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La Ballena Alegre se actualiza, y se convierte en la Ballena Escéptica... (Imagen prestada de la web Plataforma 2003.org. Gracias)

La Ballena Alegre se actualiza, y se convierte en la Ballena Escéptica…
(Imagen prestada de la web Plataforma 2003.org. Gracias)

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La tertulia pudo llamarse la Ballena Alegre, como la que en otros tiempos alimentaron en Madrid Agustín de Foxá, Víctor de la Serna y Sánchez Mazas. Pero al margen de esa carta en la que la ministra del ramo les había comunicado que su pensión se incrementaba en dos o tres euros al mes, la verdad es que aquellos jubiletas tenían muy pocos motivos para la alegría.

-Llamémosla la Ballena Triste. O, como mucho, la Ballena Escéptica –propuso Gerardo- Una carta a ocho millones de pensionistas, con lo barato que saldría decirlo en el Telediario…¿No hubiera sido mejor dividir lo que ha costado ese marketing directo entre los beneficiarios y pagarnos un café en lugar de mandarnos otro papel más que romper?

-Qué despropósito- terció Palinuro- Y ahora quieren ahorrar en el chocolate del loro.

Palinuro se quejaba de que el programa EN  FORMA de la Comunidad de Madrid que invitaba a la tercera edad a sentirse atletas haciendo gimnasia con monitores en los parques de la capital también había sucumbido a la crisis.

-Hacíamos ejercicio, tonteábamos con chicas de nuestra edad y lo pasábamos dabuti. Pero han rebajado de 150.00 € a sólo 18.000 el presupuesto…¿Cómo vamos a mantener así nuestros cuerpos cristianos?

Palinuro se despechugaba entonces y mostraba en su abdomen una tableta que haría empalidecer a Cristiano Ronaldo o, más aún, almismísimo presidente Aznar. Tanto esfuerzo para nada.

Baltasar se quejó a su vez de que a su señora le habían limpiado la Dependencia, y que ahora los dependientes eran él y su cuñada Jovita, que rondaban los ochenta y cinco año y tenían que ocuparse de la pobre impedida. La tertulia, por momentos, derivaba en la Ballena Cabreada.

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-No sólo de pan vive el hombre –dejó caer Homper sentencioso- Lo peor no es sólo la dictadura de los recortes, sino que la tiranía del progreso también se ceba en nosotros.

Había acudido el Hombre Perplejo a la tertulia con su ordenador, su IPAD y su teléfono móvil. Los puso en marcha ante sus colegas y torció el gesto. Las pantallas de los aparatitos se llenaban de avisos.

-¿Veis?…-dijo mientras los señalaba con el dedo acusador visiblemente alterado- !Actualizaciones!…Me ha costado lo que no está en los escritos aprender a manejar estos cacharos…Mis pobres sobrinos nietos han gastado no se sabe cuántas horas en explicarme programas, aplicaciones, torturas diversas con las que la tecnología nos quiere mejorar la vida. O complicárnosla, según se mire. Y cuando crees al fin dominar estos prodigios, algún canalla en Silicon Valey o donde cojones se decidan  estas cosas decide actualizarlas y te  jode el invento…Lo que no te mata la crisis te lo amargan los listillos…

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Y Homper contó a este propósito algo extraordinario que le acababa de suceder, y que le tenía conmocionado, porque venía a confirmar que los avances tecnológicos condicionan nuestras vidas mucho más que el famoso Gran Hermano de Orwell.

-No sabéis hasta qué punto nos controlan e influyen en nosotros-subrayó con expresivos gestos.

Dijo que después de años en los que creía extinguida su pasión amorosa, había entablado relaciones con una cajera de su supermercado de una cierta edad, pero con encanto, de una belleza elegante y serena, muy clásica.

-Harto de que me preguntase cuando pagaba eso de ¿tiene tarjeta de puntos o tiket de aparcamiento?, a lo que siempre decía que no, le dije un día: sólo tengo dinero para esta compra y deseos de quedar con usted. Lo pasé fatal, lo reconozco. Nunca había tenido un pronto así. Pero la cosa funcionó, empezamos a salir, nos enamoramos…

Todos los tertulianos de la Ballena Espectante se quedaron en suspenso.

-¿Y?…¿Qué pasó?

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El pobre Homper se puso muy serio al recordarlo. Fue explicando cómo había sido un largo proceso de seducción . Y cómo día a día fue descubriendo en su cajera favorita a la única mujer que en su edad madura le había hecho vibrar de verdad.

-Pero la nefasta manía del hombre de perfeccionar lo excelente –dijo mientras apagaba y guardaba en sus fundas la tableta y el ordenador- lo echó todo a perder.

Y contó que justo cuando él pensaba proponerle matrimonio, ella acudió un día a su cita completamente distinta a como siempre la había visto. Era un rostro distorsionado en un puzzle de cabeza con las piezas mal encajadas. Nada, ni la boca, ni los ojos, ni el cabello ni la nariz, que hasta entonces le habían parecido los rasgos del rostro de una madonna de Rafael estaban en su sitio ni con las mismas exactas proporciones que había hecho de ella un canon de belleza. Ahora lo que tenía delante  y le dejaba completamente patidifuso era, todo desorden y caos, el vivo y desconcertante retrato de una mujer de Picasso.

-Ya os lo podéis imaginar, amigos –suspiró mientras se enjugaba disimuladamente una lagrimilla y movía la cabeza con inredulidad- ¡A mi amada también  la habían actualizado!

La de Inés y otras webs pendientes

Inés hace fotos como ésta, que podría simbolizar el respeto y el cariño que guardas por ella

Inés hace fotos como ésta, que podría simbolizar el respeto y el cariño que guardas por ella

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Es él, es él- piensas mientras algo dentro de ti se te encabrita- Su foto en esa revista que refleja y da lustre a la espuma de la vida no engaña. Es un hombre cargado de títulos nobiliarios y con un historial de amores y desamores que incluye a algunas de las mujeres más perseguidas por los paparazzi. Es propietario de grandes tierras y, como empieza a ser moda entre los emprendedores de sangre azul, ha bautizado con alguno de sus títulos a su vino más famoso. Es él –confirmas mientras lo ves con su catavinos entre las manos, mirando al horizonte con ese gesto de suficiencia y orgullo con el que probablemente contemplaba Felipe II aquel imperio sobre el que nunca llegaba a ponerse el sol-.

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Tampoco se pone el sol sobre este tipo de personajes. Le siguen cayendo honores, consejos, patronazgos y, sobre todo, portadas y reportajes en el papel couché y los tabloides que sacian la curiosidad del pueblo. Pues ahora, además de su buen porte y su prosapia, es empresario vitivinícola. O sea, que seguramente creará algún puesto de trabajo y difundirá cultura. Neocultura, más bien, que quiere decir: a mí Pericles, Kant y toda esa panda me la refanfinflan, yo de lo que de verdad entiendo es de buena vida, del Gotha, de chataux-relais, de guapas con glamour, de restaurantes con muchas estrellas y de vinos como los míos. Échale al pueblo cotilleos de vecindona, mézclalo con estos contenidos y olvídate del rollo clásico, que ahora  lo que de verdad vende es la cultura (o incultura) de lo que entra por los agujeros  del body.

Pragmatismo inapelable el del señor marqués, hoy casi un héroe social por convertirse en productor de placer para el paladar. A tI eso no te parece mal. Lo que te rebela las tripas es lo que hace tiempo conociste por confesión directa de uno de los servidores de su tía. Acababa ésta de fallecer, dejando a él y a su hermano una considerable fortuna. No lo suficiente, al parecer, para que pudieran cumplir todas sus obligaciones.

