Del matrimonio gay y otras dudas

En Vermont también han aprobado el matrimonio gay...

En Vermont también han aprobado el matrimonio gay...

Se pasma Homper de que a su edad tampoco la tía Clota tenga las cosas  del todo claras.

-Figúrate -le decía en su conversación de ayer- Ya sabes que aquí en Vermont se ha legalizado el matrimonio gay. Y mi amiga Edwina se ha puesto hecha un puma, no ha querido ni merendar. Dice que para eso no desembarcó Fred en Anzio, que él se jugó la vida por la democracia, y que si estuviera vivo no lo aprobaría en absoluto.

Homper insinuó tímidamente que todo evoluciona. El pensamiento, la sociedad, no se sabe cuál de los dos primero, pero ambos van cambiando y adaptándose. En aquellos Estados Unidos de Rooswelt o de Truman esa reforma legal era impensable. Tan impensable como les parecería  haber elegido un presidente negro, que es lo que ha hecho ahora su país, tan tradicional.

-Ella dice que esas son pamplinas -contraargumentó Clota- y que no entiende cómo ahora que el matrimonio atraviesas su crisis más gorda los gay se empeñen en casarse. Yo le he dicho que mujer, hay que ser más abiertas, allá cada cual. El que quiera que siga con su matrinovio o su matrinovia. Y el que no, que se case…¿Qué le dirías tú a tu nieto Tim si no le gustan las chicas y es feliz cazando mariposas con su amiguito?…

-Tía, no me preguntes-rezongó Homper-Yo no tengo hijos, ni nietos…

-Se lo digo a Edwina….¿Qué le diría a su nieto Tim si un día éste le confiesa que en realidad esa amistad  de es sólo amor, y que él y el amigo quieren casarse?

-No lo se, tía. No me pongas en un compromiso.

-Pues yo tampoco -admitió la anciana tía Clota- Debe de ser que no soy tan vieja, ¿sabes? Los viejos creen saberlo todo, pero yo estoy llena de dudas.

 -¿Sobre el matrimonio gay?

 -Sobre casi todo…Por eso admiro tanto a los que lo tienen todo claro. Fíjate, si hay algo que he odiado siempre es acostarme con los pies fríos. Pues ahora, que sufro trastornos de circulación y salgo a andar con las amigas con esos zapatos de Goretex que dicen que son tan cómodos, hay muchos días que me acuesto con los pies muy calientes…Y anoche no podía dormir…

-¿Por el calor de los pies?-preguntó Homper altamente sorprendido.

-Por las dudas…Créeme, hijo, ni siquiera estoy segura de que sea más molesto tener los pies fríos que sentir que te arden.

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4 Respuestas a “Del matrimonio gay y otras dudas”


  1. 1 José Ramón abril 12, 2009 a las 1:36 pm

    No tengo ningún argumento en contra de que los homosexuales se casen. Creo que todos somos libres. Creo que si una pareja de homosexuales decide no casarse, pues hace muy bien, y si decide casarse, pues también.
    El amor no lo puede legislar nadie. Pero las hipotecas, las herencias, las adopciones, las pensiones de viudedad y ese tipo de cosas sí, y está muy bien que se legisle todo esto para las parejas homosexuales. ¿Por qué no van a tener derecho a que la ley les contemple? Me parece muy bien.

  2. 2 Zoupon abril 13, 2009 a las 11:09 am

    En la pasada legislatura PP y PSOE se enfrentaron por lo del matrimonio homosexual, pero no por la regulación legal que se ofrecía, en la que estaban bastante de acuerdo, sino únicamente por calificar de matrimonio tal unión.
    Siempre me pareció absurda semejante discusión por un quítame allá esas pajas, (dicha sea la frase absolutamente desprovista de segundas intenciones), como si no hubiese cosas más importantes de las que discutir.

    Lo que hoy cabe preguntarse es por el sentido mismo del matrimonio civil, ya sea homosexual o heterosexual, si su contenido se reduce a un contrato del que se puede desistir libre y unilateralmente a los tres meses de firmado.

  3. 3 maribel abril 13, 2009 a las 1:55 pm

    bueno querido Duende y Homper…yo pienso que hay que ser libres en casi todo aunque sin libertinaje. Porque toda la vgida han habido gays y amores imposibles como el del farero…….feliz dia!!!!!! saludos

  4. 4 c.waterI abril 14, 2009 a las 1:29 am

    Los fareros ya no existen, los faros se controlan unos cuantos desde una oficina luminosa y acondicionada dentro de las demarcaciones de costas distantes de los faros.

    El farero es un funcionario que tiene una vida normal y un horario pactado.

    Ya no hacen oposiciones, o construyen maquetas de barcos mercantes en sus horas de soledad.

    Ya no se llaman Rodrigo sino Ruben o Giovanni y no tienen tiempo para leer a Corin.

    Ya no hay Maritinas ni don Ignacios se llaman Sue Ellen y li
    cenciado Martinez y no trabajan en el fomento de Pepiño porque no tiene carné.

    Es decir que la Tellado ya no pàseaba por Gijon para no escuchar
    como se expresan las parejas de Cimadevilla para que no se contaminara sus libros con la cruda realidad.

    Corin descansa en paz.


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