El amigo Félix, en comisión de servicios

1

Cuando el hombre se convenció de que la razón se estrellaba contra las grandes verdades de la fe se fraguó esta leyenda.

Cuentan que después de millones de años de culminar su creación, Dios no estaba seguro de que todo era bueno.

-Padre –le dijo el Hijo al verle atribulado- Gracias a Ti yo soy Dios, pero gracias a mi madre soy hombre. Y como tal pienso que, con todos los respetos, debo abrirte los ojos.

El Señor al principio se quedó sorprendido. Pero se sentó a escuchar y supo por boca del Hijo que, en la dificultad de concebir cosas como Dios y la gloria eterna, muchos seres humanos creían que  ésta era como un balneario feliz donde Dios compartía sus horas con los elegidos.

-Es verdad –le reconoció el Padre- Y así debe ser. Porque tampoco  es bueno que Dios esté solo. Ya ves, con toda mi grandeza y a veces echo de menos un poco de alegría…

Y Dios reconoció  desencantado que después de culminar la Creación se sentó a complacerse de su gran obra. Pero pronto se le torcieron las cosas: el hombre, en el que tanta confianza había puesto, no siempre era trigo limpio. Y al cabo de los siglos -de los millones de siglos según estos sabios imposibles que ahora pasan un fósil de pulga por el Carbono 14 y saben hasta lo que se había desayunado el día de su muerte-  no sólo se mosqueaba, sino que además se aburría. Pues las almas que le rodeaban habían prestado grandes servicios a la humanidad, y por eso compartían con El la gloria eterna. Pero no eran precisamente  divertidas.

-Hijo –dijo entonces el Padre- Tú que conoces mejor a tus congéneres…Búscame alguna gran alma que sea capaz de hacerme reír e invítale al balneario.

Y desde arriba señalaron a un hombre menudo y delgadito, un gaditano gracioso  y socarrón con cuerpo de monosabio, pero con la  generosidad, la elegancia natural y el señorío de un príncipe.

-Nadie que le conozca habrá dejado de reírse y de sentirse feliz a su lado- aseguró el Hijo para completar el informe- Este Félix, como dice su nombre, es infalible.

Y así es como el amigo Félix fue llamado en comisión de servicios.

2

No se suele  valorar lo que  los tipos como nuestro amigo Félix Bragado hacen por los demás.  A esta sociedad le va lo trascendente, sin distinguir que hay otros órdenes de trascendencia. Estamos acostumbrados a ponderar sobre todo los méritos de los héroes, de los santos, de los próceres. Incluso de algunos políticos idealizados. Y es verdad que mucho debe la humanidad a los inventores, y a los grandes de la literatura y el arte, y a Gandhi, y a Teresa de Calcuta, y a Vicente Ferrer. Pero también le debe a esos seres anónimos, buenos, generosos y, sobre todo, entrañablemente divertidos, que pasan por un momento a tu lado y te dejan un recuerdo imborrable.

-Yo le quiero en mi mesilla de noche –dijo de Félix, llorando de risa, una prima del Duende que, en un momento difícil de su vida,  había disfrutado una velada de sus impagables chistes.

Todos los que le conocieron le quieren. Admirable Félix, suministrador de momentos inolvidables, ungüento mágico contra la tristeza, amigo de largueza infinita, marinerito de Cádiz navegando eternamente por el mar de nuestro sentimiento. Compañero de risas, compañero. Muchos como la prima y como  este bloguero le han  puesto ya en su mesilla de noche. Y mañana, cuando despertemos con la almohada mojada después de haberle llorado lo que es de ley, volveremos  a estar alegres pensando en él.

Porque fue Félix, y estaba predestinado a desparramar y sembrar buen humor y felicidad.

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30 Respuestas a “El amigo Félix, en comisión de servicios”


  1. 1 lola septiembre 29, 2010 a las 12:57 pm

    Hace unos años se fue de mi lado María, una gran amiga. En silencio, dando paso a la vida, así fue su despedida.

    Siempre pensé que su corazón era demasiado grande y decidió dejarlo crecer, por eso se marchó. La llegada de un nieto que nunca conoció retrasó su partida, así lo contó su hijo entre lágrimas en el último adiós. Esperó hasta su nacimiento, dijo que sería mejor celebrar el nacimiento antes que un entierro.

