Posts Tagged 'Charlton Heston'

El Atlético te hace más que fuerte

Imagen que tomamos prestada de chotysalazarpmmc.blogspot.com Suponemos que estarán tan contentos que no se molestarán porque nos tomemos esa confianza

Imagen  prestada de chotysalazarpmmc.blogspot.com
Suponemos que estarán tan contentos que no se molestarán porque nos tomemos esa confianza

1

-Venga, Peque –le dijo su padre- Bájate los cascos de cerveza y los tiras en el contenedor, que hoy sí que estarás contento.

Como el Peque era un buen muchacho y un bienmandado recogió el bolsón de IKEA donde iban a parar los envases de vidrio e hizo lo que habitualmente en estos casos: acercarse al contenedor verde e imitar a Pau Gasol encestando por el agujerito, uno a uno, los innumerables  cascos de cerveza que había que eliminar después de cualquier partido de fútbol.

-¡Joder, otra vez!- exclamó mientras un goterón de cerveza le recorría la parte inferior del brazo derecho en dirección al sobaco.- Si se criaron con tanta austeridad como dicen…¿por qué no apuran toda la cerveza antes de tirar el casco?

Desde sus jóvenes y un tanto ingenuos catorce años el Peque sacó del bolsillo un pañuelito de papel, se limpió como pudo la pringue cervecera y se dijo que no comprendía a los mayores. Se habían pasado buena parte del partido contraponiendo lo miserable que era la España de su infancia con el despelote de gasto que trajeron los años de falso esplendor y ahorano tenían el detalle de bebérselo todo antes de desechar los botellines.

-Mira que se lo he dicho veces, leche- rezongó entre dientes.

2

El Peque era el menor de una familia de cinco hijos. Nació por uno de aquello errores de cálculo distanciado once años del hermano precedente, o sea, que no le sirvió de nada  llamarse Bruce en homenaje al boss, al que tanto admiraban sus padres, porque siempre fue el pequeño, y con Peque se quedó como único nombre. Mimado, sí. Pero para los efectos, el último mono, el chico de los recados. Los padres del Peque hacían de pegamento en una complejo organigrama familiar que incluía una bisabuela en silla de ruedas con la cabeza funcionándole como un Omega, dos abuelos maternos en buena forma, seis tíos con sus respectivas parejas y una ristra de primos y primas que se juntaban en el chalé de su padre en número variable según la categoría del evento deportivo que se transmitiera por la tele.

Y el de esa noche había sido uno de alta expectación.

3

-Aún recuerdo lo emocionada que estaba mi madre la primera vez que pudo votar- había comentado entre suspiros la Bisa a lo largo de la noche- cuando alguien habló de lo difícil que es cumplir sueños.

Los mayores son así-pensaba el Peque. Dan el coñazo con el rollo de la austeridad  y con lo que sdespilfarraron las autonomías y Zapatero, pero al tiempo recuerdan sus sueños cumplidos. Eso sí, luego voy yo, les digo que no quiero ni un culín de líquido en las botellas vacías y como quien oye llover.

A lo largo de la velada, entre un ¡ay! por ese entradón a los tobillos un uy por esos balones al poste, un oh por las paradas de Courtoistres explosiones de júbilo por los goles y varios mierdas repartidos entre los numerosos madridistas, muchos de los mayores habían contado algunos de sus sueños cumplidos. Quién la llegada del hombre a la luna, quién las primeras elecciones libres que trajo la democracia, quién la caída del Muro. A la abuela Pilar le emocionó que el papa Juan XXIII le regalara un rosario bendecido de su mano, al abuelo la primera moto Sanglas que se pudo comprar con sus ahorros, a la tía Elena el autógrafo que le firmó Charlton Heston cuando vino a Madrid para rodar El Cid, y al tío Vidal haber aprobado las oposiciones de letrado del Consejo de Estado. Hasta a su hermana Carmen, enamorada de Pelocho desde el primer día que le vio montando a caballo en el Club de Campo confesó que, cuando años más tarde se le declaró, ella recordó lo que acababa de decir José Luis Garci  en su desastroso inglés tras recibir el  Oscar.