-Es que desde que los señores recibieron la firma de su señora tía hace seis meses –te reveló compungido- a mi mujer y a mí que somos la que la hemos cuidado, no nos han pagado…

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El día amanece tan oscuro y borrascoso que imaginas que va a aparecer por el camino ese coche de caballos de Drácula. Bajo un sombrero y un capote empapados de lluvia el pobre postillón fustiga a las bestias que galopan enfurecidas hacia el castillo propiedad del siniestro personaje. Dentro viaja el vampiro, el conde desalmado, el príncipe del mal que debe llegar a su guarida almenada para encerrarse en su ataúd antes de que termine de clarear. Entre nobles anda el juego. Relacionas a este con el susodicho marqués, y tú también te sientes vampirizado por el mal. Normalmente vas de bueno por la vida, crees que esa es la imagen que proyectas al exterior. Pero el recuerdo de estos personajes te ha inoculado el deseo de ser tú también malo, malísimo, perverso de solemnidad. Un malvado de nuestro tiempo, obsesionado, eso sí, con desenmascarar a todos los VIP a los que los medios jalean por el sólo hecho de ser guapos, lustrosos, postineros y capaces, por tanto, de vender lo que sea: vinos como el marqués o taparrabos como Cristiano Ronaldo.

-Ya está –decides- Lanzaré una web que sirva de guía de granujas ilustres. Superjetaspuntocom. Puntosfilipinospuntocom. Hipócritaspuntocom. Detestablespunto com. Chorizosperfumadospuntocom. Desconfíadeellospuntocom…

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Tu brain storming particular termina ahí. De repente el viento cesa, las nubes se van evaporando y la mañana de ese 2014 recién estrenado se despeja en los aledaños de Gredos y se convierte en un espectáculo natural apacible, hermosísimo, limpio y esplendoroso. Sales al aire libre, te estiras, respiras profundamente el olor de tierra mojada y comprendes que en esas circunstancias es difícil convertirte en inquisidor. De repente, la veleta ha girado, y apunta en dirección contraria. Como si aún fueras personaje de un cuento de esa Navidad que se extingue, sientes ahora un irrefrenable deseo de ventear el nombre y los hechos de las personas buenas y positivas que te hacen la vida feliz, y cuyo ejemplo minimiza a los miserables. Y te propones destacarlo como guía para recordar que, aunque no todo el monte sea orégano moral, también hay mucha gente no famosa que  no sale en los papeles y es maravillosa.

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Piensas en todos los que te han llamado, te han escrito, te han invitado y, de una forma o de otra, te han mimado porque les caes bien y para que sigas creyendo en la especie humana. Por ejemplo, en Ángeles, que ahora que casi nadie felicita por correo postal te ha mandado su christmas nada menos que desde Australia. O por poner otro ejemplo, en esa mujer casada y con cuatro hijos que trabajó contigo hace quince años y que aún te llama “jefe”. Tiene en su haber bastantes otros méritos morales, como el de haber soportado que los asesinos de ETA mataran a su padre cuando la llevaba al colegio y ser, pese a ello, treinta y tres años después, un tiovivo de sonrisas y una exportadora de felicidad. Pero además, desde que caíste malito, las mañanas de Navidad se presenta en tu casa para darte un par de besos y felicitarte con un regalo. Este 25 de diciembre te trajo un par de botellas de botellas de un magnífico reserva de Rioja –no el del marqués, ojo- y un bizcocho de chocolate.

Cuando se fue, te ocurrió algo insólito. Te hiciste un café, quitaste al bizcocho su envuelta de celofán para peobarlo y tuviste que recordar el verso de Becquer: ya ves, yo soy un hombre y también lloro. Tus lágrimas no serían tan románticas como las del poeta, pero el hecho es que a ti también se te saltaron. Qué espectáculo, llorando como un niño ante un bizcocho de chocolate, tiene guasa la cosa.

Y pensaste que tendrías que implementar, como se dice ahora, muchas webs dedicadas a esos afectos que te apuntalan la vida. Graciasinéseresmidibilidadpuntocom para empezar la serie. Aunque no sabes si te quedará tiempo para cumplir con todas las webs pendientes.

El coleccionista de haigas

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Josefina se enorgulleció cuando se enteró de que una de aquellas mocitas madrileñas que iban a Chamartín contentas y risueñas porque jugaba su Madrid fue ella, que se lo dijo Manoli, la farmacéutica.

-Como lo oyes, guapa- le confirmó esta- El autor del himno también fue cliente de la farmacia, no creas…Y uno  de esos días que íbamos juntas al fútbol todas las de la pandi del barrio, con nuestras bufandas y nuestros bocadillos, y la ilusión de ver a los futbolistas bajarse  del autobús, nos vio y le hicimos gracia. Musas que fuimos, aquí donde nos ven con estas lorzas –subrayó palmeándose el caderamen.

-Tiempos aquellos- suspiró Josefina.

- Ya ves –añadió Manoli mientras le largaba una caja de ansiolíticos con esa cara de resignación esclava que ahora ponen todas las farmacéuticas-…Y aquí seguimos, jodidas, pero en el himno. El de toda la vida –matizó-, porque ahora el que les gusta más es ese tan pretencioso  que canta Plácido Domingo, que donde está bien es cantando Doña Francisquita…¿Sabrán los barandas del club lo que significa aquello de zapatero a tus zapatos?

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Irían las mocitas aún más contentas y risueñas años después, cuando llegó Di Stéfano y el Madrid se disparó, empezó a encadenar un título con otro y se convirtió en un club envidiado. Y siguieron felices durante más de cincuenta años, cuando los fenómenos eran en su mayoría  españoles, salvo alguno especial que el presidente pescaba fuera.

-Zapatero a tus zapatos –pensaba Josefina dándole vueltas a la frase de Manoli-¿Qué era aquel presidente Bernabéu?…Un tío listo de pueblo que , aparte  de pescar peces en Santa Pola y genios el fútbol en el extranjero,  sólo pensaba en el Real Madrid¿Qué es el presidente Pérez?…Pues todo lo contrario: un nuevo rico que no sabe cómo darle mñas gusto a su ego.

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Se lo dijo a sus hijos y a sus nietos, todos del Madrid.

-El presidente Pérez sólo es un coleccionista de haigas.

La veterana aficionada, con sus arrugas y sus lorzas a cuestas, tuvo que explicar a los suyos que, en los tiempos en que nació el himno del Madrid, los que se enriquecían súbitamente no eran los futbolistas famosos, sino los toreros de tronío. Y era fama que estos, para marcar territorio y compensar su incultura con signos de opulencia, iban a las tiendas de coches donde se exhibían los  Cadillac, Lincoln, Buick,  Packard y otros lujosos modelos norteamericanos y decían.

-Quiero comprar lo mejor que haiga.

Y salían de la tienda del concesionario conduciendo alguno de esos larguísimos y relucientes cochazos que deslumbraban, y que  a partir de entonces el pueblo llamó haigas.

Dice Josefina que los últimos haigas de Pérez se llaman Cristiano Ronaldo, Bale, Isco, Illarramendi. Ancelotti. Y que a Florentino le mosquea que llegue el Atleti, que ya padeció otro presidente coleccionista de haigas -Dios le tenga en el lugar que se merece- y ahora gane con autoridad al Madrid. Entre otras razones, por tener en sus filas a un chico de Vallecas que se llama Koke, y que no costó un euro porque es de la cantera.

-¡Y encima a Pérez le aclaman los socios en la Asamblea!- se quejaba esta mañana a Manoli mientras le pedía una caja de Optalidon para calmar los dolores de cabeza que le trae el club de sus amores- Pobre presidente…Es tan pobre que sólo tiene dinero.

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Mientras las forofas que antaño iban a Chamartin tan ilusionadas se lamen sus heridas, en la acera de enfrente, todo júbilo por la nueva victoria de David contra Goliat, aplauden con las orejas al coleccionista de haigas. Josefina, Manoli la farmacéutica y las otras mocitas madrileñas mentadas en el himno del Madrid así lo sienten. Porque lo del sábado no solo fue el triunfo del Atleti y del sentido común. Sino, sobre todo, la derrota de la horterada y del afán de epatar  que proyectan los ridículos nuevos ricos del fútbol.     

El mal rollo de Bale

Algo le sugería el rostro del nuevo fichaje que no le dejaba tranquilo a aquel aficionado del Real Madrid...

Algo le sugería el rostro del nuevo fichaje que no le dejaba tranquilo a aquel aficionado del Real Madrid…

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-¿Vale Bale  lo que dicen que vale?- se preguntaba Afrodisio mientras ponía en marcha su ordenata e iniciaba su jornada de trabajo.

Naturalmente, no había dormido bien, y estaba cansado. Lógicamente había otros problemas en su vida. Estos iban desde un preocupante descubierto en su cuenta corriente a un cierto malestar como ciudadano del mundo por no saber si era peor el remedio que la enfermedad, atacar a Siria y hacer pagar caro a Assad su vesania por usar armas químicas o mirar para otro lado. Pasando por otras pequeñas esquirlas que se le habían incrustado en su agenda de preocupaciones: un puente roto en la boca, la otitis de Tomasín, las reclamaciones de varios vecinos que exigían mano dura contra la vecina del 4º D, que no pagaba sus cuotas desde enero, y la necesidad de cambiar la correa de distribución antes de que su viejo Renault Megane petara definitivamente. Cómo no iba a tener otros motivos para el desasosiego.

Sin embargo era madridista hasta las cachas. Y no era ausente al hecho de que, sumando toda la masa de información que el nuevo ídolo había generado a lo largo del verano, lo más importante en el orbe cristiano (muy adecuado esto de Cristiano) en el último mes era eso que ahora llaman el debate. El debate por excelencia. O sea, si era bueno o malo fichar al galés prodigioso, vestir un santo para desnudar otro tan apreciado como Ozil, mostrar con un golpe de efecto quién sigue siendo el rey del mambo en el fútbol y hacer que  hasta los chinos paguen 80 euros por una camiseta con el nombre del fenómeno repeinado estampado en blanco.

Porque la gilipollez del mundo no conoce fronteras.

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-¿Por qué será?-mascullaba Afrodisio- ¿Por qué desde que se empezó a hablar de este fichaje duermo tan mal?

Noches en blanco. Noches de pesadillas por culpa del Madrid megalómano, el Madrid faranoico de Florentino Pérez. Qué bien inventado el neologismo, mitad faraónico mi tad paranoico. Este ingeniero de caminos no se contentaba con ser un multimillonario discretito y señorial, cual le gustaba adjetivar al club que presidía, sino que se había empeñado en ser el sol del planeta del fútbol, un jeque árabe y un magnate del petróleo ruso envasado en su permanente traje gris de exconcejal aburrido. La grandeza del Madrid, era el supremo argumento presidencial, exigía estos esfuerzos. Pero Afrodisio no las tenía todas consigo. Se acordaba del Madrid que le contaba su padre, del equipo castizo que seducía a las mocitas madrileñas cuando van a Chamartín, como cantaba el viejo himno, y ganaba entretanto seis ligas y cinco copas de Europa. Y sentía una cierta vergüenza de este exhibicionismo florentinano que sometía todo al imperio del marketing.

-Este hombre es un nuevo rico estratosférico –había sentenciado cuando se supo que la codiciada presa había  caído al precio de mil pares de cojones de mico.

Y naturalmente, dormía mal.

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La cara del ídolo, tan limpia, tan bien afeitada, tan repeinada. Su piel parecía estuco, o madera lacada. Pero a Afrodisio le daba yuyo. No le producía tranquilidad, creía que había algo raro e inquietante en esa mirada de niño malo un poco acomplejado, en el  rostro que el madridismo oficial presentaba como si fuera un nuevo mesías.

Una noche soñó que Ancelotti,  ingresaba en un psiquiátrico por un ataque de ansiedad. No había hallado la forma de encajar a tantas estrellas en once puestos. Otra noche la angustia se le encarnaba en un Cristiano Ronaldo nuevamente triste. Vagaba por el sueño como un fantasma desalentado.

-Toy triste. Ya no sé si soy el primero y el más caro. Toy triste –y mostraba sus piernas, otrora herculadas e infalibles, ahora débiles e impotentes como dos grandes puerros cocidos.

A menudo se cruzaban entre las brumas de la pesadilla caras que se carcajeaban y resonaban maléficas en las bóvedas del infierno. Las caras de Ozil, de Rosell, de Mourinho.

-¿De verdad crees que algo vale lo que Bale?- era lo que le quedó del mal sueño.

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Hasta que una noche Afrodisio se cayó del guindo. Soñó que acudía a las oficinas del club para renovar su abono y las puertas estaban cerradas. Las forzó, consiguió echarlas abajo y cuando llegó al despacho presidencial se encontró con que el presidente yacía muerto en el sillón desde el que administraba sus multimillonarios negocios del fútbol. Encaramado en el respaldo, sonriendo como un niño malo acomplejado, el presunto asesino mostraba en sus manos la bufanda blanca del Real Madrid con la que acaba de estrangularlo.

Afrodisio contuvo el aliento. Se trataba de Bale, o de  un muñeco con la cara limpia, sonriente y repeinada, un muñeco de ventrílocuo de esos que en las películas de terror se le escapan al artista de las manos para convertirse en asesino por cuenta propia. Y el muñeco tenía la cara de Bale.

Entonces comprendió las razones de aquel mal rollo  que le inspiraba el fenómeno galés. Los designios del fútbol también son inescrutables, puede que hasta su fichaje acabara resultando un acierto. Pero nadie le quitaría ya de la cabeza que el chico tenía cara de peligroso muñeco de ventrílocuo.

Trató de ponerse en contacto con Florentino Pérez para advertirle de lo que se le venía encima. Nadie atendió su llamada. Así que volvió a su rutina diaria sin resolver siquiera la gran duda de si Bale vale lo que vale.

Jóvenes admirables


Esta fotografía ha sido tomada del blog manuelmadriddelgadoblogspot.com
Dicho sea con el respeto que merecen sus derechos de autor y en la confianza de que nuestra admiración por la calidad de la imagen compense el abuso de confianza. Gracias, Manuel.

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Le da al escribidor por debatir consigo mismo si está el día para ser moderadamente feliz. Qué riesgo. El País Vasco, cada día más cerca de ser otro país. Nuestra Constitución, de la que tan orgullosos nos creíamos, cayendo como un castillo de naipes. ¿Qué pasará si Cataluña y las antiguas provincias vascongadas se ponen chulas y consuman su suprema pedorreta a la ley de leyes? ¿Servirá la Unión Europea de barrera de contención a a su independencia, o hará la misma vista gorda que hicieron cuando eran Alemania y Francia las que incumplían con el déficit? ¿Resucitamos a Narváez, a Serrano, al implacable Weyler, a Martínez Campos, a O’Donnell y a cualquiera de esos espadones que no se la cogían con papel de fumar para restablecer el orden?

¿O contemporizamos, y admitimos que esto del imperio de ley es una filfa, y que no hay más ley que la que dictan los que saben que esta no se atreverá contra ellos?

O sea, no estaba el día para caramelizar el ánimo. Pero velay las ventajas de ser superficial: había cogido el bloguero unos boletus del campo, cocinó un risotto con ellos y se le puso buen cuerpo. Además: en un buzón había una carta. Para más milagro, era una carta manuscrita. Y ya al borde de éxtasis, descubrió que la firmaba una mujer joven.

Más aún: estaba escrita en inglés, y encima se entendía.

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Catherine Hood es la novia de Jack Spearman, un sobrino inglés de los varios que coinciden en la familia política de este duende. Catherine y Jack pasaron un fin de semana en Candeleda, y , como es natural, se hospedaron en casa de sus tíos. Ese fin de semana el Duende estaba pero no estaba, pues tenía que presentar en Arenas de san Pedro el Festival Boccherini. El Duende sospechaba que Boccherini no es un Justine Bieber, ni Shakira, ni siquiera Bisbal, que probablemente les entretendrían más, pero como sabía que no podría pasar mucho tiempo con sus sobrinos les invitó a que se acercaran a Arenas con su hija Isabel y escucharan esa delicada música de los tiempos de la peluca, la polvera y el rapé. La joven inglesa, a la que apenas conocía de dos encuentros anteriores, no sólo le gustó el concierto, sino que tuvo el emocionantísimo detalle de expresar su agradecimiento por escrito. Como en el siglo pasado. Le puede tanto la vanidad a este duende que no resiste la tentación de saltarse a la torera la inviolabilidad de la correspondencia y airear las últimas líneas de la carta:

Pedrojuan (es el pintoresco nombre de la finquita) is an incredibly beautiful house, and the garden too, and it was so nice to walk in the countryside around with Jack, hearing the bells of the goats ringing.

