Posts Tagged 'Cristiano Ronaldo'

Verano en Madrid. Días insólitos (2)

Si Madrid le aburre a ras de tierra, levante la vista y mira en los tejados...

Si cree haberlo visto todo de Madrid, levante la mirada y observe en los tejados

1

En la fraseología madrileñista de la que tanto tiran los culturetas siempre te llamó la atención la ocurrencia del marqués de la Valdavia. Hablas de aquel que dijo que Madrid en verano, con dinero y sin familia, es Baden-Baden. Como no conoces esta famosa ciudad de balnearios y tampoco estás sobrado de hacienda te faltan datos para avalarlo. Casi todos creerán que se refería al Rodríguez rumboso y golfete, que es lo que probablemente añoraba el marqués, pero también se puede aplicar a cualquier individuo solo, libre y curioso que disfruta del Madrid desahogado por la diáspora vacacional.

Si hubiera que encontrar la palabra para definir el encanto de Madrid en verano tú propondrías algo así como la insolitez ad libitum. O sea, te das cuenta de  que se te ha ido la familia, los amigos, de que  careces de esos planes digamos convencionales propios de una cierta edad, y de que te importa un pepino cómo te vean, porque no te vas a encontrar a nadie conocido. Y entonces te das a lo insólito. Otros tendrán más imaginación, o más ganas de juerga. A ti te basta echarte a andar, sudar la gota gorda y tomar nota de algunos detalles insignificantes que, quizás por eso, tanto te apasionan.

2

Primer detalle, sábado a las tres de la tarde, mientras comías en un chiringuito en la Casa de Campo con tus compañeros de programa. Treinta y siete grados a la sombra y una abubilla revoloteando por los alrededores. ¿Cómo carajo puede estar así de contenta la abubilla, con el calor que debe de dar su vistoso plumaje?

Segundo detalle. Paseas por el Manzanares y contemplas en vivo y en directo la llamada Playa de Madrid Río, en realidad tres grandes óvalos de pavimento ligeramente hundidos en el suelo y cubiertos por cuatro dedos de agua   donde el personal medio empelotado espera la ducha que varios surtidores programados sueltan cuando les parece. A su alrededor, los bañistas se sientan en hamacas o toman el sol sobre sus toallas, como si en lugar de en el Manzanares redimido por la química y por la deuda municipal estuvieran en una playa de verdad. La gente parece feliz, y la chiquillada lo pasa en grande jugueteando con los chorros de agua. Qué escribirían Galdós y Arniches de estas nuevas estampas madrileñas. Aunque lo que realmente te sorprende es no ver en esta playa a las Koplowitz, a Fefé, a Josemi, a Beckham y a Ronaldo luciendo sus viriles musculitos o  a alguna figura del cine y de la aristocracia. Cuándo se dará cuenta la beautiful people de que ni las Baleares, ni Marbella, ni Sotogrande, ni Comillas pueden competir hoy en distinción y originalidad con esta refrescante sorpresa del Madrid moderno.

3

Más detalles. El modelo de turista de camiseta, pantalón pirata y chancleta que abarrota las calles del centro de Madrid en verano acaba fatigando tanto que de vez en cuando es obligado esquivarlo y mirar a las azoteas. Donde a veces, por cierto, se descubren curiosas efigies que dan qué pensar. Tu amiga Lola, fotógrafa aficionada, te enseñó que en la cubierta del edificio de Alcalá 31 un gato rojo apuntando hacia la Puerta de Alcalá vigila la ciudad. ¿Estaba en los planos de Antonio Palacios, el famoso arquitecto que diseñó el proyecto? ¿Fue una boutade de los vecinos del rascacielos, quizás recordando que antiguamente a los madrileños nos llamaban gatos? ¿Oculta el felino una cámara espía?…Otro amigo te descubrió una vez que el del Retiro, al contrario de lo que normalmente se dice, no es el único homenaje escultórico a los ángeles caídos.

-Fíjate en ese ángel –te dijo señalando al Ícaro estrellado contra el tejado de la casa que ocupa la esquina de la calle Milaneses con Mayor- No se conoce tortazo semejante en la historia de la imaginería. ¿Por qué lo habrán plantado justo ahí?…

Tantos porqués sueltos como se encuentran por las calles y rincones de la capital.

4

La falsa acacia o acacia bastarda no es seguramente el árbol más elegante y monumental de nuestros jardines, pero a ti te dejó un dulce recuerdo de infancia, el pan y quesillo, que era su pequeña flor blanca y arracimada. La arrancabas de sus ramas y la comías como si fuera un maná fresco y afrutado. Enseñanzas de la gente del campo. Ahora, cuando sus flores blancas amarillean y caen, este árbol te ofrece otro rasgo insólito en el que no repara mucha gente, pero, que seguramente habrá glosado algún poeta local desconocido.

