
Por creer en algo, hasta creemos que Jacko, Cristiano Ronaldo y José Tomás pueden sustituir a Dios
Resulta que en estos días la tía Clota lo recordaba. Recordaba que Manuel Azaña, en 1931, había proclamado que España había dejado de ser católica. Y cómo ahora el estado español es laico y no confesional. Ella confiesa que siempre ha albergado sus dudas de fe, pero se queda pasmada del agnosticismo creciente que reflejan las encuestas en su país natal: no le encaja con ese estallido de fervor popular que aún provocan ciertas manifestaciones religiosas. La Semana Santa en Sevilla, el salto de la reja en la ermita de la Virgen de Almonte, los penitentes que se cargan a un amigo a coscoletas y pisan las brasas en San Pedro de Manrique, por ejemplo.
-Qué distintos somos los españoles-puntualiza ante su siempre perplejo sobrino Homper-Aquí a las primeras de cambio cualquier político invoca el God bless America, pero la mayoría no haría esas cosas…
-No creas, tía. ¿Te suenan numeritos como los del Ku-Kux-Klan?…¿Y el éxito de los predicadores y de las iglesias alternativas?
-Hummm-rezonga la anciana.
Como todos los mayores, siempre quiere tener razón. En este caso se ha salido por la tangente y ha barajado a continuación cuatro fenómenos de masas recientes que vio por la tele y que le dejaron literalmente estupefacta. 1, la Gran Vía de Madrid atestada de gente jaleando el Orgullo Gay. 2, concentración en la Plaza de Colón de fans de Michael Jackson para expresar su dolor -¡también en Madrid!- por la muerte del Rey del Pop. 3, el Estadio Bernabéu repleto de madrileños en éxtasis por la presentación de Cristiano Ronaldo: no jugó, sólo sonrió, tocó el balón y gritó ¡hala Madrid! 4, a tres mil euros en reventa las entradas para ver torear a José Tomás en Barcelona.
-O sea, sobrino-sentencia tía Clota-Que por una parte queremos matar a Dios. Pero por otra, hasta el más zafio se busca asideros para la trascendencia. Causas hermosas, personajes arrebatadores… Y a Dios muerto, diosecillos puestos.
Entonces recuerda Homper un ensayo de Bertrand Russel que leyó en su juventud: Por qué yo no soy cristiano. Aquel hombre tan lúcido le inoculó sus primeras dosis de escepticismo. Pero luego se unamunizó, y advirtió que él mismo también necesitaba pretextos de fe para encontrar respuestas a lo que no las tiene.
-Es pura comodidad, tía –se justifica Homper- Entre el Dios del Génesis y el “big ban”, casi me parece más lógico lo primero…Y además, así me evito creer en sucedáneos y el olor de multitudes que provocan cuando aparecen y desaparecen
Se ríe tía Clota por lo bajini. Y, antes de cerrar la conexión, lanza su última pulla.
-Oye, y a ese futbolista tan guapo y tan milagrero…¿no sería más políticamente correcto llamarle Agnóstico Ronaldo?

El ser humano necesita de algún ídolo, sea el que sea, para andar por este mundo dislocado de ahora o tal vez, de siempre, porque todas las civilizaciones, desde que el mundo es mundo, han necesitado dioses o diosecillos a los que adorar. Lo malo de ahora es que se idolatra a seres de carne y hueso que nada o poco han hecho, salvo: Uno, “el gran Ronaldo”, ser un artista del balón y cobrar por ello, una cantidad inusitada de euros además de ser guapo, cosa que por lo visto es una virtud que merece una admiración sin límites.
El otro, Michael Jackson ha dejado tras de sí, una estela de corrupción, una imagen fantasmagórica y una música, que sí, es buena, pero han habido y hay, tantos músicos extrordinarios que nos han dejado un legado verdaderamente incomparable, mucho más que este señor, que no sé si a la larga se le recordará por su música o por su macabra personalidad.
En fin, la adoración a dioses insignificantes está de moda. Esperemos por nuestro propio bien, que esta moda, pase pronto.
Yo estoy, como el Duende, entre Bertrand Russell y Miguel de Unamuno (quizá cada vez más cerca de Russell), y, por lo tanto, hecho un lío.
Creo que merece la pena recordar la célebre frase de Chesterton: “Cuando se deja de creer en Dios se empieza a creer en cualquier cosa”.
No hay duda, que hay que creer en algo para pasar por esta vida y soportar que se acaba en un momento dado.
Parece que crear nuevos “dioses”nos hace algunas veces pensar en si hay uno de verdad. Nuestra infancia, estuvo en España llena de un Dios, y no es facil seguir creyendo en EL, a veces me pregunto qué pasara en esta generacion llena de “dioses”. ¿se acabara confundiendo todo?.Estoy encantada de ser de la otra época, aunque tengo que decir que José Tomás, me parece un “diosecillo” en fin , debilidades humanas.
