Archivos para 9 marzo 2009

El embudo da la vuelta en el País Vasco

No ha cambiado la Ley Electoral. Pero sí la Ley del Embudo...

No ha cambiado la Ley Electoral. Pero sí la Ley del Embudo...

La tía Clota recordaba la buena fama que en los Estados Unidos siempre tuvieron los pastores vascos.

-Educan sus perros mejor que nadie, y siguen ganando todos los concursos. Llevan las ovejas por donde quieren.

El ferretero de Tinmouth, su pueblecito de Vermont, desciende de uno de esos pastores vascos. Fue el que le dijo a Clota que al PNV le han arrebatado el  gobierno. La tía Clota preguntaba si se va acabar el mundo por eso, aunque desde Estados Unidos se comprenda mejor que el mundo es algo más que el País Vasco.

-No, tía -respondió- Algunos políticos vascos son como el chiste  de aquél chicarrón que va a comer con los amigos y aparece en la sociedad gastronómica  con la cabeza vendada. ¿No lo conoces? Los amigos, al verle así, se quedan pasmados. ¿Qué te pasó, Patxi?…Nada…Según venía andando, que veo un solar vallado, y, pintado en el muro, un rótulo que dice SE TRASPASA…¡Y resulta que no era cierto!

La tía Clota se echó a reír. Hablaba a la cámara con su sobrino sin dejar de hacer punto.

-¿Tan duros de mollera son?-preguntaba ingenuamente la anciana- ¿O es que ha cambiado la ley?…

Homper le explicó que aunque gana las elecciones el que tiene más votos, gobierna el que suma más apoyos en la cámara correspondiente.

-Eso unas veces beneficia a unos y otras a otros, como pasa en tantos ayuntamientos y diputaciones. Pero el PNV creía que eso no iba con ellos, y que así como los demás partidos debían plegarse a esa norma, ellos tienen por derecho natural la representación exclusiva del pueblo vasco. Luego se han puesto de acuerdo PSOE y PP y el PNV a la calle.

-Ya entiendo…Así estaba el ferretero, qué mosqueo…Pero no ha cambiado la ley electoral, ¿no?…

-No tía.

La tía Clota se quedó pensativa. Levantó la mirada de su labor y miró a cámara.

-Qué difícil lo tengo, Hom -suspiró- A ver cómo le explico en inglés al ferretero. lo de la Funnel Law.

-¿Qué dices, tía?…

-La Ley del Embudo. ¿No es eso lo que ha cambiado? Tan acostumbrado estaba a lo ancho que  ahora el PNV no traga por la parte estrecha…

El panga y la buena educación

pangaHabíamos definido hace tiempo a Homper como el Hombre Perplejo. Él creía serlo, en efecto, por los absurdos y contradicciones de lo que veía a su alrededor. Pero de cuando en cuando miraba a su interior y tampoco salía de su estupefacción.

Aquel día, por ejemplo, recordó que hacía bastante tiempo que no tomaba pescado. Desde que vivía solo, había aprendido a cocinar algunos de conocida trayectoria. Pero últimamente, cuando asomaba por la pescadería, lo que más proliferaba era el panga. Al igual que el fletán, la perca o el halibut, el panga era una especie desconocida para Homper.  Con tal nombre, no tenía conciencia de haberlo tomado nunca, y sólo conocía a una amiga que le constaba que lo compraba y lo cocinaba.

-La llamaré y la saludaré- pensó- Hola, ¿todo bien?…Y a continuación le preguntaré  que cómo prepara el panga.

De repente cayó en la cuenta Homper de que, después de varios meses sin haber sabido de él, quizás ella extrañaría su pregunta. Y como no deseaba que le creyera interesado, mal educado o, simplemente chiflado, modificó su estrategia.

-Empezaré preguntando por la familia- imaginó-Y como se que su hija ha tenido un accidente de motocicleta y se ha roto una clavícula me interesaré primero por ella. Hola, Pepa, ¿estás bien?…Oye, ¿cómo va la clavícula de tu hija?..Me alegro…Por cierto, ¿cómo preparas el panga?…¿Lo haces frito, al horno, a la plancha?…

Un rayo de luz le iluminó entonces lo suficiente como para que Homper se quedara perplejo de su propia insensibilidad. Había dado por hecho que la clavícula de la hija de su amiga evolucionaba bien. Pero…¿y si había tenido que operarse? ¿Y si la operación había salido mal? Además Homper se temía que ella, como la mayoría de los mortales, aprovechara cualquier ocasión para desahogar sus penas. ¿Y si el del seguro no se hacía cargo del accidente? ¿Y si, a ese percance, le añadía la crisis que había arruinado sus fondos de inversión? ¿Y si daba la casualidad de que se le había obstruido el bote sifónico del retrete y el fontanero no aparecía? ¿Y si además su suegra le reprochaba el nuevo tinte que le aplicaban en la pelu? ¿Y si, después de tantos meses, el perro había muerto atropellado por un Mercedes?

Confundido en sus propias dudas, Homper se tomó una pausa para repensar su estrategia, y entretanto entró en Internet y se documentó sobre la vida del desconocido panga. Se enteró de que se trata de un pez de agua dulce con aspecto de pequeño tiburón proveniente de Vietnam y criado en cautividad. Algunos científicos despabilados descubrieron que inyectando a la hembra del panga hormonas procedentes de los orines de una mujer embarazada (sic), aquélla -no ésta-aumenta su productividad. Homper volvió a quedarse estupefacto. Pero no tanto como Pepa cuando sonó su teléfono y, al descolgarlo, escuchó una extraña llamada.

-Hola, Pepa, soy Homper. Me encantará saber que estás bien, y que lo de la clavícula de tu hija no tiene importancia. Pero te llamo para decirte que voy a cenar huevos fritos con patatas fritas.

La Noche del Teatro y la de los Salidos

noche-del-teatroTantos años viviendo lejos de España no pasan en balde. Cuando la tía Clota se fue  Estados Unidos aún no se había estrenado Canciones para después de una guerra, aquella tierna y, a la vez, triste película de Basilio Martín Patino. Ahora se acaba de enterar por las noticias que se celebra una exposición dedicada a Miguel de Molina, y ella confiesa humildemente que no sabía quién era este hombre. Tampoco  recordaba haber escuchado antes La bien pagá. A  esta canción y a su artista les dedicaba un buen metraje el filme.

