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En Toulouse con Carlos Gardel

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CÉST DANS CET INMEUBLE QUI EST NÉ LE 11 DECEMBRE 1890 CHARLES ROMUALD GARDES, QUI DEVAIT DEVENIR CELEBRE DANS LE MONDE ENTIER SOUS LE NOM DE CARLOS GARDEL

Eso es lo que decía la placa de mármol adosada a la fachada de la casa del número 4 de la rue du Canon D´ Arcole de la ciudad francesa de Toulouse, donde fuiste a parar después de que manos amigas te animaran a liberarte de la modorra propia de tu enfermedad. Esta siempre ha sido, de por sí, lo que se dice un rollo. Una esclavitud para tu espíritu volandero, tan amigo de estar aquí y de huir a los cinco minutos a donde sea. No salías de tu habitual circuito Madrid- Hospital Sanchinarro-Candeleda-Madrid desde hacía casi un año, cuando por fas o por nefas, semana sí, semana tal vez, semana no, entrabas en fase de observación o tratamiento de las travesuras de tu tumor. O de tus tumores, que aún no tienes claro el número de jaimitos neoplásicos errantes por tu organismo.

-¿Será posible que, con coche nuevo desde enero,- te preguntabas- apenas hayas recorrido aún mil kilómetros de carreteras amarillas?

Tu sueño siempre aplazado: abrir el mapa de carreteras y no cejar hasta haber recorrido todas las comarcales y provinciales. Descubrir y contemplar horizontes.

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Así estaba tu pequeño mundo propio, desdibujado y chuchurrío, cuando esa otra realidad envolvente que impone la actualidad te desilusionaba cada día más. Desde las Elecciones Locales y Autonómicas tu percepción de la vida podría ser un largo telegrama que dijera más o menos esto. Qué lío, qué aburrimiento. Espe kaput. Rita Barberá ¿PP…ero para qué carajo sirve ganar unas elecciones si no te dejan tocar pelota? Pedro Sánchez, Carmena, Pablo Iglesias, Ada Colau, Ximo,y el resto de ejército de renovadores en plan Mister Proper de la política. Pactos. Regañinas. Desengaños. Fin de las mayorías absolutas. Qué pasará en Madrid. Quién gobernará en Valencia. Quién en Cádiz. Quién en Navarra, quién en Vitoria. Joder, cuántas Españas por reajustar. Municipios, autonomías, diputaciones…Menos mal que hay otros debates alternativos: ¿es Benítez el entrenador que necesita el Madrid? Esto sí es importante, caramba. ¿Hay que respetar a los que silban el himno nacional? ¿Es Piqué un provocador, un mal educado, un caballo de Troya nacionalista en la selección de España? Más comecocos populares. ¿Y el rollito del Premio Nobel con la inmarchitable Isabel Preysler?

El bombardeo de estas noticias rebotaba ya en tus frágiles meninges.

-Busca el mapa, que nos vamos –te dijeron.

En realidad no sabes si fue un viaje o una huida. Necesitabas cambiar de paisaje por unos días.

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Te has evadido por el sur de Francia, admirando con ojos de paleto todo lo que te gusta de ese país vecino. Te maravillan esas carreteras secundarias con sus bordes arbolados por gigantescos plátanos, tilos o fresnos. Y esas abadías, y esas casonas tan bien plantadas en el paisaje. Yo quiero esos campos tan ricamente cultivados, florecidos ya de colores y contrastes Me pido esos bosques tan frondosos. ¿Por qué no tenemos en España ríos como la Garonne? Estás tan flojo que apenas has hecho otra cosa que mirar y admirar. Como si fueras un niño, te dejaste viajar sin oponer resistencia ni molestarte en tomar notas. ¿Qué puedes añadir de Toulouse, de Albi o de esa encantadora Catedral de Nuestra Señora del pintoresco pueblo de Saint Bertrand de Cominges que te raptó a unos kilómetros de Saint Gaudens, que no haya contado mejor cualquier guía de viajes?

Todo lo que no fue rodar en coche se devanó en pequeñas caminatas que, al cabo de no mucho rato, terminaban penalizando tu espalda. Pero ¡oh maravilla!: en la mayoría de  las joyas del románico que visitaste – sin palabras para la basílica de Saint Sernincuando pasabas al claustro había unas tumbonas en las que el visitante podía descansar mientras contemplaba los capiteles, meditaba al cimbreo de los cipreses del jardín, escuchaba el canto de los pájaros o, mejor aún, echaba una cabezadita buscando al Señor en el reparador duermevela.

Ya decías que lo tuyo ahora sólo puede ser turismo de baja intensidad.

