecas, eran ahora justos, y se anticipaban a retribuir a cada cual según sus méritos. Gracias a las gestiones de Homper, los banqueros irresponsables y codiciosos que se habían forrado con las subprimes habían devuelto sus ganancias. Y también los sindicatos, viendo que ya no tenían razón de ser, dejaron de enredar para dedicarse a sociedades recreativas o asistenciales. Los sindicatos no devolverían el pastón que se han llevado de los presupuestos públicos durante años, pero al menos no nos costarían más.

En el tercer del sueño, asistió a otro hecho histórico. El era diputado del Congreso, y tras una magistral defensa de su proyecto de ley, había conseguido lo que muchos españoles consideraban esencial para mejorar España. Es decir, la reforma de la Ley Electoral.. Señoríajs -decía el presidente José Bono- Queda aprobada aprobada por unanimidad la la Ley de Defensa contra lajs Minoríajs Chantajijstas. Algunos juristas de prestigio sugirieron que no era el nombre más adecuado para ese texto legal, para ya se sabe cómo es Bono.

Así, de una tacada y en una sola noche, Homper se quedó perplejo de sus fantásticos superpoderes. En algún momento llegó a dudar de ellos, pero se convenció de lo contrario recordando que Zapatero y los miembros del G-20 -a razón de siete minutos cada uno- querían arreglar el mundo en tres horas. Bastante menos, al cabo, de lo que había durado su sueño.

Por cierto, éste, además, le había salido gratis a contribuyente.

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12 Respuestas a “Cómo arreglar el mundo en tres horas”


  1. 1 Doctor Fronkonstein noviembre 15, 2008 a las 5:30 am

    Llevemos a Homper al G-20. Igual todavía tiene alguna silla de sobra Sarkozy.

    Un saludo al Duende y al resto de parroquianos.

  2. 2 DOLOROSA noviembre 15, 2008 a las 11:21 am

    Tiene razón el Doctor, llevemos a Homper al G-20 y es posible que los sueños arreglen lo que la realidad no puede . Pero tengamos alguna esperanza. Si el mundo fue creado en siete días ¿por qué no lo pueden arreglar en tres horas todos esos “semi-dioses” que lo dirigen? Si fuera así,(¡Qué bella fantasía!) esta pesadilla que hoy se vive se tornaría en un maravilloso sueño como el de Homper. Pero desgraciadamente los sueños sólo son eso…sueños.

  3. 3 MARIBEL noviembre 15, 2008 a las 2:52 pm

    hola a todos!!!! yo voto por HOMPER!!! QUE SE CUMPLA SU SUEÑOOOOOOOO POR FAVOR!!!

  4. 4 wallace97 noviembre 15, 2008 a las 3:48 pm

    No es por nada, Duende, pero el otro día todo eran esperanzas y optimismos maravillosos por la llegada de un negro a la Casa Blanca, y ahora no somos capaces de confiar en la reunión del G-20. ¿En qué quedamos? ¿Obama puede, él solito, pero los demás no?.

    Es evidente que no seré yo el que dé el más mímimo crédito a esa reunión de sinvergüenzas (y lo digo con todas las letras), si no es para saber que saldrán de ahí con la consigna clarísima de potenciar el consumo, que es la única forma que tienen de seguir sirviendo a sus dueños durante unos añitos más, los suficientes como para que el marrón le toque al que venga detrás. Y ahí estaremos los borregos, obedeciendo, que para eso tenemos el voto (el de las urnas y el de obediencia).

    Pero también es evidente que se necesita un mínimo de coherencia en todos y cada uno de los consumidores, no que veamos todos las cosas de coloor de rosa cuando nos levantemos con el pie derecho, y negras cuando lo hagamos con el izquierdo. O tenemos clara una línea de razonamiento y de actuación pensando y deduciendo por nuestra cuenta, o vamos de culo, señores. Más todavía si cabe, que cabrá. Sobre todo si permitimos, que permitiremos, a esa banda hacer lo que piensan hacer. ¡Allá nosotros!

