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Obama y Zp, échale guindas al pavo

Llegó un civil con bigotes.../ Entró en el Despechpo oval / ¡A la orden, mis presidentes.../pa lo que quieran mandar!...

Llegó un civil con bigotes.../ Entró en el Despacho Oval / ¡A la orden, mis presidentes.../pa lo que quieran mandar!...

Antes de ser un simple jubileta, Homper, cómo no, soñó lo suyo.

No sólo con varias amadas imposibles, sino algo tan comprensible en la edad de la inocencia como ser héroe, santo o artista universal. Algunas noches soñaba que se ennoviaba con Romy Scheider y se casaba con ella en el castillo ese de Francisco José que salía en las películas de Sissi. Otras, que curaba cuerpos y almas como Albert Schweitzer o el padre Damian de Molokai. En otros sueños más esforzados se adelantaba a Amundsen y era el primero en poner el pie en el Polo Sur. Luego vino la vida con el formón de los rebajes, y a la vista de que su carrera le cortaba alas se conformó con pequeños suspiros de la imaginación. Uno de los últimos es escribir una zarzuela moderna que parodie con guasa castiza la España actual.

-No quiero morirme con esa frustración, como Luis Aguilé –le comenta a su tía Clota..

-Pobre, no lo sabía…-se  lamenta la anciana sin levantar la vista del punto-¿Sabes que a mí me hacía gracia? Me daba la sensación de que hacía su propia caricatura…Pero si tú tienes ese mismo capricho, no te prives…Aprovecha la entrevista de Obama con ZP. Y haz el favor de incluír como número fuerte una actualización del Échale guindas al pavo de Morena Clara¡No me digas que no tiene gracia que el Presidente de los Estados Unidos nos pida la ayuda de la Guardia Civil para acabar con la guerra de Afganistán!…

Y ella misma se pone a cantar como Imperio Argentina. Entró un civil con bigotes/ Ojú, qué miedo, chavó…/ Se echó un fusil a la cara/ Y de esta manera habló/ Echalé guindas al pavo…

Y Homper se ríe sinceramente. La pobre Guardia Civil, ese tricornio acharolado que es como la silueta del toro de Osborne de la España más negra. El benemérito Instituto, repartido por toda España en unas casas-cuarteles donde tienen que pedir vez para ir al cuarto de baño, y se asan de calor o se arricen de frío. El cuerpo armado que fundó el Duque de Ahumada, teñido de oprobio por la muerte de García Lorca, espanto de gitanos y de progres como los que nos gobiernan, dril verde y sueldo escasito, a mandar, que tanto obedecía a Azaña como a Franco o a  Zapatero. Y ahora, velay las cosas, objeto  de la negociación entre los dos líderes planetarios que arreglan el mundo desde la Casa Blanca. Ironías del destino. La misma Guardia Civil  de los cuadros de Gutiérrez Solana o de los Esperpentos de Valle-Inclán, tan pueblerina y leyenda negra, salvándole los muebles al buenismo universal que interpretan los dos  grandes pacificadores.

-Tomo nota-dice Homper-Y gracias por la idea…Ya veo un coro de picoletos irrumpiendo en el Despacho Oval bailando como la Imperio y Miguel LigeroEchale guindas al pavo/ Echale guindas al pavo que yo le echaré a la pava…Echalé guindas al pavo…/Que nos mandan a la guerra/ Lo pide la Casa Blanca…

Y encima el mismo día que los de la Memoria Histórica pretenden cambiar el Todo por la Patria de los cuarteles por un Todo por la Democracia. Todo por la Patria, por la Democracia o, como ironizaba ayer Carlos Herrera, por la Paz tria. Pero, échale guindas al pavo: todo con el denostado, arcaico y luego dirán que casposo tricornio de la Guardia Civil.

La tía Clota hubiera enseñado la foto

Mí no entender...¿Tanto mal les hace a las niñas de ZP que el mundo las vea conmigo?

Mí no entender...¿Tanto mal les hace a las niñas de ZP que el mundo las vea conmigo?

-Cuando se lo he explicado a Edwina y Thelma no han entendido nada-dice la tía Clota.

Edwina y Thelma son las otras chicas de oro de Tinmouth, el pueblo del estado de Vermont donde vive la tía de Homper. Los europeos tendemos a creer que el pueblo norteamericano es más simple que nosotros. La propia tía Clota está de acuerdo en eso, pero en este caso defiende a su país de adopción. Dice que la que han armado los Zapatero a cuenta de la famosa foto con las nenas es una exageración. Y que sus amigas americanas, que no están al tanto de la peculiar sensibilidad de nuestro presidente y su señora, piensan, no sin razón, que ahora los que estarán mosqueados serán los Obama.