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Siguiendo la moda actual, y por aquello de reducir gastos, una web de esas que ofrecen apartamentos en lugar de hoteles te dirigió a la misma casa donde por primera vez vio la luz Carlos Gardel, sobre cuyo lugar de nacimiento y verdadero origen aún se sigue especulando. La casa era un edificio de tres plantas dividido en cuatro o cinco apartamentos generosos que daban por un lado a la calle y por el otro a una especie de pequeña corrala en cuyo patio había unos veladores para sentarte y tomar una cerveza al aire libre. Como cabe suponer, la estética interior se había sometido a los simples cánones de IKEA, pero la propietaria del inmueble, una francesa llamada Sabine, hacía valer que el espíritu del divo aún habitaba entre aquellas paredes. Así que, aunque no eres un experto cantor de tangos, y antes de abrir las maletas, intentaste un último regateo del precio final gardelizando tu voz con la letra del mítico Volver.

Yo adivino el parpadeo/ de las luces que a lo lejos/ van marcando mi retorno…

Son las mismas que alumbraron/con sus pálidos reflejos/ hondas horas de dolor

Y aunque no quise el regreso/ siempre se vuelve al primer amor…

Sabine aplaudió encantada, como si tú cantaras bien y su apartamento se revaluase a la voz del ilustre tanguista, pero no rebajó ni un euro del precio final. Todo lo contrario, en tu primera noche soñaste que el propio Gardel se presentaba en tu habitación en compañía de su letrista, te despertaba, te cogía por las solapas del pijama y te amenazaba por ultraje a su memoria y por burlar sus derechos de autor. La aparición resultó sobrecogedora. Aqunque nadie haya reparado en ello el Gardel trajeado de oscuro que ha pasado a la memoria colectiva es muy parecido a Bela Lugosi, el precursor de Cristopher Lee en la encarnación cinematográfica de Drácula. Es lo que tiene este turismo de baja intensidad al que alcanzan tus achaques: vas buscando evasión, cultura y descanso y acabas huyendo de un trasgo que te recuerda que las nieves del tiempo platearon tu sien, que es un soplo la vida y que veinte años no es nada. La próxima vez, volver a Toulouse con la frente marchita, pero mejor a un hotel.

Plagas que estaban por llegar

El presidente Mas, como siempre, queriendo agradar...

El presidente Mas, como siempre, queriendo agradar…

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Ya había avisado el profeta Luisaías de que las diez plagas bíblicas no eran todas las maldiciones que podían caernos encima. O sea, no había sido suficiente con que las aguas se convirtieran en sangre, ni que las ranas, los piojos, las moscas, las langostas, las úlceras y sarpullidos, las tinieblas y la muerte de todos los primogénitos azotasen a Egipto. El Éxodo había preferido ser discretito, contar sólo las plagas tradicionales y no abrumar al futuro de la humanidad con otros males venideros.

-Pero en verdad os digo –recordó el profeta- que de la estulticia, de la ignorancia, del cinismo y de la falta de respeto humanos bien pueden esperarse cualquier cosa. Y si no, mirad a España.

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España no era el Egipto milenario , y pasaba del Antiguo Testamento. Otros postulados prioritarios  parecían gobernar sobre su conciencia colectiva. Genéricamente eran corolario de la libertad, De esta se derivaba la sagrada libertad de expresión, y por degeneración de la misma, el haz lo que te salga de las narices y búrlate de lo que te pete, y el que se pica ajos coma.

Como primer ejemplo, a la otrora dulce y simpática Leticia Sabater, con su figura de repostera de Sissí emperatriz, se le había ocurrido revelar que así, a la chita callando, había yacido a lo largo sus años de estrellato con varios notables de la derechona, gloriosa hazaña que no se podía hurtar a la historia. Y lo contó como si de verdad aquellos devaneos fueran grandes méritos. La cosa podía no pasar de ser una frivolidad, una ligereza, pero cuando la eximia actriz, presentadora y cantante anunció que a sus cuarenta y ocho años quería reconstruirse el himen para revivir la emoción de sentirse desflorada, los dioses y los profetas corearon al unísono.

-¿Eso no es una necedad, una gilipollez sin fronteras?

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En otro orden de cosas, y presuntamente a más altura intelectual, la que iba a ser alcaldesa de Barcelona Ada Colau, había asegurado que si hay que desobedecer leyes injustas, se desobedecen. Se quedó muy ancha. O sea, la ley será considerada expresión de la voluntad popular, y por tanto respetable, si le conviene al baranda de turno. Más marxismo (de Groucho), que es la guerra: estos son mis principios, y si no le gustan tengo otros.

-¿Pero esto no es la consagración de la ley del embudo?-volvieron a sorprenderse los dioses y los profetas- ¿Para eso dice el pueblo que había inventado la democracia?

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Y además de las plagas de la estupidez y de la ignorancia, la del cinismo, denunciada en el Boletín de las Hadas (hadas, con H) por Respetina Barguñols tan pronto como vio la mal disimulada sonrisa del presidente Mas mientras escuchaba la irrespetuosa pitada que el público asistente a la final de la Copa del Rey de Fútbol tributó al Himno Nacional de España.

