El Duende se confiesa al modo clásico.
-Me acuso, padre de dar la vara de forma inmisericorde con lo que me obsesiona. Desproporcionadamente, reconozco. Me acuso de estar volcado en el Museo del Juguete de Hojalata.
Museo según la enciclopedia es un edificio o lugar destinado para el estudio de las ciencias, letras humanas y artes liberales, primera acepción. Y, en segunda, lugar en que se guardan objetos notables pertenecientes a las ciencias y artes, como pinturas, esculturas, medallas, máquinas, armas, etc. Parecía, en principio, pretencioso para esta causa, pero no. Entra en el etcétera.
Debería de ocupar su mente en otras cosas, pero velay que el próximo sábado su amigo Paco Gil y él inauguran en la Casa de las Flores de Candelada un pequeño museo cuyo principal contenido son los juguetes. Juguetes de otro tiempo, juguetes de hojalata. Y más juguetes que se siguen fabricando por el mundo con el mismo espíritu ingenuo e incluso con la misma matricería. Y dale que dale, no piensan en otra cosa.
-Me acuso, padre, de dar la lata, la barrila, la brasa, la paliza a todo el que pase a su lado con este monotema. Ponga penitencia.
Pero el cura ha sido indulgente. ¿Dar la paliza con tu tema? Eso es el pan nuestro de cada día. Este periódico, esta tele y esta radio lo dan con la corrupción del PP. Estos otros con la intolerable cacería de Bermejo. Aquellos con la incompetencia del gobierno para atajar la crisis. Aquellos otros con la obsesión de la oposición por distraer sus problemas internos aventando los pequeños deslices del gobierno. Los empresarios, con su lucha por el crédito y sus problemas laborales. Los jueces se quejan de la situación que les lleva a la huelga. Los cineastas lloran por su industria ruinosa. Los ecologistas por el desprendimiento de una gigantesca placa de hielo en la Antártida. Los hoteleros por el descenso de turismo. Aquél con su handicap de golf, ésta con sus dolores de espalda. Cada loco con su tema. Y mi prima Tere con los discos verdes, que duran demasiado poco para cruzar tranquilitos sin que nos arrollen los coches.
-Todos hablamos de lo nuestro hasta aburrir a las cabras -le dijo el cura al Duende con la absolución final- Así que no te aflijas, hijo si, en lugar de dar la lata, tú nos cuentas lo que fue tu Paraíso de hojalata…


Me encantaría asistir!, seguro que hay juguetes preciosos, se podrán tocar? o son sólo para observar, es una idea bonita los que esten cerca de Candelada tienen una excusa para salir de casa, por mi parte me lo apunto en la agenda de cosas que un dia iré a ver
Suerte y que lo disfruteis!
Deseando conocer el Museo de Hojalata de Candeleda. Nada más gratificante en esta vida que ver un sueño cumplido. Disfruta Duende.
Pues a ver si dando la paliza y la lata se paraliza la tala.
Me encantaria visitar el Museo y poder conocerte….suerte y que lo disfrutes…besos
Querido HP, por supuesto que iré a ver tu museo, yo estoy pensando hacer una exposición de dibujos y estoy buscsndo dónde .
Me alegro de ver que sigues haciendo cosas que siempre te gustaron. Me parece una colección importante y recopilada con mucha ilusión. Ya hablaremos