-Ni idea, hijo-le decía a Homper- Ahora todo el que canta o baila es cultura, pero en mi infancia los artistas del folklore lo tenían mucho más difícil. La Argentinita, Carmen Amaya, Vicente Escudero y poco más. Y eso que sus nombres inspiraban más respeto…¿Cómo se puede pretender ser un gran artista llamándose Pitingo, que suena como a chuchería? Porque hay uno que creo que se llama así, ¿no?

Tantos años lejos de España no pasan en balde. Homper ni se molestó en recordar aquella etapa de Dinamita pa los pollos, Un pingüino en mi ascensor y Tarzán y su puta madre ponen piso en Alcobendas.

-Desde aquí hay muchas cosas que no se entienden- continuaba la tía Clota- ¿Cómo les explico a mis amigas Edwina y Thelma  que en Madrid hay tantas noches de los salidos?…

Haciendo honor a su nombre Homper, una vez más, se quedó perplejo. Recordaba la acepción más corriente de este participio sustantivado: persona que tiene fuerte propensión al apetito sexual, lo dice el diccionario. Y se echó a reir.

-¿De qué te ríes? -protestaba tía Clota- Me lo han dicho también mis amigas de Madrid. La Noche de los Museos, la de la Música, la  del Teatro, la de las Iluminaciones de Navidad…El caso es salir a la calle…Y eso sí, será todo por cultura, pero acaban en botellones y en toneladas de basura que hay que recoger al día siguiente…¿Por qué hay tantos salidos?…

-Tía -corrigió Homper- Salido, como dices tú, significa otra cosa. Salen por amor al teatro, o a la música, o a los museos -Y  lo pensó mejor- Aunque es verdad que lo que le priva a la mayoría es echarse a la calle, divertirse,  armar bulla y salirse de madre…Es un incordio para muchos, pero da votos.

-Pues que las autoridades sean consecuentes, y lo avisen claro: mayores abstenerse, y los que vivan en el centro, tapones en los oíos,  que hoy es la Noche del Teatro y habrá otra noche de los salidos…

No lo acaba de entender la anciana tía Clota.Tantos años mirando su España desde la distancia no pasan en balde.

La fe del futbolista

Aunque lo que la Moreneta lleva en su mano derecha puede ser interpretado como una pelota, no está probado que juege al fútbol mejor que otras vírgenes...

Aunque lo que la Moreneta lleva en su mano derecha puede ser interpretado como una pelota, no está probado que juege al fútbol mejor que otras vírgenes...

El inolvidable Eugenio contaba un chiste que tiene mucho de moral práctica para los desesperados. Un montañero pierde pie y se precipita al abismo. Rápido de reflejos, se agarra a un matojo y queda colgando con el vacío a sus pies.

-¿Hay alguien ahí?-pregunta desesperado.

Sólo el eco le responde: ahí-í-í-í…

-¿Hay alguien ahí? -insiste.

Una voz  grave y profunda que parece venir del cielo le responde esta vez.

-Tranquilo, hijo, te he escuchado y no temas. Te mandaré una legión de ángeles y el propio aire producido por el batir de sus alas  te elevará a las alturas y podrás recuperar pie.

Se hace un silencio. Hasta que el que el montañero en apuros lo rompe con una pregunta reveladora.

-Ya…¿Hay alguien más-más-más-más?…

Cuando pintan bastos todos esperamos una ayuda extraordinaria. Y los equipos de fútbol que  no cuentan con un mesías como Florentino Pérez para su salvación acuden a la fe. Al Madrid, que es rico, no le hace falta peregrinar a la Virgen de la Almudena y pedir milagros. Bajará del cielo el ser superior que decía Butragueño y traerá de la mano a Kaká, a Cristiano Ronaldo, a Xavi Alonso, a Villa, a Venger y a quien haga falta para superar los males del club merengue. Y no fichará a Scarlett Johanson como azafata del palco porque aún no se le ha puesto en las narices.

Pero donde no hay harina, como dice el refrán, todo es mohina. Si saltamos del segundo puesto de la clasificación del Campeonato de Liga al último, vemos a un equipo al borde de la Segunda División cuyo entrenador tiene que echar mano de la fe. Esta semana, el bravo de Pochettino se hizo los doce kilómetros de ascensión a Montserrat en una hora y cuarenta y cinco minutos- lo que demuestra que aún está en plena forma- para implorar a la virgen patrona de Cataluña la salvación del Español que entrena. Lo que no arregla la plantilla periquita, que lo arregle la Moreneta, que es tan bonita.

Confiesa el cronista que estos testimonios de fe en un mundo tan prosaico como el del fútbol le producen admiración y ternura. Es frecuente ver a jugadores que miran al cielo cuando escuchan su himno antes del partido, o que se santiguan  al salir al campo y besan su medalla cuando meten un gol. Más elocuentes son los de religión musulmana, como Kanuté, que  a menudo orientan sus ojos a La Meca y abren sus manos en actitud de oración sin dejarse impresionar por un estadio que ruge. Pero lo malo en este caso es que casi todos los equipos en peligro de descenso tienen su virgen patrona. La Moreneta hará todo lo posible por salvar al Español, pero tendrá que vérselas con la Virgen del Espino, patrona de Soria,  que velará por el Numancia, con la del Camino, patrona de Pamplona que tirará a favor de Osasuna, con la de los Reyes, a la que se encomendará el Betis, con la Inmaculada, patrona de Huelva, que tratará de echarle una mano al Recreativo, y hasta con la Virgen de Begoña, que es la del Athletic de Bilbao. Todos los aficionados conocen estos equipos. Nadie sabe sin embargo cuál de las vírgenes juega mejor al fútbol y podrá finalmente eludir el descenso.

