
Qué pequeño se ve uno junto a ese coloso que es el tiempo...
Fíjate -le decían a aquel pobre niño el día de Nochevieja- Hoy verás por la calle a un hombre con trescientos sesenta y cinco narices, trescientos sesenta y cinco bocas, trescientas sesenta y cinco ojos…
Y así de todo. Trescientos sesenta y cinco manos, pies, brazos, cabezas…Y el chico era tan ingenuo que se lo creía. El Año Viejo era un anciano monstruoso y multiorgánico que salía a la calle para despedirse. Pero qué casualidad, cuando los hermanos mayores señalaban a una esquina y gritaban mírale, ahí está, y él volvía la cabeza para echarle un ojo, el monstruo se había escondido. No había manera de verle, imposible…Tampoco al Año Nuevo, que era un bebé tierno y sonrosado. Ni al Ratoncito Pérez. Puaff, puaff…Uno empezaba a sospechar que en la mitología de los niños había gato encerrado.
Y, lamentablemente, la había.
Desapareció el monstruo y uno entendió rápidamente que el día 1 de enero es exactamente igual que el 31 de diciembre anterior, pero con más resaca, más legañas y más deseos de dormir la mona. No había cambiado nada alrededor, y nuestras vidas eran las mismas, porque aunque corren los años casi nunca pasa nada, y lo que sucede en el transcurso de doce campanadas es un pasar discreto que no llama la atención. Años más tarde, en su primer viaje a Londres, el Duende se llegó a la colina por donde alguien marcó en el suelo la línea del meridiano de Greenwich, y creyendo que iba a hacer historia plantó un pie en el este y otro en el oeste. Ni un sístole arrebatado en el corazón ni una cosquillita especial en la entrepierna. Como cuando en la frontera de Tuy pisó al mismo tiempo Portugal y España. Nos marcamos artificialmente cortes mágicos en la realidad, como si fuera posible pasar de sapo a príncipe en un pispás o vernos listos, altos y ricos por un viaje astral a otro lugar del mundo donde todo lo soñado es posible. Y luego resulta que no. Ya lo advertía Segismundo encadenado: la vida es sueño, pero los sueños, sueños son.
Todo eso le rondaba al Duende momentos antes de las doce campanadas de Nochevieja. No era producto del desencanto, sino de la maceración de conocimientos y de pensamientos que es privilegio de la edad. Por eso, lejos de los petardos y los fuegos de artificio, saltó de un año a otro con los que quizás podrían considerarse sus amigos más tranquilos, Ramón y Ana de Miguel y José Pedro y Teresa Sebastián de Erice. Les habían acogido los primeros en su casa de campo extremeña, en medio de un encinar cuyo silencio sólo se rompe en estas fechas por el lejano grito de las grullas que hibernan en la contornada. Tanto Ramón como Jose Pedro son diplomáticos, y los cuatro se han pasado media vida viajando. Y tienen claro lo que Paul Éluard consagró en uno de los versos más citados: hay otros mundos, pero están en éste. A una edad, uno lleva ya para siempre su propio mundo en la mochila del alma.
Al día siguiente dieron un paseo y se retrataron junto al que según algunos es el alcornoque más grande de España, justo en la raya de Castilla la Mancha con Extremadura. Ahí, al pie de un majadal, mutilado por los años y por el abandono de todos, se yergue este coloso varias veces centenario. Él nos volvió a recordar que el tiempo es relativo, y que, aunque sigamos acariciando la quimera, tampoco es seguro que 2009 traiga la felicidad absoluta. Así y todo, feliz lo que sea al que nos lea.

Como siempre Duende, tienes razón. El tiempo se nos va ¿o nos vamos nosotros? Yo a veces lo intuyo, agazapado detrás de las cortinas como un ladrón que intenta robarnos el don más preciado:la vida. Otras, mirándose en el espejo que nada refleja salvo el paso de los días. Intento detenerlo pero él sigue derrochando los minutos que escapan por el desagüe de las horas. Y pienso que no importa si cada minuto, cada hora, cada día, estamos junto a la persona que queremos y nos quiere y sabemos o intentamos hacer la vida fácil a los que nos rodean, luchar contra las adversidades y sonreir al despertar cada mañana, pensando que el poderoso Tiempo, nos regala un día más.