¿Madrid nevado en verano?…/ Tiene gracia./ Tantos años paseando/ y no había reparado/ –qué falta de perspicacia-/ en esa nieve amarilla/ que ponen las florecillas/ ya caídas de la acacia

Lo comprobaste en el Paseo de Rosales. No es blanca, como la nieve de verdad. Ni forma una capa espesa, como la mayoría de las nevadas que caen en Madrid. Pero la nieve amarilla de la falsa acacia le da a determinados rincones de la ciudad un aire de decorado romántico nada pretencioso.  Una estética sugerente y evocadora muy del gusto, por cierto, de los que buscáis lo insólito incluso en lo que está al alcance de casi todo el mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre la razón y la sinrazón

En los periódicos de ahora te tienes que topar con la razón y con la sinrazón... (Imagen prestada de la web encontrarte.aporrea.org

La vida del hombre dual se escribe con  la razón y con la sinrazón…
(Imagen prestada de la web encontrarte.aporrea.org)

1

En la página 29 del periódico LA RAZÓN el siempre pasmado Homper lee lo que le sucedió a Irina Tipunova, vecina de Rozsypne (Ucrania). Faenaba la mujer en su cocina cuando de repente se abrió el techo y penetró por el agujero abierto el cuerpo desnudo de una mujer, que se estampó en el suelo. El cadáver correspondía a una de las doscientas noventa y ocho víctimas del vuelo Malaysia Airlines MH17, derribado por un misil tierra-aire. Muchas de estas víctimas eran niños. Homper se estremece pensando en el macabro cuadro. Irina, que pasaba tal vez la fregona, contemplando la mancha de un crimen que ni su fregona, ni nadie ni nada podrá limpiar ya.

-Santo cielo-piensa Homper que pensará Irina-

El mundo busca culpables, pero lo malo es que uno de los sospechosos de serlo es Putin, que, entre otros argumentos de fuerza, tiene la llave del gas para Europa. A Putin cuesta siquiera regañarle un poquito. Además el escudo de los derechos humanos protege sobre todo a los más inhumanos, y hay como una resistencia natural a admitir que alguien lo sea tanto como para fumarse un puro y disparar un arma mortal contra casi trescientos inocentes que nada tienen que ver con las batallas nacionalistas.

Homper se encoge de hombros. Duda de que la justicia lo sea tanto como para no dejar impune a esta otra villanía de las muchas que avergüenzan a la humanidad.

2

También se pregunta Homper cómo puede seguir buscando la felicidad nuestra de cada día cualquier persona sensible cuando diariamente debe desayunarse con noticias como estas. Es cierto que no le pasan a ella, pero sí a otros seres humanos que son como ella.

-Eppur si muove…-suspira en plan galileico.

Eso. A pesar de todo se mueve. Sigue leyendo el periódico, sigue informándose, sigue haciendo su vida. Y es posible incluso que esa persona sensible salga minutos después a la compra y luego en casa caiga en un cabreo cósmico con el frutero por el infame delito de haberle colocado un melón apepinado.

3

Otro tipo de horror. En la página 54 del mismo ejemplar de LA RAZÓN lee: Vuelve el turbo. Ilustra el equívoco titular una serie de fotos de cuerpos gloriosos como los de Armani, Nadal, Ricky Martin, Simeone, Juan J. Padilla, Rubén Cortada, Cristiano Ronaldo, Michael Phelps, Figo y Beckham luciendo un taparrabos. Homper es tan antiguo que creía que un turbo era un tipo de motor de automóvil, pero por lo visto se le llama también a este tipo de braga de lycra que resalta el paquete masculino y que ahora marca tendencia.

-Vaya por Dios –se lamenta Homper- Pensar que Armani tiene fama de buen gusto…Pensar que uno tendría que embutir sus vergüenzas en una braga náutica para estar de moda…Y ¡pensar, sobre todo, que esta explosión de horterada cabe como noticia en el mismo periódico que me acaba de contar la tragedia del avión derribado en Ucrania!

4

Lo cual que, convencido de que el humano es un ser dual, capaz de convivir diariamente con el  espanto y con la frivolidad, se ve a sí mismo como esos hombres-anuncio que pasean por las calles dos pancartas de signo opuesto. En el cartel delantero el horror, y en el trasero la ironía. Por delante, lo importante, por detrás lo frívolo. En un lado viendo lo que nos mata de verdad, en el otro lo que nos hace morirnos de risa.

O sea, el mismo periódico se podría titular La Razón y La Sinrazón.

Y menos mal que somos duales y que podemos seguir viviendo.

 

Actualizaciones

La Ballena Alegre se actualiza, y se convierte en la Ballena Escéptica... (Imagen prestada de la web Plataforma 2003.org. Gracias)

La Ballena Alegre se actualiza, y se convierte en la Ballena Escéptica…
(Imagen prestada de la web Plataforma 2003.org. Gracias)

1

La tertulia pudo llamarse la Ballena Alegre, como la que en otros tiempos alimentaron en Madrid Agustín de Foxá, Víctor de la Serna y Sánchez Mazas. Pero al margen de esa carta en la que la ministra del ramo les había comunicado que su pensión se incrementaba en dos o tres euros al mes, la verdad es que aquellos jubiletas tenían muy pocos motivos para la alegría.

-Llamémosla la Ballena Triste. O, como mucho, la Ballena Escéptica –propuso Gerardo- Una carta a ocho millones de pensionistas, con lo barato que saldría decirlo en el Telediario…¿No hubiera sido mejor dividir lo que ha costado ese marketing directo entre los beneficiarios y pagarnos un café en lugar de mandarnos otro papel más que romper?

-Qué despropósito- terció Palinuro- Y ahora quieren ahorrar en el chocolate del loro.

Palinuro se quejaba de que el programa EN  FORMA de la Comunidad de Madrid que invitaba a la tercera edad a sentirse atletas haciendo gimnasia con monitores en los parques de la capital también había sucumbido a la crisis.

-Hacíamos ejercicio, tonteábamos con chicas de nuestra edad y lo pasábamos dabuti. Pero han rebajado de 150.00 € a sólo 18.000 el presupuesto…¿Cómo vamos a mantener así nuestros cuerpos cristianos?

Palinuro se despechugaba entonces y mostraba en su abdomen una tableta que haría empalidecer a Cristiano Ronaldo o, más aún, almismísimo presidente Aznar. Tanto esfuerzo para nada.

Baltasar se quejó a su vez de que a su señora le habían limpiado la Dependencia, y que ahora los dependientes eran él y su cuñada Jovita, que rondaban los ochenta y cinco año y tenían que ocuparse de la pobre impedida. La tertulia, por momentos, derivaba en la Ballena Cabreada.

2

-No sólo de pan vive el hombre –dejó caer Homper sentencioso- Lo peor no es sólo la dictadura de los recortes, sino que la tiranía del progreso también se ceba en nosotros.

Había acudido el Hombre Perplejo a la tertulia con su ordenador, su IPAD y su teléfono móvil. Los puso en marcha ante sus colegas y torció el gesto. Las pantallas de los aparatitos se llenaban de avisos.

-¿Veis?…-dijo mientras los señalaba con el dedo acusador visiblemente alterado- !Actualizaciones!…Me ha costado lo que no está en los escritos aprender a manejar estos cacharos…Mis pobres sobrinos nietos han gastado no se sabe cuántas horas en explicarme programas, aplicaciones, torturas diversas con las que la tecnología nos quiere mejorar la vida. O complicárnosla, según se mire. Y cuando crees al fin dominar estos prodigios, algún canalla en Silicon Valey o donde cojones se decidan  estas cosas decide actualizarlas y te  jode el invento…Lo que no te mata la crisis te lo amargan los listillos…

3

Y Homper contó a este propósito algo extraordinario que le acababa de suceder, y que le tenía conmocionado, porque venía a confirmar que los avances tecnológicos condicionan nuestras vidas mucho más que el famoso Gran Hermano de Orwell.

-No sabéis hasta qué punto nos controlan e influyen en nosotros-subrayó con expresivos gestos.

Dijo que después de años en los que creía extinguida su pasión amorosa, había entablado relaciones con una cajera de su supermercado de una cierta edad, pero con encanto, de una belleza elegante y serena, muy clásica.

-Harto de que me preguntase cuando pagaba eso de ¿tiene tarjeta de puntos o tiket de aparcamiento?, a lo que siempre decía que no, le dije un día: sólo tengo dinero para esta compra y deseos de quedar con usted. Lo pasé fatal, lo reconozco. Nunca había tenido un pronto así. Pero la cosa funcionó, empezamos a salir, nos enamoramos…

Todos los tertulianos de la Ballena Espectante se quedaron en suspenso.

-¿Y?…¿Qué pasó?

4

El pobre Homper se puso muy serio al recordarlo. Fue explicando cómo había sido un largo proceso de seducción . Y cómo día a día fue descubriendo en su cajera favorita a la única mujer que en su edad madura le había hecho vibrar de verdad.

-Pero la nefasta manía del hombre de perfeccionar lo excelente –dijo mientras apagaba y guardaba en sus fundas la tableta y el ordenador- lo echó todo a perder.

Y contó que justo cuando él pensaba proponerle matrimonio, ella acudió un día a su cita completamente distinta a como siempre la había visto. Era un rostro distorsionado en un puzzle de cabeza con las piezas mal encajadas. Nada, ni la boca, ni los ojos, ni el cabello ni la nariz, que hasta entonces le habían parecido los rasgos del rostro de una madonna de Rafael estaban en su sitio ni con las mismas exactas proporciones que había hecho de ella un canon de belleza. Ahora lo que tenía delante  y le dejaba completamente patidifuso era, todo desorden y caos, el vivo y desconcertante retrato de una mujer de Picasso.

-Ya os lo podéis imaginar, amigos –suspiró mientras se enjugaba disimuladamente una lagrimilla y movía la cabeza con inredulidad- ¡A mi amada también  la habían actualizado!

La de Inés y otras webs pendientes

Inés hace fotos como ésta, que podría simbolizar el respeto y el cariño que guardas por ella

Inés hace fotos como ésta, que podría simbolizar el respeto y el cariño que guardas por ella

1

Es él, es él- piensas mientras algo dentro de ti se te encabrita- Su foto en esa revista que refleja y da lustre a la espuma de la vida no engaña. Es un hombre cargado de títulos nobiliarios y con un historial de amores y desamores que incluye a algunas de las mujeres más perseguidas por los paparazzi. Es propietario de grandes tierras y, como empieza a ser moda entre los emprendedores de sangre azul, ha bautizado con alguno de sus títulos a su vino más famoso. Es él –confirmas mientras lo ves con su catavinos entre las manos, mirando al horizonte con ese gesto de suficiencia y orgullo con el que probablemente contemplaba Felipe II aquel imperio sobre el que nunca llegaba a ponerse el sol-.

2

Tampoco se pone el sol sobre este tipo de personajes. Le siguen cayendo honores, consejos, patronazgos y, sobre todo, portadas y reportajes en el papel couché y los tabloides que sacian la curiosidad del pueblo. Pues ahora, además de su buen porte y su prosapia, es empresario vitivinícola. O sea, que seguramente creará algún puesto de trabajo y difundirá cultura. Neocultura, más bien, que quiere decir: a mí Pericles, Kant y toda esa panda me la refanfinflan, yo de lo que de verdad entiendo es de buena vida, del Gotha, de chataux-relais, de guapas con glamour, de restaurantes con muchas estrellas y de vinos como los míos. Échale al pueblo cotilleos de vecindona, mézclalo con estos contenidos y olvídate del rollo clásico, que ahora  lo que de verdad vende es la cultura (o incultura) de lo que entra por los agujeros  del body.

Pragmatismo inapelable el del señor marqués, hoy casi un héroe social por convertirse en productor de placer para el paladar. A tI eso no te parece mal. Lo que te rebela las tripas es lo que hace tiempo conociste por confesión directa de uno de los servidores de su tía. Acababa ésta de fallecer, dejando a él y a su hermano una considerable fortuna. No lo suficiente, al parecer, para que pudieran cumplir todas sus obligaciones.

-Es que desde que los señores recibieron la firma de su señora tía hace seis meses –te reveló compungido- a mi mujer y a mí que somos la que la hemos cuidado, no nos han pagado…

3

El día amanece tan oscuro y borrascoso que imaginas que va a aparecer por el camino ese coche de caballos de Drácula. Bajo un sombrero y un capote empapados de lluvia el pobre postillón fustiga a las bestias que galopan enfurecidas hacia el castillo propiedad del siniestro personaje. Dentro viaja el vampiro, el conde desalmado, el príncipe del mal que debe llegar a su guarida almenada para encerrarse en su ataúd antes de que termine de clarear. Entre nobles anda el juego. Relacionas a este con el susodicho marqués, y tú también te sientes vampirizado por el mal. Normalmente vas de bueno por la vida, crees que esa es la imagen que proyectas al exterior. Pero el recuerdo de estos personajes te ha inoculado el deseo de ser tú también malo, malísimo, perverso de solemnidad. Un malvado de nuestro tiempo, obsesionado, eso sí, con desenmascarar a todos los VIP a los que los medios jalean por el sólo hecho de ser guapos, lustrosos, postineros y capaces, por tanto, de vender lo que sea: vinos como el marqués o taparrabos como Cristiano Ronaldo.