Por eso, y como en el chiste de Eugenio, es recomendable sustentar la fe en algo sólido: a Dios rogando y con el mazo dando. El Español cae simpático, ha sido capaz de ganar al mejor Barça de la historia en su campo y cuenta con futbolistas maravillosos como Tamudo y de la Peña a los que dolería ver en Segunda. Sin embargo lo seguro es que, además de suerte, le ha faltado alguien en los despachos o en el campo que hiciera mejor su trabajo. Pochettino quizá hubiera subido igualmente a Montserrat, pero no es lo mismo caminar por devoción o amor al deporte que hacerlo con la soga al cuello.

Los amigos de Henry Miller y los míos

Henry Miller ligó mucho más, pero no tendría mejores amigos que los que tiene uno...

Henry Miller ligó mucho más, pero no tendría mejores amigos que los que tiene uno...

Hace años, después de haber descubierto la literatura más desinhibida de Henry Miller este Duende vio en una librería  un volumen del mismo autor que llevaba por título algo tan inocuo como Mis amigos. Lo compró y lo leyó con la misma fruición con la que su cándida mirada había perdido antes, gracias a aquel sátiro de la escritura,  su virginidad lectora. Por cierto, mucho menos enojoso este trámite que el de la pérdida de la otra.

Todos tendemos a generalizar a partir de una muestra. Quien haya leído los famosos Trópicos de Miller, sus Sexus y Plexus creerá que en su musa no todo el monte es orégano, sino el monte de Venus. Pero además de las escabrosas novelas que le dieron tanta fama, Miller dejó al menos dos obras que no tienen nada de turbulentas. Uno es un delicioso libro de viajes que se titula El coloso de Marusi. El otro es el que mencionaba al principio, una mirada aliñada de ternura, ironía  y contenida mala leche sobre sus amigos, espejo de esos americanos mitad cow boys mitad Tom Sawyer -la gorra, el café largo en el snack de carretera, el baseball, la mecedora en el porche de la casa de madera, la barbacoa, la pesca de la trucha, el pavo del Día de Acción de Gracias- con los que uno se ha familiarizado a través del cine y la literatura costumbrista.

Desde entonces siempre quiso el Duende escribir otro libro sobre sus amigos. Uno de los problemas por los que no lo hizo ya es la  elasticidad del vocablo amigo/amiga y amistad. En un país donde cualquiera te para por la calle para decirte amigo, ¿me das un cigarro?, y un menda al que sólo conociste en un viaje a Costa Rica te llama dos meses después para pedirte un favor claramente abusivo con el consabido ¿somos amigos, no?, no es fácil la diagnosis certera del amigo. Digamos que hay amigos de la infancia, del colegio, de la universidad,  de toda la vida, del trabajo, de la familia,  del alma, del blog. Amigos por afinidades electivas  -golf, caza, pesca, viajes, fútbol, teatro, cine,  toros, cofradías, aficiones, el veraneo. Amigos ocasionales. Y, muy importante, amigos de nosesabeporqué.

En cualquiera de estos epígrafes cabe una categoría de amistad que el Duende aprecia sobremanera, que es la del amigo al que jamás hay que darle explicaciones. Puedes no verle en meses, incluso en años. Puedes haber olvidado un pésame, un regalo, una felicitación, o una visita hospitalaria que sin duda merecía. Pero cuando te lo encuentras te abraza, te sonríe, comparte contigo los recuerdos que hilvanaron la amistad y se despide sin reproches por tus ausencias, sin pedirte nada y sin haberte dado la paliza.

A este grupo pertenecen mis amigos de hoy. Félix Bragado es el gracejo andaluz que mejor cuenta los chistes. Luis Felipe Castresana, jurista eminente, el discurso de la vehemencia crítica. Carlos Romero, más conocido como Oblato, que fue internacional de rugby -el más elegante, sin duda, siempre en su moto BMW con techo y luciendo un sombrero de Panamá- aporta su socarronería y su bonhomie. Luis Jiménez Guitard, su caudal de humanidad, que es grande y rebosante de coña marinera. Hay también el consabido Bradomín (le llamaré sólo Antoñito, para no ser indiscreto) que nos entretiene mucho contando cómo se puede seguir seduciendo a los sesenta y tres años. Ji, ji, menos lobos Caperucita. Un brillante empresario y expolítico llamado Eduardo dice lo que no podía decir en la poltrona, y entretiene mucho. También viene uno de los hombres más felices, que más calla, más ríe y mejor vive,  Juan Labaig. Y aparece de vez en cuando Santiago Pelayo, el más misterioso. Siendo el único soltero del grupo, y además funcionario, todos comprendemos que está demasiado ocupado…

Todos estamos convocados hoy a compartir un cocido. Lo cual, la verdad, le hace bastante feliz al Duende. Con tal motivo, siendo así que por ahora no ha cumplido como Henry Miller, y aunque el tema no sea de  interés general, sí quería dedicar a sus amigos una entrada en este blog.  Pues  vale, ¿no?

La infalibilidad del Papa y la de Zapatero

papa02Admite Homper en su natural escepticismo que una de las cosas que le dejan más perplejo es  la infalibilidad del Papa. Sus compañeros de la tertulia ateneísta se toman a chacota tema, y lo entiende, porque son una partida de ateazos convictos. Pero él, que tiene sus respetables dudas, no lleva bien que Roma quiera  sacar el látigo y echar del templo de la fe oficial a los que no aceptan todo lo que manda el santo padre.

-Soy un funambulista de la fe- dijo la última vez que se confesó, treinta años atrás- Creo que avanzo por un cable en el que se me bambolean la razón y las creencias, pero por debajo de mis pies sólo veo el abismo de la nada.

La verdad es que Homper nunca erradicó del todo la fe que le enseñaron. Lo cual no quita para que, como muchos otros posibilistas, reflexione, cribe y luego seleccione. No le gusta por tanto que ahora le anatematicen por revisar su antigua fe del carbonero. Para consolarle, laa tía Clota, mucho más pragmática, no deja de recordarle que aunque Cristo fuera divino, la Iglesia de Roma es una organización humana

-Ya me impresionó ver por la tele a Benedicto XVI aquella vez que compareció vestido de Caperucita-le comentaba en su conversación de ayer- Y pensaba que cómo no se iba equivocar, si al fin y al cabo Ratzinger es alemán, y los alemanes han dejado de ser infalibles hasta en el fútbol….Así que ahora he asimilado el dogma de la falibilidad del Papa. Puede que sea infalible cuando habla ex cátedra -añadió- Pero hijo, la última vez hablaba ex Africa, donde creo que puede condenar el aborto , pero no el el preservativo…¿No crees que la Iglesia necesita una perestroika?

