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Los huevos rellenos y otros motivos de alegría

Aunque es la nmadre de los maravillosos huevos rellenos, hay que reconocer que  se parece al Franco de los años 40...

Aunque es la nmadre de los maravillosos huevos rellenos, hay que reconocer que se parece al Franco de los años 40...

Punto uno: hay momentos del sueño que oscilan entre la realidad y lo puramente onírico. Punto dos: uno cree que sueña más por la noche, pero el subconsciente sigue trabajando a la hora de la siesta. Punto tres: cada día tiene sus dolores, pero también sus alegrías. Punto cuatro: quién sabe cómo y con qué criterios se mezclan en el alma, y cuál acaba siendo su expresión. ¿Un ceño fruncido y un resoplido desesperanzado o, por el contrario, una sonrisa?

Ayer el Duende tenía motivos para la alegría. Lola advierte que el blog ha cumplido dos años. Si, sumados uno a uno los tropecientos posts colgados en la red éstos ofrecieran coherencia entre sí e irresistible interés para lectores de todas las edades, podríamos estar a novela y media de un fenómeno como el Millenium de Stieg Larsson. Hay  otros mundos, pero no están en éste, que no tiene nada que ver con ningún éxito literario. No por ello deja de ser una alegría.

Otra más. Alfonsina estaba contenta. El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo le había acabado dando la razón a su padre. Su padre fue en vida magistrado del Tribunal Supremo. Y a ella quizá no le importe, sino todo lo contrario, que el Duende airee los motivos de su satisfacción, expresados en un correo que decía:

Para hacer un poco de memoria, los dos magistrados a los que tocó sucesivamente llamar a declarar a la mesa nacional de Herri Batasuna,  pidieron baja por depresión. Sabían que los batasunos no se presentarían y lo que venía después…

Padre aceptó, y fué cada día al supremo con dos muletas, una sonda y una bolsa. Aguantó amenazas de ETA, aparecer en todas las listas de las detenciones, y no pudo volver a salir sin escolta a la calle. Y aguantó también críticas de los ignorantes que desconocen en qué consiste un Estado de Derecho.

Firmaba, con razón, como una hija orgullosa.

O sea, tenía el Duende, como reconoce, motivos para sonreir. Y sin embargo, en la siesta, se le presentó una gallina. O al menos eso creía él. Nunca  ha tenido cariño especial por las gallinas. No por putas, como dice la metáfora popular para mal comparar. Sólo por bobas y poco simpáticas. Reconoce que le encanta el pollo al curry, a la cerveza, al ajillo y en casi todas sus variedades gastronómicas. Y considera que los huevos rellenos son en verano un plato insuperable. Sin embargo la gallina que le miraba desde los pies de la cama era especial: en realidad no se sabía si era una gallina o Franco en los años cuarenta. Franco, pancita de dictador blandengue, tenía  entonces silueta de gallina. Y con su nariz arqueada, como el pico del ave, y aquel gorrillo cuartelero que lucía en los sellos de su primera época –talmente una crestita ladeada- era exactamente eso: una gallina que quería amargarle la siesta.

-Dices maravillas de mis huevos-le reprochaba-y no protestas porque Gallardón me ha desposeído de todos mis honores madrileños…

Qué horror. Crisis económica,  Kaká y el Madrid como mantra y placebo, el termómetro a 35º, el desánimo inevitable y, como colofón, un Franco gallináceo y que se cebaba con el pobre Duende.

Se levantó sudoroso y obsesionado. Sólo le apetecía invitar a cenar huevos rellenos a Lola, a Alfonsina y a todos los amigos –y mayormente a las amigas- que se asoman por aquí.

Mi Bahamontes de cabecera

Medio siglo ya de aquel Tour de Francia que ganó Bahamontes

Medio siglo ya de aquel Tour de Francia que ganó Bahamontes

Los más viejos lectores de MARCA recordarán Marcelino pan y vino, primero cuento y luego película. Era un niño imaginado por José María Sánchez Silva que aparece abandonado a la puerta de un convento, se cría al amor de los frailes y, que,  además de fantasías en su cabeza, guarda en una cajita  sus tesoros particulares: el tres de copas de la baraja, unos botones metálicos de uniforme militar, un cepo para pájaros y una pata de gallina. Qué ternura, lo que podía ilusionar a un galopín de entonces.

Muchos años después, Amelie, la exitosa heroína de la película de Jean Pierre Jeunet, descubre bajo una losa de su cuarto de baño una cajita de hojalata. La caja contiene otros tesoros  guardados cuarenta años atrás. Entre ellos, un ciclista de plástico… ¡exactamente igual al que veneraba yo cuando Bahamontes ganó  el primer tour de Francia para España! Qué recuerdos.

Mi ciclista tenía su historia. En la década de los cincuenta sólo se podía seguir el ciclismo por el MARCA, la radio y el NO-DO. Para jugar a ciclistas, se juntaban las puntas de los dedos de las manos, se plantaban éstas sobre el terreno del patio del colegio y se trazaba una carretera en la tierra. En ella, percutiendo el dedo índice sobre las chapas bautizadas con nombres de ciclistas, se simulaba, golpe a golpe, la etapa del día. Para hacer más vistosa la carrera, compramos unos ciclistas de plástico que acompañaban el viaje de las chapas. Y así reproducíamos en miniatura la famosa “serpiente multicolor”. Ni el Scalextric, ni las  videoconsolas, ni  el IPOD  de moda habrán podido resultar tan apasionantes como nos parecía a nosotros aquel juego de niños.

En 1959 el abajo firmante pasaba el tórrido verano arrullado por las chicharras de los pinares de Arenas de San Pedro. Para bañarnos en el Charco Verde, había que subir por una carretera estrecha y tortuosa. Aquel mes de julio se barruntaba que Bahamontes, el Aguila de Toledo, ya varias veces Rey de la Montaña en el Tour, podía subir al podium del Parque de los Príncipes luciendo el anhelado maillot amarillo. Qué emoción. Nosotros seguíamos jugando a las chapas y sudando la gota gorda a lomos de una bicicleta Orbea. Pero algo sublimaba nuestro esfuerzo. En realidad, aunque íbamos a bañarnos, creíamos coronar, con Federico, el Puy de Dôme o el Galibier. Resoplábamos como cerdos conducidos a la matanza, y llegábamos al río Pelayo exhaustos. Era el precio de querer ser copartícipes de la hazaña.

Supimos que ésta se había consumado porque un domingo, al regreso, paramos en  el pueblo y los padres, que nos esperaban allí y que normalmente sólo invitaban a un vaso de gaseosa y patatas fritas, aquel día se estiraron y nos pagaron una Coca-Cola y unas gambas al ajillo. O sea, el despiporren. Lógico: un tipo enteco y renegrido que se había forjado en carreteras como las nuestras era el primer español en ganar el mítico Tour de Francia. Ese mismo día cogí mi Bahamontes de plástico que tantas metas había había cruzado de mi mano, y utilizando un pincelito de esmalte de uñas le pinté el maillot amarillo con el que ya pasaba a la historia. Puede parecer ridículo, pero durante años figuró en mi mesilla de noche junto a la Virgen de Fátima fosforescente que velaba mi inocente sueño. Dios, su madre y “el Aguila de Toledo”, todos me parecían la misma inmortalidad.

