París, París…¿Demasiado bonita para ser buen cine?

paris_parisCuando el ínclito Carlos Herrera pastoreaba al Duende en la radio, a las diez de la mañana abría los micrófonos a los oyentes para que debatieran sobre un  tema de actualidad. Si el asunto era un reflejo cotidiano de la vida de los españoles, Capitán y el ciudadano García lo definían así.

-Hoy toca un cómo semos.

Había algún tema divino, pero casi todos eran asquerosamente humanos: la incuria ciudadana, sus guisos favoritos, las relaciones con la suegra, errores médicos, el maestro que le dejó huella, cómo conoció a su pareja, dónde le dejó tirado el coche, qué se lee en el retrete, gorrones conocidos, cómo alivia usted sus meteorismos…Al Herrera nada humano le es ajeno, y si es somático y con adorno de regüeldos o ventosidades, mejor que mejor. Es el más brillante ante el micrófono, pero también el más guarro. De cuando en cuando –pocas veces, todo hay que decirlo- escapaba de su sentina  guasona y planteaba asuntos más trascendentes. Sin embargo, nunca debatió ningún cómosemos como el que sugiere una película aún en cartel. Es una película francesa, se llama París, París y,  como no pinta intelectualmente correcta –desgraciadamente para ella, resulta agradable de ver-  seguramente pasará sin pena ni gloria.

El cómosemos derivado se podría presentar así: ¿por qué el artista y el creador contemporáneo se obsesiona por  lo sórdido,  lo triste, y lo desagradable de la vida? ¿Por qué ese regodeo en las pestilentes sombras de nuestra sociedad? ¿Por qué hay que  afligir sistemáticamente al ciudadano conel flagelo de sus miserias? ¿Por qué ese menosprecio de lo bonito, de lo amable, de lo que deja buen sabor de boca?

Con un lúcido ejemplo, se lo recordaba  la tía Clota a su siempre perplejo sobrino Homper.

-No podría colgar uno de esos cuadros del famoso Bacon en el saloncito de casa. Se parecen a lo que veía en un monitor el día espantoso en el que me hicieron una rectoscopia.

Y Homper se quedó con la meditación: Francis Bacon encierra en sus cuadros  el doloroso misterio de ese aire que te inyectan por donde te dije cuando te miran la fontanería rectal. Es la fascinación morbosa de lo desagradable.

Todo lo contrario de lo que ofrece la última película del mismo equipo que triunfó con Los chicos del coro. París, París tiene algo de evocación, es un fresco costumbrista del París de los años treinta, mezcla géneros como la comedia, el melodrama, el musical y hasta el thriller político. Pero para los críticos del vinagre cultural tiene dos imperdonables defectos: es entretenidísima y, sobre todo, bonita como un sueño. Como aconsejaría la tía Clota, no la vean si sólo quieren pasar otro mal rato con el dichoso cine de autor.

16 Respuestas a “París, París…¿Demasiado bonita para ser buen cine?”


  1. 1 lola mayo 8, 2009 a las 8:26 am

    Es que la condición humana tiene cualidades parecidas a las del cerdo, entre otras, ser guarro. Y aunque, no sea políticamente correcto, es una realidad y como tal, a veces viene bien abordarla.

    A mí no me molesta porque el objetivo es sacar a flote el sentido del humor y compartirlo con los oyentes. A algunos les escandaliza, cuando hay otros asuntos de la vida política, de la ciudadanía, del comportamiento humano en general, escalofriantes y no por ello nos sorprende. Estamos asquerosamente adaptados a ver guerras, todo tipo de violencia a nuestro alrededor sin que apenas nos inmute.

    En cuanto a la película, si es como dice Homper “bonita como un sueño” no puedo perdérmela.

  2. 2 lola mayo 8, 2009 a las 9:31 am

    Duende, el rendimiento en el blog ha disminuido. Si es por un aumento de trabajo se entiende y acepta de buen grado. Pero de un tiempo a esta parte desde que se relaciona con Homper, la tía Clota y otros… Esto no puede ser, es intolerable.