Argumentó Homper que para rectificar y cambiar, hay que saber mirarse en el espejo y ver los propios defectos, algo a lo que tan reacios somos los humanos.

-Fíjate en Zapatero y su gobierno, tía. Hasta el más lerdo sabe que han metido la pata anunciando tan mal la retirada de las tropas españolas de Kosovo. Pero ellos, erre que erre, insisten en que han obrado correctamente. ¿Ves? Nos metemos con la infalibilidad del Papa y ahora hemos de tragar con la de Zapatero.

-Es que ese no falla, hijo -corrigió la tía Clota- Sólo ha sido consecuente consigo mismo. Alguien le definió como el hombre que tiene un problema para cada solución. Y esta vez que, gracias a Obama, parecía salvada su torpeza diplomática, la ha vuelto a ca…, quiero decir, a estropear.

Se frenó a tiempo, porque sigue siendo educada. Pero Homper esta vez no se quedó perplejo por la reacción de su anciana tía Clota. Ella también estaba de acuerdo en que el infalible Zapatero la ha vuelto, con perdón, a cagar.

¿Se ha convertido Almodóvar en un coñazo?

A muchos nos gustaba más el Almodóvar de sus comedias...

A muchos nos gustaba más el Almodóvar de sus comedias...

Hasta Charles Chaplin se puso melodramático en Candilejas. Es muy corriente que los cómicos  acaben queriendo hacer tragedias, como si lo de militar en la risa  les fuera a  negar la categoría que Shakespeare le daba a  Lawrence Olivier o a John Gielgud. Salvando la distancia, es lo que le pasa al Duende, que de vez en cuando se despierta sofocado porque ha soñado que sus lectores le acusan de haber olvidado sus principios.

-Yo era considerado un humorista, ¿sabes?-le confesó a Homper cuando se lo encontró en la cola del autobús.

-Ya comprendo….La tía Clota también está preocupada con la deriva de Pedro Almodóvar. El otro día escuchó a uno de esos que chismorrean en la radio y criticando su última película decía que el manchego se ha convertido en un coñazo. Ya te puedes imaginar cómo fue nuestro diálogo de ayer.

La tía Clota fue incontenible. De entrada, no sabía cómo explicar a sus amigas Edwina y Thelma la palabra coñazo.

-Es muy feo, ¿no?-se quejaba la tía-  Dime, Hom…¿Por qué eso, tan femenino, tiene que simbolizar algo negativo o malo? ¿No podían los españoles deciir, con perdón, un penazo, un carajazo o?…

La tía Clota no se atrevió a decir un pollazo. Ella era licenciada en Filología, había enseñado español en una universidad estadounidense y consideraba que aunque el vocablo hubiera sido admitido en el diccionario ella no lo debería usar.

-Porque además de ser una muestra más de machismo,  una profesora debe hablar bien, ¿no? -se explicaba- Pero ahora resulta que todo el mundo recurre al coñazo. Lo usan también mujeres, incluso ministras… Hasta Rajoy, que debe de ser de colegio de pago, dijo que los desfiles militares eran un coñazo…

-Tía, el lenguaje se vulgariza -argumentaba Homper- Eso forma parte de la cosmética de la democracia. Si no se puede redimir al plebeyo, hablemos como él para que se crea que somos iguales.

La tía Clota admiraba a Almodóvar porque cuando vio Mujeres al borde de un ataque de nervios pensó que era un tipo ingenioso y brillante. Luego llegó ¡Qué hecho yo para merecer esto! y se partió de risa. Pero desde que Pedro quiere ser Douglas Sirk -considerado por algunos como el rey del melodrama elegante- le interesa bastante menos.

-Es una pena que se haya aburrido de su talento para la comedia-decía conteniendo en la risa- Te voy a decir una confidencia…A tu tía Oscar y a mí nos gustaba ver el cine por la tele juntos…Hacíamos manitas, incluso…Y después de ver Mujeres al borde, no se si emocionado o excitado, quiso convencerme de que éramos capaces de repetir esa escena de amor tan…ejem…que abre la película…¡Ja, ja!…

Lo recordarán. La sufrida señora de la limpieza que encarnaba Carmen Maura limpiaba la ducha de un gimnasio. En éstas irrumpía un atleta cachas se abalanza sobre la buena mujer y, sin  mediar palabra, echaban un polvo vertical para el que hay que ser muy buen gimnasta. La anciana comentó entre risas sus pícaras tentativas…Primero se les cayó la ducha de alcachofa y pusieron perdido el baño. Luego se cayeron ellos mismos. Y, muchos fracasos después, alcanzaron el éxtasis en un sillón de mimbre que llevaron al cuarto de baño mientras la ducha caliente envolvía en vapores sus locuras de amor.

-No sabes el partido que le hubiera sacado Almodóvar. ¡Qué pena que se haya vuelto  tan coñ…!- y se interrumpió, muerta de risa- Bueno, tan pretencioso…

La Velo Solex

¿Se puede volver atrás por el túnel del tiempo en Velo Solex?...

¿Se puede volver atrás por el túnel del tiempo en Velo Solex?...

De vez en cuando aparece una pavesa  del pasado y nos recuerda que el tiempo vuela. Suele ser un flash amable, porque la memoria es selectiva, y borra fácilmente las huellas tristes.  Hace unos días el Duende evocaba cómo a los diecisiete años dio en la mesa de trabajo de compañero Pepe Cruz Novillo con  un juguete ya imposible de encontrar en las jugueterías.  Era el autobús de hojalata de RICO, amarillo y rojo, tan patriótico, tan sencillo, tan bonito. A esas alturas de la vida, se había convertido casi en una antigüedad. Fue verlo y emprender lo que Marcel Proust describía tan minuciosamente después de morder la magdalena famosa. O sea, la búsqueda del tiempo perdido.