Y como tú bien dices,el 2009 no traerá la felicidad absoluta. Bastaría que trajese la Paz que el mundo necesita.
Ser todos felices.
¡Ay el tiempo, qué gran desconocido! Su percepción, aún sin existir, nos atenaza, nos acongoja, y nos impide vivir la gran realidad: su ausencia.
Quizá sea esta percepción la imperfección que lo perfecto necesita para serlo.
Admirado Homper:Varios amigos me han felicitado con Feliz Año 2010, no debemos empezar un año acoquinados, a pesar de lo que tenemos en La Moncloa y en Génova, vivir es estupendo y es siempre mejor que recordar por muy buenas que sean nuestras vivencias anteriores, éramos mas jóvenes y nos asustaba un bledo el futuro, ahora:!Qué podemos perder ! Si no disfrutamos del lustro que viene, date por …..
Eres un privilegiado, mucha gente te admira y algunos hasta te queremos, tienes la capacidad de elegir que hacer cada día y con quién estar, cantar o bailar reir, no llorar. Hay que disfrutar del día a día y no ser un nostálgico pertinaz, la vida tiene un curso y nadie por muy ingenioso que sea puede cambiar su marcha, pero sí intentar estar en positivo el mayor tiempo posible,hagámonos atractivos y casi necesarios para la generación de nuestros hijos, no les asustemos más de lo imprescindible y a pesar de lo que nos diga nuestra mente y el sentido común, hagamos como que la vida va a ser al menos tan bella como ha sido en tus añorados recuerdos y díselo corre la voz .
Un abrazo
¡ Y más feliz todavia sea nuestro Duende, que bien se lo merece a fuerza de alegrar nuestras mañanas con sus “crónicas con moraleja” sin par !
A juzgar por la foto que encabeza tu 1ª publicación del año, intuyo que – respaldado contra tamaña fuente de … sabia, y tan galantemente acompañado – has aprovechado bien estos dias, haciendo nuevo acopio de energia telúrica a la vez que de este calor humano que mana tan naturalmente de tu prosa.
Felicitación por la ingenuo-ingeniosa idea de posar con un bastón en 1ª plana, como muestra de la avanzada edad del sujeto, subliminalmente equiparado en vigor y sabiduria a su protector vegetal. ¡ Tu amplia, candorosa y juvenil sonrisa desbarata sin embargo el ardid !
Siga pues, a lo largo de todo este nuevo año, haciéndonos ver el mundo con los maravillados ojos del niño de hojalata, la fingida ingenuidad de Homper y, a la vez, con la pícara agudez del Duende, para mayor deleite de tus lectores.
Amen … y, eso si, que seas muy feliz !!!
Para evitar la infelicidad, quizás debiéramos aspirar a conseguir lo que tenemos a nuestro alcance y evitar así frustraciones. Parece que el hombre feliz, al final, no tenía camisa.
Feliz lo-que-sea, Duende y demás gnomos del bosque. Un abrazo para todos y que seáis buenos. Los Reyes están a punto de llegar.
Es verdad, sólo la vida debe ser el tesoro porque ¿cómo si no aquellos que la tienen miserable -a nuestros ojos- la aprecian por encima de todo?
Me parece muy buenas las ideas de C.WaterI de inculcar visiones positivas a pesar de la que está cayando, con el miedo en el cuerpo no se avanza. También Palinuro aporta el grano filosófico de la no necesidad de lo que no tenemos…
Bueno, me voy a preparar la bandeja de los Reyes y a limpiar mis zapatos.
Yo me quedo con la anécdota para hacer algo de patria. El alcornoque de la foto, sin dejar de ser muy notable, me parece más pequeño que la insigne Sobreira (alcornoque en gallego) de Santiorxo, aldea del municipio lucense de Pobra (Puebla) de Brollón, dentro de cuyo hueco perímetro de casi 11 metros se juntan cuatro paisanos a jugar a las cartas. También en la zona presumen de ser éste el más grueso de España, pero nunca estamos a salvo de que de otro paraje vengan a mojarnos la oreja, que en esto de los árboles monumentales la gente es muy susceptible.
