Archivos para la Categoría 'Política'

“Guarriteros” y otros enemigos públicos

¿Se atreverá alguien a decir que la mayoría de las pintadas y "grafittis" son una simple agresión a la estética urbana?...

¿Se atreverá alguien a decir que la mayoría de las pintadas y "grafittis" son una simple agresión a la estética urbana?...

No era ni Palladio ni Norman Foster. Pero era un arquitecto que había tratado de construir edificios dignos y respetuosos con la estética urbana y con el medio ambiente.

También se consideraba  un hombre comprometido con su tiempo: la Nueva Frontera de Kennedy,  Mayo del 68, Woodstock, la Perestroika, el Compromiso de Kyoto, el nuevo orden mundial…Incluso el cambio climático y el de modelo económico: todo lo había tratado de entender y de asimilar. Y lo había acatado solidariamente, porque el artista que latía dentro de él no podía obligar a todos a comulgar con sus ideas.

Y sin embargo, aquel día, cuando vio pintarrajeados los muros de su decoroso bloque de viviendas sociales que tanto habían mejorado el barrio, se indignó.

-Otro atropello más en nombre de la libertad-masculló.

Luego se encerró en su estudio y en su diario personal, escribió:Thomas de Quincey dejó una obra que muchos recordamos, sobre todo, por la contundencia gamberra de su título. Se trata del artículo Del asesinato considerado como una de las bellas artes. Pues bien, hoy este humilde arquitecto y urbanista, arrimando el ascua a su cabreadísima sardina, se permitiría parafrasearle y corregirle para escribir Del asesinato del “guarritero” considerado como una de las bellas artes.

Distingo al grafittero del “guarritero”. El primero es el que, sin respetar el derecho a decidir la propia estética -que debía estar entre los llamados derechos humanos- pinta en los muros ajenos algo que al menos puede ser bonito (aunque a mí casi nunca me lo parezca). El “guarritero” no sólo no respeta ese derecho, sino que guarrea los edificios con manchas, trazos, chafarrinones y signos que afean las calles y nos cuestan una pasta a todos los ciudadanos.

Y, como Homper –el Hombre Perplejo-, apuntalaba su perplejidad con otras reflexiones relacionadas con el asunto.

1ª ¿Por qué el ciudadano medio se pone hecho un basilisco cuando un transeúnte le le araña la carrocería de su coche con la varilla de un paraguas y calla resignadamente ante las agresiones de los “guarriteros”? ¿Es más importante tu automóvil que la casa donde vives?

2!ª ¿Se permitiría que unos “guarriteros” pintasen con un spray el traje de nuestras vicepresidentas, tan monas y aseadas como visten,  al salir del Consejo de Ministros?

3ª Además de retirarle a Franco las medallas, los títulos y las distinciones honoríficas de cualquier ciudad, villa, villorrio o aldea de España, y de otras medidas que reafirmen el espíritu democrático municipal…¿nos atreveremos alguna vez a reprochar el abuso de los “guarriteros”.

Cerró su cuaderno, lo guardó en el cajón de su mesa de trabajo y salió a la calle. Su bloque de viviendas había quedado convertido en un horror. Sin embargo, lo que él sentía es la calle le  miraba como si fuera el enemigo del pueblo. Al fin y al cabo, era uno de esos canallas de la construcción…

Yo quiero un paisaje con burros

Cuánto más bonito es un paisaje con burros que sin ellos...Sueña a veces el Duende que es multimillonario. A lo bestia: estratosféricamente mega-rico, insultantemente poderoso. La sabiduría popular lo dice: pagando, san Pedro canta. Y ante tantas posibilidades de disfrutar de la vida como ofrece el club de los Bill Gates, Warren Buffet, y Amancio Ortega, se le plantea  al hombre el problema de jerarquizar los caprichos. Con lo poco acostumbrado que está al dinero.

Quién sabe por donde empezar. ¿Emprender una expedición a la Antártida con el mago Tamariz al cuidado de los perros y los trineos? ¿Contratar un crucero de lujo hasta el Perito Moreno exclusivamente para sus amigos inclyendo además a Cristine Scottt-Thomas y Naomi Watts? ¿Comprar un ático en Ile de Saint Louis y llenarlo de libros, instrumentos de astronomía antiguos y juguetes de hojalata comprados a los mejores coleccionistas? ¿Construir una sala de conciertos junto a su cuarto de baño y crear el Festival de Música para el WC ennobleciendo así eso tan poco honorable que es aliviarse? Qué placer, qué categoría: sentarse a despachar con el Sr. Roca mientras al lado la Filarmónica de Berlín interpreta la Obertura 1812 de Tchaikowsky o    La cabalgata de las valkirias de Wagner, músicas incidentales muy apropiadas para la ocasión. Ah, se le olvidaba, otro capricho aún más rebuscado y exquisito: remontar el curso del Nilo hasta sus fuentes tomando gin tonics  en unas andas con aire acondicionado que son llevadas por Cristiano Ronaldo y Kaká vestidos a la federica. Tampoco es que sean sueños tan extravagantes. Lo que ocurre es que a los ricos de siempre les falta imaginación, y siguen la misma receta de lujos y de placeres prohibitivos. Qué falta de personalidad.

Sin embargo el sueño de esta noche fue mucho más pobretón. El Duende sólo llegaba a millonario normalito que compra un buen cuadro en una sala de subastas. El problema de elección esta vez surgía en torno a dos lienzos. Uno de ellos era un óleo  de Camille Pissaro que representaba un paisaje con un camino blanquecino flanqueado por sendas hileras de chopos. El otro, un lienzo de las mismas medidas y parecida coloración de Darío de Regoyos,  ofrecía un panorama muy similar. Donde el francés ponía chopos, Regoyos habían pintado quizás robles y castaños. Había otra gran diferencia. Por el camino del pintor vasco iba un hombre llevando del ramal a un borriquillo. El Duende se quedaba con el segundo cuadro. No porque fuera mejor pintado, ni más asequible. Sino porque era un paisaje animado. Nunca entendería a los que, en la misma tesitura, eligen lo primero.

