Martita pide perdón

Hay rachas en las que casi hay que pedir perdón por ser afortunado...

1

La pobre Marta no se lo podía creer cuando recibió la llamada.

-Contamos contigo –le dijeron- Preséntate mañana a las doce y pregunta por el señor Santovenia.

El señor Santovenia la recibió amablemente, aunque afectando una actitud algo puntillosa. Mientras rebasaba el expediente, se apretó por dos veces la corbata de pajarita, y se rascó la ceja derecha en cinco ocasiones.

-Ha gustado mucho su currículo –subrayó forzando una sonrisa- Y su buena predisposición- Le pagaremos 1.200 € y un variable del 2% en función de resultados.

Volvió a casa corriendo como una chiquilla, más contenta que unas pascuas.

2

En casa estaba tomando un café el tío Gerardo, que no paraba de lamentarse del dineral que había perdido este año con los pepinos y con la bolsa. En medio de su larga letanía de quejas, anunció que no estaba dispuesto ni a hacerse cargo de la abuela ni a pagar la parte que le correspondía de la residencia de verano de Benidorm, como le había propuesto su hermano.

-No puedo, Fidel, no puedo –se excusaba- Es más, Susana me dice que si no os importa que os dejemos una semana a Arabella. Este verano compartimos la caravana con los Tomares, y Pepa Tomares tiene alergia a los perros. Es lamentable que sea tan egoísta y no piense que los perros también tienen derecho a veranear, pero qué le vamos a hacer.  Así que si no tenéis inconveniente….Además, Arabela le hará compañía a Mamá.No sabes con qué interés sigue los seriales de la tele.

Arabella era la perrita del tio Gerardo y la tía Susana. Fidel, el padre de Marta,  tenía fama de santo, pero, desde que le rebajaron el sueldo y estaba amenazado de despido le había cambiado el carácter. Además aquella mañana le había salido un molesto uñero. No se negó abiertamente a la tutela de la perra, pero algo rezongó entre dientes. La madre de Martita se llamaba Valentina. Aunque no lo había declarado nunca, odiaba a Arabella porque un día la perrita le lamió las uñas del pie derecho recién pintadas, sin que ni siquiera le sentara mal el esmalte. Además estaba de los nervios con la abuela. Hasta el momento había apechugado con ella con resignación y hasta algo de cariño, pero ahora la anciana se quejaba de malos tratos, porque según ella su nuera le complicaba los guiones de los seriales de la tele a propósito para que ella no los entendiera.

-Estoy de vuestra madre hasta el moño-les espetó a los dos hermanos- Ahora voy a ser yo la responsable de Bandolera, ¿no te digo?  Como para hacerme cargo ahora de la puñetera Arabella, vamos, hasta ahí podíamos llegar.

- ¿Puñetera Arabella?…-reaccionó Gerardo indignado- Deberías de mostrar más respeto por tu cuñada. Eso no te lo tolero.

El tío ofendido se levantó de la silla,  se despidió con un gesto que no se sabía bien si era un adios o un corte de mangas y salió dando un portazo. Afortunadamente, se llevó a aArabella entre sus brazos. La abuela se echó a llorar, Fidel se asomó al balcón dando bufidos  y en ese momento, mientras las noticias de la radio confirmaban que la crisis económica se agravaba, ahora por culpa de Italia, y que la Bolsa se daba el enésimo batacazo,  un berrido de  Valentina desde la cocina anunció que, además, se le había cortado la mayonesa.

3

Así  las cosas, Marta no se atrevió a dar la buena noticia. Ella no se había distinguido por ser precisamente una chica precisamente afortunada. Sabía que no era una belleza despampanante, y había tenido que sufrir muchas veces la poca delicadeza de su madre, que la apremiaba para que se echase un novio de porvenir. Cuando por fin hacía un mes que anunció ilusionada su noviazgo con Joaquín, que era empleado deTelefónica, su madre le echó un jarro de agua fría.

-Fú, qué feo es-dijo al ver la foto que Marta le mostró- Se parece a Rubalcaba. Claro, que si eres incapaz de encontrar trabajo…

4

Su novio se había afeitado la barba de chivo. Y es verdad que lucía entradas en la cabeza, pero no era ni de lejos tan calvo como Rubalcaba, ni tenía sus ojos achinados ni su sonrisita de malvado de película de la serie B. Además era un cielo. Y por si fuera poco su madrina, que no tenía hijos, le había regalado un pisito en Las Tablas que estaban equipando con muebles de IKEA. Ya habían hablado de casarse, y ahora, además, a ella le había salido el trabajo por el que llevaba dos años luchando. Pero comprendía que en su casa paterna no estaba  el horno para bollos.

-Tengo que deciros una cosa –musitó durante la comida sin atreverse a levantar la vista del plato de gazpacho.

Fidel se echó las manos a la cabeza, y Valentina quiso ponerse la venda antes de la herida.

-¿No nos irás a decir que te has quedado embarazada sin quererlo?

Marta suspiró profundamente por no llorar.  Cerró los ojos y pensó lo que tenía que decir. Y cuando ya se sintió con fuerzas, habló de esta manera.

-He conseguido trabajo. Y como además Joaquín no se parece a Rubalcaba, y tiene empleo y piso propio, y le quiero, y  a pesar de la que está cayendo nos queremos casar, quiero pediros algo muy especial.

Fidel y Valentina se miraron alarmados.

-Qué quieres, hija- dijeron al unísono- Suéltalo de una vez.

Marta levantó la mirada del gazpacho y sonrió tímidamente.

-Sólo quiero pediros perdón por ser feliz.

About these ads

1 Response to “Martita pide perdón”


  1. 1 Zoupon julio 15, 2011 en 11:09 am

    En estos tiempos de abundantes Fideles, Valentinas, Gerardos, Susanas y abuelas sin veraneo, y de escasos Santovenias y madrinas rumbosas, brindemos por Marta y Joaquín y por los que, como ellos, nos permiten darnos cuenta de que el planeta sigue girando, y con él la vida.

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Mis servicios:

El mejor regalo a un ser querido

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Comentarios recientes

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,193,397 hits

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 171 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: