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Ferrán Adriá en el país de Alicia…

Lloramos porque cierra el Bulli y bramamos porque soñamos con la felicidad sin costes...¿Por qué no entienden que sólo queremos el país de Alicia?...

Dice Doña María que la reacción de su Bloque los Arándanos, mayormente obrero, no se ha hecho esperar. En muchas ventanas aparece una sábana blanca con un crespón. ¿La causa? Ya la podemos imaginar: cierra El Bulli.

-Vamos que vamossuspira en una pausa de la fregona- No se dónde vamos a llegar…

Desde que la crisis asomó su fea jeta habrán cerrado cientos de miles de empresas, cantidad de pequeños negocios, multitud de fábricas y talleres. Estamos casi en los cuatro millones de parados. Pero el dato que airean los periódicos y los informativos y elevan hoy a la categoría de portada es que  el fenomenal artista de lo efímero, el pontífice del hedonismo, uno de los diez españoles más famosos del mundo, Ferrán Adriá, se lo ha pensado mejor y cierra la Meca de los gourmets. Él dice que para viajar, recargar baterías y seguir evolucionando en el birlibirloque de la gastronomía. Otros subrayan sotto voce que los beneficios del negocio habían caído a la mitad.

-Vamos que vamos –insiste doña María- ¡Santa Coloma parió por un deo, y no me lo creo!…

Consternación es la palabra. En un país tan ideal como España nadie puede superar que este refinado templo de la cultura más exquisita cierre sus puertas. Incluso al Duende le tiemblan los dedos ante el teclado del ordenador, mientras escucha por la radio que los barandas de Cataluña y de Castilla la Mancha dicen que nones a los cementerios nucleares. Calentitos y con luz eléctrica, sí. Pero basuras peligrosas, ni de coña.

-Vamos que vamos- comenta doña María mientras comparte el café de media mañana con su vecina Jocelyn- ¿Pero no nos han enseñado a  tener la mula y los mil ducados?…

Quería decir el sueldo del general y la verga del teniente, pero ella, aunque de campo, es fina de espíritu. Como nuestros políticos, que venden lo imposible cuando están de elecciones y luego te tratan de sodomizar con el amargo, y tal vez único, posible. Quizás la doña no atina a ver que España, naturalmente, es un gran país. Y, por ende, un gran, enorme paraíso de la ingenuidad. Así nos lo vendieron: España, el país donde la gastronomía  es más arte que ningún otro y donde la energía quiere ser sólo beneficio, y nunca problema. El país de  Alicia en el país de la maravillas.

Aunque ahora, velay, ya no mole tanto.

Querida Constitución

Con el permiso de Mafalda y de Quino...Y gracias por su préstamoCuenta doña María que Orencio Porrero, un anciano ferroviario muy rojeras que vivía en el Bloque los Arándanos –quizás ya ha muerto- tuvo dos hijas con una libertaria antes de que ésta le abandonase para combatir con Durruti. Otra España. Quiso ponerles el nombre de República y Constitución. Como en el franquismo no lo tenía fácil, les antepuso María. La mayor sería María República y la segunda María Constitución, y así empezaron a llamarles a la muerte del dictador. “A la mayor en el bloque le acabaron llamando Mari Re, que es raro, pero suena bien. Sinencambio a la otra le tocó Mari Cons, que según se dice de corrido no queda tan bonito. La Mari re se hizo bailaora, se casó con un guitarrista de flamenco y acabó abriendo un tablao en la parte del Japón. La Mari Cons, sinencambio, se metió a monja, y ahora ya no le sirve de ná to aquel cambalache de los nombres, porque se llama Sor Clemencia del Sagrado Corazón de Jesús. Tanta infancia ilbertaria y tanto miedo pa luego acabar en eso”.

Debe de ser el sino de la Constitución. Los que hicieron de ella un instrumento para apurar a fondo un fuero especial de por sí discutible, ahora la desprecian, y ni la felicitan el día de su cumpleaños. Qué caraduras. La Constitución les dio la mano y se quieren tomar hasta mucho más allá del codo. Los que la añoraban porque sólo conocían una dictadura, se han aburrido de ella. Y los que dicen sentirse a gusto con la carta magna y la cumplen, se mosquean porque ya muy pocos la respetan. Los mismos que hicieron la ley –y aveces entre ellos el propio gobierno- se amparan ahora en la trampa para decir Diego donde antes decían digo.

Como a la hija del vecino de doña María, habría que cambiarle el nombre. Quizás Sorpormuchosaños. De repente la gente se olvida de lo hubo y del logro que fue salir de aquello en paz y quiere vivir en el país de Jauja, a ser posible a cargo de los demás. Contra el abuso de los nacionalismos históricos, Constitución. Contra la insolidaridad, Constitución. Contra la irresponsabilidad, Constitución. Lo de regresar al franquismo y recordar cómo mirábamos y admirábamos a los pueblos democráticos que la tenían entonces es afortunadamente imposible.

Aunque doña María o las hijas del señor Orencio dicen que algunos se lo  merecerían…

Una batallita “de espaldas al pueblo”

Silencio Banqueros

¡Ah!...Si estos políticos polemizaran menos y curraran más...

Mientras Mariano Rajoy –ya era hora- recuerda que santo Job no hubo más que uno y que el tres de noviembre dará un puñetazo en la mesa del PP, en el Bloque Los Arándanos donde vive Doña María se sigue viviendo la España real. O sea, problemas, sueños y aspiraciones.

-Ya te puedes imaginar-le dice doña María al Duende. No dormimos pensando quién será el próximo presidente de Caja Madrid.

Según esta buena mujer, Marisa tiene dos hijos en paro y a su marido Sabas, bombero, con depresión. No falla con la manguera, pero el hombre padece una disfunción eréctil, y falla con la manguera. No obstante, el tema de conversación en su familia no es el paro, ni la depresión. Como todo el mundo puede entender, lo que les trastorna es no saber cómo acabará la trifulca pepera.

-Marisa y Sabas son de Espe, y quieren que vaya de presidente ese González que va siempre con ella y peina tupé.

Adela por su parte está desesperada: la silla de ruedas de su madre, que vive con ella y con su marido Marcial, no cabe en el ascensor del bloque. Además Adela espera una operación de sus cálculos biliares -tiene turno para dentro de siete meses- y no duerme pensando que su niña Lolinchi se ha hecho maestra y va a dar clases sin chichonera y sin seguro de vida. A pesar de todo, como es lógico en cualquier familia de bien nacidos, no piensa ni en la Ley de Dependencia ni en la reforma de la sanidad o de la educación.

-Están de los nervios pensando que el presidente de Caja Madrid debe ser Rato. Es más, casi todos los días van un brujo y le encargan que haga vudú a los otros candidatos.

Por último, Jocelyn y Bernabé, acechados por las deudas,  han cerrado su peluquería de perros . Tienen dos hijos en paro, una niña medio enganchada con la droga y un cuñado desahuciado de su casa por falta de pago. Pero, naturalmente, no tienen oídos más que para la batallita que paraliza a la oposición de este país.

-Ya ves tú…-dice doña María- Van a manifestarse este fin de semana por las calles con pancartas que dicen GUINDOS PRESIDENTE DE CAJA MADRID o PIZARRO FOR PRESIDENT…¡Lo primero es lo primero!

Exacto, es cuestión de prioridades. Habiendo tantos problemas y carencias, este fuego cruzado que está desangrando al partido de la alternativa es una de esas cosas que según doña María  se hacen de espaldas al pueblo. El llorado Fernando Lázaro Carreter criticaba esta expresión, pues según el docto académica debería decirse a espaldas del pueblo. De espaldas al, o a espaldas de, lo verdaderamente grotesco es que los políticos del PP suman más mierda a la mierda de las semanas pasadas. Y,  de frente o de perfil,  lo que parecen hacer es una peseta, un corte de mangas o una butifarra a los vecinos de doña María y al resto de los ciudadanos que esperaban cambiar este gobierno por otro que  no lo hiciera tan mal.

-A mí el presidente de Caja Madrid me la refanfinfla –se ha sincerado Teófilo, que es el presidente de la Comunidad de Vecinos de Los Arándanos, el enésimo parado del reino- Yo sólo quiero que alguien me de un trabajo.

Tranquilidad y esperanza ( sin retintín). Sea cual sea el elegido, seguro que lo primero que hará cuando se siente en el sillón  presidencial de Caja Madrid es pensar en  nosotros,  levantarse de su trono de oro y venir a rescatarnos de esta odiosa crisis.

Hay gente pa tó

Hay oyentes de radio que se quedaron algo trasnochados...

Hay oyentes de radio que se quedaron algo trasnochados...

Lo bueno de tomar un  micrófono y hablarle a los que escuchan la radio  es que siempre le gustas a alguien. Lo malo, si no te ajustas al tópico –es para mí un placer dirigirme a este público maravilloso, etc, etc- es que inevitablemente también disgustas a otros tantos.

Creía el Duende, como solemos creer todos, que hay valores sobreentendidos, mentirijillas aceptadas por la generalidad de los ciudadanos, sentido común y sentido del humor más o menos repartidos por todas las zonas de la sociedad.  Hablamos y sentimos como nuestra familia o nuestra pandilla, y creemos erróneamente que el mundo es como refleja nuestro espejo. La cosa es que el Duende no era él, sino su alter ego doña María, que se presentó en su nueva emisora  de punta en blanco. Imagínensela, recién pasada por la pelu y coquetamente maquillada, las uñas de manos y pies pintadas de carmesí, abanico español, dos aretes en las orejas, y un elegante vestido indio de algodón que le había regalado su amiga Jocelyn para la ocasión. Y no es que estuviera particularmente dicharachera ni chocarrera. La presentaron, hizo dos o tres comentarios de su familia y aquí paz y después gloria.

Pero hay gente pa tó, que sentenció el famoso torero cuando dicen que le presentaron como filósofo y pensador a un señor que se llamaba Ortega y Gasset. Hay bibliotecarios y sexadores de pollos, funcionarios y okupas,  bailarinas de la danza del vientre y habilitados de clases pasivas, afinadores de pianos y pendolistas, criadores de caracoles y trapenses. Y muchos más, cada uno de su padre y de su madre. En tantos mundos tan diversos, cada cual puede entender el mensaje a su manera.