Es terrible cruzarse media España en un viaje y comprobar, por ejemplo que en el inmenso solar que media entre Madrid y el pueblo turolense de Alcañiz uno no ha visto ni un burro. El campo de hoy que no se ha vendido a los polígonos industriales es un puro desierto de vida animal. Tampoco vio el Duende ninguna otra caballería. Es más, ni siquiera una vaca, o una cabra, o una oveja. Eso sí, muchas alquerías ruinosas, majadas semiderruidas, casas que antaño fueron ocupadas por labriegos y que hoy sólo alojan fantasmas del pasado. En lo alto de un risco del Maestrazgo, en una carretera jalonada por preciosas iglesias mudéjares, sí alcanzó a distinguir a un buitre. ¿De qué se alimentará la criatura?

Otro más de los muchos problemas que asedian a los sabios arregladores del mundo. Además de cambiar el modelo económico, combatir el cambio climático y otros marrones, problema nº 325: cómo reanimar el campo en un país que, como España, tiene tanto y, sin embargo, se ha olvidado del mismo.

Zapatero se moja

Según se desprende de sus palabras, tampoco este Cristiano le convence mucho a Zapatero...

Según se desprende de sus palabras, tampoco este Cristiano le convence mucho a Zapatero...

Parece mentira, pero todavía al día de hoy se registran silencios sobre cuestiones de palpitante actualidad mundial que el ciudadano responsable no acaba de entender.

Verán. Se explica que Obama esté metido de lleno en sanear la crisis de Estados Unidos o en endosar a Europa sus presos de Guantánamo. Bastantes marrones son para el inquilino de la Casa Blanca, caramba.

También se comprende que Ahmadineyad nos quiera convencer de la impecable lección de democracia que acaban ofrecerlos las urnas en Irán. Está en su papel.

Como bien subrayaba el inolvidable Manolo Summers, tó er mundo es güeno. De manera que los bien pensantes incluso encajarán de buen grado las excusas de Berlusconi sobre los guateques con sus lolitas en su villa de Cerdeña, o las de Gordon Brown por las chorizadillas de algunos miembros de su partido. Son lunares en la trayectoria de dos grande estadistas que necesitaban esas disculpas.

La opinión pública también acabará aceptando las de  Benedicto XVI, que ha pedido perdón por ciertos excesos inconfesables del clero en Irlanda. Como recordaba san Ignacio, errare humanum est, y hasta el más justo de los justos puede meter la pata o meter la mano donde no debe.

Esta  misma visión optimista del género humano acabará interpretando la fiebre nacionalizadora de Hugo Chávez o de Evo Morales como un ligero desvarío de sus políticas reivindicativas.  Que, aunque ellos dicen que son muy buenas para el pueblo a veces, por cierto, se pasan varios pueblos.

Todo el mundo no es sólo bueno, sino enormemente comprensivo con los grandes líderes mundiales. Pero lo cortés no quita lo valiente. Una cosa es que estén en sus problemas y defiendan sus intereses, y otra que hayan pasado olímpicamente sobre la gran cuestión que divide al pensamiento moderno. ¿Cómo es posible que hasta ahora Obama, Ahmadineyad, Berlusconi, Gordon Brown, Benedicto XVI, Hugo Chávez, Evo Morales y otros protagonistas de la actualidad no se hayan pronunciado sobre la procedencia o improcedencia del fichaje de Cristiano Ronaldo por el Real Madrid? Vamos, que es que no tienen perdón de Dios.

Porque velay las cosas, el que es líder carismático y planetario, el que de verdad sabe estar en su sitio, arreglar el mundo y prevenir y decir siempre lo que es oportuno, ya se ha mojado. Su conciencia ciudadana es superior a su pragmatismo político, y aún a riesgo de perder el voto de la churrera de mi barrio, que es merengona hasta las cachas, Zapatero ha declarado que la cuantía del fichaje de Cristiano Ronaldo no le parece bien. Podía haber dicho qué es una raya más para un tigre, a él que cien millones más o menos de gasto público ni le alteran la sonrisa. Pero aunque la pasta no la vayamos a pagar todos los contribuyentes, sino el Real Madrid, él no lo dice por el huevo, sino por el fuero. Y sugiere que la operación de Florentino Pérez es un desafuero que, además, cuesta un huevo. No como sus decisiones, todas justas y procedentes y que sólo arruinan al erario público.

Sobre el resultado de las últimas elecciones europeas, silencio. Sobre el aborto, pasando de puntillas. Sobre  el cierre de Garoña y el cinismo de nuestra política energética, nada de  nada. Sobre las últimas subidas de impuestos, larga cambiada. Sobre las nuevas alarmas del Banco de España, como si no fuera con nuestra economía. Aquí lo que importa es lo que se derrocha en el fútbol. Eso es sentido de la responsabilidad.

Y no como el del camarero que esta mañana me sirvió un café. No se lo van a creer: le pregunté cuánto era y  me cobró sin hacerme ni un solo comentario sobre el famoso fichaje. No se a dónde vamos a llegar con tanto pasotismo, ya les digo.

Ser amada en tiempos revueltos

_SARA_CasanovasAnota el Duende: una de las chicas de Amar en tiempos revueltos ha sido atacada por uno de sus admiradores que se sentía humillado por su silencio.

Amor insensato. Amor frustrado que se traduce en agresividad irracional. Antes se usaba el vitriolo y se desfiguraba la cara del amado o la amada. O yo o nadie, se convencía el criminal. Ahora la humanidad se suele andar con menos sofisticaciones. Los llamados violentos de género tiran de pistola o de cuchillo jamonero y arreglan sus problemas a lo Quentin Tarantino: la letra de tu desamor, si es con sangre se entiende mejor. El agresor de Sara Casanovas, que así se llama la actriz, era original, y quería asaetearla con una ballesta. Nunca te acostarás sin saber de un chiflado más.

¿Es de género esa violencia? ¿Y qué pasa cuando atacante y atacado pertenecen al mismo género? ¿Por qué se ha abandonado lo de crimen pasional? ¿No es más exacto?

La cosa es que Sara Casanovas  se había hecho famosa en esa aclamada serie que ofrece TVE1 en la sobremesa y que se llama Amar en tiempos revueltos, un Sautier Casaseca menos meloso, más costumbrista y con guiños políticos adecuados al momento. El Duende la ve a medio párpado si no ha empezado la película del Oeste de Telemadrid. Esta película es de lo mejor de la tele, pero a veces se retrasa demasiado a efectos de siesta, y otras veces son los combativos sindicatos los que se la cargan. Como si Telemadrid fuera la única causa que merece movilizaciones.