    ¿Es acaso responsable el vasto o es que no da abasto?

  3. 3 José Ramón mayo 8, 2009 a las 10:13 am

    Confieso que soy un intelectual. He leído el Ulises de Joyce, sí, lo confieso.
    Creo que las obras de arte más lúcidas suelen ser pesimistas, porque la capacidad penetrante de observación va unida al sentido crítico, y el resultado es desesperanzador.
    Sin embargo, estoy de acuerdo con El Duende en que necesitamos obras alegres y dulces.
    (Por cierto, se me viene a la mente que El Quijote y el mencionado Ulises son libros de humor. Lo que pasa es que es humor gris cuando no negro).
    No he visto París, París. Vi Los niños del coro y me gustó mucho. (Desenchufé temporalmente mi módulo intelectual). La historia no puede ser más triste ni más sórdida, y sin embargo es muy bonita y tiene un final precioso. Increíble, irreal, pero precioso. Eso no se lo cree ningún intelectual, porque no tiene lógica, ni coherencia narrativa, ni qué sé yo. Pero a la porra los intelectuales.
    ¡A veces me da una rabia ser tan intelectual…!

  4. 4 El Duende de la Radio mayo 8, 2009 a las 12:27 pm

    Admirable, Jose Ramón. Confieso que leí el primer tomo del ULISES. Pero que una vez descubierta la novedad literia que inauguró su narrativa, me dejó de interesar. Estaba convencido de que no iba a atar cabos, si es que los había por atar, y abandoné el libro en su segundo tomo.

    De todas formas JOYCE me parece un preciosista al lado del feísmo que arrasa en la cultura imperante. Una de las películas más alabadas de esta última temporada es GOMORRA (no he leído la novela). En el fondo, puede ser tan digna de admiración como EL PADRINO. Pero es tan horrososamente feo todo lo que ofrece al espectador que dejó de interesarme y terminó incluso aburriéndome.

  5. 5 Zoupon mayo 8, 2009 a las 1:32 pm

    Yo dejé el Ulises a las pocas páginas, en el momento en que la Guardia Civil amenazó con derribar la puerta de mi casa. Tuve el tiempo justo de esconderlo en la cisterna del váter, y cuando la Meletérica se había ido y lo quise recuperar ya estaba echado a perder.

    Antes de marcharse, el sargento me advirtió muy seriamente de que leer a Joyce (dijo textualmente “joice”) podía acarrear incluso penas de prisión, vía aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes, en la parte dedicada a los maleantes intelectuales. Y me dijo también que mi barba era sospechosamente sospechosa (sic), que me la rapara. De esto hace muchos años, pero me sigue dando canguelo coger un ejemplar del Ulises.

    Por cierto, Joyce se carteaba muy a menudo con su tía, como Homper habla con Clota, porque como escribió el Ulises en la entonces recientemente italiana Trieste, necesitaba que su tía fuese a ciertos lugares de Dublín para comprobar ciertos detalles, por ejemplo si en la pared de determinada iglesia seguía creciendo la yedra.

  6. 6 José Ramón mayo 8, 2009 a las 2:29 pm

    No quiero desviar este post hacia Joyce, pero no puedo dejar pasar la ocasión de daros la razón a ambos.
    Sí me gustaría repetir que el Ulises es un libro irónico, con mucho sentido del humor (un humor frío, irónico, intelectual, pero humor al fin y al cabo), y que hay que leerlo sin pretensiones y sin respeto ninguno, bajándolo del pedestal.
    A mi mujer le pasó lo mismo que al Duende, sólo que no llegó ni a la mitad del primer tomo. Dijo: “Muy bien, muy interesante, muy gracioso, pero ya me he enterado. Ya he pillado la cosa. ¿Para qué seguir?”. Pues sí. Es verdad. Sólo que yo soy más bruto y más cabezota.
    Y, Zoupon: Nunca se alabará lo bastante a Franco por haber prohibido libros, discos y películas. Se leían-escuchaban-veían con mucho más gusto. No me digas que la aureola del Ulises (prohibido) como libro inmoral y desvergonzado no nos hacía leerlo con gran ilusión buscando lo picante (que no tiene) y sin darnos cuenta del tostón. Los pocos que sabían inglés lo leían en idem (error: es un inglés dificilísimo incluso para los ingleses). Los que no, lo podíamos conseguir en la edición argentina (¿puede ser Losada?) Así ganaba muchísimos enteros. Y si la Meretérica se ponía a aporrear la puerta, pues para qué queremos más.