Respetina, que además de ser peluquera en Papiol es hada en ejercicio, considera indecoroso y cínico que un político catalán que debe su autoridad y su sueldo a la Constitución Española se burle así de los españoles, de su himno y de su jefe de Estado, a su lado aguantando el tipo. En consecuencia, y para evitar que esta plaga de cinismo acabe de marcar a la triste España resignada, Respetina ha buscado su varita mágica y ya está haciendo sus conjuros para que el presidente Mas saque maxilar y dibuje sonrisa de matoncillo de cómic farfollas cuando:

  1. La Unión Europea le vuelva a decir NO a la demanda de adhesión de Cataluña. 2. Le tenga que reiterar a los farmacéuticos acreedores de la Generalitat que no habrá ni un euro para ellos de los millones que les deben, porque hay otras gastos más urgentes. 3. Su partido político siga desangrándose en votos por culpa de sus piruetas independentistas 4. Sepa que, por decisión coherente con los que repudian un torneo español, el Barça acabará jugando la final de Copa con el San Andrés o con el Lloret de Mar, dado que será en la Copa del Molt Honorable President de la Generalitat donde podrá escuchar su himno sin que se le estomague.

El número de veces en las que el mal educado y rencoroso presidente Mas podrá lucir su inoportuna sonrisa es ilimitado, porque provoca casi a diario ocasiones ridículas como las citadas. Pero de modo excepcional un día, subiendo una cuesta en bicicleta, se le desprenderá el pedal en el que se apoyaba, caerá con todo su peso contra la barra del velocípedo e, intentando componer la figura que más le gusta, sonreirá con la misma suficiencia insolente que le caracteriza sin darse cuenta de que se ha reventado el escroto. ¡Ufff, qué grima!

Todas las hadas son buenas. Algunas como Respetina se pasan a veces seis pueblos. Nunca tanto como el inefable Mas.

Dios bendiga al hijo de la Paqui

 

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Ha sido como si en medio de un desierto hubiera manado un caudal de agua fresca y transparente. Pasabas un fin de semana delicado, acosado por tus tradicionales dolores de espalda y por nuevas lanzadas en las lumbares que hacían de cada uno de los movimientos más rutinarios -sentarse, levantarse del sillón, tenderse, incorporarse de la cama, agacharse a coger las llaves caídas, inclinarse a anudar el cordón de los zapatos, etc,etc- una tortura refinada. Un pinchazo, como un calambre fugaz, ráfagas de un lumbago que te mordía como un lobo rabioso esa libertad de culo inquieto que te has buscado siempre. Nada que ver con el aventurero que navega el Atlántico a vela, que asciende al Aconcagua, que cruza Alaska haciendo esquí de fondo, o atraviesa al Sahara en moto. Algunos amigos tuyos han firmado hazañas así. Tú solo improvisabas pequeñas aventuritas, escapadas de curioso, paseatas burguesas, hormigueos urbanos o rústicos. Vuelos de saltamontes: del Parque del Oeste al mercado de Barceló, un suponer, del estanque del Retiro enseñando a tus nietos cómo nadan los patitos a la chocolatería de San Ginés, vecina que fue de una de las casas donde vivió Boccherini en su estancia capitalina. Cuando eras niño había un sueño recurrente que te raptaba en la calle de Serrano y después de sobrevolar medio Madrid y de un descenso de vértigo te depositaba en Rosales. Echabas a pasear de nuevo y entonces te dabas cuenta de que ibas semidesnudo, vistiendo sólo una camiseta que estirabas desesperado para que la gente de las terrazas no viera tus vergüenzas.

Qué malos ratos.

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Hoy son otros los malos ratos. Cada día se acortan más tus saltos de saltamontes. Este fin de semana, en las cuerdas de Navalcán con algunos de tus mejores amigos y ante un impresionante maremágnum de pinos, castaños, encinas, alcornoques, madroños retamas, jaras, brezos, tomillos y aulagas florecidos, praderas pintonas de margaritas y al fondo el murallón de Gredos, gigantesca ola azul petrificada al romper hace millones de años, sólo pudiste emular tus marchas de juventud. Eso sí, como tu amigo Eduardo, por otras razones, tampoco puede decirse que sea Killian Jornet, andabais a paso de convalecientes tal que dos naturalistas británicos que conversaran sin parar tomando buena nota de la flora y de la fauna que os salía al paso.

-Esa es una ranita de San Antonio-decías apuntando a una rana verde con antifaz negro que se ganaba la vida entre el pasto húmedo.

-A esa mata de florecillas moradas que cuelgan como dedales le llaman dedalera.

Aquí en Navalcán al chotacabras también le conocen como capacho o engañapastores.

El día era claro, soleado y con brisa, lo que se dice tonificante. Tan parecido al que respiraba aquella hermosa película de Vittorio de Sica que se tituló Los girasoles. Nada menos que Mastroiani y Sofía Loren, con su melena batida por el mismo viento que ajustaba su blusa ciñendo aquellos maravillosos pechos que se le desbordaban por el escote.

-¿Verdad que las margaritas son como girasoles diminutos?

-Hablando de girasoles…¿Te acuerdas de lo requetebuena que estaba Sofía Loren en aquella película? Por cierto…¿No la estás viendo retozando por ahí?…¿Te imaginas la maravilla de sus tetas bamboleándose mientras da sopapos al aire con su cazamariposas?…

Por unas causas u otras os sentíais algo viejos al iniciar el paseo. Menos mal que la imaginación y la curiosidad rejuvenecen.

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Pero lo más notorio del fin de semana fue recibir el whatsup que puso en circulación tu amigo José María Mazarrasa. Lo reproduces aquí ad majorem coñam lectoris. Primero, os hizo reír toda la tarde. Y luego también pensar: ¿dónde está el secreto de la hilaridad? ¿Por qué una simpleza como esta puede excitar de forma tan aguda el sentido del humor? Te pareció algo grandioso, como un momento Chaplin, un chispazo de Groucho, un gambito de Woody Allen, otro milagro de Gila. El absurdo hecho caramelo. Tus males te duelen incluso cuando ríes pero, aun así, que Dios bendiga al hijo de la Paqui por hacernos pasar tan buenos ratos

Sufriendo como Nertalio

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Lo de Nertalio Masoka fue un prodigio de lucidez y de refinamiento intelectual. No sabiendo cómo complacerse más con el sufrimiento, inventó una especie de cazamariposas mágico capaz de atrapar todos los sonidos y las palabras que habían salido de su boca a lo largo de su larguísima vida y que vagaban por el espacio sin extinguirse. Desde los primeros balbuceos y llantos de bebé hasta el amen con el que había cerrado los rezos de la noche anterior a la prueba de su invento, pues Nertalio, aunque masoquista conspicuo, era creyente riguroso y cristiano piadosísimo.

Cuando tuvo la certeza de haber atrapado todo lo que forjó durante décadas su caudal de voz, se refugió en el monasterio de Meteora y pidió que no le molestaran hasta haberse escuchado de principio a fin. Así permaneció durante catorce meses. Entonces, y después de una semana de no retirar los alimentos que dejaban junto a su celda, los monjes hospitalarios derribaron la puerta de esta y le encontraron desfallecido con muy mala cara, los cabellos largos hasta por debajo de los hombros y las uñas crecidas como las de un santón estilita. En el ambiente, como si la aguja de un misterioso pikú se hubiera topado con un microsurco rayado, se repetían cuatro palabras crípticas.

-¡No me jodas, Cardeñosa! ¡No me jodas, Cardeñosa! ¡No me jodas, Cardeñosa! ¡No me jodas, Cardeñosa!…

Sólo había podido escucharse lo dicho hasta junio de 1978, cuando el futbolista del Betis Balompié Julio Cardeñosa cometió ante la línea de meta de Brasil el fallo más recordado de la historia del fútbol español. El infortunado jugador no metió entonces el gol cantado que nos hubiera clasificado para la fase siguiente de aquel Mundial de Fútbol. Las palabras de Nertalio, como las de casi toda España, fueron elocuentes. Tanto que, cuando muchos años después, y gracias a su invento, volvió a escucharlas, el pobre Masoka no pudo resistirlas y  falleció. La autopsia sólo apuntó a causas naturales, pero seguramente murió de desesperación y de puro aburrimiento, señal inequívoca de que nos pasamos la vida diciendo lo mismo.

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Tú también padeces el síndrome que mató a Masoka. Desde que te dio por cribar de tu blog material para un libro que sea un compendio del Duende no te llevas más que disgustos. El más grande, reconocer que no eres Chejov ni tampoco escribes como la Munro, tan celebrada como autora de relatos cortos. Muchos de los tuyos los sacarías de aquí y los echarías al cubo de la basura. El menos grave, comprobar que te repites como la cebolla. Las mismas obsesiones, los mismos mitos, los mismos asuntos, las mismas evocaciones, las mismas anécdotas. Incluso las mismas palabras, repetidas post tras post… Suele decirse que los escritores escriben un solo libro a lo largo de su vida. A ti te da la sensación de quedarte en un solo párrafo, en una sola frase o incluso en una sola línea.

Además el trabajo ese de cribar te disipa, y te vuelve loco. Tu querida prima y madrina Carolina te lo reprocha.

-¿Por qué no escribes al mismo ritmo que antes? –te pregunta.

-Por eso –le respondes-, por haber cometido el mismo error lotero (por Lot) que Nertalio Masoka: repasar el camino andado e intentar seleccionar sólo los mejores pasos. Diseccionar siete años y medio de blog lleva su tiempo.

Entretanto puede que incluso se te ocurra algo mejor para entretener a los amigos que de cuando en cuando pierden unos minutos de su precioso tiempo para asomarse por aquí.