A la serie de Sara le han caído muchos premios, pese a sus defectos en la ambientación y en el estilismo. El Duende advierte, cuando menos,  de que en la España de la posguerra no se desayunaba zumo de naranja ni en las casas burguesas, critica que los bancos del Retiro que han salido en varios de sus capítulos no corresponden a esos años,  y subraya que las blusas, las cortinas y las colchas cantan demasiado a fibras artificiales. Pero no nos vayamos por las ramas. Por debajo del suceso, había un amor frustrado como el que tantas veces surge en el espectador por su actriz favorita.

Y recuerda que él también le escribió a Audrey Hepburn después de ver Vacaciones en Roma. No se atrevió a pedirle que se casara con él, porque les separaban demasiados años. Pero sí que acusara recibo y que le enviara una foto dedicada. Había sabido que en una ocasión Charlot recibió una carta que, en lugar de señas, llevaba dibujado un bombín, un bigotón, un paraguas y unos zapatos abotinados combados por el uso. Ni corto ni perezoso,  el Duende recortó del anuncio de la película la Vespa en la que viajaban Audrey y Gregory Peck, la pegó en el sobre, y escribió a mano: Audrey Hepburn, Hollywood, ESTADOS UNIDOS, la franqueó y la puso en el buzón. Una de tres: o su inglés no fue lo suficientemente expresivo, o el cartero era tonto o la amada no era tan dulce y comprensiva como pintaba su rostro.

Y es  que cómo son las actrices. Qué difícil  para ellas ser amadas en tiempos revueltos,  sobre todo si el amante es un ballestero loco. Pero qué fáciles es mantener la ilusión de  su enamorado cuando éste, lejos de matar, está dispuesto a morir por su amor.

NOTA DE LA REDACCIÓN. Pese a que pueda parecerlo, el inspirador de la última frase de este post no es Zapatero.

El día D después de Leire Pajín

Nada como este día para revisar nuestro  tradicional sentimiento antinorteamericano...

Nada como este día para revisar nuestro tradicional sentimiento antinorteamericano...

Tan norteamericana, y sin embargo, como Picasso o Casals, tan empecinada en mantenerse española. La tía Clota llegó a Estados Unidos hace la torta de años, y se casó con uno de esos excombatientes que salvaron a Europa de la zarpa nazi.  El tío Oscar, que en paz descanse, desembarcó en Anzio, y vivió lo suficiente como para casarse una vez, divorciarse, encontrarse con la granaína que enseñaba español en la universidad, casarse otra vez, hacerse rico y establecerse finalmente en una preciosa granja de Vermont. En la misma casa donde ahora atrás ella y sus amigas seguían emocionadas por la tele los actos conmemorativos del día D.

-Fue muy bonito –le comentó a su sobrino Homper-Y esta vez yo también llevaba las barras y estrellas.

Dice la tía Clota que la tarde se fue en te con brownie y lágrimas. Como tantas tardes, pasearon, merendaron  y después se sentaron ante la tele para sumarse a la celebración emocional. Edwina y Thelma le habían preguntado muchas veces cómo su presidente Zapatero de España, tan sensible ahora con Obama, había hecho el feo de no saludar en un desfile a la misma bandera que ahora dice que es su guía. Y la tía Clota trató de disculparle: no era la bandera del día D, era la de Bush y la de la guerra de Irak. Aunque Thelma y Edwina nunca lo entendiesen.

-Tienen razón, sobrino. Cuando una ve esos cementerios verdes de Normandía punteados por miles de tumbas blancas de jóvenes norteamericanos…

Dejaba la frase sin acabar. La tía Clota se sorprende de que se olvide a menudo lo que hubiera podido ser Europa si Estados Unidos no hubiera echado  una mano y Hitler hubiera ganado su guerra.

-Tienes razón tía- dice Homper- En todos los colegios españoles, como asignatura obligada, debería proyectarse El mundo en guerra, ese monumento documental que en los años setenta produjo la BBC. Si las nuevas generaciones conocieran las dimensiones de aquel drama y nuestros cementerios fueran como los de Normandía, no recelaríamos tanto de los yankis, te lo digo yo…

-¿Tu crees? –le miró interrogante. Y luego, demostrando una vez más que sigue lo que pasa en su querida España se contestó ella misma- Oh, sí, claro que lo crees…Ya lo ha anunciado esa chica tan entusiasta…La de la coincidencia de dos liderazgos progresistas en Estados Unidos y España,  la  el acontecimiento planetario y la conjunción astral de Obama y ZP…¿Leire Patín se llama?…

-Bueno, patina a menudo-corrigió Homper conteniendo la risa- Pero es Pajín.

Y así, entre sonrisas y lágrimas, transcurrió la celebración del día D sesenta y cinco años después.

Meterse en jardines

Buena gana de meterse en otros jardines peligrosos...

Buena gana de meterse en otros jardines peligrosos...

-Mira que hay jardines bonitos donde meterse-decía la tía Clota sin levantar la vista del solitario- ¿Has visto el Parque del Capricho?…Debe de estar precioso…

-Teniendo en cuenta la cantidad de voluntarios para al vandalismo con los que cuenta la ciudad de Madrid-respondió Homper- hay que reconocer que los parques se mantienen razonablemente bien.

-Entonces…¿por qué los obispos y los políticos se meten en jardines peligrosos?-preguntaba la anciana- Parque de los Pederastas, Jardines de los Abortos, Parterre de las Tetas…¡Que santa Lucía les conserve la vista!…

Dice la tía Clota que no se imagina a Dios con el pecómetro en mano aclarándole a monseñor Cañizares si la pederastia es más o menos pecado que al aborto. Ni a Mayor Oreja leyendo al trasluz las pecografías del Instituto de protección de la Infancia.

-No creas-ironizó- Tampoco creo que la diosa Razón haya iluminado a Bibiana Aído cuando habló del permiso para ponerse tetas…Por cierto…¿ya ni siquiera los ministros dicen pechos?

-Ahora todo el mundo es más vulgar, tía. A los pechos es más moderno decirles tetas, y a los obispos y políticos imprudentes, les decimos simplemente  gilipollas.

-¡Pero Homper!-le reprochó la tía Clota mientras levantaba la vista del solitario.

Homper hizo faena de aliño, despidió a la tía y cerró  la sesión de Skype. Luego se quedó a solas con su mismidad y reconoció que había sido un desahogo. Como cuando de chavalín se refugiaba en el cuarto de baño, y decía frente al espejo esta letanía pecaminosa: caca, culo, coño, teta, pis.