Se lo diré el martes, cuando acuda al merecido homenaje que le va tributar MARCA por el medio siglo de su proeza. Al igual que el niño de Amelie, perdí con los años a mi ciclista de juguete, mi Bahamontes de cabecera. Pero como compensación habré podido saludar al hombre que hace medio siglo se convirtió en el primer mito de nuestro ciclismo.

Zapatero se moja

Según se desprende de sus palabras, tampoco este Cristiano le convence mucho a Zapatero...

Según se desprende de sus palabras, tampoco este Cristiano le convence mucho a Zapatero...

Parece mentira, pero todavía al día de hoy se registran silencios sobre cuestiones de palpitante actualidad mundial que el ciudadano responsable no acaba de entender.

Verán. Se explica que Obama esté metido de lleno en sanear la crisis de Estados Unidos o en endosar a Europa sus presos de Guantánamo. Bastantes marrones son para el inquilino de la Casa Blanca, caramba.

También se comprende que Ahmadineyad nos quiera convencer de la impecable lección de democracia que acaban ofrecerlos las urnas en Irán. Está en su papel.

Como bien subrayaba el inolvidable Manolo Summers, tó er mundo es güeno. De manera que los bien pensantes incluso encajarán de buen grado las excusas de Berlusconi sobre los guateques con sus lolitas en su villa de Cerdeña, o las de Gordon Brown por las chorizadillas de algunos miembros de su partido. Son lunares en la trayectoria de dos grande estadistas que necesitaban esas disculpas.

La opinión pública también acabará aceptando las de  Benedicto XVI, que ha pedido perdón por ciertos excesos inconfesables del clero en Irlanda. Como recordaba san Ignacio, errare humanum est, y hasta el más justo de los justos puede meter la pata o meter la mano donde no debe.

Esta  misma visión optimista del género humano acabará interpretando la fiebre nacionalizadora de Hugo Chávez o de Evo Morales como un ligero desvarío de sus políticas reivindicativas.  Que, aunque ellos dicen que son muy buenas para el pueblo a veces, por cierto, se pasan varios pueblos.

Todo el mundo no es sólo bueno, sino enormemente comprensivo con los grandes líderes mundiales. Pero lo cortés no quita lo valiente. Una cosa es que estén en sus problemas y defiendan sus intereses, y otra que hayan pasado olímpicamente sobre la gran cuestión que divide al pensamiento moderno. ¿Cómo es posible que hasta ahora Obama, Ahmadineyad, Berlusconi, Gordon Brown, Benedicto XVI, Hugo Chávez, Evo Morales y otros protagonistas de la actualidad no se hayan pronunciado sobre la procedencia o improcedencia del fichaje de Cristiano Ronaldo por el Real Madrid? Vamos, que es que no tienen perdón de Dios.

Porque velay las cosas, el que es líder carismático y planetario, el que de verdad sabe estar en su sitio, arreglar el mundo y prevenir y decir siempre lo que es oportuno, ya se ha mojado. Su conciencia ciudadana es superior a su pragmatismo político, y aún a riesgo de perder el voto de la churrera de mi barrio, que es merengona hasta las cachas, Zapatero ha declarado que la cuantía del fichaje de Cristiano Ronaldo no le parece bien. Podía haber dicho qué es una raya más para un tigre, a él que cien millones más o menos de gasto público ni le alteran la sonrisa. Pero aunque la pasta no la vayamos a pagar todos los contribuyentes, sino el Real Madrid, él no lo dice por el huevo, sino por el fuero. Y sugiere que la operación de Florentino Pérez es un desafuero que, además, cuesta un huevo. No como sus decisiones, todas justas y procedentes y que sólo arruinan al erario público.

Sobre el resultado de las últimas elecciones europeas, silencio. Sobre el aborto, pasando de puntillas. Sobre  el cierre de Garoña y el cinismo de nuestra política energética, nada de  nada. Sobre las últimas subidas de impuestos, larga cambiada. Sobre las nuevas alarmas del Banco de España, como si no fuera con nuestra economía. Aquí lo que importa es lo que se derrocha en el fútbol. Eso es sentido de la responsabilidad.

Y no como el del camarero que esta mañana me sirvió un café. No se lo van a creer: le pregunté cuánto era y  me cobró sin hacerme ni un solo comentario sobre el famoso fichaje. No se a dónde vamos a llegar con tanto pasotismo, ya les digo.

No va a haber Cristiano que lo aguante

Inconcebible. Mientras este superhombre cambiaba el sentido del mundo, una niña inocente jugaba con una mosca.

Inconcebible. Mientras este superhombre cambiaba el sentido del mundo, una niña inocente jugaba con una mosca.

Era asombroso. La niña tomaba su merienda sentada en una trona blanca. Sus manitas se posaban en el tablero que la protegía contra las caídas. Mientras ella iba engullendo su potito de mandarina, pera y plátano, una mosca se aprovechaba de una gota caída de la cuchara que probablemente le parecía ambrosía. La niña estaba apasionada, merendando y jugando a atrapar aquella cosa pequeñita y voladora que una y otra vez se escurría de sus dedos. Hace falta ser bebé para disfrutar de esos momentos incomparables.

Fuera caía un sol de justicia. Se escuchaba un coro de chicharras que cantaba algo así como Freuden, schonner Göterfunken tochter aus Elysium. O sea, el himno a la alegría, pero cambiando la música de Beethoven por la de los tímbalos, y el Elíseo por el verano, que es lo que verdaderamente les enloquece a estos estridentes hemípteros. Qué energía.

La luz de la tarde era plana e implacable. Aunque el Duende pensaba pasear por los montes de Valdemaqueda con su hijo y con su nieta Camila en una mochila, el subidón del termómetro aconsejó prudencia, y lo dejaron para mejor ocasión.  La emoción  de la jornada se quedó pues en ver cómo una mosca se las apaña para burlar los dulces sopapos de una manita angelical y cómo una niñita descubre las insospechadas posibilidades de entretenimiento que ofrece un insecto. Pregunta filosófica al canto: ¿pensaba en eso el Creador cuando dijo hágase la mosca?

Con todo, lo más asombroso es que eso sucedía mientras se extendía por todo el orbe la buena nueva: el Real Madrid había fichado a Cristiano Ronaldo. Ni crisis, ni  paro, ni Gürtel, ni gripe, ni Bolonia, ni parada nuclear, ni nada de nada. A ver si nos vamos enterando de lo que es importante. Y nosotros papando moscas.

Hablando de Cristiano. ¿Habrá, de verdad, cristiano que aguante tanto papanatismo por eso que llaman liderazgo, imagen de marca, marketing viral  y éxito? El Gran Hermano de Orwell acabará siendo un gran memo, les digo.