Tu nieve imposible

A tí también te hubiera gustado dejar huellas sobre la nieve...

A tí también te hubiera gustado dejar huellas sobre la nieve…

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Últimamente te despiertas entre cinco y media y seis, cuando aún reina la noche. Bebes un vaso de agua para aliviar la sequedad de tu boca y te acercas a la ventana. Miras el cielo oscuro, Madrid dormido, la calle desierta, el parque fantasmal y la farola solitaria anclada ante tu palomar que te sirve para observar la lluvia. Si chorrean gotas de su sombrerito, es que está lloviendo, algo que te estimula para arrebujarte de nuevo entre las sábanas e hilvanar aún un último tramo del sueño.

No lo confiesas, porque te parece pueril, pero durante la última semana lo que de verdad te hacía levantarte de la cama con ilusión no era tanto la lluvia como la nieve, que los pronósticos, siempre proclives al alarmismo, daban por segura incluso en la capital. Vana esperanza. Sólo una ráfaga de copos como confetis cayó para cumplir el expediente y no sacar los colores a los meteorólogos. La nieve siempre te fue esquiva. Te contaron que naciste un 17 de enero que Madrid amaneció blanco y desde entonces esperaste que se repitiera el milagro por estas fechas. Inútilmente. Quizás por eso siempre te han entusiasmado las proezas bajo cero de todos aquellos que desde Scott, Amundsen y Shackelton a Sebastián Álvaro o nuestro llorado Paco Fernández Ochoa han dejado sus huellas en la nieve o en el hielo. Tú sólo has podido ser esquiador o explorador polar sobre el papel de los libros o viendo documentales. Eso sí, puedes pasarte una tarde entera siguiendo por televisión la epopeya de los pingüinos emperador o la incierta lucha por la supervivencia del oso polar. El frío te sacude cuando lo sufres, pero te fascina cuando lo ves allá lejos.

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Intentaste aprender a esquiar en Candanchú cuando ya no eras ningún niño. Además las botas te causaron unas rozaduras terribles, y pronto advertiste que a tu cuerpo le faltaba la flexibilidad y la coordinación de movimientos necesarios para practicar este deporte medianamente bien. Pocas experiencias más placenteras recuerdas que llegar la cumbre y dejarte deslizar suavemente por la pista. Sin embargo hasta lograr ese orgasmo con la montaña te pareció tan exagerado el coste –largo viaje, madrugones, colas en los arrastres, lucha contra las botas, cremalleras imposibles, etc- que pronto te convenciste de que era mejor para ti amar la nieve de lejos. Ya te parecía difícil hacer pis con el mono de esquiar siendo hombre cuando tu alter ego femenino recordó por boca de Doña María cuánto peor es ser mujer inexperta en esas circunstancias. Te lo contó después de perder su oronda virginidad alpina en la primera excursión de ACUBA (Asociación Cultural del Bloque los Arándanos) a la nieve.

-Esos arrastres que te meten en la entrepierna y que dan un tirón como si fueran sartenes violadoras –se quejaba indignada-…¡De espaldas al pueblo!

Dijo la doña que cayó con estrépito repetidas veces antes de tenerse en pie y a aprender a subir con esos primitivos arrastres. Y que pilló una cistitis en su primero y último viaje a la nieve. Pasó tantas fatigas luchando con su mono hasta conseguir ponerse en cuclillas, y tanta vergüenza intentando camuflar los círculos amarillos que dejaban en la nieve sus alivios, que no volvió a repetir la experiencia. Debió de pensar del esquí lo mismo que aquel joven británico del siglo XIX que, por consejo de su padre, el conocido liberal Lord Coitous, se lanzó a probar su hombría y aprender las delicias del amor. Querido padre. Siguiendo tus indicaciones para completar mi formación universitaria con las enseñanzas de la vida, fui al Soho y con la complicidad de una experta en esas artes, cumplí tu encargo. El resultado puede considerarse satisfactorio, pero a  fuer de sincero, matizaré: el placer me pareció efímero, el precio, exagerado, y la postura, ridícula.

Más o menos lo que dirías tu del deporte del esquí. Envidias a los grandes esquiadores, admirabas que tu añorado amigo Félix, maestro del arte de vivir con el mínimo esfuerzo, se pegase las mayores palizas por sólo unas horas de nieve en Baqueira. Pero hoy, con la espalda medio rota, te basta con imaginar que esquías persiguiendo a la sombra fugaz de una joven Greta Garbo mientras miras desde tu ventana las cumbres de Guadarrama o de Gredos cubiertas de blanco como helados de nata.

Carpe minutum

Para aliviar esperas y preocupaciones, nada como mirar al cielo y aprovecharlo...

