Nos contaban de niños que, antes de morir, el hombre ve pasar como en una película rápida toda su vida. Nadie ha escrito ese guión, pero cabe suponer que será abrumador. Imagínense: todo lo bueno y todo lo malo. Un resumen de las obras por las que seremos recompensados, pero también de las fechorías que emborronan nuestra hoja de servicios. Las fotos con los seres queridos, las postales de los viajes, los gozos, las sombras. Y, quizás lo peor: la lista inacabable de asuntos pendientes que ya nunca podremos llevar a cabo. Qué fatigas, Señor.
Doña María, que como saben los lectores de este blog es una ama de casa gruesa de los nervios, dice que ya ha vivido pesadillas que anticipan ese momento. A menudo, sueña que ha muerto, y que el juez supremo, antes de condenarla por glotona y, sobre todo, por mentirosa, hace pasar ante sus ojos una cinta transportadora que, desde el túnel del tiempo, trae todos y cada uno de los platos que ha ido engullendo a lo largo de su vida. Dejando aparte su etapa de lactante, teniendo en cuenta sus años y que tiene la mala costumbre de hacer dos comidas diarias a razón de primero, segundo y postre, pasan de cien mil los platos que levantan su dedo acusador contra ella. Ella se defiende argumentando que desde hace muchos años hace dieta mediterránea, toma leche desnatada y engaña sus cafés con sacarina. Pero ni por esas. Cuando despierta y vuelve a mirarse al espejo, se ve más bien como gruesa de los sueños.
Las grandes cifras siempre causan vértigo. Lo producen las de la macroeconomía, que asoman a diario en las noticias, las de los parados, las del déficit público, las de las pérdidas empresariales. También, en el sentido contrario, las de las obscenas ganancias de los grandes ejecutivos, a los que el antiliberalismo piadoso quiere ponerles coto. Pero mucho más otros datos aún más escandalosos. En 1996 la FAO arrancó de las grandes potencias un compromiso en la lucha contra el hambre que no se cumple. Hoy hay ochocientos cuarenta y tres millones de hambrientos, veintitrés más que en aquella fecha. Y, para mayor inri, todos sabemos que nada menos que seis millones de niños mueren al año por malnutrición. A ver qué nuevo orden mundial acaba con esa lacra de una puñetera vez.
Homper -el Hombre Perplejo- no salía de su asombro cuando su amigo Paco le vaciló con otros datos que relativizan aún más la importancia de cualquier problema personal de los bien alimentados. Paco Colomer es astrónomo, y le contó el otro día que sólo en nuestra galaxia hay cien mil millones de estrellas.
-Vamos, venga ya-le replicó Homper-¿Y cómo visualizas ese disparate?
Paco le contó que, reduciendo el cálculo a ejemplos inteligibles, había llegado a la conclusión de que, si las estrellas fueran del tamaño de un guisante, todas juntas llenarían un estanque del tamaño del Estadio Santiago Bernabéu. Y a qué negarlo, sintió un cierto alivio. Pensó que, confundido nuestro insignificante planeta entre cien mil millones de guisantes, a lo mejor se disimula la espantosa responsabilidad del hombre contemporáneo por consentir el hambre en la Tierra.
*V


Efectivamente, la abrumadora presencia de esas magnitudes parece disolver nuestra responsabilidad y nuestra importancia. Ante eso, nuestra presunción y nuestro orgullo se quedan en nada, pero también desaparecen nuestros remordimientos.
Sin embargo recuerdo que Camus dice en “La peste”, más o menos, que el dolor y el sufrimiento de un solo niño es una monstruosidad infinita.
Voy a ser políticamente incorrecto:
si los que nos muriésemos de hambre fuéramos los del primer mundo, ¿quién se preocuparía de nosotros?.
Corolario: el ser humano es así.