O sea, eso tan manido de que sometimes dreams come trooth.

4

El Peque seguía cabreado cuando regresaba a casa. Por la falta de delicadeza de los bebedores que no apuran sus botellas y por lo que le costaba apretar el botón de la fuente pública donde se lavaba los churretones de cerveza. Esas fuentes deben de estar hechas para Mazinger Z –pensó. Pero lo cortés no quitaba lo valiente. En el fondo, y a pesar de que el  mundo seguía estando contra él en tantas cosas, se sentía  más feliz que la Bisa, que los abuelos, que la tía Elena, que el tío Vidal, que Carmencita y que el mismísimo Garci cuando tuvo en sus manos la codiciada estatuilla del Oscar. Por fin había encontrado razones aplastantes para contestar con la cabeza bien alta a todos sus compañeros de colegio que le seguían martirizando después de catorce años de derbies entre  Madrid y Aleti.

-Oye, Peque…-le decían invariablemente restregándole por los morros el fiasco de aquellos partidos-¿Por qué coño sigues siendo del Aleti?…

El Peque les iba a contestar que no sólo porque el Aleti había acabado con la maldición guindándoles la cuarta final de Copa que jugaba contra el Madrid en su propia casa. Ni tampoco porque los indios sí habían conseguido su Décima, y no como los vikingos, que habían sido incapaces de conquistar la suya. Sino porque además lo habían hecho con la misma  suerte y las mismas ayuditas del árbitro que tantas veces beneficiaron a los merengues.

-El Aleti te hace fuerte –murmuró el Peque mientras plegaba la bolsa de IKEA vacía y volvía a sonreír- Pero ni santo, ni gilipollas…

 

 

Una nochevieja muy especial

Al final conseguiste huir del tópico y de la vulgaridad, y tuviste sin duda una Nochevieja muy especial...

Al final conseguiste huir del tópico y de la vulgaridad, y tuviste sin duda una Nochevieja muy especial…

1

Te han dejado tu dosis de Cortisona en un mísero gramo y tú que te creías el rey del mundo te has desplomado como un castillo de naipes. Hace unos días huías del sueño para que este  no te faltara por la noche, que es cuando la vigilia se hace más angustiosa. Ahora te levantas somnoliento después de haber permanecido en la cama unas diez horas, record imposible hasta hace nada. Tratas de asearte, ingieres la larga serie de potingues que te han mandado para aliviar tus terribles ardores y vagas por ahí arrastrando tu cuerpo para dejarte caer en cualquier sofá cerca de una de una chimenea enciendida..

Tu programa se te ha recortado tanto que tienes que llenarlo con piruetas de la imaginación. Antes de que la indescriptible fatiga te duerma has pensado qué será peor, si ser lo que eres ahora o ser Arturo Más. Visualizas la agenda del día del del President y se te abren las carnes. 1.Despertar con gesto de iluminado convicto, como el Moisés de  Charlton Heston  al bajar del Sinaí. 2.Mantener esa mandíbula de fimeza impávida ante sus correligionarios de CIU, ligeramente cabreados por el marchamo del nuevo gobierno. 3.Hacer de gran fingidor  mostrando su sonrisa Profiden  en el momento que ERC le clava por el costado izquierdo un nuevo impuesto. 4.Esperar media mañana una llamada de la Merkel, Durao Barroso y Van Rompuy poniéndole a sus pies Europa. Y 5 hacer un nuevo gesto de antipatía y de descortesía hacia los españoles. Qué sabia manera de deshacer amigos la de este político. Antes Arturo Más parecía un vendedor de automóviles que inspiraba optimismo y repartía sonrisas. Ahora va de iluminado poco original, maleducado y borde.

-Virgencita, Virgencita- suspiras en el duermevela-Que me quede como estoy.