El síndrome QPA

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A menudo, uno se pregunta con cierto desasosiego: ¿qué pinto yo aquí?..

El sedicente filósofo Valdovino de Los Yébenes, harto de que los maestros  clásicos le hubieran pisado el terreno especulativo en los grandes incógnitas del pensamiento humano, preparaba una ponencia sobre Minucias que propician la Angustia Existencial. El propio nombre de minucias excluía el pesimismo, tan machacado por Schopenhauer, y la naúsea de Sartre. Quedaba muy poco académico, pero en realidad se trataba de insignificancias, percepciones de finísimos matices, naderías, vulgo chorrradas: pequeñas circunstancias que cuando se viven no le impulsan a uno a precipitarse por el Viaducto, meterse una infusión de lisérgicos o hacerse el harakiri con el cuchillo jamonero, sino a pasar un mal rato posiblemente evitable. Jó, qué marrón es filosofar.

Lo más trabajoso no era enumerar esos pellizcos de desasosiego íntimo, sino jerarquizarlos. Soportar el vuelo de una mosca a nuestro alrededor mientras estamos a punto de sucumbir a la siesta, y no sabemos, por tanto, si aterrizará en nuestra nariz o elegirá otro rumbo y nos dormiremos. Qué horror. Sentir que una persona  apreciada por nosotros  nos quiere hacer una confidencia muy, muy cerca, sin saber que le huele el aliento. ¿Es peor o mejor que aquello? Ver que se te escapa el autobús mientras un ciego reclama justo esos treinta segundos que necesitas para que le ayudes a cruzar la calle. ¿Cómo decidir correctamente? Engullir una croqueta exquisita  a mediodía, cuando suspiras por ese preciado manjar, y morderse la lengua de la manera más tonta. ¿Cabe más desatino? Descubrir un moco asomando por la nariz de esa cara que, hasta que te acercas, deseabas besar ardientemente. ¿Qué es más angustioso?-se preguntaba Valdovino. ¿Qué más estúpidamente molesto para el alma que quiere vivir serena?

-Pues no te pierdas el Síndrome QPA- le dijo el Duende a Valdovino mientras, después de mojar el dedo en el café, escribía una gran interrogación sobre el mármol del velador.

-Cuéntame, cuéntame los síntomas-inquirió el pensador mientras sacaba su libro de notas.

-Verás…Yo escribo en MARCA. Podría escribir en una revista de poesía, en el Calendario Zaragozano o en el Anuario de Actuarios de Seguros, pero sólo MARCA se ha interesado por mis letras. Me invitan a todos los actos que organizan. Esta semana, un coloquio con Fernando Torres y una Gala Fútbol Draft 2009 en el Estadio Santiago Bernabéu. Yo no entiendo casi nada de fútbol, y no sabía qué es un draft: en el diccionario, borrador/ Llamamiento a filas. O sea, selección de jugadores jóvenes, fomento de la cantera. Voy por cortesía, sin saber a qué voy. Me reciben azafatas encantadoras y guapísimas. Me cuelgan una identificación de congresista. Me acompañan por las gradas vacías hasta el campo, donde entregan unos premios y hay una cena. Sobre el verde, mucha gente. Juveniles, entrenadores de juveniles, padres de juveniles, federativos, directivos, redactores deportivos, árbitros: no conozco a nadie. Miro a mi alrededor: nunca había visto ese inmenso coliseo desde el centro del campo. Sigo sin ver  a nadie conocido. ¿Qué pinto yo aquí? Por disimular, saco el móvil del bolsillo y hago como que llamo. Empiezan a sacar bandejas de aperitivos. El jamón está buenísimo y yo estoy hambriento. Con la misma mano que sujeta el teléfono, cojo una loncha de jamón y un piquito de pan y me lo llevo a los labios disimuladamente antes de continuar la falsa conversación. Me muero de vergüenza. ¿Qué pinto yo aquí?, me repito. Y de repente veo que todos los asientos vacíos se han llenado de madridistas que, como los romanos implacables, me señalan desde la grada coreando su sentencia con el  pulgar hacia abajo: Duende, gorrón/ ¡No comas más jamón!/ Duende, gorrón/ No comas más jamón!…

Brillaba la media luna en lo alto. Añadió el Duende que nunca se sintió más absurdo y más observado. Y Valdovino de Los Yébenes también anotó en su libreta que, en vista  de que no bajaba una Superwoman que le rescatara de tan enojosa situación, el pobre Duende, víctima sonrojante del síndrome QPA, huyó despavorido del estadio como ese defensa que acaba de romperle la tibia al ídolo local y quiere librarse de la ira de las turbas.

El día que Florentino Pérez se presentó al Duende

Creen el Duende que no le gustó que le confundieran con un Fernández...

Creen el Duende que no le gustó que le confundieran con un Fernández...

Se iba de viaje hacia el puente de San Isidro. Y pensaba pasar de largo por el blog nuestro de cada día, o de cada dos días, máximo de cada tres. Al fin y al cabo, no es culé, por lo que no tiene razón para levitar en éxtasis. Ni tampoco del Athletic,  con lo que, aún condoliéndose por su dolor, tampoco puede escudarse en el luto para hacer el vago. Además, caramba, el propio José Blanco, antes Pepiño, que es ministro de la cartera de más curro, anuncia que vuelve a su blog. Eso sí, no subirá un post diario, sólo uno a la semana.

O sea, que el Duende pensaba pasar de blog. Se asomaba a las noticias y entre la Copa del Rey, los silbidos al himno nacional, la metedura de pata de TVE y la presentación de la candidatura de Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid pensaba que no quedaría interés público para ganarse un solo lector.

Pensaba no escribir de nada. ¿Cómo podría atrapar la atención un día cómo hoy.

Y el Duende recordó a su abuela, que estaba empeñada en que, de mayor, estudiara para diplomático. Esa carrera de tanto lustre y prestigio de la que forma parte, sin ir más lejos, el Marqués de Betanzos. Se acordaba de su abuela, y de las virtudes del diplomático, porque una vez, hace años, al Duende le fichó el Círculo de Empresarios para entretener la fiesta de despedida del que fuera su presidente, Carlos Espinosa de los Monteros.

El Duende hizo de las suyas. Y los empresarios pata negra estuvieron simpáticos y se rieron con sus ocurrencias. Y al término del numerito, se le acercó uno con aspecto de funcionario corriente y moliente, de estatura regular y gafas y le felicitó por su actuación.

-Enhorabuena- le dijo tendiéndole la mano-¿Sabes quién soy?

Y el Duende, que por entonces colaboraba en El Informal de Javier Capitán, le respondió vehemente.

-Sí, hombre, claro, cómo no…¡Florentino Fernández!

Era Florentino, pero Pérez. El mismo que hoy –honor y gloria para todo el mundo mundial- ha descendido del cielo al Hotel Ritz para ser exaltado a la presidencia del Real Madrid y redimir a esta gloriosa institución de sus miserias. Vamos, que por la fanfarria que le acompaña, uno diría que viene también a resolver la crisis, a acabar con la gripe porcina y a salvarnos el alma.