Yo tampoco estoy muy seguro de que lo que me dijeron sea cierto. Pero los árboles importantes de España están catalogados, y ya que nos metimos en debates arbóreos me encantaría que de nuestras discrepancias saliera a la luz dónde se ubica el alcornoque (o la sobreira) más grande de nuestros bosques.
Si alguien lo sabe, que lo diga, porfa.
Conocí a un anciano arqueólogo que me dijo en un delicioso viaje a tieras de Soria que en los tiempos que corren de parques temáticos y centros comerciales, las necrópolis, castros, ruinas, calzadas y demás objetos de antaño donde mejor están es bajo tierra. Aquello me ha dado siempre qué pensar porque en cuanto hay un paraje singular, una playa salvaje, un chiringuito aún con sabor y aparece en una lista, en una reseña o en la revista cientifico-popular correspondiente… se fastidió el tema.
Sin entrar en disquisiciones de si la cultura hay o no que democratizarla pienso si esos árboles centenarios de nuestra amada patria han llegado a tal longevidad precisamente por no tenerse noticia de ellos porque con lo aficionados que somos a los “suvenires”…
Árboles grandotes que conozco:El Roblón, en el Parque Nacional Picos de Europa, entre Soto de Sajambre y Valdeón(León).Creo recordar que para poder rodear su tronco, tuvimos que cogernos de la mano doce adultos,ya sabeis tipo “corro de la patata”, con los brazos bien estirados.Evidentemente, y como su propio nombre indica era un roble. Otro, catalogado y declarado Monumento Natural , “La Carrasca” una enorme encina que se encuentra en el Mas del Ciprés, cerca de Calaceite, Teruel.Ambos merecen ser visitados pero no por los amantes de souvenirs a que se refiere Charivari. Doy por sentado que los lectores de este blog son gente civilizada.
Y en cuanto a fronteras y cortes de la realidad, recuerdo que cuando hace más de cuarenta años iba a esquiar a Pajares, por aquello de los localismos siempre había guerra de bolas de nieve entre asturianos y leoneses(antes en zona asturiana, mientras se ponían las cadenas en Pajares pueblo, la guerra era, como no, entre los del autobús de Oviedo y el de Gijón), pero cuando cerraba la estación mientras esperabamos que llegaran los autobuses, nos mezclabamos todos en un juego muy divertido.Hacíamos una fila muy larga que cruzaba la carretera y saltabamos de un territorio a otro todos a la vez gritando “Asturias, León, Asturias,León, Asturias, León…”
http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81rboles_Centenarios_en_Espa%C3%B1a
dice… Alcornoque de La Fresneda. En plena N-630, encontraremos un desvío señalizado que nos lleva hasta la población cercana de Valdelamatanza.
te refieres a este?
Si el viejo alcornoque extemeño es el que esta en la finca La Fresneda cerca de Aldeanueva del Camino, tiene una ltura total de 21 m. y un perímetro de la base de 8,5 m.la dad aproximada es 500 años. La sobreira de Santiorxo tiene de diámetro de base 3 m. y un perímetro de 10,80 m.
Sea el más grande o no, es una auténtica maravilla, y con los tres enanitos a sus pies, parece ¡el árbol de la vida!
Me ha encantado la mención de Paul Éluard, hubo una época de mi vida en que quería conocer mundo aunque fuese el de la esquina de enfrente con gran ansiedad y mi padre me miraba de una manera especial que no entendía, ahora se que… era la mirada de “hay otros mundos, pero están en este”.
Respecto al tiempo y el año nuevo, a mi me parece que es una continuación, nunca he visto el cambio o la ruptura, sino el proceso de continuidad, el ritmo lo marcamos nosotros. Si se llama 2009 o 2008 supongo que es para la organización del proceso, no lo se, quizás sea un sueño.