  7. 7 Ana mayo 8, 2009 a las 8:51 pm

    Yo la vì hace dias y aunque tiene su parte triste,es tierna y creo que refleja muy bien el ambiente de aquella època.Los niños del coro era mejor quiza tambien por la musica pero sòn peliculas que no te crean problemas y te hacen pasar una buena tarde.Lola creo que te gustarà un beso

  8. 8 maribel mayo 9, 2009 a las 7:09 am

    hola a todos!!!!! Seme habia estropeado el ordenador!!!! lo siento pero no he leido ni ulises ni he visto las pelis….pero me apetecia escribiros……jaja…besos

  9. 9 Palinuro mayo 9, 2009 a las 8:48 am

    Me uno a los que defendéis un cine que recrea lo bello, ingenuo, sencillo y abomina de lo que se ha convertido en santo y seña de lo que predomina en el cine actual: lo más ácido, perverso y degradante del ser humano. Para eso no hace falta cine. Solo hay que leer en las secciones de sucesos y contemplar en lo peor de la telebasura los horrores que les toca sufrir a la familia de Marta, la niña sevillana asesinada por sus “colegas” (?) o, lo que tuvo que padecer Sandra, la disminuida, vejada, violada, torturada y asesinada en Madrid hace algunos años.
    Hablando de CINE con mayúsculas: a los que os guste el cine clásico me permito recomendar el programa de Telemadrid “Cine en blanco y negro”, que revisa algunos de los mitos del celuloide con presentación y coloquio posterior a cargo de Garci y su círculo de apasionados, verdaderas enciclopedias cinematográficas. Se aprecia aquí el talento de los Wyler, Capra, Minelli, Lang, Ford, Preminger,… y tantos otros y de los guionistas que llevaron a buen término las mejores joyas del cine universal. Lo malo es que lo programan a una hora imposible de los viernes, algo así como a la una de la madrugada, con lo que el coloquio posterior se extiende hasta casi el alba. Sé que lo repiten a hora más civilizada en la Otra, el segundo canal regional de Madrid, creo que los sábados hacia las 10 de la noche. Es una referencia para compararla con lo que predomina en el cine actual.

  10. 10 lola mayo 9, 2009 a las 4:39 pm

    Ana, si también la recomiendas tú, entonces seguro que me gusta. Un beso guapa.

  11. 11 Ángela mayo 9, 2009 a las 11:09 pm

    Palinuro, cuando Garci no estaba en las autonómicas, con su programa “que tarde es el cine” lo veíamos a menudo todos los españoles, pero hay algo de Garci, que sigue sin gustarnos diez o quince años después, a pesar de que a veces tenía unos invitados estupendos. Seguro que el ciclo merece, a pesar de Garci, la pena y estamos deseando que alguna autonómica más compre su programa.
    Estoy deseando ver Paris Paria, en Oviedo ya no la proyectan, pero me la bajaré un día de estos. Me la han recomendado por otro lado y me encantaría dar mi opinión.
    Sin embargo la última recomendación del Duende, El Lector, a pesar del excelente papel de la protagonista, no me acabó de gustar del todo, la historia me pareció poco creible, irreal.
    Muchísimo mejor la recomendación de Tarsila. Magistral la expo.
    Ya os cuento cuando acabe de bajar, y sobre todo, cuando tenga un par de horas para verla.
    Muchas gracias, no obstante por la recomendación. Besos.