El Duende tiró de él con un cordel invisible que arrastraba una ristra de juguetes ya fuera del mercado. Otros amigos suyos miran a otro tipo de juguetes. Manuel Gasset, por ejemplo, pertinaz conservador de todo brillo crepuscular, mima con esmero un precioso Morris Minor de mitad del siglo pasado. Es de color verde, coqueto y proporcionado, fiel representante de una estética donde el utilitarismo todavía convivía las formas clásicas de las berlinas. Se abrían sus puertas y de él podía salir David Niven, Trevor Howard o James Mason, galanes ingleses de la época. Hoy el que sale -y sólo en ocasiones solemnes, como bodas y bautizos- es Manuel. Peina y viste más o menos como aquellos, porque sigue mirándose en los escaparates de Saville Row, pero se ve que es actual porque ahora lleva en su coche joyita un GPS. Renovarse o morir.

Este puente Manuel y Tatala, su encantadora y más que santa esposa, le habían invitado al Duende a  su bonita casa de San Sebastián. Oficialmente el pretexto era disfrutar de unos días que el INM pronosticaba soleados y tranquilos. La realidad es que Manuel quería pasar a Francia y rescatar ese ciclomotor prehistórico cuidadosamente restaurado por un manitas en Bayona. Como el Duende  también tiene el MNI  (Mastes en Nostalgias Inútiles), aceptó de buen grado.

Esta bicicleta con motor que transmite su potencia a la rueda delantera es negra, y  tiene una estética parecida a la de las hormigas voladoras. En realidad se asimila más a aquella motocicleta con la que los héroes del Alcázar de Toledo molían la harina para hacer el pan que a otras míticas, como las  de Easy rider o aquella otra con la que se fugaba Steve Mac Queen en La gran evasión. Pero las motos antiguas, como los juguetes, quedan en el corazón por los recuerdos que traen del pasado. Y el Duende no olvida la envidia que le daba otro amigo de los veranos de la infancia, también llamado Manuel -más bien Manolón- propietario de una Velo Solex en la que iba de Madrid a Arenas de San Pedro. Tardaba cinco horas por la carretera Alcorcón-Plasencia , y viajaba, naturalmente, sin casco, porque no era obligatorio, y no había mayor placer para el motorista que sentir el golpe de aire en la cara y respirar así  la libertad.

Claro que entonces éramos más que jóvenes. Y a ver quién le explica a Manuel Gasset que, a la velocidad de su flamante Velo Solex, es difícil volver atrás por el túnel del tiempo.

Paseando por la Ruta del Colesterol

Qué estarán pensando esos que nos cruzamos cuando caminamos...

Qué estarán pensando esos que nos cruzamos cuando caminamos...

Una carta  no publicitaria ni encerrada en el sobre de un organismo oficial era ya un suceso en la vida de la tía Clota. La última que había recibido venía fechada en su pueblo natal, allá en la provincia de Granada. Era de Vidal,  el hijo del peluquero. Y le decía que aunque el pueblo seguía careciendo de depuradora para las aguas residuales, había inaugurado un flamante camino peatonal que rodeaba la villa, bordeaba el río a lo largo de seis kilómetros y estaba flanqueado por árboles de nueva plantación. La nueva ruta turístico/ deportiva ofrecía bancos para sentarse a tomar el sol y aparatos de gimnasia, para aquéllos que quisieran seguir un programa  de mantenimiento.

-Estaba encantado- recordaba la anciana a su sobrino Homper- También  estaba orgulloso de que  en la entrada del pueblo unos flamantes carteles anunciaran que el viajero entraba en un municipio no nuclearizado, hermanado, además, con una villa sueca de nombre imposible. Y que en el paraje del Canchal, donde hay un bosquecillo de pinsapos, hubieran creado un Centro de Interpretación de la Naturaleza…¿Es que a la naturaleza hay que interpretarla? ¿No sería más útil lo de la depuradora?

Homper le recordó que desde que ella se marchó a vivir a Estados Unidos, los pueblos de España habían cambiado mucho. El milagro de los Fondos de Cohesión, de los FEDER y de esa chistera que los alcaldes encuentran en el endeudamiento público. Cualquier villa gozaba ya de biblioteca pública, de polideportivo y, sobre todo,  de piscina municipal. Aunque, efectivamente, aún había muchos que carecían de depuradora.

-Pero la verdad es que esos caminos peatonales han tenido mucho éxito -le contaba  Homper a su tía- Se llenan de hombres y mujeres que antes  no habían dado un paso y que ahora hacen deporte y creen que además prolongan su vida. En algunos sitios les ponen nombres graciosos. La ruta del Colesterol, la Alameda Coronaria, el Paseo de los Infartados…

Homper  le confesó a la tía Clota que él también ha comenzado a andar a cien pasos por minuto, el ritmo que le recomendó el cardiólogo. Su gran  problema es que no sabe qué cara poner mientras camina. Observa que la mayoría de los paseantes con los que se cruza lucen una expresión seria, con el ceño fruncido y un rictus de determinación en los labios, como si hacer kilómetros fuera un empeño que va a salvar el mundo. Y no quiere tener esa cara.

-Ya lo habíamos pensado nosotras -dijo Clota refiriéndose a ellas y a sus amigas-Nosotras también paseamos, ¿sabes?…Para lo de la osteoporosis…Y cuando vemos a alguien de lejos, jugamos a ponerle cara…Ese se parecerá a Henry Fonda…Esa, a Katherinne Hepburn…Ese seguro que se da un aire con Sean Connery…Luego, al cruzarnos con ellos, acaban siendo muy vulgarcitos, pero hasta ese momento nos mueve la ilusión, y pensamos que estamos más monas…

Este puente los nuevos caminos peatonales se habrán abarrotado de paseantes. Bonita experiencia interpretar sus rostros mientras caminan. Qué pensarán, qué querrán decir con su gesto. Y cómo nos verán cuando, cruzándose con nosotros, comprueben que tampoco sabemos con seguridad de qué huimos y adónde vamos.

Los trajes de Camps, del máximo interés

¿Cómo podemos conciliar el sueño si no sabemos dónde están las facturas de los trajes de Camps?...

¿Cómo podemos conciliar el sueño si no sabemos dónde están las facturas de los trajes de Camps?...