-Pobre Obama-suspira-¿Cómo iba a pensar que molestaría que colgaran la foto con la familia ZP en la web de la Casa Blanca? ¿No decían que  desde que metió la pata despreciando las barras y estrellas estaba como loco por estrechar relaciones con el Presidente de los Estados Unidos? Pues ahí tenía la prueba de su éxito al conseguir que le reciban: pelillos a la mar y hasta fotos con las nenas

Homper escucha a su anciana tía desde España y sonríe con cierta socarronería.

-Bueno, tía… Aquí los niños son materia muy sensible. Pensamos que una foto suya en Internet con el matrimonio más famoso del planeta puede atentar a su intimidad y estropearles la vida. Pero dos años después estas mismas niñas podrán abortar libremente sin consultar siquiera a sus padres y eso nos parece de lo más natural…

-¡Qué contradicción!, ¿no?…Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre…Además, ¿a qué niño le va a disgustar que le vean con su ídolo?…

Y se ríe. Raritos, muy raritos les ha hecho la modernidad a mis compatriotas, piensa para sus adentros. Y se acuerda de que, cuando era niña, tú te hacías una foto donde fuera y la gente del pueblo se te ponía espontáneamente detrás sólo por la ilusión de  quedar para la posteridad, aunque jamás fueran a ver la imagen atrapada por la cámara. Qué ingenuidad y qué ternura.

-Y menos lo entiendo si esa foto es con una figura universal, como Obama-dice la tía Clota- ¿Sabes?… Paquito, el hijo del heladero de mi pueblo, siempre me pasó por las narices una foto en la que aparecía él entre Manolete y su cuadrilla. Mira, aquí estoy, con Manolete, me chinchaba. Y allí estaba, colado entre las piernas del picador y de un banderillero y sólo dos cuerpos más allá del maestro, con la cara radiante de éxito, como si fuera él el Califa de Córdoba y acabara de salir por la puerta grande…A mí me habría encantado que todo el mundo me viera al lado de Manolete o de Gary Cooper, pero es que los niños de entonces debíamos de ser muy especiales…

Eso, muy especiales, piensa Homper. Y no como estas criaturas de ahora, que van por la calle vestidos de góticos, de románicos, de lagarteranas o de tortugas Ninja, pero que pueden sufrir un trauma si el público las ve fotografiadas junto a la sonrisa más jaleada del planeta. Cosas veredes, Sancho

Zapatero se moja

Según se desprende de sus palabras, tampoco este Cristiano le convence mucho a Zapatero...

Según se desprende de sus palabras, tampoco este Cristiano le convence mucho a Zapatero...

Parece mentira, pero todavía al día de hoy se registran silencios sobre cuestiones de palpitante actualidad mundial que el ciudadano responsable no acaba de entender.

Verán. Se explica que Obama esté metido de lleno en sanear la crisis de Estados Unidos o en endosar a Europa sus presos de Guantánamo. Bastantes marrones son para el inquilino de la Casa Blanca, caramba.

También se comprende que Ahmadineyad nos quiera convencer de la impecable lección de democracia que acaban ofrecerlos las urnas en Irán. Está en su papel.

Como bien subrayaba el inolvidable Manolo Summers, tó er mundo es güeno. De manera que los bien pensantes incluso encajarán de buen grado las excusas de Berlusconi sobre los guateques con sus lolitas en su villa de Cerdeña, o las de Gordon Brown por las chorizadillas de algunos miembros de su partido. Son lunares en la trayectoria de dos grande estadistas que necesitaban esas disculpas.

La opinión pública también acabará aceptando las de  Benedicto XVI, que ha pedido perdón por ciertos excesos inconfesables del clero en Irlanda. Como recordaba san Ignacio, errare humanum est, y hasta el más justo de los justos puede meter la pata o meter la mano donde no debe.

Esta  misma visión optimista del género humano acabará interpretando la fiebre nacionalizadora de Hugo Chávez o de Evo Morales como un ligero desvarío de sus políticas reivindicativas.  Que, aunque ellos dicen que son muy buenas para el pueblo a veces, por cierto, se pasan varios pueblos.

Todo el mundo no es sólo bueno, sino enormemente comprensivo con los grandes líderes mundiales. Pero lo cortés no quita lo valiente. Una cosa es que estén en sus problemas y defiendan sus intereses, y otra que hayan pasado olímpicamente sobre la gran cuestión que divide al pensamiento moderno. ¿Cómo es posible que hasta ahora Obama, Ahmadineyad, Berlusconi, Gordon Brown, Benedicto XVI, Hugo Chávez, Evo Morales y otros protagonistas de la actualidad no se hayan pronunciado sobre la procedencia o improcedencia del fichaje de Cristiano Ronaldo por el Real Madrid? Vamos, que es que no tienen perdón de Dios.

Porque velay las cosas, el que es líder carismático y planetario, el que de verdad sabe estar en su sitio, arreglar el mundo y prevenir y decir siempre lo que es oportuno, ya se ha mojado. Su conciencia ciudadana es superior a su pragmatismo político, y aún a riesgo de perder el voto de la churrera de mi barrio, que es merengona hasta las cachas, Zapatero ha declarado que la cuantía del fichaje de Cristiano Ronaldo no le parece bien. Podía haber dicho qué es una raya más para un tigre, a él que cien millones más o menos de gasto público ni le alteran la sonrisa. Pero aunque la pasta no la vayamos a pagar todos los contribuyentes, sino el Real Madrid, él no lo dice por el huevo, sino por el fuero. Y sugiere que la operación de Florentino Pérez es un desafuero que, además, cuesta un huevo. No como sus decisiones, todas justas y procedentes y que sólo arruinan al erario público.

Sobre el resultado de las últimas elecciones europeas, silencio. Sobre el aborto, pasando de puntillas. Sobre  el cierre de Garoña y el cinismo de nuestra política energética, nada de  nada. Sobre las últimas subidas de impuestos, larga cambiada. Sobre las nuevas alarmas del Banco de España, como si no fuera con nuestra economía. Aquí lo que importa es lo que se derrocha en el fútbol. Eso es sentido de la responsabilidad.

Y no como el del camarero que esta mañana me sirvió un café. No se lo van a creer: le pregunté cuánto era y  me cobró sin hacerme ni un solo comentario sobre el famoso fichaje. No se a dónde vamos a llegar con tanto pasotismo, ya les digo.

¿Podremos?

Levantaba el nuevo presidente de los Estados Unidos los brazos agradeciendo su formidable victoria y sobre la tumba de su abuela, muerta unos días antes, se posaba un pajarillo.  ¿Dónde estaba Norman Rokwell para pintarlo?

Se escuchaba en el país el emocionante discurso de Obama y al reverendo Jesse Jackson, que fue el primer candidato negro en intentar su hazaña, se le corrían las lágrimas por las mejillas. Mientras tanto, otro Jesse apellidado Owens, que desbarató  ante Hitler la patraña aria deslumbrando  al mundo con su poderosa zancada, se colgaba otra medalla en el más allá. ¿Dónde estaba Frank Capra para filmarlo?

Salía por la tele esa anciana de 106 años llamada Ann Nixon Cooper, que no pudo votar durante años por ser mujer y además negra, y confirmaba que lo de ese cuatro de noviembre de 2008 había sido un milagro. ¿Dónde estaba William Saroyan para escribirlo?

Homper, el Hombre Perplejo, es de esa generación ingenua educada en el bonito engaño de que los Estados Unidos eran siempre los buenos de la película de la vida. Sus soldados salvaban a Europa de la bota de la Alemania nazi, Gary Cooper y James Stewart eran los delegados de Dios en la tierra. Ël particularmente había canonizado al tío Tom en su cabaña. Pensaba que no había melena rubia más seductora que la de Marilyn Monroe. Y sostenía, convencido, que el browni era el mejor pastel de chocolate inventado. Muy superior, por cierto, a la muy empalagosa tarta Sacher, a la que siempre le sobró la capa de mermelada de frambuesa. En ese país de película, Juan Nadie podía ser presidente. Y ahora un negro, que hasta hace apenas tres generaciones era menos que nadie, es elegido democráticamente  para sentarse en el despacho oval de la Casa Blanca y enderezar los muchos entuertos que afligen al tío Sam y, con él, al mundo entero.

Homper había anotado cuidadosamente lo que un día proclamó Martin Luther King: anoche tuve un sueño…El soñador pagó con la vida su empeño en luchar por lo soñado. Pero ya lo recordaba José Luis Garci en su  pésimo acento inglés, como corresponde a un chico de la calle de Narváez. Lo dijo cuando recogía el primer Oscar de Hollywood que ha ganado un cineasta español: sometimos dreams come trooth. O sea, que a veces los sueños se convierten en realidad.