El caso es que Ely del Valle y Enrique Campo, que son los conductores del programa  donde interviene la gran dama del Bloque los Arándanos habían invitado a los oyentes de la COPE a que mandaran sus comentarios por correo electrónico. Los más eran amables, algunos evocaban con nostalgia a Jiménez Losantos y a César Vidal. La radio es, sobre todo, una costumbre,  y los que no mueven jamás el dial son por lo general refractarios a los cambios de voces. En ese listado de mensajes hubo uno, sin embargo que le dejó descolocá a nuestra heroína. María es el nombre de la madre del Señor –decía el email- y no parece el más adecuado para tomárselo a broma.

-¡Santa Coloma parió por un deo, y no me lo creo!- exclamó la doña sin poder ocultar su contrariedad.

Hubo que consolarla a la pobre mujer recordándole que en todas partes hay gente pa tó.

Amas de casa diplomadas

Doña María seguirá currando lo mismo. Pero ahora con la satisfacción de ser Diplomada...

Doña María seguirá currando lo mismo. Pero ahora con la satisfacción de ser Diplomada...

Para Doña María, un político competente era como un buen vendedor de medias de cristal.

De cristal, que es como se decía cuando ella era una muchachita y las medias transparentes eran aún artículo de lujo. En realidad eran de fibra artificial, que entonces aún se decía nylon. Pero mostraban el blanco de la pantorrilla, y con aquella denominación sugerían más fascinación, más glamour. Si la Cenicienta bailaba en palacio con zapatos de cristal, Doña María aspiraba a ser la princesa del Bloque los Arándanos engalanando sus piernas con medias de cristal. Como las de Marlene  Dietrich, que lucía tan buena figura. Nadie le parecía más seductor  que el dependiente de la mercería donde compraba la marquesa para la que ella trabajó cuando dejó el pueblo y se plantó en Madrid. Aquel hombre que, por cierto, se parecía a Sarkozy, abría la caja plana de cartón, levantaba el papel seda que las cubría y tomaba en sus manos aquellas calzas delicadas y brillantes, como un cendal de oro, para mostrárselas a la clienta.

-Se las pone usted, señora, -decía el dependiente – y queda como una artista de cine.

Doña María mantiene que SuárezFelipe, Sarkozy y Zapatero nacieron vendedores de ilusiones, o sea, de  medias de cristal. Y que Aznar en cambio tenía maneras de vendedor de gruesas medias de lana o, peor aún, de zuecos. Es la diferencia entre la labia con glasé y el estilo de lija del nueve  del profesor de Georgetown. Así y todo, aún le quedaba algo al soñador imbatible que es ZP para demostrar el talante que dice llevar dentro. Le faltaba mirar por el ama de casa y mimarla como se merece.

-O sea, que nos reconozca y nos de la importancia que tenemos -reivindicaba ella- O sea, sueldo, seguridad social y categoría.¡Ah!, y un bonomedia por tres pares de medias de cristal al año para que la imagen del ama de casa no salga perjudicada con tantas carreras como se nos hacen.

Sueldo, seguro, reconocimiento, carreras. Qué líos nos hacemos cuando el estado del bienestar no se atreve a decir no a casi nadie. Menos mal que la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega -una mujer tenía que ser- ha venido a poner los puntos sobre las íes prometiendo que las amas de casa podrán diplomarse y, en su caso, trabajar como expertas en dependencia. Según sus palabras, será otra manera de crear puestos de trabajo.

Y doña María está encantada: ya no será gladiadora del hogar, sino titulada. Y con uno de esos diplomas con tinta de oro, letra de pendolista- y quién sabe si hasta la firma de la ministra correspondiente- para enmarcarlo y colgarlo en el comedor.

-¿Y mi sueldo?…¿Y mi seguridas social? -pregunta nuestra entrañable Ingeniera Técnica del Hogar, como seguramente será a partir de ahora.

Los optimistas pronostican machadianamente que se hará camino al andar. Entretanto la vice tranquiliza al colectivo de doñasmarías recordando que tienen su puesto de trabajo asegurado. El actual, claro. Lo que, tal y como están las cosas, no deja de ser otra buena noticia.

La estatura de Paul Newman

Tendrán que hacer con la de Paul Newman otra cara como las de Mount Rushmore - piensa Homper. Ha visto Homper esas caras, como las hemos visto todos, en muchas películas. Cuatro enormes rostros tallados en las rocas, que corresponden a Washington, Jefferson, F. Rooswelt y Lincoln. Se supone que era grande el mérito de los así representados, pero…¿y el de los canteros que los esculpieron? No han pasado a la historia, aunque los dueños de esos rostros sí lo hicieron. Fueron políticos. Y a pesar de eso, pásmense, héroes de la joven nación estadounidense.

Los americanos son así, tienen sus héroes y están encantados con ellos. Hasta John Wayne, vaquero eterno apodado el Duke, sobrevive en una estatua ecuestre en el pueblo donde nació. Wayne era alto, y en sus western crepusculares claramente barrigón. El caballo le quedaba canijo, como de juguete (casi todos los caballos de las películas del oeste lo son, fíjense), pero aunque en Europa nos cargaba por ser de derechas y amigo de los boinas verdes, en el país del tío Sam era considerado como un símbolo. Y allá -o más allá- le tienen, inmortal en su estatua, como si de un emperador romano se tratara.

Había sin embargo en Wayne un pelo de gañanía y unos andares de chusquero que le impedirían ascender hasta el Olimpo. Se entiende que los dioses, además de sabios, inteligentes y bellos, deben irradiar bondad y nobleza, y de entre todos los astros del cine nadie se pudo comparar en este aspecto con Paul Newman. Sus azules ajos hacían derretirse a las mujeres. Su sonrisa, directamente, las desmayaba. Homper mismo ha tenido que hacer esta noche de SAMUR psicológico a distancia: alguien le había dicho que en el popular bloque de Los Arándanos su muy querida doña María cerraba un sobre destinado al Señor Juez conteniendo un lacónico mensaje. Señor juez, por la presente le comunico que servidora se dispone a suicidarse ingiriendo un cotail de Fairy con barbitúricos, pues con todos los respetos pa mi Manolo, la vida sin Paul Newman no tiene sentido. Se despide de usted suya afetísima suicida y servidora, María, gladiadora del hogar y gruesa de los nervios. No se precipite, María-le dijo Homper. Si usted se había enamorado de él sin verle jamás, ahora aún sentirá más intensamente. Porque vamos a tener Paul Newman hasta en la sopa.

No en la sopa, pero sí en una salsa con su rostro impreso en la etiqueta está desde hace tiempo el inolvidable actor. Como es sabido, creó una salsa que en Estados Unidos se vende como churros, y el dinero lo destinó a fines sociales. Por eso, y por sus excelencias como actor, nos caía bien incluso a los hombres. Sólo en Camino de perdición le recuerda uno de villano, pero su físico desparramaba tanta nobleza que costaba creer que sus víctimas no merecieran morir asesinadas.

Un amigo de Homper, más bajito que él, pero bastante más importante, asegura que en un ascensor de San Francisco coincidió con Newman, se puso a su lado y se quedó encantado al ver que le superaba en algún centímetro. Dará igual: desde la tierra  todos los del Olimpo parecen igual de altos. Aunque éste, por ser del mismo país donde esculpen a sus glorias en las montañas, merecería la misma grandilocuencia monumental aquí en la tierra como en el cielo.  Newman  del lado derecho, Newman de frente, Newman del lado izquierdo. Talladas en piedra y para la eternidad. Tres versiones como las de Mount Rushmore de un tipo más bien bajito que supo alcanzar la estatura de los dioses

¿Qué te vas a poner para la boda?

Le cuenta doña María al Duende que eso de la igualdad entre el hombre y la mujer es mu correlativo. En su jerga, quiere decir que regulín regulán, unas veces más y otras menos, y se apoya en el ejemplo de Meli, una vecina del bloque los Arándanos que se queja de que mientras los hombres llevan generaciones solucionando el problema de qué ponerse en las bodas con un traje oscuro del que nadie comenta nada, ellas tienen que desvivirse por aparentar que estrenan uno cada vez. Otra injusticia, otro sinvivir, otra poblemática más de de espaldas al pueblo y, mayormente, a la mujer.

Da la casualidad de que Meli trabaja como señora de la limpieza en el complejo de Moncloa, como llaman los periodistas al conjunto al palacio presidencial y los edificios anejos. Entre sus compañeras de trabajo causa asombro el fondo de armario de la principal impulsora de la igualdad, que es la vicepresidenta María

Fernández de la Vega... ¿vestida de Dña Maria?

Fernández de la Vega... ¿vestida de Dña María?

Teresa Fernández de la Vega. Ellas han hecho circular la leyenda de que bajo sus oficinas existe un túnel secreto que perforaron en la guerra civil para el asedio de Madrid que ha sido acondicionado como armario ropero de la vice. Ya ves si tiene fondo su armario pa que pueda estrenar un modelito cada vez que da una rueda de prensa. La vice tiene fama de trabajadora discreta y eficaz, y probablemente lo sea. Pero a Meli y a doña María no se les escapa que es, además muy coqueta. Tanto como profundo es su fondo de armario, donde deben de caber un número de  modelitos al  que las gladiadoras del hogar corrientes y molientes difícilmente podrán aspirar.

Así las cosas…¿cómo van a lucir igual todas las mujeres, si la más importante de las españolas parece que estrena un modelo cada día? Podía neutralizar esa injusticia la señora de la Vega insistiendo en que sus aliños indumentarios son  servidumbres del cargo, y difundiendo el mensaje de que las distancias entre el hombre y la mujer se acortarán cuando las doñasmarías pasen y puedan ponerse un único traje suntuario sin ser  objeto de comentarios malignos. Pero nadie dice eso, y tanto a Meli como a doña María se les presenta un otoño picudo. Ya ves -se quejan al Duende- Estamos en crisis, cuatro bodas a la vista y el armario de servidoras con menos fondo que una caja de bombones. ¿A qué espera Zapatero para ayudarnos a mantener la buena imagen de la mujer española?

Lo que nos faltaba. Un Cheque Model guay con cargo al déficit público  para que Meli, María y compañía se acerquen, al menos por el forro, al ideal igualitario que persigue nuestro gobierno. Y aún así, ellos en su traje oscuro reventón no ocultarán su tripa cervecera, mientras que ellas seguirán haciendo régimen por lucir buen tipo. ¡Ay, Señor, cuán largo es el camino de la igualdad!…

Homper y el acelerador de partículas

Corría  la Era de la Información, en su período de la Divulgación Superior. Se caracterizaba éste por la creencia de que, rebasado el tiempo del subdesarrollo y las tiranías, se había consagrado el derecho universal de los hombres a saber de todo. El que no lo había aprendido en los libros lo sabría por los periódicos, las revistas, los programas de radio y de televisión y esa etérea red de eruditos que se ocultaban en Internet.

Hasta en los kioscos de prensa se aprendía sin comprar nada: llegaba el ignorante, se paraba a mirar las colecciones de fascículos y se doctoraba en temas tan interesantes como insectos, minerales, personajes de la historia modelados en plomo, teteras, casitas de muñecas, historia de la aviación, el cine a través de sus películas, premios Nobel de literatura,  y hasta los huevos de Fabergé. No es que éste es que fuera tan viril como el maltratado Javier Bardem. Sino que, joyero iluminado por el buen gusto suntuario, diseñó para el Zar de Rusia una colección de huevos con materiales preciosos que, colgados a modo de dije en el cuello de la zarina o expuestos en la vitrinita de cristal de un piso del bloque de los Arándanos, quedaban  preciosos.

Pero esta vez la avalancha de ciencia y sabiduría  le aplastaba a Homper (el Hombre Perplejo: hemos perfeccionado su nombre, que así se parece más al impar Homer Simpson).

Los científicos habían decidido emular la creación del mundo poniendo en marcha un acelerador de partículas que iba a revolucionar la física y a demostrar de una vez por todas que la vida es pura evolución. Lo más llamativo no era que hubieran imaginado ese invento tan asombroso. Sino que todo lo que no tenían de fe en Dios lo tenían de fe en el hombre. Sorprendentemente, los científicos lo contaban convencidos de que el resto de los mortales lo entenderíamos. La razón, al cabo, lo ilumina todo.

Así, el concienzudo Homper, que se empeña en comprender cuanto llama su atención, había  intentado ordenar en su cacumen conceptos como ITER, CERN, y LHC. Añadiendo a ello datos tan espectaculares como el paquete de mil millones de protones circulando por un Donut hueco y subterráneo de 27 kilómetros de longitud a la velocidad de la luz que chocaría contra otro haz de partículas del tamaño de un  pelo. El asombro no acababa ahí. Sino que del choque entre esas partículas enloquecidas se producirá un fenómeno como el del Big Bang (no confundir con el Big Ben, como hace Braulio). Con la posibilidad de encontrar en el camino al Bosón  de Higgs -nadie nos ha explicado qué carajo es un bosón ni quién es ese Higos- y, lo que es más grave, un agujero negro por donde nuestro universo podría ser succionado como el agua por el sumidero. Menos mal que contra eso el pesqui de Braulio ya ha planeado un una malla de cables interplanetaria que retenga a nuestro planeta donde está, a ver si encima de la crisis vamos a tener que soportar el sinvivir del fin del mundo, ¿no te digo?

Oprimido y preocupado por tan descomunal dosis de conocimientos científicos que pulverizaba su fe en la ciencia, Homper aprovechó estos días tormentosos de septiembre y se dirigió al castillo de Gormaz, una ruinosa ciudadela solitaria asomada a un bello arco del Duero desde donde se ve la grandeza de la mística Castilla. El escenario perfecto para otro Sinaí donde vuelva a hablar Dios. Un rayo rasgó la espesa cortina de nubarrones, y Homper entendió que el creador se hacía presente.

-Señor, he venido a reencontrarme contigo-dijo Homper postrado de hinojos.

-Qué raro -musitó el Señor-Si ya casi todos me han sustituido por la razón y la ciencia.

Se hizo un silencio cósmico en medio del fragor de la tormenta. Homper abrió sus brazos y se disculpó implorante.

-Pues ya ves, Señor…Es difícil creer en ti, pero…¡anda que en lo que cuentan los físicos!…

El cuento de los nombres

Camila Figuerola-Ferretti

Camila Figuerola-Ferretti

No era por Shakespeare ni por el Kaiser. Tampoco por el significado de su etimología, que descansa en el will anglosajón, y que hace referencia a la voluntad. El Duende puso Guillermo a su primer hijo como homenaje a Guillermo Brown, el niño travieso que él no se atrevió a ser.

Pero el hombre propone y Dios dispone. Pasó el tiempo y el muchacho, que intentó leer alguna de las aventuras escritas por Richmal Crompton -pseudónimo que encubría a una mujer- no se interesó nada por el héroe que le había prestado su nombre. A su padre le parecía una creación genial, y sus aventuras, con unas ilustraciones de inconfundible estilo, divertidísimas. Pero para la generación siguiente, moldeada por Locomotoro, los payasos de la Tele y Matzinger Zeta, esa literatura ya no tenía sentido. Quedó el nombre descolgado, como le explicaba un día a su buen amigo José Luis Borau.

-¿Y si luego nace una niña le pondrás Celia?- le preguntó éste muerto de risa -Y al pequeño…¿Cuchifritín?

Creía el cineasta, no sin cierta razón, que el Duende quería bautizar a sus hijos en el fascinante mundo de la fantasía.

Vaya a saber por qué razón se eligen los nombres de los hijos. Unas veces, por recuerdo a alguien que se llamó así. Otras, por simple eufonía: suena bien y a los padres les llena de satisfacción pronunciarlo. El caso es que en la memoria de la niñez, que es la que manda en las convicciones iniciales, el nombre queda marcado por la personalidad del primer onomástico que conocimos. El Duende se sorprendió al saber que Catalina es nombre de emperatriz, porque la primera Catalina que él conoció era cocinera, y la segunda, pipera. Su suegra, gran mujer, también se llamó Catalina. Obviamente, sólo le recordó su parentesco con Catalina la Grande, que le parecía más fina.

Ahora nace la tercera nieta del Duende, que se llamará Camila. Algunas vecindonas del Bloque los Arándanos creerán que es por la Parker-Bowles. Nada que ver. La primera Camila de su vida era una de Las niñas modelo, uno de las numerosos relatos infantiles de la Condesa Segur. Parece que los está viendo en unos libros con cubiertas de cartón, primorosamente editados por la Editorial Aguilar. Memorias de un burro, Mauricio el jorobado, Las desgracias de Sofía…La familia creía que había venido al mundo sólo una niña, y los padres probablemente eligieron su nombre por motivos bien distintos de los que uno cree. Allá cada cual con sus razones. Pero la verdad es que lo que ha nacido con Camila, sana, redonda y con chapetas coloradas como un botijillo, es otro precioso cuento. Al tiempo.

Nuestra adorable Jocelyn

Entre los recientes comentaristas del blog ha descubierto el Duende a Joce. Joce  es el apócope de Jocelyn, la íntima amiga de doña María, cuya novelesca historia es todo un ejemplo de superación. Los curiosos podrán conocer sus peripecias -no siempre ejemplares- en el capítulo 8 de Las poblemáticas de doña María, pero quizás aún haya quien la recuerde de sus intervenciones en Hoy por hoy. Jocelyn entraba de cuando en cuando por teléfono,  y era el pasmo de Iñaki Gabilondo. ¿Quién es? -le preguntaba al Duende- ¿De dónde has sacado a esta chica tan graciosa?. Por cierto, viéndole ahora como severo observador de la realidad en la 4, nadie diría que este hombre  se reía a mandíbula batiente escuchando a las dos vecindonas de Los Arándanos. Qué pena que Aznar le cambiara el metabolismo.

 Jocelyn era un ejemplo puro de radio  natural, tan fresca y espontánea como la persona que le daba vida. No se trataba de una actriz ni de una periodista, sino de una pipiola recién graduada en Ciencias de la Información  que buscaba trabajo como creativa en la agencia del Duende, donde pronto se integró y se entendió  las mil maravillas con todos. El guión era tan  sencillo como llegar a la oficina a las nueve, echar un vistazo a los periódicos, y decirle a Joce: doña María cuenta contigo para hablar de la poblemática  de las carreras de las medias. No hacía falta más, porque a la chica le sobraba desparpajo. El Duende se subía a la Vespa y diez minutos después estaba en la SER tan pancho. Ya le sacarían las castañas del fuego María y la simpar Jocelyn

 La verdadera identidad de las voces de la radio es siempre un reto para el oyente. Nadie escuchando a aquella criatura tan simpática y divertida podría imaginar el drama que había vivido de niña. Inés -que así se llamaba en realidad- era la hija del comandante Jesús Velasco, asesinado por ETA en 1980. También lo es de Ana Vidal-Abarca, una auténtica heroína civil que, al menos para el Duende, está en el apartado de mujeres admirables sólo un poco por detrás de Santa Teresa, Agustina de Aragón o Manuela Malasaña. Y aún no sabe uno si es peor haber luchado contra el miedo y la insensibilidad que provocaba el terrorismo entonces que contra el gabacho invasor. Porque en 1808 se levantó el pueblo en armas, pero cuando esos canallas que algunos llaman gudaris mataron al padre de Inés, había que contemporizar. Han tenido que pasar veintiocho años para que un tribunal prohíba que un parque infantil lleve el nombre del asesino. Hay que ser  santo para resistir con dignidad tanto dolor e incomprensión.

 Fuera la mano de esa madre estupenda, o de ese Dios que dicen que tuerce los renglones para escribir recto, el caso es que Inés ha resultado ser una de las mujeres más alegres y felices que uno conoce. Aún en la agencia, ocultaba discretamente su llanto cada vez que la ETA reabría su herida infantil con un nuevo atentado. Pero su carácter -de casta le viene al galgo- podía con todo. Después de haberse casado con un tipo cabal y de haber criado tres recentales que parecen la defensa del Alavés, hoy es creativa free lance a tiempo parcial, y amiga generosa y entusiasta  mañana, tarde y noche. Su alegría y su contagioso deseo de disfrutar la vida son un bálsamo para los pusilánimes, y un fracaso para los terroristas que mataron a Chus Velasco.

 Muerte, ¿dónde está tu aguijón?…Infierno…¿dónde tu victoria?  Esta cita   de Corintios  se incluye en el Réquiem Alemán de Brahms  que el Duende canta este fin de semana. Y al ensayarlo con sus compañeros de coro, se acordaba de  la invencible sonrisa de Inés. Ese sol de  chiquilla que para doña María, más de Manolo Escobar que de  Brahms, siempre será la adorable Jocelyn.      

Un mensaje curioso

SMS Mensaje

(Foto de mariajose

Texto de SMS llegado al teléfono móvil del Duende hace tres semanas. Te agradecería que trasladases a doña María este problema. He estrenado unos zapatos nuevos, pero al andar me comen los calcetines y me tengo que parar a estirarlos constantemente, con el consiguiente engorro y pérdida de compostura. La veterana gladiadora del hogar, tan curtida en denunciar y combatir estas pejigueras diagnosticó de inmediato: poblemática  de forro interior de zapato agarrón hecho de espaldas al pueblo.