Muchas gracias (en castellano). Best wishes.

Catherine

O sea, de la Ritirita de Boccherini al bucólico tintineo de las esquilas del ganado. El detalle de una carta en estos tiempos, la educación, la sensibilidad. Juventud, divino tesoro cuando sabe balancear la delicadeza con la justa indignación. que correrá por sus venas. Motivos, seguro, no le faltarán.

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Esa misma noche escucha el Duende con estupor y preocupación que está entre los pocos españoles cuya economía no ha empeorado. Es verdad: por ahora, la Caja de la Seguridad Social cumple con los pensionistas. Toca madera.

Así las cosas, se distraen los jóvenes con la tristeza de Cristiano Ronaldo, los pases de moda Xabi Alonso y de Piqué, el bebé que espera Messi o con cantantes de moda, Seguras y otros frikis museables. Se ríen y abrazan al botellón por no llorar. Tantos MBA de lujo y tanto JASP para acabar mendigando un puesto de trabajo en Alemania o en Shanghai. Qué poca envidia no ser joven, aunque sea con dolor de espalda. Le duele decirlo, pero lo siente así. Lo de la España invertebrada de Ortega empieza a parecernos paraíso.

Tanto más dolor porque hay muchos jóvenes valiosos que no sólo se van de España por sobrevivir, sino que nos dejan para siempre. Hay uno en particular que le obsesiona desde que hace un mes supo de su muerte. Se llamaba, o se llamará siempre, Nacho de la Mata Gutiérrez. Le impresionó tanto conocer su vida, tan corta como fructífera, que empezó a escribirle un post y lo dejó en agraz, suspendido temporalmente, por temor a que no quedara a la altura de las circunstancias. Lo tiene que rematar.

Por homenaje a su figura y quizás a la de tantos jóvenes ejemplares de los que este duende, ignorante enciclopédico y obsesionado en sus propios alifafes físicos o mentales, suele pasar.

Galgos, podencos, ilusos y caraduras

Si seguimos discutiendo si son galgos, podencos o lo que sean, la crisis acabará comiéndonos, ya les digo…

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Galgos, podencos, soñadores. O simplemente caraduras. Qué bonito entretenerse como los conejos de la fábula de Iriarte.

-Para mí que lo que se nos viene encima es el galgo del federalismo.

-¿Federalismo normalito, o federalismo asimétrico?

-Cuarto y mitad.

-Ni puñetera idea. Para mí que es el podenco de la independencia, Vamos, que está cantado.

Lo cantan los idealistas que lo creen de buena fe y los barandas que agitan cualquier bandera con tal de distraer al personal para que olviden su incompetencia o su golfería. La culpa siempre será de otros. Porque, obviamente, nosostros somos nosotros, y para qué vamos a quererles, con lo estupendos que somos y lo que nos gorronean, caramba.

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Hace nada Cristiano Ronaldo declaró que estaba triste. Y durante medio mes el debate sobre los motivos de su tristeza llenó muchas horas en los foros deportivos. Realmente asombroso: como si la cuestión fuera creacionismo versus evolucionismo.

El Duende ecuerda que hace años otra figura del Madrid, Michel padeció una lesión en el pie que tardaba en curar, y la discusión entre el cuerpo médico, el entrenador, la directiva y el propio jugador, que tenía sus propias ideas sobre el alcance de su dolencia y la conveniencia o inconveniencia de precipitar su vuelta al equipo. El temazo desató igualmente toda suerte de polémicas trascendentes. Después de tanta tinta derramada sobre semejante majadería un periodista zumbón ironizó en su columna con un título enigmático: ¿De quién es el pie de Michel?

Ignorantes manipuladitos somos. Y así seremos mientras no nos demos cuentos de que el mundo es de los que saben tomar el pelo y encima guardar la ropa.

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El ministro Wert quizás fue poco prudente. Un buen sociólogo debe saber que hay verdades incómodas, y lo de españolizar a los niños catalanes parece que produce rechinar de dientes incluso a los que antaño creían que España era una unidad de destino en lo universal. Cualquier buen entendedor entiende lo que quería decir, aunque apelar a la patria de nuestra Constitución sea ahora como mentar la bicha. No le falta razón, pero en la necedad generalizada incluso la lógica resulta insolente, y ya es triste. Eso sí: lo ha pagado, y al ministro le han dado hasta en el carnet de identidad.

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En cambio el señor Artur Mas alumbra la frase clave de su soñado referendum sobre la independencia de Cataluña y suelta esta perla: ¿Desea que Cataluña sea un nuevo estado de la Unión Europea? Podría haber añadido: ¿Desea que su pareja sea tan atractiva como Naomi Watts o Brad Pitt, según el sexo que le apetezca? Como si se pudiera ser nuevo estado de la Unión sin antes independizarse de España y conseguir que todos los estados miembros voten por unanimidad la bienvenida al nuevo aspirante. O sea, brindis al sol, fuegos artificiales, enredar, querer pescar peces sin mojarse el culo,prevalerse de la ignorancia de unos y del romanticismo de otros para escurrir el bulto, camuflar lque verdaderamente compromete -ah, la independencia, tan deseada y tan temida- y disimular que no se sabe cómo salir de la crisis y gobernar lo que verdaderamente importa.

¿Va a acabar España con el hecho diferencial catalán? ¿Va a enjugar el federalismo asimétrico el déficit de Cataluña? ¿Va a derramar la soñada independencia el cuerno de la abundancia sobre sus campos, pueblos y ciudades? No está claro, pero pocos critican esta pregunta que pretende ser decisiva y sólo encubre una vacua estolidez. Mientras tanto el debate sigue, llena portadas y alimenta las tertulias.

Y los conejitos especulando. ¿Serán galgos? ¿Serán podencos? ¿Serán jetas? ¿Serán incompetentes?…Podemos seguir entreteniéndonos jugando con las cosas de comer hasta que tengamos que alimentarnos con nabos y palulú. Pena que los perros de la crisis sean más veloces y más voraces que los de la fábula de Iriarte.

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El sueño de un infierno de verano

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Durante los tres últimos días el calor en Madrid está siendo insoportable. Hoy se decía que la temperatura de anteayer había sido la más alta registrada en un mes de junio desde que se hacen mediciones meteorológicas. Oh, qué alegría. Entretanto, claro, lo que preocupaba era la prima de riesgo, el rescate, las especulaciones sobre si Del Bosque sacará otro falso 9 para intentar ganar a Portugal y el temor de que Cristiano Ronaldo reedite el espíritu de Aljubarrota en la semifinal de mañana. A nadie le se le ha ocurrido denunciar que el mundo sea cada día más un horno.

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Homper está convencido de que este comportamiento del clima es un castigo divino. Un castigo merecido por el abuso del planeta. Homper ha querido facilitar el correctivo a la divina Providencia lanzándose a la calle para atravesar Madrid. Tiene gestiones pendientes, y cree que si pasa la mañana sudando la gota gorda por las calles de la capital, esperando su turno en la Mutua para que hagan un duplicado del carnet de conducir, que ha perdido estos días, y para que le cambien el domicilio que consta en el permiso de circulación del coche, un engorro de documentos, certificados, escrituras y la madre que parió a la administración, el sufrimiento descontará dos o tres años de purgatorio.

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Luego hace otra cola en un ambulatorio de la Seguridad Social para que conviertan su tarjeta azul en otra de pensionista, que es lo que le corresponde. Calcula que el sufrimiento será equivalente otros tres años más de purgatorio. Lo cual le dará derecho a poner el aire acondicionado en casa y lanzar un poco más de CO2 a la atmósfera. El podrá sobrevivir, aunque sea a costa de calentar un poco más la tierra con su climatizador. En la oficina de la Mutua hay muchas personas, y ninguna de ellas es una chica guapa que entretenga la espera. En el ambulatorio hay numerosos inmigrantes, y varias señoras gordas que abren y cierran el abanico a la vez que suspiran.

-‘¡Ay, Señor, qué calor!- dicen, como si fueran figurantes de una película de Almodóvar.

Fuera, Madrid se cuece a unos 40º. Homper mira el panorama, no sabe ya si perplejo o fundido por el paseo, por la africanada de la temperatura o por el espectáculo. Esto es sufrir a conciencia.

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Por la tarde, el cielo arenoso tiñe el horizonte de gris panza de burra. Es como si Madrid estuviera sumergido en una sopa asquerosa. Homper no se atreve a salir de casa. Repasa la cartelera y comprueba asombrado que apenas programan películas para niños, él que pensaba rescatar a sus nietecillas del sartenazo y pasar dos horas con ellas en un cine refrigerado. No lo hará porque, al final, los cines de Madrid no quieren niños en verano.

En la tele sestea viendo la odisea de los pingüinos emperador, a los que supone felices de vivir en la Antártida. También nuevas malas noticias, esta vez por culpa de Moody´s. Y entonces el sueño se apodera de él y se duerme.

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Al final, la reacción nacional ha sido estruendosa. Se ganó a Portugal, pero los ilustrados saben que eso no era suficiente para lavar la afrenta que nuestros enemigos nos afligen. Lo publicaron los confidenciales, lo difundieron las emisoras de radio y televisión, y las dichosas redes sociales terminaron de caldear el ambiente. Como si hicieran ahora el mismo papel que la judeo-masónica y el contubernio de Munich en tiempos de Franco, la conspiración de Merkel, los mercados y las agencias de calificación se cebaba con España.

-Nos tienen envidia por ser Campeones del Mundo de Fútbol, por Nadal, por Alonso.

-Nos odian porque la roja arrasa.

-¿Y quién es Moody´s para poner nuestros bancos a los pies de los caballos?

-¿Y cómo pueden tratar así a nuestros bonos?

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Los teléfonos zumbaban como metralletas. Se llamaban Rajoy y Rubalcaba, los ministros, los líderes de los partidos, los periodistas económicos, los presidentes de los bancos, el Banco de España, la CEOE, los sindicatos. Todos indignados.

Y tenía razón. Ahora las agencias de calificación no sólo rebajaban el valor de nuestra deuda y ponía a nuestros bancos a la altura de los bonos-basura. Esta vez fueron demasiado lejos. Ahora osaban afirmar que los españoles la teníamos muy pequeñita, y que por muchas reformas que hiciéramos, nunca llegaríamos a mear tan lejos como los alemanes.

Menos mal que Homper despertó de la siesta y advirtió que todo había sido el mal sueño de una tarde de verano

Cristiano y Cerezo se mosquean

¿Crisis? ¿Cambio climático? ¿Reforma laboral?...Lo que de verdad nos importa es el fútbol

1

Reconoce el Duende que lo de que su Atleti le gane al Madrid le parece ya un imposible metafísico. Resignación y mirar a otra parte: tampoco hay quien redima a la especie humana de su cuota de estulticia congénita, y la cosa se acaba soportando.

Si hay una subespecie del hombre que el bloguero odie sin remisión es precisamente la del llamado hincha de fútbol ultra, que suele reunir en sus comportamientos necedad, mala educación, pésimo gusto y a veces (como cuando se burlan a coro de jugadores del equipo contrario muertos) auténtica crueldad. El Duende dejó de ir a los estadios por no sufrirlos.  Pero toda regla tiene su excepción. Borricos son los ultra del Madrid, como todos los de cualquier otro equipo. Pero sin embargo el pasado sábado tiraron de ironía y de sentido del humor y, sorprendentemente, desplegaron una pancarta que tenía su gracia. Su mensaje era: SE BUSCA RIVAL DIGNO PARA DERBY DECENTE.

2

Derby es una ciudad inglesa donde se corría una carrera de caballos que debió de ser muy importante. Sin duda por el interés que esa prueba despertaba, de allí extrapolaron los comentaristas deportivos el nombre de Derby, que, por enfatizar, aplicaron a los partidos de fútbol entre los grandes equipos de la misma ciudad. Para los ajenos al fútbol: en el argot futbolero, un Madrid-Atlético es un derby, mientras que un Madrid-Barça es un clásico. Y el drama del Atlético de Madrid es que hace ya doce años que no le gana un solo derby a su rival, el poderoso epulón de la calle Concha Espina. En muchos ellos perdió merecidamente, pues ante los blancos solían borrarse de miedo o por simple desinterés, cosa muy de este giliclub de ciclotimias exasperantes. En el último partido sin embargo presentaron mejor pinta, hasta que los imponderables le dejaron donde solía. Qué manera de perder, que canta Sabina.

El caso es que por unas cosas y otras perdía, como de costumbre. Y en estas que en el fondo donde se alojan los ultras merengones  exhibieron la pancarta de marras. Sin duda, lo mejor que podía esperarse de esta fauna, pero lo  más humillante para  los ultras rojiblancos que carezcan de sentido del humor.

3

Lo que sigue se puede contar así. Dos días después se encuentran en un acto Cristiano Ronaldo, delantero del Madrid, y Enrique Cerezo, presidente del Atlético, hombre encantador y educado que se distingue sobre todo por no comprometerse casi nunca diciendo nada notable. Cristiano está dolido porque fue objeto de una tarascada de Perea, un defensa rojiblanco de los que siempre se adjetivan como “bravos”, y no se muerde la lengua.

-Quedan réditos de las patadas que me dieron –le dice al presidente quizás mostrándole el tobillo hinchado.

-Vosotros también pegáis- replicó el siempre sonriente Cerezo- Y a la pancarta sólo le faltó añadir: el árbitro lo ponemos nosotros.

O sea, que se enfadaron.

 

4

Un enfado no es noticia. Alfonso Guerra  y Bono se han enfadado estos días con la ministra Chacón. Granados se ha enfadado con Esperanza Aguirre por destituirle. Los autores se han enfadado con Tedy Bautista porque este no había repartido la modesta cantidad de 145 millones de euros  acumulados por la SGAE que probablemente les corresponden. Y en Madrid los comerciantes chinos se enfadan con el Ayuntamiento porque no les da licencia para vender bebidas alcohólicas, un filón ahora que la juventud está más desesperada que  nunca.

La noticia es que este rifirrafe futbolístico, que hoy reproduce MARCA en su edición digital, había  provocado a esta hora la  cantidad de …¡3.166 comentarios!

5

El Duende estaba orgulloso comprobando que su post de hace unos días titulado Espejos rotos había recibido nada menos que 18 comentarios, gracias, sobre todo, a la oleada emocional que provocó la muerte de un perro surrealista llamado Bob de C´as Barber. Qué ternura la de aquel colaborador con el que contaba el Duende. Lo mismo hablaba del sol, del mar, de los higos dulsesitos, de la primavera o del sinvivir de los días, destilando en su lenguaje esencias de poeta. Pero se ve que, con ser importante su mensaje y triste la noticia de su muerte, aquí lo que de verdad interesa no es ni la crisis, ni el déficit ni el cambio climático. Y menos aún la poesía.

Fútbol, fútbol, fútbol, panem et futbolenses para el presunto homo sapiens. Lo demás y los demás somos mucho, o creemos serlo. Pero para qué engañarnos, al lado de Cristiano Ronaldo y demás pobrecitos del orbe futbolero,  no somos nadie.

ZP toma nota de Cristiano

Si lo hacen Cristiano Ronaldo o Messi, no habrá más remedio que apechugar con ello...

1

Al Presidente le trajeron un bebé de tamaño natural en plástico comprado, por aquello de la austeridad, en un bazar chino.

-Aquí tiene a un futuro votante –le dijo su secretaria con cierto retintín- Vaya practicando la igualdad.

Sobre la mesa de su despacho, una bolsa de Dodotis y varias cremas. El presidente se arremangó la camisa y se puso manos a la obra.

2

Como cuando hay de por medio temas de estado, el presidente consultó con el líder de la oposición.

-A mi bebé le han puesto mostaza amarilla en el culete para simular la caquita –reconoció Rajoy- De esas mostazas de los Mac Donalds, ya sabes. Y la verdad es que limpiarlo me da mucho asssco.

La ese desflecada del líder barbudo sonaba por el auricular del teléfono como el siseo de la serpiente.

3

El Presidente encontró su mayor problema en el orden de las cremitas y en la firmeza del sellado. No sabía qué producto tenía que poner primero, ni la zona del culete donde era indispensable que su mano balsámica repartiera el consuelo necesario para la piel del bebé.

Dijo que le pusieran con las Centrales Sindicales y con el nuevo presidente de la Patronal. Pero los primeros estaban inaugurando cursillos de formación, y el segundo tenía prueba en el sastre. Sólo consiguió hablar con  uno de los empresarios más potentes del país, cuyas opiniones siempre tenía en cuenta.

-Con todos los respetos, Presidente –dijo Botín- no tengo ni puñetera idea. A mí esas reformas me pillan muy viejo.

4

Sonsoles estaba de gira con su coro cantando las cantatas de Bach, y no podía darle una clase práctica presencial (qué palabra, por cierto). Y no se atrevía a pedir auxilio ni a su secretaria, ni a Carmen Chachón, que había sido madre no hace mucho, ni a Bibiana ni a Leyre. Ellas daban por hecho que al líder nadie le puede dar lecciones de igualdad. Sin embargo el peligro estaba ahí: las niñas ya no eran tan niñas, y en cualquier momento podrían quedarse embarazadas sin permiso de papá y mamá.

-Imagínese que le confían a un sietecito/nietecita el fin de semana, que no sabe cómo hacerlo y que se entera la prensa –le advirtió su jefe de gabinete mientras el Presidente seguía intentándolo.

-¿Sería grave para nuestra imagen? –preguntó el Presidente angustiado.

-Pues hasta ahora no lo era…Pero ahora…

El jefe de gabinete le puso ante los ojos el resumen de prensa en el que destacaba una noticia subrayada con rotulador. Y el Presidente comprendió que ya era inevitable apechugar con el marrón, porque Cristiano Ronaldo acababa de confesar que, naturalmente, él también cambia los pañales a su bebé.

El respeto y el respetable (*)

Chupón y algo chulito sí que es, pero en el fútbol hay otras faltas de respeto mucho más gordas que las suyas...

Ganaba el Madrid al Aleti 2-0, le llegó un balón en globo a Cristiano Ronaldo y el portugués insaciable lo dejó chocar suavemente por ese lomo que vale millones para pasárselo a uno de sus compañeros. Así, como diciendo: “ahí está mi clase, y si te picas me la refanfinfla”. Un notario invisible asegura que la reacción de Raúl García, no fue precisamente de alegría.

-Si eso lo haces con 0-0- dicen que dijo el jugador navarro-te doy una hostia.

O sea, lo que en la jerga taurina se habría llamado “el quite del desprecio” no sentó demasiado bien. Y al día siguiente, nueva polémica estéril en las tertulias. ¿Fue un abuso del crack luso?¿Faltó al respeto que se debe mantener en el campo por el rival? ¿Merece Cristiano que se le odie aún más por ello?

Sin conocer las reglas de la “respetología” en el fútbol, uno confiesa que no lo tiene tan claro. Por la misma regla de tres, la destreza y la clase son ya de por sí una provocación y un desprecio. “Si tú me regateas, me haces un túnel, un sombrerito, una cola de vaca, una rabona o una de esas virguerías que enardecen a la hinchada, estás descubriendo que yo no puedo contigo y me estás  dejando con el culo al aire. Ergo me estás faltando al respeto, porque quieres decir al público que yo juego al fútbol peor que tú”, podría argumentar cualquier defensa ante el delantero hábil y buen driblador. Elemental, querido Watson.

Apurando esta pintoresca teoría, la lista de “faltones al respeto” es tan larga como la de artistas del balón a lo largo de la historia. Desde Gainza, Di Stéfano, Gento y Collar, a Garrincha, Pelé, George Best, Amancio,Cruyff, Maradona, Romario y ahora mismo, a Messi, Iniesta, Agüero, el propio Cristiano y otros virtuosos que hacen grande a este deporte, casi todos dejaron sentados de culo en el césped a multitud de contrarios. Y nadie decía que su superioridad técnica pretendiera humillarles. Uno de los goles más famosos de la historia del Madrid fue el de Marsal al Athletic (entonces Atlético) de Bilbao en 1957. El fino interior madridista –malogrado después por una lesión de rodilla- hizo nada menos que siete regates a Mauri, Orúe, Garay, Canito y al portero Carmelo antes de chutar a puerta y marcar un golazo que pobló de pañuelos blancos las gradas del Bernabéu. A la muerte de Marsal, el gran portero vasco rememoraba el lance reconociendo noblemente que aquel gol “fue una obra de arte”.Evidentemente, Marsal pudo chutar antes a puerta y marcar, y al Carmelo no le hizo demasiada gracia que le sortease dos o tres veces antes de consumar la suerte suprema. Pero superar al contrario y recrearse en ello con talento era un comportamiento de ley.

-Aunque las cosas cambien-matiza Amado, que siempre tiene algo que añadir al triste papelón de su Aleti en los derbis- lo de la espaldinha no era para tanto. A mí, como a muchos, Cristiano nos parece un chulito y un chupón. Pero habiendo tantas faltas de respeto…

Y repasamos juntos las más habituales. Jugadores que mentan a la p… madre del contrario a la primera entrada. Árbitros que se hacen los suecos ante penaltis clamorosos que no quieren ver. Defensas kamikazes que siegan tobillos y luego, naturalmente, alegan que no era su intención lesionar a nadie. Entrenadores que hacen cambios innecesarios nada más que para perder tiempo y crispar al adversario. Vándalos que abuchean un himno, profanan los minutos de silencio, o lanzan al campo bengalas y cabezas de cochinillo. O simplemente, equipos que cobran mucho, juegan poco y se pitorrean de sus socios. ¿Tiene en cuenta el respetable esas otras faltas de respeto?

(*) Artículo publicado en MARCA el jueves 11. 11.2010, después de una nueva dolorosa derrota del Atlético de Madrid frente a su “eterno rival”. Qué le vamos a hacer.

¿No hay mal que cien años dure?

¿Conseguirá ganar el Atlético de Madrid al Madrid de una puñeterísima vez?...No es una cuestión baladí, caramba.

-Los refranes –pregunta el amigo Amado- ¿son una gilipollez que se repite muchas veces, o  tienen algún fundamento? Lo digo por ese de “no hay mal que cien años dure”…

No es del todo sincero el conspicuo colchonero. Lo dice porque el domingo es el primer  enfrentamiento Madrid-Atlético de la temporada y sueña con que su Aleti rompa la mala racha que le persigue desde hace once temporadas.

-Es desesperante-insiste-Alguno de mis hijos no han visto nunca una victoria contra el eterno rival. Les he pasado el video de aquella final de Copa que ganamos 2-0 al Madrid, con goles de Futre y Schuster y me dicen que les engaño, que seguramente los rojiblancos eran del Athletic de Bilbao. Desde que somos bicampeones de Europa ya no me preguntan por qué somos del Aleti. Me preguntan sólo por qué somos incapaces de ganar al Real Madrid…¿Y qué les digo?

Dado que en la cafetería de Amado toman café los profesores de la universidad Carlos III, el inquieto hincha atlético no pierde ocasión de consultar con los  que mejor pueden despejar sus dudas. El profesor Peces Barba, presidente que fue del Congreso y experto en Derecho Natural, no le soluciona nada, porque es merengón perdido y le dirá que lo natural es que gane el Madrid. Así que ha acudido a un catedrático de Historia  para preguntarle si ésta se repetirá otra vez más como un pesado regüeldo de morcilla. Inquiere luego al titular de Ética si es ético que el Madrid gane los derbys cuando debe ganar, cuando como mucho merece empatar, y empate incluso cuando merece perder.

-Pero carajo –se queja Amado- No pierde ni aunque el Aleti juegue cien veces mejor…¿Es eso ético?