-Ya está –decides- Lanzaré una web que sirva de guía de granujas ilustres. Superjetaspuntocom. Puntosfilipinospuntocom. Hipócritaspuntocom. Detestablespunto com. Chorizosperfumadospuntocom. Desconfíadeellospuntocom…

4

Tu brain storming particular termina ahí. De repente el viento cesa, las nubes se van evaporando y la mañana de ese 2014 recién estrenado se despeja en los aledaños de Gredos y se convierte en un espectáculo natural apacible, hermosísimo, limpio y esplendoroso. Sales al aire libre, te estiras, respiras profundamente el olor de tierra mojada y comprendes que en esas circunstancias es difícil convertirte en inquisidor. De repente, la veleta ha girado, y apunta en dirección contraria. Como si aún fueras personaje de un cuento de esa Navidad que se extingue, sientes ahora un irrefrenable deseo de ventear el nombre y los hechos de las personas buenas y positivas que te hacen la vida feliz, y cuyo ejemplo minimiza a los miserables. Y te propones destacarlo como guía para recordar que, aunque no todo el monte sea orégano moral, también hay mucha gente no famosa que  no sale en los papeles y es maravillosa.

5

Piensas en todos los que te han llamado, te han escrito, te han invitado y, de una forma o de otra, te han mimado porque les caes bien y para que sigas creyendo en la especie humana. Por ejemplo, en Ángeles, que ahora que casi nadie felicita por correo postal te ha mandado su christmas nada menos que desde Australia. O por poner otro ejemplo, en esa mujer casada y con cuatro hijos que trabajó contigo hace quince años y que aún te llama “jefe”. Tiene en su haber bastantes otros méritos morales, como el de haber soportado que los asesinos de ETA mataran a su padre cuando la llevaba al colegio y ser, pese a ello, treinta y tres años después, un tiovivo de sonrisas y una exportadora de felicidad. Pero además, desde que caíste malito, las mañanas de Navidad se presenta en tu casa para darte un par de besos y felicitarte con un regalo. Este 25 de diciembre te trajo un par de botellas de botellas de un magnífico reserva de Rioja –no el del marqués, ojo- y un bizcocho de chocolate.

Cuando se fue, te ocurrió algo insólito. Te hiciste un café, quitaste al bizcocho su envuelta de celofán para peobarlo y tuviste que recordar el verso de Becquer: ya ves, yo soy un hombre y también lloro. Tus lágrimas no serían tan románticas como las del poeta, pero el hecho es que a ti también se te saltaron. Qué espectáculo, llorando como un niño ante un bizcocho de chocolate, tiene guasa la cosa.

Y pensaste que tendrías que implementar, como se dice ahora, muchas webs dedicadas a esos afectos que te apuntalan la vida. Graciasinéseresmidibilidadpuntocom para empezar la serie. Aunque no sabes si te quedará tiempo para cumplir con todas las webs pendientes.

El coleccionista de haigas

Cadillac1

Josefina se enorgulleció cuando se enteró de que una de aquellas mocitas madrileñas que iban a Chamartín contentas y risueñas porque jugaba su Madrid fue ella, que se lo dijo Manoli, la farmacéutica.

-Como lo oyes, guapa- le confirmó esta- El autor del himno también fue cliente de la farmacia, no creas…Y uno  de esos días que íbamos juntas al fútbol todas las de la pandi del barrio, con nuestras bufandas y nuestros bocadillos, y la ilusión de ver a los futbolistas bajarse  del autobús, nos vio y le hicimos gracia. Musas que fuimos, aquí donde nos ven con estas lorzas –subrayó palmeándose el caderamen.

-Tiempos aquellos- suspiró Josefina.

- Ya ves –añadió Manoli mientras le largaba una caja de ansiolíticos con esa cara de resignación esclava que ahora ponen todas las farmacéuticas-…Y aquí seguimos, jodidas, pero en el himno. El de toda la vida –matizó-, porque ahora el que les gusta más es ese tan pretencioso  que canta Plácido Domingo, que donde está bien es cantando Doña Francisquita…¿Sabrán los barandas del club lo que significa aquello de zapatero a tus zapatos?

2

Irían las mocitas aún más contentas y risueñas años después, cuando llegó Di Stéfano y el Madrid se disparó, empezó a encadenar un título con otro y se convirtió en un club envidiado. Y siguieron felices durante más de cincuenta años, cuando los fenómenos eran en su mayoría  españoles, salvo alguno especial que el presidente pescaba fuera.