Está  probado que si el forro, especialmente del talón, es de piel vuelta y ciñe muy estrechamente esta parte del pie, es muy probable que retenga algo al calcetín cada vez que aquél se levanta para iniciar un nuevo paso. El efecto agarrón se incrementará si el calcetín aprisionado, en lugar de ser de un tejido artificial como la lycra, es de lana o de algodón, pues en este caso a la naturaleza antideslizante del material A (forro del zapato) se suma la rugosidad del material B (calcetín). Elemental, querido Watson. Esto lo sabe hasta una vecina del bloque Los Arándanos que no ha leído una sola novela de Sherlock Holmes.

 Pero, como señala ella misma, es sorprendente lo que tarda en aprender el género humano las evidencias de la física. Está también más que científicamente demostrado que no hay manera de escanciar el líquido sin derramar algo sobre el mantel, si el pitorro o la hendidura del borde superior del recipiente contenedor no describe la curvatura adecuada. A doña María le sorprende ver cómo se siguen diseñando y vendiendo cantidad de jarras, teteras, cafeteras y otras vasijas con vertiente diseñada en línea recta, y no curva primero ascendente y luego levemente descendente, que es lo fetén. O sea, con lo que ella llama picos o  pitorros derramones. Lo fantástico del caso es que semejante engendro del menaje precisamente abunda en el sector hostelero, y muy especialmente en esas tascas y mesones donde en verano se sirven tantas sangrías. Los lectores del blog podrían hacer una buena aportación a la historia del pensamiento económico y ecológico si hacen el cálculo del gasto en energía y detergente y de contaminación por vertidos que la humanidad ocasiona por esta gilipollez mantenida tercamente de generación  en generación. Y las cumbres sobre el medio ambiente sin meterle mano a esta poblemática.

No eran sin embargo estos pequeños entuertos  el objeto primordial de esta entrada en el blog. Sino el recordar que los mensajes SMS deben firmarse. Durante muchos días estuvo el Duende dando vueltas al caletre por encontrar de quién entre sus amigos/as y conocidos/as podía partir tan interesante observación. No estaba entre los nominados en su agenda, pues de lo contrario hubiera aparecido su nombre. ¿Sería hombre o mujer? ¿Joven o de su edad? ¿De ciencias o de letras? ¿Funcionario, empleado,  profesional liberal, militar con o sin graduación, eclesiástico, sus labores?

Pueden jugar a los detectives, porque la respuesta recuerda una vez más que la vida te da sorpresas. Y que hasta los personajes que tienen grandes problemas en los que pensar olvidan de vez en cuando su cara adusta y hacen un ingenioso guiño al sentido del humor.

Cracias al amigo que se acordó de doña María mientras caminaba. Y que no se preocupe, pues si la intriga de los lectores  es tan insoportable que debe revelar su nombre, su ya notable personalidad saldrá ganando, sin duda.

Los calzoncillos tampoco son lo que eran

Calzoncillos sin apertura

(Foto de Simpson Twin)

 Especulan las vecinas del Bloque los Arándanos sobre si el slip del famoso anuncio de Beckham tiene ventanita. A ellas en definitiva es probable que les de igual, pues van al bulto. Pero al que quiera imitar al ídolo comprando un modelo  de su marca no. Antes los calzoncillos podían ser largos (llamados marianos), tipo boxer o slip. Los había de algodón, de fibra, de punto, blancos, estampados, de colores…Pero a ninguno le faltaba lo fundamental, que es la apertura frontal. Elemental, querido Watson: ya lo decía el viejísimo chiste de la anciana madre superiora paseando con la novicia por el huerto. A la vuelta de un macizo de  rododendros sorprenden al jardinero aliviando la vejiga. ¿Ve usted, hermana? -le dice la monja veterana a la novicia- ¡Qué práctico  lo de la caña! La caña ha tenido siempre ventana donde asomarse, hasta que a alguno de estos genios que marcan tendencias decidió convertir al calzoncillo de toda la vida en una braga sin abertura. Cuántas estupideces se hacen en nombre de la moda.

Hace un par de años, cuando el Duende aún tenía algo que decir en RNE, les comenté a Capitán y al ciudadano García  su sorpresa al estrenar un pijama comprado -verdad que precipitadamente-en un centro comercial de la Gran Vía de Madrid. Fue al cuarto de baño y allí descubrió que no tenía bragueta. A Capitán y García, que son mucho más jóvenes y más modernos que el Duende, les sorprendía que tal cosa le sorprendiera al Duende. Venían a decir que eso era lo normal en las prendas más íntimas de la moda masculina juvenil. Santa Coloma parió por un deo, y no me lo creo, se dijo el Duende. ¿Acabarán haciendo también casas sin puertas ni ventanas, agujas sin ojos y rosquillas sin agujeros? A cuánta majadería lleva la modernidad.

Porque como el hábito no hace  al monje, y el monje sigue haciendo pis, lo que antes era un pispás se ha convertido en una compleja maniobra de varias fases. 1. Desabrochado de cinturón. 2. Bajada del slip/calzoncillo hasta por debajo del nivel oportuno. 3. Extracción de la cañita , que decía la madre superiora.. 4. Orientación de la misma. 5. Evacuación. 6. Restitución de todo lo  citado a su estado original.