Y se quedó perplejo al comprobar retroactivamente que, siendo tan sólo un niño, ya fue tan imprudente como esas personalidades públicas que innecesariamente se meten en jardines peligrosos…

Manifiesto por unos calcetines sostenibles

Exijamos unos calcetines que no se caigan y con refuerzos po encima del borde del zapato...¡Calcetines sostenibles YA!

Exijamos unos calcetines que no se caigan y con refuerzos po encima del borde del zapato...¡Calcetines sostenibles YA!

En Madrid, a veintinueve de mayo de 2009, comparecen el Duende y su Circunstancia .Ambos declaran estar en la plenitud de su facultades mentales, y se reconocen recíprocamente incapacidad general para casi todo. No obstante  lo cual, y por aquello de parecer más o menos apegados a la condición humana, EXPONEN

  1. Que están encantados con los primeros brotes verdes de la economía, y ojalá que no sea una figura retórica más del gobierno. Por cierto, a tenor de las fotos de EL PAÍS, lo que parece haber rebrotado de verdad es la juventud en el cutis de la vicepresidenta correspondiente.
  2. Que aunque no piensan consultar a la familia si se van a retocar las tetas, creen que el Ministerio de Igualdad está lleno de buenas intenciones. Si no, no tendría a la ministra que tiene.
  3. Que  entre las bombas atómicas de Corea del Sur y las centrales nucleares que el gobierno ignora,  pero a las que compra la luz que producen en Francia, prefieren las segundas.
  4. Que aplauden con las orejas las buenas noticias  laborales de Alfonsina, cuyas piernas, a diferencia de lo que cantaba Luis Aguilé de las de Carolina -¡Qué lindas piernas/ que tiene Carolina!/ No son cortas, no son largas/ no son gruesas no son finas- son largas y finas, pero estupendas. Además, expresan su confianza en que esto signifique un impulso para todos los que, como ella, necesitan trabajar.
  5. Que no saben si están más contentos por la triple corona del Barça o por la asunción de Florentino Pérez a la presidencia del Madrid. Vamos, es que viven sin vivir en ellos.

Por todo lo cual, ACUERDAN

  1. Escribir  y subir este post, a pesar de que durante dos días seguidos han sufrido el espantoso trauma de descubrir a mitad de la jornada sendos tomates en sus calcetines,  y precisamente a la altura del talón, donde  eran más fáciles de ver y, por ende, más susceptible de perjudicar a su imagen.
  2. Manifestar que, a pesar de la comprensible depresión derivada de tan infaustos hechos, y una vez superada la misma,  es su deseo renovar la cadencia habitual de los posts de este blog comentando noticias tan estupendas como las de la parte expositiva.
  3. Apelar al insaciable espíritu reformista de este gobierno para que, una vez arreglado el paro, la crisis económica, el sector del automóvil,  la vivienda, la educación, la justicia, los estatutos de autonomía, la memoria histórica, la regulación de Internet, la Alianza de Civilizaciones, el cambio de modelo económico, Europa, el aborto, las tetas y el agujero de ozono, prohíba la fabricación calcetines  cuyos refuerzos en el talón siempre quedan por debajo del borde del zapato y, por ende, facilitan agujeros casi más oprobiosos que los anteriormente citados.

POR COHERENCIA CON LAS REFORMAS SOCIALES  DE ESTE GOBIERNO: OPONGÁMONOS A LOS CALCETINES DE ESPALDAS AL PUEBLO. MANIFIÉSTATE  COLGANDO TUS CALCETINES CON TOMATES EN LA VENTANA O ENVIÁNDOLOS AL PALACIO DE LA MONCLOA. CONTRATO SOCIAL POR UNOS CALCETINES SOSTENIBLES ¡YA!

Cambiando el modelo de producción

Dejaré la construcción y cambiaré el modelo de producción convirtiéndome en un cocinero que aprovecha hasta la grasa de pollo. Mmm...

Dejaré la construcción y cambiaré el modelo de producción convirtiéndome en un cocinero que aprovecha hasta la grasa de pollo. Mmm...

Mea culpa, me culpa, mea máxima culpa…Probo Gilipóllez se miraba al espejo apesadumbrado. Como es natural, asumía ser uno de los culpables más conspicuos de la maldita crisis económica. Lo había denunciado el gran taumaturgo, y él, tan fiel a la personalidad que conformaban su nombre y su apellido, no le iba a negar la razón. Había que cambiar el modelo económico, había que dar la vuelta al sistema de producción. Crecer en la innovación sostenible, y que salga el sol por Antequera, que está en Andalucía, la región más castigada por la injusticia de la historia.  Sólo así saldríamos del bache.

Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa, repitió Probo dándose golpes de pecho. Eres culpable, se decía, no lo dudes.  Toda la vida trabajando honradamente como ingeniero de caminos, primero  en el antiguo Ministerio de Obras Públicas para  fundar luego una pequeña empresa que se llamaba CUCA, Cubiertas y Canalizaciones. O sea, construcción, lagarto lagarto. Ya lo había avisado el gran reformador: menos cemento y más conocimiento. Hay que ir a la economía sostenible.

No había proyectos. No había créditos. No había pagadores. Y ya no había ni CUCA. Ingenuamente, Probo no había pensado que el nombre de su pyme, a fuer de listillo, encendía las alarmas. Si el constructor era altamente sospechoso, qué decir de un codicioso capitalista que iba de cuco. Eso sí, ahora sin trabajo, sin fortuna y sin derecho a paro. Harto de contemplar su estúpida cara de autónomo otoñal, fue a la cocina. Abrió el frigorífico y en un vistazo comprobó la insoportable levedad de  la profesionalidad honrada. Donde años atrás faltaba sitio para almacenar delicias de gourmet, ahora sólo inventariaba miserias. Entre ellas, acusadoras, un tarro con la salsa que le sobró de asar un pollo, media berenjena, medio pimiento y dos bricks de caldo de carne y de verdura.

Tomó en su mano el tarro de las esencias de pollo, abajo la salsa oscura, arriba, congelada, la grasa amarillenta. Y con la misma gravedad que Hamlet ante la calavera de Yorick, se preguntó en voz alta.

-Ser, o no ser. Echarme a la calle y buscar como un gilipollas irredento un punto limpio donde depositar esta grasa…¿o reutilizarla y cambiar mi modelo de producción?

Aunque, en su ignorancia, recelaba de la grasa del denostado pollo,  su amiga Begoña le contó que su madre la aprovechaba para guisar unas patatas muy socorridas. Probo pochó una cebolla, la media berenjena y el medio pimiento picaditos, peló las patatas, las chascó, para que soltaran el almidón, las rehogó en el sofrito del pollo difunto, añadió poco a poco los caldos, pimienta, algo de guindilla y unas hierbas aromáticas y, a fuego lento, espesando el condumio, consiguió hacer las patatas guisadas más exquisitas de su vida.

Y de la necesidad hizo virtud. Pues gracias al clarividente líder que le gobernaba había cambiado su modelo de producción. Ya no era un pérfido agente del capitalismo salvaje, sino un Adriá en ciernes  al que la nueva cultura quizás elevaría a los altares.

-

¿Sabrá Bibiana Aído lo que es el cucuné?

¡Vamos, que lo que le dice la Ministra!...

¡Vamos, que lo que le dice la Ministra!...

Cuando le preguntaban por qué seguía siendo el hombre perplejo, Homper no se andaba por las ramas.

-Según el libro de estilo de algunos periódicos-aclaraba-por mi edad soy ya un anciano.- Y sin embargo sigo descubriendo cosas que me sorprenden.

Por ejemplo, palabras. Homper se jactaba de levantarse de la cama  con un cazamariposas invisible que en lugar de lepidópteros de colores atrapaba palabras. Palabras de significado desconocido que, insospechadamente, cuando uno cree dominar el castellano y barajar un vocabulario variado, aparecen en un libro, en un periódico o en la boca de algún hablador culto. En este caso no era hablador, sino habladora. Se trataba de Aldara Fernández de Córdova, una periodista inteligente y además muy guapa que tiene el buen gusto de escribir cuentos muy bien y de hablar casi mejor. El caso es que en una conversación intrascendente pronunció la palabra cucuné. Homper no tuvo el valor entonces de confesar su ignorancia, y la mariposa verbal echó a volar.

-¿De donde vendrá este cucuné? –especulaba.Homper

Y componía sus propias definiciones. Cucuné: Baile popular de Guatemala. Cucuné: papilla de mandioca y sémola. Cucuné: corsé adornado con frunces y jaretas que puso de moda Maria Antonieta. Cucuné: contera del bastón del regidor. Cucuné: planta del orden de las cucubirtáceas cuya pulpa produce efectos afrodisíacos.

La curiosidad le llevó a una de sus fuentes favoritas, el Diccionario del Español Actual de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos. El cucuné es un moño, sin más. Homper investigó en Internet y supo que algunos precisan, además, que es un moño alto que las damas distinguidas se hacían en la parte superior de la cabeza para diferenciarse de las que llevaban el moño vulgar.

-Nunca te acostarás sin saber una cosa más-le dijo la tía Clota en su conversación a través del Skype-Ya ves, yo que soy mucho más vieja que tú no lo sabía… Pero lo voy a aprovechar, ya lo creo. De ahora en adelante, en lugar de decir que estoy hasta el moño de algo, que es tan ordinario, diré que estoy hasta el cucuné. Por ejemplo: estoy hasta el cucuné de lo que dice esa joven ministra llamada Bibiana Aído. Que el feto que lleva una mujer en el vientre es un ser vivo, pero no un ser humano…¿Nadie le aconseja que no diga más tonterías?

Las teorías de la ministra: otra causa más para la perplejidad. Homper se llevó las manos a la cabeza imaginando los improperios que le lloverían a tía Clota por criticar a la ministra prodigio: facha, machista, retrógrada, demagoga. Pero luego se consoló pensando que la titular de Igualdad, como le pasaba a él mismo hasta hace un ratito, tampoco sabe lo que es el cucuné.

Una cena en la Ribeira Sacra

Al final de un camino como éste se divisa el pazo...

Al final de un camino como éste se divisa el pazo...

De vez en cuando el Duende tiene la suerte caer en una cena de esas tan interesantes  que parecen de película. Más exactamente, de película de Eric Rohmer o de Chabrol. Una cena en una casa de muchos siglos restaurada con cariño, buen gusto y cierto atrevimiento. Fue en viejo pazo gallego en un campo de idílica belleza, asomado a la Ribeira Sacra lucense, en el término de Ferreira de Panton, entre castaños, robles, fresnos y auténticos bosques de retamas que en primavera alegran el verde intenso con sus crestas amarillas. No se debe quedar uno en lo insólito del escenario, -el marco incomparable, que diría el cronista- en la calidad de la mesa  y en el bouquet especial de los vinos. Aunque, como en este caso, sean producidos por los propios anfitriones y en los viñedos de la propiedad. La gran diferencia, como casi siempre, son las personas.

La que había convidado a los buenísimos amigos que, a su vez,  habían invitado al Duende era Isabel Aguirre de Urcola, una arquitecta que es Premio Nacional de Arquitectura. Entre otros muchos trabajos que la han acreditado como urbanista y paisajista de primer orden, Isabel ha diseñado junto con Alvaro Siza el Parque Bonaval de Santiago de Compostela, así como los Parques Oeste Vale/Grande y Sul de Lisboa. Isabel era además profesora de la ETS de Arquitectura de La Coruña ( que, por cierto, ya no se sabe si es con La, con A o sin artículo alguno, como ahora proponen algunos puristas). Lo admirable deIsabel es que comenzó a estudiar la carrera de arquitectura a los cuarenta años. Ya no da clases porque, pese a su figura de actriz y su cutis de jovencita,  ha cometido el error de superar la edad de jubilación.  Para más osadía por su parte, es de las que se molestaba cuando un alumno escribía con faltas ortografía. Y de las que levantan la voz cuando una de esas maquinotas-destroyer de obras públicas arrambla con los muros de piedra centenarios de una corredoira para ampliarla y permitir así que los coches de los aldeanos atraviesen el bosque sin arañarse la carrocería, que sufre tanto. O sea, una provocadora.

-¿Pero habéis sometido el proyecto a información pública y pedido el informe de impacto ambiental?- le preguntó al Conselleiro de Medio Ambiente, a la sazón del Bloque cuando vio aquella tropelía paisajística que, por lo visto, requería el progreso.

-¡Mujer!-se excusó el baranda-Es que si seguimos los trámites legales no podemos hacerlo, como quieren los paisanos…

O sea, razón de estado y aguantoformo. Si antes teníamos que soportar las melonadas del gobierno central, ahora debemos añadir a éstas las de diecisiete gobiernos autónomos. El protagonista de Las siete columnas, una de las mejores novelas del gran novelista gallego Wenceslao Fernández Flórez, se llamaba precisamente Acracio. A lo mejor era porque estas cacicadas invitan a ser ácrata permanente.

Así y todo Isabel proyecta una imagen de felicidad que se respiraba en la cena y que parece ser la argamasa que une los sillares del vetusto pazo. Es tan buena anfitriona que hasta dijo que añoraba a Doña María, cosa que al Duende le llenó primero de estupor, y luego de indisimulable orgullo. Tan lejos han llegado esos muñecos radiofónicos a los que daba un poquito de cuerda todos los días. Alrededor de la mesa se sentaban sus hijos, los amigos que nos llevaron allí y otros invitados, se oían voces de nietos y también rondaba un perrito parecido al de la Reina de Inglaterra. La hospitalidad era tan natural que el Duende, que había recorrido la finca con un calzado inapropiado para un día de lluvia y se había calado los pies, perdió la vergüenza y le pidió a Antonio Yordi, el hijo de Isabel, un par de calcetines secos.

-Es porque el enfriamiento se me va a la garganta-se excusó.

Nunca pensó que se atrevería a hacerlo, pero si no se cambia los calcetines hubiera perdido la voz. Y no hubiera podido contar hoy que fue una noche muy grata, y que sólo le faltóaprovechar  las parladeiras, unos poyetes de piedra encastrados en el muro de poniente de los pazos donde los gallegos se sentaban a hablar mientras tomaban hasta el último sol que entra por la ventana. Otra vez será. Si Dios y la ilustre arquitecta gallega quieren.

Un amor nacido el 1 de mayo

f1Aquel 1 de mayo fue el gran día en la vida de Jacoba. Había sido ésta muy azarosa, por cierto. Nacida  en el seno de una familia de derechas, hija de un coronel de intendencia  que presumía de patriotismo por haberle regalado una máquina de liar cigarrillos al general Millán Astray –que, evidentemente, no lo tenía fácil- y de una terrateniente andaluza, fue educada como modelo de la mujer cristiana de su tiempo. El guión lo decía claramente: estudios hasta bachillerato superior, cultura general e idiomas, que son muy importantes. Formación doméstica en la Sección Femenina, con especial dominio de la vainica y del encaje de bolillos. Promoción social con puesta de largo en el casino de la ciudad. Y boda. Boda con un joven de buena familia o, cuando menos, de buena carrera.

Sin embargo Jacoba se desvió bien pronto del camino señalado. A los diez añitos, un domingo que la niñera la vestía para ir a misa, dio el primer aviso. Cuando sus padres la recogían en su habitación, la criatura se plantó con los brazos en jarras como una libertaria precoz y dio la primera muestra de rebeldía…

-Mami, yo no iré a misa –dijo negando con la cabeza-  porque no creo en Dios. Me he enterado de que los Reyes Magos son mentira. Y si ya no creo en ellos, cómo voy a creer en Dios, que hacía cosas mucho más difíciles que traer regalos.

A doña Fuencisla casi se le cayó la dentadura postiza del sobresalto.

A partir de entonces, ella y el coronel intentaron comprar el alma de Jacoba al precio que fuera y devolverla al camino de la salvación. Buenos profesores, viajes, caprichos, fiestas con chicos astutamente escogidos, conferencias y clases de inglés, piano y encuadernación. Pero mientras Jacoba fingía aceptar las reglas de juego seguía marcando las distancias.

-Papá, es que soy de izquierdas-le dijo a su padre cuando éste la sorprendió con la maleta en el hall antes de  largarse  de casa.

Jacoba se iba a Africa porque quería tener un hijo con un negro. Para subrayar que no era un capricho, añadió que no buscaba un negro cualquiera, sino uno que tuviera los ojos claros. Con gran escándalo se fugó al sur de Egipto, donde no le fue difícil quedarse embarazada de un pescador nubio. Al año, cansada de su exótica aventura, cogió al niño y volvió a la casa de sus padres que, como buenos cristianos, la recibieron con los brazos abiertos.

-Mamá, Papá –les dijo mientras les presentaba a su nieto negro- Este es Akenaton… En realidad  no soy tan de izquierdas como para pasarme el resto de mi vida viviendo en una choza y pescando percas en el Nilo.

El coronel y su señora recibieron a Jacoba y Akenaton como la hija y el nieto pródigo. Y a partir de entonces, convencidos de que estaba ganada para su causa, relanzaron su viejo programa para casar bien a su niña.

-Fíjense si es virtuosa –contaban a la salida de misa a sus amistades-que ha adoptado a un niño africano…Es tan rico…¡Le queremos como a un nieto!

Jacoba flirteó con un joven notario, con un capitán grande de España, con el propietario de una fábrica de horchata y con un arquitecto de moda de esos que casualmente ganan todos los concursos públicos. Pero en el momento de la verdad, cuando Akenatón ya no era problema para el aspirante y todo dependía del sí de la niña, rebrotaba su espíritu rebelde de mujer comprometida y lo echaba todo a perder.

-No puedo, cielete-decía para edulcorar su negativa-Te amo, pero mis ideales me prohiben aceptar un destino tan burgués como me espera a tu lado.

Doña Fuencisla desesperaba: Jacoba quería la mula y los mil ducados. Vivir como una reina, sí, pero sin renunciar a sus principios. Corría el 1 de mayo. Y no sabiendo cómo cuadrar ese círculo inquietante que era el futuro de su hija, se le ocurrió sugerir que fuera a la gran manifestación sindical por si  daba allí con su media naranja.

Dios la había iluminado. Jacoba se plantó en Cibeles con Akenatón de la mano, y cuando regresó a casa estaba transfigurada. En su rostro resplandecía la felicidad.

-Mami-le dijo a su madre mientras la abrazaba- Me caso…Al fin he encontrado a un luchador de izquierdas que vive como un rey.

-¿Y quién es él? –preguntó doña Fuencisla aperalando su incertidumbre.

-Adolfo…¡Un liberado sindical!

No se casaron en Los Jerónimos, sino en el ayuntamiento de un pueblo de Segovia. Pero aunque su nieto Akenatón no vestía de terciopelo, sino de polichinela, y no llevaba las arras, sino que derramaba arroz sobre los novios,   doña Fuencisla era feliz. Porque   su hija había cuadrado el círculo y, al fin, se cumplían  sus sueños.

Amas de casa diplomadas

Doña María seguirá currando lo mismo. Pero ahora con la satisfacción de ser Diplomada...

Doña María seguirá currando lo mismo. Pero ahora con la satisfacción de ser Diplomada...

Para Doña María, un político competente era como un buen vendedor de medias de cristal.

De cristal, que es como se decía cuando ella era una muchachita y las medias transparentes eran aún artículo de lujo. En realidad eran de fibra artificial, que entonces aún se decía nylon. Pero mostraban el blanco de la pantorrilla, y con aquella denominación sugerían más fascinación, más glamour. Si la Cenicienta bailaba en palacio con zapatos de cristal, Doña María aspiraba a ser la princesa del Bloque los Arándanos engalanando sus piernas con medias de cristal. Como las de Marlene  Dietrich, que lucía tan buena figura. Nadie le parecía más seductor  que el dependiente de la mercería donde compraba la marquesa para la que ella trabajó cuando dejó el pueblo y se plantó en Madrid. Aquel hombre que, por cierto, se parecía a Sarkozy, abría la caja plana de cartón, levantaba el papel seda que las cubría y tomaba en sus manos aquellas calzas delicadas y brillantes, como un cendal de oro, para mostrárselas a la clienta.

-Se las pone usted, señora, -decía el dependiente – y queda como una artista de cine.

Doña María mantiene que SuárezFelipe, Sarkozy y Zapatero nacieron vendedores de ilusiones, o sea, de  medias de cristal. Y que Aznar en cambio tenía maneras de vendedor de gruesas medias de lana o, peor aún, de zuecos. Es la diferencia entre la labia con glasé y el estilo de lija del nueve  del profesor de Georgetown. Así y todo, aún le quedaba algo al soñador imbatible que es ZP para demostrar el talante que dice llevar dentro. Le faltaba mirar por el ama de casa y mimarla como se merece.

-O sea, que nos reconozca y nos de la importancia que tenemos -reivindicaba ella- O sea, sueldo, seguridad social y categoría.¡Ah!, y un bonomedia por tres pares de medias de cristal al año para que la imagen del ama de casa no salga perjudicada con tantas carreras como se nos hacen.

Sueldo, seguro, reconocimiento, carreras. Qué líos nos hacemos cuando el estado del bienestar no se atreve a decir no a casi nadie. Menos mal que la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega -una mujer tenía que ser- ha venido a poner los puntos sobre las íes prometiendo que las amas de casa podrán diplomarse y, en su caso, trabajar como expertas en dependencia. Según sus palabras, será otra manera de crear puestos de trabajo.

Y doña María está encantada: ya no será gladiadora del hogar, sino titulada. Y con uno de esos diplomas con tinta de oro, letra de pendolista- y quién sabe si hasta la firma de la ministra correspondiente- para enmarcarlo y colgarlo en el comedor.

-¿Y mi sueldo?…¿Y mi seguridas social? -pregunta nuestra entrañable Ingeniera Técnica del Hogar, como seguramente será a partir de ahora.

Los optimistas pronostican machadianamente que se hará camino al andar. Entretanto la vice tranquiliza al colectivo de doñasmarías recordando que tienen su puesto de trabajo asegurado. El actual, claro. Lo que, tal y como están las cosas, no deja de ser otra buena noticia.

El soñador imbatible

Su Pepito Grillo le dice que él es la verdad y la vida, y lo demás son tonterías

Su Pepito Grillo le dice que él es la verdad y la vida, y lo demás son tonterías

Cada vez que dormía  se despertaba con nuevas revelaciones. Definitivamente, él era el elegido para desterrar del diccionario la palabra utopía. Nada de lo que yo sueño es irrealizable, se decía. Y aquella misma mañana anotó los últimos deberes que le imponía su Pepito Grillo particular para mantener incólume, genio y figura hasta la sepultura, su acrisolado ideario reformista.

Tarea 1. Estudiar la implantación del pingüino emperador en los Monegros. Acotación al margen: ¿quién dijo que eso era imposible?

Tarea 2. Transformar el dicho que salga el sol por Antequera para que salga también por esos pueblos de los Picos de Europa que se pasan el invierno sin ver un rayito de sol, oh-oh.oh…

Tarea 3. Sacar a licitación la instalación de arcos iris en todos los municipios de España. Objetivos: dinamizar la construcción, acabar con el paro, ponernos en la vanguardia del I+D y deslumbrar al mundo con una nueva arquitectura del paisaje que precipitará  oleadas de turistas sobre nuestro solar patrio. Anotación a pie de página: magnífica idea.

Tarea 4. Poner en marcha un plan de reconversión de los parados que vayan quedando -apenas unas decenas, después de medidas tan eficaces- en poetas. Se les ofrecerá además el título de Diplomados en Poesía o de Ingenieros Técnicos en Ensoñación Poética, a elección del torpe que, a pesar de las facilidades que recibe, aún siga desempleado. Para perfilar este plan se oirá el dictamen del Consejo de Forrapelotas Asentidores, que tiene la ventaja de conciliar sus grandes conocimientos con la irresistible inclinación a dar siempre la razón al jefe.

Tarea 5. Estudiar la posibilidad de generar nueva biomasa  a partir de los excrementos del escarabajo pelotero, abanderando así con otra original idea nuestro liderazgo en Energías Alternativas. Anotación al pie de esta otra propuesta: ¡Estás sembrao, Pepe Lui! Dada la dispersión de los excrementos de escarabajo, imagínate qué solución para los agricultores que quieran  reconvertir su obsoleto oficio. ¡Trabajo para rato!…

Tarea 6. Proponer un cambio de pigmentación en la piel de los españoles mediante el PIO (Plan de Identificación con Obama, el nuevo fanal de Occidente). El  plan, que persigue la completa identificación en fondo y forma, incluye varios meses de bronceado gratis, con cargo al déficit, en cualquier playa de cualquier país que se haya integrado en la Alianza de Civilizaciones. Anotación al margen: Estás que te sales, ZP. ¡Para que luego hablen del liderazgo de Sarkozy!

Tarea 7. Convocar a todos los países del G-7, G-8, G-20 y Ges diversos para convencerles que no hacen más que pensar chorradas para solucionar la crisis y que, si quieren vencerla, deben seguir su ejemplo. ¡Con lo fácil que es chupar del cuerno de la abundancia! Anotación a mano: ¿Sabrán esos neoliberales codiciosos lo que es la Economía? Vamos, hombre, deficit a mí

Cuentan que cuando despertó, no había despertado. Era el soñador imbatible, y lo suyo era seguir soñando hasta que la realidad se diera cuenta de que estaba equivocada.

Las pensiones, entre Mafo y el Ratoncito Pérez

Frente al catastrofismo de Mafo, confiemos en en Ratoncito Pérez...

Frente al catastrofismo de Mafo, confiemos en en Ratoncito Pérez...

La tía Clota de vez en cuando filosofa. Dice, por ejemplo, que una de las ventajas de ser vieja es que cada día le quedan menos lavaplatos por poner y quitar. Le gustaría, eso sí, porque es muy pulcra para todas sus cosas, que la muerte le sorprendiera con esta maquinita vacía y la vajilla limpia y ordenada en su alacena.

-La civilización dio un gran paso cuando inventó el lavaplatos-le cuenta al perplejo Homper-Pero si hay cosas por las que detesto la idea de vivir eternamente es porque no soportaría estar humillándome todos los días delante  de él…Hay que vivir lo justo, sobrino.

El reproche le sienta bastante mal a Homper, que ya es un hombre mayor y, para más inri, un paria llamado autónomo. Desde que el señor gobernador del Banco España- de quien tiene buena opinión- ha provocado el debate sobre la salud de la  Seguridad Social, vive sin vivir en él.  El futuro que él presumía dorado se va llenando de nubarrones oscuros. Ya no sabe si tendrá que trabajar más años o si la pensión de jubilación  largamente acariciada  se le va a jibarizar para no comprometer los subsidios de tanto parado.

-No te procupes-le tranquiliza la tía- Aquí vive profesor de Ética que me asegura que algún día la gente será tan responsable que no habrá prejubilaciones escandalosas ni gente que rechace un trabajo, por mal pagado que esté, para apuntarse al paro…Entretanto apúntate al optimismo oficial, y el que venga detrás que arree.

El paro creciente, la base de pirámide de los cotizantes menguante, España cada día más longeva y la bolsa de pensiones, pese a todo, asegurada por  el Pacto de Toledo y por una ley. Como si la ley pudiera inventar lo que no hay. Homper piensa si el mentor de la tía Clota no habrá olvidado que el catón del sistema de pensiones es sembrar muchos años para recoger los frutos después. Y  plantea si este gobierno de la Arcadia feliz no estará haciendo con las pensiones públicas la política del avestruz.

-¿Por lo de meter la cabeza bajo el ala y no querer ver lo que se le viene encima?…Más o menos como todos. Eso es lo malo de tener que ser elegido cada cuatro años…Pero eso sí -puntualiza la tía Clota- Al pueblo, ni molestarle con una mala noticia, no sea que se vaya a pensar su voto.

Y al pobre Mafo, que de números sabe y al fin y al cabo es de los suyos, arreándole estopa por tirar de calculadora y pasarse de sincero. Una vez más, hay que matar al mensajero.

-Deberían de haber aprovechado la última crisis de gobierno -ironiza Homper-  para crear el Ministerio del Ratoncito Pérez de las Pensiones.

-No es mala idea-sentencia la tía Clota- Porque para no creer en Dios…hay que ver lo ciegamente que confía Zapatero en los milagros.

Del matrimonio gay y otras dudas

En Vermont también han aprobado el matrimonio gay...

En Vermont también han aprobado el matrimonio gay...

Se pasma Homper de que a su edad tampoco la tía Clota tenga las cosas  del todo claras.

-Figúrate -le decía en su conversación de ayer- Ya sabes que aquí en Vermont se ha legalizado el matrimonio gay. Y mi amiga Edwina se ha puesto hecha un puma, no ha querido ni merendar. Dice que para eso no desembarcó Fred en Anzio, que él se jugó la vida por la democracia, y que si estuviera vivo no lo aprobaría en absoluto.

Homper insinuó tímidamente que todo evoluciona. El pensamiento, la sociedad, no se sabe cuál de los dos primero, pero ambos van cambiando y adaptándose. En aquellos Estados Unidos de Rooswelt o de Truman esa reforma legal era impensable. Tan impensable como les parecería  haber elegido un presidente negro, que es lo que ha hecho ahora su país, tan tradicional.

-Ella dice que esas son pamplinas -contraargumentó Clota- y que no entiende cómo ahora que el matrimonio atraviesas su crisis más gorda los gay se empeñen en casarse. Yo le he dicho que mujer, hay que ser más abiertas, allá cada cual. El que quiera que siga con su matrinovio o su matrinovia. Y el que no, que se case…¿Qué le dirías tú a tu nieto Tim si no le gustan las chicas y es feliz cazando mariposas con su amiguito?…

-Tía, no me preguntes-rezongó Homper-Yo no tengo hijos, ni nietos…

-Se lo digo a Edwina….¿Qué le diría a su nieto Tim si un día éste le confiesa que en realidad esa amistad  de es sólo amor, y que él y el amigo quieren casarse?

-No lo se, tía. No me pongas en un compromiso.

-Pues yo tampoco -admitió la anciana tía Clota- Debe de ser que no soy tan vieja, ¿sabes? Los viejos creen saberlo todo, pero yo estoy llena de dudas.

 -¿Sobre el matrimonio gay?

 -Sobre casi todo…Por eso admiro tanto a los que lo tienen todo claro. Fíjate, si hay algo que he odiado siempre es acostarme con los pies fríos. Pues ahora, que sufro trastornos de circulación y salgo a andar con las amigas con esos zapatos de Goretex que dicen que son tan cómodos, hay muchos días que me acuesto con los pies muy calientes…Y anoche no podía dormir…

-¿Por el calor de los pies?-preguntó Homper altamente sorprendido.

-Por las dudas…Créeme, hijo, ni siquiera estoy segura de que sea más molesto tener los pies fríos que sentir que te arden.

Entradas siguientes »


Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Mis servicios:

El mejor regalo a un ser querido

Podcast:

Escucha La Carcajoda, con Capitán

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 446,242 hits