-Zapatero a tus zapatos –pensaba Josefina dándole vueltas a la frase de Manoli-¿Qué era aquel presidente Bernabéu?…Un tío listo de pueblo que , aparte  de pescar peces en Santa Pola y genios el fútbol en el extranjero,  sólo pensaba en el Real Madrid¿Qué es el presidente Pérez?…Pues todo lo contrario: un nuevo rico que no sabe cómo darle mñas gusto a su ego.

3

Se lo dijo a sus hijos y a sus nietos, todos del Madrid.

-El presidente Pérez sólo es un coleccionista de haigas.

La veterana aficionada, con sus arrugas y sus lorzas a cuestas, tuvo que explicar a los suyos que, en los tiempos en que nació el himno del Madrid, los que se enriquecían súbitamente no eran los futbolistas famosos, sino los toreros de tronío. Y era fama que estos, para marcar territorio y compensar su incultura con signos de opulencia, iban a las tiendas de coches donde se exhibían los  Cadillac, Lincoln, Buick,  Packard y otros lujosos modelos norteamericanos y decían.

-Quiero comprar lo mejor que haiga.

Y salían de la tienda del concesionario conduciendo alguno de esos larguísimos y relucientes cochazos que deslumbraban, y que  a partir de entonces el pueblo llamó haigas.

Dice Josefina que los últimos haigas de Pérez se llaman Cristiano Ronaldo, Bale, Isco, Illarramendi. Ancelotti. Y que a Florentino le mosquea que llegue el Atleti, que ya padeció otro presidente coleccionista de haigas -Dios le tenga en el lugar que se merece- y ahora gane con autoridad al Madrid. Entre otras razones, por tener en sus filas a un chico de Vallecas que se llama Koke, y que no costó un euro porque es de la cantera.

-¡Y encima a Pérez le aclaman los socios en la Asamblea!- se quejaba esta mañana a Manoli mientras le pedía una caja de Optalidon para calmar los dolores de cabeza que le trae el club de sus amores- Pobre presidente…Es tan pobre que sólo tiene dinero.

4

Mientras las forofas que antaño iban a Chamartin tan ilusionadas se lamen sus heridas, en la acera de enfrente, todo júbilo por la nueva victoria de David contra Goliat, aplauden con las orejas al coleccionista de haigas. Josefina, Manoli la farmacéutica y las otras mocitas madrileñas mentadas en el himno del Madrid así lo sienten. Porque lo del sábado no solo fue el triunfo del Atleti y del sentido común. Sino, sobre todo, la derrota de la horterada y del afán de epatar  que proyectan los ridículos nuevos ricos del fútbol.     

El mal rollo de Bale

Algo le sugería el rostro del nuevo fichaje que no le dejaba tranquilo a aquel aficionado del Real Madrid...

Algo le sugería el rostro del nuevo fichaje que no le dejaba tranquilo a aquel aficionado del Real Madrid…

1

-¿Vale Bale  lo que dicen que vale?- se preguntaba Afrodisio mientras ponía en marcha su ordenata e iniciaba su jornada de trabajo.

Naturalmente, no había dormido bien, y estaba cansado. Lógicamente había otros problemas en su vida. Estos iban desde un preocupante descubierto en su cuenta corriente a un cierto malestar como ciudadano del mundo por no saber si era peor el remedio que la enfermedad, atacar a Siria y hacer pagar caro a Assad su vesania por usar armas químicas o mirar para otro lado. Pasando por otras pequeñas esquirlas que se le habían incrustado en su agenda de preocupaciones: un puente roto en la boca, la otitis de Tomasín, las reclamaciones de varios vecinos que exigían mano dura contra la vecina del 4º D, que no pagaba sus cuotas desde enero, y la necesidad de cambiar la correa de distribución antes de que su viejo Renault Megane petara definitivamente. Cómo no iba a tener otros motivos para el desasosiego.

Sin embargo era madridista hasta las cachas. Y no era ausente al hecho de que, sumando toda la masa de información que el nuevo ídolo había generado a lo largo del verano, lo más importante en el orbe cristiano (muy adecuado esto de Cristiano) en el último mes era eso que ahora llaman el debate. El debate por excelencia. O sea, si era bueno o malo fichar al galés prodigioso, vestir un santo para desnudar otro tan apreciado como Ozil, mostrar con un golpe de efecto quién sigue siendo el rey del mambo en el fútbol y hacer que  hasta los chinos paguen 80 euros por una camiseta con el nombre del fenómeno repeinado estampado en blanco.