-¿Es que ya no saben priorizar el interés de la noticia?-se preguntaba aquel empresario de los medios de comunicación- ¿Dónde están los profesores de periodismo? ¿Y la agudeza del director?

Presumía tanto de ojo crítico como de elegancia indumentaria. El titular del periódico EL PAÍS que provocaba su reflexión decía así: El PP asume que Camps no tiene facturas y se las exige a la tienda. Debajo, el cuerpo de texto hablaba de sastres, trajes regalados, presuntos sobornos, presuntas mentiras, facturas que no aparecen, un presidente en apuros, sospechas de financiaciones irregulares y contradicciones de un partido cuyo líder no encuentra su rumbo.

Es cierto que  pasaban otras cosas. Paul Krugman recordaba que España no es la ni la Arcadia feliz ni el país de Jauja. En El Salvador las urnas daban el poder a Mauricio Funes, y con él a la antigua guerrilla. Los obispos acudían a los linces para denunciar que sus crías gozarán de más protección que la que la reforma de la legislación sobre el aborto dará al feto humano. Zapatero y Chaves acordaban liquidar la deuda histórica, que para el resto de los españoles es, además, un arcano histórico. Y también se leía en un rinconcito del rotativo que el nuestro es el país de la UE que más empleo destruye. O sea, que noticias había. Aunque la más importante era que no se encontraban unas facturas para justificar 12.00 euros de trajes.

-Verdaderamente intolerable -se decía aquel dandy de los medios- Se habla de trajes  y ni siquiera se cuenta si las telas son franelas, ojos de perdiz, fil a fil, alpacas, espiguillas o rayas diplomáticas. Qué falta de rigor y de criterio. ¿Se le aclara a acaso al lector si los trajes son cruzados? ¿Si llevan chaleco? ¿Si los pantalones son de pinzas y con vuelta?.

Aquel paladín de la ortodoxia no paraba en sus críticas.

-¿Y si Camps se hubiera hecho trajes marrones? -se preguntaba alarmado- ¿Cómo se puede omitir ese detalle?…¡Señores míos, eso hay que decirlo!…

Ya no hay decencia, ni criterio, ni respeto por la noticia, ni deontología profesional. Se habla de sastres, de los presuntos sobornos a un presidente al que dicen que le regalan  trajes y ni siquiera se investiga el color de éstos.

-Y eso sí sería grave-concluyó- ¿Mira que si Camps ha claudicado al marrón, cuando todo el mundo sabe que un hombre elegante jamás puede llevar un terno de ese color?

Lo dicho. Qué falta de olfato periodístico, qué crisis de valores.

El mal ojo de Paul Krugman

Si Krugman hubiera tenido ojo, habría dado al menos una receta contra la crisis como la de la tía Clota...

Si Krugman hubiera tenido ojo, habría dado al menos una receta contra la crisis como la de la tía Clota...

Va Johny Guitar, que no tenía el menor aspecto de ser Gustavo Adolfo Bécquer y le dice a Viena una de las frases más célebre de la historia del cine: Miénteme…Dime algo bonito…Dime que me quieres y que me has estado esperando todo estos años. Pero esta vez no era el pistolero retirado suplicando a su antiguo amor, por cierto, una mujer con cara de pérfida. Joan Crawford no valía para papeles de chica inocente, tenía cara de espía implacable, de madrastra despechada o de ama de llaves capaz de degollar por la noche con el cuchillo jamonero a un huésped ingrato para su señor.

-Miénteme -dice la tía Clota que decían los ojos de ZP cuando el Nobel Paul Krugman le revelaba su diagnosis sobre el estado de la economía en España- Pero el sabio éste le salió rana, y no estuvo nada fino. Es que no tiene ojo.

Discutieron tía y sobrino sobre qué desagrada más a la conciencia, si decir en estos casos una verdad irrelevante  u otra incómoda. Y ella dejó claro que aunque detesta no responder exactamente a lo que le preguntan, más le duele mentir como la pistolera de caderas seductoras que encarnó la Crawford.

-Hijo, toma nota para estos casos-le recordó al siempre estupefacto Homper- Es la receta de Beatrix, una de mis mejores amigas. En un bol mezclas caldo de pollo, ketchup, mostaza, una gran cucharada de miel. Puedes añadirle las hierbas aromáticas que desees, acaso salsa de soja, y tampoco le viene mal un vasito de jerez.   Sumerges en esa salsa las alitas de pollo, y las dejas macerando durante unas horas. Y luego las metes en el horno a alta temperatura hasta que queden churruscadas. Queda un poco absurdo, ¿no?, te preguntan una cosa y sales por peteneras, ¿dónde vas?, manzanas traigo. Pero te aseguro que Johny, Viena, y ZP el se hubieran chupado los dedos, y que con estas alitas de pollo a la maniére de la tía Clota el sabio ni hubiera mentido ni hubiera desairado a su anfitrión…

A todas éstas el Duende recibe un correo de Ana Macías. Hace mucho que no escribes, Duende. Y el Duende, conciencia atormentada por unos días de engorroso silencio, madruga antes de echarse a la calle para cumplir sus deberes. Y certifica en su blog que la amiga de la tía Clota y la tía de Homper están cargadas de razón. A diferencia del Nobel de Economía y del presidente del Gobierno ellas tienen una receta ‘para quedar bien en tiempos de crisis. Qué mal ojo tienen algunos…

Suicidio en la Champions

Ya hay que ser melón para no pponer a un futbolista como Forlán cuando se quiere ganar un partido...

Ya hay que ser melón para no poner a un futbolista como Forlán cuando se quiere ganar un partido...

Mientras el Barça y el Villarreal celebran felices sus éxitos en la Champions y su buen fútbol, el Tribunal Supremo de Cagadas Futbolísticas de Madrid (en adelante TSCFM) discute quién es más culpable: si el Madrid o el Aleti, si Juande o Abel,  si Mijatovic o García Pitarch, si Boluda o Cerezo.