Genial tu cita, José Ramón. Y yo pienso exáctamente eso.
A sociedad más laica, más adivinos y farsantes que se forran,y mitomanía creciente.
Lo malo es que a los que han conseguido la vacuna de la malaria no les hacen ese recibimiento en ningún sitio…
Lo malo es que, al sustituír Dios por diosecillos se va también la ética concomitante. Y pasaremos en poco tiempo, de ser el país más solidario y donante a ser el más individualista, trepa y vulgar.
Parezco Wallace.:))
“A más sociedad laica, más adivinos y farsantes que se forran.”
Leyéndote, cualquiera diría que la iglesia católica no se forra con sus múltiples tentáculos…
bueno per hay que creer en algo ….y ademas tener ilusion!!!!!!!!
Me repito: los negocios más rentables han estado, están y estarán siempre alrededor de la estupidez humana.
El negocio de la mitomanía es de los más suculentos, pues la distribución es virtual, y por lo tanto gratuita, dado que, además, el distribuidor es el primer interesado en difundir el producto, por su propio beneficio en forma de audiencia. Es una simbiosis perfecta entre productor y distribuidor.
Algodonsina, no sé si pareces wallace o no, lo que sí que sé es que suscribo tus palabras. Y que ese parecido sería un honor para mí.
Los Dioses dan cierto sentido a la vida y los seres humanos siempre los han necesitado y re-inventado. Arropan esa soledad que anida en nosotros y que tiene que ver con nuestra finitud. A través de lo que representan intentamos respondernos a las grandes preguntas, que también son las que se plantea el duende:¿LA vida tiene algún sentido? Pero,¿se puede responder a esto, así, en general?
¿Por qué nos dá tanto miedo mirarnos cara a cara e intentar encontrar nuestras propias respuestas? ¿Qué sentido tiene para mí MI VIDA? ¿Alguien tiene la clave más allá de nosotros mismos?solamente uno mismo puede ir respondiéndose a esa pregunta, si es que llega a planteársela.
Creo que la vida no tiene más sentido que el vivirla. Quizá es tan sólo eso, lo que no es poco, el sentido, ese sentido que cada uno vamos construyendo día a día, inventando y arriesgando nuevos caminos que nos dan vida.
Pienso que la muerte dá miedo pero,¿ no nos dá mucho más miedo vivir la vida?
El cansado magnate se acostó aquella noche algo antes de lo que acostumbraba, y en seguida se quedó dormido, con los lentes puestos y con Homero abierto y caído sobre el pecho. En su sueño aparecía tocado con una corona de laurel y sentado en el palco de un gran estadio de fútbol, repleto de vociferante público, observando cómo los jugadores vestidos de blanco se distribuían sobre el campo: en la defensa, Jasón, Perseo, Agamenón y Teseo; en el medio campo Hércules, Ulises, Aquiles y Héctor; en el ataque, Kaká y Ronaldo. La portería blanca la defendía, por supuesto, el can Cerbero.
Por la mañana:
- ¿Qué tal has dormido esta noche, Floren, cariño?
- Como nunca, querida, como nunca.
Y de entrenador: Zoupon
el honor sería para mí:)
En un momento de permanente contradicción y lejísimos de la mitomanía, me encuentro con este post. Lo que faltaba para mi pobre neurona. Aunque Zoupon sigue siendo mi héroe, hoy me quedo con la reflexión, tan orteguiana, de Crisatina. “La vida, realidad fundamental, es el resultado de quehacer diario del hombre”, Don José Ortega y Gasset. Si entremedias hay un Dios, creo que esta labor resulta más llevadera.
Zoupon, eres el Dios del Bosque del Duende.
Lo de Cristiana es el otro lado de la moneda: “Los Dioses dan cierto sentido a la vida y los seres humanos siempre los han necesitado y re-inventado”
Inventado para unos o DESCUBIERTO para otros.
“Arropan esa soledad que anida en nosotros y que tiene que ver con nuestra finitud”. Genial.
“A través de lo que representan intentamos respondernos a las grandes preguntas…”
El problema surge cuando dejamos que OTROS las respondan por nosotros mismos. Efectivamente, “¿Por qué nos dá tanto miedo mirarnos cara a cara e intentar encontrar nuestras propias respuestas?… Solamente uno mismo puede ir respondiéndose a esa pregunta, si es que llega a planteársela.” Pero la educación recibida ¿ha fomentado esa búsqueda interior o más bien tratado de imponer un constructo cerrado y acrítico?
“Creo que la vida no tiene más sentido que el vivirla. Quizá es tan sólo eso, lo que no es poco, el sentido, ese sentido que cada uno vamos construyendo día a día, inventando y arriesgando nuevos caminos que nos dan vida.”
Gracias por tanta luz, Crisatina.