Y acosa después al catedrático de Matemáticas preguntándole si hay fractales, integrales, cálculos algebraicos, ecuaciones raíces cuadradas  o cuentas de la vieja que permitan vaticinar el triunfo del Atlético aunque sólo sea por un miserable 0-1. Para acabar pidiendo al catedrático de Estadística las probabilidades de que coincida en un solo día una pájara de Cristiano, Higuain, Di María, Ozil,  Xavi Alonso, Pepe, Marcelo y  Casillascree que con éstos bastaría- con un partido inspirado de todo el conjunto atlético.

-Pero tiene que ser todo-insiste- Porque cualquier relajamiento de uno solo, cualquier fallo o despiste, nos cuesta el partido. Hay que tener en cuenta que el Aleti no sólo juega contra el Madrid, sino también contra Murphy, el de la famosa ley. Y que si puede pasar algo malo, no le sucederá a los merengues, le pasará al Aleti, ya te digo…

No es su ansiedad lo único que le hace desear un milagro para el próximo domingo. El sentimiento atlético hace estragos por doquier, y ha convertido esta causa imposible en el sinvivir de Alfredo y Dori, una pareja del barrio donde vive Amado. Tan atléticos como buenos católicos, llevan once años aplazando su boda canónica por  culpa de esta nefasta racha de su equipo. A lo que parece, habían acordado casarse después de un triunfo del Aleti sobre el Madrid, luciendo él un chaqué rojiblanco y  compensando la novia la tradicional blancura de su vestido de tules y rasos  con los gloriosos colores colchoneros  de sus prenda íntimas.

-Nada, no hay manera de que se casen- dice Amado- Una temporada más y ya no le entra el chaqué.

Ojalá gane el Aleti, y le entre el chaqué a Alfredo, y se lo ponga y, además de boda, haya bautizo. Porque Alfredo y Dori pudieron aguantar, pero entre tanto les nació un chaval, y ahora sólo esperan saber qué jugador del Atlético meterá el gol de la victoria para bautizarlo con su nombre. No hay mal que cien años dure. Ni sueño rojiblanco que no se pueda lograr…

Contra el desasosiego

Imagen prestada del blog http://www.laetus.over-blog.es

Empieza uno a obsesionarse con lo primero que ven sus ojos al despertar. Ese plafón, esa lámpara, ese artesonado en escayola, esa mancha grisácea de polvo donde no llega todos los días el trapo o el plumero. Recorre con la mirada el entorno inmediato e insinúa una mueca de hartazgo: el picaporte de la puerta, el aparato de radio, el grabado de la paloma de Picasso, la foto de los niños, el tirador del cajón de la mesilla de noche, las lamas de la persiana. Todo igual, en su sitio. Llega a pensar incluso que Serrat sólo era un cínico: Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así… El hombre es un animal de costumbres, alimentadas por la esperanza de que en la rutina encontremos un día, inopinadamente, sorpresas y respuestas. No siempre llegan

-¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Para qué sirve lo que hago? ¿Tienen sentido mis días? –se pregunta.

Un día uno decide poner cara de piedra pómez a todo. Cara de piedra pómez a lo que te cuentan por la radio, a lo que ves por la tele, al espejo mientras te afeitas o te maquillas, a la tele,  a los periódicos, al  gobierno de la nación, a lo que llaman la inteligentsia, a los chamanes del espíritu, a Juan Luis Cebrián y a Pedrojota Ramírez, a Jorge Javier Vázquez y hasta ese vecino tan simpático que a veces te baja la basura a cambio de pedirte, si no lo utilizas, el cupón del periódico para abaratar la batería de cocina que ofrecen a tan buen precio. Puede ser más dramático aún. Quizás uno llegue a enterarse  de que, al borde del pasotismo más dramáticamente existencialista , alguien ha visto la foto de Cristiano Ronaldo en slip y de Penélope Cruz con esa lencería portentosa que luce en Nine y no ha hecho más que encogerse de hombros y mesarse los cabellos.

Y posiblemente llegue a odiar esa finitud garbancera que apresa su imaginación y sus ideales. Quiere decir adiós a su albornoz, a sus zapatillas, a la taza donde toma el  primer café, al grifo de la ducha, al felpudo de IKEA, a las escaleras que le bajan del portal hasta la calle. Quiere  echarse a volar y escaparse antes de que nos arrase la tormenta perfecta que tanto nos anuncian.

Poco a poco: qui va piano va lontano. Antes de la catarsis, antes de aventar las brasas del escepticismo y de inmolarse en la parrilla del desasosiego, uno mira los comentarios,  abre el correo y recibe noticias de dos de los hijos pródigos. Un tal Wallace vuelve a tocar con resignación las cuerdas de su violín.  Mientras que  Lola anuncia que en su jardín, al otro lado de los Pirineos, el mirlo empieza a construir su nido. Las cosas cambian.

Y uno le celebra a su medida. El mismo café de antes, tan cotidiano y tan aburrido, le parece al Duende apasionante después de mojar en él una de las  perrunillas de Santo Tomé del Puerto que le regaló su amigo Manu Chalbaud. Debe de ser que todos, en algún momento,  necesitamos de alguien  para saber que no estamos solos.

A Dios muerto, diosecillos puestos

Por creer en algo, hasta creemos  que Jacko, Cristiano Ronaldo y José Tomás pueden sustituir a Dios

Por creer en algo, hasta creemos que Jacko, Cristiano Ronaldo y José Tomás pueden sustituir a Dios

Resulta que en estos días la tía Clota lo recordaba. Recordaba que Manuel Azaña, en 1931, había proclamado que España había dejado de ser católica. Y cómo ahora el estado español es laico y no confesional. Ella confiesa que siempre ha albergado sus dudas de fe, pero se queda pasmada del agnosticismo creciente que reflejan las encuestas en su país natal: no  le encaja con ese estallido de fervor popular que aún provocan ciertas manifestaciones religiosas. La Semana Santa en Sevilla, el salto de la reja en la ermita de la Virgen de Almonte, los penitentes que se cargan a un amigo a coscoletas y pisan las brasas en San Pedro de Manrique, por ejemplo.

-Qué distintos somos los españoles-puntualiza ante su siempre perplejo sobrino Homper-Aquí a las primeras de cambio cualquier político invoca el God bless America, pero la mayoría no haría esas cosas…

-No creas, tía. ¿Te suenan numeritos como los del Ku-Kux-Klan?…¿Y el éxito de los predicadores y de las iglesias alternativas?

-Hummm-rezonga la anciana.

Como todos los mayores, siempre quiere tener razón. En este caso se ha salido por la tangente y ha barajado a continuación  cuatro fenómenos de masas recientes que vio por la tele y que le dejaron literalmente estupefacta. 1, la Gran Vía de Madrid atestada de gente jaleando el Orgullo Gay. 2, concentración en la Plaza de Colón de fans de Michael Jackson para expresar su dolor -¡también en Madrid!- por la muerte del Rey del Pop. 3, el Estadio Bernabéu repleto de madrileños en éxtasis por la presentación de Cristiano Ronaldo: no jugó, sólo sonrió, tocó el balón y gritó ¡hala Madrid! 4, a tres mil euros en reventa las entradas para ver torear a José Tomás en Barcelona.

-O sea, sobrino-sentencia tía Clota-Que por una parte queremos matar a Dios. Pero por otra, hasta el más zafio se busca asideros para la trascendencia. Causas hermosas, personajes arrebatadores… Y a Dios muerto, diosecillos puestos.

Entonces recuerda Homper un ensayo de Bertrand Russel que leyó en su juventud: Por qué yo no soy cristiano. Aquel hombre tan lúcido le inoculó sus primeras dosis de escepticismo. Pero luego se unamunizó, y advirtió que él mismo también necesitaba pretextos de fe para encontrar respuestas a lo que no las tiene.

-Es pura comodidad, tía –se justifica Homper- Entre el Dios del Génesis y el “big ban”, casi me parece más lógico lo primero…Y además, así me evito creer en sucedáneos y el olor de multitudes que provocan cuando aparecen y desaparecen

Se ríe tía Clota por lo bajini. Y, antes de cerrar la conexión, lanza su última pulla.