Ha bajado del cielo, sí. Y sospecha el Duende que desde él,  por un agujerito entre nubes miraba su abuela. Lo sabe porque, entre el Hala Madrid que entonaba en las alturas un coro de ángeles blancos, se escuchaba su voz  trémula haciéndose una pregunta.

- ¿Estás segura, Mercedes, de que lo de tu nieto era la diplomacia?…

“El Iniestín”, en los altares*

Iniesta* Publicado en MARCA  8-5-09

Hay que cambiar algo para que nada cambie. En las alturas  también dijeron  la famosa frase de “El gatopardo”, y la suerte de los campeones le ha dado al Barcelona lo que antaño reservaba al Madrid. La divina Providencia, tradicionalmente merengona, ha decidido no poner todos los huevos en la misma cesta, y desplaza este año sus favores al Barça. Al fin y al cabo ganaría igual tanto sin esos árbitros que acuden en socorro del vencedor,  como sin que se le encojan los grandes cuando se enfrentan a él.

 En el descuento, y con uno menos, el Barça ganó al Chelsea con esa chispa de fe, de raza y de genio que asistía al Madrid de las grandes noches europeas. Ahora al Barça, si se le atascan las toberas de su talento, también le sonríe la suerte: un disparo a gol en todo el partido y un gol que vale por dos y por una final.  Había que pasar la inveterada chorra del Madrid al Barcelona para que nada cambie. Es decir, para que siga ganando el mejor aún en su peor partido.

 Todos vimos la euforia que prendió en la hinchada culé en Stamford Bridge. E imaginamos lo que habrá sido otra vez la Rambla de Canaletas. Pero mucho más divertido y emocionante es recrear, como en el sueño de una de aquellas entrañables películas en blanco y negro del gran Berlanga, la noche en Fuentealbilla. Fuentealbilla, sí: ¿aún no lo conocen? Es el pueblecito de Albacete donde nació el héroe de la noche,  el príncipe del fútbol español. Un tal Andrés Iniesta.

 Se lo imagina uno, sí. Mete el gol el príncipe y el alcalde, desde el balcón del Ayuntamiento, lanza varios cohetes. A continuación se reclama a la Banda Municipal y al Coro Polifónico de Fuentealbilla y, sobre  la marcha, sin ensayar apenas, se les invita a recorrer el pueblo al frente de la corporación cantando Andrés…¡Tú eres el más grandes!…/ Andrés…¡Tú eres el mejor!  (es el pasodoble de Marcial Lalanda, adaptado a las circunstancias). A continuación se convoca un pleno de urgencia en la Casa Consistorial  y se le declara  hijo predilecto del municipio, fuentealbillero de oro, Quijote universal, embajador del queso, del gazpacho, de las migas y de los duelos y quebrantos manchegos. Y como remate, se insta al cura a que, sobre la marcha, declare a Andresín santo. Así, sin más, y sin pedirle permiso al Vaticano. ¿No es santo  Casillas? Pues más santo es Andrés Iniesta, que supera el milagro de que el Barça no tire a gol en noventa minutos marcando un golazo en el noventa y dos. A milagro, milagrazo.

Pero hay más. Al tío Tiburcio, que es alfarero y escultor de santos de iglesia populares, no se le ha pasado por alto la cara de bueno del Andresito. Le recuerda a aquel Niño Jesús de Praga sonriente, que hace años, cuando España era tan católica, estaba entronizado en muchos de nuestros hogares. También sabe que ahora hay creyentes con una estatuilla de San Pancracio en su mesa de trabajo, o encima del televisor: trae buena suerte, y trabajo si no lo tienes. Y así, ni corto ni perezoso, inflamado de fe tras ver el milagro de este paisano ejemplar que es el Andrés, ha diseñado la estatua de un santo que tiene su carita, viste túnica azulgrana y tras la cabeza, en lugar de un halo, luce un balón resplandeciente.

 La va a bautizar con un nombre popular, de santo pequeñito y entrañable, como de andar por casa. Le va a llamar “el Iniestín” (como a la Virgen de Covadonga le dicen “la Santina”). Y está convencido de que en pocos años todos tendremos un Iniestín. Tiene razón el tío Tiburcio, porque está claro que a este santo humilde, que hace maravillas, todos lo necesitamos para que nos vuelva a alegrar  la vida con milagros como el de anteanoche.

La fe del futbolista

Aunque lo que la Moreneta lleva en su mano derecha puede ser interpretado como una pelota, no está probado que juege al fútbol mejor que otras vírgenes...

Aunque lo que la Moreneta lleva en su mano derecha puede ser interpretado como una pelota, no está probado que juege al fútbol mejor que otras vírgenes...

El inolvidable Eugenio contaba un chiste que tiene mucho de moral práctica para los desesperados. Un montañero pierde pie y se precipita al abismo. Rápido de reflejos, se agarra a un matojo y queda colgando con el vacío a sus pies.

-¿Hay alguien ahí?-pregunta desesperado.

Sólo el eco le responde: ahí-í-í-í…

-¿Hay alguien ahí? -insiste.

Una voz  grave y profunda que parece venir del cielo le responde esta vez.

-Tranquilo, hijo, te he escuchado y no temas. Te mandaré una legión de ángeles y el propio aire producido por el batir de sus alas  te elevará a las alturas y podrás recuperar pie.

Se hace un silencio. Hasta que el que el montañero en apuros lo rompe con una pregunta reveladora.

-Ya…¿Hay alguien más-más-más-más?…

Cuando pintan bastos todos esperamos una ayuda extraordinaria. Y los equipos de fútbol que  no cuentan con un mesías como Florentino Pérez para su salvación acuden a la fe. Al Madrid, que es rico, no le hace falta peregrinar a la Virgen de la Almudena y pedir milagros. Bajará del cielo el ser superior que decía Butragueño y traerá de la mano a Kaká, a Cristiano Ronaldo, a Xavi Alonso, a Villa, a Venger y a quien haga falta para superar los males del club merengue. Y no fichará a Scarlett Johanson como azafata del palco porque aún no se le ha puesto en las narices.

Pero donde no hay harina, como dice el refrán, todo es mohina. Si saltamos del segundo puesto de la clasificación del Campeonato de Liga al último, vemos a un equipo al borde de la Segunda División cuyo entrenador tiene que echar mano de la fe. Esta semana, el bravo de Pochettino se hizo los doce kilómetros de ascensión a Montserrat en una hora y cuarenta y cinco minutos- lo que demuestra que aún está en plena forma- para implorar a la virgen patrona de Cataluña la salvación del Español que entrena. Lo que no arregla la plantilla periquita, que lo arregle la Moreneta, que es tan bonita.