También discuten sobre quiénes son más ingenuos, si los hinchas merengues o los adictos a la Frustradina al  Ácido Súfrico y al Resignadol, drogas atléticas. El fútbol es una fábrica constante de fuegos de artificio. Traerán a un nuevo crack, cambiarán al entrenador y el forofo triturado por la  crisis, la hipoteca, el paro, el colesterol, los suspensos de la nena  y el vecino de arriba -batería de Gangrena Total- volverá a creer en su equipo. Craso error. Los del Liverpool cantan orgullosos que nunca caminarán solos. Los de Madrid podemos cantar lo mismo. Nunca caminaremos solos, porque nos guían demasiados visionarios.

Antes de emitir su fallo, el  TSCFM  analizará las pruebas. En contra del Madrid hay torpeza manifiesta en los fichajes y prodigalidad galáctica con ostentación y alevosía. En contra del Atleti las últimas pruebas obran supuestamente en el contestador automático del club, que a partir de las 20´45 del pasado miércoles registró estas llamadas: 1ª. Agradeçimento do presidente do Oporto por la no alineaçao de Forlán. 2ª. Llamada de una tía de Raúl García: ¡Abel, por tu padre, sienta a Raulín si hace falta, pero saca a Forlán!. 3ª Llamada de la madre del portero del Oporto: Eu reconozco a caballerosidade de Abel por ñao quere amargar a vida a mi criança. Obrigado. 4ª Llamada de la peña Atléticos Pasmaos: Abel, macho, ¿te acuerdas de que hay que ganar para clasificarse, y de que Forlán es el máximo goleador del equipo?. 5ª Llamada de Gilipollas sin Fronteras  proponiendo la suplencia de Forlán como Gilipollez del Año. 6º Llamada de Juande Ramos: Gracias, colega, por dejar que no me coma solo el marrón. Y así sucesivamente.

El fallo de la corte suprema se presenta difícil, pero probablemente se decante por el Atlético de Madrid. Lo del  Madrid en Anfield fue un una catástrofe, pero enfrente había un equipo que hizo un partido glorioso. El episodio tuvo tanto de tragedia para los que iban a “chorrear” en Liverpool como de gesta para un los que apostaron por el poderío del fútbol inglés, tan poco sofisticado, pero tan elocuente cuando explota. Ver llorar a Casillas es duro, y más por la asombrosa inoperancia de sus compañeros. Pero cuando has tenido enfrente a Gerrard, a Torres, a MascheranoXabi Alonso en estado de gracia  hay al menos alguna excusa.

El partido de Oporto en cambio fue un horror donde ganó un equipo asequible. El Atleti sólo hubiera tenido que jugar la mitad que frente al Madrid para pasar a cuartos, porque evidentemente Helton no es san Iker. Pero este club “agilado” y “acerezado” cuando acaricia el éxito siempre saca un conejo envenenado de la chistera para pifiarlo. Abel, que parecía sensato, sufrió un ataque de megalomanía y quiso reinventar el fútbol. Sentando al portentoso Forlán, que fue el mejor el sábado, regaló medio partido al Oporto.

¿Qué virus le atacó? A Fernando Daucik,   ”mister” del Atlético de Bilbao en 1956, le dio una ventolera parecida y puso al portero Carmelo de delantero centro. Fue destituido. Mi amigo Amado, camarero en el bar de  la Universidad Carlos III que, como es lógico, destila mucho saber y es colchonero, no replanteaba ayer el enigmático por qué somos del Atleti, cosa que no entiende ni Dios. Sino por qué nuestro equipo, como quizás también el Madrid, se ha suicidado en la Champions apuñalando al más elemental sentido común.  

Una vida sin isoflavonas

La tía Clota jura que podría vivir feliz sin isoflavonas

La tía Clota jura que podría vivir feliz sin isoflavonas

A veces se pregunta Homper cómo es posible perder la capacidad de sorpresa. Con lo fértil que es el género humano para producirla. Y no digamos nada cuando se tiene una tía como Clota.

-Hom-le preguntaba en su contacto de ayer- ¿A ti no te inquietan las isoflavonas?

Homper se sacudió la cabeza, como si antes hubiera estado dormido y no supiera si la pregunta era realidad o ficción.

-¿Quieres decir?…-estaba tan estupefacto que fue incapaz de terminar su frase.

-Quiero decir i-so-fla-vo-nas…¿No ves ni escuchas los anuncios? Hubo un tiempo en que la humanidad necesitaba el aire para respirar…Cuando yo era niña nuestros padres  se preocupaban de que no nos faltara el fósforo, las vitamina C y el hierro…Ya sabes, las espinacas de Popeye…Pero hijo, no paran de enredar investigando. Ahora resulta que las mujeres ancianitas no podemos vivir sin las isoflavonas…

Según tía Clota la obsesión también cunde en Estados Unidos. Su amiga Edwina, otra víctima del exceso de divulgación médica, ha tenido que acudir a su psiquiatra. Sus sueños confunden las isoflavonas con los alienígenas de La invasión de los ladrones de cuerpos. En aquella película de los años cincuenta esas criaturas se encarnaban en una especie de guisante que era la larva de un nuevo alienígena, y ahora Edwina piensa que se han modernizado y arraigan en nuestro cuerpo a través de las isoflavonas.

-No creo que esto sea cierto-precisó tía Clota- Pero es una lata…Tuvimos que familiarizarnos con las hormonas, con los estrógenos, con la oxitocina…Y ahora, a mi edad, hazte amiga de las isoflavonas…¿Por qué nos complican la vida, Hom?….

Clota, Edwina y Thelma tomaban ya leche con calcio y andaban a diario para combatir el fantasma de la osteoporosis. Pero algo ha cambiado en sus vidas. Antes, cuando se adentraban en el bosque, veían fresitas salvajes, ardillas y pájaros, y daban gracias a la vida. Ahora sólo ven isoflavonas, y en ocasiones se lamentan de que la ciencia -y los fabricantes de yogures-se empeñen en maquillar su apacible dignidad crepuscular con historias que suenan a milonga.

La arpía insaciable

Ojo. Hay en casi todas las oficinas arpías o vampiresas disfrazadas de impresoras...

Ojo. Hay en casi todas las oficinas arpías o vampiresas disfrazadas de impresoras...

Venancio, al que sus amigos llamaban Buenancio, era un mediano empresario, amaba su familia, quería sacar adelante su negocio, no tener problemas con los sindicatos y estar a bien con Dios.