-Oye, y a ese futbolista tan guapo y tan milagrero…¿no sería más políticamente correcto llamarle Agnóstico Ronaldo?

Yo quiero un paisaje con burros

Cuánto más bonito es un paisaje con burros que sin ellos...Sueña a veces el Duende que es multimillonario. A lo bestia: estratosféricamente mega-rico, insultantemente poderoso. La sabiduría popular lo dice: pagando, san Pedro canta. Y ante tantas posibilidades de disfrutar de la vida como ofrece el club de los Bill Gates, Warren Buffet, y Amancio Ortega, se le plantea  al hombre el problema de jerarquizar los caprichos. Con lo poco acostumbrado que está al dinero.

Quién sabe por donde empezar. ¿Emprender una expedición a la Antártida con el mago Tamariz al cuidado de los perros y los trineos? ¿Contratar un crucero de lujo hasta el Perito Moreno exclusivamente para sus amigos inclyendo además a Cristine Scottt-Thomas y Naomi Watts? ¿Comprar un ático en Ile de Saint Louis y llenarlo de libros, instrumentos de astronomía antiguos y juguetes de hojalata comprados a los mejores coleccionistas? ¿Construir una sala de conciertos junto a su cuarto de baño y crear el Festival de Música para el WC ennobleciendo así eso tan poco honorable que es aliviarse? Qué placer, qué categoría: sentarse a despachar con el Sr. Roca mientras al lado la Filarmónica de Berlín interpreta la Obertura 1812 de Tchaikowsky o    La cabalgata de las valkirias de Wagner, músicas incidentales muy apropiadas para la ocasión. Ah, se le olvidaba, otro capricho aún más rebuscado y exquisito: remontar el curso del Nilo hasta sus fuentes tomando gin tonics  en unas andas con aire acondicionado que son llevadas por Cristiano Ronaldo y Kaká vestidos a la federica. Tampoco es que sean sueños tan extravagantes. Lo que ocurre es que a los ricos de siempre les falta imaginación, y siguen la misma receta de lujos y de placeres prohibitivos. Qué falta de personalidad.

Sin embargo el sueño de esta noche fue mucho más pobretón. El Duende sólo llegaba a millonario normalito que compra un buen cuadro en una sala de subastas. El problema de elección esta vez surgía en torno a dos lienzos. Uno de ellos era un óleo  de Camille Pissaro que representaba un paisaje con un camino blanquecino flanqueado por sendas hileras de chopos. El otro, un lienzo de las mismas medidas y parecida coloración de Darío de Regoyos,  ofrecía un panorama muy similar. Donde el francés ponía chopos, Regoyos habían pintado quizás robles y castaños. Había otra gran diferencia. Por el camino del pintor vasco iba un hombre llevando del ramal a un borriquillo. El Duende se quedaba con el segundo cuadro. No porque fuera mejor pintado, ni más asequible. Sino porque era un paisaje animado. Nunca entendería a los que, en la misma tesitura, eligen lo primero.

Es terrible cruzarse media España en un viaje y comprobar, por ejemplo que en el inmenso solar que media entre Madrid y el pueblo turolense de Alcañiz uno no ha visto ni un burro. El campo de hoy que no se ha vendido a los polígonos industriales es un puro desierto de vida animal. Tampoco vio el Duende ninguna otra caballería. Es más, ni siquiera una vaca, o una cabra, o una oveja. Eso sí, muchas alquerías ruinosas, majadas semiderruidas, casas que antaño fueron ocupadas por labriegos y que hoy sólo alojan fantasmas del pasado. En lo alto de un risco del Maestrazgo, en una carretera jalonada por preciosas iglesias mudéjares, sí alcanzó a distinguir a un buitre. ¿De qué se alimentará la criatura?

Otro más de los muchos problemas que asedian a los sabios arregladores del mundo. Además de cambiar el modelo económico, combatir el cambio climático y otros marrones, problema nº 325: cómo reanimar el campo en un país que, como España, tiene tanto y, sin embargo, se ha olvidado del mismo.

Zapatero se moja

Según se desprende de sus palabras, tampoco este Cristiano le convence mucho a Zapatero...

Según se desprende de sus palabras, tampoco este Cristiano le convence mucho a Zapatero...

Parece mentira, pero todavía al día de hoy se registran silencios sobre cuestiones de palpitante actualidad mundial que el ciudadano responsable no acaba de entender.

Verán. Se explica que Obama esté metido de lleno en sanear la crisis de Estados Unidos o en endosar a Europa sus presos de Guantánamo. Bastantes marrones son para el inquilino de la Casa Blanca, caramba.

También se comprende que Ahmadineyad nos quiera convencer de la impecable lección de democracia que acaban ofrecerlos las urnas en Irán. Está en su papel.

Como bien subrayaba el inolvidable Manolo Summers, tó er mundo es güeno. De manera que los bien pensantes incluso encajarán de buen grado las excusas de Berlusconi sobre los guateques con sus lolitas en su villa de Cerdeña, o las de Gordon Brown por las chorizadillas de algunos miembros de su partido. Son lunares en la trayectoria de dos grande estadistas que necesitaban esas disculpas.

La opinión pública también acabará aceptando las de  Benedicto XVI, que ha pedido perdón por ciertos excesos inconfesables del clero en Irlanda. Como recordaba san Ignacio, errare humanum est, y hasta el más justo de los justos puede meter la pata o meter la mano donde no debe.

Esta  misma visión optimista del género humano acabará interpretando la fiebre nacionalizadora de Hugo Chávez o de Evo Morales como un ligero desvarío de sus políticas reivindicativas.  Que, aunque ellos dicen que son muy buenas para el pueblo a veces, por cierto, se pasan varios pueblos.

Todo el mundo no es sólo bueno, sino enormemente comprensivo con los grandes líderes mundiales. Pero lo cortés no quita lo valiente. Una cosa es que estén en sus problemas y defiendan sus intereses, y otra que hayan pasado olímpicamente sobre la gran cuestión que divide al pensamiento moderno. ¿Cómo es posible que hasta ahora Obama, Ahmadineyad, Berlusconi, Gordon Brown, Benedicto XVI, Hugo Chávez, Evo Morales y otros protagonistas de la actualidad no se hayan pronunciado sobre la procedencia o improcedencia del fichaje de Cristiano Ronaldo por el Real Madrid? Vamos, que es que no tienen perdón de Dios.

Porque velay las cosas, el que es líder carismático y planetario, el que de verdad sabe estar en su sitio, arreglar el mundo y prevenir y decir siempre lo que es oportuno, ya se ha mojado. Su conciencia ciudadana es superior a su pragmatismo político, y aún a riesgo de perder el voto de la churrera de mi barrio, que es merengona hasta las cachas, Zapatero ha declarado que la cuantía del fichaje de Cristiano Ronaldo no le parece bien. Podía haber dicho qué es una raya más para un tigre, a él que cien millones más o menos de gasto público ni le alteran la sonrisa. Pero aunque la pasta no la vayamos a pagar todos los contribuyentes, sino el Real Madrid, él no lo dice por el huevo, sino por el fuero. Y sugiere que la operación de Florentino Pérez es un desafuero que, además, cuesta un huevo. No como sus decisiones, todas justas y procedentes y que sólo arruinan al erario público.

Sobre el resultado de las últimas elecciones europeas, silencio. Sobre el aborto, pasando de puntillas. Sobre  el cierre de Garoña y el cinismo de nuestra política energética, nada de  nada. Sobre las últimas subidas de impuestos, larga cambiada. Sobre las nuevas alarmas del Banco de España, como si no fuera con nuestra economía. Aquí lo que importa es lo que se derrocha en el fútbol. Eso es sentido de la responsabilidad.

Y no como el del camarero que esta mañana me sirvió un café. No se lo van a creer: le pregunté cuánto era y  me cobró sin hacerme ni un solo comentario sobre el famoso fichaje. No se a dónde vamos a llegar con tanto pasotismo, ya les digo.


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