
No estaba nevado, como en la foto. Pero hacía 18º, mientras más de media España dormía con más de 30º...
La suerte de que no te espere nadie es que puedes fijarte en las desviaciones del camino e incluso meterte por ellas. Las lagunas del Ruidera, el Valle del Bohi, el Condado de Treviño, la Laguna Negra, el Monasterio de Piedra. Ejemplos de lugares singulares que, llamaron tu atención y que el Duende había dejado trasconejados en sus viajes. Cuando pasaba en el coche el punto de la carretera que los señala, siempre el mismo pensamiento: a ver si algún día tengo tiempo. Vana excusa. Cuando lo tienes, muchas veces debes reconocer que lo que faltaba era interés. Viajar ahora es, sobre todo, llegar cuanto antes. ¿Un error?
El Duende ha iniciado unas vacaciones errabundas. Y ha aprobado otra asignatura pendiente. Se llama Sanabria. El Lago de Sanabria y, sobre todo, la hemosisima villa de La Puebla de Sanabria. En la España interior, cualquier mancha de agua es un monumento vivo de extraordinario interés. Sobre todo, en un verano tan implacable como este de 2009. Ayer mismo, en la provincia de Segovia, podía pasear por el río Cega sin problema alguno. No por sus riberas, sino por la mitad de su cauce, absolutamente seco. Pobres cangrejos, pobres martines pescadores. Por eso le compensó la visita al Lago de Sanabria, que, desde San Martín de Castañeda luce tan verde, pletórico y coqueto y como una laguna alpina. El propio termómetro del coche, que al atravesar Castilla había marcado 37º, cayó veinte grados. Burlar el azote del calor asfixiante también es veranear.
Por la noche, el Duende tenía que ponerse jersey para pasear por Puebla de Sanabria, villa encastillada y señorial, tallada en piedra y con casas de muy noble arquitectura cuyos balcones rebosan de petunias. Su núcleo antiguo, homOgéneo y bien preservado, evoca a otros lugares de parecidas características: Ronda, Santillana del Mar, Cáceres, Santiago de Compostela, Morella, Alcaraz, Albarracín, Toro, Covarrubias, La Laguna, Mora de Rubielos, Trujillo, Sos del Rey Católico, Fuenterrabía, Sigüenza, qué se yo cuántos más que la memoria perezosa omite ahora. De todos ellos le habían hablado los que se dicen viajeros impenitentes mucho y bien antes de conocerlos él, y en cambio pocas veces le había elogiado este precioso enclave del norte de Zamora. Acaso porque, como le pasaba a él, no eran su punto de destino.
Pero hay que saber salirse del programa. Y descubrir esas perlas desparramadas por el solar nacional que, afortunadamente, aún no engastaron en las rutas del turismo masivo. Una desviación a tiempo puede ser un tesoro. Y cuanto más a trasmano quede el objeto de nuestra visita, mejor será la recompensa. Palabra de duende curioso.

Bonilla de la Sierra, Ávila. Un descubrimiento casual que me dejó boquiabierta. Amurallado, empedrado y pequeño, guarda belleza e historia. Recomiendo su visita.
que envidia me dais ..yo recien estrenada en el mundo del autonomo no se si volvere a tener tiempo para descansar ..pero gracias a vosotros parece que vivo lo que me desctibis…feliz dia!!!! y no dejes de contarnos tus vivencias querido DUENDE!!!
Bonito verbo: trasconejar.
“Cualquier mancha de agua es un monumento vivo de extraordinario interés”. ¡Qué triste, pero qué cierto!
Envidia das, Duende, pero sana. Da gusto leer tus relatos sobre esos viajes. Es una forma de hacerlos, y de pensar que el próximo que uno haga será así.
Gracias Begoña por tu apunte. Espero poder ir este verano, el sitio promete, por lo que cuentas.
Bonilla de la Sierra…Jamás oí hablar de él, y eso que está en una provincia que np me es ajena. ¿Alguna pista de por dónde queda?
Ae me “trasconejaron” otras muchas villas. Medinaceli es otra muy típica, por estar al pie de una autovía. Se para a menudo para tomar un pepito de ternera que ofrecen en un bar especializado y, por contra, se pasa de conocer el pueblo.
que envidia duende
Bonilla de la Sierra está en el Valle del Corneja, bastante cerca de Piedrahita. Justo al otro lado de la sierra de Gredos que el Duende domina.
¡Felices vacaciones a todos!
Esta tarde en las informaciones de incendios, ha salido el nombre de Candeleda. Me he acordado de V. Mi provincia (Cuenca) está sufriendo esa plaga y no hay palabras para expresar el sentimiento de profunda melancolía. Deseo que no llegue hasta allí, pero con lo que ha ocurrido en su provincia, ya tendrá V. suficiente pena. !Y encima con incendios provocados!. Un abrazo.