
¿Cómo podemos conciliar el sueño si no sabemos dónde están las facturas de los trajes de Camps?...
-¿Es que ya no saben priorizar el interés de la noticia?-se preguntaba aquel empresario de los medios de comunicación- ¿Dónde están los profesores de periodismo? ¿Y la agudeza del director?
Presumía tanto de ojo crítico como de elegancia indumentaria. El titular del periódico EL PAÍS que provocaba su reflexión decía así: El PP asume que Camps no tiene facturas y se las exige a la tienda. Debajo, el cuerpo de texto hablaba de sastres, trajes regalados, presuntos sobornos, presuntas mentiras, facturas que no aparecen, un presidente en apuros, sospechas de financiaciones irregulares y contradicciones de un partido cuyo líder no encuentra su rumbo.
Es cierto que pasaban otras cosas. Paul Krugman recordaba que España no es la ni la Arcadia feliz ni el país de Jauja. En El Salvador las urnas daban el poder a Mauricio Funes, y con él a la antigua guerrilla. Los obispos acudían a los linces para denunciar que sus crías gozarán de más protección que la que la reforma de la legislación sobre el aborto dará al feto humano. Zapatero y Chaves acordaban liquidar la deuda histórica, que para el resto de los españoles es, además, un arcano histórico. Y también se leía en un rinconcito del rotativo que el nuestro es el país de la UE que más empleo destruye. O sea, que noticias había. Aunque la más importante era que no se encontraban unas facturas para justificar 12.00 euros de trajes.
-Verdaderamente intolerable -se decía aquel dandy de los medios- Se habla de trajes y ni siquiera se cuenta si las telas son franelas, ojos de perdiz, fil a fil, alpacas, espiguillas o rayas diplomáticas. Qué falta de rigor y de criterio. ¿Se le aclara a acaso al lector si los trajes son cruzados? ¿Si llevan chaleco? ¿Si los pantalones son de pinzas y con vuelta?.
Aquel paladín de la ortodoxia no paraba en sus críticas.
-¿Y si Camps se hubiera hecho trajes marrones? -se preguntaba alarmado- ¿Cómo se puede omitir ese detalle?…¡Señores míos, eso hay que decirlo!…
Ya no hay decencia, ni criterio, ni respeto por la noticia, ni deontología profesional. Se habla de sastres, de los presuntos sobornos a un presidente al que dicen que le regalan trajes y ni siquiera se investiga el color de éstos.
-Y eso sí sería grave-concluyó- ¿Mira que si Camps ha claudicado al marrón, cuando todo el mundo sabe que un hombre elegante jamás puede llevar un terno de ese color?
Lo dicho. Qué falta de olfato periodístico, qué crisis de valores.

Yo encuentro que pol lo menos, le podían preguntar a la amiga Maria Teresa Fernandez de la Vega, Colometa! con cariño, porque entiende mucho de combinasiones y seguro sabe dar un buen consejo ya que se gastan los dineros que se vea, hombre!y haga planta, y colorines pal interes de los reporteros , que los demás ya nos arreglaremos! no hay poblema, caaaa, ca, ca…
La verdad es que es incomprensible que se nos hurten todos esos detalles. No sé si aclararíamos algo sobre los euros, el sastrecillo valiente, las facturas, los chanchullos etc… pero al menos aprenderíamos algo sobre tejidos, moda, ternos, conocimientos todos ellos necesarios para cualquier hombre elegante. Y la elegancia, actualmente, es algo precioso, por raro.
Los apocalipsis ‘Krugmanticos’, los apaños entre Rogríguez y Chaves por oscuras cuentas históricas,la suerte de El Salvador, los obispos, los linces, las amplias leyes de despenalización jurídica del aborto, no dejan de ser paparrucha de noticias, comparados con los trajes del estirado señor Camps.
Pero la duda que de verdad me corroe es esa pregunta:”¿Serán los pantalones del Sr. Camps de pinzas y con vuelta?”
Cuando yo era soltero me tenía que coger mi madre de una oreja y llevarme a comprar ropa. Ahora es mi mujer la que me tiene que coger de una oreja y llevarme a comprar ropa.
Creo que cuando un niño es malo los Reyes Magos le traen carbón, pero cuando es malo de verdad, malísimo, le regalan ropa. (Siempre me ha parecido una crueldad que los Reyes traigan ropa a un niño, y ahora que me la traen a mí, lloro asumiendo que soy un viejo perdido y sin remedio).
Con esta forma de pensar, comprenderéis que no sea capaz de comprender que alguien pueda cometer un desliz por un traje (o por cien).
De trajes no entiendo nada. Cuando me tengo que poner el que tengo (de verano-invierno), ¿me tengo que abrochar los tres botones de la chaqueta? Es que la chaqueta me hace mucha barriga (la que tengo), porque el traje es de hace años -con un par de puestas al año está nuevo- y no sé qué botones se deben mantener abrochados y cuáles se pueden soltar.
Estoy en un sin vivir en mi, cada mañana me despierto felis pero, Batuadena! no se como lo hago! la question es que no encuentro las facturas de Camps i mira que lo he rebolcao todo! ya no me quedan más cajones que mirar, enga papeles y papeles arxivaos y no salen por ningún lado! llevo una nerviada!, la madona ya está negra de mirar por todo y me dise: mira que lo eres caparrut, hombre! ara que no lo ves que tu no lo conoses a este!, be! pero por un si acaso!, le digo yo! nunca se sabe si puedes ayudar en algo mujer…!