-Padre -le preguntaba a su director espiritual- ¿No hay ninguna bienaventuranza para los que creamos puestos de trabajo? ¿No veremos también nosotros a Dios?

-No seas tan primitivo, hijo. Cristo no podía estar en todo.

-¿Y san Pablo?-insistía Buenancio- En lugar de a los Corintios o a los Colosenses…¿no podía haber escrito una miserable epístola a los empresarios que tan mal lo pasamos en tiempos de crisis?

-Acuérdate del Evangelio de Mateo- le consolaba el pater- Mirad los pájaros del cielo. No siembran, ni cosechan, ni acumulan en graneros. Y, sin embargo, el Padre que está en los cielos los alimenta. ¿No valéis acaso más que ellos?

Mientras la divina Providencia hacía lo que aquí pensamos que es función del gobierno, Buenancio seguía trabajando sin más concesiones a la debilidad que poner sus ojos de vez en cuando en Loli. Loli había sido su secretaria en los años más duros de la empresa. Cuando ésta creció, Loli ascendió y se hizo cargo de la dirección administrativa. Buenancio, que siempre la había mirado con cierto paternalismo, la veía ahora como una mujer solvente, eficaz y, por añadidura guapa. Acaso debería de haber tenido en cuenta esta escala de valores, porque la sensibilidad social había cambiado y la autoestima de la mujer también. Pero él era un tipo clásico, y una mañana en la que la crisis había hecho especial mella en su ánimo, tuvo un rasgo de debilidad imperdonable.

-Buenos días, Loli-dijo cuando le vio entrar apresuradamente en el ascensor- Está usted muy guapa esta mañana.

Loli, que desde que se alejó de Buenancio era miembro (o miembra) activa del FIAT (Féminas por la Igualdad  Absoluta en el Trabajo) le devolvió los buenos días con una mirada furibunda. Buenancio se dio cuenta de su metedura de pata. Era el Día de la Mujer Trabajadora, y debía haber halagado a su subordinada de otra forma.

-Perdón, Loli-rectificó-Quise decir que, primero, es usted, ante todo, igual ante la ley que todos sus compañeros. En segundo lugar, más preparada y eficaz que la mayoría de éstos. Y, por añadidura, y no vea en ello nada malo, una mujer hermosa.

Demasiado tarde. Aquélla noche Buenancio soñó que, mientras dormía, una arpía hacía presa en su cuerpo, bebía su sangre y le vaciaba las entrañas. Despertó sudoroso y convulso. Durante todo el día siguiente estuvo dando vueltas a la cabeza buscando el significado del sueño. ¿Era el fantasma de Bibiana Aído, que se cebaba en su inocencia, el  presagio de una inspección laboral o la metáfora de la crisis que le devoraba?

Llegó a la oficina y su secretaria Gertrudis, solvente, pero fea, le sacó de dudas.

-Otro golpe de la puta impresora, Venancio -le dijo en un tono no precisamente respetuoso- Esta vez se han acabado los cartuchos de cyan y de magenta al mismo tiempo, y me debes veinticuatro euros…Qué manera de chupar…tinta, naturalmente.

Notó cierto retintín en las últimas palabras de su secretaria, pero se quedó tranquilo. Al fin y al cabo, la culpa de su angustia era sólo la codicia de la multinacional japonesa que le vendió una impresora insaciable.

Usted es un chozno, con perdón

Siempre es un gusto descubrir esas palabras poco usadas que nos ofrece el Diccionario

Siempre es un gusto descubrir esas palabras poco usadas que nos ofrece el Diccionario

Entre todas las máximas filosóficas, ninguna hizo presa en el Duende como la que humildemente nos enseñó Sócrates: solo se que nada se. Qué angustia sentir las limitaciones de nuestro conocimiento.

-El sinvivir de la cultura -que decía nuestra amiga doña María-, que nunca sabes dónde empieza y dónde acaba. Te crees mu versá porque sabes que Quevedo, además de plaza, era un escritor importante y te se olvida que Francis Rivera y los huevos de Lucio, con perdón, también son cultura.

Doña María, que es de una sinceridad explosiva, confunde en este caso churras con merinas, pero pone sin quererlo el acento en la confusión de la cultura. Los que, como el Duende, quieren ser rigurosos con los valores del espíritu, sufren mucho. Sienten que hoy día atrapar el saber y jerarquizar sus componentes es tan imposible como vaciar la bañera con un cesto. El mismo informativo que dedica tres minutos a convencernos de la importancia científica de Darwin, puede conceder cinco a la noticia de que la oreja de Van Gogh no se la automutiló éste, como nos enseñaron, sino fue arrancada en una pelea con Cezanne. Poca cosa al lado de lo que se llevaron Paco Camino, José Tomás y el mencionado Rivera. Los dos primeros se han sentido ofendidos de que les metan a los tres en el mismo saco artístico, y han devuelto su Medalla de Oro de las Bellas Artes, graciosamente concedida por un gobierno más bien antitaurino.

-Se conoce que les ha molestao-advierte la perspicaz María-Y es que la sonrisa de Fran y lo que oculta su taleguilla puen ser dos joyas, y lucen mucho en el HOLA, pero no son lo mismo.

Como la elasticidad del saber es infinita y a uno le desasosiega ese concepto, busca paz y saber en los diccionarios, que al menos tienen la virtud de acotar lo que es de ley conocer. El Duende tiene un amigo que cuando no tiene mejor lectura para el cuarto de baño se lleva el diccionario y se entretiene buscando esas palabras que duermen un plácido desuso. Y cada vez que descubre una se siente feliz. Una nueva palabra que amplía tu vocabulario es como un suave laxante para el habla. El otro día, a lo tonto a lo tonto, descubrió que él era un chozno. Nunca había escuchado o leído esa palabra. ¿Cómo era posible haber vivido tanto tiempo sin saber lo que significa?

Bueno, pues si lee esto, sepa que usted también lo es: chozno o chozna. Y no se ofenda sin haber desentrañado antes el misterio de lo que quiere decir. Puede que tenga la suerte de conocerlo ya por ser un buen hablador. Pero si no, se lo desvelará, gratis, ese tesoro de la lengua que es el Diccionario de la RAE.

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