Fueron sesenta kilómetros como fuera del mundo. Su coche era un sherpa. Eso sí, en la provincia de Lugo, dentro de un parque que según los pocos carteles avistados se llama Ancares-Courel. Vueltas y más vueltas, pasar de un valle a otro, verde sobre verde, el brezo morado tintando los riscos más altos. Nadie. Kilómetros de túneles umbríos formados por las ramas de los árboles más frondosos que uno puede recordar. A menudo, chorreones de agua filtrándose por las laderas de bosques espesos de castaños, arces, abedules, fresnos, robles. De vez en cuando, en alguna aldea perdida –Secedas, Sobredo-alguna vaca. Unos pocos tejados de lanchas de pizarra indican que aún vive alguien por ahí. Pero no se ve a nadie. Tan sólo alguna ardilla.
-No había visto árboles con cara desde que dejé de mirar las ilustraciones de los cuentos infantiles-pensaba Homper, más perplejo que nunca.
Los árboles de ese lugar son tan añosos que cuentan su historia en el tronco. Y acaban mostrando un rostro expresivo, como los del bosque de Pulgarcito o los de El señor de los anillos. No dan miedo, sí admiración -qué artista es la naturaleza- y respeto.
-Y este castaño ya estaba aquí cuando las Cortes de Cádiz- piensa el viajero-Como para que luego venga un imbécil y fulmine la leyenda con una colilla encendida…
La luz limpia y transparente de un soleado día del verano norteño. 21º. Recuerdos piadosos para todos los familiares y amigos que padecen el sartenazo canicular en la España cálida. Y más rabia al escuchar la nueva sangría del verano. En Burgos, bestial atentado de ETA Y en la sierra de Gredos, más familiar para Homper y, lamentablemente, mucho más seca que la del Parque de Ancares-Courel, otro incendio provocado que arrasa de momento tres mil hectáreas.
Homper no quiere sino evadirse. Pero, en el agua del pozo de sus dudas sistemáticas, ve el reflejo de un anciano barbudo cuya cabeza se recorta sobre un triángulo.
-¡Cáspita!-medita el misterioso personaje mientras se rasca la barba-Y lo crié a mi imagen y semejanza…¿Pero era yo tan imbécil?
Por la noche, a la puerta de la casa de piedra del siglo XVIII donde su amigo Manuel Gasset acoge a Homper, una humilde luciérnaga quiere competir en brillo con la media luna. También hacía muchos años que no veía un bichito así. Entonces recuerda la preocupación del Creador y, parafraseando a Groucho Marx, proclama solemnemente.
-Cuanto más conozco a la especie humana, más amo a las luciérnagas.

O un imbécil con una colilla encendida, en cuyo caso se nos tiene que llenar la boca al pronunciar la palabra imbécil (no sé para qué sirve la enseñanza obligatoria), o un hijo de su madre que lo prende por encargo de otro hijo de su madre mayor aún, y en estos casos se nos tendría que llenar la boca de demandas y exigencias a la administración pública (que no me creo por mucho que me lo juren que sean absolutamente desconocedores de por dónde van los tiros de los intereses mafiosos), para que dejen de someterse al chantaje directo o indirecto de sus beneficiarios, y que tengan el valor de ponerlos frente al juez. Y si no tienen el valor suficiente, por lo menos que dejen el sitio a otros que quizá lo pudieran tener.
Cara de imbécil es la que se me puso también ayer, cuando me enteré de que a partir de ahora será delito manipular los tacómetros de los camiones. ¿Cómo se iba uno a imaginar que no lo era hasta ahora? ¿Y los responsables de tráfico, se van de rositas? Pues sinceramente, no lo puedo entender, a ver si alguien me hace el favor de explicármelo.
Ya sólo me faltaría oír que a partir de ahora, prender fuego a un bosque será delito.
Definitivamente, me quedo con las luciérnagas.
Se me olvidaba decir, y era en un principio lo que quería comentar, que además de las luciérnagas me quedo con el Duende, que me lleva de viaje de la forma y por los sitios que más me gustan, y que por unas razones u otras nunca puedo, así que por lo menos lo imagino.
No pensaba comentar nada de los asesinos, porque prefiero ni nombrarlos, pero acabo de ver una petición que ZP hace a la Guardia Civil: “que se protejan de estos viles asesinos”, y que junto con sus palabras de ayer, diciendo que no nos quepa ni la menor duda de que acabarán en la cárcel, me dejan “mucho más tranquilo”. ¡Hay que joderse, después de lo que hemos tenido que aguantar a “este tipo” mareando la perdiz, perdiendo cuatro años valiosísimos en la lucha antiterrorista!
A mi por culpa de esos ASESINOS creo que ya no queda casi nadie que me arregle el verano!!!!!!!!! gracias Duende por imtentar que nos animemos!!!!!!!! besos
Anda el Duende por montañas que he tenido la suerte de patear a conciencia. A pesar de que ha sufrido graves agresiones, la naturaleza allí tiene tantísima fuerza que siempre se presenta espléndida tanto en los Ancares como en el Caurel (Courel en gallego), que, a pesar de que los carteles los engloban en un mismo parque, tienen matices que los diferencian bastante. Se sitúan en estos pagos la mayor parte de los escasos bosques gallegos que aún merecen tal nombre, y bien justifican una visita que en parte se verá empañada por la triste imagen que ofrecen casi todas sus aldeas, llenas de uralita y bloque de hormigón. Menos mal que de lejos las sepultan los castañares, y es que en el Caurel cada aldea tiene el suyo prácticamente sin excepción.
Sobre los hijos de puta de la ETA, ninguna novedad. Bueno, quizá una, el deseo públicamente expresado de Antonio Basagoiti de que les hubiese estallado la bomba en las manos a los que la pusieron. Yo lo comparto al cien por cien.
Yo también comparto las palabras de Antonio Basagoiti. No merecen menos estos asesinos. Hace mucho, cuando la famosa primera “tregua” de ETA, me pregunté “¿Y ahora qué?” (Incluso escribí un poema titulado “¿Por qué?” que me premiaron entre muchos otros poetas en el Certamen: Creadores para la Paz” que se celebra todos los años en Sevilla patrocinado por la Fundación Jimenez Becerril, vítima como tantos otros de ETA)
Nadie me respondió pero por desgracia los asesinos me han respondido con creces. Nunca creí en aquella “tregua” aunque quería creer en ella con todas mis fuerzas.
Y hablando de cosas más amables, es preciosa la descripción que el Duende nos hace de su maravilloso viaje por tierras gallegas. Qué envidia de los 21 grados al lado de los cuarenta y tantos que padecemos en Sevilla. Pero como la imaginación es capaz de transportarnos a sitios lejanos , me dejo llevar por las palabras del Duende y me imagino en aquel bosque.
Dolorosa, ¿podrías poner aquí el poema, si el Duende da su permiso?
Con mucho gusto lo pondré si. como tú dices, el Duende da su permiso. Feliz día.
13 grados hoy a las doce y media en lo más alto de la A-66, entre Oviedo y León (y eso que está más abajo que el propio puerto). Una delicia, vamos.
Hace muchos años ya, en el Valle de Luiñas pude contemplar una escena maravillosa que a veces viene a mi memoria para deleitarme. Era de noche, de regreso a la casuca que teníamos alquilada, por una veredita estecha ¡oh, maravilla! nos topamos con un enjambre de luciernagas, montones de ellas apelotonadas en unos arbustos. Su luz, la quietud que parecían irradiar me transportaron por unos minutos a no sé qué dimensión que no olvidaré.
La naturaleza, los libros y la música, eso nos salva de tanta bazofia ¿por eso se empeñan en relegarlos?
Las luciérnagas,… las cucarachas o las víboras por citar también a otras criaturas que nos causan repulsión. Ellas, por lo menos, cumplen de forma inexorable su periplo vital sin ninguna otra alternativa. Los descerebrados responsables del horror de Burgos y de Calviá lo decidieron libremente, teniendo otras opciones. Charivari, otra vez de plenamente de acuerdo contigo. Gracias a ellas nos encontramos con los mejores momentos de la creación.
A DOLOROSA
Sube tu poema. El blog es tuyo.
No lo he podido decir antes porque ando de bloguero itinerante, y no es fácil tener acceso a la red en todas las etapas del camino.
Saludos a todos. Agradeciendo muy mucho el esfuerzo que es mantener abierto este cuaderno de bitácora en verano.
Wallace 97 ahí va el poema con el permiso del Duende.
¿POR QUÉ?
Sangre, muerte, cuerpos calcinados
en insondables abismos
donde se pierde la esperanza.
Ojos interrogantes
ante la macabra sorpresa
de una furia incontenida
donde rigen la destrucción,
el caos,
la impotencia,
donde la palabra PAZ,
divina palabra,
muere en los labios temblorosos
de seres asediados por la barbarie.
Donde resurgen las cenizas
entre las ruinas que dajaron las bombas
que cayeron indisciminadamente
mientras un grito histérico
reclama su derecho a la vida, pidiendo:
justicia,
tolerancia,
concordia,
la libertad para el peregrinar del emigrante,
la convivencia de las razas,
la aceptación de las ideas.
¿Por qué?
(Nadie responde).
¿Por qué el sadismo y la destrucción?
¿Por qué no,
justicia para los asesinos?
¿Para los mártires que dieron su vida?
¿Llegará el día
que desde los jirones del alma
nazca un grito unánime de PAZ
para todos los pueblos?
Muchas gracias dolorosa. Sencillamente, maravilloso.
Ese día tendrá que llegar por fuerza, y ojalá fuera pronto, aunque mucho me temo que no será así, porque los hay que no entienden de aceptación de ideas, sólo saben de chantajes y sometimientos, y han hecho de ello su modus vivendi.
Y lo peor es que otros han mordido el anzuelo y ahora no pueden escapar sin que salga a la luz su colaboración más o menos directa. De ahí que vea difícil que sea pronto.
Un saludo.