
Aunque parezca bien empaquetado, el regalo es un momento musical. Escúchenlo: es un regalo de Reyes.
El se creía Duende, y, como tal, inmune a las miserias de la condición humana. Algo perfecto, quizás lo más deseable en la noche de Reyes.
Pensaba que el tiempo no le corría, que poseía el don de la ubicuidad, que llevaría la agenda perfecta, y que en ella funcionaban, impecables, el amorómetro, el afectómetro y el regalómetro. Primero medía el orden del cariño que pedía imperiosamente regalo. Y luego, con el regalómetro no sólo diagnosticaba el más apropiado a cada uno de sus elegidos, sino que repasaba sus ventajas: a saber, es bello, es intenso, lo puede decir todo, o al menos insinúa esa intención, exhala un cierto perfume trascendente, no ocupa espacio en casa y además no necesita paquete.
El dichoso paquete. Recordaba el Duende que en su tiempo, o al menos en su casa, el paquete era el ceremonial. Su padre, con disciplina prusiana, era el gran maestro de ceremonias. Los niños en fila delante de las puertas cerradas del salón, de menor a mayor. Él era el segundo de una fila de seis. Abría él primero las puertas, asomaba la cabeza al interior de la cámara del tesoro por cuya chimenea se suponía que habían entrado los Reyes Magos para depositar sus regalos, volvía a mirar a la fila de chiquillos expectantes,
-No se, no se- musitaba afectando desengaño- No se si han traído lo que pedíais…
Y finalmente encendía la luz, descorría las cortinas y allí, abría paso a los niños y, entre globos y caramelos, éstos encontraban los sueños al natural y sin envoltura.
Pero hace tiempo que vivimos la edad del oro del paquete. Lo puso de moda la estética de otras navidades que ya son las nuestras: paquetes con lazos y adornos brillantes al pie del abeto. El paquete es la cobertura de la ilusión, y la ilusión, dicen, lo es todo en el regalo. Mientras se abre el paquete pervive el sueño, y se retrasa la decepción. Crees que te ofrecen la vida eterna, la panacea universal, el bálsamo de Fierabrás o la purga de Benito, aunque al final en el paquete sólo venga un artículo de El Corte Inglés.
Pero qué coñazo es hacer paquetes. Y qué difícil cortar el papel de regalo a la medida del objeto que hay que velar. Los papeles no dan de sí o doblan mal. El celo se te queda pegado donde no debe. El floripondio se desprende. Y al final, el paquete queda tan chapucero que en lugar de valorar al regalo, lo devalúa al primer golpe de vista. Qué desesperación.
En esa estaba el Duende, cuando ya avanzada la noche, le sorprendieron Melchor Gaspar y Baltasar.
-¿Y tú qué haces despierto a a estas horas? –le preguntaron.
-Paquetes, señores….Tengo tantos a quienes regalar, y tan poco de regalo, que sólo puedo ofrecer buenas intenciones en forma de paquete. Pero hacer un paquete es la cosa más odiosa que conozco…
Dijo Melchor que él le pasaba lo mismo. Discutió con Gaspar y Baltasar si era tan difícil o más que tratar de quitar la camisa de fuerza a las barras de turrón de Gijona, otra prueba inicua que se nos pide a los humanos en Navidad. Pero al final, se apiadaron del Duende en su zozobra y así, como por arte de bilirlibirloque, se sacaron de la manga un regalo sustitutorio que nunca necesitará paquete.
-Regala un momento musical-le recomendaron los Reyes.
Y el Duende ha elegido uno maravilloso que él ofrece como regalo de Reyes a todos sus amigos del blog. Es una de sus perlas musicales favoritas. No es del compositor más famoso, ni es una pieza pegadiza. Se trata de una de las Variaciones Enigma de Edgard Elgar, la titulada Nimrod. Escúchenla con atención: su delicadeza no le resta intensidad, sino todo lo contrario.
Y, sobe todo, entiéndanlo: ¡no necesita paquete!

Espero que lo escuchéis y lo disfrutéis.
Sería injusto no agradecer al admirado maestro Baremböhm, a la Orquesta Sinfónica de Chicago y al propio Edward Elgar su inestimable-por valiosa- ayuda. Gracias a ellos me libré del paquete.
Tienes razón, Duende. Es odioso hacer paquetes pero ahora te lo ponen más fácil las tiendas de regalos porque, ellos, no se molestan en hacerlo pero sí te dan unas sencillas bolsitas donde guardar ese regalo que con tanta ilusión has comprado para tus amigos y familiares y en los que has depositado todo tu afecto y cariño. Aunque bien es verdad que lo menos importante es la cuantía del regalo sino el amor que hayas puesto en él.
Precioso tu regalo. Ves, eso es lo que quería decir, que lo que importa es la ilusión de descubrir que hay personas que se acuerdan de ti y envuelven en un paquete abstracto sus sentimientos y te los ofrecen como el más maravilloso y valioso regalo. Feliz día de Reyes.
Gracias por el regalo, es maravilloso y me lo quedo en favoritos
.
, por supuesto me muero si me regalan algo envuelto en papel del corte inglés, directamente no lo abro!
(bueno al cabo de unos dias).
No comparto vuestra opinión, a mi me encanta hacer paquetes de regalo, y los personalizo lo mejor que puedo, es como el marco de una pintura, no sirve cualquiera. De hecho me endosan todos los que me conocen la envoltura de sus paquetes y lo primero que pregunto es, ¿para quien es?, el último que hice fué con un detalle de hierba buena anudado en cintas de paja
Se olvida el Duende de dar las gracias a Youtube, que es una maravilla para descubrir pequeñas joyas musicales como la que nos acaba de regalar.
Por mi parte, cuarto y mitad de Händel sin empaquetar, interpretado por el gran Maurice André. Recomiendo, si es posible, escucharlo con gran volumen, sepan que en el Cielo los ángeles tocan diana con este fragmento:
En otro estilo, Hans Zimmer compuso esto para xilófono:
¿Alguien más se anima a regalar alguna de sus piezas favoritas?
Estoy con Adela, también disfruto envolviendo regalos. Lo más importante para mí no está ni en su presentación ni en el contenido, lo que cuenta es la intención con que se ofrece. Los mejores, son los que no esperas como en este caso.
Muchas gracias Duende, me ha encantado. Este bosque está repleto de regalos, pasen y lean.
Muy bello regalo, Duende. Gracias.
Cuando yo era niño los juguetes venían sin paquete.
Ahora todo es paquete, apariencia, farfolla.
No me gusta nada que ciertos regalos de pequeño volumen vayan dentro de una armadura de cartón, que a su vez va dentro de un estuche, que a su vez va dentro de una caja, para que todo parezca más grande y más importante, con el consiguiente despilfarro de residuos y basuras.
Pero por otra parte, un paquete indica un rato de dedicación y de cariño. El paquete hecho por el regalador dice mucho: “Mira que rato pasé eligiendo un regalo para ti, pensando en ti y deseando que te gustara, pero mira sobre todo el rato que pasé empaquetándolo”. En ese caso los paquetes, sobre todo si están mal hechos, son entrañables e incluso emocionantes.
Felices Reyes a todos.
Duende, muchas gracias por el regalo. Lo he abierto y no suena. Cuando llegue a casa probaré de nuevo.
Valoro los regalos hechos de corazón y con ilusión, los detalles y los empaquetados personalizados, pero si son atemporales, simbólicos y sinceros.
Hace mucho tiempo que me declaré enemigo activo de los regalos sistemáticos. Salvo para los niños.
Me niego, tanto a hacerlos como a que me los hagan. Esto último no he conseguido que se me respete, aún siendo el regalo que yo pido.
Me parecen un simple intercambio rutinario y consumista de mercancía sobrante, alienante y contaminante. Y si observas, en el 90 % de los casos, el que tiene que hacer el regalo despotrica de la falta de tiempo y de ideas. Vivimos saturados de chorradas, y los regalos aumentan el absurdo.
Y no digamos cuando se nota a la legua que el que regala se está auto regalando.
Sé que suena a no sé qué, pero es una actitud totalmente reflexionada y argumentable.
Que los Reyes Magos traigan bonitos regalos a los niños.
Bonito y relajante regalo duende,muchas gracias es lo que nos hace falta relajarnos por lo menos a mì,Wallace ten paciencia y espera a mi tardò un poco en cargar pero al final lo pude ver y oir.Feliz año a todos
Ya lo he escuchado. Gracias Duende. ¡QUÉ PAZ TRANSMITE, INCREÍBLE!
Lo pondré cuando esté alterado, o sea, cada dos por tres.
Ana, ¿te podrás creer que tenía planeado ayer pasar a verte y a por un décimo para el Niño y al final me fui a casa sin acordarme? En fin, será para otro sorteo.
Buen año para todos.
Plas, plas, plas, plis, plas, plas, plis, plas…
Gracias, Duende, espléndido de verdad.
Plas, plas, plas, plis, plas, plas, plis, plas…
¡Bravo por el maestro Daniel Barenboim! (que no, Duende, que no tiene nada que ver con el maestro Karl Böhm)
Plas, plas, plas, plis, plas, plas, plis, plas…
Estupendas las imágenes de la orquesta y de los instrumentos. Si es que la música se oye, pero también se ve y, sobre todo, se vive. ¡Viva la música! Que los Reyes nos traigan sensibilidad y armonía, su quintaesencia.
¡ Jó macho, como han cambiado los tiempos de un año a esta parte !
Despedimos 2009 con un Duende-forofo-de-paquetes-regalo-engalanados-de-seda y despertamos ahora con un Rey Baltasar pringado en cintas de celo, vaya pesadilla …
… felizmente despejada por este bálsamo de sosiego y paz universal que mana de la conjunción planetaria Elgar Edgard y Baremböhn, de la mano del maestro de los duendes.
¡ Gracias Duende, que bien empiezas el año, y nosotros – en música contigo – que bien lo vamos a pasar !
muchas gracias por tu maravilloso regalo y aunque a mi me encantan hacer paquetes luego me molesta mucho recoger los restos del suelo……..gracias
Ahí va otro regalo que me han regalado a mi, para todos!, es una historia preciosa
que quizás hayais visto, no cuento nada, quien tenga un ratito y se anime a verla…
Los paquetes unas veces si y otras no, los regalos sin envolver, unas veces si y otras no, pero la musica siempre, porque ella misma envuelve todo y si es de E.Elgar por la Orquesta Sinfonica de Chicago con el maestro Barembohm, es como soñar. Mil gracias por un regalo tan especial para tus seguidores.
Adela, muchas gracias por tu regalo. He visto la historia, y creo que es una demostración más de cómo muchas veces nos dejamos guiar por el envoltorio sin apreciar el contenido, de cómo desviamos nuestra atención a todo aquello que viene precedido por un artificial éxito, y sin embargo no apreciamos, porque no los descubrimos, los auténticos valores de las cosas y de las personas.
Que nos sirva como ejemplo para buscar y valorar más los fondos y desechar las formas huecas, activando más las opiniones propias y siendo más críticos con las impuestas por los intereses comerciales.
hola duende… sólo una pequeña puntualización.
El turrón de Gijona, es el que hacía una señora de Gijón allá por los años 50.
El otro es de Jijoja (o Xixona) y es el blandito y fácil de comer.
Por lo demás, me encantan los no paquetes ocultos tan sólo por la puerta cerrada.
b77