    Era una gran persona y lo demostró hasta el último segundo. En el jardín planté un olivo en su recuerdo, desde entonces también forma parte de mi mesilla y seguimos compartiendo buenos momentos.

  2. 2 carmen septiembre 29, 2010 a las 4:19 pm

    Amén.

  3. 3 Ángela septiembre 29, 2010 a las 7:05 pm

    El sol brillaba hoy en el Principado de una forma anormal. A medio día me comunican la triste noticia y comprendo perfectamente que allí, en el cielo, estaban ya disfrutando con los chistes de Félix. Todos hemos pasado muy buenos ratos a su lado y desde Oviedo, mando un abrazo muy fuerte para el Duende y otro para Begoña, Felisón y Jaime.

  4. 4 FRANCISKA septiembre 29, 2010 a las 11:34 pm

    Un dia me dijo un amigo despues de reirnos al contar un chiste,- “yo tenia un amigo en la mili, que ese sí que contaba bien los chistes, se llanaba Felix Bragado”¿ no me digas?, le conozco.- ¿de verdad? me dijo, pues me haria una ilusión increible verle, y les junté, y despues de casi 4o años, se volvieron a encontrar y a reir otra vez juntos, reirse juntos…. !que maravilla!, seguro que allà arriba nos esperará con el último chiste del cielo, y volveremos a sentirnos jovenes otra vez, como cuando los chicos iban a la mili y las chicas les visitabamos .Pero mientras, si recordamos a los ya no estan, siguen estando. Queremos recordarte siempre.

  5. 5 Ricardo Pérez septiembre 30, 2010 a las 7:38 am

    No quisiera desaprovechar la oportunidad que nos presta el duende para recordar a nuestro querido Félix. Yo le recordaré no por sus chistes sino por su buen humor permanente. Por su buen estado de ánimo (salvo cuando se empeñaba en dejar de fumar). Por lo bien que nos lo pasamos juntos en los viajes a Astún. Por lo cariñoso que era que hacía que siendo un niño te sintieras importante. Por la buena pareja que hacía con Begoña. Félix ya te echamos de menos. Mando un beso hasta el cielo.

  6. 6 jocelyn septiembre 30, 2010 a las 8:17 am

    Qué suerte haberle conocido. Yo si creo que el cielo existe porque si no …¿la gente buena dónde se va?

  7. 7 WaterI septiembre 30, 2010 a las 8:34 am

    Luis,me ha parecido estupendo tu cariñoso recuerdo a Bragado, sé que para tí algo especial y que le vamos a echar de menos un montón, yo no estoy con ánimos de escribir, ya lo haré mas adelante

  8. 8 begoña septiembre 30, 2010 a las 10:00 am

    Va por ti, Félix ¡cuánto me he reído cada vez que contabas este chiste!

    Dos hermanos algo cortos de inteligencia ponen un supermercado en su pueblo. El día antes de abrir uno le dice al otro con tono gangoso: “Vamos a hacer un ensayo general. Tú eres el cliente, entra y pídeme algo”.
    “Por favor, Me da 1.000 kilos de patatas”
    El hermano enfurecido le espeta “Pero tú eres tonto, como va a comprar nadie 1.000 kilos de patatas. Anda, sal y entra otra vez”
    “Por favor, me da 300 kilos de patatas”
    “Qué no hombre, que no. Tienes que pedir una cantidad que se pueda llevar en una bolsa. Anda, sal y entra otra vez”.
    “Por favor, me da tres kilos de patatas”
    “Muy bien, lo has hecho muy bien. Ahora voy yo y te pregunto ¿ha traído usted los cascos?”

  9. 9 Palinurova septiembre 30, 2010 a las 10:37 am

    Felix era sobre todo un hombre bueno, entrañable y hacia de pareja de guasas perfecta para el Duende.
    Nuestro abrazo fuerte para Begoña, Felisón y Jaime.

  10. 10 Jaime Aguayo septiembre 30, 2010 a las 2:53 pm

    Se me ha puesto la piel de gallina leyendo el recuerdo a Félix.