2
Te tranquilizó mucho saber que tu amiga Teresa Schoenborn-Bucheim, especialista en Feng Swing –equilibrio y armonía en tu existencia- decía que el cuerpo humano debe dormir con la cabeza apuntando al norte y los pies al sur. Tú duermes, o dormías, como un tronco en cualquier sitio, y jamás miraste a la brújula para echar una cabezada. Sólo recordabas la vieja conseja campesina de que la sombra de la higuera da mala la siesta, pero te daba igual la orientación.

Casualmente tu cama en la casa de campo sigue las normas de Teresa. Tiene por detrás el pico Almanzor, y muy al sur la sierra de Guadalupe, que te hace cosquillas en los pies desde casi cien kilómetro de distancia. Pero lo que descubres en las dos primeras noches que ahora pasas allí es que en invierno, aparte de los beneficios del Feng Swing, que desconoces,  desde la cama divisas por la ventana las lunas  al acostarte y también al despertarte. No duermes muchas horas, cierto, pero tienes el privilegio de ver como la luna llena te da los buenos días y después se acuesta tras los lomos de Gredos que quedan al poniente.

3

Anotas con una cierta emoción en tu Dietario de Nuevas Sensaciones la primera de las noches  en las que aún no se han cernido la niebla. Después cambia el tiempo, y la belleza nocturnal toma otro carácter. La luz lunar filtrada por la niebla que siluetea los robles y castaños deshojados produce el efecto de las noches de Tim Burton. Qué escenario de miedo tan  acogedor y tan grato visto desde la cama, tan caliente.

Tal vez  porque las películas de este geniecillo son hiperbólicas y disparatadas, se te desmadran entonces la imaginación y el sueño. Uno y otro te traen entonces la luna de las tapas de las latas de Cera Alex con las que lustraban los viejos suelos de madera de la casa de tus padres. Era aquella una luna lorquiana con sonrisa un poco ladina, pero si la mirabas por el lado oscuro podría parecer también un hombre calvo algo siniestro.

Lo cual que, como estás inquieto esperando que tus tratamientos empiecen a producir los temidos efectos colaterales, te enredas en un sueño inquietante. Vas por un túnel por el que te encuentras de cara a Kojak, el ángel calvo de la Lotería y el árbitro Collina y a toda una legión  de calvos anónimos. Tú caminas en dirección contraria a ellos, y todos te miran, primero sorprendidos, a medida que llegas al final visiblemente enfadados. Cuando vas a salir del túnel, el último calvo se te vuelve con la cara llena de odio y te espeta.

-¿Y a ti cuando se te empieza a caer el pelo?

Despiertas, te llevas las manos a la cabeza y compruebas aliviado que conservas el pelo  que tenías. No te has quedado calvo. Sólo ocurre que tenías 38, 2  grados de fiebre y que desde hace tres días una inocente crema de espinacas se convierte en un brasa encendida cuando inicia el recorrido por tu tubo digestivo.

4

Estabas ilusionado por celebrar esta Nochevieja, cuando desde hace bastantes años, probablemente desde que Martes y 13 se evaporaron  le habías cogido tirria a esta fiesta llena de vaciedades. Y  ni tomabas las uvas ni a veces esperabas a las doce campanadas. Incluso habías macerado un jamón fresco para asarlo y completar con él la cena que entre familia propia, cuñados, sobrinos, sobrinos nietos y agregados iba a congregar a más de treinta personas de tres generaciones en tu casa…

Pero el hombre propone y Dios dispone. Con esos mismos síntomas con que tu espíritu de huerfanito de Dickens aún alimentaba tu ilusión, tu mujer y tu hija se movilizaban, hablaban con el oncólogo de guardia y en dos horas tu hijo Guillermo te depositaba en Urgencias del Hospital Sanchinarro de Madrid.

6

Y tu nochevieja fue, como en  el  fondo te gusta, la más insólita de tu vida. Ni cena, ni uvas, ni tele, ni mensajes telefónicos de los que antes se repartían como confetis.

Agarradito a la cama del hospital mientras  tus defensas se recuperaban, y dando gracias a Dios de que los tuyos hayan heredado de su madre el sentido de la responsabilidad que a ti seguramente te faltaba. El nobody is perfect de Billy Wilder también incluía a duendes, trasgos, elfos y otros seres de identidad incierta.