Confiesa el cronista que estos testimonios de fe en un mundo tan prosaico como el del fútbol le producen admiración y ternura. Es frecuente ver a jugadores que miran al cielo cuando escuchan su himno antes del partido, o que se santiguan  al salir al campo y besan su medalla cuando meten un gol. Más elocuentes son los de religión musulmana, como Kanuté, que  a menudo orientan sus ojos a La Meca y abren sus manos en actitud de oración sin dejarse impresionar por un estadio que ruge. Pero lo malo en este caso es que casi todos los equipos en peligro de descenso tienen su virgen patrona. La Moreneta hará todo lo posible por salvar al Español, pero tendrá que vérselas con la Virgen del Espino, patrona de Soria,  que velará por el Numancia, con la del Camino, patrona de Pamplona que tirará a favor de Osasuna, con la de los Reyes, a la que se encomendará el Betis, con la Inmaculada, patrona de Huelva, que tratará de echarle una mano al Recreativo, y hasta con la Virgen de Begoña, que es la del Athletic de Bilbao. Todos los aficionados conocen estos equipos. Nadie sabe sin embargo cuál de las vírgenes juega mejor al fútbol y podrá finalmente eludir el descenso.

Por eso, y como en el chiste de Eugenio, es recomendable sustentar la fe en algo sólido: a Dios rogando y con el mazo dando. El Español cae simpático, ha sido capaz de ganar al mejor Barça de la historia en su campo y cuenta con futbolistas maravillosos como Tamudo y de la Peña a los que dolería ver en Segunda. Sin embargo lo seguro es que, además de suerte, le ha faltado alguien en los despachos o en el campo que hiciera mejor su trabajo. Pochettino quizá hubiera subido igualmente a Montserrat, pero no es lo mismo caminar por devoción o amor al deporte que hacerlo con la soga al cuello.

Paseando por la Ruta del Colesterol

Qué estarán pensando esos que nos cruzamos cuando caminamos...

Qué estarán pensando esos que nos cruzamos cuando caminamos...

Una carta  no publicitaria ni encerrada en el sobre de un organismo oficial era ya un suceso en la vida de la tía Clota. La última que había recibido venía fechada en su pueblo natal, allá en la provincia de Granada. Era de Vidal,  el hijo del peluquero. Y le decía que aunque el pueblo seguía careciendo de depuradora para las aguas residuales, había inaugurado un flamante camino peatonal que rodeaba la villa, bordeaba el río a lo largo de seis kilómetros y estaba flanqueado por árboles de nueva plantación. La nueva ruta turístico/ deportiva ofrecía bancos para sentarse a tomar el sol y aparatos de gimnasia, para aquéllos que quisieran seguir un programa  de mantenimiento.

-Estaba encantado- recordaba la anciana a su sobrino Homper- También  estaba orgulloso de que  en la entrada del pueblo unos flamantes carteles anunciaran que el viajero entraba en un municipio no nuclearizado, hermanado, además, con una villa sueca de nombre imposible. Y que en el paraje del Canchal, donde hay un bosquecillo de pinsapos, hubieran creado un Centro de Interpretación de la Naturaleza…¿Es que a la naturaleza hay que interpretarla? ¿No sería más útil lo de la depuradora?

Homper le recordó que desde que ella se marchó a vivir a Estados Unidos, los pueblos de España habían cambiado mucho. El milagro de los Fondos de Cohesión, de los FEDER y de esa chistera que los alcaldes encuentran en el endeudamiento público. Cualquier villa gozaba ya de biblioteca pública, de polideportivo y, sobre todo,  de piscina municipal. Aunque, efectivamente, aún había muchos que carecían de depuradora.

-Pero la verdad es que esos caminos peatonales han tenido mucho éxito -le contaba  Homper a su tía- Se llenan de hombres y mujeres que antes  no habían dado un paso y que ahora hacen deporte y creen que además prolongan su vida. En algunos sitios les ponen nombres graciosos. La ruta del Colesterol, la Alameda Coronaria, el Paseo de los Infartados…

Homper  le confesó a la tía Clota que él también ha comenzado a andar a cien pasos por minuto, el ritmo que le recomendó el cardiólogo. Su gran  problema es que no sabe qué cara poner mientras camina. Observa que la mayoría de los paseantes con los que se cruza lucen una expresión seria, con el ceño fruncido y un rictus de determinación en los labios, como si hacer kilómetros fuera un empeño que va a salvar el mundo. Y no quiere tener esa cara.

-Ya lo habíamos pensado nosotras -dijo Clota refiriéndose a ellas y a sus amigas-Nosotras también paseamos, ¿sabes?…Para lo de la osteoporosis…Y cuando vemos a alguien de lejos, jugamos a ponerle cara…Ese se parecerá a Henry Fonda…Esa, a Katherinne Hepburn…Ese seguro que se da un aire con Sean Connery…Luego, al cruzarnos con ellos, acaban siendo muy vulgarcitos, pero hasta ese momento nos mueve la ilusión, y pensamos que estamos más monas…

Este puente los nuevos caminos peatonales se habrán abarrotado de paseantes. Bonita experiencia interpretar sus rostros mientras caminan. Qué pensarán, qué querrán decir con su gesto. Y cómo nos verán cuando, cruzándose con nosotros, comprueben que tampoco sabemos con seguridad de qué huimos y adónde vamos.

Suicidio en la Champions

Ya hay que ser melón para no pponer a un futbolista como Forlán cuando se quiere ganar un partido...

Ya hay que ser melón para no poner a un futbolista como Forlán cuando se quiere ganar un partido...

Mientras el Barça y el Villarreal celebran felices sus éxitos en la Champions y su buen fútbol, el Tribunal Supremo de Cagadas Futbolísticas de Madrid (en adelante TSCFM) discute quién es más culpable: si el Madrid o el Aleti, si Juande o Abel,  si Mijatovic o García Pitarch, si Boluda o Cerezo.

También discuten sobre quiénes son más ingenuos, si los hinchas merengues o los adictos a la Frustradina al  Ácido Súfrico y al Resignadol, drogas atléticas. El fútbol es una fábrica constante de fuegos de artificio. Traerán a un nuevo crack, cambiarán al entrenador y el forofo triturado por la  crisis, la hipoteca, el paro, el colesterol, los suspensos de la nena  y el vecino de arriba -batería de Gangrena Total- volverá a creer en su equipo. Craso error. Los del Liverpool cantan orgullosos que nunca caminarán solos. Los de Madrid podemos cantar lo mismo. Nunca caminaremos solos, porque nos guían demasiados visionarios.

Antes de emitir su fallo, el  TSCFM  analizará las pruebas. En contra del Madrid hay torpeza manifiesta en los fichajes y prodigalidad galáctica con ostentación y alevosía. En contra del Atleti las últimas pruebas obran supuestamente en el contestador automático del club, que a partir de las 20´45 del pasado miércoles registró estas llamadas: 1ª. Agradeçimento do presidente do Oporto por la no alineaçao de Forlán. 2ª. Llamada de una tía de Raúl García: ¡Abel, por tu padre, sienta a Raulín si hace falta, pero saca a Forlán!. 3ª Llamada de la madre del portero del Oporto: Eu reconozco a caballerosidade de Abel por ñao quere amargar a vida a mi criança. Obrigado. 4ª Llamada de la peña Atléticos Pasmaos: Abel, macho, ¿te acuerdas de que hay que ganar para clasificarse, y de que Forlán es el máximo goleador del equipo?. 5ª Llamada de Gilipollas sin Fronteras  proponiendo la suplencia de Forlán como Gilipollez del Año. 6º Llamada de Juande Ramos: Gracias, colega, por dejar que no me coma solo el marrón. Y así sucesivamente.