    Sin duda mi padrino era especial. Siempre de buen humor, siempre de punta en blanco. Coincido con todos que contaba los chistes con una gracia que pocos pueden pero por encima de eso estaba lo buena persona que era y que siempre le tenías cuando le necesitabas.

    Nunca me olvidaré de todas las cosas que me ha enseñado en todo lo que hacía con él. Era un experto de los toros y cuando me llevaba a corridas en Gijón, ahí estaba él para enseñarme; si me gusta tanto el marisco es por su culpa; y si ahora me gusta esquíar, también es por él.
    Sería interminable la de recuerdos que se me pasan por la cabeza como por ejemplo que cuando era pequeño e íbamos juntos de viaje no paraba de hacerme de rabiar contándome una y otra vez el cuento del ruso, el polaco y el francés.. hasta el punto que yo llegué a decir “Mamá, ¿por qué el padrino no va en su coche?” pero yo en el siguiente viaje volvía a querer que el padrino viniera con nosotros.

    Begoña, Felixón, Jaime:
    Sabéis todo lo que quería al padrino y a vosotros también.

    Un abrazo,

  11. 11 WaterI septiembre 30, 2010 a las 2:54 pm

    Ahora puede que pueda :Conocía a Félix de Villalba a final de los 60,aparecía fuera de hora a los guateques con su 1400C crema claro, él siempre iba por libre, hasta que conoció a Begoña, desde entonces fueron 1+1 = 2,5.

    Muchas horas esquiando, en Asturias jugando al golf o donde fuera sin poder discutir ni siquiera una mínima tensión sobre algún tema, siendo yo tan puñetero tiene mérito

    Estar con ellos era fácil su perfecta educación y su simpatía transmitía paz, su generosidad era inmensa y su habilidad para no caer en enredos o evitar tomar partido entre amigos era espectacular.

    Begoña, nos ha dado un gran ejemplo de fortaleza, Félix y Jaime de madurez y cariño , saben que nos tienen, pero hay que recordárselo, y estar vigilantes a que no flaqueen.

    En el recuerdo de Félix !Begoña aquí nos tienes!

  12. 12 Felisón septiembre 30, 2010 a las 3:13 pm

    Hola a todos. Como hijo de Félix y soporte informático a tiempo parcial del duende, sabía que aquí se iba a escribir algo precioso sobre mi padre.

    Como todos estos días, ha sido increíble la cantidad de muestras de cariño que hemos recibido… No hacía falta que nadie nos dijera lo especial que era papá, pero verlo, escucharlo y leerlo ha sido algo que nos ha puesto la carne de gallina.

    Sólo espero que tanto mi hermano como yo demostremos ser merecedores de haber sido sus hijos, y seamos capaces de transmitir esos valores de los que papá siempre hizo gala a sus nietos.

    Gracias duende. Por todo.

  13. 13 Laura septiembre 30, 2010 a las 4:17 pm

    Querido Duede,
    Muchas gracias por tus preciosas líneas.
    Soy Laura una de las nueras de Félix.
    Se nos ha ido al cielo una de las mejores personas que he conocido en mi vida y que he tenido el inmenso privilegio de sentirle no como suegro sino como un verdadero padre.
    Su generosidad, su cariño, su sentido del humor y el tratar de hacer todos los días la vida agradable a los demás es algo que no se puede olvidar.
    En estos momentos sólo me consuela el pensar que me queda parte de él a través de su hijo (mi marido) mi hijo Jaime y Álvaro que en un mes nacerá (y al que tendremos que contar cómo era su super abuelo).
    Félix, gracias, gracias, gracias ..y te devuelvo esa frase que el domingo me decías con tanto cariño cuando me despedía de tí “Te quiero mucho”.
    Siempre estarás con nosotros.

  14. 14 Palinuro septiembre 30, 2010 a las 4:57 pm

    En la anterior edición de este blog tuve la ocasión de dedicar a Félix un pequeño homenaje espontáneo nada más conocer su partida. Me han emocionado los comentarios y testimonios de hoy.
    Que la comisión de servicio celestial se prorrogue hasta que podamos disfrutar de él los que todavía seguimos por aquí.
    A todos los que sois sus allegados, un beso muy fuerte.