  12. 12 adela mayo 10, 2009 a las 10:56 am

    Buena recomendación, apetece mucho, aunque se proyecta en pocos cines, habrá que buscar!. Algunas veces escucho a Carlos Herrera por la mañana y la verdad, te tienes que reir! le sacan las entrañas al “como semos”, la última vez que lo escuché se cachondeaban de nombres de personas autóctonos de cada región, la gente llamaba contando sus experiencias y era para morirte de la risa!, en fin, si el tono es amable y gracioso se admite. Si sólo es crudeza para mi no tiene sentido, como la tia Clota jamás de los jamases colgaria en una pared de mi casa un cuadro de Francis Bacon, prefiero una marina o un paisaje pintado por el padre de mi madrina, es mil veces más agradable, amable y entrañable al saber que los pintó para nosotras, y cada vez que los contemplo me siento bien.

  13. 13 adela mayo 10, 2009 a las 1:10 pm

    Os quiero contar una história muy amable, me pasó justo ayer!…

    Encontré un camino taannnnnn largo, que se unia con el cielo,lo podeis creer! no un cielo cualquiera,sino uno intensamente celeste, envolvente que con ráfagas onduladas de espuma blanca parecía recoger el camino y llevarlo en espiral hacia otro lugar. Recorría los cañaverales de aguas entancadas, aunque no tanto! ligeras corrientes subterraneas sonaban al compás de un pez volador, imposible no sonreir! cada vez, que súbitamete algo volava y sólo alcanzabas a ver una panza chocar aplanada contra el agua, plaf, plag, ¿como puede ser?, ¿por qué salta? ¿se divertirá?,entre cantos de ranas sin parar en busca de pareja y llamadas de crias de aves perdidas flotando entre en el laberinto de ramas, cañas y abedules, el encuentro de la madre con su cria provoca una respiración profunda y siguen el camino!, brillante de hierba de San Juan, dicen que Paracelso contaba apasionado que: “Su virtud está por encima de cualquier descripción, de tantos beneficios que se pueden obtener de ella”, a mi me gusta su reputación mágica para ahuyentar a los malos espíritus o apariciones :) , en realidad la armonía mágica está en la combinación de colores que recorre el camino de Salvia, Caléndula y Hierba de San Juan!. Nunca se termina el horizonte, es infinita la panorámica! sobre todo si te tumbas en la hierba de una de las vueltas y mientras reposas la cabeza sobre los brazos pasan tantas cosas sorprendentes!, puede acercarse un pájarillo elegante, blanco con una cinta negra en el cuello y no recoge ramas para su nido! no! ágil y rápico captura plumas muy pequeñas de otros que fueron abandonadas y lo hace de tres en tres, debe merecerle la pena el esfuerzo!, los muros en ruinas de la casa que otro tiempo cultivaba arroz, son ahora nidos de aves de paso, al parecer les gusta posarse en los lomos de las vacas que tumbadas tambien contemplan algo, quizás el paso del tiempo, alguna se rasca con las ramas de un árbol seco, otra come hierba junto a su ternero de pocos dias, debe empezar el aprendizaje de la subsistencia, y… ¡sí! todo esto en un simple camino de albufera. :)

  14. 16 Angelus P. mayo 18, 2009 a las 7:17 pm

    No he leído a Joyce. Duerme plácidamente en mi estantería.

    En algún programa de radio de estos días se proponía la cuestión de si somos capaces de abandonar un libro sin terminarlo. Yo sólo he dejado uno, “Solas” de Carmen Alborch, y ello por su sintaxis insufrible. En estos momentos estoy en “La sombra del viento” de R. Zafón, que no me parece ninguna maravilla pero que, por supuesto, terminaré. Y para pelis, las de antes. La última que he re-visto, “Érase una vez en América” de Leone.

    Pero procuraré ver París otra vez (múltiples sentidos), que ya le debo una visita…


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