El fallo de la corte suprema se presenta difícil, pero probablemente se decante por el Atlético de Madrid. Lo del  Madrid en Anfield fue un una catástrofe, pero enfrente había un equipo que hizo un partido glorioso. El episodio tuvo tanto de tragedia para los que iban a “chorrear” en Liverpool como de gesta para un los que apostaron por el poderío del fútbol inglés, tan poco sofisticado, pero tan elocuente cuando explota. Ver llorar a Casillas es duro, y más por la asombrosa inoperancia de sus compañeros. Pero cuando has tenido enfrente a Gerrard, a Torres, a MascheranoXabi Alonso en estado de gracia  hay al menos alguna excusa.

El partido de Oporto en cambio fue un horror donde ganó un equipo asequible. El Atleti sólo hubiera tenido que jugar la mitad que frente al Madrid para pasar a cuartos, porque evidentemente Helton no es san Iker. Pero este club “agilado” y “acerezado” cuando acaricia el éxito siempre saca un conejo envenenado de la chistera para pifiarlo. Abel, que parecía sensato, sufrió un ataque de megalomanía y quiso reinventar el fútbol. Sentando al portentoso Forlán, que fue el mejor el sábado, regaló medio partido al Oporto.

¿Qué virus le atacó? A Fernando Daucik,   ”mister” del Atlético de Bilbao en 1956, le dio una ventolera parecida y puso al portero Carmelo de delantero centro. Fue destituido. Mi amigo Amado, camarero en el bar de  la Universidad Carlos III que, como es lógico, destila mucho saber y es colchonero, no replanteaba ayer el enigmático por qué somos del Atleti, cosa que no entiende ni Dios. Sino por qué nuestro equipo, como quizás también el Madrid, se ha suicidado en la Champions apuñalando al más elemental sentido común.  

Rafa Nadal, el hijo deseado

nadal1-¿Y por qué no te casaste?-le reprochaba la tía Clota a Homper-Yo lo hice demasiado tarde, pero tú podías haber tenido un hijo como Rafa Nadal.

Homper, para variar, se quedó perplejo por la regañina de su anciana tía. Desde que el jardinero le había instalado un Skype en su ordenador y hablaba cara a cara con él, la tía Clota se había desmelenado. Largaba de todo y por cualquier motivo. Ayer lo que reflejaba su rostro y tremolaba en sus palabras era la emoción por el nuevo triunfo del tenista mallorquín.

-¿Por qué, sobrino, por qué?

Homper no supo qué decirle. En realidad, se había pasado la vida trabajando lo necesario para sobrevivir y observando a su alrededor. De ahí su condición de hombre permanentemente perplejo. Amó a varias mujeres, pero cuando estaba apunto de sellar el idilio surcaba su pensamiento un motivo nuevo y, como la fuga musical, se evadía a nuevos territorios de la imaginación. Nunca se casó. Y, como la tía Clota, tampoco nunca había tenido un hijo.

-Yo no pude-insistía la tía Clota- El pobre tío Oscar aún lo intentó, pero mi cuerpo ya no respondió…Y no me voy a reprimir más, necesito decirle a Rafa Nadal que le quiero como al hijo que no pude tener.

La tía Clota contó que se presentaron en su casita de Tinmouth sus amigas Thelma y Edwina con un pastel de manzana para la merienda y las bolsas de punto. No dieron ni uno ni probaron bocado, porque la final de Melbourne fue sencillamente apasionante. Thelma era de Federer, Clota, como es normal, de Nadal, y Edwina, neutral. Pero al final, cuando vieron el llanto del suizo y escucharon las palabras de consuelo del campeón español -a gentleman, gentleman y medio- las tres se abrazaron emocionadas vitoreando al mallorquín.

-Edwina aún confesaba que le gustaría mantener con él uno de esos idilios imposibles como el de Vivien Leigh en La primavera romana de la señora Stone-precisó Clota-¡Es tan españolamente guapo el puñetero!….Pero Thelma y yo le vemos más como el hijo deseado. Tan bien educado, tan bueno, tan tierno, tan humilde, tan abrazable…

Y a continuación desplegó ante la cámara del Skype un tapiz de petit point que le había empezado a tejer con sus propias manos el día que Rafa Nadal ganó en Wimbledon. La mitad de la izquierda, tejida en el cañamazo siguiendo una fotografía, reproducía el rostro del gran campeón. La de la derecha, la silueta de una casa junto a un rótulo que decía Clota´s House. Tinmouth, Rutland County, Vermont (USA). Y, sirviendo de base y escrita en letra tipo Times, esta leyenda: A RAFA NADAL, HIJO PREDILECTO DE ESTA CASA.

-Te lo mandaré por paquete postal-le suplicó con la voz entrecortada-Y tú se lo harás llegar, ¿verdad? Porque yo no se cómo hacerme con sus señas…

Homper, una vez más, se quedó pasmado. Y se prometió a sí mismo no descansar hasta que Rafa no se enterase de que, para una anciana residente Nueva Inglaterra, como para media España, e incluso para él -que era ya un solterón en grado de tasajo-el joven campeón era el hijo maravilloso que todos deseaban tener.

Calderón de la traca (Publicado en MARCA)

Dimitido. A estos presidentes, se les da la mano y se toman hasta el codo...

Dimitido. A estos presidentes, se les da la mano y se toman hasta el codo...

Prócer de gran vocación populista que, volcado en el mundo del deporte y el espectáculo, dio fama, glamour y aureola de felicidad a todo aquello que fue objeto de su atención. Criado en el seno de una familia numerosa de la burguesía palentina  y abogado de profesión, fue un hombre de gran elegancia y encanto personal que  alcanzó su mayor notoriedad pública como presidente del Real Madrid Club de Fútbol. Gran aficionado a los toros, no cortó muchas orejas como empresario de las Ventas, pero tuvo que lidiar con una de las situaciones más esperpénticas que se recuerdan en la directiva del Madrid, donde fue empitonado por Asamblea, toro bragado, tuerto y corniveleto que derrotaba peligrosamente y que, haciendo caso omiso del engaño, le desgarró la taleguilla dejando sus vergüenzas al aire. Sólo el quite al alimón de Barcenilla y Nanín, sus peones de confianza, pudo salvarle del lance…

Como dice la tradición italiana “si non é vero e ben trovato“. Así se imagina Homper, (acrónimo del Hombre Perplejo) lo que algún día  dirá la Wilkipedia de Ramón Calderón, el hombre que ni los atléticos podemos dejar de tener presente en un día como hoy. Homper, como su propio nombre indica, es el hombre perplejo. Y no por lo que pasa en el club del Calderón, don Vicente, sino por la que está cayendo en el Madrid del Calderón, don Ramón.