Me ha encantado que empezaras esta semana con este tema, porque con las ciudades ya adornadas con miles de luces y la publicidad televisiva bombardeandonos con las muñecas…juegos….colonias..y grandes ifertas la verdad esque un toke de atencionsobre el hambre en el mundo y los excesos no nos viene nada mal…feliz dia y controlar los turrones!!!! sobre todo Doña Maria!!!!
Ochocientos cuarenta y tres millones de omisiones criminales pesan colectivamente sobre el género humano (aunque no sólo sobre los occidentales), y hay quien esta mañana salió a la calle preocupado porque el bigote no le quedó del todo igualado al recortarlo, o porque se le saltó un poco el esmalte de uñas. Es un problema de ausencia de valores absolutos.
Cambiando el chip radicalmente, y con perdón: Duende, dile a Homper que le diga a su amigo Paco que lo de llenar el campo del Madrid de estrellas se le ocurrió antes a Florentino Pérez. Y ni de lejos cabían tantas.
Vaya,vaya, te escribo otro corolario Ursux: El hobre se hace a si mismo ser así.
Algunas frases como “la vida es así”, me recuedan una serie de dibujos, para sentarme y mirar. La he oido tanto a lo largo de mi vida, que un dia me decidí a profundizar en ella y…aun estoy, tiene mucha miga!.
El amigo Jordi des colomer, ya quedo entendido con migo que el que se fuese primero al otro barrio, idò que diese señales de algo, porque de vida ya no podía ser, entonses al que le dieron primero el billete pa ir, fue a él. Como siempre era muy cumplidor parese que no cambian las cosas en la otra dimensión y la questión es que me envió un mensaje pol la noche mientras hasía mucho viento y las ramas del sause llorón se movían tanto que empesaron a contar que…no se pasa una penícula ni las cosas malas, sólo dejas pensar y ya está, te sientes en pas con todo y puedes dar la mano tan tranquilo que te sientes lleno de amor y puedes seguir recogiendo las hojas de col o los tomates, o seguir viajando, o nadar para siempre o volar o…lo que más te haga felis, ara! eso sí tienes que tenerlo todo solusionado cuando te vayas que pa eso estás
He estado oyendo ayer sendos mensajes de monseñor Rouco y de monseñor Cañizares, que se tienen y se les tiene por sabios, por doctores de la Iglesia, y me han transmitido (o yo lo he entendido mal) mezquindad, rencor, olor a rancio.
Y Bob, que habla como el más humilde de los mortales, me transmite amor y fe, y me llena de alegría.
No te digo: “Bob, bendito seas”, porque ya se ve que eres bendito, que estás bendecido. Qué alegría me das siempre. Gracias. Un abrazo.
Puedo imaginar a Dña. María, gruesa de los nervios, frente a una menestra gigante del tamaño del Estadio Bernabeu. Pobrecilla.
He visto un documental, bastante curioso! respecto a lo que habla el Duende de las estrellas y las divagaciones mágicas que solemos hacer de la vida, el documental en cuestión se titula “y tu que sabes”, título un poco americano por otra parte, da datos científicos de los cuales se me escaparon la mitad ya que se basan en las ideas de la física cuántica, pero da información biológica respecto del ser humano y su medio en constante relación como un todo, desde las partes más concretas a las más abstractas, la protagonista es aquella actriz que hizo la película “hijos de un Dios menor” (no recuerdo su nombre), aviso! por si alguien lo ve, que a los creyentes en Dios intenta quitarnos la esperanza
y…disen que…”Sinapsis” es como se llama el contacto que tienen dos neuronas etre ellas para haserse pasar la informasión de bits de la una a la otra. Para hasernos una idea, hay tantas neuronas en el selebro como estrellas en la Via Láctea i hay tantas “sinapsis” como mil galacxias juntas!! y dise el amigo Santiago Ramón y Cajal que…perseguía, en el jardín de la sustansia gris, sélulas de formas delicadas y elegantes, las mariposas misteriosas del ánima, el batir de alas de las que quien sabe si algún dia aclararán el secreto de la vida mental…