Rosas como oraciones

...Y no teniendo muy claro cómo se reza, decidió que cada rosa cortada era una oración por algo o alguien

1

No fueron estas manos las que plantaron el rosal, pero las rosas le esperaban  allí, luciendo su primavera de perfume y de color. Las rosas: no se sabe cuándo están más guapas, si en la plenitud o cuando se ponen  viscontinianas y el borde de sus pétalos se empieza a abarquillar para  anunciar su crepúsculo.

-Somos la belleza de lo efímero-parecen decir.

Las rosas. Qué pronto se forma el capullo, qué rápidamente abren y qué poco tiempo duran. A los pocos días languidecen, y si no aparece presta la mano del jardinero para cortarlas se convierten en momias vegetales. Qué triste es un rosal abandonado. A ves da pena cortar sus flores en la plenitud de su belleza. Ni siquiera  hay una dama a la vista a quién ofrecérselas, ni un florero, ni tiempo para contemplar el florero con las rosas en el alféizar de una ventaba, un Cezanne vivo al alcance de cualquier mortal. A veces duele cortarlas, pero es la metáfora de la vida: la rosa debe dejar paso a nuevos capullos. Se corta por encima de la primera yema y a otra cosa, mariposa.

-¿Y me vas a segar la vida sin dedicarme una oración?-le dijo la rosa.

2

Y el Duende, que no había sembrado las rosas, pero que no soporta ver a su alrededor rosales que languidecen sin que nadie les haga caso, se acordó de cómo definía el catecismo del padre Ripalda la oración: levantar el corazón a Dios y pedirle mercedes.

-¿Y tienen que ser Mercedes? –se preguntaba el niño cristiano literalmente estupefacto.

Al niño le gustaban más los haigas americanos. Y cuando se hincaba de rodillas y rezaba a Dios por la salvación del mundo, por la Santa Infancia o por salud de su abuela, creía que en cualquier momento el cielo se abriría y de él bajarían en paracaídas Cadillacs, Chevrolets, Buicks y Studebakers, que eran sus coches soñados. Luego le aclararon que la oración no era eso. Pero nunca le explicaron qué debía pasar por el cine interior del alma cuando se reza.

Y él aprovechaba para visualizar las oraciones como si fueran películas de Cecil B. de Mille.  Padre nuestro que estás en los cielos: y veía a Charlton Heston en un rompimiento de gloria que se abría entre unas espesas nubes por el que se filtraban los rayos de la divinidad. Perdónanos nuestras deudas: y se imaginaba echando mano al bolsillo mientras que Dios levantaba la mano y le decía que alto ahí, que no le debía nada. Y no nos dejes caer en la tentación: y qué lástima. Porque la tentación era Gina Lollobrigida medio en pelota bailando la danza del vientre en la plaza pública, y él tenía que taparse los ojos para no ver sus movimientos peristálticos y rechazar las acometidas del Maligno. Las oraciones también fastidiaban lo suyo.

3

Hasta que, ante la rosa, llegó a la conclusión de que la oración sólo es recordar, desear y pedir. Y cada vez que sus tijeras cortaban una, con el suspiro por la rosa se  iba el recuerdo, el deseo o la petición por algunas de las personas que la merecían.

La primera rosa fue por su prima Mary, la que dejó escrito un libro de poesía intimista que se titula  A mí me gusta soñar.  La prima Mary ya no sufre su enfermedad, porque nos dejó hace un par de semanas y ahora vive el sueño eterno.

La segunda rosa fue para darles las gracias a sus amigos Jorge y María Dolores, que le abrieron las puertas de su casa de Sevilla a este duende. Jorge Prádanos, compañero en RNE, es periodista, gastrónomo, compositor y escritor de canciones. María Dolores García Muñiz, su pareja,   es poetisa y novelista. Ahora Jorge está poniéndole música a los poemas de María Dolores. Y entrambos han generado a su alrededor una atmósfera de delicadeza y de refinamiento que hace aún más placentera su hospitalidad.