Para aliviar esperas y preocupaciones, nada como mirar al cielo y aprovecharlo…

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Cruzas el pinarcillo que se extiende a los pies de tu balcón y pasas junto a cuatro cacatúas verdes de esas que invadieron Madrid. Ahora picotean hierbas y gusanillos como si como si esta fuera su tierra de toda la vida. Ni se inmutan al verte. Recuerdas al tío Augusto, naturalista y ornitólogo, subdirector del Museo de Ciencias Naturales, muerto en Madrid el día de San Isidro de 1946 de un derrame cerebral. Más que recordarlo, lo imaginas, puesto que aunque llegara a tenerte en sus brazos, no sabes de él más que lo que te contaba tu madre, tus hermanas y tus primos mayores, las fotos familiares, sus libros antiguos, con preciosas láminas de animales que aliviaban tus largas estancias en la cama por frecuentes anginas, sus papeles, sus publicaciones. Se sorprendería al comprobar que un ave tropical se ha aclimatado a tu pueblo. ¿Estaría a favor del respeto a las cacatúas, o abogaría por combatirlas, como proponen ahora?

Hay dilemas éticos para cualquier cosa.

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Paseas luego por Madrid Río muy bien acompañado por dos damas y te fijas en unos galápagos que toman en el sol en un espigón del estanquito que es por ahí el Manzanares. Te preguntas si Darwin podría adivinar su edad de un vistazo. Cuando tú cogías galápagos como esos en el Tiétar, los quelonios se defendían tirándose unos pedos absolutamente disuasorios. Puaf, qué hedor. Por una simple regla de tres argumental, te imaginas al autor de la teoría del evolucionismo saludando a los gigantescos ejemplares de la Isla de los Galápagos –alguno de ellos sobrevivió hasta hace pocos años- con una pinza en las narices. Buena caricatura para el Punch.

Duda añadida: ¿serán las ventosidades de estos fabulosos reptiles tan culpables como dicen que son del calentamiento global los meteorismos de las vacas? Hay cada teoría…

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Por la tarde, tras la siesta butaquera (no pijamera), que es la que te gusta, te pones el ordenador sobre la rodilla y con la espalda protegida por el mullido respaldo tratas de sacar adelante un post que te atormenta desde el viernes pasado. Se te ha encasquillado. Tu compromiso con elduendedelaradio te reconcome como si fueras un criminal inconfeso. Tantos días sin dar señales de vida…¿A dónde vamos a llegar?

El post que tenías en la cabeza se hubiera podido titular: ¿Para qué nos sirve Europa? O así. E n la jornada de reflexión ante las Elecciones Europeas querías reflejar lo que supuso el sueño de Europa para tu generación. Europa como ungüento para curar definitivamente las heridas de la Segunda Guerra Mundial. El espejismo que nos trajo la Unión Europea con su maná de fondos y subvenciones, dinero que la picaresca nacional ordeñó a conciencia. La decepción cuando se pinchó el globo y se estrechó el cuerno de la abundancia. El escepticismo y el desinterés por la política europea, contagiada por la fobia que todo lo político despierta tras la crisis. ¿Para qué sirve Europa?, se pregunta el abstencionista que pasó de urnas el domingo después de haber mamado lo suyo, como casi todos.

-No seas tonto, papá- responde el hijo de papá rico que ha pasado a ser papá indignado- Si no hubiera Europa no habría Champions, y si no hubiera Champions…¿qué sería del próximo sueño de Florentino?…

El chaval sospecha que, consagrado definitivamente el presidente del Real Madrid como ser superior y Sergio Ramos como hijo en quien el padre tiene todas sus complacencias, no habrá dios que le niegue a Florentino una pequeña recalificación más. Por ejemplo, ampliar el Bernabéu hasta la Plaza de Castilla, o levantar unas Torres Florentonas en el Retiro para ningunear a las famosas Petronas. En fin cualquier detallito para recordarnos que debemos estar orgullosos de que Madrid sea la capital mundial del fútbol, que quien manda, manda, y que se acabó la miseria. Afortunadamente el papá indignado es propietario de una proveedora de perfiles metálicos a la constructora de Florentino, de modo que a él también le volverá a sonreír Europa.

-Tienes razón, hijo –concluye el abstencionista arrepentido dando un cachetito cariñoso a su hijo- Si no hubiera Europa ya no podríamos aspirar a la undécima…

Larga vida pues a esta Europa que parece resbalarnos.

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Pierde la final de la Champions tu Atlético de Madrid, te duele Europa (no tanto como la derrota de tu equipo), sigues anotando observaciones inútiles con las que otra veces eres capaz de añadir algo nuevo a tu blog. Sin embargo el post que iniciaste el viernes no avanza. Definitivamente se te ha atragantado. ¿Por qué? Porque vives sin vivir en ti. Va hacer casi dos semanas que terminaron las pruebas previas a tu nueva ración de radioterapia en la Dorsal 7.

-Ya le llamaremos –te dijeron en el hospital

Y sin embargo no te llaman. Revives la misma inquietud del candidato a un puesto de trabajo que espera la llamada del head hunter, del actor que cree haber sido el mejor en el casting para el papel de Hamlet o del futbolista cuyo nombre suena para uno de los equipos grandes. Tu zozobra sin embargo tiene motivos mucho menos estimulantes, y es idéntica a la de miles de sufridores que hacen cola en los hospitales públicos o privados: ¿cuándo te avisarán para pasar por talleres? ¿Cuándo decidirán los hechiceros de la tribu que es el momento adecuado para llamarte a capítulo y administrarte rayos de esperanza?

Qué duro se te hace esperar.

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Declinas tu propósito de rematar un nuevo post. Te desplomas en tu butaca favorita dispuesto a sumirte en un legítimo dolce far niente, pones la televisión y no puedes descansar. Tu atención se divide entonces entre si es hora ya de llevar tus cortinas al tinte, si sería mejor ponerte a hacer una ensaladilla rusa o si es prioritaria la suerte de los polluelos de la barnacla, una anátida que según el fascinante documental del canal National Geographic Wild, cría en los acantilados de Escandinavia. Cuando la barnacla madre ve que su pollada ya está para salir a buscarse la vida, levanta el vuelo y la obliga a saltar a tierra firme para que la siga cuando aterrice. Los patitos de barnacla, que aún carecen de plumas y no saben volar, se lanzan uno a uno al vacío como esos suicidas que antaño se tiraban por el Viaducto.

-¡He tenido una suerte de pata madre! –dirán los que no se estrellan contra las rocas.

En estas lucubraciones distraes tu larga espera. Aunque la incierta vida de las pequeñas barnaclas te inspira la más tierna de tus emociones, te llega el sueño. Te cuesta acomodar tu costillar en el cama, pero al final acabas durmiendo.

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Como tu ánimo siempre está ligeramente barnizado de ciclotimia, la preocupación con la que te acostaste se diluye cuando amaneces y te asomas al balcón. El cielo hace milagros. No lo dices en sentido figurado, sino en sentido real: miras al horizonte y el espectáculo de las nubes rasgadas por una especie rompimiento de gloria sobre la silueta de San Francisco el Grande es un milagro estético que sólo puede presagiar buenos días. Turnersobre cuya vida se acaba de presentar en el Festival de Cannes una película muy interesante- no lo hubiera pintado mejor. Enfocas la cámara de tu móvil ( la única que sabes manejar) y haces lo posible por atraparlo.

Por unos momentos archivas a las cacatúas, a Europa, Florentino el Magnífico, la Champions perdida por el Atleti, la suerte de los galápagos y de las barnaclas, el llanto de tus vértebras, el retraso de radiología, el tinte de las cortinas, la ensaladilla rusa y hasta el encaje de bolillos que te presentan la Declaración de la Renta y otros pagos pendientes. El carpe diem del clásico ya casi te parece excesivo: carpe minutum y a vivir despreocupado, que son dos días.

  

 

 

 

 

El orden del día

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-Qué tiranías las del poder legítimamente constituido -pensaba Silvia mientras esperaba el metro repasando en su tableta la prensa del día- Así que el presidente Zapatero cesó a su ministro de cultura Molina por ser demasiado austero y porque necesitaba una ministra joven y más glamourosa. Manda narices, manda castañas, manda ovarios…
Y sin embargo estaba lo suficientemente bien educada como para seguir sobreviviendo a base de aguantoformo. Bien educada en casa y en las aulas: ingeniero industrial, masters diversos, cuatro idiomas y el inmenso privilegio de haber opositado al empleo público y conseguido plaza de secretaria en Presidencia de Gobierno. ¿Cómo se iba a quejar, cuando la mayoría de sus compañeros de promoción aún estaban en el paro?
Su primera tarea aquel día no podía ser más estimulante. Tenía que redactar el orden del día del próximo Consejo de Ministros cuyo borrador le presentó Agustín, el hombre que mejor le caía del staff presidencial.
-Y a pesar de todo, tus ojos de zafiro siguen inundando de poesía el túnel de mis días –le recitó cadencioso al oído el secretario del subsecretario de Presidencia mientras le entregó la carpeta y puso sobre su mesa un irresistible café capuccino de máquina, la pócima matinal menos dañina para ella- Te podría decir que son de Pessoa, pero son versos de propia Minerva
Silvia le lanzó un besito, sonrió agradecida y aproximó cautelosamente sus labios al borde del vaso de plástico.
-Bébelo sin miedo, darling, que ha hecho cien metros de pasillo conmigo y debe de estar medio templado…Y recuerda que, por horrible que te sepa el café de máquina y digan lo que digan los barandas que nos gobiernan, yo te seguiré queriendo desesperadamente.
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Los que el secretario del subsecretario llamaba barandas llevaban a la aprobación del Consejo de Ministros el siguiente minutado que Silvia empezó a teclear en su ordenador.
1. Reunión de Luis Enrique con Zubizarreta para la presunta contratación del primero como futuro entrenador del Barcelona. Petición al Consejo de Estado de informe sobre la posible incidencia de tal reunión en el tramo final del Campeonato de la Liga.
2. Informe del Instituto Nacional de Estadística sobre las posibilidades reales de los clubs Atlético de Madrid, Real Madrid y Barcelona de ganar el Campeonato de la Liga, a fin de evitar pérdida de horas de trabajo en la especulación de estos datos que tanto inquietan a la opinión pública.
3. Cierre de canales de TDT. Análisis de la conveniencia de compensar dicho cierre con la oferta de nuevos canales dedicados exclusivamente al fútbol. La cultura debe ser siempre prioritaria en este gobierno.
4. Racismo en el fútbol. Petición de informe a la RAE para que desmienta que el HU-HU-HU dirigido por algunos asistentes a los campos de fútbol a jugadores de raza negra pueda ser considerado como onomatopeya del sonido que emiten los primates, y por tanto, ofensiva para estos jugadores. Petición de informe al Consejo Regulador del Plátano Canario sobre los beneficios en ventas del lanzamiento de plátanos a jugadores de fútbol, sean de la raza que sean. Medidas complementarias para demostrar que en el fútbol no hay racismo, sino ignorancia de unos pobres aficionados despistadillos y, a lo sumo, modales manifiestamente mejorables.
5. Petición a Patrimonio Nacional y al Ayuntamiento de Madrid para que se sustituyan algunas de las estatuas de la Plaza de Oriente, de reyes hoy casi inidentificables, por efigies de la misma estética erigidas en honor de Cristiano Ronaldo, Messi, Simeone, Diego Costa y Florentino Pérez, como reconocimiento de su bien ganado prestigio público y de sus servicios decisivos para el estado de bienestar. El rostro de la estatua de Diego Costa irá levemente patinado de oscuro, para que se confirme públicamente que en un país no racista se respeta también a los mulatos. La efigie de Florentino Pérez será dos cuartas más alta que el modelo original, para realzar el señorío tradicional del Real Madrid del que él es dignísimo portaestandarte.
6. Ministerio de Trabajo. Recomendación a este departamento para que solicite de las empresas y demás centro de trabajo máxima flexibilidad horaria a fin de que sus empleados puedan cumplir el sagrado deber de cumplir con sus compromisos futbolísticos.
7. Ministerio de Educación y Cultura. Recomendaciones al personal docente para que presenten el fútbol como el octavo arte, después el séptimo sólo en el ordinal de las bellas artes que ennoblecen a la condición humana.
8. Asuntos Exteriores. Se recuerda al ministro del departamento la necesidad de dar la mayor difusión en la Unión Europea al importante y certero mensaje del Presidente de Gobierno sobre la final de la Champions League en Lisboa: “El 24 de mayo será un triunfo del fútbol español”. Se sugiere que este slogan tenga un gran protagonismo en las próximas Elecciones Europeas, y se invita a todos los partidos políticos de aquí o de allá a que lo utilicen gratuitamente. Se propone proponer al Presidente de Gobierno como candidato al Premio Nobel de la Originalidad Intelectual.
9. Economía y Hacienda. Se autoriza al ministro del departamento para que piense en nuevos impuestos sobre el fútbol. Tanto a los partidarios de este deporte, por lo mucho que disfrutan, como a los que no lo son, por oponerse al sentir colectivo del patriotismo del balón.
10. Ruegos y preguntas. Siempre que sean de fútbol, y no de otras menudencias como el paro o los recortes.

3
El opio del pueblo, el pan y el circo, Lope de Vega justificando sus comedias alimenticias con aquellos versos tan cínicos:
El vulgo es necio
y, pues lo paga, es justo
hablarle en necio
para darle gusto
Esto y no hay más cera que la que arde, el que manda manda, las lentejas, que si quieres las comes, y si no las dejas. El culto al becerro de oro. El pesebrismo infinito que genera el deporte rey. Cuánto agradecía Silvia no ser política y no tener que decir que al pueblo y al fútbol, ni regañarles.
Todo le bailaba en la cabeza mientras la impresora vomitaba las copias que habría de entregar a su fiel Agustín.
-Lo primero es lo primero- le dijo al entregarle las dieciséis copias del orden del día- ¿habrá vida más allá del fútbol?…
-Podría ser…¿Te apetece que cenemos juntos el 24 de mayo?…A mí me divierte el fútbol, y soy del Atleti. Pero si tus ojos de zafiro están dispuestos a iluminar el túnel de mis días, me pierdo la final y tan feliz.
Groucho Marx decía: cuanto más conozco al género humano, más amo a mi perro. Silvia suspiró y sonrió al recordarlo. Evidentemente, no conocía a un solo perro que se llamara Agustín, pero el 24 de mayo también podría ser para ella un día inolvidable.

 

 


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