Fíjense que, como atléticos convictos, deberíamos de estar llorando hoy por la cuarta derrota en el 2009 del otrora llamado “Glorioso”.

Advierta el lector que lo que procedía tras el enésimo repaso de uno de los equipos grandes -sin duda el más en este momento- era rasgarnos las vestiduras, flagelarnos y hacer una nueva muesca en el revólver que acabará con nuestra autoestima.

Coincidan con el abajo firmante en que deberíamos estar haciendo vudú a Maradona, ese amigo que ha aconsejado a su yerno que nos ponga los cuernos con el Inter.

Piensen que quizás nuestro deber sería hincar las rodillas ante la Virgen de Lourdes e implorarla con la mayor devoción que  nunca: virgencita, virgencita, que Seitaridis y Maniche, que Perea y Pernía, que Heitinga y Luis García no nos hagan aún peor de lo que somos.

Estarán de acuerdo en que normalmente habríamos llenado la bañera de agua caliente, nos hubiéramos sumergido en ella y, con la dignidad de Sócrates, nos habríamos abierto las venas con el bono-bus aceptando el destino fatalista que nos persigue.

Pero no: como dice el refrán -vaya suerte que tiene Cerezo- otros vendrán que bueno te harán. Lo del Calderón del Manzanares tiene tela. Pero anda que lo del Calderón de Concha Espina

Perplejo le deja a Homper que el afán de medrar trastorne a los que sólo quieren ser gente honrada, al punto de ignorar que se están metiendo en un trapicheo indecente. Perplejo le dejan esos pretorianos de la directiva que en la rueda de prensa de anteayer ponían cara de mascarones de proa por simular respaldo al elegante cordero pascual de los ojos azules. Perplejo, más perplejo y  requeteperplejo le tiene a uno que en esa ingeniería compromisaria se haya filtrado un socio del Atleti. Hasta puede tener su gracia, pero que de verdad desearíamos es ganar al Madrid en el terreno de juego, y sin trampas. Perplejidad le causa también la sospechosa sordina que al caso han aplicado algunos  medios expertos en detectar escándalos. Y perplejo le deja, por último, que un jurista quiera emular la de Santa Gadea, y jure por su honor que no mató al rey Sancho, digo a la dignidad del honrado socio madridista. Este don Ramón, que ya ha metido patas variadas, tiene las ínfulas de un personaje de Calderón de la Barca. Pero si Dios no lo remedia se quedará en Calderón de la Traca.

El discreto encanto del invierno

Nada como ver nevar al abrazo del calor...

Nada como ver nevar al abrazo del calor...

Días duros para los aquellos que, como el Duende, tienen la costumbre de moverse sobre dos ruedas.

Un amigo ciclista le confesó una vez que antes de salir a pedalear bajo cero, se enfundaban sus partes pudendas en gruesos calcetines de lana. Primero los calcetines, y por encima las culottes, las mallas, el casco amelonado y todos esos aditamentos que hacen del ciclista el deportista menos favorecido por el atuendo. El no llega a tanto. Alguien le regaló una especie de manta-cobertor-impermeable para su Vespa, algo que en teoría hace el oficio de las antiguas faldas de la camilla y te protege de cintura para abajo. Pero como cualquier invento que se precie ahora, es tan complicado de montar que aún no ha sido capaz de estrenarlo. Esta vez ni siquiera vienen instrucciones en griego, en ruso o en sueco, tan útiles para el personal. Así que, manitas con muñones, desafía al frío con su pobre equipamiento personal y confirma que no hay beneficio más evidente del progreso que el agua caliente y calefacción. Marañón hablaba del dolor de muelas, que tampoco es mal baremo para visualizar lo agradable que es el siglo XXI. Imagínense el cuadro en una aldea medieval: el paciente aterido de frío, con un flemón, y el dentista preparando las tenazas para la extracción de una muela picada. Eso era vida.

El frío. Y pensar que uno es de los que, como Luis Buñuel, siempre tiene querencia por lo que los meteorólogos llaman mal tiempo: los días cortos, los cielos grises jaspeados por las gotas de lluvia o los copos de nieve, los termómetros asustando, los charcos helados. Recuerda uno lo que le impresionó el monasterio de San Juan de la Peña, incrustado bajo un imponente peñasco del pirineo jacetano. Le contaron entonces que un caballero llamado Voto perseguía a un ciervo y éste se precipitó por un barranco. El caballo tampoco pudo frenarse, pero, cual Pegaso alado, se posó en el fondo del barranco suavemente. Una señal divina que al bueno de Voto le llevó a fundar el monasterio que hoy admiramos y profesar en él. Lo del caballo volador tiene algo de mágico, pero lo auténticamente milagroso es que Voto y todos los frailes y eremitas que en el mundo han sido no perecieran de frío en los gélidos inviernos monacales.

Ya lo anticipaba Joaquín Calvo Sotelo, un comediógrafo de buen gusto academicista, tío de Leopoldo. Hoy ya le recuerdan pocos, pero Una muchachita de Valladolid gustó en su tiempo, quizás porque la encarnaba Analía Gadé, que junto con Alberto Closas formaba una magnífica pareja de comediantes. Don Joaquín decía que quería morirse en primavera, porque le espantaba el frío y ni muerto quería verse sepultado bajo el hielo. Y la muerte tuvo el detalle de esperar a la primavera.

Se puede amar el frío por la expectativa gozosa del calor. El seis de enero el Duende se pasó un buen rato acariciando a un oso de tacto suave y amoroso que los Reyes habían traído a una de sus nietas. Al día siguiente, a la salida de un funeral vespertino, se abrazó a su prima Mary con más entusiasmo que nunca. La quiere, y mucho, pero el pasmo del termómetro y el abrigo de piel que llevaba aún la hacía más abrazable que la Lara de Doctor Zhivago. Ahora mismo, mientras escribe estas líneas y apura una taza de café caliente, contempla desde su palomar cómo nieva sobre Madrid. Saldrá a correr por el parque alfombrado de blanco, y luego volverá a tomar otro café caliente, quizás hasta con algo de roscón que aún le queda, y se arrebujará bajo una manta para la siesta mientras al otro lado de la ventana el severo invierno sigue meciendo sus barbas canas. Hay otras formas de ser feliz, pero ésta es de las más sencillas y una de las más bonitas.