  5. 5 José Ramón noviembre 15, 2008 a las 4:47 pm

    Wallace: Yo creo que el otro día el Duende manifestaba un tímido deseo de esperanza, trufado de dudas. O, dicho de otra forma: manifestaba un escepticismo tristón en que Obama lo solucionara todo, pero al mismo tiempo decía que ójala.
    Pero yo no soy el glosador ni el profeta del Duende, así que mejor me callo.
    Lo del crecimiento económico: Nuestro sistema se basa en el crecimiento infinito, y vivimos en un medio finito. Por lo tanto, tiene que petar. Nuestro medio (planeta) es muy grande, y hasta ahora la humanidad no ha pensado demasiado en ello porque los recursos disponibles eran tan apabullantes que daba igual que no fuesen infinitos. Pero ya le hemos visto las orejas al lobo, y decidimos mirar para otro lado.
    Creo, con Wallace, que lo único claro que puede salir de esa reunión son unas cuantas medidas para prolongar el consumismo un poco más. Entonces ya no sé si son idiotas, si son unos irresponsables, o si son unos sinvergüenzas, como dice Wallace.
    La idea, creo, consiste en que la cosa no nos explote a nosotros en las narices, sino que tenemos que hacer algo para que dure por lo menos hasta nuestros nietos, y les explote a ellos.
    Sencillamente estupendiástico.

  6. 6 José Ramón noviembre 15, 2008 a las 4:59 pm

    Perdonadme que insista, pero es que acabo de leer el titular principal de la portada de EL PAÍS de hoy, que dice: “La resistencia de Bush a un mayor control finaciero divide la cumbre”, y me he preguntado que entonces para qué co… narices se reúnen.
    Ni siquiera son capaces de adoptar esa medida. ¿Cómo van, pues, a tomar decisiones más radicales?
    Wallace, tenías razón: Sinvergüenzas, sinvergüenzas.

  7. 7 Angelus P. noviembre 16, 2008 a las 1:23 am

    Mientras sigan existiendo las astronómicas (por descontroladas) ratios (ojo, Duende) entre la medida de la ¿riqueza? (dinero y poder) acumulada en unas cuántas manos y la miseria repartida a manos vacías entre tantos; entre la esquilmación de las materias primas para la producción en masa de ¿bienes? de consumo y el período de pre-obsolescencia de éstos cada vez más exiguo; entre la inmedible tasa de ambición por TENER y la olvidada aspiración a SER, me temo que ni santa globalización ni san mercado nos salvarán del desastre.

  8. 8 El Duende de la Radio noviembre 16, 2008 a las 9:58 am

    EL HOMBRE EXCESIVO. Sí, definitivamente es el título de la novela que me gustaría escribir (con permiso de la ministra Aído, que supongo que aún admitirá el genérico en este caso).

    Muy agradablemente sorprendido por el nivel de vuestros comentarios, y por no volver a otro post sobre el tema, confieso que la gran procupación de HOMPER abunda precisamente en ellas. Salvo que santa Rita – abogada de los imposibles, recuerda el padre Bonete-nos ilumine a todos, la única solución e la que en el fondo coinciden expertos e ignorantes es eso que llaman CONFIANZA. Lo cual, en negro sobre blanco, significa consumir a más mejor para que todos los que nos dedicamos a lo no esencial también podamos vivir.

    De ahí EL HOMBRE EXCESIVO: obseso por comprar también todo lo superfluo creyendo que con ello va a ser más feliz, y animado por una claque que le dice que así cumple además el deber solidario de alimentar al sistema. Recordemos al burrito que corre desesperadamente por atrapar la zanahoria qcolgante del palo que el jinete le pone ante sus morros. Pero tampoco olvidemos que, aunque el hombre feliz sólo tenía camiseta, es poco probable que hoy quisiera privarse de calefacción. ¿Quién es capaz de cuadrar ese círculo que es mucho más que vicioso?