Y a Homper le sorprende, sí,  pero también le alivia, y hasta casi le emociona que el pueblo estadounidense de vez  en cuando tenga el valor de creer que hay purga de Benito para curar las heridas del sueño americano. Entre otras cosas, porque, querámoslo o no, participamos del mismo.  Todo occidente fue moldeado a esa imagen y semejanza y Homper, aún en pañales, no fue excepción. Quizás ya es demasiado tarde para defenestrar los credos y los iconos de nuestra civilización.

Por eso, al menos mientras no aparezca ese feroz capitalista, ese memo iluminado, ese villano sin escrúpulos, ese Leonel Barrymoore que en las películas de Capra siempre jodía el viejo tinglado de la bella farsa, hay que mantener viva la llama de la esperanza. Pidamos paciencia a Wallace, el Pepito Grillo más contumaz entre los comentaristas de este blog. Don´t worry, be happy. Como insistía el nuevo presidente de los Estados unidos, podemos cambiarlo todo. Bueno, quiere decir Homper que quizás podamos…

Ocho pavos llorarán por Bush

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El aforismo popular era maligno a la par que engañoso. Decía que la mejor prueba de que en Estados Unidos cualquiera podía ser presidente, era su propio presidente. Se refería probablemente al que lo era en aquel momento, Gerald Ford, que de la noche a la mañana se vio en la Casa Blanca por la dimisión de Nixon tras el escándalo Watergate. El principio general se proyectaba sin compasión en aquel robusto prototipo del americano medio, antiguo jugador de rugby y, como casi todos los presidentes de la posguerra, excombatiente. Fue un congresista honrado, y al parecer buen negociador, pero tan poco brillante que se le presumía incapaz de andar y mascar chicle al mismo tiempo. Aquí en Europa, por lo visto, todos listos, cultos y, por más que Andreotti sospechara lo contrario, sobrados de finezza. Aunque en un solo siglo hubieran tenido que ser los norteamericanos los que vinieran a salvarnos los muebles por dos veces.

El antiamericanismo será en España el segundo motivo de descrédito para el presidente que hoy elijan los estadounidenses. El primero les viene por el sólo hecho de ser políticos, algo que en nuestro país no tiene mucha más estima social que el simple trepa. Olvidamos que la matemática parlamentaria, como el algodón, no miente. Nuestro amigo Homper -que se llama así por ser el Hombre Perplejo, no lo olviden- se queda con la misma cara que el bobo de Coria de Velázquez cada vez que escucha la consabida cantinela de no nos merecemos los políticos que tenemos. Él piensa, más bien, que si se comportan así es porque no dejan de ser como muchos otros españoles a los que representan. Los escaños vacíos y las frecuentes chorizadas nos devuelven la imagen de vagos y corruptos que nunca querríamos ver de nosotros mismos. Qué desconsideración: nos creemos el Canon de Polícleto y el espejo público nos muestra la estampa cuarteada del peor Dorian Gray.

Así y todo, como dice refrán, alguien vendrá que bueno te hará. Ni el más incapaz o mafioso de la fauna política mundial habrá acumulado tantos desprecios y descalificaciones como el próximo cesante en la Casa Blanca. No sabe Homper si Georg Bush acabará siendo tan malo como dicen, pero sutil, desde luego, seductor y con encanto no lo ha sido, sin duda. A su lado Ronald Reagan, tan denostado en su día por la izquierda española, le parecería a Zapatero una mezcla de Pericles y Disraeli. Y si hacemos caso del aviso evangélico – por sus obras les conoceréis- sólo tres palabras, Irak e hipotecas subprime, servirían para bloquear su acceso al cuadro de honor de la democracia norteamericana.

Sin embargo Homper está lleno de buenos deseos. Aunque es sabido que criticar une mucho, nos ha convencido de que no es elegante recordar los defectos del que se va, sino ensalzar su lado más positivo. Y hurgando aquí y allá ha encontrado un dato revelador y lleno de ternura. Por ejemplo, en su largo mandato Georg Bush indultó a ocho pavos, tantos como días de Acción de Gracias vivió bajo su égida el pueblo estadounidense. Sabe Homper que esa no es más que una tradición, como la liberación de un preso en Málaga por viernes santo. Pero en estos tiempos confusos no se la ha ocurrido nada más relevante para despedir con una amable sonrisa a quien probablemente no pasará a la historia como el mejor inquilino de la Casa Blanca.


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