
¿Quién le pone el cascabel a ese gato tan escurridizo que es la prostitución?...
Antes, Esperanza Aguirre había roto el fuego diciendo que hay que quitarse la máscara de la hipocresía y regular la prostitución. Pero hoy Homper se ha quedado estupefacto leyendo que el vicepresidente Rubalcaba se ha atrevido a decir que casi habría que prohibirla..
-¿Te imaginas, tía? El mismo que en algún momento de su vida puede que haya gritado eso de prohibido prohibir, ahora habla como si fuera…
-Un hombre de orden-interrumpe la tía Clota- Dilo, no te muerdas la lengua, sobrino: un hombre de orden, que al fin y al cabo es lo que se espera de un ministro del Interior. Claro, que después de aquellas fotos del mercado de la Boquería no me extraña. Toda la vida hubo prostitución, pero no es agradable que en esta sociedad tan bonita que creemos vivir nos muestren tan crudamente el trabajo de las pilinguis…
A Homper también le sorprende el pudoroso eufemismo de la tía Clota, que disfraza de pilinguis lo que ahora casi todo el mundo dice putas. Aprendió el vocablo en una obra de teatro de Alfonso Paso, y le hizo gracia. Aunque ahora la gente no se anda con rodeos, y tenga la puta en la boca tal que si el viejo oficio fuera tan digno de pronunciar como el de maestra nacional.
-La verdad es que Rubalcaba puede tener razón.
-Puede –farfulla la tía Clota- Pero si le das a la mujer libertad para abortar…¿cómo vas a prohibir que use su cuerpo para ganarse la vida, aunque sea tan malamente? Además, una pilingui acaba con una erección, pero no con un fetito…La verdad, Hom…¡Qué difícil debe de ser poner leyes a todo esto!…
La verdad es que Homper tampoco lo tiene nada claro. La verdad es que es una ignominia la prostitución. Tan verdad como que habrá hombres que no habrán hecho más amor que el que pagaron de su bolsillo. También es verdad que aunque la inmensa mayoría de las profesionales lo son por necesidad, y a menudo esclavizadas por el proxeneta de turno, habrá putas de lujo encantadas con su oficio. La verdad es que las fotos de la Boquería eran un asco. Aunque fueran para denunciar lo asqueroso que es la prostitución callejera.
-La verdad es que lo que da más asco es que los que denuncian lo asqueroso del oficio se forren luego con los anuncios de las putas.
-¿De las pilinguis, quieres decir?- subraya con malicia la tía Clota- habría que prohibirlos.
La verdad es que la liarían. Y los periódicos volverían a denunciar a un gobierno que lo quiere regular todo, ahoga las fuentes de financiación de la prensa y machaca la libertad de expresión…
-Sobre todo –matiza la tía Clota- si no hace lo que manda el editorial de turno y les niegan una TDT de pago, ¿no?…
La verdad es que no existe la verdad. Lo diga Juan de Mairena, Agamenón, el porquero, EL PAÍS o la muy cáustica y resabiada tía Clota.

la verdad esque mientras el hombre sea hombre siempre habran putas”…o alguna hija que violar etc… a lo mejor habria que estudiar mas a la poblacion masculina, creo yo, por supuesto NO A TODOS….saludos
Me encanta la palabra “pilingui” la escuché siempre en casa al referirse a estas señoritas.Siempre hemos oido que es el oficio más antiguo,siempre ha existido y en épocas antiguas, Grecia y Roma, hubo grandes “pilinguis”
que regentaban casas donde personajes importantes de las letras iban a pasar sus ratos.lo malo de ahora, en este trabajo , el cual tiene sus clientes ,(a pesar de la crisis), es que esta demasiado en la calle, sin regular y como siempre pasa, las más necesitadas son las perjudicadas, porque, las otras, las de lujo estan muy ricamente instaladas.
¿Que es la prostitucion? ¿Quien la ejerce y como? ¿Que vida hacen los sabados y domingos con sus famiias?, ¿Van a ver al atleti con clientes? ¿Son socias del Club de Campo ? ¿ Veranean en Comillas o Alpedrete?
Creo que este tipo de prostitucion de toda la vida no es la que preocupa a Rubalcaba, ni las rusas de Pigmalión. ni las croatas D Angelo,ni a las tristemente ajadas o muy mayores de la calle Luna o ALEDAÑOS,ni los transfugas de Benidorm, ni tantos que prostituyen o se dejan prostituir . Lo que le preocupa son las
mafias de poco pelo, los sin nada que perder, los clanes sin escrupulos, aquellos/as a los que llegar al dia siguiente es tan dificil como aprobar notarias.Sin papeles , conectados con la droga, esa prostitucion cutre y de subsistencia a la que se llega
por circunstancias extremas, lo tiene/n dificil
Cuando esta izquierda de la señorita Pepis se pone puritana me entra la risa floja. Así que al final va a resultar que la mujer no es libre de acostarse con quien quiera y por el motivo que quiera, incluyendo el económico. Será una gozada ver a Zapatero y a Rouco codo con codo encabezando la mani Castellana arriba.
Y el señor Rubalcaba podría dedicar su valioso tiempo a combatir a los cabronazos que explotan y esclavizan a las mujeres, que eso sí es de su estricta competencia.
En mi familia también decimos “pilinguis” a raíz de aquella obra de Alfonso Paso cuyo título no recordamos.
El tema da para mucha hipocresía. En definitiva, lo único que queremos es no ver a las pilinguis y que no nos molesten.
Yo veo dos problemas superpuestos: la de la prostitución propiamente dicha y la de la esclavitud. La esclavitud vale también para los chinos (cuatro por metro cuadrado) que trabajan en un sótano sin ventilar pegando suelas de zapatos con adhesivos tóxicos.
La prostituición libre (que reconozco que es muy rara) no la veo muy distinta de cualquier otra profesión liberal. Sólo en ese caso insólito de mujer (u hombre) que elige esa profesión libremente y la ejerce libremente, estaría dispuesto a regularla. (Yo creo que es sólo en este caso en el que se puede aplicar el término “pilingui”, que es incluso simpático). En todos los demás (que son casi la totalidad) habría que prohibirla.
Y los anuncios por palabras de los periódicos también los prohibiría.
Suscribo los comentarios de WaterI, de Zoupon y de José Ramón, para ahorrar tiempo y espacio.
En cuanto a PRISA y PSOE, han subsistido ambos gracias a esa simbiosis perfecta que han desarrollado durante veintitantos años. Ahora, que parece que están partiendo peras por un asunto tan aparentemente trivial, pero de vital importancia para la financiación del primero como es el fútbol, se demostrará que sin esa simbiosis, uno de los dos perecerá, o subsistirá a otro nivel muy distinto, y el otro tendrá que buscarse otro organismo del que alimentarse y al que alimentar, para permanecer en primera línea.
José-Ramón, prohibir la prostitución es tratar de ponerle puertas al campo: “Señor guardia, sepa usted que yo no me acuesto con este señor por dinero, no, me acuesto con él porque me atraen irresistiblemente sus ojos oscuros y sus facciones angulosas, y estos cincuenta euros que me acaba de dar me los debe por unas camisas nuevas que le bordé en rojo ayer”. Por no decir la que se ejerce en viviendas particulares o en hoteles. A ver quién y de qué manera impide eso.
Estoy de acuerdo en que es muy triste que haya tantísimas mujeres que se tengan que dedicar a eso porque no tienen otro medio de vida. El problema estriba en cómo darles un trabajo digno para que puedan alimentar a sus hijos, no en prohibirles su actividad, con eso no les solucionamos nada. Hay que combatir la causa, no la consecuencia, aunque reconozco que yo no sé cómo se puede hacer. Bueno, quizá Zapatero podría sacarse de la manga una Ley del Puterío Sostenible y convertirlas a todas en taquígrafas, resolviendo el problema “in his own way”
Por lo demás, si una mujer pudiendo vivir de otra cosa, elige ese camino, pues que con su pan se lo coma, no tengo nada que objetar ni nada que prohibir.
La prostitución de alto “estandin” y la voluntaria debería regularse y que estas pilinguis (ya se de donde viene la palabra) coticen a la Seguridad Social y les retengan IRPF como a todas las personas que trabajamos. ¿Se podrá calcular la cantidad de dinero que entraría a las arcas del estado? Incluso les beneficia a los clientes porque se aseguran de poner el ya sabeis en un sitio con certificado de sanidad.
Lo que ya no sé es si esa medida hará que las mafias dejen de traficar con mujeres y con niños.
En efecto, siempre han existido, con su variedad de hipócritas denominaciones. Y, hablando de hipocresía, ¿cuántas “interrupciones de embarazos no deseados” no habrán habido illo témpore disfrazadas de legrados (vulgo “raspados”)?