Porque la gilipollez del mundo no conoce fronteras.

2

-¿Por qué será?-mascullaba Afrodisio- ¿Por qué desde que se empezó a hablar de este fichaje duermo tan mal?

Noches en blanco. Noches de pesadillas por culpa del Madrid megalómano, el Madrid faranoico de Florentino Pérez. Qué bien inventado el neologismo, mitad faraónico mi tad paranoico. Este ingeniero de caminos no se contentaba con ser un multimillonario discretito y señorial, cual le gustaba adjetivar al club que presidía, sino que se había empeñado en ser el sol del planeta del fútbol, un jeque árabe y un magnate del petróleo ruso envasado en su permanente traje gris de exconcejal aburrido. La grandeza del Madrid, era el supremo argumento presidencial, exigía estos esfuerzos. Pero Afrodisio no las tenía todas consigo. Se acordaba del Madrid que le contaba su padre, del equipo castizo que seducía a las mocitas madrileñas cuando van a Chamartín, como cantaba el viejo himno, y ganaba entretanto seis ligas y cinco copas de Europa. Y sentía una cierta vergüenza de este exhibicionismo florentinano que sometía todo al imperio del marketing.

-Este hombre es un nuevo rico estratosférico –había sentenciado cuando se supo que la codiciada presa había  caído al precio de mil pares de cojones de mico.

Y naturalmente, dormía mal.

3

La cara del ídolo, tan limpia, tan bien afeitada, tan repeinada. Su piel parecía estuco, o madera lacada. Pero a Afrodisio le daba yuyo. No le producía tranquilidad, creía que había algo raro e inquietante en esa mirada de niño malo un poco acomplejado, en el  rostro que el madridismo oficial presentaba como si fuera un nuevo mesías.

Una noche soñó que Ancelotti,  ingresaba en un psiquiátrico por un ataque de ansiedad. No había hallado la forma de encajar a tantas estrellas en once puestos. Otra noche la angustia se le encarnaba en un Cristiano Ronaldo nuevamente triste. Vagaba por el sueño como un fantasma desalentado.

-Toy triste. Ya no sé si soy el primero y el más caro. Toy triste –y mostraba sus piernas, otrora herculadas e infalibles, ahora débiles e impotentes como dos grandes puerros cocidos.

A menudo se cruzaban entre las brumas de la pesadilla caras que se carcajeaban y resonaban maléficas en las bóvedas del infierno. Las caras de Ozil, de Rosell, de Mourinho.

-¿De verdad crees que algo vale lo que Bale?- era lo que le quedó del mal sueño.

4

Hasta que una noche Afrodisio se cayó del guindo. Soñó que acudía a las oficinas del club para renovar su abono y las puertas estaban cerradas. Las forzó, consiguió echarlas abajo y cuando llegó al despacho presidencial se encontró con que el presidente yacía muerto en el sillón desde el que administraba sus multimillonarios negocios del fútbol. Encaramado en el respaldo, sonriendo como un niño malo acomplejado, el presunto asesino mostraba en sus manos la bufanda blanca del Real Madrid con la que acaba de estrangularlo.

Afrodisio contuvo el aliento. Se trataba de Bale, o de  un muñeco con la cara limpia, sonriente y repeinada, un muñeco de ventrílocuo de esos que en las películas de terror se le escapan al artista de las manos para convertirse en asesino por cuenta propia. Y el muñeco tenía la cara de Bale.

Entonces comprendió las razones de aquel mal rollo  que le inspiraba el fenómeno galés. Los designios del fútbol también son inescrutables, puede que hasta su fichaje acabara resultando un acierto. Pero nadie le quitaría ya de la cabeza que el chico tenía cara de peligroso muñeco de ventrílocuo.

Trató de ponerse en contacto con Florentino Pérez para advertirle de lo que se le venía encima. Nadie atendió su llamada. Así que volvió a su rutina diaria sin resolver siquiera la gran duda de si Bale vale lo que vale.

Jóvenes admirables


Esta fotografía ha sido tomada del blog manuelmadriddelgadoblogspot.com
Dicho sea con el respeto que merecen sus derechos de autor y en la confianza de que nuestra admiración por la calidad de la imagen compense el abuso de confianza. Gracias, Manuel.

1
Le da al escribidor por debatir consigo mismo si está el día para ser moderadamente feliz. Qué riesgo. El País Vasco, cada día más cerca de ser otro país. Nuestra Constitución, de la que tan orgullosos nos creíamos, cayendo como un castillo de naipes. ¿Qué pasará si Cataluña y las antiguas provincias vascongadas se ponen chulas y consuman su suprema pedorreta a la ley de leyes? ¿Servirá la Unión Europea de barrera de contención a a su independencia, o hará la misma vista gorda que hicieron cuando eran Alemania y Francia las que incumplían con el déficit? ¿Resucitamos a Narváez, a Serrano, al implacable Weyler, a Martínez Campos, a O’Donnell y a cualquiera de esos espadones que no se la cogían con papel de fumar para restablecer el orden?

¿O contemporizamos, y admitimos que esto del imperio de ley es una filfa, y que no hay más ley que la que dictan los que saben que esta no se atreverá contra ellos?

O sea, no estaba el día para caramelizar el ánimo. Pero velay las ventajas de ser superficial: había cogido el bloguero unos boletus del campo, cocinó un risotto con ellos y se le puso buen cuerpo. Además: en un buzón había una carta. Para más milagro, era una carta manuscrita. Y ya al borde de éxtasis, descubrió que la firmaba una mujer joven.

Más aún: estaba escrita en inglés, y encima se entendía.

2
Catherine Hood es la novia de Jack Spearman, un sobrino inglés de los varios que coinciden en la familia política de este duende. Catherine y Jack pasaron un fin de semana en Candeleda, y , como es natural, se hospedaron en casa de sus tíos. Ese fin de semana el Duende estaba pero no estaba, pues tenía que presentar en Arenas de san Pedro el Festival Boccherini. El Duende sospechaba que Boccherini no es un Justine Bieber, ni Shakira, ni siquiera Bisbal, que probablemente les entretendrían más, pero como sabía que no podría pasar mucho tiempo con sus sobrinos les invitó a que se acercaran a Arenas con su hija Isabel y escucharan esa delicada música de los tiempos de la peluca, la polvera y el rapé. La joven inglesa, a la que apenas conocía de dos encuentros anteriores, no sólo le gustó el concierto, sino que tuvo el emocionantísimo detalle de expresar su agradecimiento por escrito. Como en el siglo pasado. Le puede tanto la vanidad a este duende que no resiste la tentación de saltarse a la torera la inviolabilidad de la correspondencia y airear las últimas líneas de la carta:

Pedrojuan (es el pintoresco nombre de la finquita) is an incredibly beautiful house, and the garden too, and it was so nice to walk in the countryside around with Jack, hearing the bells of the goats ringing.

Muchas gracias (en castellano). Best wishes.

Catherine

O sea, de la Ritirita de Boccherini al bucólico tintineo de las esquilas del ganado. El detalle de una carta en estos tiempos, la educación, la sensibilidad. Juventud, divino tesoro cuando sabe balancear la delicadeza con la justa indignación. que correrá por sus venas. Motivos, seguro, no le faltarán.

3
Esa misma noche escucha el Duende con estupor y preocupación que está entre los pocos españoles cuya economía no ha empeorado. Es verdad: por ahora, la Caja de la Seguridad Social cumple con los pensionistas. Toca madera.

Así las cosas, se distraen los jóvenes con la tristeza de Cristiano Ronaldo, los pases de moda Xabi Alonso y de Piqué, el bebé que espera Messi o con cantantes de moda, Seguras y otros frikis museables. Se ríen y abrazan al botellón por no llorar. Tantos MBA de lujo y tanto JASP para acabar mendigando un puesto de trabajo en Alemania o en Shanghai. Qué poca envidia no ser joven, aunque sea con dolor de espalda. Le duele decirlo, pero lo siente así. Lo de la España invertebrada de Ortega empieza a parecernos paraíso.

Tanto más dolor porque hay muchos jóvenes valiosos que no sólo se van de España por sobrevivir, sino que nos dejan para siempre. Hay uno en particular que le obsesiona desde que hace un mes supo de su muerte. Se llamaba, o se llamará siempre, Nacho de la Mata Gutiérrez. Le impresionó tanto conocer su vida, tan corta como fructífera, que empezó a escribirle un post y lo dejó en agraz, suspendido temporalmente, por temor a que no quedara a la altura de las circunstancias. Lo tiene que rematar.

Por homenaje a su figura y quizás a la de tantos jóvenes ejemplares de los que este duende, ignorante enciclopédico y obsesionado en sus propios alifafes físicos o mentales, suele pasar.


Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Mis servicios:

El mejor regalo a un ser querido

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,187,310 hits

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 170 seguidores

%d personas les gusta esto: