
Pobre Stephanie Parker. No sabía que hay vida más allá de la tele...
Que te conozcan por la calle, que te salude gente a la que nunca has visto, que te ofrezcan siempre la mejor mesa en el restaurante, que no te cobre el taxista la carrera, que los camareros te pongan gratis una tapa extra. O que te entronicen en el hogar de una admiradora instalándote sobre el microondas.
-He enmarcado en plata Meneses la foto de Arturo Fernández y la he puesto ahí -decía Doña María- porque tiene una mirada que es para derretirse…
Lo que no derrita el microondas, que lo funda la mirada de un ídolo. Aunque hay amores que fraguan con sólo escuchar una voz, es mucho más fácil conquistar cuando tienes buena presencia. Lo decía el actor Manuel Alexandre.
-A mí con esta pinta no me veían de galán, que era el sueño de los actores de entonces. Y me convertí en secundario.
Es menos lucido, pero al final, si vives mucho, te acaban queriendo y considerando buen actor. Sobre todo si eres conocido. Por eso hoy todos los que aspiran a la popularidad quieren salir en la tele. Porque esa ventanita que a menudo nos parece tan zafia y tan hortera, en realidad es la puerta que abre todas las puertas. Hay quien mata por asomar la cabecita en la pequeña pantalla. Pero, sorprendentemente, también hay quien muere por dejar de salir en ella, como la desdichada Stephanie Parker, que se acaba de suicidar al saber que prescindían de ella en una teleserie inglesa.
La noticia, cómo no, le dejó sorprendido a Homper. Y se filtró en la conversación habitual con la inefable tía Clota.
-¡Qué espanto! -comentó ésta mientras hacía un solitario- Y tan joven…Quizás creía que no hay vida más allá de la tele…
Luego le preguntó a su sobrino si eso podría pasar en España. Y Homper le dijo que no, porque en nuestro país, aparte de dos cadenas públicas, no se cuántas autonómicas, cinco o seis privadas en abierto y algunas más de pago, hay más de mil pequeñas televisiones municipales. Y Doña María prefiere escuchar antes los cotilleos del barrio que las reuniones del G-20.
-Ya ves -le dice Homper a su tía- Uno cree que por asomarse a la pequeña pantalla es Dios, y resulta que la libertad de televisiones ha llenado nuestro mundo de diosecillos que no son nadie.
Y cuenta el caso del Duende, que hace unas semanas fue invitado a un programa de TVE 1 como autor del villancico de las Muñecas de FAMOSA y ni siquiera en su Coro Vía Magna, donde cantan casi sesenta y entienden mucho de joyas musicales, le comentaron que le habían visto. Un oprobio para su autoestima
-Santo cielo, qué frustración -comentó la anciana sin levantar la vista de sus naipes- Así que la tele tampoco es ya lo que era…












Comentarios recientes