  15. 15 marta arias septiembre 30, 2010 a las 7:10 pm

    Una copia más para mi mesilla, por favor!
    Está claro que en las personas, como en todo, también hay calidades y Felix era un auténtico pata negra, extra, calidad superior. Es increible cómo puedes estar de acuerdo con todos los comentarios y lo facil que sería hacerlos tuyos. Sólo puedo recordar buenos ratos con Felix y Begoña ¡qué suerte haberle conocido!

  16. 16 Palofi octubre 1, 2010 a las 12:16 am

    Leo muy tarde al Duende,aunque sabia que estaba dedicada a FELIX,pero queria hacerlo con calma pues imaginaba los comentarios.Ahora con más lágrimas aun de las ya derramadas junto con Ramón veo que no somos los únicos que le queriamos tanto.Era un PERSONAJE y no solo para nosotros.A los niños,mis nietos,sus vecinos en Asturias les tenia totalmente conquistados, hasta el punto que ha sido dificilisimo contarles que se habia ido.Uno de ellos ha dicho ” Pero ahora todo el mundo que quiero se va a morir ? ” Solo ha perdido abuela y bisabuela a las que adoraba.
    FELIX nos has dejado muy tristes y te vamos ha echar muchisimo de menos, tendremos que refugiarnos en los buenos recuerdos que tenemos de ti y con Begoña, hijos y nueras incluso el Duende repasar nuestras vivencias para que tu desde alli arriba nos eches una mano y sigamos adelante y cuando nos toque podamos volver a disfrutar todos juntos.

  17. 17 Pacha de Yturriaga Matarranz octubre 1, 2010 a las 10:13 pm

    Hacía mucho que no veía a Felix, casado con mi prima Begoña pero, siempre, a través de mi hermano Enrique, he sabido del transcurso de su enfermedad, de su entereza y valentía ante ella, todo sin perder el buen humor y gracejo que tanto le carecterizaba.
    Recuerdo, ahora con nostalgia, cuando nos conocimos en Villalba. La Arboleda y Los Acebos.
    . El tándem formado por tí Luis y Félix que tanto nos hacían reir. Todo espontáneo… ¡qué tiempos! Yo una casi recién casada y ahora con siete nietos…
    Felix, yo también quiero dejarte mi homenaje, te lo has merecido a pulso y, desde Arriba, donde estás, nos echarás ésa mano que tanto nos va a hacer falta.
    Begoña has tenido la enorme de vivir muchos años con un gran hombre. A tí y a tus hijos toda mi admiración. Pacha

  18. 18 Julia Yturriaga Matarranz octubre 1, 2010 a las 11:05 pm

    ¡Cómo me ha gustado leer a Luis en su dedicatoria a Félix! Y llego emocionada de la iglesia, abarrotada de buenos amigos de Felix, Begoña, Jaime y Felisón…Efectivamente se nos ha ido un ser muy especial, cariñoso, entrañable, carismático y tremendamente divertido. Mis recuerdos me llevan a Villalba, hace ya tantos años, pero no por ello menos frescos, donde Felix y Luis representaban unos shows que nos tenían a todos con la boca abierta riéndonos a más y mejor. Siempre permanecerá en mi memoria como alguien que te marca, irrepetible y único. Un beso para todos. Julia,

  19. 19 Silvia Yturriaga octubre 1, 2010 a las 11:25 pm

    ¡Qué bonitas palabras, Luis, le has dedicado a Félix…!. Se lee entre líneas el enorme cariño que le tenías…y lo triste que te ha dejado.
    TODOS, absolutamente TODOS los que hemos tenido la suerte de conocer a Félix, nos hemos quedado un poco “huérfanos” con su marcha. Huérfanos de ese ser tan especial que sabía meterse al mundo entero en el bolsillo por su saber hacernos felices cada vez que lo veíamos…Yo era muy pequeña cuando le conocí; era de la pandilla de Villalba de mi hermano Queque, y mis recuerdos se remontan a la época de La Arboleda, cuando formaba pareja “artística” contigo, Luis…¡cómo nos hacíais reir con vuestro inmenso ingenio!. Más tarde, por azares de la vida, se casó con mi prima Begoña(su “rubia” particular), con lo que pasó a ser de mi familia, ¡qué orgullo para nosotros!. Han formado una muy buena pareja: era envidiable (y precioso) ver a Begoña partirse de risa con las ocurrencias de Félix a pesar de llevar ya un montón de años casados…Pero es que era imposible estar con él sin reirte; no sé de qué pasta especial estaba hecho Félix que conseguía hacer feliz a todo bicho viviente…, y eso es lo más maravilloso del mundo!!.
    Félix: sé que nos estás oyendo, así que, desde este blog de tu queridísimo amigo, quiero darte las gracias por todo lo que has hecho por nosotros, por tantos y tantos buenísimos ratos pasados a tu lado…y decirte que siempre te querremos. ¡Hasta siempre, precioso!