La tercera rosa fue por Sevilla. El jardinero aún guardaba fresco el recuerdo de un larguísimo trote matinal por la capital andaluza. Se perdió especialmente a gusto por las múltiples fuentes, glorietas y rincones que alberga el Parque de María Luisa. Y se preguntó, una vez más, cómo no le habla más la gente de esa joya botánica por la que aún pasea, en sus zonas más umbrías, el fantasma romántico de los Montpensier. Para perderse, en casi todos los sentidos.

Hay muchas emociones más pendientes de contar. Afortunadamente, las rosas florecen sin cesar. Tiempo habrá de seguir haciendo de cada rosa una oración.

Neptuno aguarda *

Algunos días no queda más fremedio que escribir de cosas serias. Como, por ejemplo, del Atlético de Madrid...

* Publicado en MARCA el 11/5/2010

Le piden a este humilde atlético un artículo de urgencia. Hamburgo bien vale una prisa. Así que abre el ordenador, pone la mollera en el exprimidor y a ver qué sale. Ni hablar de táctica frente al Fulham, con lo mal que he entendido siempre eso de “el dibujo”. Se lo decía en el último Senado Marca a Emilio Cruz: oye tío, explícame, tú que eres entrenador,¿con qué dibujo hemos ganado al Liverpool? Porque uno mira y a los pocos minutos no ve sistema alguno, sólo jugadores que corren de aquí para allá. detrás de la pelota. Pero ni 4-4-2, ni 4-3-3, ni trivote, ni carrileros, ni trapecio ni ninguna otra geometría variable. Sólo gente que juega bien o mal. Pues hale, a ver el Atlético de Madrid juega medio bien y le gana la Europa League al Fulham. No hay enemigo pequeño, dice la tradición, pero por muy fiero que lo pinten este no será como aquel Tottenham de Jimmy Greaves que nos vapuleó 5-1 en la Final de la Recopa de 1963.

Menos tormento y más éxtasis. Esta temporada ha sido de película. ¿Se acuerdan de aquélla de Charlton Heston que se titulaba precisamente así, El tormento y el éxtasis?…Como genial e imprevisible, el Atlético de Madrid está incómodo en la normalidad. Incluso en los mejores partidos, ha dado tormento (léase: despistes, faltas de concentración, fallos infantiles, goles estúpidos, descuidos imperdonables, ocurrencias extemporáneas de algunos de sus jugadores, cagadas diversas, etc) frente a algunos momentos de éxtasis. Suerte que ha sabido optimizar éstos, hasta el punto de que habiendo podido ser la temporada del hundimiento (acuérdense tras el 3-0 del Recreativo),quizás sea la de su renacimiento. Pero, por favor, que no jueguen a ser tan desiguales. Como dice Florentino (no el Pérez, sino el Fernández, que nos hace más gracia), tonterías las justas. Si nos llevan al éxtasis sin pasar por el tormento, mejor que mejor.

Una vez cada quince años no hace daño. Los atléticos creyentes pensábamos fundar una nueva religión. Algo así como La Iglesia Atlética para la redención mediante el sufrimiento, que nos encaja dabuti. Íbamos directos a la salvación eterna, habida cuenta de que ya pasamos por el infierno y el purgatorio. Es más, cuando estábamos a punto de parecer un equipo estable, siempre cogíamos la pistola y nos disparábamos directamente al pie. Nos hemos querido suicidar como equipo muchas veces, para enterrarnos en ese mausoleo rojiblanco del Manzanares bajo una lápida que dijera: Atlético de Madrid: fue tan glorioso que no necesitaba ni títulos. Pero este año, coincidiendo con uno de los mayores fiascos del eterno rival, la suerte y el tino de Quique Flores nos ponen por lo menos dos, y uno de ellos europeo, al alcance de la mano. Tampoco hay que hacerle ascos. Quince años, tiene mi amor…, cantaba el Dúo Dinámico. Y otros tantos hace ya de nuestro añorado doblete. Así que, aunque vayamos para santos, es tiempo ya de romper tanto ayuno y abstinencia. Una vez cada quince años no nos va a hacer ningún daño, seguro.

Caronte aguarda es el título de una magnífica novela negra de Fernando Savater. En la mitología griega, Caronte era el barquero que transportaba las almas de los muertos al otro lado de la laguna Estigia, donde se supone que esperaba la felicidad eterna. Caronte se cobraba por sus servicios con un óbolo que los familiares del fallecido ponían en la boca del difunto. Neptuno en cambio nos va a llevar al delirio sin cobrarnos un euro, pues sabe lo mucho que, de Amado de la Torre al último seguidor del Atleti hemos padecido hasta llegar al éxito. Neptuno también aguarda impaciente el triunfo frente al Fulham, y en su gesto no hay tristeza, como la de Caronte. Sino una inmensa alegría  sólo empañada –je, je- por la pena de que, este año, su compañera de Olimpo, la Cibeles, no se pueda comer un colín.

Sueños de un editor frustrado

Dicen que ahora editar tu propio libro no es un sueño...

Dicen que ahora editar tu propio libro no es un sueño...

La cosa es que la prima, que había sido siempre una mujer tímida y calladita, toda una vida dedicada a trabajar por los demás, con el mal dormir que dan los años se levantaba por la noche y se ponía a escribir. Nada pretencioso: reflexiones, pequeños poemas, pinceladas sueltas de su imaginación, cuentos mínimos y aleluyas piadosas al estilo de Las florecillas de San Francisco. Porque la prima, ya les digo, que de joven pintaba como para ennoviarse con ella, a fuerza de discreta plegó su alma sobre sí misma, se hizo asistente social y casi dio en la santidad.

El Duende, veinte años más joven, convivió con ella en la finca familiar que comprara el bisabuelo. Y comoquiera que aún siendo el más pequeño de su generación, era el único que escribía por afición,  fue el depositario de los escritos de la prima.

-A ver que te parecen –le dijo al entregárselos reflejando en su gesto la  esperanza en ser autora.

Los escritos de la prima eran justamente lo esperable de una prima de aquel tiempo. Respiraban ilusión y destilaban –oh sorpresa-el espíritu sensible de una mujer, que, contra todo lo que parecía, también se había enamorado alguna vez. El Duende convenció al resto de sus primos y a sus numerosos sobrinos de que aquellas páginas merecían un libro que, sin duda, a ella le encantaría recibir como regalo inesperado.

-Es muy fácil-se aventuró-Ahora en Internet hay webs como www.bubok.com que te permiten hacer tú mismo ediciones digitales cortitas y por cuatro perras.

Nunca lo dijera. Qué maldición, el hágaselo usted mismo, como el IKEA de las editoriales. Con María, que era la sobrina favorita, el Duende trabajó en la selección y corrección de los textos. E incluso escribió un prólogo en el que, cómo no, aparecía Audrey Hepburn y algunas otras de sus obsesiones recurrentes. Esta es la prueba:

Cuando yo era un niño, mi prima era una moza menuda, pero con una sonrisa coqueta y un par de esos encantos femeninos que a ningún chaval le pasan inadvertidos. Nunca entendí que Gregory Peck, por ejemplo, no apareciera un día por El Rincón a llevársela de paseo en la Vespa de Vacaciones en Roma. Sin embargo ella era demasiado tímida para estas aventuras. Y además, seguramente hubiera sido incapaz de quitarle el novio a Audrey Hepburn. Gracias a estas páginas que siguen uno sabe que, además de ser una magnífica persona, Mary pastoreaba las mismas ilusiones que cualquier jovencita de su tiempo. Entre que a Gregory seguramente se le averió la Vespa, y que ella pronto desvió su mirada hacia las necesidades de los demás, nos hemos perdido el gran sueño de la prima Mary.

Una tarde, María y el Duende se embarcaron en esa tarea tan fácil que es la autoedición en Internet. Ja. Claves, contraseñas, correo de vuelta, menúes que dicen que se abren y no se abren, pestañas abstrusas, infinitos campos por rellenar, lenguaje de  informáticos, mensajes ininteligibles para neuronas cerebrales talluditas, como ya son las suyas. Desesperación.  Fueron varias horas de este cálido verano para acabar rendidos como patatas al vapor. Y, constantemente, volver a releer el texto que se quiso, y no se pudo, subir a aquella web para que fuera convertido en libro.

Naturalmente, no se consiguió. El único logro del Duende fue advertir que, para el mucho cariño que tenía a la prima Mary, quizás el prólogo se había quedado cortito en el elogio. Así, pensó que además de a Gregory Peck en su Vespa, debía de haber incluído en la lista de pretendientes a Gary Cooper en su caballo de sheriff, a Charlton Heston en su cuadriga de Ben-Hur, a Steve Mac Queen en su moto de La gran evasión y a Robert Redford en su avioneta de Memorias de Africa.

Puede que aún lo haga. Sobre todo si algún alma alma caritativa o alguna mano joven despabilada se ofrece para ayudarle en esta tarea tan fácil que, según dicen, es la autoedición en Internet.

Los buenos, los malos y los chorizos

¿Habrá tiempo en el Juicio Final para juzgar a tanto chorizo?...

¿Habrá tiempo en el Juicio Final para juzgar a tanto chorizo?...(El Juicio Final, de HANS MEMLING))

-¿Verdad que Moisés era bueno del todo?-le preguntó tía Clota.

Y Homper volvió a quedarse perplejo.

-No Charlton Heston, que por mucho que se empeñe Michael Moore fue un Moisés magnífico -subrayó la anciana tía- Sino Moisés el fetén, el de las Tablas de la Ley de Dios, el de la Tierra de Promisión, el que separó las aguas del Mar Rojo

En tiempos, la tía Clota había elaborado una lista de inatacables. Clark Gable, Gary Cooper, Albert Einstein y John F.Kennedy, por ejemplo, eran inatacables. Hasta que se enteró de que a Rhet Butler le olía el aliento en el famoso  beso a Escarlata O´Hara de Lo que el viento se llevó, porque los héroes apolíneos también padecen infecciones bucales. Se terminó de caer del guindo cuando supo que Einstein maltrataba a las mujeres, y que Gary Cooper y Kennedy , aunque eran católicos, golfearon con las las chicas más de la cuenta.

-Pero ahora ya no hay buenos ni malos- se quejaba tía Clota- ¡Con lo útil que es eso que  llaman maniqueísmo!…

Según dedujo Homper de la conversación con su anciana tía Clota, la merienda del día anterior con sus amigas fue demoledora. Edwina estaba escandalizada de que a Obama, sin ir más lejos, le hayan salido rana  algunos altos cargos tan pronto.

-¡Y encima sus hermanastros negritos pidiendo trescientos dólares por dar entrevistas! -se lamentaba Clota- ¿A dónde vamos a llegar, sobrino?…

Thelma por su parte lloraba porque del as del béisbol Alex Rodríguez, un ídolo en su familia, se conozca ahora que ha venido tomando anabolizantes. Y la tía Clota había puesto encima del tapete la última puñaladita que la hipocresía humana ha clavado en su limpio corazón.

-¡Qué chasco, Hom!-decía mesándose los cabellos ante la cámara de Skype- Tener que explicar a mis amigas que en la España de derechas también hay red sausages…

Añadió que, afortunadamente, lo de aclarar que en España se llama chorizo al granuja que afana el dinero público marcó una deriva amable en la tertulia de la merienda. Pero también dejó caer que a ella nadie le libraba de la vergüenza de los sepulcros blanqueados que nos rodean.

-¡Pensar que al pobre Oscar, que en paz descanse,  dejé de hablarle un mes porque me confesó que un día le dio un azotito a una camarera!…

La tía Clota añadió que no puede vivir en un mundo donde nada es blanco ni negro, y todo es relativismo. Se extendió en diatribas morales contra la moral acomodaticia. Y concluyó que si fuera reina absoluta , implantaría por decreto el Maniqueísmo, admitiendo, como mucho, cuatro categorías. 1.Buenos absolutos. 2.Buenos con matices. 3. Malos absolutos. 4. Malos con matices.

Homper se rió de la ocurrencia de la tía.

-No seas tan generosa, tía-ironizó entre carcajadas.

Y le contó que su amigo Carlos Loring, un abogado tan listo como mordaz, dividía a los sospechosos en sólo tres categorías. 1. Hideputas natos: los que tienen mala suerte con la madre. 2. Hideputas sobrevenidos: los que se ganan el adjetivo por su ejecutoria. 3. Hideputas esféricos: aquéllos que, se les mire por donde se les miro, son  hideputas.

La tía Clota se quedó llorando, no se sabe si de risa o de pena. Y antes de cerrar su conversación le dijo a Homper que esperaba que en este tó el mundo es malo que de repente sucede al tó el mundo es güeno, al menos Moisés, Gandhi y la madre Teresa de Calcuta, queden libres de toda sospecha.

¿Y por qué no un Ministerio de Felicidad?

Ministerio de la Felicidad

(Foto de Noodlefish, bajo licencia de Creative Commons)

El término buenismo  es un neologismo de invención reciente. Alguien se lo sacó de la manga y se lo colocó  al presidente Zapatero. Con razón.  Existía el llamado socialismo utópico, que al pie de la letra podría ajustarse mejor a su ideario, pero eso ya no mola.  Suena a Karl Marx , a Owen, a Fourier y a otros pensadores en almoneda, y trae ecos de carcundia prerrevolucionaria. El socialismo de nuestro tiempo es otra cosa, le pone correctivos al capitalismo, pero sin reñir con él. Además, lo de la utopía no va con ZP. El quiere ser como el Lope de Vega de la política. El Fénix de los Ingenios  alardeaba de rapidez en la fabricación de comedias: …Y más de ciento, en horas venticuatro/ pasaron de las musas al teatro. Bueno, pues el presidente, igual: quiere convertir la utopía en realidad en un par de legislaturas.

 Además, a Zapatero todo lo que sea reformar le pone No cree en Dios ni en sus verdades reveladas, pero sí en el hombre (y en la mujer, claro). Y se va a afanar en nosotros más que Moisés al transcribir del cielo las Tablas de la Ley de Dios. Mírenle con detenimiento: es un poco menos musculitos que el recientemente fallecido Charlton Heston, pero hay en sus ojos la misma nobleza y ambición mística que brillaba en este actor hollywoodense cuando ofrecía a Israel la tierra de promisión

 Tanto buenismo, tan ilimitado afán de mejorar al género humano acaba nublando en Zapatero su razón. y puede que hasta sus ojos.  Quizá por eso, en lugar de analizar a fondo el contenido de sus departamentos ministeriales, se pone el reformismo por montera y los improvisa de nuevo cuño para que deslumbren al personal.

 Esto viene a cuento del recién creado Ministerio de Igualdad, condición que es la base de otro ministerio de toda la vida, el de Justicia.  Aún adivinando los problemas que trata de solucionar el nuevo, cualquiera diría que lo propio sería crear una nueva dirección general, o a lo sumo una secretaría de estado dentro de aquél. Pero no, luce más como ministerio independiente. Parece que se acota un problema o un desideratum y que  todo se soluciona si se le dedica un ministerio. Y mira que hay virtudes cívicas que lo merecerían: ¿se imaginan un Ministerio de Solidaridad, otro de Probidad, otro de Generosidad, otro de  Sensatez, otro de Incorruptibilidad?

 Pues, tirando de  utopía, no se a qué espera ZP para llevar al gobierno la panacea universal. Créese y olvidémonos de problemas. ¿Para cuándo, querido presidente, el Ministerio de Felicidad?


Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Mis servicios:

El mejor regalo a un ser querido

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,187,416 hits

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 170 seguidores

%d personas les gusta esto: