
Algunos cineastas harían bien en no poner altavoz a ciertas historias oscuras y poco edificantes...
-¡Atiza!-dice Homper mientras levanta la mirada del periódico y la televisión habla de la gota fría en Levante.
Dicen sus sobrinos que Homper es tan antiguo que a veces no se le entiende cuando habla.¿Entiende un joven lo que significa carape, cáspita, atiza, repámpanos? Faltan los brrrg, grrr, snif, gulp, sof, sof, cajum, cajum ( esto último cuando tosían, ¿recuerdan?), tan importantes para la expresividad de los héroes de las historietas. Y es que los tebeos ayudaban mucho a disfrazar los inevitables eructos de nuestro idioma Un moderno en el lugar de Homper hubiera sido más rotundo: ostia, coño, la leche. Pero él es de la generación en la que los tacos y palabrotas aún merecían reproche en las familias y en las reuniones sociales. Y a veces modula su estupefacción en lo más viejo de nuestro roman paladino.
-¡Atiza! –repite Homper- ¡Trescientos litros en veinte horas en Burriana!
Septiembre de gota fría especialmente virulenta. Ayer Cartagena, hoy Burriana. Trescientos litros es más de lo que llueve un año de promedio en la provincia de Almería. Abran la bañera del cielo y vacíen toda esa cantidad de lluvia en sólo tres horas. La naturaleza, que aquí en la meseta se ha olvidado de las nubes, y que en otras partes no se olvida de ir dejando avisos: ojito con el exceso de emanaciones de CO2, prudencia con la sobreexplotación de recursos energéticos, cuidadín con el cambio climático. La madre tierra es un gran oso que parece bonachón. Pero a veces se harta de de nuestro abusos y nos suelta zarpazos para los que no estamos preparados.
-¡Atiza!-insiste Homper tras volver su vista al periódico.
La estupefacción esta vez viene del mundo del cine. Cien cineastas protestan airadamente por la detención de Roman Polanski mientras se celebra el Festival de Zurich. Polanski es un excelente director de cine, pero hace mas de treinta años drogó y violó a una menor. El tiempo pasa, y los delitos prescriben. La propia mujer que fue objeto de esa tropelía aboga por la parálisis del proceso que, pese al tiempo pasado, trata de rehabilitar ahora la justicia estadounidense. Eso no disipa sin embargo el asqueroso tufillo corporativista de los firmantes de un manifiesto que encabeza Pedro Almodóvar. Polanski, con toda seguridad, no irá a prisión. Pero tampoco es un héroe social. ¿Le hubieran defendido igual si, en lugar de pertenecer al Olimpo cinematográfico fuera un no ungido por las musas?
-¡Atiza!- vuelve a exclamar Homper antes de cerrar definitivamente el periódico.
No se lo creerán, pero en la penúltima página de EL PAÍS de ayer, Enric González, un fino periodista que ya ha demostrado otras veces no comulgar con ruedas de molino, declara estar tan perplejo como Homper. Si se trata de buscar excusas –razona al final de su columna-, todos los pedófilos tienen una. Y, sin embargo, nadie se atreve a firmar manifiestos en su defensa.
Salvo los cineastas, claro, que deben de creerse con fuero especial.











La gran noticia de aquel verano en


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