La buena de doña María es una de las más críticas con este cambio, claramente a peor, en los calzoncillos de toda la vida. Según la Petri, vecina de los Arándanos que trabaja como señora de la limpieza en una discoteca, los propios jóvenes pasan tanta vergüenza en esta maniobra  que en lugar de hacerla a la vista de sus colegas que se cuelan en el de señoras buscando más privacidad. Y velay la poblemática, -apunta con su buen criterio-  porque si ya les cuesta apuntar a la taza cuando la cañita asoma por su ventanita normal, no veas cargados de copas y con esos calzoncillos sin bragueta. Lo dejan tó regao como con aspersor, ya te digo. ¡Y tó por esos calzoncillos de espaldas al pueblo!…

De espaldas al pueblo, esa es la clave. También en el Reino Unido la poblemática ha saltado a la BBC. Y Jeremy Paxman, su presentador estrella, ha criticado desde su programa Newsnight que los calzoncillos de Max & Spencer, que visten por dentro a uno de cada cinco británicos ya no son lo que eran, desatando con su pintoresca acusación un cataclismo en la empresa. A veces el mundo se complica la vida tontamente. Las ciencias adelantan que es una barbaridad, pero mientras que el millonario Richard Branson anuncia que usted podrá ser turista del espacio en unos años, los fabricantes de calzoncillos no dejan volar a ese pajarito polivalente que nos distingue a los hombres. Y la contradicción la resume doña María en su atinada jerga: desengáñate, Duende, que también en los calzoncillos se ve que eso del pogreso es mu correlativo. 

El consejo del señor conde

 

AreilzaEra aquella de Hoy por hoy una mesa semicircular, como la de casi todos los estudios de radio, pero muy singular. En el centro, Iñaki Gabilondo, y a sus lados los colaboradores que iban entrando alternativamente. Entre otros, el gran Luis del Val -que es como ese centrocampista de seguro rendimiento que todos los entrenadores quieren para su equipo-, Antonio Alvarez Solís, un veterano periodista de fina pluma, gran memoria histórica y humor algo atrabiliario, Andrés Amorós, que recomendaba un libro, José María de Areilza, que analizaba la política internacional, y este Duende. Puede que coincidiéramos más, no lo recuerdo ahora.

En el tramo de una hora de radio comercial, que si se quitan los informativos y la publicidad no dura más de treinta y cinco minutos, cada cual hacía su numerito. Iñaki jamás hablaba del Duende. Para él doña María lo era a todos los efectos, y si por casualidad irrumpía en antena la noticia macabra de un atentado de ETA y solicitaba una opinión de urgencia a los concurrentes, doña María tenía que ser verosímil, y guardar fidelidad a la caricatura sin perderle el respeto al momento. Nunca lo pasó tan mal el Duende. Un día Areilza faltó, porque por la tarde ingresaba en la Academia de la Lengua, y Gabilondo decidió que le rindiéramos homenaje los presentes en el estudio. Pero entonces doña María lo tuvo más fácil. Mira, Iñaki, bonito -le dijo-, no me pidas discursos, porque yo hablo con faltas de ortografía. Lo más que puedo hacer por don José María, que es mayormente mu elegante y presumío, es plancharle el traje ese de pingüino tan suntuario que se ponen los académicos.

Nunca olvidará el Duende la cara de pasmo distinguido que ponía su contertulio José María de Areilza cuando, después de analizar con su clarividencia y su pulido verbo la salud del eje París-Bonn o la firmeza de Inglaterra frente a Europa, debía escuchar por boca de doña María el escándalo que había producido en el Bloque los Arándanos la aparición de unas bragas de lamé en el ascensor. Su condición de aristócrata pugnaba con su diplomático sentido de la discreción. Y aunque probablemente no acababa de entenderlas, escuchaba con afectada cortesía las poblemáticas de nuestra gruesa amiga. El conde de Motrico, además de buena cabeza, mejor fortuna y excelente mano para la política, tenía fama de galanteador internacional. Cuando fue embajador en la Argentina de Perón deslumbró a Evita, y alguien que estaba presente cuando como ministro de Asunto de Exteriores del primer gobierno del Rey fue presentado a la Thatcher, me contó lo que puede considerarse como un piropo histórico que salió de sus labios. De vuestra inteligencia y talento político ya tenía noticia -dicen que dijo en su perfecto inglés a la dama de hierro- Pero nadie me había hablado de lo que gana al natural vuestra belleza. Metternich a su lado un patán, ya les cuento.

Un día, después de observar a doña María, Areilza se acercó al Duende, le puso la mano en el hombro y le dio un consejo. Lo hace usted muy bien -le dijo- Pero debería pasar un año en Estados Unidos, para ver a los showmen de allá. El Duende se quedó estupefacto, a lo que el veterano político insistió. Vaya, hombre…¿Qué le retiene aquí?.

No se le ocurría pensar que uno tendría sus obligaciones, y que su fortuna no aguantaría un año de viaje perfeccionando escuela. Pero el que es guapo, rico y distinguido, el que lo ha conseguido casi todo -sólo le falto alcanzar la presidencia de gobierno- pierde el sentido de la realidad y tiende a convertirse en la medida de todas las cosas. O quizá hablara así por haber sido ministro de Asuntos Exteriores. Uno ve tanto mundo, que al final olvida lo que aquí vale un peine.


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