El fútbol también es poesía

Los porteros inspiran más a los poetas

Los porteros inspiran más a los poetas

Pensaba uno, pesimista, que tampoco son buenos tiempos para la lírica en el fútbol. Sólo algunos ofrecen aún alguna perla reseñable como aquel además de puta, no voy a pagar la cama, sublime metáfora con la que Luis Aragonés excusó el no largar en un medio que le era hostil. También Caparrós bebió en aguas de la misma musa para decir el pasado domingo que en fútbol pasas de puta a monja en cinco minutos. O sea, que los leones de San Mamés hacían la esquina en La Palanca y de repente son unas virtuosas monjitas luciendo tocas rojiblancas. Podría parecer una travesura surrealista de Almodóvar, pero es el poderío del tropo literario cuando lo maneja un tipo vigoroso como el sevillano. De la perdición a la salvación en tres partidos, velay. Otra pincelada de poesía que alivia la pesadumbre colectiva.

En tiempos de crisis, necesitábamos repostar argumentos líricos para nuestro deporte favorito. Píndaro (542-448 antes de Cristo) cantó en sus Odas a Herión, Arcesilao y Aristómenes. No eran fichajes exóticos de esos que improvisa el Madrid, sino campeones de la época en deportes como las carreras de caballos, de carros o de la lucha en la palestra. Muchos siglos después nuestro Rafael Alberti, impresionado por el valor de Platko, que en un partido entre la Real Sociedad y el Barcelona se hizo una brecha en la cabeza y volvió a la portería azulgrana tras recibir seis puntos, le dedicó otro poema ditirámbico. Nadie se olvida, Platko -escribió el poeta gaditano-Ni el mar, que frente a ti saltaba para poder defenderte (el partido, semifinal de Copa, se jugó en el Sardinero) Ni la lluvia. Ni el viento, que era el que más rugía…Otro potero mucho más modesto, Lolo, sampedro joven del Orihuela según Miguel Hernández, fue el protagonista de la Elegía al guardameta. No es esta pieza tan reconocible como la muy famosa que el poeta dedicó a Ramon Sijé -compañero del alma, compañero. Pero canta a un humilde portero que, según se desprende del poema, murió a abrirse la cabeza contra el poste. (Tampoco es impensable después de haber visto el golpetazo que se llevó Cannavaro el otro día: imagínenselo en la testa).

Pero ningún bardo tan fino como aquel locutor llamado Víctor Hugo Morales que, a la vista del gol de goles frente a la pérfida Albión, bautizó a Maradona como el Barrilete Cósmico. ¿De qué planeta has venido?- se preguntaba estupefacto al ver aquella obra de arte de Diego. Esta alegoría, interpretada por David Vidal en una campaña de publicidad, le quitó la ese a cósmico para convertirlo más bien en cómico, pues ya se sabe que el entrenador gallego lleva la lírica del fútbol a la astracanada. Lamentablemente, al bueno de David, a pesar del barrilete y de ser tan mediático, le cesaron en el Elche. Y ahora nos llega la puntilla final con la destitución de Javier Clemente como entrenador del Murcia. Otro orfebre de la palabra abatido por el bastardo resultadismo. ¿Pero es que no queda ya poesía en el fútbol?

En esas cavilaciones estaba este Duende cuando el miércoles asistió a la presentación del libro de poemas 4 Estaciones 4 Recuerdos, de José Suárez-Inclán. Este hombre, aparte de catedrático de literatura y excelente crítico taurino, ha escrito un poemario intimista que es una delicia. Habla de los paisajes del alma y del campo alcarreño donde vive. Pero, como señaló su amigo Chema Santos en la presentación, hay otro campo que también le hace levitar, y es el del Manzanares, pues el poeta añade a sus glorias literarias la de ser hincha del Atleti. Ahora que el Kun, yerno del Barrilete Cósmico, no descarta arrebatarle al Barça la Liga…¿cabe más poesía que ese sueño?

El día que el Duende fue portada en MARCA

El Duende de la Radio en Marca

El Duende de la Radio en Marca

Vanitas vanitatis…Tiempo ha que no colgaba sus colaboraciones en MARCA en este blog. Sin embargo no ha podido resistir a la vanidad de hacerlo hoy. Por primera vez, su nombre aparece en la portada del primer diario deportivo español (En pequeñito, eso sí: búsquenlo con lupa en la manga del presidente Enrique Cerezo). Y aunque no lo sea por hazaña deportiva alguna, el interés patriótico, atlético y, sin duda, literario que guiaba su pluma bien merecía el honor de la excepción.

Allá va.

CARTA A MONSIEUR PLATINI

Anda Saturio digamos que suliveyado contra la UEFA, contra Platini y, aún peor, contra Francia. Después de aquel añito en el infierno que han sido casi diez, su Atleti volvía a la Champions. Y ahora que se las prometía felices, viene Platini y, como si quisiera vengar tanto cachondeíto a cuenta del bicentenario del 2 de mayo, pega tres patadas a España en el culo del Atlético de Madrid. No hay derecho -me decía- no hay derecho.

Saturio trabajó en Francia de encofrador, y habla francañol, que es como el spanglish, pero en francés. Además es poeta, y le ha escrito una carta de protesta al presidente de la UEFA en verso y en francañol. Para que quede más fino y, de paso, lo entiendan aquí y en el país vecino. Dice así:.

1 President de l´UEF/ mon cher ami Platini/ ¿pour quois tantes cabronades/ a mon equipe l´Atleti?

2 Hay quien dit que cést le envide/ de mon pays que est l´Espagne./ Recient champion de Europe/ on le persigue avec sagne.

3 Pues d´autre forme no se entiend/ de l´Olimpique l´artimagne/ ni le veto au Bernabéu/ dels fils de la Grande Bretagne

4 Hasta monsieur Rubalcabe,/ qui se declare merengón/ il est plus que cabreade/ par l´abuse de votre sanción

5 Vous culpez nôtre police/violente, de severité /en reprimant les ataques/ des hinches desenfrenés

6 Mais si vois les reportages/ penserez, de verité…/sont les hinches de l´Olimpique/ Hermanites de Charité?

7 Voilá si es grave l´afrent/que provoque tal decisión /q´y s´ont pueste bien d´acord/ gobierne et oposition

8 Et piensent que c´est le fruit/ d´une locure, un colocón/ o de que vous, Platini,/ vous croyez Napoleón

9 A ma patrie, tante jéte,/ bien sur, les pelottes infle/ et ne plais pas que vous digue:/ á mois me la refanfinfle

10. Rectifiquez, Platini,/ ne le ciégue pas la pasion/ Vous avez metu la gambe,/… bien sur, hasta el corvejón

11 Et sur tout, n´humillez pas /a l´Atleti de Madrid/ Lo que nous avons sufrí/ pour arriver hasta aquí!

12 C´est por ça que recomende/ a vôtre poderose UEF/ plus respéte aux espagnols/ Ne touchez pas nôtres oeufs!

13 Grâce que vous suplique ce menda,/ colchonier de corazón/ que vous salue con afécte/ et grand consideración

Firma la carta Saturio López, lavacoches. Pero aunque en Francia, desde Voltaire a esta parte, tiene gran tradición la literatura epistolar, es muy probable que no la valoren. Motivo por el cual, y como una protesta más de contra esta barrabasada de la UEFA, hemos creído que era de ley publicársela aquí. A ver si convence.

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