
Dejaré la construcción y cambiaré el modelo de producción convirtiéndome en un cocinero que aprovecha hasta la grasa de pollo. Mmm...
Mea culpa, me culpa, mea máxima culpa…Probo Gilipóllez se miraba al espejo apesadumbrado. Como es natural, asumía ser uno de los culpables más conspicuos de la maldita crisis económica. Lo había denunciado el gran taumaturgo, y él, tan fiel a la personalidad que conformaban su nombre y su apellido, no le iba a negar la razón. Había que cambiar el modelo económico, había que dar la vuelta al sistema de producción. Crecer en la innovación sostenible, y que salga el sol por Antequera, que está en Andalucía, la región más castigada por la injusticia de la historia. Sólo así saldríamos del bache.
Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa, repitió Probo dándose golpes de pecho. Eres culpable, se decía, no lo dudes. Toda la vida trabajando honradamente como ingeniero de caminos, primero en el antiguo Ministerio de Obras Públicas para fundar luego una pequeña empresa que se llamaba CUCA, Cubiertas y Canalizaciones. O sea, construcción, lagarto lagarto. Ya lo había avisado el gran reformador: menos cemento y más conocimiento. Hay que ir a la economía sostenible.
No había proyectos. No había créditos. No había pagadores. Y ya no había ni CUCA. Ingenuamente, Probo no había pensado que el nombre de su pyme, a fuer de listillo, encendía las alarmas. Si el constructor era altamente sospechoso, qué decir de un codicioso capitalista que iba de cuco. Eso sí, ahora sin trabajo, sin fortuna y sin derecho a paro. Harto de contemplar su estúpida cara de autónomo otoñal, fue a la cocina. Abrió el frigorífico y en un vistazo comprobó la insoportable levedad de la profesionalidad honrada. Donde años atrás faltaba sitio para almacenar delicias de gourmet, ahora sólo inventariaba miserias. Entre ellas, acusadoras, un tarro con la salsa que le sobró de asar un pollo, media berenjena, medio pimiento y dos bricks de caldo de carne y de verdura.
Tomó en su mano el tarro de las esencias de pollo, abajo la salsa oscura, arriba, congelada, la grasa amarillenta. Y con la misma gravedad que Hamlet ante la calavera de Yorick, se preguntó en voz alta.
-Ser, o no ser. Echarme a la calle y buscar como un gilipollas irredento un punto limpio donde depositar esta grasa…¿o reutilizarla y cambiar mi modelo de producción?
Aunque, en su ignorancia, recelaba de la grasa del denostado pollo, su amiga Begoña le contó que su madre la aprovechaba para guisar unas patatas muy socorridas. Probo pochó una cebolla, la media berenjena y el medio pimiento picaditos, peló las patatas, las chascó, para que soltaran el almidón, las rehogó en el sofrito del pollo difunto, añadió poco a poco los caldos, pimienta, algo de guindilla y unas hierbas aromáticas y, a fuego lento, espesando el condumio, consiguió hacer las patatas guisadas más exquisitas de su vida.
Y de la necesidad hizo virtud. Pues gracias al clarividente líder que le gobernaba había cambiado su modelo de producción. Ya no era un pérfido agente del capitalismo salvaje, sino un Adriá en ciernes al que la nueva cultura quizás elevaría a los altares.
-

Sería interesante ver al Sr. Adrià elaborar un plato ante la nevera medio vacía. Ahí está el verdadero arte de cocinar, cuando a falta de ingredientes te queda la imaginación.
¿Qué título le daría a este plato?
- Esencia de pollo con verduras de la huerta a las finas hierbas.
- Delicias de patata aromatizadas en salsa de pollo.
Seguro que si probase el exquisito guiso de patatas casero lo incluía en su carta.
Pues yo confieso que soy uno de los culpables. Mi profesión no sólo no mola, sino que es vergonzosa. Más me valdría ser estríper en un club de carretera.
Me voy a pasar yo también a la gastronomía, que es una de las actividades reconocidas como buenas, creativas e innovadoras en la página web de la Moncloa.
Valga para mi disculpa y descargo que cuando elegí la profesión que hasta ahora he perpretado también era tenida como creativa, y molaba mucho. Qué desgracia que en estos años haya perdido todo su glamur.
Bueno. No nos desanimemos. Ánimo, compañeros. Digo yo que si hemos sido capaces de deconstruir las ciudades, los pueblos y las costas, ¿no vamos a ser capaces de deconstruir una tortilla?
Perpetrado.
(Qué rabia ue este coso no deje corregir).
Que.
(Y así hasta el infinito.
).
(Juro que no lo estoy haciendo aposta).
Tranquilo, José Ramón. Te queremos igualmente. Tú no te pongas nervcioso ¿eh? ¿ves como no es dificil escribir corretamente?
Bromas a parte, te entiendo muy bien. Yo también soy muy tikismikis (¿?) con estas cosas. Un abrazo.