  20. 20 Paloma Yturriaga octubre 2, 2010 a las 2:22 pm

    Qué puedo decir que no hayais dicho de Felix???Yo tambièn conservo dentro de mi un maravilloso recuerdo, sobretodo de la època de la ” arboleda”, porque despuès , por circunstancias de la vida, viviendo en Italia, nos hemos “perdido” un poco…Querido duende, no has podido decir cosas màs bonitas de tu entranable amigo Felix , he sabido de su enfermedad por mi hermano y por mi prima Yciar.La ùltima vez que hablè con èl fuè cuando muriò su hermana Tere. Siento no haberle visto otra vez… pero yo tambièn quiero agradecerle desde mi isla todos los momentos (no fueron pocos)que me regalò junto con toda la pandilla de siempre sobre todo contigo, Luis.Fuè una epoca maravillosa, me lo he pasado pipa , no he vuelto a tener en mi vida una época en la que me haya reìdo tanto como entonces.Los que lo hemos conocido, somos privilegiados .Como privilegiados hemos sido cuando, casàndose con nuestra prima , formò parte de nuestra familia.Y como ya le he escrito a Begona,como dice G. Peguy en su poesia sobre la muerte,me gusta pensar que Felix no se ha ido definitivamente…. està ahì, en la habitaciòn de al lado , y pensando en èl ,continuaremos a reirnos como siempre hacìamos cuando estàbamos con él….. es eso lo que querrìa Felix….estoy segura.

  21. 21 Charivari octubre 2, 2010 a las 6:17 pm

    Conocí a Félix sólo un verano que fui con otros duendes a San Cosme, recuerdo imborrable. Un hombre cariñoso, humano, inteligente y agudo. Ha pasado algo más de un cuarto de siglo y le recuerdo perfectamente, dejó huella y eso es muy importante.

  22. 22 CARMEN MARIANO octubre 3, 2010 a las 11:41 am

    Que bonito todo lo que habeis escrito de vuestro amigo.
    Dio la casualidad que hablaba con Luis el dia que le comunicaron la muerte de su gran amigo. Me dijo que era un dia luctuoso y muy triste para él y dejabamos nuestra conversación para otro día.
    Cuando al poco tiempo leí su post ” en comision de servicios”, me emocioné mucho. Que cariño y dolor tan bien expresado.
    No tuve la suerte de conocer a Felix en los tiempos fantásticos que hablais todos de Villalba, pero si en el verano de 2009.
    Fui con unos cuantos hermanos Iturriga a su casa de San Cosme y nos recibieron de maravilla.Encantadores los dos Begoña y Felix,gracias.
    Que estupendo tener tantos amigos y que te quieran así,creo que sigues entre todos, que recuerdos .
    Begoña anímo y Luis un beso.

  23. 23 Mabel Gancedo octubre 3, 2010 a las 12:03 pm

    He tardado unos días en recibir la noticia. Nos llegaba ayer por la tarde en Beiciella, dejándonos a todos sinceramente tristes.

    Estando allí, no he podido reprimir la necesidad de acercarme a comtemplar unos minutos el hermoso jardín que Félix ha ido creando con mimo y dedicación estos últimos años. Y que, en un impresionante y cálido atardecer asturiano, lucía en todo su esplendor y con todos los matices de color que la luz de esta época del año le aporta.
    Seguro que desde esa comisión de servicios encontrará un ratín cada día para disfrutar observándolo.
    Aquí abajo le vamos a echar de menos. Y le recordaremos cada vez que comtemplemos esa hermosa huerta.
    Un fuerte abrazo para Begoña, Félix y Jaime.