  9. 9 Charivari noviembre 16, 2008 a las 1:40 pm

    ¡Puff! ¡Pues si que está el patio bueno!
    El grupito en cuentión no son más que marionetas de un superpoder -el sistema- desalmados, ambicioso y sinvergüenza. Plantar cara y destartalar todo el sombrajo me parece díficil, ahí aparecerá Lampedusa su la demoledora frase.
    Me voy apreparar un zumo para poder “tragar” mejor.

  10. 10 Palinuro noviembre 16, 2008 a las 1:53 pm

    El consumo es el motor de la actividad económica y el germen de nuestra organización social tal cual se presenta en el mundo que nos ha tocado vivir. Sin consumo nadie de nosotros podría “vender” los productos – materiales e intelectuales – que el consumo de otros impele a comprar. No es, pues, el consumo malo de suyo, como diría el inefable P. Bonete. Lo perverso es crear necesidades ficticias y/o artificiales para satisfacer supuestas necesidades perfectamente prescindibles. Seamos sinceros, despotricamos contra el consumo, o su versión degenarada, el consumismo, pero tal vez tendríamos serios problemas para empezar a descartar bienes materiales o intelectuales que consideramos forman parte de la “circunstancia” – en el sentido orteguiano del término – que nos rodea. Otra cosa es dónde poner el límite o la frontera entre lo esencial y lo superfluo. Me temo que ninguna reunión del G 20 o del G-lo-que-sea va a ser convocada por el Obama de turno para dilucidar esta incógnita.

  11. 11 wallace97 noviembre 16, 2008 a las 2:40 pm

    Angelus, se puede decir más alto pero no más claro.

    Sólo nos salvaría del desastre, o salvaría al que le toque vivirlo, ser todos conscientes de la realidad, e implementar un método para desinflar lo inflado antes de que explosione.

    Y desinflarlo significa echar marcha atrás, y devolver a sus orígenes el aire que presiona a la parte más inflada, devolverlo a los sitios de donde se robó -dejándolos en la asfixia- de forma que quede por igual repartido, y eso nos marcaría el límite entre lo esencial y lo superfluo, Palinuro. Te aseguro que no he tenido ningún problema, todo lo contrario, en descartar todos los bienes materiales o intelectuales que no necesito, porque de hecho no forman parte ni de mi yo ni de mi circunstancia, y sí que forman parte de la injusticia y del descalabro social al que hemos llegado.

    Sería perfectamente sostenible que todos tuviésemos una educación, una sanidad, una justicia y un hogar dignos con los que poder llevar una vida sana, digna y placentera. Todo aquello a lo que tendríamos que renunciar unos para que todo eso fuese universal, es precisamente lo que sobra. Ni más ni menos.

  12. 12 Bob de Ca's Barber noviembre 18, 2008 a las 12:20 pm

    Y…la educasión? de eso tambien se está olvidando el sistema de los hombres-G!, las personas no nasen conosiendo sus nesesidades y que poblema más grande! si a los niños ya se les dise lo que nesesitan cuando nasen, nadie les enseña a buscar sus propias vidas, no aprenden a vivir! cuando la Morita tuvo gatitos, se pasaron muchas horas jugando a aprender, ella invertía casi todo su tiempo, (el papá Plom, no se adonde estaba!), la questión es que los hijos sabían ir a casar pájaros y subirse al árbol más alto pa que no lo atrapen los perros y buscar calor de la mejor manera que si la puerta está serrada, en el pajar de al lado todos lo comparten!, para eso la observasión del entorno hase un buen papel, si los padres están dormidos los niños no van a despertar felises, estarán despistaos :) , y un mundo de infelises despistaos es Waltdisney pa los que saben dirigir desde el egoismo. Si Homper soñara…que se despiertan todos…poria ser la solusión aparesca poquito a poco…


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