Justamente hoy hablando con mi amiga Aurora que tiene más del doble de mi edad, con lo cual sabe latín al revés!, me contaba que empezó trabajando como telefonista y completaba la jornada haciendo nóminas en la oficina, tambien bordaba a máquina por encargo y hacía puños elásticos para jerseys, antes lo teníamos más difícil! me decía Juan, su marido, que solo cuenta dos años más que ella. Sus palabras me hacen reflexionar que hay que agudizar el ingénio, y no se porque razón hoy nos sentimos incapaces de hacer muchas cosas que antes se aprendían, hay muchos sectores en crisis, pero tambien hay mucha formación gratuita en las oficinas de empleo que se desaprovecha mientras uno está en paro, sinceramente conozco a gente que se toma el paro como unas vacaciones y luego se quejan de la crisis, pienso que es uno mismo el que debe abrirse puertas en lugar de esperar a que las abran. Por otra parte vi ayer, en la puerta del mercadona a un chico joven, pidiendo comida por favor, que se había quedado en paro y tenía un hijo de 5 años, nunca antes le había visto en ese lugar que suelo frecuentar (no hay más remedio), tenía un aspecto sano y vestia bien y limpio, me impresionó mucho que una persona así con toda la energía se viera en esa situación y me indigna que esas oficinas de empleo, llenas de burocracia sean incapaces de funcionar y recolocar a las personas en situación límite.
, no es por desanimaros pero…la experiencia es información!
Os advierto a los amantes de los fogones que…el trabajo en la cocina en verano ¡es un infierno!, te la pasas sudando y entrando en los cuartos frios, con lo cual siempre con faringitis, además son tres turnos, mañana, tarde y noche (en españa) y además sales oliendo a rayos o a frituras, con lo cual gastas mucho en duchas, si no quieres quedarte sin pareja
Finalmente, en la Moncloa se rescata a Braulio para misiones de su talla. El reconocimiento es tan justo como tardío, pero por fortuna el presidente del Gobierno se decide a implementar (mola mucho la palabra) un nuevo modelo productivo basado en la mejora genética del cerdo multipátido y en el desarrollo de la avanzada tecnología del tornillo rosca chapa, entre otras grandes ideas de la preclara inteligencia de nuestro principal asesor tecnológico.
Soy optimista, con ZP en el puente de mando y con Braulio al timón, saldremos de la crisis de un plumazo. Y quiero aportar mi granito de arena, así que he solicitado una audiencia con Braulio para recordarle los últimos avances logrados en la industria de la principal aportación de la nación a la humanidad (con permiso de la fregona ): el botijo, producto que se puede exportar en masa y así equilibrar nuestra balanza de pagos mientras combatimos el cambio climático. Y he solicitado otra al alimón con la Bibi y la Trini a fin de que desarrollen un programa conjunto para que todos y todas nos podamos poner tetas a cargo de la Seguridad Social y a partir de los 16 años, y es que así se podrían crear miles de puestos de trabajo en la puntera industria del sostén.
Jopelines, el “brain storming” éste que estoy teniendo conmigo mismo y para mis adentros me está matando. Camarero, póngame otra caña y alcánceme una aspirina, plis.
Desde que Braulio utiliza gorra, las ideas le brotan una tras otra.
Siempre ha sido brillante, pero últimamente desde que está al servicio del presidente, necesita hacer grandes esfuerzos para no sobrepasar el coeficiente intelectual de su jefe y el de sus colaboradores.
Bravo, Zoupon ¡chapeau! ¿Tú no te presentas a las elecciones?
Gracias, Lola, pero habiendo una reina como tú no se necesitan elecciones. ¡Viva la monarquía absoluta!
…¡Y el despotismo ilustrado! Sí, señor Zoupon, absolutistamente de acuerdo. Voy a ver si desentierro mi viejo látigo verbicoercitivo y estroboscópico-neuronal para flagelar al vulgo ignorante y al periolisto vocinglero pero ágrafo, de esos que van a hacer una “rúa” detrás de los endiosados agitadores de Su Esfericidad y de la víscera exclusiva y excluyente.
Todo para él pero sin él. Scriptum est.
Periolistos.
Adoran la palabra, pues son incapaces de hacerla suya. La descubren un día e, inhábiles para descifrar y aprehender su significado, le inventan uno y lo elevan a la categoría de mito escatológico. Tras ellos vendrán los demás lanudos, que la berrearán miméticamente, y crearán una cofradía de irredentos irreflexivos e irreverentes con la lógica más elemental, la de la concordancia gramatical.
Gracián, tú eres el más grande…
Idò yo lo encuentro fabuloso!! al fin empesamos a ver acsiones en serio!!y cuando ya lo tengan bien insertado en Andalusia, idò que lo organisen en sa roqueta! esto de lo ecológico quiero desir, la question es que ya lo hisieron con una tarjeta verde, pero lo que veo es que en todas las cosas que puedes haser con ella,si la pagas sinos tambien; pasear por l’albufera, ir en bisicleta, tener planos de los parques naturales, haser fotos en los miradores,y no se que más… no hay un par de calsetinitos pa que no te muerdan las sandalias, Batuadena!que no costaría tanto meterlos en los sobres de informasión, sinos que lo copien del aropuerto, que los dan gratis y son asules!tanto verde,tanto verde, más que nada que los pongan de color safari pa haser integrasión con el medio, que los blancos espantan a las aves y en defensa atacan a los tomates, ¡¡ahora piensa!!, si es nesesario un cambio!!