  24. 24 Inés octubre 4, 2010 a las 8:40 am

    Va por ti Felix: “tu te enteras!!!” un beso enorme a los que dejas aqui: Begoña, Olga, Laura, Felison y Jaime… y a tus nietines.

  25. 25 Queque octubre 4, 2010 a las 11:07 am

    ¡Qué grande eres Luis, como grande era nuestro llorado AMIGO! No sé si voy a ser capaz de expresar lo que sentía por él. Le conocí a finales de los 50, en el Colegio Maravillas coincidiendo, más o menos, con la llegada a Villalba de la gran familia Bragado Mayol. No creo que haya habido muchos hombres tan educados y galantes como Félix, aparte de su comentado gracejo natural. Era inteligente y espléndido, cualidades que le venían de familia. Y para rematar su faena, tuvo el gran acierto de casarse con Begoña con la que convivió felizmente 37 años. Dios no ha atendido ésta vez mis oraciones y se lo ha llevado a su lado, probablemente para hacerle la Eternidad más llevadera. Descanse en Paz y que desde el Cielo, donde está, cuide de su familia y amigos.

  26. 26 Gabriela octubre 4, 2010 a las 6:43 pm

    Pues la verdad es que yo creo que desde que se fué está en la mesa camilla, fumándose un cigarro ( Jaime …ya no le hace daño), tomandose un Whisky y brindando con Mamá con una cervecita… y como dice mi hija Maria ” pulpito ” a mi lo que me gusta es esquiar con el Tio Felix en Esquiró… famosa pista de todos conocida por el “marisco Verde” algo que solo los Bragado saben los que es…No nos puede faltar quien está en el corazón…

  27. 27 Begoña 2 octubre 4, 2010 a las 7:25 pm

    A todos los que queríais a Félix os envío esta maravilla que me ha enviado mi prima Paloma

    (Charles Peguy)

    Pruebo a traducirlo:

    LA MUERTE NO ES NADA

    La muerte no es nada, yo solo me he ido a la habitaciòn de al lado.
    Yo soy yo.Vosotros sois vosotros.
    Lo que yo era para vosotros, sigo sièndolo.
    Llamadme como me habèis llamado siempre.
    Habladme como siempre me habèis hablado.
    No utilicèis un tono distinto.
    No tengàis un aspecto solemne o triste.
    Seguir riendo de todo lo que hacìamos juntos.
    Sonreiros, pensad en mì,rezad por mì.
    Que mi nombre se siga pronunciando en casa como ha sido siempre.
    Sin ningùn énfasis,sin sombra de tristeza.
    La vida sigue teniendo el significado de siempre.El hilo no se ha roto.
    Porqué deberìa estar fuera de vuestros pensamientos?
    Simplemente porque porque no me véis?
    Yo no estoy lejos , estoy solamente al otro lado del camino.

  28. 28 begoña octubre 4, 2010 a las 10:48 pm

    Y así es, Begoña. Un abrazo enorme.

  29. 29 Adela octubre 7, 2010 a las 10:32 am

    A mi me parece muy importante y a la altura de los grandes nombres que citas en tu post, cualquier persona anónima que en la vida cotidiana de los demás regala cariño y alegría, te deja para siempre un recuerdo feliz que te acompaña cada vez que lo recuerdas y se lo agradeces eternamente, lo que me resulta un gran esfuerzo diario, es sobrellevar su ausencia a pesar de todo lo positivo y aun sabiendo que me acompaña, es la prueba de la fortaleza humana y os deseo toda la del mundo.

  30. 30 algodonsina junio 13, 2011 a las 11:53 am

    Llego tarde, porque, inexplicablemente, me enteré de la pérdida de Felix, el viernes pasado, 10 de Junio de 2011. Cosas de las grandes ciudades y de la vida que llevamos en ellas.
    Hacía 17 años que no les veía, ni a Felix ni a Begoña. Pero mi recuerdo no se ha desdibujado: grato, divertido y amable.
    El Duende me contaba el viernes, y más que lo que me contaba, brillaba su entusiasmo por Felix: una delicia de persona y una delicia de amistad.
    ¿Deberían educarnos desde chiquitines para celebrar haber conocido personas así, en lugar de lamentarnos por haberlas perdido?
    Un beso para Begoña.


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